21/11/14

Pensamientos de viernes


Cuanto más leo la entrada del otro día de Birraire ”Las Mismas Reglas para Todos” más discrepancias encuentro.

El problema no es tanto el mensaje que quiere transmitir, sino el forzado—y para mi falaz—paralelo entre productores y blogueros que usa para ello (nota: por blogueros me refiero a los autores de blogs de “consumidores” y no de “empresarios”, no porque tenga algo en contra con estos últimos, sino porque... bueno, ya verán).

Lo que le molesta a Birraire es que las “malas prácticas” de algunos blogueros han hecho que todos terminemos en la misma bolsa. Como si eso fuese un problema más serio que un pellizco al ego. Uno, dos, diez, cien, mil lectores más o menos de un día para el otro no hacen ninguna diferencia de peso, ninguno vive de esto, es un hobby que algunos nos hemos tomado demasiado en serio; además creo que los que son capaces de producir contenido interesante, tarde o temprano van a recibir la atención y el reconocimiento que se merecen.

En contraste, para los productores, terminar en la misma bolsa junto con los competidores que no saben hacer las cosas bien puede significar un inconveniente constante y sonante. Pero así son las reglas del juego y las tienen que aceptar, en tanto no sean capaces de encontrar una alternativa a la marca “Cerveza Artesana”.

Son reglas diferentes a las de los blogs. O mejor dicho, son reglas que los blogueros se pueden dar el lujo de ignorar y quebrantar sin demasiado temor a las consecuencias, porque en realidad no hay demasiadas. Un blog es expresión pura, contenido de consumo gratuito cuya calidad dependerá en gran medida de la personalidad y de los objetivos que cada bloguero tenga como autor.

Los productores no se pueden permitir tales lujos tan liberalmente. Venden una mercadería e intentan convencernos que la mercadería que ellos fabrican es mejor que la alternativa para que nuestro dinero termine en sus bolsillos y no en los de la alternativa, lo cual es su objetivo primario, por lejos (cualquier otro objetivo que puedan tener como empresarios dependerá siempre de su capacidad de alcanzar el primero). Es razonable, entonces, que las reglas sean más estrictas, que se espere de ellos un mínimo de profesionalismo, de valor a cambio de nuestro dinero y de respeto por el cliente y el consumidor. Lo único que se le puede razonablemente exigir a un bloguero es que sea honesto, pero eso es lo mínimo que se le exige a cualquier persona, más allá de lo que haga.

Claro que al igual que los blogueros, los productores son libres de ignorar, desestimar y hasta burlarse de las críticas y los críticos, pero, a diferencia de los blogueros, es algo que podría llegar a costarle.

Las raíces de este desafortunado paralelo creo que se pueden encontrar en la idea de Birraire de que los blogueros somos también players en la industria, algo que para mí bordea lo absurdo (perdón Joan, no es de mala onda, pero otra palabra no se me ocurrió). Según la analogía futbolística con la que él explica esta idea en un comentario:
...sencillamente somos una parte, un jugador más del partido. No somos el delantero centro goleador, pero sí un lateral derecho que tiene que tapar su banda, o un suplente. La cerveza, en un país sin tradición que empieza a ver como va creciendo su panorama, es un gran partido donde cuentan los 11 del campo más todos los del banquillo: y todos tienen que estar en forma.”
Sin ponerme a pensar demasiado sobre la identidad del rival que blogueros/consumidores y productores/empresarios se supone tenemos en común, voy a seguir la analogía de Birraire: no somos el lateral derecho, ni estamos en el banco de suplentes, ¡no somos ni siquiera el aguatero del equipo!

