30/3/12

En serio...

¿Podrían por favor dejar de asociar "revolución" y "cerveza artesanal"?

Olvidémonos por un momento que para mí "artesanal" no significa mucho más que "premium". Me guste o no, la realidad es que hay muchas personas quienes el término "cerveza artesanal" es algo más o menos concreto, pero sea lo que sea, no es una "revolución".

Una revolución es algo que conlleva un cambio radical en el orden establecido, incluso cuando se trata de una revolución fallida, las cosas nunca vuelven a ser iguales.

El último fenómeno en la industria cervecera que podría llamarse revolución tuvo lugar en las últimas décadas 19 con el desarrollo sistemas eficientes de refrigeración artificial, que resultaron en que las lager dominen el mundo. Fue un cambio bastante rápido y brutal, que algunos países y regiones llegó a prácticamente a exterminar estilos tradicionales con mucha historia.

La cerveza artesanal no ha logrado algo parecido ni de casualidad. Ni siquiera en los Estados Unidos, en donde no pocas "craft breweries" ya están en su tercera o cuarta década. Hoy, las 1800 (o más) "craft breweries" que operan en todo el país apenas si tienen un 5% de participación de mercado (y esto incluye los varios millones de hl que Sam Adams produce cada año). Esta cifra en algunas regiones como el Noroeste del país pude ser mayor, pero siguen siendo algo minoritario. El hecho es que las cervezas mejor vendidas de hoy día siguen siendo prácticamente las mismas que las de hace 20 o 30 años, algo que se repite en todos los países del mundo.

Algunos blandirán las cifras de la industria en los últimos años como argumento de la revolución, está claro, las ventas y volúmenes de producción de las grandes cerveceras industriales están bajando o, como mucho, estancados, mientras que las de pequeños elaboradores independientes van creciendo en porcentajes significativos. ¿Y?

Esto no significa que la gente está tomando menos y mejor, significa que la gente está tomando menos y punto. Los motivos de esto, ya los traté en su momento y no vienen al caso. El crecimiento y el boom de las cervezas artesanales es algo independiente y se debe, más que nada a una mayor disponibilidad y a una creciente atención en los medios y, en menor medida, aunque también importante, a que las cervezas artesanales están entrando cada vez más en lugares en donde la cerveza siempre había sido un producto de segunda clase, o sea que si le están en serio robando mercado a alguien es a los vinos.

Otros señalan a los productos que las macros han estado sacando en los últimos años (que algún tarado bautizó "faux craft") como prueba de la revolución (o peor todavía, que las macros "tienen miedo"). A las macros se las puede calificar de muchas maneras, pero no de estúpidos. Tienen gente trabajando para ellos cuya tarea es seguir al mercado, y se han dado cuenta que existe una demanda para cervezas que se salen de lo "habitual". Entonces, estos productos no son más que una respuesta a esa nueva tendencia. Es más, en la mayoría de los casos me parece que la inspiración no viene de las micros sino de otras cervezas importadas por las mismas macros, y es por ello que, por ejemplo, Fénix es una cerveza de trigo y no una IPA. En otras palabras, lo que SAB-Miller, AB-InBev o Heineken están haciendo con estos productos no es muy distinto a lo que suelen hacer casi todas las cervecerías artesanales, seguir los pasos y copiar a alguien que ha tenido éxito en su segmento.

Tampoco es prueba de una "revolución" la adquisición de cervecerías como Goose Island o Kunstmann por parte de gigantes como AB-InBev o CCU. Es lo mismo que lo que dije arriba, solo que estas empresas consideraron que sería mejor hacerse con una marca ya bien consolidada que destinar recursos a la creación de una nueva.

No quiero con esto menospreciar el éxito enorme que las cervecerías pequeñas e independientes están teniendo en un montón de países. Es algo notable y bienvenido, no es una "revolución" sino parte de algo más profundo que está sucediendo en nuestras sociedades y, como lo ha hecho durante toda su historia, la cerveza lo está reflejando.

