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La Ronda #2: Cerveza o Cervecería

Es mes es Chela es el que paga La Ronda y propone una más que interesante y no muy fácil de contestar pregunta:
"¿Está la cerveza hecha para disfrutar en la intimidad de nuestros hogares tomando el protagonismo absoluto o más bien es una bebida social que se engrandece cuando se toma al calor del bar acompañada de tu gente favorita?"

Si me remonto al pasado casi lejano, la respueta es simple, cervecería. En ese entonces casi no tomaba cerveza en la intimidad de mi hogar. Cuando lo hacía era casi siempre mientras miraba fútbol o básket en la tele. Pero con amigos, ya sea en una cervecería, en la calle o en la casa de alguno, la cerveza no podía faltar. Incluso en asados, donde el que manda es el vino, la cerveza se tomaba para acompañar la picada previa. Claro que entonces tomaba casi cualquier cosa que se haga llamar cerveza.
Hoy mi relación con la divina bebida es más madura, más seria y más estrecha. La pregunta sólo se puede responder si analizo qué cerveza estoy tomando y qué papel juega en un momento dado.
Cuando se trata de una cerveza nueva, prefiero tomarla solo. No es que sea un ermitaño o un egoísta. Es que quiero poder sumergirme lo más posible en la nueva experiencia. Concentrarme para descubrir cada uno de los matices de esta novedad y dedicarle el tiempo que sea necesario mientras tomo mis notas de cata. Sea en la privacidad de mi hogar o en la hospoda. Por supuesto que no voy a rechazar compañía, en especial si se trata de alguien que comparte mi pasión. Pero la prioridad siempre la tiene la cerveza.
Hay otras ocasiones en las que me gusta tomar cerveza en soledad. Luego de un día de trabajo, me gusta a veces sentarme en la jardín o en el balcón de mi rincón en casa mientras escucho música, o durante una pausa en el día mientras leo un libro en un café o hospoda tranquila. También me gusta hacerlo mientras cocino o escribo.
La cerveza aquí toma un rol secundario, el de acompañar un momento de relax o un proceso creativo, y puede ser tranquilamente reemplazada por otras bebidas, alcohólicas o no, sin que el momento sufra por ello.
La cerveza puede tener también un rol funcional. Nada me va a apagar mejor la sed en un día de calor que una cerveza bien tirada. Tampoco nada va a acompañar el almuerzo diario mejor que un buen půl litr de alguna de mis cervezas favoritas. La cerveza aquí sí que potencia el momento, sea éste solitario o no. Máxime si tenemos en cuenta que sea como sea elegiré lugares donde sé que voy a conseguir buena cerveza. Puedo ser indulgente con comida, servicio o atmósfera lejos de lo ideal, pero mala cerveza, no lo perdono.
Y llegamos a la cerveza que se toma con amigos, o con cualquier ser querido ¿Qué rol juega nuestro néctar favorito en estas situaciones? Diría que de catalizor, o excusa para la reunión, ni más, ni menos. No creo que la cerveza por sí misma se engrandezca. Le cede todo su espacio al momento sublime que se comparte con gente querida. Es como el bajista en una banda de rock, pocos le prestan atención, pero la banda no sería lo mismo sin él. En estas situaciones me permito ser más tolerante con una cerveza que no me guste demasiado, claro que si la elección del lugar (o cerveza, en caso de reunirse en casa) depende de mí, utilizaré el mismo criterio que para almorzar. Sea la cerveza que sea, ésta hará de un buen momento algo aún más agradable. Hmm. Quizás ésto la engradezca, pero por otros motivos.

Comentarios

  1. Me gustan dos ideas de tu aportación. Por un lado comparto y es muy importante el hecho de tener una relación más madura con la cerveza, eso es una cuestión que te permite enfocar la bebida( en general) y la cerveza( en particular, en nuestro caso) desde una posición que nos aporta muchas más cosas.

    Por otro lado el hecho que describes, de la cotidianidad de la cerveza como acompañamiento gastronómico y espiritual me gusta mucho.

    Hoy disfrutamos de un gran día de celebración.Comimos, bebimos -cervezas de varios sitios, incluida el mito por antonomasia, la Westleveren 12( nada del otro mundo en mi opinión pero la prensa especializada y los yankies ya saben como son jejejejeje)integrando la cerveza como algo que tiene que formar parte de nuestra cultura( a pesar de los vinos y la sidra que en esta región pega fuertísimo).El caso es que disfrutando de unas cervezas y copas despues de la comida en un bar del pueblo al que fuimos, un tipo de unos 50 años se acercó a pedirnos hachís( imaginate que cara nos vería jejejejeje) la cosa es que mi respuesta, pues reaccioné el primero,fue clara y directa: nosotros tomamos esto-señalando a la cerveza- dejando bien claro que la cerveza, como tu apuntas, forma parte del día a día, bien sea como reconfortante físico como auxiliador espiritual y eso es algo que la hace única.......

    p.s- la historia igual es confusa jejejeje pero quede claro que no somos unos reaccionarios puritanos, si hay que fumar unos porros se fuman y alegría total jejejejeje....pero para mi la bebida y en especial la cerveza me da todo lo que necesito.Haya Salud

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  2. No probé la Westleveren 12, y me gustaría mucho hacerlo. Creo que el gran problema que tiene es que todo el mundo sabe que fue elegida como la mejor cerveza del mundo. Lo cual si bien es un sinsentido, como muchas veces lo hemos discutido, no deja de darle mucha chapa a la cerveza.
    Eso puede llegar a "jugar en contra" de la cerveza. Nos crea unas expectativas enormes, máxime si somos escépticos en lo que respecta a galardones tan absolutistas. Cuando la vamos a tomar esperamos que nuestro paladar se derrita en un orgasmo, cualquier cosa por debajo de éso y consideramos que la cerveza falla.
    Y están los que la alabarán porque todos lo hacen. O sea, es difícil ser objetivo.
    Si algún día se me da probarla, me gustaría que sea a ciegas. Claro que, si bien me gustan las trapistas, no son algo que me enloquezcan, al menos no las que probé.

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  3. Cada lugar tiene su momento.

    Saludos cerveceros.

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