25/8/14

De paseo con un amigo


Lo había estado planeando por un tiempo, la primera excursión cervecera de un día, no relacionada con trabajo, en vaya uno a saber cuánto tiempo. Había estudiado los horarios de los trenes, incluyendo diferentes alternativas para el trayecto de vuelta, horarios de apertura, direcciones, mapas. Ni siquiera me molestó que, como no quería volver a casa demasiado tarde para preparar la cena, me vi forzado a reducir el viaje de tres a dos cervecerías. Estaba igual de entusiasmado. Hasta había conseguido a un amigo para que venga conmigo.

Acordamos encontrarnos el martes de la semana pasada a las 10 en Hlavní Nádraží. El tren a Zadní Třebaň salía a las 10:20 y el viaje tardaría un poco más de media hora.

Fue un viaje sin problemas en uno de los trenes City Elephant (que están muy buenos) que pasamos más que nada poniéndonos al día (hacía más de un año que no veía a mi amigo). Llegamos a Zadní Třebaň sin retraso, pero cuando nos bajamos del tren me di cuenta que estaba un poco desorientado. No estaba seguro de la ubicación de Pivovar Bobr y Hostinec U Mlýna, donde Bobr tiene un grifo, en relación a la estación. Intenté preguntarle a un de personas, incluso a la piba de la boletería, pero ninguno era del pueblo. Después de putearme un poco por no haber impreso el mapa, elegí ir a la izquierda, sin saber si íbamos en buen camino hasta que le pregunté a una señora jugando con su hijo en un jardín.

Tampoco es que nos sirvió mucho, la verdad. El lugar estaba cerrado. Un pizarrón en el jardincito cervecero (que, dicho sea de paso, tenía muy linda pinta) decía que los lunes y martes se abría a las 3. ¡Me cago en ellos! ¡La página de internet decía que abría a las 10! Ya no se puede confiar en nadie estos días.

Pero estábamos en una misión y, con Dios como testigo, no íbamos a volver a la estación sin una birra en la barriga. Por suerte, no estábamos lejos de un bar, habíamos visto un cartel invitando a uno a la vuelta de la esquina.

Estaba en un camping, Kemp Ostrov, y tenía linda pinta, y también pintaba cerrado. Pero los štamgasty nos aseguraron que estaba abierto. Bastante simpáticos los tipos, con el grifero desaparecido, uno de ellos, viendo lo sedientos que estábamos, se levantó y nos sirvió una birra a cada uno.

Country Hospoda es, para todos los efectos, un bar multi-marca. Tienen Pilsner Urquell, Gambrinus 10º, Staropramen Nefiltrované y Svijanský Máz. Elegimos Máz (no creía que PU vaya a estar muy fresca, y las otras dos no me gustan mucho) y fuimos a sentarnos afuera.

Máz nunca fue una cerveza que me gustó demasiada, incluso cuando tenía a Svijany como mi marca favorita, pero la verdad que me pareció muy rica ese día. Quizás la ampliación de la capacidad les ayudó a solucionar algún problemita de calidad, o también puede haber sido el “factor dónde” (el día estaba hermoso y estábamos es un lugar muy lindo y tranquilo),

A ninguno de los dos nos hubiese importado quedarnos por otra ronda, pero tuvimos que irnos después de apenas una. Con toda la charla, y el lento ritmo del lugar, habíamos tomado nuestas cervezas más despacio que de costumbre (al menos en lo que a mí respecta). Nuestro tren salía en unos diez minutos y, si lo perdíamos íbamos a tener que esperar dos horas para el siguiente. Habíamos disfrutado del boliche y la birra, pero tampoco TANTO.

El tren ya estaba en la estación. Era uno de esos con motor diésel, de un solo vagón, viejos, rojos, que se parecen a un autobús. El viaje fue, cruzando campos, prados y bosques, en lo que parecía ser una de las partes más remotas de Bohemia Central, fue bastante agradable, incluso a pesar de que el tren a veces paraba en el medio de la nada.