Cada vez hay más gente que quiere alternativas a la uniformidad globalizada y está redescubriendo lo "tradicional", "local", "regional", "auténtico", etc. y busca productos con los cuales se puede identificar de una manera más personalizada, esto no significa necesariamente que vayan a abandonar el Big Mac y la Heineken, sino que los complementarán con pollos de granja y alguna botella de cerveza artesanal.

Claro que si creer sos parte de una "revolución" te hacer sentir mejor como persona, es cosa tuya, pero estás equivocado.

Na Zdraví!

28/3/12

Coincidencia

El lunes me levanté de mal humor y me quejé, entre otras cosas, de la falta de variedad entre las cervezas "exóticas" producidas por estas pampas, alegando que los lúpulos yankis no eran los únicos que se podían usar para hacer (India) Pale Ales y que habían también otros estilos que no estaban del todo bien representados.

Lo que son las coincidencias. Esa misma tarde tuve la oportunidad de probar la Czech IPA (podría llamarse ČIPA) de Nomád, un nuevo elaborador del que pronto hablaré en más detalle, la diferencia con el resto es que está elaborada 100% con ingredientes checos, incluyendo los lúpulos, Kazbek, un nuevo varietal de Žatec. Muy interesante, diferente. Me gustó mucho el toque medio salvaje y áspero, casi como mano de carpintero, de estos lúpulos que se complementaban de maravilla con el toque femenino, sexy de las mejores maltas checas. Esta IPA es en cierto modo un trabajo en progreso. Nomád todavía está probando qué es lo que Kazbek puede hacer y cada uno de los barriles de la partida de 2hl tiene un dry-hopping diferente. Pero lo mejor es que, según una muy buena fuente, está es la primera de las cervezas de este tipo que esta gente esta planeando.

Como si esto fuera poco, hoy veo en Pinví.Info que Výškov ya tiene lista para salir a la calle Jubiler Mild Stout que, más allá del nombre algo confuso de acuerdo con la taxonomía moderna, tengo ya muchas ganas de probar.

Esperemos que haya otros que sigan el ejemplo.

Na Zdraví!

26/3/12

Un Poco de Historia

Un par de meses atrás me encontré con un video muy interesante proveniente de la TV ecuatoriana. OK, la calidad de la imagen es bastante pedorra y los dos tipos que ahí hablan son la clase de personas que uno se imagina aburridas incluso después de haber tomado cuatro o cinco cervezas. Pero vale la pena prestar atención a lo que dicen

Según el Lic. Fernando Mosquera, la primera fábrica de cerveza en el Continente Americano funcionó en Quito en el Convento de San Francisco, cuya construcción Wikipedia dice que comenzó en 1550.

Mosquera menciona como fundador de esta fábrica y del monasterio a un tal Jodoco Ricke, un monje franciscano de origen Flamenco. Buscando a esta persona en internet me encontré con que este monje había sido amigo del emperador Carlos V (a quien se lo considera "el padre" de la cerveza en España) y que había llegado a Ecuador unos años antes de que se inicie la construcción del monasterio. Allí también se menciona que Ricke comenzó a cultivar la cebada y la vid poco después de haber llegado a Quito. Así que no solo es probable que las cervezas hayan sido estilo europeo y no chicha casi desde el vamos, sino se su elaboración preceda a la construcción del monasterio. Más allá de colores (blanca, rubia y negra) el video no menciona detalles sobre estas cervezas, por otro lado, la nacionalidad de Ricke y algunos de sus compañeros es suficiente como para darnos una buena idea. Pero no fue para mí lo más revelador.

Según la narrativa "oficial", fueron immigrantes de Europa Central los que trajeron la cerveza a Latinoamérica en la segunda mitad del siglo 19. Esto no es cierto, ya un siglo antes, en Buenos Aires, había gente que elaboraba Porter. Es claro ya que no fueron los primeros en el continente, Lo que me gustaría saber, sin embargo, es qué tan extendida estaba la elaboración de cerveza en la época colonial (ya sea en monasterios of fuera de ellos).

