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El cierre de U Slovanské Lípy el otro día me hizo acordar que desde que mi libro salió a la calle no publiqué ninguna actualización, algo que debería haber hecho ya desde hace rato.
Han habido cambios en lo que respecta a los lugares incluidos en "Praga: Guía Cervecera para Borrachines":
Pražský Most u Valšů (pág. 27, 40) ha tenido algunos problemas más que nada administrativos y se han visto obligados a dejar de elaborar cerveza, lo cual para mí era la única excusa para visitar este lugar, por suerte, el otro día, cerca de ahí abrió un nuevo Brewpub Pivovar U tří růží, que todavía no he visitado, pero me han comentado que no está nada mal.
Kavárna Meduza (pág. 53) cerró al poco tiempo de haber publicado el libro, una lástima porque era un lugar que me gustaba mucho. Ha sido reemplazada por otro café en donde sirven Bernard, pero no es lo mismo. Por otro lado, Dejvická Divadelní Kávarna (pág. 54) reemplazó la Světlý Ležák de Richter por Únětická 12º.
Y ya que estamos en Praga 6, Bistro U Baronky (pág. 57) ha pasado a mejor vida, mientras que Únětická 12º me ha dado un excelente motivo para volver a ir con una sonrisa a U Pětníka (pág. 59).
En Žižkov, además del arriba mencionado cierre de Lípy (que alrededor de un mes debería ser reabierto en otro formato, veremos qué tal), el jurado está indeciso con Hotel Victor (pág. 69), las últimas dos veces que estuve ahí las cervezas de Chýně estaban en pésimas condiciones (la cervecería debería hacer algo al respecto).
Ya en Letná, U Počtů (pág. 93) ya no sirve Černá Hora Kern ni Rychtář Natur con lo que dejó de ser un lugar que realmente valga la pena visitar. Afortunadamente, luego de estar un tiempo cerrado por reformas y hacerme temer por su futuro, Kovaldina U Lázní (pág. 92) volvió sin mayores cambios, o, podría decirse, mejorado, ya no sirven Urquell y la canilla liberada por esta ahora está ocupada por alguna cervecería pequeña como Kocour o Matuška.
Para terminar, sigo escuchando y leyendo quejas sobre la condición de algunas cervezas en Prague Beer Museum (pág. 109). Tengo muchas ganas de que este boliche mejore y tenga éxito, así que si van y reciben alguna cerveza agria devuélvanla y pidan otra, si la suficiente cantidad de gente lo hace, quizás los dueños por fin solucione el problema del sótano.
Y listo, ya está, el resto de los cambios, han sido para mejor. Hay muchos lugares nuevos como este o estos dos, o quizás este y ni hablar de este o este, solo para mencionar algunos de los que he reseñado en este blog.
Pero más allá de todo esto, "Praga: Guía Cervecera para Borrachines" sigue siendo un libro de puta madre indispensable para cualquiera que venga a la Ciudad Dorada y una muy entretenida lectura para aquellos que no, y no lo digo solo porque soy el autor. Cómprenlo acá (si lo hacen hasta el 18/5, pueden recibir un 20% de descuento ingresando el código TENYEAR) o en Amazon.es (solo la versión papel).
Na Zdraví!
Pivní Filosof - Filósofo Cervecero
Una exploración de la más divina de las bebidas
16/05/12
14/05/12
Fin de semana épico
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Tal como les dije el otro día, el pasado fin de semana fuimos con mi familia a Kostelec nad Černými lesy con el festival, o festejo, del pivovar local como excusa. La pasamos genial, lástima que el clima el sábado no acompañó, pero no hay nada que hacerle al respecto.
Llegamos en la tardecita de un viernes muy caluroso. Nos alojamos en la pensión de la sucursal de la Universidad Nacional de Agronomía, un edificio del siglo 18 ubicado a los pies del palacio local, que supo funcionar como orfanatorio y hospicio. Las habitaciones eran básicas, pero muy cómodas y más que adecuadas para caer rendido un par de noches.
Una vez que dejamos nuestos petates fuimos derecho al Pivovar. Ahí nos estaba esperando Jarin, que me había extendido la invitación, y Milan Starec, el dueño del lugar, un tipo que me cayó muy simpático. La hospoda de la cervecería es hermosa, me hizo acordar en cierto modo a los restaurantes rurales que había visto en Franconia. Las paredes estaban llenas de tesoros, publicidades de cervezas ya extintas, fotos y documentos de cuando Černokostelecký Pivovar todavía funcionaba (en sus épocas de gloria llegó a producir 70.000hl al año y era el más grande de Bohemia Central). La atmósfera era maravillosa. Compartimos mesa con una pareja que también estaba de paseo y en seguida nos pusimos a charlar.
Un rato después de que nos sentamos Jarin volvió con sendos vasos de cerveza, su Jantár, una polotmavé cosecha propia, una cerveza algo tímida, que tarda en abrirse y que es sutilmente deliciosa cuando lo hace. Tomé un par mientras devoraba la enorme y deliciosa porción de milanesa de pollo y ensalada de papas que me habían traído (le buena reputación de la cocina de este boliche es más que merecida).
Después de que los tres hayamos morfado como cavernícolas (hasta mi hija dispuso de una milanesa casi tan grande como su cabeza) y charlar un ratito con Milan fuimos a un rincón del patio de la cervecería a saludar a algunos amigos. Ahí me encontré con Vladimír Černohorský, Maestro Cervecero en Únětický Pivovar y absoluto tipazo, tiene setenta años, hace más de medio siglo que vive de hacer cerveza y todavía le encanta y quiere seguir aprendiendo cosas nuevas, un verdadero maestro que me honra con su amistad.
Después un rato, acompañé a mi mujer e hija al hotel, les di un beso de buenas noches a cada una y volví al Pivovar. Lo busqué a Milan para cumplir la promesa que le había hecho de compartir una copa de su licor guinda casero, una verdadera delicia ("una copa", que buen eufemismo), tomar algo de cerveza y charlar un poco más. La cerveza servida en un pichel de cobre de 1,5l era la Bešťák, la Světlý Ležák elaborada especialmente para el evento, muy, muy rica, aunque una o dos semanitas más le habrían venido bien para que pierda algo de su rebeldía adolescente.
Milan tuvo que atender cuestiones laborales así que tanque de cobre en mano volví al rincón del patio a disfrutar de uno de esos momentos cerveceros mágicos. Había allí dos cervezas de barril, la arriba mencionada Jantár y Černá Svině, una cerveza negra también obra de Jarin. Estábamos todos parados alrededor de un barril, hablando de viejas películas checas y escuchando como niños las hitorias cerveceras de Černohorský y de otro de los dueños de Černokostelecký Pivovar, riéndonos a carcajadas, con el pichel de cobre pasando de mano en mano, tal como los argentinos hacemos con el mate, siendo rellenado cada vez que alguien decía que se tenía que ir. Las palabras no pueden describir tanta alegría. Me fui a dormir pasadas las 11, había sido un día muy largo y estaba bastante cansado, pero muy feliz.
Cuando nos despertamos la mañana siguiente casi que tuve la impresión que habíamos dormido varios meses, no debido a esas sensaciones que a veces se tiene luego de haber pasado la noche en un lugar extraño, sino porque la temperatura había bajado casi 20 grados con respecto al día anterior y sol no era más que un lindo recuerdo. Fuimos a desayunar a un café en la plaza principal del pueblo, sorprendentemente hermoso, a mi mujer y a mi hija les encantó, yo también estuve muy contento pero ya tenía ganas de ir al pivovar.
De más está decir, no había mucha gente, era temprano y el clima no era de esos que uno dice "vamos a pasar el día tomando cerveza al aire libre". Sin embargo ya habían llegado varias caras conocidas, nos hicimos cada uno de una birra, mi media naranja eligió Šenvajz, la de trigo, cerveza elaborada siguiendo el libro, pero muy rica y con bastante personalidad, yo fui por Mudrlant, una maravilla negra, que si me la hubiesen dado a ciegas, habría jurado que era una Stout, tremendo el caracter de las maltas tostadas y de centeno, las maltas ahumadas funcionaban como una especia bien utilizada, no tomaban protagonismo, pero le daban a la birra un nivel más profundo de complejidad.
