La noticia ya no es nueva, pero vale la pena comentarla porque sigue siendo actual.
Una tarde de invierno, mientras iba de camino a disfrutar de unas Kout en el maravilloso U Slovanské Lípy cruzo Havlíčkovo Nám. y noto que U Radnice o como se solía llamar al final, Svět Piva había cerrado.
No me sorprendí, no me sentí para nada triste, porque era de esperarse, y se lo tenía bien merecido. Falta de respeto a la cerveza, personal inútil y un dueño que, bueno, digamos que no es de las personas más sensatas que anda dando vuelta fueron una de las causas. Después de que los entusiastas cerveceros locales se cansaron de él y su hospoda, este hombre quiso salvar su local mediante los famosos (o infames) cupones de descuento. El resultado fue un desastre todavía peor que captó la atención de los medios y se convirtió en un llamado de atención para los operadores de este tipo de servicios y que seguramente aceleró lo inevitable.
Por suerte no llegó a manchar la reputación del fenómeno de la čtvrtá pípa y los bares multigrifo, pero debería ser un tema de estudio para todos los que hayan decidido emprender este camino, no se trata de cuántos grifos tienen, sino de la calidad de lo que sale de ellos, de las condiciones en las que se almacenan y se sirven esas cervezas y de tener personal que al menos de la impresión de tener algo de interés en esas cervezas. Si no se tiene en cuenta eso, el resultado, tarde o temprano, va a ser un rotundo fracaso y la culpa no va a ser ni de los críticos ni de los elaboradores, sino enteramente propia.
Todo esto viene porque el otro día el dueño de Kaaba me comentó sobre un nuevo lugar con seis grifos y varias cervezas en botella. Pasé por la puerta y me pareció tremendamente chico, sin siquiera lugar para sentarse. Todavía no fui, a lo mejor me termino sorprendiendo, pero no pude evitar acordarme de las consecuencias que tuvo para Svět Piva poner tantos grifos en un lugar todavía más chico que Zlý Časy.
Na Zdraví!
PD: El dueño de Svět Piva el año pasado monto una microcervecería en Buštěhrad, una localidad cercana a Praga. Probé una de las cervezas en Noviembre, no me pareció nada mal, pero tampoco algo que justifique tomarse el bondi hasta ahí. Sea lo que sea, esperemos que este buen hombre haya aprendido de su experiencia.
Pivní Filosof - Filósofo Cervecero
Una exploración de la más divina de las bebidas
16/03/12
14/03/12
Esta semana en el Prague Post
Hago una reseña de Fénix y Chlumecký Amber Ale, con notas de cata y todo.
La pueden leer acá (hoy no tengo tiempo de traducir), pero puede resumirse en estos términos: Fénix, no está mal, pero no tuve ganas de tomar otra. Chlumecký Amber Ale, podría ser mejor, pero no tuve problema con tomar otra.
Na Zdraví!
La pueden leer acá (hoy no tengo tiempo de traducir), pero puede resumirse en estos términos: Fénix, no está mal, pero no tuve ganas de tomar otra. Chlumecký Amber Ale, podría ser mejor, pero no tuve problema con tomar otra.
Na Zdraví!
12/03/12
Pregunta tonta, pero la tengo que hacer
Si me acuerdo bien de la historia, aquellas Pale Ales y Porters que se durante los siglos 18 y 19 se enviaban a la India estaban más lupuladas y atenuadas que otras cervezas contemporáneas para que puedan sobrevivir cuatro meses en el casco de un barco que le daba la vuelta al conteniente africano.
Una consecuencia inesperada, pero bienvenida, fue que el calor y el ajetreo del viaje hacía que las cervezas lleguen a una condición óptima mucho más rápido que si se hubiesen quedado en los sótanos de sus cervecerías (para darse una idea de esto, lean el experimento que Martyn Cornell hizo hace ya un tiempo).
Teniendo esto en cuenta. ¿Puede ser que las bombas de lúpulo yankis sean "mejores"* en este lado del charco que allá? ¿Alguien ha tenido la oportunidad de probar una de esas cervezas "frescas" y luego de haber cruzado el Atlántico?
Na Zdraví!
PS: A lo mejor la pregunta es tonta, no tengo idea de las condiciones en que las botellas viajan desde su fabricante hasta los galpones de sus distribuidores Europeos, puede que lo hagan en container refrigerados. En cuanto a la duración del viaje, ya no son cuatro meses, pero me imagino que de "puerta a puerta" (o sea, hasta el minorista) deben ser unas cuantas semanas.
