18/4/14

De Birras en Baviera - 3ra Parte


Ni se les ocurra ponerse a leer esta entrada sin antes haber leído la primera parte y la segunda parte, o no van a entender un carajo.

El llamado de la naturaleza me despertó demasiado temprano a mañana siguiente. ¿No podría haber esperado una hora más la conchuda esa? Luego de atenderlo (y de abrir las ventanas, espero que a la señora de la limpieza le hayan dado una máscara de gas), intenté volver a dormir pero sin éxito. No podría decir que tenía una resaca propiamente dicha, me sentía más que nada como si mi estómago todavía estaba tratando de ver qué podía hacer con la cena de la noche anterior.

Era demasiado temprano para ir a desayunar, aunque mucha hambre no tenía, la verdad. Prendí la tele para que me ayude a pasar el tiempo, sin esperar demasiado y no me fui decepcionado.

Dudo que la TV alemana sea muy entretenida, incluso cuando entendés el idioma, así que te podés imaginar lo que es cuando no lo entendés. Pero encontré CNN, y me hizo desear no entender inglés. Su cobertura del avión malayo perdido era increíblemente patética; podría ser resumida de esta manera: “No tenemos nada que ni siquiera se parezca a una puta idea de lo que le pasó a ese avión, pero vamos a seguir hablando pelotudeces al respecto porque tenemos que llenar espacio,” pero con una voz nasal. En serio, le daban manija a esto hasta en las noticias deportivas, en donde se pasaron un par de minutos mostrando los Tweets que (los asesores de RRPP de) algunos pilotos de F1 defecaron antes del GP de Malasia. No existe mejor muestra de todo lo malo del ciclo de noticias las 24 horas, algo que espero algún día sea erradicado.

Así que fui a la calle a tomar un poco de aire fresco (en serio, compadezco al alma de la pobre mujer que haya tenido que entrar a esa habitación). La mañana todavía estaba un poco fresca, pero prometía un hermoso día primaveral.

De a poco, el resto se despertó y fuimos a desayunar – nada especial, la verdad – y partimos hacia Múnich un rato después. En el camino recogimos a Kristof, el director de Schlossbrauerei, que sería nuestro guía en la Meca cervecera. Un tipo macanudísimo.

Al entrar en el centro de la ciudad, hubo algo que me llamó la atención. Las bicicletas, había miles, por todos lados, y la mayoría no estaban atadas a nada.

Estacionamos a eso de la diez prácticamente al lado del Hofgarten. El día era hermoso y con una linda temperatura. Me alegré de haberme puesto las bermudas. Paseamos por un par de minutos hasta que nos dimos cuenta que teníamos cosas más importantes que hacer (en serio, ¿quién viene a Múnich para ver edificios y monumentos con tanta buena cerveza para tomar?). Luego de una corta discusión, se decidió que empezaríamos nuestro día de escabio en Schneider Weisses Brauhaus.
A pesar de ser todavía relativamente temprano, el boliche ya estaba lleno. Ni hablar de sentarse afuera, y tuvimos suerte de encontrar lugar adentro, que al final creo fue mejor: es un salón cervecero hermoso, y la atmósfera era genial. Había algunos turistas, pero la mayoría de los parroquianos parecía ser aborigen, y no pocos de ellos llevaban lederhosen.