Lo que más me gusta de este tipo de eventos no es tanto la cerveza ni la comida (que dicho sea de paso, ese jamón ahumado al asador estaba tremendo), es la gente. Me encontré con un par de amigos que hacía rato no veía, algunos štamgasty de Zlý Časy y otros personajes coloridos del mundillo cervecero local, parecía que cada vez que me daba vuelta me saludaba alguien.
La razón principal de este evento fue la muestra de calafateado de barricas. En el pasado todas las cervezas se fermentaban y maduraban en barrica, para evitar que el líquido entre en contacto con la madera y se contamine, el interior de los barriles se recubría con una brea especial. Como todo oficio tradicional, es algo fascinante de ver cuando lo realizan maestros. Hubo una época en la que las fábricas de cerveza empleaban un pequeño pelotón de toneleros y calafateros. El recubirmiento de brea tenía que ser renovado periódicamente y se lo hacía hasta con los toneles más grandes (en el patio había uno de 800hl). Por supuesto, acá lo demostraron solo con barriles más pequeños, el plan, según me contaron, es llenarlos con cerveza.
Y fue algo que de hecho pudimos probar. Podkovaň 12º servida directamente de barriles que habían sido calafateados unos días antes y rellenados directamente de los tanques de maduración de la cervecería. ¡Maravillosa! Se dice que la brea no debería transferir sabores a la cerveza, pero cuando fue rellenado este barril estaba todavía "fresco" y la brea le había dado un aroma muy interesante.
Y ese no fue el vaso más grande desde el cual tomé.
PS: Muchas gracias a Jarin y Milan por su hospitalidad y generosidad.
Tal como les dije el otro día, el pasado fin de semana fuimos con mi familia a Kostelec nad Černými lesy con el festival, o festejo, del pivovar local como excusa. La pasamos genial, lástima que el clima el sábado no acompañó, pero no hay nada que hacerle al respecto.
Llegamos en la tardecita de un viernes muy caluroso. Nos alojamos en la pensión de la sucursal de la Universidad Nacional de Agronomía, un edificio del siglo 18 ubicado a los pies del palacio local, que supo funcionar como orfanatorio y hospicio. Las habitaciones eran básicas, pero muy cómodas y más que adecuadas para caer rendido un par de noches.
Una vez que dejamos nuestos petates fuimos derecho al Pivovar. Ahí nos estaba esperando Jarin, que me había extendido la invitación, y Milan Starec, el dueño del lugar, un tipo que me cayó muy simpático. La hospoda de la cervecería es hermosa, me hizo acordar en cierto modo a los restaurantes rurales que había visto en Franconia. Las paredes estaban llenas de tesoros, publicidades de cervezas ya extintas, fotos y documentos de cuando Černokostelecký Pivovar todavía funcionaba (en sus épocas de gloria llegó a producir 70.000hl al año y era el más grande de Bohemia Central). La atmósfera era maravillosa. Compartimos mesa con una pareja que también estaba de paseo y en seguida nos pusimos a charlar.
Un rato después de que nos sentamos Jarin volvió con sendos vasos de cerveza, su Jantár, una polotmavé cosecha propia, una cerveza algo tímida, que tarda en abrirse y que es sutilmente deliciosa cuando lo hace. Tomé un par mientras devoraba la enorme y deliciosa porción de milanesa de pollo y ensalada de papas que me habían traído (le buena reputación de la cocina de este boliche es más que merecida).
Después de que los tres hayamos morfado como cavernícolas (hasta mi hija dispuso de una milanesa casi tan grande como su cabeza) y charlar un ratito con Milan fuimos a un rincón del patio de la cervecería a saludar a algunos amigos. Ahí me encontré con Vladimír Černohorský, Maestro Cervecero en Únětický Pivovar y absoluto tipazo, tiene setenta años, hace más de medio siglo que vive de hacer cerveza y todavía le encanta y quiere seguir aprendiendo cosas nuevas, un verdadero maestro que me honra con su amistad.