Tardamos apenas 22 minutos en llegar a Všeradice, aunque pareció más, pero de una manera extrañamente placentera. Esta vez no tuvimos problemas en encontrar el camino desde la estación a la cervecería que queríamos visitar, había un cartel muy visible indicándo cómo ir hasta Zámecký Dvůr Všeradice.

Después de la decepción en Zadní Třebaň, tenía miedo de que este lugar también esté cerrado. Ver lo que evidentemente parecía una obra en construcción justo al lado de la entrada al complejo del palacio no hizo que me sintiera mucho mejor. Por suerte, se trataba de las reformas en solo uno de los edificios del complejo, el restaurante estaba abierto.

Si me preguntasen, diría que las canchas de tenis en el patio del palacio tienen tanto que hacer ahí como una stripper en un cumpleaños infantil, pero hay que admitir que los dueños han hecho un muy buen trabajo con el interior del restaurante. Está en lo que supieron ser los establos; apenas decorado, todo pintado en blanco, con cielorraso alto y abovedado (casi parece el interior de una iglesia Husita), con el bar en una punta, al lado de la entrada, y la fábrica en la otra. A diferencia de la gran mayoría de los brewpubs o, mejor dicho en este caso, brewstaurantes (vamos a ver si este neologismo pega) checos, la sala de cocción no está integrada al salón, sino que está en una estructura tipo caja, con una ventana que solo deja ver el equipo de cocción.

Como era de esperarse un martes temprano a la tarde, el lugar estaba tremendamente vació, pero no nos importó, para nada. Y nos importó todavía menos cuando empezaron a llegar las cervezas. Tenían cuatro en los grifos: Světlá y Polotmavá 11°, Světlá 13°, y Polotmavá 14°.

Ya con bastante tiempo por delante, decidí que recorrería los grifos y empecé con la Světlá 11º. ¡Qué belleza de cerveza! ¡Impresionante! Tenía todo lo que se puede esperar de una Světlý Ležák como dios manda, y más; una jedenáctka pulenta capaz de juntarle el culo con el mentón a patadas a cualquiera que se atreva a decir que las lager rubias son chatas y aburridas.

La Polotmavá 11° y la Světlá 13°, aunque no tan impresionantes como la anterior, eran de todos modos excelentes. La primera me hizo acordar a alguna que otra Landier, o quizás Kellerbier, pero sin querer ser ni una ni otra. La segunda era prácticamente como su hermana de 11º, pero con los lúpulos más sumisos ante maltas algo más musculosas.

Me quedaba una cerveza, la Polotmavá 14º. Por algún motivo, estaba esperando que siga el mismo patrón de las dos Světlé. En lugar de ello mi paladar recibió un soplamoco lleno de lúpulo. Era, por supuesto, la IPA de la casa. Pensé que no la tenían ese día porque el camarero no la mencionó por su nombre. Pero tampoco importó, estaba deliciosa, tal como la recordaba, e ideal para terminar la sesión.

La reputación de Pivovar Všeradice es más que bien merecida. Todas las cervezas estaban increíblemente bien hechas, con un perfiles muy limpios, algo que, al menos en lo que respecta a microcervecerías nuevas, a veces parece acercarse más a la excepción que a la regla.

El viaje de vuelta a Praga no fue tan fácil como el de ida. Tomamos el trencito a Lochovice, en donde a las 15:20 podríamos agarrar el expreso a Praga que venía de České Budějovice, Tenía 15 minutos de retraso, pero no nos importó en lo más mínimo. El día estaba igual de lindo que al principio, no teníamos apuro (y teníamos cerveza). Al final, llegamos a Praga para las cinco, tal como lo había planeado.

Misión cumplida. Fue un día fantástico.

Na Zdraví!

