31/5/14

Motivo por el que me gusta ir a tomar solo a un pub #815.428


Ayer pasé todo el día en Pilsen, por trabajo. Y una de las asignaturas que tuve fue ir a comer y beber a Na Spilce, el restaurante en la fábrica de Pilsner Urquell (lo mío es un sacerdocio, ya sé). El lugar estaba lleno, o mejor dicho, las mesas que no tenían reserva*, estaban todas tomadas, así que tuve que esperar un rato.

Eventualmente, una se liberó y justo después de que me hayan dado la carta, un tipo vino y preguntó si se podía sentar. Empezamos la habitual conversación casual (me encanta el término inglés “small talk”) y al tipo este no le tomo más que un par de palabras darse cuenta que soy extranjero, a lo cual le sigue la casi obligatoria pregunta “odkud jsi/jste” (¿de dónde sos/es?).

Ya he perdido la cuenta de las veces que mi nacionalidad ha servido para romper el hielo, y esta no fue una excepción. Nos pusimos a hablar de lo que me había traído a la República Checa (la birra y las minas, por supuesto), qué es lo que estaba haciendo en ese restaurante, nuestros trabajos, etc. Cuando le dije que, entre otras cosas, me dedicaba a escribir sobre cerveza, el tipo este se sorprendió bastante. Resulta que en el pueblo donde vive alguien ha terminado de montar su propia micro-cervecería y ya elaborado algo de cerveza, que ha estado madurando por algunas semanas, pero que todavía no tiene nombre (por algún motivo, me gusta eso – primero nos encargamos del producto, y después vemos el tema del branding), y el tipo este me juró que está muy buena.

Pasamos el resto del almuerzo hablando de cerveza y bares, casi como dos viejos amigos, y antes de despedirnos intercambiamos números de teléfono y direcciones de e-mail. Mi nuevo amigo prometió que le pasaría los datos a su vecino para que lo pueda conocer a él y a su cervecería sin nombre.

No es el tipo de cosas que a uno le pasan mientras toma notas de cata en casa.

Na Zdraví!

* No tengo problema con el concepto de las reservas, es algo que a menudo uso, pero estuve casi una hora en Na Spilce y nadie de los que habían reservado ninguna de las mesas apareció. En la mayoría de los boliches que conozco, te dejan sentar en mesas con reserva si prometés que te vas a ir para la hora en la que la mesa está reservada, pero a lo mejor en lugares como Na Spilce no se molestan en preguntar la hora a la que los clientes quieren venir.

28/5/14

3 fines de semana, 3 festivales en Praga


Justo cuando el Czech Beer Festival está llegando a su fin, tres otros festivales cerveceros tendrán lugar en Praga en tres fines de semana sucesivos.

El primero empieza este viernes Pivo na Naplavce, y pinta bastante bien – un lindo lugar en el paseo en la margen derecha del Moldava, y una lista de cervecerías bastante interesante – hasta que uno nota el precio de admisión oculto.

Los organizadores dicen que la entrada es gratis, pero solo en tanto no quieras tomar nada. Las cervezas no serán servidas en vaso de plástico, ni tampoco en un vaso que puedas traer de tu casa, sino únicamente en los jarros de 0.3l del festival. Si querés el vaso con logo, vas a tener que pagar el módico precio de 200CZK, de otro modo, podés comprar otro marketineramente discapacitado por 60CZK, más otras 20CZK si querés el catálogo del festival y otros cachivaches.

Si bien yo no tengo problema en tomar de vaso de plástico (de hecho, por cuestiones de conveniencia, hasta lo prefiero en algunas ocasiones), entiendo y acepto la política de no-plástico, y no solo por los motivos expresados por los organizadores, pero ¿por qué no puedo traer mi propio vaso de 0.3l? ¿Por qué debería comprar algo que no necesito ni quiero? Cualesquieran sean las respuestas a esas preguntas, no me importan, voy a ir a una hospoda en donde no me van a cobrar ningún recargo por el privilegio de tomar cerveza.

Una semana más tarde es Žižkovské pivobraní, en el parque Parukařka. Como el anterior, este festival tiene un muy lindo lugar y la entrada, incluso si se te ocurre tomar una cerveza, es verdaderamente libre. De lo que no se puede estar muy seguro es la lista de cervecerías. Los carteles del festival pegados por toda la ciudad prometen 35, pero la página web menciona solamente 3. No, no he olvidado lo que dije el otro día sobre las ventajas del minimalismo en festivales, pero ninguna de las marcas mencionadas me resultan interesantes y saber si habrá algo que podría realmente tener ganas de tomar no haría daño; pero esto más que nada un problema de marketing. De todos modos, no voy a poder ir.

El tercero en esta serie de eventos cerveceros es Pivo na Hrad. Como en las dos ediciones anteriores, tiene lugar en los Jardines Reales del Castillo de Praga, al lado del Palacion de Verano, un lugar espectacular.

