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Tarde familiar y birrera

Casi no voy. A la mañana el día estaba espectacular, sol, pero no mucho calor, ideal para pasar una tarde sentado en algún lugar lindo, tomando una cerveza linda. Sin embargo, para cuando estábamos volviendo cargados de cosas ricas del mercado en Dejvice, ya la cosa se estaba pudriendo. Nubarrones grises y pesados estaban empujando a las nubecitas blancas de algodón y confirmaban lo que el día anterior habían dicho en el pronóstico, lluvia toda la tarde.

Le dimos de comer a mi hija y yo ya me estaba poniendo de mal humor, tenía muchas ganas de ir, pero no bajo la lluvia. Mi mujer, sabia ella, me convenció y medio a regañadientes acepté y nos preparamos para ir a tomar el próximo bondi, 316.

En el viaje hasta Černý Vůl empezó a llover, de a gotitas al principio. Cuando llegamos a la parada, Černý Vůl - Hospoda (después de Chýně - Pivovarský Dvůr, debe ser el mejor nombre de una parada de bondi en el mundo) ya las gotas venían en patota. Le pusimos una campera y las nuevas botas de goma a la niña, mi mujer se puso una campera y emprendimos la marcha de casi 2km hasta nuestro destino. Yo, bien macho como soy, no había traído campera, me la iba a tener que bancar con shorts, remera y sandalias, mi segundo nombre es "Pulenta" (o Boludo, depende a quién se le pregunte).

La lluvia se intensificó mientras caminábamos (lento, claro), pero por suerte nunca llegó a ese nivel que te moja hasta los huesos. Había amainado bastante para cuando estábamos llegando a nuestro destino. Mi humor también había mejorado, es lindo caminar bajo la lluvia un día de verano.

Allí estaba, a horas de haber sido inaugurado, o debería decir reinaugurado, el clima seguramente había asustado a muchos, pero a pesar de ello, no era poca la gente que había. Ya antes de cruzar las puertas podía sentir esa atmósfera tan particular y que tanto me gusta, la de un jardín cervecero condimentada con un poco de pivní slavnosty.

Cerca de la entrada había un "stand", para llamarlo de algún modo, vendiendo cerveza, salchichas y otras delicias. Desítka tenían. Había algo de cola y las gotas estaban cayendo nuevamente. Esperando encontrar refugio, se me ocurrió mirar dentro de un salón que podía ver justo desde mi lugar al final de la fila. Grifos, en serio, fijos, no de los móviles, y casi nadie esperando ser servido.

Con la sonrisa de un niño entrando a una juguetería fui directo, casi sin decirle nada a mi mujer, que me siguió (me conoce ya demasiado bien) y terminó agradeciendo la posibilidad de encontrar refugio y dejar las camperas mojadas sobre una silla.

En la corta distancia entre la puerta y los grifos miré a mi alrededor, intentando descifrar ese salón casi vacío (apenas unas sillas) y de paredes blancas. ¿Habrá sido parte de la maltería? Lo que sí es seguro es que es viejo, data del siglo XVIII, según lo anunciaban las caracteres grabados en la piedra al pie de una de las columnas. Para cuando llegué al grifo y mientras esperaba ser servido llegué a conclusión de que aquí funcionaría el pub prometido. No requirió tampoco de ningún poder de deducción, los grifos y la máquina de café lo dejaron bastante claro.

Llegó mi turno, no quería un vaso de plástico, quería tomar de un "půl litr" como Dios manda, que por 50CZK me podría llevar a casa si quería. ¡12º tenían acá! ¿Qué mejor manera de empezar la tarde? Hermosa, dorado de ensueño, espuma blanca como de aviso de detergente para la ropa, turbia y vivaz, aroma a flores y pasto después de una lluvia de verano, sabor angelical, una světlý ležák hecha tal y cual lo dicen los libros, pero al mismo tiempo, con personalidad propia. Una maravilla al nivel de Kout. Ese primer sorbo con creces había compensado la caminata bajo la lluvia.

Mi hija también estaba contenta. Corría por el salón, saltaba, reía y hacía reír a la poca gente que allí había. Mi mujer tomó su primer sorbo y sus grandes ojos se abrieron todavía más grande y dijeron al unísono con sus labios "dobrý, to je!".

