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Peleándola

Después de haberme perdido las dos anteriores, estaba muy contento de poder volver a asistir a la degustación mensual en Pivovarský Klub. Esta ocasión fue el turno de Pivovar Broumov, Opat, para los amigos

En sus distintas encarnaciones Pivovar Broumov ha estado funcionando desde 1348. De hecho, durante 600 años perteneció a la Iglesia, hasta que fue estatizado por el régimen comunista y colectivizado con varios otros en lo que un su momento fue Východočeské Pivovary, que luego se convirtió en Pivovary Hrádec Králove hasta 1997 en que fue privatizado. A partir de entonces pasaría por varias manos antes de caer en las de sus actuales dueños en 2006.

A pesar de la energía y dedicación que los nuevos dueños le han estado poniendo a su emprendimiento, el pivovar no la está pasando muy bien. Es que, como todos las otras cervecerías pequeñas, la tienen muy difícil a la hora de pelearla contra los megamonstruos y sus tácticas poco competitivas, más aun cuando ni siquiera el restaurant de la municipalidad de Broumov prefiere tirar Gambrinus a la cerveza local. Eso sí que es lealtad.

Pero volviendo a la cerveza. Opat es un viejo conocido mío. A pesar de sus ocasionales problemas de consistencia, en especial en el producto de barril, siempre fueron cervezas que me agradaron. Y desde que los nuevos dueños se hicieron cargo la cervecería ha estado sacando al mercado productos un poco más jugados. Primero su espectacular cerveza de navidad, la 17° polotmavé, y luego un par de cervezas saborizadas que, si bien nunca me han convencido, sí vale la pena destacar.

Las muestras fueron seis, empezando por la desítka, que curiosamente no es la variante más vendida de la cervecería, el honor pertenece a la jedenactká, que curiosamente estaba ausente, bueno. Es de un color dorado pálido, su aroma es a pasto y cereal, el sabor es más dulce y frutal que otras de su categoría y se sienten además algunas notas de grano, el amargor, como el sabor en general es muy suave.

Le siguió uno de los nuevos productos de esta nueva etapa de Pivovar Broumov. Me acuerdo la primera vez que tomé la Bitter, durante el verano del año pasado. Me voló la cabeza, su amargor era impresionante. Hoy ya no me sorprende tanto, pero me sigue pareciendo una cerveza muy rica, con mucho carácter a pesar de su escaso 4%ABV, ideal para el verano.

La 12 fue la que llegó en tercer lugar. Realmente no me convenció del todo. En el pasado (y no me refiero a un pasado muy remoto, sino a 2007) era una cerveza más interesante, con tonos más cítricos. La que nos sirvieron ayer parecía más una versión más madura de la desítka. Con sabores y aromas más redondeados, pero muy poco diferentes. Mejoró un poco cuando trajeron la variante nefiltrované kvasnicové, servida desde botellas de plástico. La cerveza se robusteció y los sabores frutales se hicieron más ricos, seguí extrañando un poco maś de amargor, pero igual estaba muy bien.

La estrella de la velada fue la quinta en llegar, la Pepřové, cerveza saborizada con pimienta. Ya la había probado de barril unos meses atrás y me quejé de que en realidad parecía más aromatizada con la pimienta que saborizada. Lo cual de hecho es una queja constante que siempre tuve con Opat (y otras cervecerías). Tienen la iniciativa de sacar cervezas saborizadas en el tan conservador mercado checo, pero siempre se quedan cortos y uno termina tomando una cerveza ordinaria con algún gustito medio raro por ahí atrás que en ocasiones en muy difícil de identificar. Debo decir que la versión embotellada de Pepřové me hizo callar la boca. Todo lo que le faltaba a la que había probado antes, está en ésta y de sobra. La pimienta, negra diría, aparece mucho más intensa en los aromas y nos llena el paladar al tomarla. Más allá de que no creo que sea una cerveza para todos los gustos (y por qué tendría que serlo), está muy bien hecha, la pimienta nunca abruma los otros sabores en el trago y sin embargo su picante seco es lo último que se siente al final. Deliciosa. Lástima que sólo la venden en botellas de plástico, que además son casi imposibles de conseguir in Praga. Los costos de envasarla en botellas más apropiadas para una kvasnicové sin filtrar son por el momento prohibitivos para la cervecería. Esperemos que la situación cambie.

Así fue que mis expectativas para la que pensé sería el broche de oro eran bastante altas. Coriander, se llamaba. Otra nueva cerveza saborizada. Lamentablemente fueron sólo ilusiones. Esta cerveza, tirada en este caso, casi que me hizo olvidar el buen momento de la Pepřové para hacerme acordar de mis continuas quejas sobre las cervezas saborizadas. De nuevo una lager rubia, ligeramente turbia y con un demasiado suave sabor, digamos, exótico pero prácticamente imposible de identificar, incluso teniéndolo escrito bien claro en el cartel que tenía enfrente. Lástima.

Entre trago y trago, el socio mayoritario y maestro cervecero de Pivovar Broumov nos contaba sobre los problemas arriba mencionados, pero también sobre el éxito que están empezando a tener al otro lado de la frontera. Broumov está muy cerca de Polonia y al parecer la gente de algunos pueblitos polacos cercanos han adoptado la cerveza como algo local. También nos contó sobre los planes de abrir un museo de la cerveza la primavera próxima, aprovechando mucha de la maquinaria antigua que todavía se encuentra en la cervecería.

Y hubo también dos muy buenas noticias. La primera es que ya hay dos hospody que están tirando Opat de manera regular, una en Karlín, muy cerca del Klub y la otra en Smíchov. Ambas serán visitadas tan pronto como pueda. La segunda, para el año próximo van a lanzar al mercado la 14°Březňák, que intentará recrear a la cerveza homónima que ganara una medalla de oro en París 1905.

Espero que Pivovar Broumov pueda hacerle frente a todos los problemas y que el entusiasmo y la pasión de gente como el brew master Jaroslav Nosek se convierta en el éxito que la cervecería merece.

Hubo otra buena noticia, ésta relacionada con Primátor, pero prometí no decir nada. Seguro algo al respecto podrán leer pronto en Beer Culture, que por suerte ya a vuelto a funcionar.

Na Zdraví!

Comentarios

  1. primator, primator.... que pasa con la primator...
    sabes que ultimamente, antes de ir a casa a dormir los dias que laburo, paso por U sadu y me tomo un par....
    ahora en invierno cuando vaya a las montanas tengo pensado ir a nachod y probar la mera, mera cerveza alla, a ver de que frescura me estoy perrdiendo

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