Seamos serios. No tenemos nada en juego en la industria. No nos hemos endeudado para poder escribir nuestros blogs, y no se deriva de ellos ninguna obligación para con nadie más que nosotros mismos. No tenemos que salir a la calle a venderlos en un mercado con cada vez más competidores. Producimos si tenemos tiempo y ganas (independientemente de qué tan en serio cada uno se tome a su blog, dudo que haya alguien que lo priorice sobre su trabajo, estudios u otras obligaciones), el único efecto que puede tener interrumpir la actividad por un par de semanas o un par de meses es una caída en el número de visitas. No tenemos que rogar que los clientes nos paguen en término para poder nosotros pagar en término a nuestros proveedores, porque no tenemos ni unos ni otros. No sufrimos la angustia de casi todo empresario pequeño sobre el largo y mediano, y en algunos casos hasta el corto, plazo de nuestros emprendimientos porque de un día para el otro, y sin ningún motivo ni esfuerzo, lo podemos abandonar sin que ello conlleve consecuencia alguna ¿cuántos son los empresarios que podrían decir eso "basta, me aburrí, chau"? Pero tampoco cosechamos los beneficios; el éxito (o el fracaso) de tal o cual empresa muy probablemente no resultará en ningún cambio significativo en nuestras vidas, ni en lo material ni en lo personal.

No, no somos players. Algunos serán el gordo que le pega al bombo en la tribuna, otros, los comentaristas o cronistas del partido, y el resto son como muchos aficionados al deporte, no son hinchas de ninguno de los equipos, solamente quieren sentarse a ver buen fulbo y comentarlo más tarde con sus amigos en el bar o la oficina.

Esto no es una actitud corporativista de mi parte. Como lector, puedo contar contar con los dedos de una mano los blogs cerveceros en español que valen la pena. Al resto, es decir, a casi todos, los encuentro desde aburridos y redundantes, a directamente malos. ¿Y qué? Como digo arriba, un blog es expresión cuya calidad, contenido y propósito queda a criterio exclusivo del autor. La crítica y la polémica, gratuitas o no, el elogio, la objetividad, la subjetividad, la imparcialidad o el enamoramiento, la huevada, la información, el copia-pega, la nota de cata, la reseña—positiva o negativa—la diatriba y la queja, esté todo esto bien o mal escrito, con o sin errores gramaticales o de ortografía, y todo puede ser ignorado, y también criticado.

Na Zdraví!

6 comentarios:

  1. Max, podremos estar de acuerdo o discrepar (en este caso yo más lo segundo), pero cuando hablas parece que te vaya la vida o el dinero en ello, jajaja! En ocasiones cuando leo ciertos debates (algunos como el que surgió de ese post muy interesantes) me planteo que qué narices hacemos... Tan difícil es tomarse unas birras solo o con los colegas y dejar estos dilemas morales profundos de lado?? Jajajaja!! Quien nos lea pensará "estos locos blogueros se les va la pinza...". Anda, brinda con alguna buena tmavy lezak!!! ;). Salut!

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    1. Después de pasar una semana entera, sin descanso, traduciendo, primero casi 60 páginas sobre astronomía, seguidas de 30 sobre un producto milagroso para la disfunción eréctil, además de varias otras cositas por acá y allá, necesitaba poner el bocho a pensar en otra cosa. Esta vez le tocó a Joan. Son las vueltas de la vida :)

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  2. Max, como ya te digo en el post original, para mi paralelismo no debemos mezclar la naturaleza de las actividades del productor (o distribuidor, o tendero...) y del bloguero. Sencillamente, cuando una persona exige profesionalidad a otro es muy hipócrita no darse ese mismo grado de exigencia a uno mismo; ganes o no ganes pasta. Llámale profesionalidad o diligencia. La honestidad tiene muchas formas de expresión.

    Lo de los players me parece totalmente válido, aunque entiendo que te cueste verlo desde la realidad de un panorama cervecero consolidado como es el checo. Aquí en Barcelona, y en general aunque en menor medida en toda España, los blogueros jugaron (y en mi opinión seguimos jugando) cierto papel para que todo esto creciera. Somos players, stakeholders, o partes, como le quieras llamar; sin entrar en si lateral derecho o Manolo del Bombo. Aquí, algunos que queríamos que nuestra realidad cervecera creciera en variedad y en calidad apostamos por difundir: fíjate uno de los objetivos que se marcan muchos de estos players cuando empiezan blogs, portales, revistas o cuentas de redes sociales. Nos hemos implicado para entusiasmar a otros, para que corra la voz sobre lo que ocurre. Y creo que se ha hecho buen trabajo en muchos casos.