Quería mandarle a mis tripas un mensaje claro del tipo de día que les esperaba y se me ocurrió que Schneider-Weisse TAP 5 no dejaría lugar par malas interpretaciones. Si nunca lo han hecho, háganse un favor y tomen Hopfenweisse como su primera cerveza a la mañana, me agradecerán el consejo, creo que no hace falta decir más al respecto.
Se pidió comida, la ubicua obtatzda y las casi obligatorias weisswurst – aparentemente, una especialidad típica para el desayuno en esos pagos, y algo muy rico también. Mi vaso estaba vacío cuando llegó la fuente con los cinco pares de salchichas y, con el mensaje ya enviado, me pareció sería prudente bajar un poco el tono, con Aventinus – jamás me cansaré de esa cerveza.
Nuestra siguiente parada sería Hofbräuhaus. Tengo que reconocer que no estaba demasiado entusiasmado al respecto. El lugar tiene la reputación de ser una suerte de trampa para turistas. Pero el resto quería ir ahí y yo no iba a ser el forro que le arruina el día a todos. Así que, allí fui, con el tipo de sonrisa que cualquiera que haya tomado 1l de cerveza fuerte antes del mediodía suele tener.
Trampa para turistas o no, mentiría si dijese que no la pasé bien en Hofbräuhaus. Describir a este salón cervecero como enorme es quedarse corto. Nunca había visto algo por el estilo – Kristof nos contó que sirven ¡17.000hl de cerveza por año! Ya estaba más que hasta las tetas cuando entramos, con bastante gente caminando entre las mesas esperando encontrar un lugar donde sentarse. Es verdad que había una proporción de turistas bastante mayor que en Schneider (hasta vi uno de los rebaños que siguen paraguas), pero había mucha gente local también, y una atmósfera impresionante – era como estar en medio de una orquesta filarmónica en donde los instrumentos han sido reemplazados por los sonidos de gente pasándola bien.
Pudimos eventualmente encontrar un lugar para sentarnos en el patio, también lleno, también con muy buena onda. Tardó un rato para que nos atiendan y, una vez que hicimos el pedido, tardó casi lo mismo hasta recibir las cervezas, que son solo se venden en Maß. Hizo que me de cuenta de lo injusto que fui al criticar al Czech Beer Festival cuando hace un par de años cambiaron a Tupláky. No quiero ni pensar cuánto más habríamos tardado en que nos den algo para tomar si las birras se vendiesen en medidas de medio litro en lugar de un litro.
Pedí la Dunkles, la cual puedo describir como un empleado administrativo en en la casa central de un banco o una empresa de seguros, o en un ministerio. Pero no me importó un carajo. Podría haber estado tomando Staropramen y no creo que la habría pasado menos bien. Y lo mejor estaba por llegar.
Pero van a tener que esperar para leer qué pesó. Son casi las birra y media y tengo sed.

Na Zdraví!

11/4/14

Presentando el "Estándar Permon"


Debo confesar que las primeras cervezas de fermentación alta de Pivovar Permon no me causaron una buena impresión, no eran muy buenas. Pero desde entonces han mejorado bastante. Nunca serán capaces de enloquecer a nadie, pero cumplen con su laburo bastante bien y, además, a un precio más que razonable, comparadas con otras cervezas similares elaboradas en la República Checa. Esto las hace ideales para tenerlas como punto de referencia,y es así como se me ocurrió el "Estándar Permon", una vara para medir las české ejly en lo que respecta a su relación precio/calidad.

Para darles un ejemplo, Benediktin IPA, de Břevnovský Pivovar o Podlesní IPA, de Pivovar Podlesí podría decirse son SP (Sobre Permon): están más o menos al mismo nivel de precio, pero me gustan más. Por otro lado, Rebel IPA de Havličkův Brod es BP (Bajo Permon), la pinta que tomé el otro costaba más o menos lo mismo pero no estaba muy buena. La IPA y la BIPA de Two Tales también son BP, pero debido al precio - a pesar de ser tan buenas como las de Sokolov, son mucho más caras. Podría dar otros ejemplos, pero creo que ya se han dado una idea.

Ahí lo tienen, nada mejor que un buen punto de referencia para evaluar de manera justa.

Na Zdraví!

7/4/14

De Birras en Baviera - 2da Parte


Antes de empezar con este, lean la primera parte, en serio.

Con panzas alegres, dejamos Schneider-Weisse para dirigirnos a Essing, disfrutando de la hermosa campiña bávara.
Essing en un pueblo pequeño y muy bonito, la mayor parte del cual no debe tener más de un par de cuadras de ancho; está estrujado entre un arroyo y unos acantilados de, creo, piedra caliza.

