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Pensamientos y Corta Reseña Literaria


Me gustó esta entrada Boak and Bailey sobre el estado de su relación con la cerveza, y la manera en que Alan encaró el mismo tema, en gran parte porque estoy de acuerdo con prácticamente todo lo que dicen, incluso si lo traduzco a mi propio ecosistema cervecero.

Al igual que ellos, hoy día prefiero cervezas y cervecerías bien conocidas a la incertidumbre de lo nuevo. Y en lo que respecta a cervecerías nuevas (y hasta cierto punto, productos nuevos de elaboradores conocidos), es muy raro que compre algo de lo cual no tengo (buenas) referencias. Puedo entender porque hay tanta gente que prefiere lo nuevo, puede ser divertido, lo fue en algún punto para mí, pero ya no más. Quiero recibir el máximo valor a cambio de mi dinero y “va a ser bueno”, o al menos “debería ser bueno”, me ofrece más a cambio que “podría ser bueno”.

Esto me lleva al tema del precio. He prácticamente renunciado a las cervezas caras. Mi límite para una botella (grande) 8-10€, y solo en casos muy excepcionales y con cervezas que ya he tomado. En serio, cuando puedo conseguir algo tan bueno como Schneider TAP 5 a 2€ (y ni hablar de las muchas excelentes cervezas checas que cuestan todavía menos), me justificarme un gasto varias veces mayor en otra cerveza.

Lo cual me lleva a esta otro punto. A lo mejor se debe a que ya soy un cuarentón, o porque tengo menos tiempo, plata y energía que en el pasado, o porque mis prioridades en la vida han cambiado, o, más probablemente, por una combinación de todo eso, pero siento que mi relación con la cerveza ha cerrado un círculo, en cierto modo.

La cerveza ha vuelto a ser “solo cerveza”. Todas las cervezas. Is algo que tomo mientras hago algo más estimulante que prestar atención a las mentiras de mis sentidos del gusto y olfato me pueden estar diciendo. También me he aburrido de tomar a la cerveza en serio; en parte porque no gano nada con ello, y en parte porque me he dado cuenta que la cerveza no tiene nada de especial. Lo voy a decir de nuevo, la cerveza no es especial. Es escabio que, tal como el vino, el tocino curado, la música, los libros y otros productos de consumo, quiere recibir una parte de mi renta y tiempo disponibles. Puede que reciba una parte mayor a la del resto, y escribir sobre ella sigue siendo divertido, pero no hace que sea en sí especial.

La gente detrás de la cerveza. Eso ya es otra cosa. Sus historias me parecen mucho más interesantes que la bebida en sí misma. Pero me refiero a las historias verdaderas, no los cuentos filtrados y pasteurizados por el marketing y las RR.PP.

Y es por ello que el nuevo libro electrónico de Evan Rail, The Brewery in the Bohemian Forest me ha gustado tanto. Cuenta la historia de la casi obsesión del autor con Kout na Šumavě, en particular, con un diario de elaboración que el actual dueño afirma haber encontrado en alguna parte del edificio. Evan quiere ver ese libro y hace varias visitas a la cervecería para ello. En el proceso podemos echarle un vistazo a su vida familiar, y también saber un montón de cosas sobre el actual dueño de Kout, su relación con la cervecería, sus dificultades y planes, o al menos él decide contarle a Evan.

¿Habría Evan escrito este libro si Kout no lo gustase tanto? Lo más probable es que no. Pero es no es algo que debería importarle al lector, porque lo que realmente cuenta es la historia, no la cerveza.

Este es el primer libro en una serie llamada Beer Trails que incluirá trabajos de autores de la talla de Stan Hieronymus, Joe Stange y Adrian Tierney-Jones. Tengo muchas ganas de leer esas historias.

Mientras tanto, me voy a tomar un birra.

Na Zdraví!

PS: Evan es un buen amigo mío. Me envió una copia del libro, pero ustedes lo pueden comprar acá en Amazon.

Comentarios

  1. Sin tener esos 40 he pasado varias veces por la situación que comentas, o mejor dicho por los dos extremos, de querer tomar solo aquello más conocido que supiera que me iba a dar satisfacción a buen precio, a por otro lado querer probar todo lo nuevo y más extravagante. Y creo que en el fondo esto de la cerveza al igual que en los libros, la música, el cine... todo son altibajos como una montaña rusa... te cansas, vuelves a acercarte, lo ves desde otro punto de vista... No sé, es cierto que con el tiempo se me van las ganas de tomar tantas I.stout con barricas ultra-raras y prefiero tomar birras "menos complicadas", pero un escarceo con lo extravagante siempre viene bien, para romper la monotonía, y para qué engañarnos, para disfrutarlas, que también las hay y realmente sensacionales, aunque sean más o menos caras...

