30/8/12

Catados pensamientos


Últimamente parece haber una epidemia de catas y degustaciones de cervezas. Creo que no pasa un día sin que lea sobre alguna que se está por llevar a cabo y me han hecho preguntarme si estas catas realmente aportan algo a la Cultura Cervecera, y cuanto más lo pienso, más me parece que no.

No estoy hablando acá de las catas que son en realidad la presentación de un elaborador; esas me parecen copadas porque suelen dar la oportunidad de conocer a la gente detrás del producto, lo cual siempre me resulta interesante. Tampoco estoy hablando de las cenas maridaje, ya que las considero un juego culinario en donde la cerveza puede ser tranquilamente reemplazada con cualquier otra bebida y el resultado va a ser escencialmente el mismo, una nueva experiencia sensorial para los participantes. Me refiero a las catas guiadas.

Ya he hablado de mamarrachos como este o este, gente que organiza catas o cursos de cata y apreciación con el único objetivo de separar a los incautos de su dinero aprovechando una moda mientras desparraman desinformación. Por suerte, hay gente seria, que sabe algo del tema y organiza este tipo de eventos con las mejores intenciones. Su objetivo enriquecer la Cultura Cervecera, presentar a la cerveza como una bebida y no como una marca, etc. (además de, en ocasiones, promocionar también sus locales, lo cual me parece fenómeno). Todo bien, pero después veo una foto como la de abajo (fuente) y se me cae el corazón.
He visto varias otras fotos parecidas, gente sentada como en una escuela, tomando nota y escuchando atentamente lo que alguien dice con un vaso en la mano. Todo demasiado solemne, o al menos esa es la impresión que me queda.

Pero el mayor problema para mí es la manera en que las catas suelen estar armadas. Un rejunte de cervezas de diferentes estilos con poca, si es que alguna, relación entre ellas. La idea con esto es demostrar la infinita variedad que la bebida ofrece. Pero para eso no hace falta un curso, solo basta con ver las etiquetas para darse cuenta.

En mi página de Facebook, Alan McLeod recomendaba evitar este tipo de eventos y usar la plata para comprar cervezas nuevas cada mes, confiando en la habilidad que cada uno tiene para aprender y encontrar sus propios intereses. Sabias palabras. Pocas cosas son más gratificantes que aprender algo por uno mismo, ¡máxime cuando es algo tan fácil como tomar cerveza! En tiendas o bares especializados suele haber gente capaz de recomendar y guiar, solo basta con preguntarles.

Sin embargo, es cierto que hay gente que necesita que la lleven de la mano, que difícilmente se animaría a comprar algo sobre lo cual sabe poco y nada y quizás estas degustaciones les ayudan a perder el miedo. Pero podrían hacerse de otra manera. Pivní Rozmanitost, por ejemplo, organiza catas temáticas con un cierto número de cervezas de un mismo estilo o categoría. No hace falta prestar demasiada atención para darse cuenta que una Stout es distinta a una Weizen, solo hace falta mirarlas; pero encontrar las diferencias entre cuatro o cinco cervezas que en los papeles son lo mismo ya es otra cosa.

Pero incluso con este y otros tipos de degustaciones, me parece que esta clase de eventos, en general, no aportan nada a la cultura cervecera. Miren de nuevo la foto. La cerveza no es algo hecho para olfatearse y tomar de sorbitos en medidas de 0,1l mientras se escucha a alguien dictar qué aromas y sabores se supone se tienen que encontrar, la cerveza está para ser tomada y disfrutada. Si la gente del otro lado del mostrador quiere enriquecer nuestra cultura cervecera, deberían entonces ayudarnos a que disfrutemos mejor de nuestras cervezas. Los elaboradores deberían dar más información y trabajar un poco más con comerciantes y hosteleros para que sus cervezas lleguen al consumidor en la mejor condición posible. Faltando esto, el resto son puras charlatanerías.

Todo esto me ha generado otra pregunta, una pregunta más grande: ¿Existe la "Cultura Cervecera" o es solamente una fantasía que a todos nos gusta creer y difundir?

Na Zdraví!

18 comentarios:

  1. Hola, Max.

    Explico por alusiones (al fin y al cabo, la fuente es nuestro blog, jejeje). La cata estaba inmersa dentro de las actividades del Birragoza, y servía de presentación de varias cervezas (dos de ellas elaboradas para la ocasión, y tres presentadas por primera vez ese mismo día). Y la daban los propios elaboradores, así que podía ser interesante, como tú mismo reconoces.