Pivovar BobrHostinec U Mlýna
N49°55'10.702'', E14°12'33.994''
U Mlýna 8 – Zadní Třebaň

Country hospoda "Na Ostrově"
N 49°55.25573', E 14°12.52732'
Ahí en Zadní Třebaň
kempostrov@gmail.com – +420 777 150 241

Pivovar Všeradice
N 49°52.39472', E 14°6.65623'
restaurace@zamecky-dvur.cz – +607 724 091
Dom-Jue: 10-22, Vie-Sáb: 10-24

23/8/14

Pensamientos de fin de semana


No ha pasado tanto desde aquellos días en los que todavía me entusiasmaba al enterarme que abriría o había abierto una nueva microcervecería y que me moría de ganas por probar sus cervezas. Pero entonces la cosa explotó con un par de nuevas cervecerías todas las semanas, o más o menos, y todo el mundo y su tía se quiso meter en lo que tenía todo el aspecto de ser un negocio bastante sólido.

Inevitablemente, y más allá de si una buena parte de todo el mundo y su tía se había metido en el negocio para hacer plata rápida, blanquear algunos fundos de dudosa proveniencia, o eran idealistas con poco aptitud como elaboradores o empresarios, la calidad general de las cervezas “micro” terminó sufriendo hasta el punto en que comprar algo de una nueva cervecería, sin referencias, pasó de ser una celebración de diversidad a una apuesta con no del todo buenas probabilidades de ganar.

Radniční Pivovar Jihlava fue una de las cervecerías que me abrió los ojos a esa realidad. Recuerdo haber tomado algunas de sus cervezas no mucho después de que hayan abierto y, en su mayoría, iban de lo mediocre a lo verdaderamente choto, así terminé evitándolas (hay bastante buena cerveza como para gastar plata en algo que probablemente no me gustará, más allá de lo interesantes que pinten en papel). Hasta esta mañana en el mercado en Dejvice.

Las dos cervezas que el puesto de Království Piva estaba tirando eran de Jihlava. De más está decir, no desbordaba de entusiasmo. Pero siempre digo que cualquier birra es mejor que ninguna birra así que tomé mi lugar al final de la corta fila. Terminé eligiendo la IPA (la otra era una 12º) porque ninguna de las personas que estaba delante mío la quería, así que no iba a tener que esperar.

¡Vaya sorpresa! Me gustó mucho. Pero después me puse a pensar que a lo mejor mi impresión se debió a las bajas expectativas que tenía y al hecho de que había sido la primera cerveza del día, después de un desayuno un tanto grasoso, seguido de compras, así que decidí tomar otra (nunca me faltan las excusas para tomar otra birra). Estaba igual de buena. ¿Puede ser que esta cervecería haya mejorado tanto?

No es la primera vez que me pasa algo parecido, pero sí la más notable, y me ha hecho pensar sobre las nuevas cervecerías en general y cómo deberían ser encaradas en lo que respecta a las reseñas. ¿Debería tener un “periodo de gracia”? Y si es así, ¿por cuánto tiempo? Por otro lado, estas cervecerías tampoco cobran precios “curva de aprendizaje” cuando empiezan. ¿Y no sería darles tiempo a que aprendan el oficio también algo injusto hacia aquellos que hacen las cosas bien ya desde el arranque? Y también están esos que empiezan brillantes, solo para caer en la mediocridad, o peor, no mucho después. Será que deberíamos después de todo dejar que el tiempo decida, para bien o para mal. No sé, no tengo respuestas, estoy pensando en voz alta. A lo mejor habría que tomar cada caso de manera individual.

Pero esto hace que me pregunte sobre las reseñas de cervecerías nuevas (o más o menos nuevas) en general, y si tienen algún tipo de utilidad. Hace poco visité dos brewpubs praguenses y terminé bastante satisfecho, no alucinado, pero tampoco sentí que haía derrochado tiempo y dinero. No mucho después, en Facebook y Twitter, Pivníci comentaron sobre sus visitas a esos mismos dos brewpubs y no podría decirse que terminaron muy contentos con lo que tomaron. ¿Tuve suerte yo o tuvieron mala suerte ellos? Elegir una nueva cerveza o cervecería, ¿debería requerir del mismo nivel de preparación que la de unas vacaciones a un destino exótico? ¿Tiene algo de esto alguna importancia?