Es bien sabido que fueron monjes los que introdujeron la vid al continente, pero para hacer vino de un viñedo nuevo hace falta esperar varios años. No para hacer cerveza, basta con tener una cosecha lo suficientemente abundante de trigo, cebada u otros cereales y ya se puede poner en marcha una fábrica. Teniendo en cuenta que todas las órdenes monásticas que conozco solían elaborar cerveza en su abadía, no es descabellado pensar que, apenas instalados en América, hubiesen seguido con esa sana costumbre (aunque es también posible que hayan elaborado hidromiel u otro tipo de bebidas alcohólicas).

¡Cómo me gustaría tener los recursos y el tiempo para poder investigar más sobre el tema!

Na Zdraví!

19/3/12

Lunes gruñón

Me lo han oído (y leído) decir en incontables oportunidades (si hasta lo dije en artículos que salieron publicados en revistas), lo de las micro cervecerías el la República Checa es increíble, hace apenas cinco años había (si mal no me acuerdo) menos de cincuenta y hoy ya son 120 y contando. ¡El año pasado se abrieron más de 20!

Claro que no todo es color de rosa. Este boom ha traído lo que los ingleses llaman "growing pains", o dolores de crecimiento. Hace ya rato que vengo leyendo que sobre la incipiente escacez de personal calificado y el otro día, charlando con alguien que me dio la impresión de saber de lo que hablaba, me enteré que algunos de estos nuevos brewpubs son en realidad operaciones para hacer plata con los fondos estructurales de la Unión Europea. La cerveza, o el negocio de vender cerveza a estas personas les interesa poco y nada, ya ganaron lo que querían ganar con el proyecto, el resto no es su problema.

Sea lo que sea, la verdad es que últimamente he tomado bastante mierda. No me refiero a lagers aburridas, a cervezas de las que uno puede decir "le falta un poco de esto/le sobra un poco de aquello", no, me refiero a Mierda. En la última edición de Slunce v Skle hubieron al menos dos cervezas que terminé tirando, ya no me acuerdo cómo se llamaban o quién las había perpetrado (dejé de tomar notas en festivales y les recomiendo a todos que hagan lo mismo). Pero si quieren nombres, acá tienen: la 11º de U Stočesu, el brewpub de Rokycany, un horror, todavía más horrosa porque era la última de la sesión. Melantrich, que la describí como "fea con orgullo". Sin embargo, nada puede compararse con el desastre de U Orloje, en Žatec, que un brewpub te sirva una birra en mal estado es imperdonable ¿Quién es el mamerto que está a cargo de ese lugar?

Pero bueno, por suerte existen Pivovar Antoš, en Slaný, Únětický Pivovar, Kout, Kocour, Matuška o Třebonice, por mencionar a algunos de los que están haciendo cervezas excelentes (aunque Matuška se tendría que poner las pilas con los precios).

Por otro lado, es también digno de mencionar que Kocour, Matuška, Třebonice y varios otros han logrado que en el paisaje de Lagerlandia se paseen algunas especies exóticas. Las cervezas de alta fermentación se han multiplicado y están ganando cada vez más adeptos a ambos lados del mostrador, pero...

...La mayoría parece estar siguiendo las mismas dos o tres recetas. Lo que no es Pale Ale es India Pale Ale, nada malo con eso, pero los lúpulos yankis no son los únicos que se pueden usar para este tipo de cervezas, incluso si se busca un alto IBU (miren sino la serie Let's Brew the Ron Pattinson). ¿Y qué onda hacer otra cosa? Me gustaría ver más Stouts, Porters o alguna que otra Brown Ale, Barley Wine o Saison ¿por qué no? Y no hace falta irse tan lejos, casi nadie cervezas de trigo oscuras, apenas un par de Weizenbock (muy buenas, dicho sea de paso) y listo (y ni hablar de cervezas de centeno).

