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Una tade con Nela


El jueves pasado a la tarde la patrona se fue de joda. El plan era originalmente para el miércoles, pero por algún motivo u otro tuvo que ser cambiado para el día siguiente, lo cual significaría que iba a tener que ir con Nela a su clase de cerámica en Roztoky.

Mentiría si dijese que mi corazón palpitó lleno de entusiasmo (lo que me rompía las pelotas era la idea del viaje, que incluye cambiar bondis en Velké Přílepy, lo cual haría que no lleguemos a casa sino hasta casi las 8 de la noche). Pero no protesté, quiero que mi mujer salga a divertirse sola también, le hace falta.

Nela se había quedado en casa ese día. No se había sentido bien el día anterior y nos pareció que sería mejor dejarla reposar. Pasó todo el día tirada en el sofá. Llegamos a pensar que quizás sería mejor que no fuese tampoco a la clase de cerámica, pero, un poco antes de las 3, volvió a la vida y a ser la misma de siempre (le encanta esa clase de cerámica).

Ya que iba ir al centro, mi jermu dijo que iría más temprano para aprovechar el viaje y encargarse de un par de asuntos relacionados con su trabajo, y quizás hacer algunas compras. Nos dejó en Roztoky en el camino, lo cual nos ahorró el viaje de dos bondis.

Cuando Nela y yo nos bajamos del auto en Tyršovo náměstí, teníamos más de una hora para matar. El ritual de Nela con su maminka es ir a comprar algo para comer y ver las peceras en una tienda de mascotas cerca de la plaza. Pero eso tomaría apenas unos minutos.

De haber estado solo, habría ido a un boliche bastante bueno no muy lejos de ahí. Pero no estaba, y el lugar ese no es del tipo a donde uno puede ir con una nena de 5 años casi por una hora, y el restaurante del Hotel Academic no es del tipo en donde a mí me gustaría pasar casi una hora. Por suerte soy un gran observador (al menos en lo que respecta a aguaderos), y me acordé que hay dos cafés en Tyršovo náměstí.

Fuimos a ver los pescaditos (al menos una parte del ritual tuvo que ser observada) antes de ir hacia los cafés (están a apenas unos metros uno del otro). El primero, Cafe del Rio, era chiquito y tenía pinta de aburrido. El otro, Cafe-bar EIFFEL, pintaba más interesante (tenía un cartel de cerveza al lado de la entrada, Schwartzenberg, que, cuando nos acercamos vi que tenía compañía, Únětický).

Cuando llegamos a la puerta del local, Nela me dijo que había estado ahí una vez, y que le había gustado mucho. A mí también me gusto.

Estoy muy seguro que hasta no hace mucho este boliche era más o menos lo mismo que el bar de la serie de TV checa Okresní přebor–del tipo en donde, de haber estado solo, no me habría molestado mucho pasar una hora, pero no muy lindo para llevar a una nena de 5 años—pero ahora lo tiene gente bastante piola.

El salón es relativamente grande y para nada mal puesto. El bar está en el centro a la derecha y una buena parte, al fondo, fue convertida en una sala de juegos para purretes con muchos chiches y hasta una maqueta de un castillo, con un tobogán. La belleza de todo esto es que el sala de juegos está abierta hasta las 6:30, para que los vienen a disfrutar de una sesión vespertina no sean molestados por el sonido (o el ruido) de chicos jugando. Un modelo de negocio brillante, la verdad.

Nela quería que nos sentásemos en una de las mesas de la sala de juegos. Por suerte para mí, estaban todas ocupadas, pero una en el salón principal con una perfecta vista al tobogán estaba libre. Nela aceptó el compromiso y, después de pedir un jugo y una torta, se sacó los zapatos y corrió al castillo.

Desde el punto de vista cervecero, no me podía quejar. De barril tenían Schwartzenberg 10º y 11º, Únětická 10º y 12º, Guinness y una cerveza invitada—Černá Hora Kern, una polotmavé výčepní, ese día, y me alegré al verla, es un tipo de cerveza que me gusta mucho, pero que casi nadie hace.

Nela estuvo en la sala de juegos solamente un rato. Volvió a la mesa y pasamos el resto del tiempo comiento y tomando nuestras meriendas. Quedó muy satisfecha con su jugo y torta. Yo quedé muy satisfecho con mi hermelín (uno de los mejores que he comido ultimamente) y las dos birras que tomé: Úňa 12º y Kern.

Pagamos y fuimos caminando despacito hasta la clase de cerámica (la cual disfruté mucho más de lo que estoy dispuesto a admitir). En el camino, ambos estuvimos de acuerdo que Cafe-Bar Eiffel es un lugar bastante copado y que un día tenemos que volver.

Había dejado la cámara de fotos en casa y no tomé notas. No me hizo falta nada de eso. Siempre me voy a acordar de lo que comí y tomé esa tarde de jueves esa tarde de jueves en roztoky, y qué me pareció, mientras pasaba el rato con mi petisa, mirándola jugar, y charlando y boludeando juntos.

El lugar y el momento, el cuándo y el dónde. De eso es de lo que la cerveza verdaderamente se trata. Todo lo demás, por más interesante que pueda llegar a ser, es, al final de cuentas, más bien superfluo y prescindible.

Na Zdraví!

Cafe-bar EIFFEL
50.1606464N, 14.3941233E
Tyršovo nám. 480, Roztoky u Prahy
+420 603 411 465 – petrap@volny.cz
Lun: 15-22:30, Mar-Mié, Vie-Dom: 14-23:30, Jue: 12-22:30
Bus: 340, 350 – Roztoky-Tyršovo nám

PD: Me encanta vivir en un país en donde un padre tomando cerveza mientras mira a su hijo en un patio de juegos no es mal visto, sino que es un aspecto normal de la vida. (En la sala de juegos había un papá que tomó dos cervezas mientras su hija jugaba y creo que una de las mamás estaba tomando una copa de vino).

Comentarios

  1. Salir con tu hihi solaire es génial momentos únicos que no se olvidan y los pibes tampoco. Estar en un lugar con un pibe y copetearte un poco sin que nadie te mire mal es genial . Y la ultima esa birra kern que estilo es porque dijiste que no se hace tanto? . Saludos y seguí saliendo y disfrutande tu pureza que después se vienen grandes ( 17 y 11 ) y es mas difícil , jajaja



    Omar

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