1/9/14

El desafío de la pajita


No comparto del todo la teoría (a falta de una palabra mejor) del “vaso correcto” para tal o cual estilo de cerveza. En primer lugar, porque las experiencias sensoriales no pueden ser evaluadas o cuantificadas objetivamente, (fuera de un ambiente controlado) y en segundo lugar, porque si bien la ciencia detrás de eso tiene algo de sentido*, hay muchos otros factores que contribuyen a la experiencia de tomar cerveza que la teoría no parece tener en cuenta. Pero no tengo ganas de discutir al respecto. Creo todos estaremos de acuerdo en que la cerveza se disfruta mejor desde un vaso de vidrio o cristal (bueno, yo prefiero un jarro de cerámica, pero tampoco discutamos sobre esto).

Sin embargo, si todavía tenés amigos entre la gente normal (ya saben, esos a quienes la cerveza no les importa mucho más que un carajo y medio porque es solamente cerveza) tarde o temprano te encontrarás en una situación en la que los vasos (y ni hablar del “vaso correcto”) brillarán por su ausencia. En el mejor de los casos, habrá vasos de plástico, pero muy a menudo, ni siquiera eso, y la única alternativa será tomar directo de la botella o lata, lo cual se nos ha dicho es algo muy, muy feo. Es una falta de respeto a la cerveza, en particular a la cerveza que vos trajiste, porque no querés tomar la mierda industrial que toman tus amigos, y porque no hay mejor lugar para difundir el evangelio de la cerveza artesanal que en un fiesta en el jardín de un amigo.

Por supuesto, podés traer tu propio vaso, ¿pero en serio querés ser ese tipo de persona? Y de ser así, ¿estás dispuesto a levantarte, ir a la cocina y lavar el vaso cada vez que terminás de tomar una cerveza? (Porque si sos tan obseso como para traer tu propio vaso, menos no podría esperarse de vos).

Tiene que haber una alternativa. Una que te ahorre el ignominia de tomar directamente de la botella, sin que sea un obstáculo para disfrutar de la joda.

¿Qué tal una pajita? (¡no de esas! ¡de las que se usan para tomar!) Son baratas, las podés comprar en cualquier supermercado y dejarlas, haciéndote el gil, en una mesa para después dártela de que estás haciendo una jodita, tomando con pajita. En el peor de los casos, te van a tomar como un excéntrico, que es mucho mejor que el “enfermito que trae su propio vaso a una fiesta”.

Cuando era joven y apuesto en Argentina (ahora soy maduro y bello) me acuerdo que se decía que si tomabas cerveza con pajita, o cuchara, inevitablemente te agarrabas un pedo de novela (me pregunto quién mierda puede tomar birra con cuchara). Seguro que era una de esas leyendas urbanas, para nada diferentes de la del maridaje letal entre vino y sandía, pero aun así, nunca se me ocurrió tomar una cerveza con pajita, y no sé de nadie que lo haya hecho. Tampoco recuerdo haber leído alguna vez algo al respecto. Así que, en lugar de googlear sobre el tema, se me ocurrió que sería más divertido encararlo empíricamente.

Elegí dos cervezas Hubertus Světlý Ležák, de Kácov, porque es el tipo de cerveza más común, y Staffordshire IPA, elaborada por Marston's para Marks and Spencer, porque sí. Al principio pensé en hacer una cata ciega, pero rápidamente me di cuenta de lo huevón que soy solo por pensarlo, así que hice lo posible por dejar atrás todo prejuicio y evalué las arriba mencionadas alternativas (vaso, plástico, botella, pajita) con la mente abierta. Cabe también aclarar que en cada caso tomé la botella entera ya que, fuera de las competencias (y a quién le importan las competencias), no tienen ningún sentido evaluar cervezas como estas dos (o cualquier otra, la verdad) en una medida más chica (y porque, si voy a hacer semejante pavada, al menos quiero terminar un poco alegre).

(Y no, no tomé las ocho botellas de un tirón, lo hice en días separados).