Seguía goteando, pero igual, blandiendo mi půl litr como una condecoración, salí a explorar un poco. Qué lindo es poder tomar una cerveza en el patio de la cervecería en donde fue concebida y parida. En un edificio que parecía un establo, pero que ahora albergaba un escenario estaban tocando algo de música, parte de una obra de teatro para niños, fui a buscar a mi familia (y a una nueva cerveza), pero llegamos tarde, estaba casi terminando. No importó, por lo menos allí sí había lugar donde sentarse mientras la lluvia por fin decidía irse a otro lado.

Voy en busca de la tercera cerveza y algo dulce para mis niñas. Esta 12º cada vez me gusta más. Tremenda. Alguien me llama por mi pseudónimo, me estrecha la mano y me pregunta qué tal me gustaba la birra, "vynikající, nádhera".

Para cuando vuelvo, la lluvia había parado, mi mujer encontró unas sillas, de las de madera de cine de pueblo justo sobre la pared del establo/teatro y nos sentamos ahí a ver a mi hija tirar piedras a un charco con otros nenes. ¡Qué fácil se divierten los chicos! Como yo, birra en mano, sentado afuera mirando gente en un día que mejora a cada segundo. Me sentía tan satisfecho como mi hija con cada piedrita que caía en el charco.

Termino mi 12º, quiero probar la 10º. Tengo suerte, poca gente. Rica, granosa, pero no por ello áspera, y con un lindo toquecito de Saaz para contrastar. Me gustaría probarla filtrada, me digo, pero me gusta mucho así como está.

Es hora de comer algo, una salchicha, bien grasosa y picantona. Sentado en esa butaca la disfruto mucho, es justo lo que necesitaba. Cuando la estoy terminando oigo a otra voz que me llama por mi pseudónimo, a este sí lo conozco, pero hacía eternidades que no lo veía. Él también está con su familia, él también está muy satisfecho con el lugar y, en especial, con las cervezas y es alguien que sabe del tema más que yo.

Vamos juntos a rellenar nuestros vasos, hablando de temas cerveceros. Seguimos en lo mismo el resto de la tarde, tomando algunas cervezas más hasta que es hora para nosotros de emprender la caminata de vuelta para tomar el bondi de vuelta a casa.

Fantástica tarde, birra, familia, amigos, sol y lluvia, todo en el ya reabierto Únětický Pivovar, hermoso lugar.

Na Zdraví!

PD: No estoy del todo seguro de los horarios de apertura del výčep de la cervecería. Según la página web va a funcionar un bar, donde además de cerveza van a servir algo para picar, pero no dice horarios. Esta página da una lista de lugares donde las cervezas de Únětice se van a poder encontrar. Igual, si se quieren aventurar hasta ahí, el viaje vale la pena. Se puede llegar con los autobuses 355 o 359 hasta Únětice,Na Parcelách. El GPS de la cervecería es 50°8'57.303"N, 14°21'15.554"E. Si el bar de la cervecería está cerrado, los otros restaurantes del pueblo van a tener las cervezas. A la vuelta se recomienda ir por Tychý Udolí hasta Roztoky.

PD2: Espero sepan disculpar la falta de fotos, pero no tuve ganas de llevar la cámara. Si quieren ver qué tal pinta el lugar (y el evento) vayan a esta página

Comentarios

  1. Hola

    como siempre la nota impecable

    dos preguntas que es
    "půl litr" y que es "dobrý, to je!". sepa entender que no todos los que leemos su blog sabemos checo , jajajaa

    saludos


    omar

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  2. "půl litr" = medio litro, también usado para el vaso correspondiente

    "dobrý, to je!" = 'ta buena!

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  3. Como nos lo montamos, patrón!!! Menuda envidia!!! Me han entrado unas ganas locas de irme al campo (con un lago similar al de las fotos del link) y tomarme una buena cervecita (más bien varias...) a la sombra!

    Buen post, si señor, pero lo de las fotos, no se perdona!!!!

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  4. Ja, espectacular Max. Que lindos lugares para visitar y disfrutar! y si es en familia mejor todavía!

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  5. Una vez más pido disculpas por lo de las fotos, imperdonable... Pero no se preocupen, de más está decir, habrá otras visitas a este lugar y ya estoy planeando una un poco más "oficial", quiero ver si puedo hablar con los responsables del lugar porque parece que tienen una interesante historia para contar...

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