    No era una cata guiada propiamente dicha, ya que no se hablaba sobre las percepciones organolépticas del producto (o no exclusivamente), si no que nos contaban su historia y su hacer. Con mayor o menor arte, dependiendo de la capacidad como orador de cada uno.

    La única pega que se me ocurre, a parte de la brevedad con que cambiábamos de orador y de cerveza, era la disparidad del público. Había alguno muy “verde”, otros muy “homebrewers” y otros muy cotillas (entre los que me incluyo).

    Mi opinión es que, aún así, sí que son buenas para la “cultura cervecera”. Claro que podían ser mejor. Sobre todo si el público es más experto o más cultivado. Pero para iniciación, estas catas guía a través de varias cervezas diferentes, resultan muy adecuadas (o al menos eso opino yo).

    Y ahora, cambiando de tema y aprovechando que estoy por aquí hablando. Ayer salí de casa con antojo de pilsner checa, y justo en el bar al que fui habían traído (entre otras) la Výcepní Pivo Svêtlé 10 de Pivovar Ferdinand. ¿cuál es tu opinión (si la tienes) sobre esa cerveza?

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    1. Perá, antes de que alguien me putee, yo no estoy diciendo acá que las catas están mal, y mucho menos que la cata de la foto estuvo mal. ¡Para nada! La foto la usé porque sabía dónde encontrarla y es parecida a otras que he visto.

      Yo veo esto desde el punto de vista de un autodidacta. Yo aprendía a apreciar a la cerveza tomándola, prestándole atención a lo que había en el vaso. Todo lo otro vino más tarde. La impresión que me queda de las catas en general es que no enseñan a tomar cerveza (no sé si me explico) y muchas veces no hay ningún tipo de concepto detrás de la elección de las muestras.

      Ferdinand 10º, hace mucho que no la tomo, pero nunca me pareció gran cosa, menos en botella.

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  2. Yo creo que las catas sirven para que la gente (aclaro que estoy hablando de las catas de iniciación, para entrar en el mundo de la variedad cervecera) aprenda el ABC de la cerveza, de una sentada, en un ambiente supuestamente agradable. Si que se parece mucho a la escuela, y más si ponen los pupitres mirando al frente, jejeje, pero es que el objetivo es aprender. Y el del orador, enseñar.

    Y es bueno tener buenos maestros. Tanto o más que ser autodidacta. Yo he tenido buenos maestros al otro lado de la barra, que me han explicado lo que veía cuando me lo servían y cuyos consejos escucho (aunque a veces no los siga).

    Y si una cata sirve para aprender, pues depende, al 100%, de quién y como la de. Si lleva el currículo bien preparado, sabe como transmitirlo y lograr que el aprendizaje sea significativo, será un éxito. Si además selecciona los contenidos (bebibles y no) adecuadamente, será sobresaliente. (Cómo se me nota que soy maestro, jejeje).

    Nunca he tenido que dar una cata. Bueno, más que cuando entre amigos comentamos lo que bebemos cada uno a los demás, pero eso no cuenta. Pero supongo que si tuviese que hacerlo, fomentaría la participación, los retos motivantes pero asumibles que supongan la implicación cognoscitiva del que quiere aprender, y, sobre todo, dejaría abierta la puerta para que sigan explorando y aprendiendo con autonomía.

    Y ya para acabar: la Ferdinand 10 era muy suavecita, pero con una densidad agradable. Nada del otro mundo, pero colmó de sobra mi antojo de pils checa.

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    1. Yo también aprendí mucho hablando con gente del sector, con hosteleros, cerveceros y dueños de cervecerías y sigo aprendiendo. Cada vez que me siento a hablar con alguna de estas personas saco algo nuevo. Pero a apreciar la cerveza, o sea, notar los matices que cada cerveza presenta, es algo que aprendí más bien solo. Claro que sin los maestros, como vos bien los llamás, habría un montón de cosas que se me hubiesen escapado y difícilmente sería capaz de explicarme el por qué de aquellos matices.

      Pero atención, con todo esto no quiero ni siquiera sugerir que las catas son algo malo que debería ser abolido. Yo he moderado un par (aunque, por suerte no del tipo pupitre que se ve en la foto, sino más bien, con gente en un pub y tomando cerveza. Las referencias eran menos, pero la cantidad de cada una era más) y pueden ser entretenidas. Pero no creo que hayan agregado nada a la cultura cervecera. Para mí, la manera más eficaz de enseñarle a la gente es sentándose a tomar con ellos en algún boliche y charlar de lo que se está tomando. Esa nunca falla.