(*) de más está decir que es relativo, me refiero a más balanceadas, redondeadas, etc.
Una consecuencia inesperada, pero bienvenida, fue que el calor y el ajetreo del viaje hacía que las cervezas lleguen a una condición óptima mucho más rápido que si se hubiesen quedado en los sótanos de sus cervecerías (para darse una idea de esto, lean el experimento que Martyn Cornell hizo hace ya un tiempo).
Teniendo esto en cuenta. ¿Puede ser que las bombas de lúpulo yankis sean "mejores"* en este lado del charco que allá? ¿Alguien ha tenido la oportunidad de probar una de esas cervezas "frescas" y luego de haber cruzado el Atlántico?
Na Zdraví!
PS: A lo mejor la pregunta es tonta, no tengo idea de las condiciones en que las botellas viajan desde su fabricante hasta los galpones de sus distribuidores Europeos, puede que lo hagan en container refrigerados. En cuanto a la duración del viaje, ya no son cuatro meses, pero me imagino que de "puerta a puerta" (o sea, hasta el minorista) deben ser unas cuantas semanas.
(*) de más está decir que es relativo, me refiero a más balanceadas, redondeadas, etc.
09/03/12
Un poco fuera de tema
Todos ya lo saben, lo han leído millones de veces en el último par de años, no voy a decir nada nuevo. Si bien dudo mucho, mucho que las redes sociales sean la amenaza para gobiernos o para al orden establecido que algunos medios parecen querer hacernos creer, la realidad es que en tanto se tenga una conexión de internet, la tecnología actual nos permite compartir ideas, opiniones, curiosidades y pelotudeces, muchas pelotudeces, con el mundo entero y de manera instantánea. Si estamos de vacaciones, podemos sacarle una foto a algo que nos llama la atención y subirla a nuestro perfil de Facebook, Twitter, etc. para que la vean todos nuestros amigos/seguidores y esperar su reacción, lo mismo si estamos en una fiesta, de camino a nuestro trabajo o tomando una birra en un pub o un jardín o festival cervecero. ¡Click! ¡Tipititap! “Enviar/Compartir” es todo lo que hace falta.
Como todo lo demás que existe, ha existido y existirá en este mundo, este paradigma no es ni bueno ni malo, simplemente es. No voy a criticarlo, por un lado porque sería casi como quejarse de que hace frío en invierno y calor en verano (o el nuevo diseño de la interface de FB, ya que estamos) y por otro, porque sería un hipócrita.
Mi página de Facebook me ha permitido conectarme con mis lectores y compartir con ellos cosas que me parecen cerveceramente interesantes de una manera mucho más rápida y cómoda que el blog, y el resultado es prácticamente el mismo. Por otro lado, tengo también una cuenta en Twitter, al pedo, no le he encontrado una utilidad, ni tampoco mucho sentido a la plataforma. A lo mejor es porque mi experiencia internetística es fija, desde la PC en mi escritorio y no móvil (así que no se molesten en seguirme, no los voy llevar a ningún lado)
Hay y han habido situaciones en las que estando en un pub o caminando por la ciudad me hubiese gustado hacer ¡Click! ¡Tipititap! “Enviar” para compartir algo cerveceramente interesante, curioso o fuera de lo ordinario o simplemente para decirles a todos lo bien que la estaba pasando. Es una sensación que me dura un instante, luego me doy cuenta que quizás es mejor así, que puedo vivir ese momento plenamente, egoístamente sin preocuparme o si quiera pensar en los que otros piensen de él, a menos que estén allí y entonces conmigo, lo cual los haría parte de ese momento que por algún motivo es interesante, curioso o fuera de lo ordinario. Para compartirlo con el resto del mundo, siempre hay tiempo y a nadie le va a importar que lo haga en ese instante o varias horas o días después.
¿Puede que me esté perdiendo de algo? Veo en Facebook cargas móviles y actualizaciones de gente que dice lo bien que la están pasando o lo rico que están tomando acá o allá en el mismo instante en que la están pasando tan bien y comiendo o tomando tan rico, siempre seguido de manera también casi inmediata por reacciones de amigos y conocidos. Me imagino que, por la naturaleza de la plataforma, en Twitter esto todavía es más intenso. Es evidente que esto les gusta, les divierte, les causa cierto placer. Pero me pregunto si lo que se están perdiendo de algo no son ellos. ¿O será que disfrutan más de compartir ese momento que el momento mismo?