Vaso:
Hubertus se presentó con notas que sugieren un paseo al atardecer, a fines de verano, por un césped recién cortado, mientas comés una baguette recién hecha por un francés regordete y simpaticón. La IPA, por otro lado, me hizo acordar a bizcochos, tipo shortbread, quizás, pero no los verdaderos escoceses, sino una imitación barata de Lidl, acompañados de un plato de... ¡Dejémonos de joder! Eran como una buena Lager rubia y una más que decente IPA deben ser.

Para ser sincero, había planeado escribir notas de cata medio boludas como la de arriba, pero el experimento resultó ser más interesante de lo que había esperado. El vaso fue la muestra de control.

Plástico:
En ambos casos, se produjo muchas más espuma que en el vaso de vidrio, y tenía una consistencia diferente: como la espuma que te ponen arriba de un latté, o algo por el estilo, y se mantuvo por más tiempo. Debe ser el material. Ambas cervezas estaban también más amargas, como si los lúpulos hubiesen dado un paso al frente.

Botella:
Esta debe ser la primera vez que tomo una cerveza directo de la botella prestando atención. Hubertus estaba espantosamente carbonatada, al punto de que las burbujas demolían casi toda la estructura de la cerveza. La cosa mejoró a medida que se vaciaba la botella, con la cerveza volviéndose también más amarga. A la IPA, por otro lado, le fue bastante mejor. Seguía teniendo más gas que en el vaso de vidrio o de plástico, pero no tanto como la Lager. Puede que sea el diseño de la botella (con un cuello más corto y regordete), o puede que la birra haya tenido menos gas desde el vamos. Sea lo que sea, me gustó bastante, y también mantuvo un perfil más uniforme que la otra.

Pajita:
A decir verdad, no esperaba demasiado, pero aun así fue peor que eso, al menos con la Lager. Fue como tomar con un fuerte resfriado o una severa alergia al polen. La IPA salió mucho menos sosa. El amargor seguía ahí, pero casi como estar escuchando música a través de una pared delgada, y las maltas estaban casi ausentes. Sabía a té de lúpulo ligero con una pizca de algo dulce. No estaba desagradable, pero tampoco es algo que volvería a tomar.

¿Qué es lo que me queda de todo esto? En ambos casos, las me gustaron más en el vaso de vidrio, pero no mucho más. Me puedo imaginar gente que preferiría el perfil que les da el vaso de plástico. Después de todo, es una cuestión de gustos, así que quizás deberías intentarlo vos.

O no. En serio, si te hacés problema por cosas como esta cuando estás en una fiesta o algo por el estilo, es probable que estés tomando muy en serio algo que se supone es divertido. Muy a menudo (sino siempre), la mejor manera de tomar una cerveza es la más cómoda y conveniente que tenés a mano. Acordate de eso.

Na Zdraví!

*Actualización: Hoy me parece ya que la (pseudo)ciencia de la "copa correcta" no tiene nada de sentido.

12 comentarios:

  1. Ahhh esto me recuerda a cuando en Abril visité a mis primos hippies que viven en las sierras de Córdoba después de casi un año sin verlos...
    Dado que eramos muchos compartiendo una mesa y no alcanzaban los vasos, terminamos tomando algunos en tazas de té, otros en vasos de plástico y otro en los vasos grandes de plástico duro que se suelen usar en los cines...Riendo y contando anécdotas debajo de los arboles en una hermosa tarde cálida de otoño entre las sierras...que gran momento...

    Ah, las birras eran unas simples Budweiser que nos acompañaron de manera magnifica en esa tarde de reencuentro!!

    Saludos!
    Matías!

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  2. ¡Qué experimento tan divertido!

