Ir al contenido principal

Hemoso día

Luego de terminar la visita a Únětický Pivovar mi plan original era tomarme el bondi a Praga y buscar algún lugar donde almorzar. El día se había puesto demasiado lindo parar ello, así que cambié de idea y decidí ir caminando hasta la vecina localidad de Roztoky siguiendo el románticamente llamado Tiché Údolí (Valle silencioso).

Al principio de la caminata, cuando todavía estaba cruzando el pueblo, lamenté haberme olvidado mi reproductor de MP3, pero una vez que dejé las casas atrás y, siguiendo el arroyuelo, me adentré en el bosque, me di cuenta que esa distracción fue para mejor. De haber estado escuchando algo de mi música favorita, me hubiese perdido el cantar del agua y de los pájaros que, junto con mis pasos, eran los únicos sonidos que se podían oir.

Una caminata verdaderamente hermosa, increíblemente pacífica y relajante. A pesar de llevar viviendo acá nueve años, me sigue sorprendiendo encontrarme con este tipo de lugares justo al lado de una gran ciudad o incluso dentro de ella.
Luego de disfrutar por varios kilómetros la compañía de mis pensamientos, Roztoky empezó a aparecer de apoco. Primero un par de cabañas de fin de semana, luego las ruinas de lo que alguna vez fue un restaurante y al lado de este, un hotel abandonado, que pronto dieron paso a las casas, algunas de ellas, hermosas mansiones (los ricachones de antes sí que tenían buen gusto). Recién ahí me di cuenta que tenía mucha sed (y algo de hambre), así que fui en busca de Hospůdka Zviřátka, la cual, tal como temía, estaba cerrada (los días de semana abre a las 16), una lástima, desde afuera tenía pinta de un muy lindo jardincito cervecero y había oido muy buenos comentarios sobre el lugar.

Seguí camino entonces hacia la estación de trenes, admirando la arquitectura de las residencias y sin poder evitar pensar lo lindo que debe ser vivir en ese barrio. Mientras tanto, mi sed aumentaba y el sol pegaba cada vez más fuerte. Cuando llegué a Nádražní les juro que hubiese aceptado casi cualquier cosa. Por suerte lo que me recibió fue un Rychtář anunciando a la Pizzeria Capri.
No eran todavía las dos de la tarde y el lugar estaba absolutamente vacío y con un aire bastante triste. Me senté al bar pedí "Pivo". Calculo que me dieron la desítka, que me cayó de maravillas. Consideré pedir otra, pero me dio miedo que el mozo se me ponga a llorar en el hombro así que pagué y seguí mi camino.

Fui hasta la parada del bondi. Estaba de suerte, el 350 ya estaba por venir. Mi plan ahora era bajarme en la siguiente parada, Sedlecký Přívoz y de ahí tomar el bote hasta el otro lado del río. Hacía rato que tenía ganas de hacer ese paseo y hoy todavía tenía tiempo de sobra.
Siempre me ha gustado cruzar ríos, es algo casi místico. No se siente cuando se lo hace en auto o tranvía, sí cuando se cruza un puente pie, pero hacerlo a nivel del agua en un bote de espíritu haragán es mágico.

El bar al lado del muelle estaba cerrado, así que encaré hacia el sur para ir hasta el otro muelle. Hacía ya mucho calor y no había nada de sombra. Sí habían lindas chicas andando en roller blades que hacían que la caminata sea aun más agradable.

A mitad de camino me encuentro con un lugar llamado Hospůdka Sluníčko. De no haber sido por el tío tomando una birra con cara de no saber qué es un problema hubiese pensado que el lugar estaba cerrado. Sluníčko era una terraza un par de metros por encima del nivel del río y que desde abajo tenía linda pinta. Me convencí de que era un buen momento para una escala técnica y ni siquiera la promesa de Gambáč me hizo desistir.
Hay lugares en los que el nombre de la cerveza importa muy poco y sentado a la sombra, mirando el río y los bosques al otro lado y sin sufrir los ruidos del tráfico hasta esta mal querida desítka me pareció rica.

El tiempo ya no sobraba tanto, así que volví al camino apenas terminé el vaso. Quería ir hasta el otro ferry y tener tiempo para tomar otra birra en el bar al lado del muelle.

Las sombrillas blancas y verdes de Koloniál se pueden ver desde la vera opuesta del Vltava y siempre me había preguntado qué cerveza tenían. Los colores me sugerían Ježek, pero grande, y agradable, fue mi sorpresa cuando vi que se trataba de Bohemia Regent (hay algún otro lugar en Praga que tenga esta marca de barril?).

Había bastante gente, o al menos bastante para un miércoles temprano a la tarde, ni me quiero imaginar lo que debe ser un fin de semana. Pedí una desítka (lamentablemente servida en vaso de plástico, pero si no me importó la gambáč de antes, tampoco iba a hacer demasiada historia por la presentación de esta todavía más rica cerveza) y busqué un lugar donde sentarme. Estaba de suerte, justo había una mesa vacía debajo de una sombrilla.

Puse la cerveza y mi libro sobre la mesa y saqué mi celular para ver la hora. Siempre lo llevo en modo silencioso así que a menudo me pasa cuando estoy caminando que no me doy cuenta se alguien me llama o escribe un SMS, que era justamente lo que había sucedido en algún momento entre desembarcar y esta cerveza. Buenas noticias, muy buenas noticias. Mis alumnos me avisaban que la clase que tenía a las cinco estaba cancelada (y pagada). Mi humor, que ya era muy bueno, mejoró grandemente. Unas páginas y medio litro de cerveza más tarde fui por otra dosis de desítka, esta vez acompañada por una klobása, que terminó siendo un tanto grasosa, pero si no me importó la gambáč, ni el vaso de plástico, tampoco me iba a importar un detalle como ese, al menos no en un día como este. Uno de esos días casi perfecto.

Na Zdraví!

Comentarios

  1. Que paseo que te mandastes max!
    Y si no te importo el vaso de plástico debe haber sido un día perfecto..
    Curiosidad : Que tendrá cargado el Filosofo Cervecero en el mp3?

    ResponderEliminar
  2. Ahhh la buena vida! :)
    Che, asi que vas a dar una charla sobre las cervezas checas por Internet en el sitio Ceresvis? :) Te vamos a escuchar! ;)

    ResponderEliminar
  3. Así es, estamos terminando de cerrar los detalles. Para fin de julio tenemos fecha.

    Qué tengo en mi MP3. Un poco de todo, desde Joe Pas y Dr. John hasta Mötorhead y Primus...

    ResponderEliminar
  4. Y el bicho en el vaso?

    Vas a tener que llevarte a Apolo a los paseos para que mantenga el orden

    ResponderEliminar
  5. Lindo paseo se ve. Gran libro el que estás leyendo. Bah, a mi me fascinó, tuve que hacer el esfuerzo para no terminarlo demasiado rápido.

    Saludos!

    ResponderEliminar
  6. Librazo. Lo terminé ayer y ya lo extraño.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario