24/1/15

La Tradicionalmente Tradicional Sanata de la Tradición


Visto que cada vez son más los birrófilos hispanohablantes que ven a la palabra “Artesana” por lo que es: una etiqueta, una marca, un latiguillo de la mercadotecnia (una excusa, quizás), es hora de hablar de otra palabrita (o familia de tal) muy (ab)usada por empresarios que se identifican como “artesanos”: “tradicional/tradición”.

Si nos ponemos a pensar un poco, el uso de “tradicional” por parte de micro-cerveceros españoles es todavía más absurdo que el de “artesanal”, ya que podría decirse con objetividad que el último se refiere a pequeñas escalas de producción y el empleo limitado de la automatización, etc. (que, como es natural, se suele presentar como atributo, cuando en realidad está más cerca de la desventaja, pero ese es otro tema).

Tradición, sin embargo, en lo que respecta a España, es lo que hacen Mahou/San Miguel, Damm, Cruzcampo, Hijos de la Rivera, porque es lo que han hecho siempre. Existe una continuidad, que se remonta a más de un siglo, y la continuidad es la piedra fundamental de la tradición.

Pero claro, los empresarios del sector reniegan de todo eso, y cuando hablan de tradición, se refieren a una tradición (o tradiciones) importada(s), será que se visten mejor y manejan autos más caros ¿viste?. Lo cual los hace sumergirse más en lo absurdo, ¿a qué se refieren cuando afirman que ellos elaboran siguiendo métodos tradicionales, sino "El" método tradicional, a lo que a grosso modo podría denominarse como los centro-europeos, o los nórdico-bálticos, o los del Benelux o los de las Islas Británicas?

No, no, no. A lo que ellos se refieren es al rechazo casi dogmático al empleo de ciertos ingredientes o técnicas por considerarlas arbitrariamente anti-tradicionales (¿o antinaturales?); lo cual nos lleva del absurdo a la ignorancia, o lo que es peor, a la difusión premeditada de la misma.

Los adjuntos siempre han existido y, de hecho, son una característica casi básica de varios tipos de cerveza que se pueden legítimamente considerar como tradicionales; seguir insistiendo que el único motivo de su empleo es el de abaratar costos es mear fuera del tarro. Los extractos, por otro lado, tampoco son nada nuevo. En lo que respecta al filtrado, Pilsner Urquell, por ejemplo, empezó a filtrar sus cervezas en 1913, respondiendo a las demandas del mercado (no se si quedó claro, la gente quería cerveza filtrada, le gustaba más, la consideraba mejor). ¿Y la odiada pasteurización, que mata la cerveza y no la deja evolucionar? Basta con decir que el buen José Luis la desarrolló justamente para las industrias cervecera y vitivinícola francesas en la década de 1860, y desde allí se fue extendiendo al resto del mundo. Al igual que el filtrado, los extractos, y ni hablar de los adjuntos, el uso de la pasteurización en la elaboración de cerveza tiene una continuidad más que suficiente como para considerarse “tradicional”.

A pesar de estos argumentos, sigue habiendo necios que insisten en negar que las arriba mencionadas herramientas son tradicionales en la elaboración de cerveza ¿por qué? ¡Porque las usan los oligopolios industriales! Bien, entonces tampoco debería ser tradicional la elaboración en equipos de acero inoxidable con calentadores eléctricos o a gas y controles de temperatura automáticos, que son más recientes que el filtrado, la pasteurización, los extractos y ni hablar de los adjuntos. Y podríamos seguir, tampoco deberían considerarse tradicionales entonces las monoculturas de levadura, desarrolladas a fines del siglo 19 por Heineken, que continuaron con el trabajo iniciado por Carlsberg en Dinamarca; la tecnología de refrigeración artificial, desarrollada por la empresa alemana Linde en la década de 1870 atendiendo las demandas de los elaboradores de lager locales, también empleadas por los malvados oligopolios industriales. ¿Y qué del termómetro o el densímetro, de maltas secadas con una fuente de calor indirecto...?

La conclusión a la que uno llega es que para el discurso de estos empresarios, la tradición no es muy diferente que la Biblia para el discurso de los fundamentalistas cristianos, que toma, o pretende que se tome de manera literal solo aquello que resulta conveniente.