Después un rato, acompañé a mi mujer e hija al hotel, les di un beso de buenas noches a cada una y volví al Pivovar. Lo busqué a Milan para cumplir la promesa que le había hecho de compartir una copa de su licor guinda casero, una verdadera delicia ("una copa", que buen eufemismo), tomar algo de cerveza y charlar un poco más. La cerveza servida en un pichel de cobre de 1,5l era la Bešťák, la Světlý Ležák elaborada especialmente para el evento, muy, muy rica, aunque una o dos semanitas más le habrían venido bien para que pierda algo de su rebeldía adolescente.
Milan tuvo que atender cuestiones laborales así que tanque de cobre en mano volví al rincón del patio a disfrutar de uno de esos momentos cerveceros mágicos. Había allí dos cervezas de barril, la arriba mencionada Jantár y Černá Svině, una cerveza negra también obra de Jarin. Estábamos todos parados alrededor de un barril, hablando de viejas películas checas y escuchando como niños las hitorias cerveceras de Černohorský y de otro de los dueños de Černokostelecký Pivovar, riéndonos a carcajadas, con el pichel de cobre pasando de mano en mano, tal como los argentinos hacemos con el mate, siendo rellenado cada vez que alguien decía que se tenía que ir. Las palabras no pueden describir tanta alegría. Me fui a dormir pasadas las 11, había sido un día muy largo y estaba bastante cansado, pero muy feliz.
Cuando nos despertamos la mañana siguiente casi que tuve la impresión que habíamos dormido varios meses, no debido a esas sensaciones que a veces se tiene luego de haber pasado la noche en un lugar extraño, sino porque la temperatura había bajado casi 20 grados con respecto al día anterior y sol no era más que un lindo recuerdo. Fuimos a desayunar a un café en la plaza principal del pueblo, sorprendentemente hermoso, a mi mujer y a mi hija les encantó, yo también estuve muy contento pero ya tenía ganas de ir al pivovar.
De más está decir, no había mucha gente, era temprano y el clima no era de esos que uno dice "vamos a pasar el día tomando cerveza al aire libre". Sin embargo ya habían llegado varias caras conocidas, nos hicimos cada uno de una birra, mi media naranja eligió Šenvajz, la de trigo, cerveza elaborada siguiendo el libro, pero muy rica y con bastante personalidad, yo fui por Mudrlant, una maravilla negra, que si me la hubiesen dado a ciegas, habría jurado que era una Stout, tremendo el caracter de las maltas tostadas y de centeno, las maltas ahumadas funcionaban como una especia bien utilizada, no tomaban protagonismo, pero le daban a la birra un nivel más profundo de complejidad.
Lo que más me gusta de este tipo de eventos no es tanto la cerveza ni la comida (que dicho sea de paso, ese jamón ahumado al asador estaba tremendo), es la gente. Me encontré con un par de amigos que hacía rato no veía, algunos štamgasty de Zlý Časy y otros personajes coloridos del mundillo cervecero local, parecía que cada vez que me daba vuelta me saludaba alguien.
La razón principal de este evento fue la muestra de calafateado de barricas. En el pasado todas las cervezas se fermentaban y maduraban en barrica, para evitar que el líquido entre en contacto con la madera y se contamine, el interior de los barriles se recubría con una brea especial. Como todo oficio tradicional, es algo fascinante de ver cuando lo realizan maestros. Hubo una época en la que las fábricas de cerveza empleaban un pequeño pelotón de toneleros y calafateros. El recubirmiento de brea tenía que ser renovado periódicamente y se lo hacía hasta con los toneles más grandes (en el patio había uno de 800hl). Por supuesto, acá lo demostraron solo con barriles más pequeños, el plan, según me contaron, es llenarlos con cerveza.
Y fue algo que de hecho pudimos probar. Podkovaň 12º servida directamente de barriles que habían sido calafateados unos días antes y rellenados directamente de los tanques de maduración de la cervecería. ¡Maravillosa! Se dice que la brea no debería transferir sabores a la cerveza, pero cuando fue rellenado este barril estaba todavía "fresco" y la brea le había dado un aroma muy interesante.
Mejor aun fue tomar esa cerveza en el pichel de cobre que había mencionado antes.
Tal como la noche anterior, en el rincón de los barriles, la cerveza y las risas seguían fluyendo libremente mientras los mastondónticos vasos pasaban de mano en mano. La mejor palabra para describir todo esto es "belleza".
