3/1/17

Balance de un Año Improductivo


Ha estado muy callado por acá, ¿no cierto?

Pensé que 2016 sería mucho más productivo que el año anterior. De hecho, empezó bastante bien. Me estaba divirtiendo mucho con el Desafío del Tranvía—tanto haciéndolo como escribiendo sobre él—y tenía varias otras cosas rebotándome en la cabeza. Pero llegó el laburo, un montón de laburo (por suerte), que me dejó con poco tiempo, y todavía menos ganas, de sentarme a escribir.

Los precios era uno de los temas sobre los que tenía ganas de escribir, y ya hacía un buen rato. No solo han subido, sino que parece que la cerveza “cara” se ha vuelto la norma. Pivovar U Medvídků quizás lo ilustra mejor que nadie. Diez años atrás, 48 CZK por medio litro de OldGott era bastante care (si mal no me acuerdo, todavía se podía encontrar Pilsner Urquell por menos de 30 CZK sin caminar demasiado). El precio actual de 50 CZK por la misma porción de la misma cerveza ya no sorprende a nadie (y apostaría que el precio promedio de una Urquell en Praga está hoy alrededor de 40 CZK). Una buena parte de esa inflación se puede ver las cada día más populares Ales y otros estilos “extranjeros”, I tengo esta molesta sospecha de que el precio de muchas de ellas es excesivo en relación a la diferencia en costos de producción al compararlos con Lagers de la misma graduación. Lamentablemente, no he sido capaz de ponerme a recolectar la información necesaria para probar o refutar esa hipótesis.

Algo relacionado a ello es mi capitulación en mi lucha persona (y vana) contra las putas medidas de 40 cl, al ver que hasta Zlý Časy las había adoptado a partir del pasado 1 de diciembre; lo cual me rompió bastante las pelotas porque mantuvieron los mismos precios nominales que antes.

Otra cosa sobre la que estuve cavilando el año pasado fue si tenía sentido organizar un festival cervecero en Praga, una ciudad que podría decirse es en sí misma un festival cervecero ininterrumpido. ¿Vale la pena bancarse los inconvenientes de ese tipo de eventos, que incluyen al menos uno (habitualmente, varios) de lo siguiente: falta de baños, falta de lugares para sentarse, comida chota, cerveza servida en condiciones que distan de ser ideales, música chota y a alto volumen, moderadores con delirios de comedia, colas y, por último pero no menos importante, pagar una puta entrada, cuando se puede en cualquier momento ir a alguna de las más de 30 micro-cervecerías e bares especializados y no tan especializados pero con cervezas interesantes, en donde es muy probable que haya servicio en las mesas, baños limpios, mejor comida y cerveza bien servida, y todo sin tener que pagar entrada por el privilegio? Todavía no me he decidido.

Pero los que más lamento no haber podido escribir fue sobre mi encuentro en junio con Lukáš Svoboda, el “Maestro Grifero” de Ambiente Restaurant Group, que compartió conmigo mucho de su conocimiento sobre el cuidado correcto de la cerveza y las líneas de dispensado, lo que sucede dentro del barril una vez que es pinchado, por qué la misma cerveza sabe diferente cuando se la sirve de una tirada o de dos o más, la diferencia entre el tipo de grifos de uso más común acá y en el extranjero (saben de cuál hablo) y esos de aspecto retro, popularizados en gran medida por Pilsner Urquell (sí, esos, también llamados “Nostalgie”). Las notas que tomé se ven ahora demasiado caóticas como para escribir algo coherente e interesante. Lo único que les puedo decir con seguridad es que, para servir bien una cerveza, el vaso tiene que estar enfriado y ser enjuagado con agua fría y no seco y a temperatura ambiente, como he leído en otros lados.

Dicho todo esto, no tengo planes todavía para este año. He estado pensando en comenzar a trabajar en una tercera edición de la Guía Cervecera para Borrachines, pero todavía no he tomado una decisión. De cualquier modo, no esperen que pase mucho por acá, pero estoy abierto a sugerencias.

Na Zdraví!

*Hay dos diferencias principales: el diámetro interno de los tubos de cada uno, 7 mm en los grifos comunes, 10 mm en los otros; y el hecho de que la manija de los primeros tiene solo tres posiciones, mientras que la de los “Nostalgie” se mueve en un arco de 90°.