Demasiadas preguntas sin la suficiente cerveza. Al menos puedo encontrar la solución a uno de esos problemas ahora mismo.

Na Zdraví!

21/8/14

Un momento cervecero


Es temprano a la tarde, o tarde a la hora del almuerzo, en U Slovanské Lípy (sigo extrañando la vieja borrachería cerveceramente minimalista, pero Vodouch y cía. han hecho un muy buen laburo con el lugar—me encanta venir, me gustaría poder venir más seguido de lo que lo hago). Acabo de terminar de comer (estaba muy buena esa morfi) y por primera vez veo al grifero (no lo había visto cuando entré). Me resulta familiar.

Me toma un par de minutos sorbos acordarme. Es el tipo que trabajaba en Pivovar U Medvídků, también como grifero, hace cinco o seis años. Nos hicimos medio amigos. Compartíamos gustos en música y cuando me daba una vuelta y él estaba de turno, y si el lugar estaba tranquilo, nos sentábamos a charlar sobre bueyes perdidos. Es más de una oportunidad terminé bastante en pedo luego de esas visitas; Laďa, el Maestro Cervecero, me daba cerveza, mientras que Laďa, el grifero, me convidaba del slivovice casero, producto de uno de sus parientes.

En algún momento desapareció, y nunca supe qué le pasó, tampoco se me ocurrió preguntar, para ser sincero. Pero sé que es él ahí detrás del bar, y ahora me está mirando, medio de reojo, pero sé que me está mirando porque tiene la misma expresión que yo tenía hace apenas unos minutos sorbos “A este tipo lo conozco”.

Decido que voy a saludarlo cuando me vaya (no me gusta molestar a la gente que está trabajando) cuando lo veo venir en mi dirección, llevando unas cervezas. Las deja en una mesa cerca de la mía, si da vuelta y se para justo al lado de mi mesa.

Cada uno de nosotros señala al otro, con una media sonrisa, y casi en unísono decimos el nombre del otro.

Las medias sonrisas se completan y nos damos un (breve) abrazo, como dos viejos amigos que, debido a la dictadura de la vida, hace rato no se ven.

Uno de esos momentos cerveceros.

Na Zdraví!

20/8/14

Hermoso día cervecero en familia


El sábado pasado llevé a la familia (o mejor dicho, la patrona, porque no tenía ganas de ir en bondi, nos llevó en auto) a Únětický Posvícení en la cervecería local (¿dónde más?).

Llegamos algo antes de las 2 y, a pesar de que el clima no se veía muy prometedor, ya había bastante gente—tanto el patio como el restaurante estaban llenos, el único lugar con mesas libres era el viejo establo, que ha sido convertido en un bar, y en donde tendría lugar la parte principal del evento del día.

Luego de procurarnos algo de morfi y escabio, hablé un rato con Štěpán y Lucie Tkadlec, la pareja a cargo de la cervecería. Me contaron un poco más sobre las reformas que están haciendo en el edificio principal, que incluyen cambiar el techo y, todavía más interesante, devolverle al edificio su apariencia original, que, de acuerdo con lo que se puede ver en esta imagen, va a quedar muy lindo. También charlé un rato con el Maestro Cervecero Vladimír Černohorský, como siempre, un gran placer.

Para cuando un barril tomo la escena, casi literalmente, el establo ya estaba lleno. El alcalde del pueblo dio inicio oficial a las festividades. Luego de algunas palabras y un par de canciones el barril fue pinchado—era igual a uno de los que llevamos a Baviera–y todos recibieron su půl litr. Al igual que en los años anteriores, Posvícenské Pivo es una lager ámbar de centeno de 11,5º que estaba con muchas ganas de tomar.

