29/7/14

Confortablemente soso


Contrario a lo que últimamente me sucede, hoy me dieron ganas de probar algo sobre lo cual no recuerdo haber oído nada, una světlá 11° de Pivovar Sedlčanský Krčín, y la mejor manera que se me ocurre para describirla es, parafraseando a Pink Floyd
Hello,
Is there any flavour in there?
Just nod if you can hear me,
are there any malt or hops?
 
La birra estaba muy bien tirada, y no noté nada que podría considerarse verdaderamente malo, o verdaderamente bueno. Estaba a medio camino de todo, casi como una pinta de corrección política; una cerveza no denominacional.

Hizo que me pregunte si no se trata de algo intencional; como si el elaborador creyese que la gente tiende a repetir las experiencias que ha olvidado.

Y luego me di cuenta de que deben haber no pocas cervezas, igualmente sosas y libres de alegría, cuyos nombres ya he olvidado.

Na Zdraví!

27/7/14

Sobre gente millonaria y exitosa que quiere plata gratis



A esta altura del partido, la mayoría de ustedes debe haber leído sobre la campaña de crowdfunding de Stone buscando capital para ayudarles (o no) en su expansión en la Costa Este de EEUU y en Europa, y quizás también su respuesta a la reacción negativa que esto a generado, que me hace acordar a un deportista profesional de alto perfil que ha sido obligado por su equipo de RRPP a pedir disculpas por algo estúpido que ha dicho.

No voy a comentar demasiado sobre el estilo millonario-garca-soy-mejor-que-vos del comunicado de prensa y del video (ni de la huevada de “vamos a salvar a la cultura cervecera alemana” que se ha visto en varios canales), porque entiendo que es parte del discurso de marketing de Stone. Y porque no es en realidad lo que me molesta de todo esto.

Luego de haber vuelto a leer el comunicado de prensa (y de sufrir el video), me quedo con la impresión de que Stone no están siendo honestos.

En el mejor de los casos, están (ab)usando de la plataforma crowdfunding con motivos marketineros. No son los primeros, ni tampoco serán los últimos. Pero sigue siendo poco ético, al menos en la manera en que lo hacen.

Fíjense en esta otra cervecería, Freetail, que también se está promoviendo en IndieGogo. No solo lo están haciendo con una muy inteligente sátira, sino que es también probable que no se quedarán con la plata recaudada, ya que su campaña es “financiamiento fijo” (las donaciones son devueltas si el objetivo no es alcanzado), mientras que la de Stone es “financiamiento flexible” (se pueden quedar con la plata más allá del resultado de la campaña).

Pero dejando esto a un lado, Stone dice que los proyectos se llevarán a cabo con o sin el millón de dólares que están pidiendo; lo cual me lleva a creer que ya han asegurado su financiación, o que están muy bien encaminados hacia ello. ¿Entonces, por qué necesitan esa plata? ¿Para hacer cerveza? ¿En serio? Yo creía que ya hacen cerveza.

Ninguna de las dos cervecerías del proyecto existen aun (¡ni siquiera han decidido sobre el lugar para una de ellas todavía!). Van a pasar años hasta que puedan empezar a producir algo. Y por otro lado, ¿cómo van a ser esas cervezas? Además de un montón de sanata marketinera.

No me convence. Hasta donde yo sé, ese palo verde (4% o no, sigue siendo un vagón de guita para la mayoría de los mortales, y seguro que más que suficiente para montar una micro cervecería bastante bien equipada en unos cuantos países) podría ser lo que les falta para llevar una de esas fábricas a otro nivel, o para comprarle a Greg un bulín en Berlín, no sé, y no importa. Siento que hay algo importante que Stone no nos está diciendo. Siento que lo Stone quiere en realidad es dinero gratis que devolverán en un todavía no determinado momento en el futuro, con cerveza cara que podrá o no estar buena, porque todavía nadie sabe nada de ella, que los prestamistas deberán ir a buscar por sí mismos para poder comprar merchandising con descuento. La verdad, no pinta muy bueno el negocio.

Aunque la verdad es que esto no me incumbe. No estoy bajo ninguna obligación de contribuir en la campaña, más de lo que estaré de comprar las cervezas que Stone fabrique en Alemania.

Dicho todo esto, es posible que haya alguno entre ustedes que está seriamente considerando la posibilidad de tirar alguna moneda en la gorra de Stone antes de que haya empezado la función. Antes de apretar “Donar”, piensen en esta pregunta ¿Acaso no hay cerca de donde viven ustedes (o no) alguna cervecería que ya está haciendo birras de puta madre y que quizás necesita de esa plata mucho más que Koch y cía.?

Na Zdraví!

23/7/14

Pensamientos y Corta Reseña Literaria


Me gustó esta entrada Boak and Bailey sobre el estado de su relación con la cerveza, y la manera en que Alan encaró el mismo tema, en gran parte porque estoy de acuerdo con prácticamente todo lo que dicen, incluso si lo traduzco a mi propio ecosistema cervecero.