El día ya estaba en plena primavera para cuando estacionamos frente al Brauereigasthof Schneider, así que fuimos derecho a la terraza en la parte trasera del edificio. Un escenario idílico. Elegí la Bock de la casa, que a mi gusto le faltaba un poco de sabor, pero no importó, estaba como perro con dos colas.
Mientras tomábamos nuestas birras y charlábamos, Líbor fue a buscar algo al auto y cuando volvió nos dijo que se había encontrado con el dueño y maestro cervecero de Schneider Brauerei, que había aceptado mostrarnos su cervecería.

No tiene absolutamente nada que ver con la que habíamos visitado algo más de una hora atrás. Coincidencia de nombres, lo cual no es tan sorprendente teniendo en cuenta lo común que es el apellido en Alemania. Es también mucho más pequeña que la otra – entre 2 y 3 mil hl/año. La empresa ha estado en la familia por 6 generaciones, si mal no me acuerdo, con la séptima ya garantizada; el hijo del dueño está aprendiendo el oficio para eventualmente hacerse cargo del negocio. La sala de cocción hecha en cobre, con capacidad para 5hl es hermosa y parece que ha también ha estado en la familia por varias generaciones. El resto es bastante normal: fermentadores abiertos, tanques de maduración y un espacio para el acondicionamiento de la Weissbier.
Luego de la excursión, volvimos a la terraza para ponernos al día con el escabio. Dunkles para mí esta vez, y era una belleza. La verdad, me gustaría saber qué toman esos que dicen que la cerveza alemana es aburrida; puede que nunca hayan estado en Alemania, o su paladar está arruinado después de degustar tantas DIPA's, BA Imperial Stous y demás. Les juro que si me hubiesen dicho que nos quedábamos en Essing y que esa Dunkles sería la única cerveza que tomaríamos el resto del fin de semana, no habría quejado mucho.
Pero teníamos una misión y esos dos barriles no iban a llegar a Au por sí mismos. También queríamos visitar una cervecería más antes de llegar a nuestro destino. Mientras apuraba otra Dunkles más (en serio, un cervezón) decidimos que nuestra próxima escala sería en Riedenburg.

Tardamos más en encontrar la cervecería que en llegar a la ciudad. A decir verdad, yo la encontré en seguida, por los otros tres čuráci prefirieron no hacerle caso a un jeropa de Argentina y terminamos dando vueltas por Riedenburg como tarados. Todavía negándose a escucharme, pararon para pedirle ayuda un viejo que dijo no saber nada de una cervecería – aunque lo más probable es que era tal el pedo que tenía encima que ya no se acordaba.

Al final llegamos pudimos encontrarla, pero no sé para qué nos tomamos la molestia. El jardín parecía no haber abierto todavía por la temporada. Caminamos hacia lo que parecía ser un bar en el edificio principal, pero en realidad, se trataba de una tienda (juraría que vi una IPA, pero ¿quién quiere tomar IPA en Alemania con tanta Helles y Dunkles de putamadre?), que también estaba cerrado (los viernes, en esta parte del mundo, todos se toman el palo alrededor del mediodía – a lo mejor, los alemanes nos podrían enseñar un par de cosas). La única persona ahí era un pibe en una oficina, sentado frente a una PC, seguro mirando el tipo de porno perverso que tanto le gusta a los alemanes, que nos dijo que tenían un grifo en un bar en el centro de la ciudad, y nos indicó cómo llegar.

