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Bien de estación

Julio es el mes de los arándanos, las frambuesas, las frutillas, los damascos y otras delicias. Se las puede comer frescas o convertirlas en ingrediente de una de las más deliciosas especialidades checas, ovocné knedlíky, knelíky de frutas.

El otro día, cuando estaba en camino a la parada del autobús de regreso a casa, mi mujer me manda un mensaje de texto diciendo que necesitaba tvaroh (requesón) duro. No tenía muchas ganas de desviarme para ir a comprarlo así que le pregunté si no podía esperar al día siguiente a la mediodía. Me dijo que no, porque íbamos a comer ovocné knedlíky de cena. Tan rápido como pude me corrí hasta un negocio y compré un paquete.

Ese día habían venido de visita mis suegros y mi suegra (las suegras checas son lo más) dejó preparados una buena cantidad de knedlíky rellenos con damascos caseros.

Hay dos variantes para la masa: levada y de tvaroh blando. Nos gusta más la segunda, es más liviana y más sabrosa que la otra. La receta es muy fácil.

Ovocné Knedlíky (para varias porciones)

Para la masa:
250g de tvaroh (requesón) blando (también se puede usar ricotta)
semolín o harina semi refinada
1 huevo
una pizca de sal
un chorrito de leche

Para el relleno:
Frutas enteras, no hace falta retirar el carozo de, por ejemplo, los damascos. También se pueden hacer con ingredientes salados, tipo jamón, queso, etc. Dejen volar su imaginación.

En una tabla para amasar se pone la harina y se agrega el resto de los ingredientes y mezclarlos. Es mejor usar menos harina al principio y después ir agregando de a poco hasta que se forme una masa unfirorme. Dejar la masa reposar por unos diez minutos.

Tomar un poco de la masa y formar un disco un poco más grande que el tamaño de la palma de la mano. Poner la fruta en el centro (con una cuchara en el caso de arándanos o algo similar) y envolverla en la masa formando una bola. Poner los buñuelos en agua hirviendo y cocerlos por unos diez minutos. Retirarlos y ponerlos en un recipiente tapado para que mantengan el calor.

Para servirlos hay varias opciones. Se los puede recubrir con crema batida, salsa o chips de chocolate, semillas de amapola, nueces o almendras molidas, salsa de fruta, etc. Nosotros los servimos con manteca derretida, un poco de azúcar y tvaroh duro rallado.
Nos sentamos a comer los knedlíky en la terraza de nuestro jardín. Durante el día había hecho mucho calor, pero a esa hora ya estaba muy agradable para sentarse afuera. Acompañe los deliciosos knedlíky con una Primátor Weizenbier. Fue un maridaje fenomenal. La masa, la manteca derretida y el tvaroh duro se complementaron muy bien con el cuerpo de la cerveza y la ligera acidez de los damascos cocidos realzaron las notas sus frutales. Funcionó tan bien, que la cerveza hizo posible comer siete u ocho Knedlíky sin problemas.

Me imagino que cualquier cerveza blanca de trigo sería un muy buen acompañante de este plato y, teniendo en cuenta lo dicho hace poco por Boak & Bailey, una buena cerveza de fermentación espontánea de las ácidas, con o sin frutas, iría de maravillas si los knedlíky están rellenos con bayas o frutillas.

Na Zdraví! a Dobrou Chuť!

Comentarios

  1. Ahoj,
    Apetecen probarlos. ¿Y rellenos o acompañados de dulce de leche?
    Besos

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  2. Rellenos con dulce de leche? Hmmm. no sé, a menos que esté solidificado se te va a hacer muy difícil manipularlo. Pero rellenos con, por ejemplo, banana y acompañados con dulce de leche, ligeramente derretido y mezclado con crema para que no sea tan pegote? Eso sí que lo veo posible, aunque tendría que pensar qué cerveza lo podría acompañar... Aventinus quizás o un Barley Wine de los dulces

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