Mierda, si ni siquiera hace falta salirse de Lagerlandia. No parece haber nadie que se anime a buscar recetas viejas, de lager (que no sean světlý ležák) de hace cien años. Y no me vengan con que "si se hacían igual que ahora". No, no se hacían igual. Ah, pero esperpentos saborizados con extractos, a esos nadie les hace asco (alguien por favor que me recuerde el nombre del tarado que le puso colorante a una cerveza saborizada con extracto de vino tinto). ¡Déjenme de joder!

Me levanté de mal humor hoy. En lugar de quejarme tanto tendría que agradecer vivir en este paraíso cervecero, donde puedo tranquilamente decir que Pilnser Urquell es una lager rubia del montón, mientras me quejo de su ubicuidad. ¿Ven? Ya me siento mejor

Na Zdraví!

16/3/12

Que sirva de advertencia

La noticia ya no es nueva, pero vale la pena comentarla porque sigue siendo actual.

Una tarde de invierno, mientras iba de camino a disfrutar de unas Kout en el maravilloso U Slovanské Lípy cruzo Havlíčkovo Nám. y noto que U Radnice o como se solía llamar al final, Svět Piva había cerrado.

No me sorprendí, no me sentí para nada triste, porque era de esperarse, y se lo tenía bien merecido. Falta de respeto a la cerveza, personal inútil y un dueño que, bueno, digamos que no es de las personas más sensatas que anda dando vuelta fueron una de las causas. Después de que los entusiastas cerveceros locales se cansaron de él y su hospoda, este hombre quiso salvar su local mediante los famosos (o infames) cupones de descuento. El resultado fue un desastre todavía peor que captó la atención de los medios y se convirtió en un llamado de atención para los operadores de este tipo de servicios y que seguramente aceleró lo inevitable.

Por suerte no llegó a manchar la reputación del fenómeno de la čtvrtá pípa y los bares multigrifo, pero debería ser un tema de estudio para todos los que hayan decidido emprender este camino, no se trata de cuántos grifos tienen, sino de la calidad de lo que sale de ellos, de las condiciones en las que se almacenan y se sirven esas cervezas y de tener personal que al menos de la impresión de tener algo de interés en esas cervezas. Si no se tiene en cuenta eso, el resultado, tarde o temprano, va a ser un rotundo fracaso y la culpa no va a ser ni de los críticos ni de los elaboradores, sino enteramente propia.

Todo esto viene porque el otro día el dueño de Kaaba me comentó sobre un nuevo lugar con seis grifos y varias cervezas en botella. Pasé por la puerta y me pareció tremendamente chico, sin siquiera lugar para sentarse. Todavía no fui, a lo mejor me termino sorprendiendo, pero no pude evitar acordarme de las consecuencias que tuvo para Svět Piva poner tantos grifos en un lugar todavía más chico que Zlý Časy.

Na Zdraví!

PD: El dueño de Svět Piva el año pasado monto una microcervecería en Buštěhrad, una localidad cercana a Praga. Probé una de las cervezas en Noviembre, no me pareció nada mal, pero tampoco algo que justifique tomarse el bondi hasta ahí. Sea lo que sea, esperemos que este buen hombre haya aprendido de su experiencia.


12/3/12

Pregunta tonta, pero la tengo que hacer

Si me acuerdo bien de la historia, aquellas Pale Ales y Porters que se durante los siglos 18 y 19 se enviaban a la India estaban más lupuladas y atenuadas que otras cervezas contemporáneas para que puedan sobrevivir cuatro meses en el casco de un barco que le daba la vuelta al conteniente africano.

Una consecuencia inesperada, pero bienvenida, fue que el calor y el ajetreo del viaje hacía que las cervezas lleguen a una condición óptima mucho más rápido que si se hubiesen quedado en los sótanos de sus cervecerías (para darse una idea de esto, lean el experimento que Martyn Cornell hizo hace ya un tiempo).