Pero más allá de todo eso, en una industria que siempre ha estado tradicionalmente abierta a la innovación, la palabra “tradición” es una de las más sobrevaloradas y abusadas por el marketing, y es vaciada de todo significado cuando la utiliza gente sin tradición alguna. Piensen en eso.

Na Zdraví!

20/1/15

Mis 10 Cervezas Favoritas


En ningún orden particular:
  • La primera cerveza que tomo cada día
  • La cerveza que tomo después de un laburo pesado
  • La cerveza que tomo para calmar la sed en un día caluroso
  • La cerveza que tomo con amigos
  • La cerveza que tomo mientras preparo la cena para la flía
  • La cerveza que por algún motivo me sorprende
  • La cerveza que estoy tomando ahora mismo
  • La cerveza que voy a tomar después de esta
  • La cerveza que un amigo me regala o comparte conmigo
  • La cerveza que puedo tomar directamente del tanque de lagerizado
No da lugar a la discusión, ¿no cierto?

Na Zdraví!

Nota del autor: La lista de arriba ha sido muy inspirada por este Top 5

19/1/15

Una tarde con Zemský Pivovar


Cuando me enteré de algunos detalles sobre Zemský Pivovar, allá por 2013, lo que mayor impresión me causó fueron sus ambiciones. Hoy en día las nuevas micro-cervecerías son algo casi cotidiano y, al menos que una abra cerca de donde vivís, ya han dejado de ser noticia interesante, ¿pero una con capacidad para 20.000 hl/año? Eso sí que es algo que no se ve muy seguido, de hecho, no se ha visto desde que Chotěboř abrió en 2009.

Sin embargo, para principios de 2014 (si mal no me acuerdo), parecía que algunas cosas no estaban funcionando del todo bien. Para empezar, la calidad de las cervezas había bajado notablemente, hasta el punto en que algunos de los bares que habían recibido a Zemské Pivo con los brazos abiertos, estaban un poco reacios a seguir comprando la marca (cabe también mencionar que lo mismo estaba sucediendo con Chotěboř, en donde Zemské es elaborada).

Fue en ese entonces que oí el rumor de que el futuro del emprendimiento era incierto. Aparentemente, la empresa no era capaz de reunir el capital necesario sin el cual Praga 4, el propietario de las instalaciones de la futura cervecería, no firmaría el contrato de alquiler. ¿Había esta gente mordido un bocado demasiado grande? No, no del todo.

El rumor era infundado, pero solo en parte. Hubo un momento el año pasado cuando el proyecto, al menos en la forma y el lugar en la que Zemský Pivovar lo quería realizar, sí estuvo en peligro, pero el dinero no tuvo nada que ver con eso. Fue algo más complicado.

Las autoridades municipales de Praga 4 siempre habían estado en favor del proyecto, no solo porque le devolvería a Braník la elaboración de cerveza, sino también porque la fábrica estaría en Dominikanský Dvůr, un edificio incluído en el patrimonio cultural, que ha estado prácticamente desocupado (y bastante descuidado) por medio siglo. Sin embargo, y quizás porque 2014 fue un año electoral, o por otros motivos, en lugar de firmar el contrato con Zemský Pivovar, eligieron dejar que el consejo municipal decida al respecto. Y ahí fue cuando los problemas empezaron.

Cuando el proyecto fue anunciado en la cartelera oficial, tal como lo exige la ley, una asociación civil ad-hoc salió de la nada, declarando su total oposición a al mismo, sin dar ninguna razón en particular.

Esto incitó a Zemský Pivovar a organizar una serie de eventos para acercarse a la comunidad, pero a pesar de su éxito y del feedback positivo que recibieron de ellos, el grupo de ciudadanos preocupados seguía rehusándose a hablar con la empresa cervecera, al tiempo que cabildeaban a los consejales.

Al final, el consejo votó en favor del proyecto, y se firmó una carta de intención. Fue recién entonces que la asociación civil aceptó la invitación de reunirse con Zemský Pivovar. Y ahí fue cuando la cosa se puso interesante.

No podría decirse que la reunión empezó en los mejores términos, pero una vez que todos diplomáticamente, pero en voz alta, dijeron lo que hacía rato querían decir, el grupo de ciudadanos preocupados, muy para la sorpresa de los representantes de Zemský Pivovar, confesaron que en realidad el proyecto les gustaba. Al igual que a las autoridades municipales, les encantaba la idea de que Dominikanský Dvůr sea revitalizado, y encima con una cervecería. El problema era que MČ Praha 4 es considerada la más corrupta en la ciudad, en donde la competencia no escasea, y habían asumido que este era otro de sus curros. Pero luego de estudiar el proyecto en detalle, y darse cuenta que Zemský Pivovar no eran ningunos tránfugas, les prometieron que harían todo lo posible para ayudarlos. Es gracioso cómo la gente puede encontrar puntos en común cuando se sientan a hablar civilizadamente.