A pesar de que el clima no daba muchas señales de mejora, el lugar empezó a poblarse un poco y la atmósfera se volvió más animada. Con mi mujer nos turnábamos para cuidar a nuestra niña, que también se divirtió enormemente (y tomó su buena dosis de cerveza).
Por separado, visitamos la vieja fábrica. Mi amorcito lo hizo con una de las excursiones o mejor dicho, los dos intentamos hacer esa excursión, pero Nela quería volver a los trampolines. Por suerte, más tarde Milan me llevó a ver las instalaciones. El cuarto de cocción es una belleza, tiene capacidad para 160hl de mosto y muy probablemente las ollas de cobre son las más grandes en Europa, sino en el mundo, alimentadas por fuego directo.
Milan me contó que esperan ponerlo en funcionamiento dentro de un año. Los fermentadores están listos y ya están avanzados los trabajos para reacondicionar uno de los sótanos para madurar las cervezas, solo faltaría arreglar un par de detalles con el cuarto de cocción. La fábrica dejó de funcionar en 1987, Milan y sus socios la compraron hace algo más de 10 años con la intención de volverla a poner en funcionamiento, todo lo que ganan con el restaurante va a parar al proyecto, la inversión en dinero y esfuerzo ha sido enorme. Todos saben bien ya lo que pienso sobre el uso y abuso de la palabra "pasión", pero no creo que haya otra manera de describir lo que motiva a esta gente a hacer lo que hace. Sí, es cierto que este no deja de ser un proyecto con fines comerciales, pero esta gente podría haber hecho las cosas mucho más fáciles (y baratas) instalando una microcervecería con equipos modernos y la vieja tecnología como piezas de museo, seguramente habrían tenido éxito, pero eligieron el camino más difícil, largo y arriesgado y merecen mucho reconocimiento por ello. Ya no puedo esperar a que estos tachos empiecen a cocinar de nuevo, estoy convencido que las cervezas van a ser muy buenas, porque además de pasión y amor, esta gente tiene muchas ganas de hacer las cosas bien.
Luego de comer algo y de dejar a mi familia en el hotel, previo beso de buenas noches, volví a la hospoda a seguir bebiendo, charlando, riendo y haciendo amigos nuevos. Levemente en falsa escuadra fui a dormir pasada la medianoche, sintiéndome más feliz que purrete en nochebuena y con muchas ganas de volver a ir a Černokostelecký Pivovar, lugar que todos ustedes deberían visitar algún día.
Na Zdraví!PS: Muchas gracias a Jarin y Milan por su hospitalidad y generosidad.
10/05/12
¿A que no saben dónde voy este sábado?
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Hacía mucho que tenía ganas de ir a Černokostelecký Pivovar, que en realidad no es un "pivovar" propiamente dicho, al menos no por ahora. Mucha gente me ha contado sobre lo lindo que es y lo muy bien que se come, pero era uno de esos tantos paseos que siempre pospuse por un motivo u otro. Pero ya no más, la invitación "oficial" para el evento de este fin de semana me ha dado la mejor excusa posible.
Vysmolení va a ser en términos simples, un día de linda parranda al aire libre. Hay varias actividades preparadas, incluyendo conciertos, visitas a la vieja fábrica de cerveza y el museo, comida, mucha comida y cuatro cervezas especialmente elaboradas para la ocasión, una desítka, una světlý ležák bien lupulada, una de trigo y una cerveza negra con cebada ahumada y de centeno (que ya no puedo esperar probar).
Con mi familia vamos a estar ya desde el viernes (nos han invitado generosamente a quedarnos todo el fin de semana). Para los que quieran ir el sábado, llegar es fácil, los autobuses 381 y 387 salen de la estación de metro Háje cada hora a partir de las 8:00 (se tienen que bajar en Kostelec n.Č.l.,nám. y luego caminar en dirección al palacio y seguir hasta que se encuentren con el lugar). La entrada es libre y gratuita y va habrá un programa para entretener a los niños, mientras los padres se enebrian tranquila y civilizadamente. Nos vemos allí.
Na Zdraví!