    Lo de que la cerveza es o no especial... bueno, supongo que dependerá de la importancia que cada uno quiera darle, al igual que a todo eso otro que mencionas de cine, pintura, comida... Desde luego en mi caso sí que consigue que cuando la tomo ese momento sea especial y por ende es la razón de esa felicidad...

    Donde si estoy contigo es con lo de estar harto de tomar cerveza "en serio", en plan "voy a ver qué le encuentro...". Me he cansado de ello y prefiero simplemente disfrutarla en compañía o solo sin prestarle más atención de la que merece. Y también me gustan esas historias verdaderas, quizás porque cada vez sea más complicado encontrar esa autenticidad entre tantas cortinas de humo.

    Un saludo, Max!

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  2. Creo que una cosa no quita la otra. Estoy de acuerdo en que la cerveza debe ser sólo cerveza. Pero igual que cuando estoy en un bar prefiero que suene Blues Brothers a Jonas Brothers, también prefiero tener en mi vaso Estrella Galicia a Estrella Damm (por mencionar dos cervezas que, teóricamente compiten en el mismo rango). Y tampoco encuentro nada malo a, de vez en cuando, ir a tal feria o a tal garito especializado y probar un par de cosas nuevas, porque, aunque no sea lo más importante de mi vida, a mí me gusta la cerveza, y mucho ;)
    Saludos
    Torpedo

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    Respuestas
    1. Nada tiene nada de malo. Pero si me pongo a pensar, yo compro cerveza con la misma filosofía que compro el resto de mis bebidas y alimentos, así como mi elección de los lugares en donde los compro. Le doy prioridad a cierto tipo de productores/empresas por sobre otras porque entiendo que me ofrecen una calidad notablemente mejor por sus productos/servicios (además de otros valores agregados). Y tal como me gusta ir a visitar/probar cervecerías nuevas (con la condición de que tenga referencias), me gusta también probar nuevos tipos de quesos, jamones, cafés, chocolates, etc. La única ventaja que la cerveza tiene sobre todos ellos es que estoy mucho mejor informado sobre ella.

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    2. Estoy básicamente de acuerdo con tu respuesta. Eso sí,ocasionalmente sí que me gasto unos euros de más en algo que no conozco y de lo que no tengo referencias. Se puede ver como una especie de apuesta, a veces sientes que has tirado el dinero pero otras veces te llevas una grata sorpresa.
      Saludos,
      Torpedo

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  3. Hola

    Hay que horror pivni siempre la misma birra , imposible para mi que no paro de comprar todo lo nuevo que veo y busco en cada pueblo que visito algo nuevo y ahi estoy para comprar y eso que tengo ya 45 y sigo en la busqueda , eso si con un limite de gasto que no exeda los 15 mangos la botella .
    y la cerveza tiene para mi todo especial , asi lo siento yo.

    nota de renegao che

    un saludo

    omar

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  4. Yo también soy cuarentón y me ha pasado como a lupuloadicto, que ya he recorrido ese círculo alguna vez. Empecé probándolo todo cuando descubrí (en un viaje a Praga) que había más cerveza que la lager "industrial", me obsesioné con la primera oleada de micros en los 90, incluso hice mis pinitos de homebrewer entonces (con poco éxito...), y luego llegué al punto donde estás tú ahora, que ya me saturé de tanta variedad y me ceñía a las birras que me gustaban de verdad, sin experimentos y sin tomarme la birra tan en serio.
    Desde hace año y pico he vuelto a empezar y estoy en fase "pruebalotodo", y la verdad es que con el increíble panorama que hay hoy en día me lo estoy pasando fenomenal. A disfrutar mientras dure, que ya me volveré a cansar antes o después...
    Muy de acuerdo con lo de las historias detrás de la cerveza. En eso me da la impresión de que había más historias "bonitas" o interesantes hace 15 o 20 años y que ahora con la moda de lo artesano hay tantas historias medio inventadas y revestidas de marketing y "bullshit" que es difícil encontrar alguna buena. O igual es que me hago mayor, quién sabe...

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