A todo esto, y más, me lo contaron Max Munson y Pavel Prchál, dos de los responsables de Zemský Pivovar, el pasado octubre en Dominikanský Dvůr. Me habían invitado a ver el lugar y a conocer a Joshua West, el cervecero yanki que les había diseñado la receta de Zemský India Brown Ale (elaborada en Louny), una linda birrita, cabe decir.

La primera vez que ví a Dominikanský Dvůr en persona, me quedó bien claro que había mucho trabajo por hacer para que sea una cervecería. Sin embargo, desde afuera, jamás habría sido capaz de imaginarme cuánto.

Como menciono más arriba, el lugar ha estado desocupado por medio siglo, y los últimos inquilinos no fueron el tipo de gente que se preocupase demasiado en el cuidado a este complejo edilicio histórico (en algunas de las partes más antiguas, varias capas de cemento fueron colocadas encima de los pisos de madera originales, y algunas partes del techo, al menos en octubre, se estaban cayendo a pedazos, literalmente).

Cuánto tiempo tardará la restauración de Dominikanský Dvůr es algo que nadie sabe todavía. Al momento de mi visita, recién habían iniciado los procedimientos para obtener el permiso de edificación. Por suerte, las autoridades de preservación patrimonial, el hueso más duro de roer, le han dado el visto bueno al proyecto, pero aun así todavía pueden pasar un par de años hasta que las obras puedan empezar.

El plan es poner la cervecería en marcha tan pronto sea posible, y luego, gradualmente, trabajar en el resto. Una vez terminado, el complejo, además de la cervecería, tendrá un restaurante, negocios chicos, un spa, oficinas para la empresa, y el patio se convertirá en una especie de plaza pública. Eventualmente, y si todo sale bien, un quinto edificio será agregado, prácticamente en el lugar en donde se encontraba el que fue demolido en la década de 1970. Otra cosa que les gustaría poder lograr, a pesar se ser consientes de las pocas probabilidades que tienen, es bajar la calle Jiskrová (en donde lo que alguna vez fue entrada principal al complejo todavía puede verse, a su nivel original.

En lo que respecta a la cervecería en sí.

Debo confesar haber tenido mis dudas sobre sobre las afirmaciones de Zemský de que resucitarían una cervecería. No porque no haya creído que en el pasado hubiese funcionado una cervecería en Dominikanský Dvůr, sino que pensé que sería algo parecido a lo de Břevnov, en donde la cervecería también cerró a fines del siglo 19, pero hoy ya no queda ningún rastro físico de ella. (En lo que a mí respecta, para que una cervecería pueda ser considerada como resucitada, primero que nada, el edificio tiene que existir y la nueva fábrica debería ocupar al menos una parte sustancial de este, preferentemente la que supo ser la sala de cocción.)

Al final, estaba equivocado. La cervecería, o mejor dicho, los edificios que en el pasado funcionaron como tal, todavía están ahí.

En su forma actual, Dominikanský Dvůr es un complejo de cuatro edificios dispuestos en “U”. Desde el patio, el edificio a la derecha es la parte más antigua del complejo (y la que se encuentra en peor estado), que data del siglo 17. En el edificio que se encuentra justo frente al observador funcionaba la maltería. La “humna” (el corazón del proceso de “malteado de piso”) es claramente reconocible a pesar de las reformas que en algún momento se realizaron, que le dan el aspecto de un centro de detención clandestino, pero si se tiran abajo esas paredes, y se agrega luz, el recinto sería algo así como una versión más pequeña del restaurante en Únětický Pivovar (de hecho, aquí es donde el futuro restaurante funcionará). Al lado de este, a la izquierda, se encuentra la estructura más alta del complejo, el horno para secar la malta (fue una sorpresa para mí ver que el calentador hierro fundido sigue en su lugar después de tanto tiempo). Mientras que el edificio justo a la izquierda del observador es donde la cervecería propiamente dicha funcionó hasta cerrar. En la parte más cercana al horno estaban los fermentadores. Arriba de estos, debajo del techo, se encontraba probablemente un espacio para almacenar el grano o la bandeja enfriadora, sino ambos. La sala de cocción se encontraba probablemente en el recinto con el cielorraso más alto, al lado de la pared externa del complejo.