Vysmolení va a ser en términos simples, un día de linda parranda al aire libre. Hay varias actividades preparadas, incluyendo conciertos, visitas a la vieja fábrica de cerveza y el museo, comida, mucha comida y cuatro cervezas especialmente elaboradas para la ocasión, una desítka, una světlý ležák bien lupulada, una de trigo y una cerveza negra con cebada ahumada y de centeno (que ya no puedo esperar probar).
Con mi familia vamos a estar ya desde el viernes (nos han invitado generosamente a quedarnos todo el fin de semana). Para los que quieran ir el sábado, llegar es fácil, los autobuses 381 y 387 salen de la estación de metro Háje cada hora a partir de las 8:00 (se tienen que bajar en Kostelec n.Č.l.,nám. y luego caminar en dirección al palacio y seguir hasta que se encuentren con el lugar). La entrada es libre y gratuita y va habrá un programa para entretener a los niños, mientras los padres se enebrian tranquila y civilizadamente. Nos vemos allí.
Na Zdraví!
09/05/12
Simplemente brillante, brillantemente simple
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Pivo a párek, básicamente, cerveza y salchichas, el maridaje perfecto. Ambos son una parte importante de la gastronomía local (Praga es un mundialmente famoso destino cervecero y el otro día un amigo me contó que durante la Primera República era también famosa por sus salchichas) y se complementan de maravillas tanto en el aspecto sensorial como en el cultural, la salchicha siempre ha sido un bocado de la gente común del mismo modo que la cerveza siempre ha sido la bebida del hombre común.
¿Cómo puede ser entonces que nadie haya pensado en armar un concepto alrededor de estos dos? Sí, uno puede comprar salchichas en casi cualquier pub del país y la los puestos de salchichas venden cerveza en algún formato, pero la mayoría de las veces uno o el otro (sino los dos) son algo secundario, algo que hay que tener en caso de que alguien lo quiera. Pero piensen, un local de comida rápida que venda buenas salchichas y buena cerveza, ¡sería una idea genial! Puta, ya mismo estoy corriendo al banco a retirar algo de mi vasta fortuna para montar este boliche. Vinohrady sería un buen lugar.
Aha,... Hay alguien que ya lo hizo.
"Pivo a Párek". Más simple, imposible. Ofrece lo que el nombre promete, ni más ni menos.
Pivo a Párek está en Korunní, justo al lado de la parada de tranvía Perunova. Bajás un par de escalones para entrar en un salón con un bar, estantes que venden cerveza en botella, una heladera con salchichas y un par de mesitas. Listo, nada más. Hay cuatro tipos de salchichas de donde elegir y seis cervezas de barril, todas de pequeñas regionales. Hacé el pedido en el bar, comé la salchicha, bajala con una buena světlý ležák o desítka y a tomarse el tranvía. Hay lugar para sentarse atrás, pero esto no es un pub así que no tiene demasiada onda.
He estado dos veces. Las salchichas, muy buenas salchichas, van desde 28CZK por un "párek" (un par) de salchichs tipo frankfurter a 49CZK por una klobása grande y picante. Las cervezas están todas por debajo de las 30CZK y vienen rotativamente de Herold, Polička, Žatec, Bakalář y Holba, entre otros, y están también disponibles en botella, pero solo para llevar. Nada para enloquecerse, pero están bien cuidadas y servidas y, por sobre todas las cosas, hacen muy bien el trabajo que tienen que hacer. ¡Es genial! Casi que me dan ganas de darme la cabeza contra la pared por no haber tenido yo esta idea. Sí, cualquiera puede abrir un local de salchichas y cerveza, pero no lo vas a poder llamar "Pivo a Párek".
Pero esto no sería una reseña sin un par de observaciones menores.
Ahora que las ferias de granjeros son tan populares, me parece que los dueños de Pivo a Párek deberían mencionar el origen de las salchichas. Seguro que no es el Tesco, Albert o Billa más cercanos, son demasiado buenas para venir de un supermierdado, pero aun así sería lindo saber de dónde vienen (y espero que con el tiempo se agreguen más variedades). También creo que tienen al menos dos grifos de más. Está bien que todos sean rotativos, pero menos sería más en este caso, solamente una desítka, una svěltý ležák de 11º o 12º una tmavý y una polotmavý serían más que suficiente. Si alguien quiere algo más, podrían tener botellas en una heladera.