    Si lo que te inquieta es saber quien es el rival, es muy sencillo: las alternativas de consumo. El partido es para ganar esos espacios, esos momentos en los que se consume cerveza, y todo lo que socialmente implica dicho consumo. Yo, que transitoriamente tengo una "doble vida" en este sentido, te aseguro que luchar para que haya más pubs y menos coctelerías de gin-tonics, para poner un ejemplo, tiene importancia.

    Ayer estuve en el Cara B de Barcelona: música en directo, 10 tiradores de cerveza (la mayoría local, y buena) y gente muy diversa pasándolo bien mientras tomaba y charlaba entre canciones, sin pagar precios desorbitados por la última mierda de especia que le puedan echar a una copa balón, y sin tener que cambiar su aspecto por el hecho de salir de marcha. Yo quiero más de eso.

    Y para conseguirlo, se puede montar una empresa y jugarse la pasta, o se puede escribir sobre lo bien que lo pasas tomando cerveza y lo muy bien que empiezan a estar algunas cervezas locales.

    Para cuando me pase por Praga ya tenemos un tema a discutir :-). Entiendo tu punto de vista, pero en resumen te diría: 1. no me parece que todo se tenga que simplificar a la naturaleza de la actividad (mi paralelismo no iba por aquí) y 2. aquí todo funciona distinto que en países de tradición cervecera.

    Salut!

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    1. Me parece que el error que estás cometiendo es imponer una filosofía, perspectiva o postura personal a un colectivo, o al menos asumir que este la comparte. Vos estás convencido de que sos un player/stakeholder en la industria, (yo creo que te equivocás, pero es cosa tuya, y vos sabrás lo que hacés), pero eso no significa que todos los blogueros se vean de la misma manera, ni que quieran ser vistos como tal. Y no sin razón.

      Para ser player/stakeholder hace falta asumir ciertas responsabilidades y compromisos que inevitablemente llevarían a poner algunos de los intereses de la industria por sobre los propios (de eso se trata jugar en equipo, ¿o no?), algo que no se le debería exigir a nadie solo por el hecho de dedicar parte de su tiempo libre a escribir sobre el producto que esta industria ofrece; es algo que debe quedar a exclusivo criterio de cada bloguero y, en lo que a mí respecta, la polémica por la polémica misma y la crítica pro diversión son expresiones tan legítimas como el elogio sistemático o las RRPP gratuitas.

      Cometés un error parecido con el rival del proverbial partido—las alternativas de consumo. Vos querés ver más pubs y trabajás para lograr tal objetivo, fenómeno, es tu elección y no soy nadie para cuestionarla. Sin embargo ¿Que vas a hacer el día que haya suficientes pubs para tu gusto? ¿Y por qué deberían haber menos coctelerías de gin-tonics, en qué sentido son estos locales objetivamente peores que un pub? ¿Qué daño le causan las cocktelerías de gin-tonic a la industria? Las respuestas en realidad no importan, porque se trata un objetivo que vos mismo te fijaste (y tendrás tus buenos motivos para ello), y no veo por qué el resto de los blogueros deberían compartirlo.

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  3. Ke LA cerveza independiente sea de mahou (ke compró san miguel y a su vez fue comprada por 1 oligopolio alimentario internacional, y hoy no sé en manos de k otrAs capitalistAs está), y k los blogs solo lAs leamos Nosotras es un sintoma k los blogs no forman parte de LA industria. En caso contrario Diageo inundaria LA internet de blogs con su mensaje y todas LAS micros tendrian LA suyA.
    No es tan difícil escribir en femenino.
    Alex

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