Un rato (dos o tres birras) más tarde la patrona llevó a Nela a la función del teatro infantil en el ático de la cervecería. Yo me quedé charlando con gente, pero no por mucho tiempo. Černohorský insistió que lo acompañe en el Posvicenský Pochod, que nos llevaría primero al memorial a los caídos en la imbecilidad de proporciones imperiales que fue la Primera Guerra Mundial, y luego a la capilla de Jan Nepomucký (San Juan Nepomuceno), en donde el barril que nos acompaño en un carrito de madera sería pinchado.

La capilla está en un lugar muy lindo, en una colina con vista al pueblo. Lamentablemente, no está en muy buen estado—algo descuidada, con las paredes adentro cubiertas de graffiti—pero no hay mucho que el pueblo pueda hacer al respecto ya que la capilla todavía pertenece a la Iglesia Católica. Sin embargo, les fue posible restaurar la columna y la estatua del santo bajo un gran árbol, frente a la capilla.

Nos quedamos ahí un rato, tomando nuestras cervezas disfrutando lo que ahora era un muy agradable día. Cuando el barril se vació—lo cual no tardó demasiado—la mayoría del grupo se fue. Yo la estaba pasando muy bien y decidí quedarme hasta que la marcha vuelva a la cervecería.

Cuando retomamos el camino, el asistente del Maestro Cervecero fue corriendo a buscar algunas botellas para tomar en la siguiente parada, el cementerio local, en donde fuimos testigos de algo bastante lindo.

Estábamos parados entre la capilla del cementerio y una tumba aparentemente sin marcas. La lápida hacía rato había desaparecido, su lugar ocupado por un rosal bastante grande. El alcalde nos contaba que la tumba había pertenecido a una familia local, Fiedler, y que, según los registros que había consultado, allí se encontraba enterrado uno de los últimos maestros cerveceros de Únětický Pivovar antes de que sea clausurado a fines de la década de 1940, aunque admitió que, sin la lápida, no podía estar 100% seguro. Hasta que el sol salió por detrás de una nube, revelando, casi como por magia, el nombre Fiedlerový tallado en la cubierta de piedra de la tumba, que nadie había notado.

Hicimos un brindis en memoria del buen hombre y volvimos a la cervecería, todos sintiéndonos muy contentos y encantados por lo que habíamos visto.

De vuelta en la cervecería me reuní con mi familia, y hubo mucho más escabio, amigos y joda. Bailamos al son de una muy buena banda de covers y no quedamos hasta la eso de las 9. Fue un día genial. Sin dudas.

Una de las muchas cosas que me gusta de Únětický Pivovar es la manera en que se ha vuelto una parte integral de la vida del pueblo. Es algo que va más allá de la sabiduría marketinera, Štěpán y Lucie viven ahí y son parte de la comunidad. Por supuesto, quieren que su empresa prospere, pero también quieren que el pueblo en donde viven sea un mejor lugar para todos.

Na Zdraví!

¿Y qué de la cerveza? ¡Hermosa! Una verdadera belleza. Sutil, pero con mucho carácter; no necesita gritarte en la cara para tener tu atención, sin exigir más atención de la que estés dispuesto a prestarle, is casi imposible cansarse de ella. De hecho, a excepción de la desítka que tomé cuando llegamos, fue la única cerveza que tomé durante todo el día (¡Mirá vos! Ir a un evento cervecero y tomar un solo tipo de cerveza durante todo el día. ¿A quién se le habría ocurrido?)

6/8/14

Damas y Caballeros, Regocijaos


He comenzado a escribir la segunda edición de La Guía Cervecera Para Borrachines. No tengo idea de cuándo voy a terminarla (dependerá de mi carga labora, la que paga las cuentas y de lo que pueda suceder en la escena cervecera local—véase más abajo). Pero estoy muy entusiasmado.