    Bueno, el tema de la pajita en cuestión también influye en que si no pones cuidado de tu parte, la bebida "se salte" unas cuantas papilas gustativas y sólo consigas pronunciar el amargor, y en cualquier caso, sesgar "la experiencia". Es curioso que digas que precisamente el amargor se atenúe. La teoría dice que si un líquido va directamente a la parte final de la lengua, predominaría el amargor…

    Muchas veces he pensado que ciertas marcas (las más fuertes industrialmente... esas americanas que estáis pensando) desarrollan los procesos para favorecer el consumo en botella. Así, además, las muestran muchas veces en sus anuncios: un mocho (o mocha) chimplando directamente de la botella con pose alegre. Si ponen cuidado (invirtiendo miles de dólares) en adaptar carbonatación y demás pensando en que su cerveza va a ser consumida directamente de la botella, cobra mucho sentido que cuando la echas en un vaso, el caldichi que conseguimos no sepa absolutamente a nada (los compuestos más volátiles, de los que ya sólo quedaban una sombra de malta y lúpulo, se han ido a la mínima oxigenación)... Yo en esto también he hecho la prueba empíricamente, y hay ciertas marcas que la experiencia en botella es favorable (remarcadamente, además) a servir la botella en vaso. Y mi conclusión personal es que han trabajado a conciencia en ello.

    En cualquier caso, este post da mucho en lo que pensar.

    mj

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    1. Nunca se me había ocurrido, y la verdad que no me extraña. En los EEUU, la gran mayoría de la cerveza se consume fuera de los bares y, seamos honestos, en casa, en un picnic, asado, de pesca o paseo, tomar de la botella o lata es mucho más cómodo que usar un vaso. Teniendo en cuenta lo bien controlado que estas empresas tienen sus procesos de elaboración, no me extrañaría entonces que tu teoría sea correcta.

      Con respecto a la pajita, no creo que el problema sea que la cerveza salta ciertas papilas gustativas, está ampliamente demostrado que lo que nos enseñaron en la escuela sobre las zonas de los gustos en la lengua tiene poco y nada que ver con la realidad. Creo que se debe más que anda a que antes de llegar a la boca el líquido pasa por un vació y eso, creo, afecta el sentido del olfato, que es lo que en realidad genera todos los matices de sabor en el paladar. (por eso hago la referencia a tomar con un la nariz tapada)

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  4. En España también circula la creencia de que bebiendo cerveza con pajita o cuchara pega más. En una ocasión se nos ocurrió probarlo (años de juventud en que buscabas la forma más barata de emborracharte...) y el resultado fue que no emborrachaba más, lo que notamos todos fue cierto empacho, supusimos que por haber tragado más gas...

    Ah! Del sabor no puedo decir nada, de aquellas en la cerveza solo me interesaba en alcohol...

    Y centrándome en el experimento. En mi caso me gusta beber de cristal, ya será vaso o copa según la cerveza pero al final solo es posible hacerlo en casa, en fiestas y similares la cerveza para a un segundo plano y se bebe en cualquier cosa.

    Por cierto, me sorprende lo de la cerámica, no suele ser un material muy común entre bebedores de cerveza...

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    1. Los jarros de cerámica se usan bastante (aunque cada vez menos) en Baviera, y me encanta tomar birra en ese material.

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    3. En casa tengo varias jarras de cerámica que uso como decoración, habrá que quitarlas el polvo y probar...

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    4. Adelante entonces. Un consejo nada más. Antes de llenarlas, ponelas un rato bajo agua fría para que puedan mantener bien la temperatura de la birra.

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  5. No me creo nada de nadie dentro de este post.
    Al ser catalano, conozco el concepto "porró".
    Para los incultos: un "porró" en, catalunia, cerca de la luna que da vueltas al sol, lleva más de mil anios ofreciendo liquidos a traves de un pekenio orificio.
    El porró fomenta el consumo moderado.
    El porró permite k kualkier likido pase por tu cara antes de llegar a tu boca. El pimer paso es escanciar la cerveza entre el labio superior y la nariz. Sin dejar de verter cerveza, se dirige el flujo de cerveza del porró hacia la frente, bebiendola.

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  6. En el resto de España "eso" también existe, se llama porrón. Y no entiendo tu comentario pues nadie ha hablado del porrón hasta ahora...

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  7. Valtor. LLámame Inexplicable pero entendí el post i sus comentarios como un reto para proponer beber cerveza en pekenias qantidades para beberla de forma diferente.
    Pido disculpas si no he leido bien el post i sus comentarios i pido disculpas por no haberlo saberlo transmitir. No las pido por las faltas ortográficas premeditadas, castellanos de la casta.

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