Y ya está, estas son las únicas dos cosas que yo haría distinto. En lo que respecta al resto, que se quede así como está porque es simplemente brillante, brillantemente simple. Vayan y vean por sí mismos si no me creen.
Na Zdraví!

Pivotéka Pivo a Párek
50°4'31.962"N, 14°27'17.618"E
Korunní 105 - Praga-Vinohrady
Todos los días: 10-22
¿Cómo puede ser entonces que nadie haya pensado en armar un concepto alrededor de estos dos? Sí, uno puede comprar salchichas en casi cualquier pub del país y la los puestos de salchichas venden cerveza en algún formato, pero la mayoría de las veces uno o el otro (sino los dos) son algo secundario, algo que hay que tener en caso de que alguien lo quiera. Pero piensen, un local de comida rápida que venda buenas salchichas y buena cerveza, ¡sería una idea genial! Puta, ya mismo estoy corriendo al banco a retirar algo de mi vasta fortuna para montar este boliche. Vinohrady sería un buen lugar.
Aha,... Hay alguien que ya lo hizo.
"Pivo a Párek". Más simple, imposible. Ofrece lo que el nombre promete, ni más ni menos.
Pivo a Párek está en Korunní, justo al lado de la parada de tranvía Perunova. Bajás un par de escalones para entrar en un salón con un bar, estantes que venden cerveza en botella, una heladera con salchichas y un par de mesitas. Listo, nada más. Hay cuatro tipos de salchichas de donde elegir y seis cervezas de barril, todas de pequeñas regionales. Hacé el pedido en el bar, comé la salchicha, bajala con una buena světlý ležák o desítka y a tomarse el tranvía. Hay lugar para sentarse atrás, pero esto no es un pub así que no tiene demasiada onda.
He estado dos veces. Las salchichas, muy buenas salchichas, van desde 28CZK por un "párek" (un par) de salchichs tipo frankfurter a 49CZK por una klobása grande y picante. Las cervezas están todas por debajo de las 30CZK y vienen rotativamente de Herold, Polička, Žatec, Bakalář y Holba, entre otros, y están también disponibles en botella, pero solo para llevar. Nada para enloquecerse, pero están bien cuidadas y servidas y, por sobre todas las cosas, hacen muy bien el trabajo que tienen que hacer. ¡Es genial! Casi que me dan ganas de darme la cabeza contra la pared por no haber tenido yo esta idea. Sí, cualquiera puede abrir un local de salchichas y cerveza, pero no lo vas a poder llamar "Pivo a Párek".
Pero esto no sería una reseña sin un par de observaciones menores.
Ahora que las ferias de granjeros son tan populares, me parece que los dueños de Pivo a Párek deberían mencionar el origen de las salchichas. Seguro que no es el Tesco, Albert o Billa más cercanos, son demasiado buenas para venir de un supermierdado, pero aun así sería lindo saber de dónde vienen (y espero que con el tiempo se agreguen más variedades). También creo que tienen al menos dos grifos de más. Está bien que todos sean rotativos, pero menos sería más en este caso, solamente una desítka, una svěltý ležák de 11º o 12º una tmavý y una polotmavý serían más que suficiente. Si alguien quiere algo más, podrían tener botellas en una heladera.
Y ya está, estas son las únicas dos cosas que yo haría distinto. En lo que respecta al resto, que se quede así como está porque es simplemente brillante, brillantemente simple. Vayan y vean por sí mismos si no me creen.
Na Zdraví!

Pivotéka Pivo a Párek
50°4'31.962"N, 14°27'17.618"E
Korunní 105 - Praga-Vinohrady
Todos los días: 10-22
08/05/12
Ay-Pí-Ey
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En ciertos rincones de la población bebedora de cerveza, IPA es sin dudas uno de los estilos más populares, sino el más. En algunos países parece que las micro cervecerías están casi obligadas a elaborar una IPA si es que pretenden que se las tome en serio.