      Pero bueno, toda esta discusión puede ser en vano. Ya no estoy tan seguro de que exista una "Cultura Cervecera", pero tengo que pensarlo un poco más.

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  3. ¡¡Claro que hay cultura cervecera!!! Cultura es toda serie de conocimientos que se transmiten. Sin cultura, cada generación e individuo partiría de cero y tendría que volver a aprenderlo y clasificarlo todo.

    Y por suerte (digo por suerte, porque no es obligatorio seguir sus pasos si no te gustan) hay gente que ha andado ese camino antes que otros, y esos pioneros pueden (podemos, tu y yo) compartirlo con los demás. Y eso es cultura cervecera. Sin duda. Y es bueno.

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    1. ¿De qué conocimientos estamos hablando? ¿De cómo tomar cerveza? Eso es parte de la cultura popular/gastronómica de un país/región. Durante toda la historia, aquel que quería tomar una cerveza iba al bar que le quedaba más cómodo y que más le gustaba, pedía una y se sentaba a tomarla tranquilo o con sus amigotes sin tener necesidad de analizar demasiado lo que estaba tomando, lo único que le importaba y quería era que eso que estaba tomando le guste. Esa es la cerveza en su ámbito natural (más allá de algunos específicos regionales). Todo esto de las catas y los cursos de apreciación y el RateBeer y los festivales y otras cosas por el estilo es algo artificial, forzado y copiado del submundillo snob del vino (me refiero a aquel que casi niega la existencia de los vinos de tetra-brick).

      Lo que después haga la gente al otro lado del mostrador es marketing, no es cultura. No me importa lo que digan, crean o nos quieran hacer creer. Hacen lo que hacen porque les sirve para vender y para promocionarse. Y acá van todos, desde las macros que controlan la calidad de la cerveza que se vende en sus bares clientes, hasta el micro-elaborador que organiza una cata o da información detallada sobre los ingredienes y procesos que emplea para hacer su producto. Todo es marketing, en algunos casos muy bueno, muy respetuoso de la inteligencia del consumidor. muy humano o espontáneo, digno de ser copiado, pero marketing al fin.

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  4. Claro que es cultura. ¿De qué iba yo a saber que significa ser una IPA y su historia, si alguien no lo hubiese puesto por escrito o explicado? ¿O que hay detrás de las cervezas vivas? ¿O como se elaboran los diferentes estilos y que efectos tiene en sus cualidades finales?

    Todo eso es cultura, y bebiendo no se aprende. Bebiendo aprendes qué es lo que te gusta (si tienes donde elegir). Y es más, bebiendo no se aprende a hacer cerveza. Y si los que la hacen no aprendiesen esa cultura previa (que, insisto, no pudieron aprender bebiendo) no podríamos beber distintas cervezas. Y a todos nos gustarían... las de fermentación espontanea, que sería las únicas que (medianamente) podríamos hacer sin cultura transmitida.

    Y todo eso que acompaña a la cultura (webs, marketing, snobismo y cosas así) es común a todas las demás manifestaciones culturales (arte, libros, cine, moda, comida, bebida). Lo cual demuestra que la cerveza está pasando de ser un producto de consumo a un producto de cultura. Nos guste o no. (A mí me gusta. Beber la lager imperante si no me aburre soberanamente.)

    Yo sé que aunque tenga sus cosas malas (gracias a la invención de la imprenta también sufrimos la prensa del corazón y los impresos por triplicado), la proliferación de la cultura siempre es algo bueno que acerca a la gente lo que antes era para unos pocos. Asi que bienvenida sea.

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    1. Parece entonces que tenemos ideas diferentes de lo que significa Cultura Cervecera.

      La cerveza es un producto alimenticio y es por ello que para mí su "cultura" es la del consumo. Los rituales, las costumbres y los hábitos asociados a este y la relación que el consumidor tiene con el producto.

      Todo lo que decís vos son conocimientos que no hacen realmente a la cultura. Por ejemplo, yo podré saber mucho sobre religión, es un tema que me interesa, pero no tengo "cultura de religión" porque soy ateo. Por otro lado, está la persona que va a misa, observa ciertos rituales y prácticas como por ejemplo la cuaresma y se abstiene de aquello que su religión le dice debe abstenerse. Quizás sabe poco y nada sobre el significado, la historia y los motivos detrás de todo esto, pero no importa porque participa activamente de ese acto cultural que es la religión.