Al igual que ellos, hoy día prefiero cervezas y cervecerías bien conocidas a la incertidumbre de lo nuevo. Y en lo que respecta a cervecerías nuevas (y hasta cierto punto, productos nuevos de elaboradores conocidos), es muy raro que compre algo de lo cual no tengo (buenas) referencias. Puedo entender porque hay tanta gente que prefiere lo nuevo, puede ser divertido, lo fue en algún punto para mí, pero ya no más. Quiero recibir el máximo valor a cambio de mi dinero y “va a ser bueno”, o al menos “debería ser bueno”, me ofrece más a cambio que “podría ser bueno”.

Esto me lleva al tema del precio. He prácticamente renunciado a las cervezas caras. Mi límite para una botella (grande) 8-10€, y solo en casos muy excepcionales y con cervezas que ya he tomado. En serio, cuando puedo conseguir algo tan bueno como Schneider TAP 5 a 2€ (y ni hablar de las muchas excelentes cervezas checas que cuestan todavía menos), me justificarme un gasto varias veces mayor en otra cerveza.

Lo cual me lleva a esta otro punto. A lo mejor se debe a que ya soy un cuarentón, o porque tengo menos tiempo, plata y energía que en el pasado, o porque mis prioridades en la vida han cambiado, o, más probablemente, por una combinación de todo eso, pero siento que mi relación con la cerveza ha cerrado un círculo, en cierto modo.

La cerveza ha vuelto a ser “solo cerveza”. Todas las cervezas. Is algo que tomo mientras hago algo más estimulante que prestar atención a las mentiras de mis sentidos del gusto y olfato me pueden estar diciendo. También me he aburrido de tomar a la cerveza en serio; en parte porque no gano nada con ello, y en parte porque me he dado cuenta que la cerveza no tiene nada de especial. Lo voy a decir de nuevo, la cerveza no es especial. Es escabio que, tal como el vino, el tocino curado, la música, los libros y otros productos de consumo, quiere recibir una parte de mi renta y tiempo disponibles. Puede que reciba una parte mayor a la del resto, y escribir sobre ella sigue siendo divertido, pero no hace que sea en sí especial.

La gente detrás de la cerveza. Eso ya es otra cosa. Sus historias me parecen mucho más interesantes que la bebida en sí misma. Pero me refiero a las historias verdaderas, no los cuentos filtrados y pasteurizados por el marketing y las RR.PP.

Y es por ello que el nuevo libro electrónico de Evan Rail, The Brewery in the Bohemian Forest me ha gustado tanto. Cuenta la historia de la casi obsesión del autor con Kout na Šumavě, en particular, con un diario de elaboración que el actual dueño afirma haber encontrado en alguna parte del edificio. Evan quiere ver ese libro y hace varias visitas a la cervecería para ello. En el proceso podemos echarle un vistazo a su vida familiar, y también saber un montón de cosas sobre el actual dueño de Kout, su relación con la cervecería, sus dificultades y planes, o al menos él decide contarle a Evan.

¿Habría Evan escrito este libro si Kout no lo gustase tanto? Lo más probable es que no. Pero es no es algo que debería importarle al lector, porque lo que realmente cuenta es la historia, no la cerveza.

Este es el primer libro en una serie llamada Beer Trails que incluirá trabajos de autores de la talla de Stan Hieronymus, Joe Stange y Adrian Tierney-Jones. Tengo muchas ganas de leer esas historias.

Mientras tanto, me voy a tomar un birra.

Na Zdraví!

PS: Evan es un buen amigo mío. Me envió una copia del libro, pero ustedes lo pueden comprar acá en Amazon.

11/7/14

Pero, mirá lo que tenemos acá


De golpe me acordé de esa botella de Fuller's Vintage Ale 2011 que todavía tenía en la "bodega", y me dieron ganas de tomarla con algo de buena música.

Una parte de mí, sin embargo, quería, ya saben, añejarla, reservarla para un momento verdaderamente especial. La otra parte le pegó un soplamoco con una media llena de monedas de 50CZK y procedió a abrir la botella y servir la birra.

Bien hecho, otra parte. Bien hecho. Vos sí que entendés a la cerveza. ¡MÑAM!

Na Zdraví!


Es curioso


Un dueño de una cervecería "artesanal" en una entrevista hace generalizaciones estúpidas sobre las cervezas "industriales" y todos asienten y hasta aplauden. "¡Bien dicho, pibe!"

Un alto ejecutivo de una cervecería "industrial" hace (el mismo tipo de) generalizaciones estúpidas sobre las cervezas "artesanales" y esas mismas personas gritan y agitan los puños . "¿Quiénes se creen que son?"

¡Qué lo parió! ¡Cuánta razón que tuve allá por noviembre de 2011!

Na Zdraví!