¿Pero qué es IPA? o ¿Qué significa IPA? Esa es la pregunta que hace unos días se hacían Boak & Bailey y que hoy se hace Ghost Drinker. Todo esto está relacionado en cierto modo con Greene King IPA que no encaja en lo que muchas personas entienden por una IPA (no llega al 4% de alchol y no es tiene un perfil muy lupulado). El tema es que esta cerveza se viene elaborando desde tiempos immemoriales y al parecer, no ha cambiado demasiado desde entonces. (Si tenemos en cuenta que esta cerveza precede a la concepción moderna de los estilos y a todas las IPA yankis que existen hoy día y al BJCP, que Greene King están en lo correcto y que el resto del mundo está equivocado, pero bueno, no nos metamos en esto)
Pero más allá de estas discusiones, y remitiéndome a lo que Ron Pattinson una vez dijo respecto a la inflación de IPA y sus subestilos, para mí IPA se ha convertido en una etiqueta, algo así como "Premium" o, en algunos países, "Pilsen", algo que algo que Greene King parece haber entendido. Ya dejó de significar "India Pale Ale", es solamente IPA y cada uno es libre de agregarle un descriptor determinado como "Black", "White", "Double", etc. para hacer del término lo que quiera.
Claro que esto tampoco es nada nuevo, "Pale Ale" fue siempre algo un poco mentiroso. Históricamente, debido a la cantidad de lúpulo utilizado en su elaboración, las tempranas "Pale Ale" no eran "Ales", sino "Beers".
Y ya que estamos. ¿No está sucediendo hoy con IPA lo mismo que sucedió con "Stout"? Empezó como un descriptor para (no sólo) Porters que eran más fuerte que lo habitual. En algún momento perdió su naturaleza adjetiva para convertirse en sustantivo y hoy existen al menos media docena de estilos diferenes que se llevan "Stout" en el nombre, todos ampliamente aceptados y más o menos bien definidos.
Pero bueno, al fin y al cabo, la elección de las palabras adecuadas para las etiquetas es más un problema de los elaboradores que de los consumidores y si no fuese por competencias como la World Beer Cup seguramente habría mucha menos gente que se preocuparía por supuestas discrepancias taxonómicas.
Na Zdraví!
¿Pero qué es IPA? o ¿Qué significa IPA? Esa es la pregunta que hace unos días se hacían Boak & Bailey y que hoy se hace Ghost Drinker. Todo esto está relacionado en cierto modo con Greene King IPA que no encaja en lo que muchas personas entienden por una IPA (no llega al 4% de alchol y no es tiene un perfil muy lupulado). El tema es que esta cerveza se viene elaborando desde tiempos immemoriales y al parecer, no ha cambiado demasiado desde entonces. (Si tenemos en cuenta que esta cerveza precede a la concepción moderna de los estilos y a todas las IPA yankis que existen hoy día y al BJCP, que Greene King están en lo correcto y que el resto del mundo está equivocado, pero bueno, no nos metamos en esto)
Pero más allá de estas discusiones, y remitiéndome a lo que Ron Pattinson una vez dijo respecto a la inflación de IPA y sus subestilos, para mí IPA se ha convertido en una etiqueta, algo así como "Premium" o, en algunos países, "Pilsen", algo que algo que Greene King parece haber entendido. Ya dejó de significar "India Pale Ale", es solamente IPA y cada uno es libre de agregarle un descriptor determinado como "Black", "White", "Double", etc. para hacer del término lo que quiera.
Claro que esto tampoco es nada nuevo, "Pale Ale" fue siempre algo un poco mentiroso. Históricamente, debido a la cantidad de lúpulo utilizado en su elaboración, las tempranas "Pale Ale" no eran "Ales", sino "Beers".
Y ya que estamos. ¿No está sucediendo hoy con IPA lo mismo que sucedió con "Stout"? Empezó como un descriptor para (no sólo) Porters que eran más fuerte que lo habitual. En algún momento perdió su naturaleza adjetiva para convertirse en sustantivo y hoy existen al menos media docena de estilos diferenes que se llevan "Stout" en el nombre, todos ampliamente aceptados y más o menos bien definidos.
Pero bueno, al fin y al cabo, la elección de las palabras adecuadas para las etiquetas es más un problema de los elaboradores que de los consumidores y si no fuese por competencias como la World Beer Cup seguramente habría mucha menos gente que se preocuparía por supuestas discrepancias taxonómicas.
Na Zdraví!
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