Luego de haber evaluado seriamente la adquisición de un Smartphone que me permita estar conectado mientras no estoy acá sentado, decidí que la utilidad que esta maquinaria y servicio pueda tener de tanto en tanto (que la tiene, no voy a negarlo) no justifica el gasto extra en hardware y tarifas. Claro que también lo podría utilizar para fines menos prácticos o urgentes, pero como trabajo mayormente en casa, paso bastante tiempo pegado a la computadora y además he decidido que prefiero disfrutar de esos momentos cerveceros, o de otro tipo, en su plenitud y tener luego tiempo para meditar si vale la pena compartirlos con gente que no pudo o supo estar presente allí y entonces. Sí, sé que un smartphone con WiFi no me obligaría a cambiar esa costumbre, pero me conozco y sé que me sería muy difícil resistir la tentación.
Na Zdraví!
PD: Esto no es, ni pretende ser una crítica a nadie, cada uno es libre de hacer con su tiempo libre lo que le pinte el orto de la manera que le pinte el orto. Ahora, si se encuentran en compañía de alguien sean educados y métanse el celular en el orto, la persona que está con ustedes es en ese momento más importante que cualquiera que los llame, les escriba y que todos sus amigos de Facebook y seguidores de Twitter juntos.
Como todo lo demás que existe, ha existido y existirá en este mundo, este paradigma no es ni bueno ni malo, simplemente es. No voy a criticarlo, por un lado porque sería casi como quejarse de que hace frío en invierno y calor en verano (o el nuevo diseño de la interface de FB, ya que estamos) y por otro, porque sería un hipócrita.
Mi página de Facebook me ha permitido conectarme con mis lectores y compartir con ellos cosas que me parecen cerveceramente interesantes de una manera mucho más rápida y cómoda que el blog, y el resultado es prácticamente el mismo. Por otro lado, tengo también una cuenta en Twitter, al pedo, no le he encontrado una utilidad, ni tampoco mucho sentido a la plataforma. A lo mejor es porque mi experiencia internetística es fija, desde la PC en mi escritorio y no móvil (así que no se molesten en seguirme, no los voy llevar a ningún lado)
Hay y han habido situaciones en las que estando en un pub o caminando por la ciudad me hubiese gustado hacer ¡Click! ¡Tipititap! “Enviar” para compartir algo cerveceramente interesante, curioso o fuera de lo ordinario o simplemente para decirles a todos lo bien que la estaba pasando. Es una sensación que me dura un instante, luego me doy cuenta que quizás es mejor así, que puedo vivir ese momento plenamente, egoístamente sin preocuparme o si quiera pensar en los que otros piensen de él, a menos que estén allí y entonces conmigo, lo cual los haría parte de ese momento que por algún motivo es interesante, curioso o fuera de lo ordinario. Para compartirlo con el resto del mundo, siempre hay tiempo y a nadie le va a importar que lo haga en ese instante o varias horas o días después.
¿Puede que me esté perdiendo de algo? Veo en Facebook cargas móviles y actualizaciones de gente que dice lo bien que la están pasando o lo rico que están tomando acá o allá en el mismo instante en que la están pasando tan bien y comiendo o tomando tan rico, siempre seguido de manera también casi inmediata por reacciones de amigos y conocidos. Me imagino que, por la naturaleza de la plataforma, en Twitter esto todavía es más intenso. Es evidente que esto les gusta, les divierte, les causa cierto placer. Pero me pregunto si lo que se están perdiendo de algo no son ellos. ¿O será que disfrutan más de compartir ese momento que el momento mismo?
Luego de haber evaluado seriamente la adquisición de un Smartphone que me permita estar conectado mientras no estoy acá sentado, decidí que la utilidad que esta maquinaria y servicio pueda tener de tanto en tanto (que la tiene, no voy a negarlo) no justifica el gasto extra en hardware y tarifas. Claro que también lo podría utilizar para fines menos prácticos o urgentes, pero como trabajo mayormente en casa, paso bastante tiempo pegado a la computadora y además he decidido que prefiero disfrutar de esos momentos cerveceros, o de otro tipo, en su plenitud y tener luego tiempo para meditar si vale la pena compartirlos con gente que no pudo o supo estar presente allí y entonces. Sí, sé que un smartphone con WiFi no me obligaría a cambiar esa costumbre, pero me conozco y sé que me sería muy difícil resistir la tentación.
Na Zdraví!