No van a haber demasiados cambios. Habrán algunos recorridos nuevos (tres o cuatro, quizás más) e incluirá un índice al final, ordenado por marca. Con tantos y tan buenos locales para elegir, el criterio de selección será un tanto más estricto, y también he decidido que los recorridos serán de un máximo de 5 boliches (aunque, como se podrán imaginar, puede cambiar).

Lo único que me tiene un poco preocupado, sin embargo, son las noticias que he visto estos días. De acuerdo con Pivovary.info, hay seis brewpubs que deberían abrir antes de fin de año/principios del año que viene. Popr sí mismo, eso no es un problema, por el contrario, pero sé bien cómo viene la mano acá, muchas de esas fechas son más bien ilusorias. Por ejemplo, Pivovar Vinohrady estaba planeado para abril de este año, pero de acuerdo con lo que he oído, no se espera sino hasta octubre, lo cual bien podría ser abril del año que viene.

La mayoría de esos brewpubs estarán en la periferia de la ciudad y, abiertos o no, sería casi imposible incluirlos en alguno de los recorridos, pero hay un par que, suponiendo que valgan la pena, sí podrían ser incluidos. Hay también uno que va a ser una brewpub de una manera casi simbólica. Sus cervezas van a ser elaboradas en Kácov y van a tener un equipo de 60l, más que nada para hacer cerveza a pedido; el lugar, por otro lado, y de acuerdo con lo que me han dicho, pinta interesante, así que, fábrica o no, valga la pena igual visitarlo.

Pero bueno, si se les ocurre algún pub, café o restaurantes que deberían estar en la guía, avisen. Y si alguno de ustedes trabaja en alguna editorial, no sean tímidos.

Na Zdraví!

3/8/14

Pasó un viernes a la tarde


Los últimos tres meses fueron una locura en lo laboral. No me estoy quejando (bueno, no mucho). Como traductor independiente , estoy casi obligado a aceptar todos los laburos que me sea posible porque nunca sabés cómo va a ser el mes siguiente (en especial ahora en verano), pero esta vez la cosa había llegado a un punto casi exagerado y una parte de mí se alegró al ver que habría una (espero que no demasiado larga) pausa, al menos en lo que respecta a traducciones grandes y pesadas.

Esa pausa empezó hace un par de viernes, cuando terminé y mandé el último par de laburos que tenía. Estaba contento de empezar el primer fin de semana en más de dos meses sin tener que trabajar, pero también estaba muy, muy cansado, mentalmente cansado. Estaba agotado y se me ocurrió que una birra me haría sentir mejor.

Hacía demasiado calor para estar afuera, y la idea de ir al bar con esas temperaturas se veía tan atractiva como una visita al dentista. Agarré una botella de la heladera, la serví con cuidado en mi jarro de cerámica, puse algo de música y las patas en el escritorio, era el momento de relajarse.

No funcionó. Cuando la jarra se vació todavía sentía que mis sesos eran como el motor de un auto chico y medio viejo, con demasiada porquería en el baúl, subiendo una barranca empinada.

“¡Qué mierda!” Me dije y agarré 50CZK de la billetera. La patrona estaba abajo, trabajando con su computadora, cuando le dije “Jdu na pivo”, respondió solamente asintiendo, ni siquiera me dijo que lleve conmigo a Nela o al perro, como es habitual.

Le hice frente al calor—la mayor parte del camino al bar carece de sombra—y arrastré mis pies hasta U Hasičů. Saludé e intercambié un par de palabras con los parroquianos, mientras que paní hospodská tiraba mi desítka con maestría.

Tomé asiento a la sombra de un gran abedul, tomé lentamente mi cerveza mientras dejaba que mis pensamientos se alejen, sin prestarle atención a mucho más que al susurro de las hojas en el viento. El procedimiento fue repetido para la siguiente cerveza, luego de lo cual saqué la moneda de 50CZK del bolsillo, pagué y volví a casa.