Teniendo esto en cuenta. ¿Puede ser que las bombas de lúpulo yankis sean "mejores"* en este lado del charco que allá? ¿Alguien ha tenido la oportunidad de probar una de esas cervezas "frescas" y luego de haber cruzado el Atlántico?

Na Zdraví!

PS: A lo mejor la pregunta es tonta, no tengo idea de las condiciones en que las botellas viajan desde su fabricante hasta los galpones de sus distribuidores Europeos, puede que lo hagan en container refrigerados. En cuanto a la duración del viaje, ya no son cuatro meses, pero me imagino que de "puerta a puerta" (o sea, hasta el minorista) deben ser unas cuantas semanas.

(*) de más está decir que es relativo, me refiero a más balanceadas, redondeadas, etc.

9/3/12

Un poco fuera de tema

Todos ya lo saben, lo han leído millones de veces en el último par de años, no voy a decir nada nuevo. Si bien dudo mucho, mucho que las redes sociales sean la amenaza para gobiernos o para al orden establecido que algunos medios parecen querer hacernos creer, la realidad es que en tanto se tenga una conexión de internet, la tecnología actual nos permite compartir ideas, opiniones, curiosidades y pelotudeces, muchas pelotudeces, con el mundo entero y de manera instantánea. Si estamos de vacaciones, podemos sacarle una foto a algo que nos llama la atención y subirla a nuestro perfil de Facebook, Twitter, etc. para que la vean todos nuestros amigos/seguidores y esperar su reacción, lo mismo si estamos en una fiesta, de camino a nuestro trabajo o tomando una birra en un pub o un jardín o festival cervecero. ¡Click! ¡Tipititap! “Enviar/Compartir” es todo lo que hace falta.

Como todo lo demás que existe, ha existido y existirá en este mundo, este paradigma no es ni bueno ni malo, simplemente es. No voy a criticarlo, por un lado porque sería casi como quejarse de que hace frío en invierno y calor en verano (o el nuevo diseño de la interface de FB, ya que estamos) y por otro, porque sería un hipócrita.

Mi página de Facebook me ha permitido conectarme con mis lectores y compartir con ellos cosas que me parecen cerveceramente interesantes de una manera mucho más rápida y cómoda que el blog, y el resultado es prácticamente el mismo. Por otro lado, tengo también una cuenta en Twitter, al pedo, no le he encontrado una utilidad, ni tampoco mucho sentido a la plataforma. A lo mejor es porque mi experiencia internetística es fija, desde la PC en mi escritorio y no móvil (así que no se molesten en seguirme, no los voy llevar a ningún lado)

Hay y han habido situaciones en las que estando en un pub o caminando por la ciudad me hubiese gustado hacer ¡Click! ¡Tipititap! “Enviar” para compartir algo cerveceramente interesante, curioso o fuera de lo ordinario o simplemente para decirles a todos lo bien que la estaba pasando. Es una sensación que me dura un instante, luego me doy cuenta que quizás es mejor así, que puedo vivir ese momento plenamente, egoístamente sin preocuparme o si quiera pensar en los que otros piensen de él, a menos que estén allí y entonces conmigo, lo cual los haría parte de ese momento que por algún motivo es interesante, curioso o fuera de lo ordinario. Para compartirlo con el resto del mundo, siempre hay tiempo y a nadie le va a importar que lo haga en ese instante o varias horas o días después.

¿Puede que me esté perdiendo de algo? Veo en Facebook cargas móviles y actualizaciones de gente que dice lo bien que la están pasando o lo rico que están tomando acá o allá en el mismo instante en que la están pasando tan bien y comiendo o tomando tan rico, siempre seguido de manera también casi inmediata por reacciones de amigos y conocidos. Me imagino que, por la naturaleza de la plataforma, en Twitter esto todavía es más intenso. Es evidente que esto les gusta, les divierte, les causa cierto placer. Pero me pregunto si lo que se están perdiendo de algo no son ellos. ¿O será que disfrutan más de compartir ese momento que el momento mismo?