No se sabe qué disposición tenía la sala de cocción, o qué tipo de cervezas se elaboraban allí (muy probablemente, no eran lagers, o al menos así lo sugiere la falta de sótanos o bodegas), y de hecho, la gente de Zemský Pivovar tampoco tiene bien claro todavía cuál será la disposición de la futura cervecería. El cielorraso puede que sea demasiado bajo como para acomodar la tecnología moderna necesaria para producir 20.000 hl/año, bastante más de los 13,000 que Dominikánský pivovar Braník, tal como se lo conocía entonces, estaba elaborando en la década de 1870, según pivovary.info.

Esa cervecería, a propósito, fue cerrada en 1899, cuando Společenský pivovar pražských sládků a hostinských, akciová společnost, luego conocido como Pivovar Braník, fue construido en respuesta a la furiosa embestida de las lager, y cuya historia terminó algo más de un siglo más tarde de una manera trágicamente irónica.

Varias veces he oído a gente de Zemský Pivovar afirmar que la producción de Dominikanský Pivovar fue simplemente mudada a la nueva, más grande y moderna cervecería a unas pocas cuadras. Dudo que sea cierto. A lo sumo, sus dueños se convirtieron en accionistas de la nueva cervecería y solo cerraron la que ya tenían porque mantenerla en funcionamiento no tendría ningún sentido; igual que los dueños de U Medvídků hicieron en 1898 cuando se convirtieron en accionistas de První pražský měšťanský pivovar, en Holešovice, curiosamente, también cerrado por Staropramen. Pero más allá de la historia, va a ser interesante ver cómo van a solucionar el problema del espacio sin meterse en problemas con las autoridades de preservación patrimonial.

Zemské Pivo, en su manifestación actual está lejos de ser una de mis marcas favoritas, es una de esas cerveza que no busco activamente, pero que no me molesta encontrar, pero, a pesar de ello, este es el tipo de proyecto que me puede llegar a entusiasmar. Me encanta se vuelva a elaborar cerveza en edificios que fueron cervecería, incluso si allí no se ha elaborado nada por más de un siglo. Les deseo éxitos.

Na Zdraví!

PD: Hay algo que no entiendo del todo, el cambio de nombre, de Zemský Akciový Pivovar a Zemský Řemeselný Pivovar. Tienen una historia copada, una ubicación fantástica, y “Akciový”, además de sonar lindo y no necesitar de explicación alguna, tiene sentido desde un punto de vista histórico. ¿Por qué entonces meter a la fuerza un término importado, cansado y desgasatado como “Řemeselný” (artesanal)?

Aclaración: Luego de una muy completo recorrido por Dominikanský Dvůr, fuimos a un restaurante vecino, en donde me invitaron varias cervezas mientras charlaba con Joshua West. Unas semanas más tarde, fui invitado a la presentación oficial de Zemský India Brown Ale en Jáma-The Hollow, en donde fui convidado con varios vasos en forma de consolador anal y una botella para llevar a casa. Gracias a Max y a ambos Pavels.

17/1/15

La Ronda Rebuteada, Mujeres y Cerveza


La Ronda rebuteada este mes es gentileza de Birraire, que propone como tema “Cerveza y mujeres”, así, sin más.

¿Qué más se puede decir que no se haya dicho ya? ¿Que eso de que a las mujeres no les gusta la cerveza es un absurdo, un estereotipo producto de otro estereotipo: el sexismo en la publicidad cervecera, que supuestamente les genera rechazo al producto?

Pero también habría que preguntare qué tan acertado es ese segundo estereotipo. Recorriendo las cavas de mi memoria, me encuentro con piezas publicitarias de grandes marcas como Stella Artois, Heineken, Quilmes, Pilsner Urquell, Carlsberg, entre muchas otras, que, si bien en muchos casos apuntan a un público claramente masculino, difícilmente se las podría calificar de sexistas.

No soy tan tonto como para negar la existencia del sexismo en la publicidad de cerveza. Sí que existe, pero no creo que en una proporción mayor que en la publicidad de otros productos o industrias.