PD: Esto no es, ni pretende ser una crítica a nadie, cada uno es libre de hacer con su tiempo libre lo que le pinte el orto de la manera que le pinte el orto. Ahora, si se encuentran en compañía de alguien sean educados y métanse el celular en el orto, la persona que está con ustedes es en ese momento más importante que cualquiera que los llame, les escriba y que todos sus amigos de Facebook y seguidores de Twitter juntos.
07/03/12
El mercado se sacude
Esto no es más que una traducción de mi artículo de hoy en Prague Post
El año pasado Staropramen Cool Lemon, un mix de cerveza y jugo de limón con bajo contenido alcohólico, algo así como un Radler, fue un éxito ridículo. Inesperado incluso para la cervecería. Más allá de gustos personales, tengo que admitir que es un producto inteligente y sin pretensiones, es un refresco para ser tomado directamente de la botella y así es como lo vendieron.
Ya saben cómo son las cosas en los negocios. Uno de los grandes la pega con un producto nuevo y enseguida la competencia colgarse de ese mercado. Es por ello que cuando el pasado otoño alguien de Plzeňský Prazdroj mencionó Fénix todos esperábamos un producto que vaya directamente al cuello de Cool Lemon. La cervecería también jugó con eso, manteniendo todo en secreto mientras tiraban algunas pistas, verdaderas y falsas, por acá y allá. Incluso unos días antes del lanzamiento oficial (29/2) estaba charlando con unos entusiastas y todos estábamos lamentando que Fénix no sería una resurrección de Gambrinus Bilé, una Weizenbier que, según Ratebeer, todavía existía en 2002 y que aun se recuerda con cariño.
Qué equivocados estábamos.
Hubieron dos cosas que no tuvimos en cuenta. La primera, que Prazdroj ya tiene un "alcopop", Frisco. La segunda, Staropramen Nefiltrované. Fue lanzada a fines del verano pasado y es algo poco convencional para el mercado local, una cerveza de trigo sin filtrar de fermentación baja saborizada con extracto de manzana y coriandro. Un desastre de cerveza, pero que parece haber tenido cierto éxito también. Así que cuando el miércoles pasado, en un evento de marketing bombástico (y algo tonto) en Strahov, Fenix fue presentado al público, quedamos todos al menos un poco sorprendidos que es algo más cerca de Nefiltrované que de Cool Lemon, mientras que algunos medios dicen que quiere competir con Hoegaarden... En fin.
Todavía no probé la cerveza, pero tiene mala pinta, Pivní Recenze le da seis puntos, y estos pibes no son de repartir puntos así nomás. Es también un producto algo raro, no porque es una cerveza de trigo de fermentación alta saborizada con extracto de cáscara de naranja y coriandro, y elaborada en Holanda. El marketing, a primera vista, no parece tener demasiado sentido. Está solamente disponible de barril, en tiempos en que las ventas de cerveza tirada siguen bajando, y vendida como algo moderno y repistola, servido en vasos especiales de 0.4l y, al menos en Praga, muchos de los lugares que la ofrecen son "casinos" (Herna Bar mejor vestidos). Nada malo con ello, pero la impresión que me deja es la de un producto que todavía no sabe bien lo que quiere ser. Su éxito dependerá en gran medida de los recursos que Prazdroj tiene planeado destinar para promocionar la cerveza y sus "rituales" inventados. En fin.
Sea lo que sea, es claro que el elaborador más grande del país se ha dado cuenta y ha aceptado el hecho que existe una creciente demanda por productos que no son lagers rubias. Es una lástima que se han decidido por un producto que fue diseñado por el departamento de marketing y no por los maestros cerveceros (aunque al menos no es tan pelotudo como XCLNT).
No es de extrañarse entonces que las cervecerías regionales les siguen ganando de mano.
Casi al mismo tiempo que Prazdroj orgullosa y ruidosamente presentaba Fénix, Pivovary Lobkowicz (antes conocido como K-Brewery), una empresa que agrupa a siete cervecerías regionales y un serio competidor de las grandes, anunciaba Chlumecký Amber Ale. Por ahora parece ser una edición limitada que se consigue solamente en unos pocos pubs, y parece que no está tan mala, según Pivnici. My predicción es que esta tirada de Amber Ale es una partida de prueba y que eventualmente la cerveza se convertirá en parte del ya extenso portfolio de Lobkowicz, que ya incluye un par de cervezas de trigo. Todo mientras nos encontramos a la espera de la nueva versión de Výškov Jubiler IPA, que me han dicho será más parecida a la primera versión que a la actual. Acá tienen la diferencia entre elaboradores que escuchan a los consumidores y aquellos que escuchan a los estudios de marketing.