Pivo na Hrad es una suerte de rareza en este país. Pagás una entrada de 350CZK que incluye un vaso de degustación, que podés usar para probar, libre de cualquier otro cargo adicional, cualquiera de las cervezas que ofrecerán 70 microcervecerías de todo el país (de acuerdo a la información en la página de FB. Los organizadores también han prometido la presencia de representantes de todas las cervecerías.

Espero poder ir este año – todavía no estoy seguro. Sí, quiero ir a este festival a pesar del precio de la entrada y de que solamente habrá medidas de cata; es un oportunidad para volver a ver gente que hace rato no veo, y hablar con otros que me gustaría conocer personalmente.

Así que, ahí tienen. Ni se les ocurra decir “¡Mami! ¡Estoy aburrido!

Na Zdraví!

Pivo na Naplavce
30-31/5/2014 en Náplavka

Žižkovské pivobraní
6-7/6/2014 en Parukařka

Pivo na Hrad
13-14/6/2014 en los Jardines Reales del Castillo de Praga

25/5/14

Comentario con resaca


Como alguien convencido de que es tomando, y no catando, ni degustando, la manera en la que realmente se puede apreciar una cerveza, ya no me entusiasma para nada ver cuando los organizadores de festivales anuncian cientos de marcas diferentes en sus eventos. Es más, me parece hasta un poco redundante. No es crítica, es una apreciación enteramente personal.

¿Cuántas cervezas puedo tomar en un día sin terminar absolutamente arruinado (y inútil al día siguiente)? ¿10, 15, 20, si estiro mis límites, le doy su tiempo a cada cerveza, y tomo con cuidado (aunque no con moderación? Cualquier cifra mucho más alta que eso va a ser en cierto punto, y en lo que a mí respecta, un poco pérdida de tiempo, y hasta quizás también una molestia. ¿Cuáles cervezas debería tomar? ¿Debería apostar a las cervezas nuevas, o ir a lo seguro y quedarme con las que ya conozco? ¿Cuáles son las cervezas con las que tendría que empezar, y cuales debería dejar para el fina, cuando mis sentidos estarán ya cansado, y yo probablemente, un poco mamado? ¿Y qué puedo tomar después, lo mismo que está tomando mi amigo, que no está nada mal, o algo que ninguno de los dos todavía hemos probado? Pero voy a tener que elegir con mucho cuidado, una cerveza chota significaría un derroche de dinero, tiempo y capacidad hepática que podrían haberse destinado a otra cosa. la tiranía de la variedad.

Uno de los motivos por el cual pienso que Vysmolení, en Černokostelecké Pivovár, es uno de los mejores eventos cerveceros del calendario checo es justamente su limitada lista de cervezas.
Fíjense. 7 cervezas (8 si contamos a Kácov que no estaba incluida en la lista). ¡Es brillante! O mejor dicho, fue brillante, ayer. Cantidad sobre calidad (cuatro de las cervezas son elaboradas in situ por Jarín Šnajdr, y dos habían sido elaboradas especialmente para el evento.

Pude tomar a todas y cada una de ellas, sin excepción (bueno, sí, Kácov, que me olvidé que estaba), y luego me casi que me quedé con las que me habían gustado más, Žitovec y Tmavý Speciál, mientras me dedicaba a los aspectos más agradables de ir a un festival cervecero, tomarme un día para pasarla genial, en compañía genial, y encontrarme con gente que no suelo ver tan a menudo como quisiera.

¡Y flor de día terminó siendo! Llegué un poco después de las 9 (gracias Líbor por llevarme ida y vuelta), y en apenas un par de minutos, ya tenía una birra en la mano, Hostomická Křižovka, una muy linda 11º, y desde ahí recorrí el resto de la lista, pasando una buena parte del día sentado detrás del bar con los barriles de madera, con amigos. (estuvo muy divertido ahí, hasta serví algunas cervezas)

Las cervezas eran de octanaje moderado, y no muy intensas de sabor, lo cual me ayudó a quedarme tomando hasta pasada la medianoche. La única excepción fue Vysmolenec, una Baltic Porter de 20º madurada en barricas de Pinot Noir, dispensada por gravedad, desde un barril de madera (al igual que otras ¡me encantan las cervezas dispensadas por gravedad), pero tomé un vaso chico solamente (muy, muy buena merca).

Vysmolení tiene un evento hermano en septiembre, Vykulení. Espero poder ir este año porque pinta igual de buena, si bien algo más grande.

¡Ah! Y gracias a Milan y Tomáš por una vez más permitirme pasar la noche en la cervecería, y por todo lo demás.

Na Zdraví!