      Con la cerveza es un poco parecido. Hay gente que sabe mucho del tema, conoce la historia de los estilos, puede explicar de manera detallada cada uno de los pasos del proceso de elaboración, etc., etc. Pero estando en, digamos, España, toma solamente toma IPA o Imperial Stout de a sorbitos en su casa y asiste a degustaciones y cenas maridaje. Esa persona cree ser culta, pero no lo es porque eso que él entiende por "cultura" es algo forzado y copiado del extranjero o el submundillo del vino. A lo sumo se lo puede considerar como una "sub-cultura", un underground cervecero, pero también es muy discutible ya que muchos de sus hábitos y rituales son privados.

      Mientras tanto, está la persona que sabe poco y nada sobre los estilos, su historia, etc., pero es perfectamente capaz de disfrutar de una cerveza sentado con sus amigos en una taberna.

      De golpe hoy a este tipo le estamos diciendo que no sabe tomar cerveza, que tiene que aprender, que tiene que leer sobre el proceso porque de otra manera no va a poder disfrutar de su bebida favorita. Eso es todo un invento, es casi como decirle al religioso que no es un verdadero creyente si no se molesta en aprender el significado del simbolismo de las pascuas.

      No digo que los conocimientos no sean importantes, lo son, y mucho, pero no por cuestiones de "cultura cervecera", sino porque nos hacen consumidores más responsables e informados. Esto es algo que no es exclusivo de la cerveza, también es válido para los jamones, los tomates y las bebidas gaseosas, saber de dónde vienen, cómo y con qué se hacen te ayuda a comprar mejor.

      Nosotros somos solamente un pequeño grupo de obsesos. Si cambiásemos el objeto de nuestra obsesión por chocolate, aceite de oliva o vinos especiados seríamos lo mismo, lo único que cambiaría es el contenido de nuestro discurso.

      Pero volviendo a las degustaciones. No agregan nada a la supuesta cultura cervecera ya que todo ese conocimiento que se imparte (o debería impartir) ya existe, está ahí y es fácil de encontrar para aquel que sea lo suficientemente curioso. Que de golpe sirven para abrirle los ojos y la cabeza a un público más amplio, nadie lo duda, pero es otra cosa, es algo que le conviene a la gente que vende cervezas alternativas, son eventos de carácter promocional.

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    2. Maravilloso, totalmente de acuerdo con vos Max. Las catas, cursos y talleres de cerveza no son parte de la cultura cervecera, son eventos que sirven para favorecer el conocimiento de la bebida en cuestión; más si entendemos a la cultura como todo lo creado por el hombre y que esto pueda ser comprendido por los miembros de la sociedad en la que uno se desarrolla, por ende "cultura cervecera" se refiere a que la cerveza debe estar sumerguida en la sociedad como un elemento mas de ella, debe ser una costumbre, un habito, un estilo de vida si se quiere. En síntesis, a la "cultura cervecera" no la hacen los expertos en cerveza, ni los cursos, ni las catas...a esta la hacen los bebedores/consumidores de cerveza. Jairo G. Sanchez.

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    3. ¿Pero existe la "cultura cervecera"? ¿Será que la cerveza es apenas un parte de la cultura gastrómica/popular?

      Por ejemplo, lo de la caña y la tapa, en realidad es parte de la cultura del bar. Si yo voy a un bar de Toledo y me pido una copa de Jerez voy a recibir la misma tapa y se esperará de mí que siga los mismos códigos que si pidiese una cerveza.

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  5. Permiso! NI en Argentina durante 50 años donde vivi ni en Israel donde vivo hace 4 años, nunca me invitaron a una cata, pero tengo mi propia tecnica de cata: Cada mes compro 3 cervezas del mismo tipo, las enfrio, me siento, las destapo y sirvo en 3 recipientes apropiados,cada uno delante de la correspondiente botella, buena musica, por ejemplo Pat Metheny, y a beber hasta que el litro y medio se haya terminado, a veces de las 3 no rescato ninguna, otras si, y anoto la que me gusto y por que, listo. De esta manera voy seleccionando, lo que a veces sucede que quiero repetir al tiempo y no se consigue, bueno, no me desanimo, siempre hay marcas nuevas para probar, entra aqui mucho de Alemania,Belgica, Rep. Checa, Ukrania (muchisimas)Bielorusia y mas lugares reconditos del planeta.
    Salu!
    Ron Levy

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    1. Es, creo, la mejor técnica para descubrir y entrenar el paladar. Probar de todo confiando en tus propios sentidos y no en los ajenos.

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  6. Hola Pivní. Volví hace 4 días de Praga. Entrando a Malá Strana por Kampa, hay varios puestitos donde venden comida, Ferdinand puso un stand donde vende 4 de sus cervezas tiradas(desconozco si tienen más), todas están buenísimas, la que más me gustó, no recuerdo su nombre, tenía 15 plato y 6,5% ABV, riquísima!! El medio litro entre 30 y 35 coronas según la variedad!! Saludos.