Es algo inevitable, la “rubia tetona” es un recurso publicitario fácil que siempre se tiene a mano. Es para el marketing lo que las papas son para la cocina cotidiana. “¡Che, Cacho! ¿Qué ponemos en esta campaña?” “¡Qué se yo! Llamá a la agencia y que nos manden una mina que esté bien fuerte, y llamamos alguien que le saque unas fotos.”

Pero a mí me gusta pensar que el marketing es un reflejo de lo que las empresas piensan de sus consumidores. Entonces, una empresa que apela al recurso “rubia tetona” es una empresa que ve a sus consumidores como una tribu de trogloditas, y por ende no respeta demasiado su inteligencia. (Que a veces tengan o no razón, es ya otro tema) (Cabe también aclarar que me gusta ver una buena rubia tetona tanto como a cualquier otro espécimen macho heterosexual de la especie homo sapiens-sapiens, pero eso no me hace un troglodita y mucho menos generará en mí deseso de compra.)

Por otro lado, el uso de la “rubia tetona” tampoco es exclusivo de la publicidad de productos “masculinos”. Quizás de manera más sutil, pero también aparece en la publicidad de algunos productos dirigidos al publico femenino, pero esto también es harina de otro costal.

Otro absurdo que he visto más de una vez es la afirmación (¿queja?) de que las mujeres no están lo suficientemente representadas en la industria, en especial al hablar de la cerveza “artesanal”, porque nadie espera nada bueno de las “industriales”, ¿no cierto?

Lo datos demográficos, por supuesto, no se pueden discutir. Pero sí habría que ponerlos en perspectiva.

¿Qué proporción de mujeres hay en otros oficios/industrias: carnicería, carpintería, plomería, restauración edilicia, albañilería? ¿Cuántas mujeres hay que son maestras panaderas, chefs, mecánicas automotor, hosteleras en relación al número total de gente que practica estos oficios?

¡Mierda! ¿Cuál es la proporción de mujeres homebrewers? ¿No será quizás que el número de mujeres interesadas en montar su propia empresa cervecera (algo que hoy día cualquiera puede hacer) o trabajar en la industria no es, ni nunca será, muy alto?

En serio, a esta altura del partido seguir hablando de “mujeres y cerveza” es igual que hablar de los “hombres en la cocina”.

Na Zdraví!

2/1/15

Balance 2014


Ha pasado casi un mes desde que publiqué algo acá. He estado muy ocupado y con los sesos demasiado rehogados como para escribir algo, y ni hablar de algo que valga la pena leer. Tampoco es que lo que sigue podrá considerarse como una de mis mejores entradas, pero tengo ganas de volver a escribir y no hay mejor manera de hacerlo que aprovechando la fecha y mirar al año que ha pasado.

2014 fue, en todo aspecto, mucho, mucho mejor que 2013. Podría decirse que fue un año bastante bueno, y espero que 2015 sea al menos igual de bueno.

Publicar The Unbearable Nonsense of Craft Beer fue divertido. Más allá de alguna que otra insuficiencia, fue por lo general bien recibido y escribir junto con Alan fue una experiencia fantástica. Teníamos algunos planes más para el libro, pero mi carga laboral hizo imposible que les prestase la atención necesaria, y esto incluye la por el momento abortada versión en español.

Pero hablemos de birra.

Las cervezas checas más notables de 2014

De barril: Podría elegir a Únětická 10°, no solo porque es una gran cerveza, sino que tomarla en el bar de mi pueblo luego de arduo día de trabajo es maravilloso. Y sin embargo, si el volumen consumido fuese un parámetro, ganaría Pilsner Urquell. Es la cerveza que creo haber tomado más, no tanto para la cerveza en sí, sino por el lugar donde la tomo más a menudo. Varias fueron las ocasiones en las que fui ahí con la idea de tomar una o dos antes del mediodía y me terminé tomando seis porque la estaba pasando demasiado bien como para irme. A pesar de ello, el ganador es una cerveza que el año pasado tomé solamente una vez, Purkmistr 12%, y les cuento por qué.

Ese día, estaba en Pilsen por trabajo, Pivovar Purkmistr era la última parada de un recorrido que incluyó un viaje a Dobřany. Estaba cansado de varias maneras, esa Světlý Ležák era la séptima u octava cerveza que tomaba ese día, pero cuando di el primer trago, todos mis sentidos volvieron a la vida. Tan buena estaba, y también lo estuvo la segunda.