Sí, estos son tiempos muy interesantes para los amantes de la cerveza acá. Más interesantes de lo que nadie se podría haber imaginado hace apenas unos años.
Na Zdraví!
El año pasado Staropramen Cool Lemon, un mix de cerveza y jugo de limón con bajo contenido alcohólico, algo así como un Radler, fue un éxito ridículo. Inesperado incluso para la cervecería. Más allá de gustos personales, tengo que admitir que es un producto inteligente y sin pretensiones, es un refresco para ser tomado directamente de la botella y así es como lo vendieron.
Ya saben cómo son las cosas en los negocios. Uno de los grandes la pega con un producto nuevo y enseguida la competencia colgarse de ese mercado. Es por ello que cuando el pasado otoño alguien de Plzeňský Prazdroj mencionó Fénix todos esperábamos un producto que vaya directamente al cuello de Cool Lemon. La cervecería también jugó con eso, manteniendo todo en secreto mientras tiraban algunas pistas, verdaderas y falsas, por acá y allá. Incluso unos días antes del lanzamiento oficial (29/2) estaba charlando con unos entusiastas y todos estábamos lamentando que Fénix no sería una resurrección de Gambrinus Bilé, una Weizenbier que, según Ratebeer, todavía existía en 2002 y que aun se recuerda con cariño.
Qué equivocados estábamos.
Hubieron dos cosas que no tuvimos en cuenta. La primera, que Prazdroj ya tiene un "alcopop", Frisco. La segunda, Staropramen Nefiltrované. Fue lanzada a fines del verano pasado y es algo poco convencional para el mercado local, una cerveza de trigo sin filtrar de fermentación baja saborizada con extracto de manzana y coriandro. Un desastre de cerveza, pero que parece haber tenido cierto éxito también. Así que cuando el miércoles pasado, en un evento de marketing bombástico (y algo tonto) en Strahov, Fenix fue presentado al público, quedamos todos al menos un poco sorprendidos que es algo más cerca de Nefiltrované que de Cool Lemon, mientras que algunos medios dicen que quiere competir con Hoegaarden... En fin.
Todavía no probé la cerveza, pero tiene mala pinta, Pivní Recenze le da seis puntos, y estos pibes no son de repartir puntos así nomás. Es también un producto algo raro, no porque es una cerveza de trigo de fermentación alta saborizada con extracto de cáscara de naranja y coriandro, y elaborada en Holanda. El marketing, a primera vista, no parece tener demasiado sentido. Está solamente disponible de barril, en tiempos en que las ventas de cerveza tirada siguen bajando, y vendida como algo moderno y repistola, servido en vasos especiales de 0.4l y, al menos en Praga, muchos de los lugares que la ofrecen son "casinos" (Herna Bar mejor vestidos). Nada malo con ello, pero la impresión que me deja es la de un producto que todavía no sabe bien lo que quiere ser. Su éxito dependerá en gran medida de los recursos que Prazdroj tiene planeado destinar para promocionar la cerveza y sus "rituales" inventados. En fin.
Sea lo que sea, es claro que el elaborador más grande del país se ha dado cuenta y ha aceptado el hecho que existe una creciente demanda por productos que no son lagers rubias. Es una lástima que se han decidido por un producto que fue diseñado por el departamento de marketing y no por los maestros cerveceros (aunque al menos no es tan pelotudo como XCLNT).
No es de extrañarse entonces que las cervecerías regionales les siguen ganando de mano.
Casi al mismo tiempo que Prazdroj orgullosa y ruidosamente presentaba Fénix, Pivovary Lobkowicz (antes conocido como K-Brewery), una empresa que agrupa a siete cervecerías regionales y un serio competidor de las grandes, anunciaba Chlumecký Amber Ale. Por ahora parece ser una edición limitada que se consigue solamente en unos pocos pubs, y parece que no está tan mala, según Pivnici. My predicción es que esta tirada de Amber Ale es una partida de prueba y que eventualmente la cerveza se convertirá en parte del ya extenso portfolio de Lobkowicz, que ya incluye un par de cervezas de trigo. Todo mientras nos encontramos a la espera de la nueva versión de Výškov Jubiler IPA, que me han dicho será más parecida a la primera versión que a la actual. Acá tienen la diferencia entre elaboradores que escuchan a los consumidores y aquellos que escuchan a los estudios de marketing.
Sí, estos son tiempos muy interesantes para los amantes de la cerveza acá. Más interesantes de lo que nadie se podría haber imaginado hace apenas unos años.
Na Zdraví!
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