Era Zum Poste, un gasthof del montón ubicado cerca de la plaza principal. Nos sentamos a una mesa en la vereda. Pedí una Helles, que estoy habría estado mucho mejor sin la nota de papel de aluminio que predominaba en la primera mitad del vaso.
Se estaba haciendo tarde y no había nada que nos detenga en Riedenburg. Era hora de encarar la última parte del viaje. Llegamos a Au al anochecer y estacionamos en la Schlossbrauerei, un edificio verdaderamente lindo.
Cometí el error de ofrecerme como voluntario para llevar uno de los barriles al impresionante Schloss Bräukeller - ubicado en lo que supo ser la maltería. Lamenté cada segundo, aunque me hizo acordar de por qué no voy al gimnasio – me dolería. Nada que una cerveza no pueda solucionar.
Helles Naturtrüb. ¡Gloriosa birra! Imaginate estar escuchando tu música favorita mientras tomás una siesta en una hamaca paraguaya debajo de grandes y frondosos árboles, pero mejor. La primera cayó bien rápido, las dos que siguieron no pasaron mucho tiempo en el vaso tampoco. Tomé las otras cervezas de la casa – Hollerdauer Weisses, Auer Dunkles, Hollerdauer Dunkles y Baronator – todas muy buenas, pero siempre terminé volviendo a la Naturtrüb.
Hubo también comida, mucha comida. Compartimos dos entradas, una ensalada de carne vacuna que a diferencia de otras ensaladas igualmente llamadas, que tienen un poco de carne sobre mucha verdura, está tenía un poco de verdura sobre mucha carne; y Obatzda, una especialidad local para acompañar la cerveza servido con pretzels. Como plato principal pedí Rahmschwammerl mit Semmelknödel und gebratenen Kräutersaitling, que era tan enorme como suena; el tipo de morfi que, de solo mirarlo, le causaría una hemorragia cerebral a un vegano militante. Calificarlo como delicioso no le haría justicia. Estoy seguro que los alemanes tienen una palabra para describirlo; a ver, völligverdammtwunderschönen, suena bien. Fue una comida völligverdammtwunderschönen de cabo a rabo. Me costó terminar ese mastodóntico pedazo de animal y su guarnición, pero lo logré, aunque sentí que mi barriga explotaría de hacer algún movimiento brusco. Ningún problema, schnapps vino al rescate, un par de veces, junto con más Naturtrüb.
Una velada brillante, y el perfecto epílogo para un día brillante. Uno de esos momentos cerveceros mágicos en donde la cerveza, luego de ser la excusa perfecta, pasa a ser apenas un elemento más del todo, como siempre debería ser, en lo que a mí respecta.

Nos fuimos para el hotel alrededor de las 11, convencidos de que la vida es bella y mucho menos borrachos de lo que habríamos estado sin tanta comida. Y aun así, sabíamos que el día siguiente sería todavía más intenso, pero van a tener que esperar para saber qué pasó.

Na Zdraví!

Nota: Cuando pedimos la cuenta, se no informó que la cena era invitación de la casa. 

4/4/14

The Session #86: Periodismo cervecero


En la edición de este mes de The Session, Beer Hobo pregunta:
¿Qué papel juegan los autores cerveceros en la cultura y el crecimiento de la cerveza artesanal? ¿Somos partidarios, críticos o contamos historias? ¿Cuáles son las historias que no se cuenta y cuáles son las que nos gustaría que nunca más se vuelvan a contar? ¿Cuál es tu dieta de medios cerveceros? ¿Qué publicaciones, blogs, páginas web lees para saber sobre la industria? ¿Son los periodistas cerveceros sub-humanos? ¿Es el periodismo cervecero algo de poco entusiasmo y/o muribundo?
Voy a responder a las dos primeras preguntas:

La primera: No sé por qué los autores cerveceros deberían limitarse a una marca, en ese caso, "Cerveza Artesanal", y por qué se espera que juguemos papel alguno en su crecimiento, no somos relaciones públicas.

La segunda: demasiado enamoramiento, poca crítica (aunque está mejorando), y todavía menos historias; pero cada uno es libre de escribir lo que le venga en gana, nadie está obligado a leerlo si no le gusta.

En cuanto a las historias que no se cuentan: Fracasos. Me encantaría leer sobre cervecerías que han fracasado y la gente detrás de ellas. Hace falta más de eso, hace falta más del lado feo de la industria, la sangre, el sudor, las lágrimas, los sueños rotos. No es un interés morboso, es solo que me parece que el discurso prevalente presenta las cosas en una luz demasiado brillante, cuando es bien sabido que se trata de un negocio bastante difícil, que seguro se volverá más difícil en los próximos años. También creo que es posible aprender de los fracasos ajenos.