En botella: Gypsy Porter sigue siendo grandiosa. Cómo me gustaría que Kocour la elaborase durante todo el año. También me encantaron Kynšperský Videňský Ležák, y su Polotmavé las pocas veces que las pude tomar. El ganador, sin embargo, es Rampušák, no solo es una Světlý Ležák hermosa, sino que a 69 CZK la botella PET de litro y medio, la relación precio calidad es extraordinaria (y si tenés problema con las botellas PET, puede que seas un esnob).

Las cervezas extranjeras más notables de 2014

En botella: Me causó muy buena impresión Ora Nona de Bresañ (gracias Fernando). Bastante mejorada en comparación con la del año anterior, en especial luego de haber pasado dos meses en mi “bodega”. Schlenkerla Urbock sigue siendo una de mis favoritas en el mundo, pero pierde ante la disponibilidad permanente de Märzen, la ganadora de esta categoría, junto con Schneider TAP-5. En serio, ¿para qué pagar un ojo de la cara por un experimento de Mikkeller o sus imitadores, o por un engañapichangas de BrewDog cuando puede comprar alguna de esas dos por 55 CZK la botella de medio litro?

De barril: Va a tener que ser algo de lo que tomé en Baviera. ¿Helles Naturtrüb at Au, Augustiner Helles o Andechs Helles en Munich? ¿TAP-5 por arrancar lo que sería un día brillante? Todas, sí.

El bar más notable de 2014

La verdad que, en lo que a mí respecta, Zlý Časy sigue siendo inigualable, seguido de Kulový Blesk. Hanz y Líbor estan haciendo las cosas muy bien, y quieren hacerlas todavía mejor. Se merecen todos los elogios que reciben y todavía más.

Me gustó mucho también Dno Pytle, a pesar de que no estaba en mi mejor forma cuando lo visité, y me enamoré de Hostinec U Tunelů, Karlín (la reseña será publicada pronto). Klášterní Pivnice Šumaván, alias Prašivka de veras merece ser mencionado. La pasé bárbaro en marzo con mi amigo Matthew, y encontarse con Matuška en buenas condiciones a 45CZK el medio es más que notable.

El bar más notable de 2014

Pivovar Clock, porque muestra que micro-cervecería nueva todavía puede ser igual a micro-cervecería buena. Kounický Pivovar, no solamente porque sus cervezas son excelentes (recibí el 2015 con su maravillosa English Porter), por también por su dueño, un tío de 83 años lleno de vitalidad, una lección de vida. De más está decir, Únětický Pivovar sigue siendo mi favorito, seguido de Břevnovský Pivovar.

La más notable experiencia cervecera

Ese día en Munich fue simplemente increíble. Las cervezas fueron en su mayoría excelentes, y la compañía fue todavía mejor. ¿Qué más puede pedir un choborra? También lo fue el día en Kostelec-Kounice. Pero creo que la experiencia más notable fue aquel vienres por su extraordinaria simpleza.

Las decepciones más notables de 2014

Tres: La primera partida de Vinohradský Pivovar. Algo soso o regular se le podría haber perdonado, algo fallado, no. Pero eso no es ni de cerca tan malo como que te sirvan no una, sino dos cervezas podridas en Pivovar Marina Holešovice, y lo sabían muy bien, las estaban sirviendo a temperaturas casi mediterráneas. Primátor IPA; a diferencia de Bernard con su para nada estelar Bohemian Ale (al menos la primera, la rubia, la oscura salió mucho mejor), ellos tenían la experiencia, estaba esperando algo mucho mejor desde Náchod. (aunque debo admitir que no estaba nada mal como compañía de unos ñoquis de tvároh caseros servidos con queso bryndza y cebolla frita en tocino).

Pero suficiente con el pasado.

Tengo planes para el 2015. El primero de ellos, por supuesto, es publicar la segunda edición de “Pragua: Guía Cervecera para Borrachines”. Mi objetivo, arbil, sin embargo, no se ve muy probable. No he tenido oportunidad de trabajar mucho y podría decirse que estoy retrasado con la investigación, pero será publicado, lo prometo. Hay otro proyecto en el que estoy trabajando, el cual voy a anunciar pronto. No tengo idea de cómo será recibido. Ya veremos.

Pero bueno, esto es todo por ahora. Prometo publicar algo más interesante para la próxima.

Na Zdraví! y ¡Feliz año nuevo para todos!