Luego de haber evaluado seriamente la adquisición de un Smartphone que me permita estar conectado mientras no estoy acá sentado, decidí que la utilidad que esta maquinaria y servicio pueda tener de tanto en tanto (que la tiene, no voy a negarlo) no justifica el gasto extra en hardware y tarifas. Claro que también lo podría utilizar para fines menos prácticos o urgentes, pero como trabajo mayormente en casa, paso bastante tiempo pegado a la computadora y además he decidido que prefiero disfrutar de esos momentos cerveceros, o de otro tipo, en su plenitud y tener luego tiempo para meditar si vale la pena compartirlos con gente que no pudo o supo estar presente allí y entonces. Sí, sé que un smartphone con WiFi no me obligaría a cambiar esa costumbre, pero me conozco y sé que me sería muy difícil resistir la tentación.

Na Zdraví!

PD: Esto no es, ni pretende ser una crítica a nadie, cada uno es libre de hacer con su tiempo libre lo que le pinte el orto de la manera que le pinte el orto. Ahora, si se encuentran en compañía de alguien sean educados y métanse el celular en el orto, la persona que está con ustedes es en ese momento más importante que cualquiera que los llame, les escriba y que todos sus amigos de Facebook y seguidores de Twitter juntos.

7/3/12

El mercado se sacude

Esto no es más que una traducción de mi artículo de hoy en Prague Post

El año pasado Staropramen Cool Lemon, un mix de cerveza y jugo de limón con bajo contenido alcohólico, algo así como un Radler, fue un éxito ridículo. Inesperado incluso para la cervecería. Más allá de gustos personales, tengo que admitir que es un producto inteligente y sin pretensiones, es un refresco para ser tomado directamente de la botella y así es como lo vendieron.

Ya saben cómo son las cosas en los negocios. Uno de los grandes la pega con un producto nuevo y enseguida la competencia colgarse de ese mercado. Es por ello que cuando el pasado otoño alguien de Plzeňský Prazdroj mencionó Fénix todos esperábamos un producto que vaya directamente al cuello de Cool Lemon. La cervecería también jugó con eso, manteniendo todo en secreto mientras tiraban algunas pistas, verdaderas y falsas, por acá y allá. Incluso unos días antes del lanzamiento oficial (29/2) estaba charlando con unos entusiastas y todos estábamos lamentando que Fénix no sería una resurrección de Gambrinus Bilé, una Weizenbier que, según Ratebeer, todavía existía en 2002 y que aun se recuerda con cariño.

Qué equivocados estábamos.

Hubieron dos cosas que no tuvimos en cuenta. La primera, que Prazdroj ya tiene un "alcopop", Frisco. La segunda, Staropramen Nefiltrované. Fue lanzada a fines del verano pasado y es algo poco convencional para el mercado local, una cerveza de trigo sin filtrar de fermentación baja saborizada con extracto de manzana y coriandro. Un desastre de cerveza, pero que parece haber tenido cierto éxito también. Así que cuando el miércoles pasado, en un evento de marketing bombástico (y algo tonto) en Strahov, Fenix fue presentado al público, quedamos todos al menos un poco sorprendidos que es algo más cerca de Nefiltrované que de Cool Lemon, mientras que algunos medios dicen que quiere competir con Hoegaarden... En fin.

Todavía no probé la cerveza, pero tiene mala pinta, Pivní Recenze le da seis puntos, y estos pibes no son de repartir puntos así nomás. Es también un producto algo raro, no porque es una cerveza de trigo de fermentación alta saborizada con extracto de cáscara de naranja y coriandro, y elaborada en Holanda. El marketing, a primera vista, no parece tener demasiado sentido. Está solamente disponible de barril, en tiempos en que las ventas de cerveza tirada siguen bajando, y vendida como algo moderno y repistola, servido en vasos especiales de 0.4l y, al menos en Praga, muchos de los lugares que la ofrecen son "casinos" (Herna Bar mejor vestidos). Nada malo con ello, pero la impresión que me deja es la de un producto que todavía no sabe bien lo que quiere ser. Su éxito dependerá en gran medida de los recursos que Prazdroj tiene planeado destinar para promocionar la cerveza y sus "rituales" inventados. En fin.