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    1. Fíjate si podés, la verdad que está muy bien montado. Por cierto, en qué bar de Praga se pude tomar la Ferdinand tirada? En los que visitamos no la ví..
      Saludos, Leandro.

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    2. En Ferdinanda, tienen dos sucursales, una a una cuadra de la Plaza Wensceslao y la otra en Karmelitska, casi en frente de la iglesia del Jesusito, las dos están muy buenas.

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  7. Max, te leo bastante, y me gusta tu blog, muchas veces coincido con tu opinión, y quizás por eso no he añadido nada más a otras discusiones.

    Pero en esta ocasión discrepo, no me gustan las afirmaciones tajantes, del tipo "y el resto son charlatanerías" especialmente si se utiliza una foto concreta de una actividad concreta, y más todavía si no se tiene mucha información del evento, más allá de lo que muestra la propia imagen. En definitiva, con todo el cariño (no es sarcasmo), me ha parecido irrespetuoso, y en parte me he sentido un poco ofendido (ojo, yo no estuve en del Birragoza, ni sé más que Max sobre esa cata).

    Dicho esto en mi opinión, no es imprescindible conocer algo para disfrutar de ello, pero mejora mucho la experiencia. Yo organizo catas, casi siempre en el marco de una asociación cultural muy variada, tan pronto hay taller de cerveza como de astronomía o fotografía o lo que se te ocurra y te puedo asegurar que lo que aprendí en el taller de astronomía me hubiese llevado mucho más tiempo y puede que ni siquiera le hubiese prestado atención a ese tema, ahora me encanta.

    De la misma forma, gente que siempre ha pensado que la cerveza era sólo un refresco del tipo mahou, ahora conoce un mundo en el que no se había fijado, y ya ni siquiera la mahou es la misma.

    ¿Es esto cultura cervecera? pues la verdad es que me da un poco igual, lo que me importa es que más gente pueda experimentar lo mismo que yo cuando me tomo una Imperial Stout, y cuando hay una historia en torno a ella (ya sea histórica o inventada), cada sorbo sabe mejor.

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    1. Para aclarar las cosas, porque parece que no leíste el primer comentario que hice en respuesta al Barón, la foto es ilustrativa, podría haber sido cualquiera de las otras tantas parecidas que he visto. La tomé prestada no como un comentario hacia Birragoza (que dicho sea de paso, en ninguna parte menciono), sino porque era la única que me acordaba dónde podía encontrarse.

      Dicho esto, si un elaborador en una cata me empieza a hablar de la tempertura y los vasos y que esto y lo otro y después resulta que hace su control de calidad paupérrimo, que no se preocupa para nada sobre las condiciones en que sus cervezas son manipuladas y vendidas, entonces es un charlatán.

      Las catas, por otro lado, son eventos promocionales que elaboradores y comerciantes le copiaron al vino. Sirven, más que nada, para presentar productos de una manera más sofisticada que, en mi opinión, es un poco ajena a la cerveza. Que haya particulares que organizan talleres de degustación por su cuenta, eso ya es otra cosa, pero no hace que esos eventos sean menos promocionales.

      He llegado a la conclusión también de que en realidad, no enseñan nada. Un taller de fotografía o astronomía sí te van a enseñar. La astronomía es una ciencia y difícilmente uno sería capaz de aprender por sí mismo sin nadie que le explique ciertos principios; la fotografía es una actividad creativa, es cierto que cualquiera saca fotos, pero buenas fotos, fotos artísticas, requiere de aprender ciertas cosas. A tomar cerveza, por otro lado, no te pueden enseñar, lo sabés desde que aprendiste a tomar de un vaso, a lo sumo te podrán recomendar maneras alternativas de disfrutarla, de acuerdo con la opinión y experiencia de gente que sabe del tema, pero al fin y al cabo, queda en cada uno, porque en realidad no hay una manera "mala" de tomar una cerveza. No es como la fotografía, si yo no uso la exposisión, iluminación o el ángulo adecuado, la foto me puede salir para el orto; si yo meto una Imperial Stout en el freezer y la tomo directamente de la botella, la cerveza va a seguir siendo la misma, lo que va a diferir es la experiencia y si esa experiencia a mí me satisface, entonces no estoy haciendo nada mal.

      Sí estamos de acuerdo en lo de la historia alrededor de la cerveza, puede hacer que se disfrute más del trago.

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