16/5/14

Comentando las noticias


No tengo nada mejor para escribir hoy (bueno, sí tengo, pero no me pinta el orto), así que van a tener que bancarse comentarios sobre algunas noticias.

Han pasado ya dos meses desde que Carslberg adquirió una participación mayoritaria en Pivovar Žatec y la verdad, creo que en el largo plazo puede resultar en algo positivo.

Pivovar Žatec es para mí una de las cervecerías checas más decepcionantes. Tiene todo para ser grandes: relativamente chica, (hasta ahora) independiente, tradicional y ubicada en el corazón mismo de una de regiones de cultivo de lúpulo más conocidas y reconocidas del mundo; y a pesar de ello, sus cervezas, si bien no son malas, parecen productos de una multinacional. El motivo podría ser que la cervecería era propiedad de una empresa registrada en Chipre y, por lo que he oído, a los dueños la cerveza mucho no les importa. Quién sabe, quizás alguien en Dinamarca encontrará alguna manera de capitalizar el potencial de la marca. Sea lo que sea, esperemos que los daneses se inspiren más en lo que Heineken ha hecho hasta ahora con Březňák que no en lo InBev hizo con Staropramen.

Hablando de Staropramen. Puede que sea debido a la implosión del mercado de los Radler (el año pasado, el volumen de producción cayo un 40% en comparación con 2012), o porque, después de dos años, Molson-Coors finalmente ha decidido hacer algo con la cervecería de Smíchov, pero las cosas se están poniendo un poco interesantes.

Staropramen es la cerveza oficial de Rock For People, el mayor festival musical en la República Checa, y han anunciado que elaborarán una cerveza especial para el evento, dándole al público a elegir de entre tres alternativas: una 11º světlý, sin filtrar ni pasteurizar, una 14º polotmavé, sin filtrar ni pasteurizar y una 20° světlý sin pasteurizar.

Me encantaría ver la de 20º, o cualquier otra cerveza sin HGB con suficiente lagerizado (fuentes confiables me han dicho que Staropramen elabora a 17º y que su ležák madura, en promedio, dos semanas), pero como como @czechbeerblog digo en Twitter, no es muy probable que hagan una cerveza tan fuerte para un festival de rock. Yo apuesto por la polotmavé, que tampoco me importaría tomar, va a ser seguro más parecida a lo que Granát supo ser al principio. En lo que respecta a la 11º, me gustaría saber cuál es la verdadera diferencia que la actual 11º.

¿Mencioné a Heineken? Sí. Un par de meses atrás tuvieron la gentileza de mandarme un caja de su nueva cerveza Starobrno Drak, una Světlý Ležák extra lupulada. No voy a comentar sobre lo de “extra lupulada” porque es algo que puede ser bastante relativo. Luego de tomar todo el cajón puedo decir con autoridad que la cerveza no está nada mal. No es algo que me haría cruzar la calle para tomar, pero tampoco me ofendería si la encontrase en un pub.

Lo que me hizo acordar de esta cerveza fue la noticia de que Pilsner Urquell en el futuro cercano podría empezar a envasarse en botellas marrones. Como Urquell, Drak, y toda la línea Starobrno, se comercializa en botellas verdes, y me parece que ya demasiadas cervezas en la República Checa que se venden en botellas verdes, y me pregunto por qué. Algún tiempo atrás, la botella verde supo ser un signo de cerveza premium, después de todo, Pilsner Urquell es aun hoy día vista como la cerveza checa más prestigiosa, ¿pero sigue siendo esto válido? Měsťán y Braník se venden también en botella verde, y tobara, tobara. Braník hace no mucho hasta llegó tomarle el pelo a la botella verde con un slogan que decía “drahý jen vypadá” (solamente parece cara). Si la cerveza checa insignia termina cambiando a botella marrón, ¿seguirá el resto el ejemplo? Esperemos que sí.

Me encantaría tener un par de miles de Coronas dando vuelta por ahí, porque los usaría para comprar acciones de Pivovary Lobkowicz. No porque tenga un cariño especial por la empresa o sus cerveza (aunque, hay que decirlo, algunas de las cosas que hacen son excelentes), sino porque creo que van a tener mucho valor si (¿o debería decir "cuándo"?) sean adquiridos por una empresa más grande (y no necesariamente cervecera). Mientras tanto, a seguir disfrutando de las buenas birras que hacen.

Ayer empezó el Czech Beer Festival – 2014 y, a pesar de que este año tienen una ubicación genial en Letná, no voy a ir. Me niego a pagar una entrada solamente para poder sentarme a tomar cerveza. Además, el próximo sábado 24 de mayo es Černokostelecké Vysmolení, un evneto que para mí es muchísimo más interesante desde cualquier punto de vista posible. Fíjense en este pdf, si no me creen.

Hay un par de cosas más, pero ya tengo sed. Van a tener que esperar.

Na Zdraví!