No fue sino hasta que eataba casi a la vuelta de la esquina que me di cuenta que mis pies ya no se arrastraban. Me sentía más liviano, tanto en cuerpo como en mente, con ganas de preparar algo rico para la cena, esperando que mi hija tenga ganas de ayudarme.

Un par de birras en el bar. Probalo algún día, puede hacer maravillas.

Na Zdraví!

1/8/14

Conclusiones luego de una visita rápida a MMS


Pivovar MMX es uno de esos muchos brewpubs que han abierto en los últimos años que nunca sentí necesidad de visitar. La verdad, no puedo explicar por qué; es bastante fácil de llegar ahí desde Praga (Dobřichovice está muy bien conectado por tren y el lugar en sí no está muy lejos de la estación) y no recuerdo ninguna reseña particularmente mala o buena sobre él, de hecho, no recuerdo haber tomado ninguna de las cervezas (lo cual hace que me pregunte si no es alguna de estas).

Asuntos familiares me llevaron ayer a Dobřichovice y cuando nos pusimos a hablar sobre dónde ir a almorzar, yo sugerí MMX, con lo cual todos estuvieron de acuerdo.

Una corta y agradable caminata por el río más tarde, llegamos a este medianamente grande complejo que incluye un hotel. La sala de cocción está un cuarto tipo acuario, separada del restaurante por la recepción del hotel. El restaurante es muy amplio y luminoso, con una decoración minimalista que le da una onda casi de cantina de edificio de oficinas, pero con muebles mucho mejores. Se lleva muy bien con la arquitectura del edificio en general, y estoy seguro hay gente que les gusta, pero yo no me encuentro entre ellos, mi problema, supongo.

Pero no sentamos afuera. El servicio fue muy bueno, rápido, profesional, atento y agradable, nos hicieron sentir bienvenidos sin necesidad de falsas sonrisas. La comida, del menú del día, estaba algunos escalones arriba de “bien”.

En lo que respecta a las cervezas. No sabía que esperar de ellas, lo cual, hasta cierto punto, no es algo tan malo, en tanto la cerveza no sea intomable, es probable que no te decepcione.

Empecé con la estacional Pšenice 12° porque tenía sed. Una birra muy convencional casi hasta el punto de la timidez, pero tal como la comida, tenía una tarea que cumplir, y la hizo bien.

La Stout también era bastante convencional, de una manera poco estacional, pero con una personalidad algo más extrovertida, intentando, aunque más no sea, de causar una buena impresión. Mi favorita de las cuatro que había.

Las otras dos eran la 10º y la 12º, ambas světlé, y ambas con una visiblemente fuerte dosis de maltas caramelo. Me hicieron dar cuenta que las maltas caramelo son un poco a las lager rubia lo que los implantes de siliconas son a las mujeres. La mayoría no los necesita y sin embargo muchas están convencidas de que sí. En algunos casos es probable que no los notes, están tan bien usados que puede hasta hacerte creer que no están. Lamentablemente, tal no fue el caso de estas dos cervezas, cuyos implantes eran de dimensiones Andersonianas y, como tales, desviaban toda la atención de lo que quiera que el resto tenía para ofrecer. Sí, hay gente, no poca, a quienes les gustan las tetas grandes de plástico, pero yo no estoy entre ellos, mi problema, supongo.

Pasamos el resto del día bañándonos en el río, tomando Gambrinus muy bien tirada, al sol, mientras los chicos jugaban en la plaza, y más tarde dándole a Pilsner Urquell en lata en el jardín de los parientes de mi mujer mientras charlábamos sobre esto y lo otro.

En día muy lindo.

Na Zdraví!

Pivovar MMX
N 49°55.43062', E 14°15.52855'
Dobřichovická 452 – Lety
info@mmxpivo.com - +420 602 783 903
Lun-Jue, Dom: 11-23, Vie-Sáb: 11-24