Soy tan culpable de ello como cualquier otro, y he estado pensando en un proyecto sobre el tema. Así fuiste dueño de una cervecería fracasada y te gustaría compartir tu experiencia, o conocés a alguien a quien le gustaría, mandame un mensaje.

Eso esto todo.

Na Zdraví!

2/4/14

De Birras en Baviera - 1ra Parte


La historia de cómo me uní a Líbor, el dueño de Kulový Blesk e importador de Schneider-Weisse y Au-Hallertau, y a Štěpán y Mírek, respectivamente, el director y el representante comercial de Únětický Pivovar empieza en Septiembre del año pasado.

Mi mujer se había tomado el fin de semana, dejándome con la pequeña. ¿Qué es lo que un progenitor responsable puede hacer para entretener a una muy energética niña de 4 años? Ir a una cervecería, por supuesto. Así que nos tomamos el bondi a Únětice, mi hija saltando de alegría.

Ese día, Únětický Pivovar estaba recibiendo visitas: el dueño, el director y el maestro cervecero de Schlossbrauerei Au-Hallertau, que habían traído consigo un barril de su Weissbier.

El boliche de la cervecería estaba bastante lleno cuando llegamos y no invitaron a compartir la mesa con los bávaros, que resultaron ser tipos bastante copados, y con Líbor, que vale decir, es un tipazo. Pasamos una tarde genial, los “Auers” me invitaron a visitar su cervecería y le dije a Líbor que iría con él en alguno de sus viajes ahí durante la primavera. El viaje fue el viernes pasado, y resultó ser mejor de lo que había esperado. Únětický y Au han desarrollado una relación bastante amistosa y los checos esta vez estaban yendo a Alemania con su propia birra, Masopustní Speciál, en barricas que los alemanes le habían prestado.

Salimos de Únětice a las diez y dos birras para recoger a Líbor y ponernos en marcha a Alemania. Nuestra primera escala sería Schneider-Weisse, donde Líbor atendería unos asuntos comerciales, mientras a al resto de nosotros nos mostraban las instalaciones de la cervecería.
Schneider-Weisse es una mis cervecerías favoritas. No solo elaboran excelentes clásicos, sino que han empezado a probar cosas nuevas, y con bastante éxito, sin apartarse demasiado de lo que realmente saben hacer. Estaba muy entusiasmado con la oportunidad de ver las entrañas del lugar de donde vienen esas cervezas.
Empezamos por la sala de cocción, que fue construida hace unos veinte años y tiene capacidad para partidas de 320hl (en la actualidad, Schneider elabora 250.000 hl/año y tienen capacidad para el doble). Es una de esos equipos resplandecientes, de acero inoxidable que, como es de esperarse para una cervecería de su tamaño, está altamente automatizado (otra prueba de que ese cuento de “elaborada a mano” como valor agregado no es más que una plantación de huevadas). De allí nos guiaron a la sala de barricas, donde otra partida de sus cervezas añejadas en barrica estaba madurando, para luego ir a ver los fermentadores. Impresionantes, piletones abiertos de acero inoxidable, desde uno de los cuales la espuma generada por las levaduras se derramaba. Sin embargo, lo más interesante para mí fue saber qué es lo que sucede más tarde. Una vez que la fermentación primaria termina luego de una semana, si mal no me acuerdo, no estaba tomando notas, la cerveza se mezcla con un poco de mosto recién inoculado, se embotella o embarrila y se la lleva al centro de distribución para su acondicionamiento, que consiste en una semana a 20ºC y tres a 10ºC. Básicamente, Aventinus tarda más en estar lista que Staropramen Ležák.
Nos invitaron a almorzar en el bonito jardín de la cervecería. Nadie va a Alemania a hacer dieta, y nosotros no fuimos la excepción. Yo comí un plato con salchichas, una costillita de cerdo, chukrut y papas que estaba excelente, mejor todavía bajado con Unser Original.
Después de relamer los platos y escurrir las últimas gotas de los vasos era hora de ponerse en camino para ir a la siguiente escala, la otra cervecería Schneider, en Essing. Pero para ver qué pasó allí y durante el restó del día, van a tener que esperar.

Na Zdraví!