Sea lo que sea, es claro que el elaborador más grande del país se ha dado cuenta y ha aceptado el hecho que existe una creciente demanda por productos que no son lagers rubias. Es una lástima que se han decidido por un producto que fue diseñado por el departamento de marketing y no por los maestros cerveceros (aunque al menos no es tan pelotudo como XCLNT).

No es de extrañarse entonces que las cervecerías regionales les siguen ganando de mano.

Casi al mismo tiempo que Prazdroj orgullosa y ruidosamente presentaba Fénix, Pivovary Lobkowicz (antes conocido como K-Brewery), una empresa que agrupa a siete cervecerías regionales y un serio competidor de las grandes, anunciaba Chlumecký Amber Ale. Por ahora parece ser una edición limitada que se consigue solamente en unos pocos pubs, y parece que no está tan mala, según Pivnici. My predicción es que esta tirada de Amber Ale es una partida de prueba y que eventualmente la cerveza se convertirá en parte del ya extenso portfolio de Lobkowicz, que ya incluye un par de cervezas de trigo. Todo mientras nos encontramos a la espera de la nueva versión de Výškov Jubiler IPA, que me han dicho será más parecida a la primera versión que a la actual. Acá tienen la diferencia entre elaboradores que escuchan a los consumidores y aquellos que escuchan a los estudios de marketing.

Sí, estos son tiempos muy interesantes para los amantes de la cerveza acá. Más interesantes de lo que nadie se podría haber imaginado hace apenas unos años.

Na Zdraví!

5/3/12

Lecturas seleccionadas: Febrero

Tal como, más o menos, lo prometí el viernes, acá está el resumen de lo que más me interesó el mes pasado.

Desde Beervana, Jeff, en una de sus entradas de su muy interesante serie belga habla sobre una práctica muy interesante de Dupont que demuestra que lo que hace la diferencia son esos pequeños detalles.

Siguiendo con Jeff, en esta entrada trata el tema de los estilos y las categorizaciones y lo difícil que es a veces darle un sentido, lo cual fue una respuesta a una pregunta que hizo Alan en su blog, todo mientras yo escribía sobre el mismo tema y Joe salía con una brillante respuesta, que diría que hasta da por terminado el debate.

Y hablando de debate interminable. El significado, utilidad o relevancia actual del concepto "artesanal" es muy bien tratado en Birrarire. El otro día en Facebook alguien usó la "apelación" "Cerveza de taller" y por algún motivo me gustó mucho. Quizás deberían emplearla los elaboradores que recién empiezan a hacer cervezas comerciales.

Sea lo que sea que signifique nadie mejor para ilustrar la actitud de algunos "Craft Brewers" que Reluctant Scooper y su propuesta de un Manifiesto de la Craft Beer. No tiene desperdicio.

Cambiando el tema, pero solo un poco, mi entrada sobre el papel de los elaboradores en la educación al consumidor le generó a Alan un par de preguntas a las cuales le siguieron algunos comentarios muy interesantes.

Ahora sí, dejando los debates interminables y saliendo del mundillo bloguero, hubieron dos artículos que me llamaron la atención. El primero habla del papel de la cerveza como posible catalizador del inicio de la actividad agrícola, que como todos sabemos fue la piedra fundamental de la civilización humana, me gusta esa idea que en el fondo, somos todos unos choborras. El segundo nos intenta vender las bondades de elaborar cerveza sin malta mediante de un aditivo enzímatico aplicado a la cebada cruda. Allí se cita al responsable de una micro yanki quien dice haber completado su primera partida de prueba de una cerveza sin malta. Esto me ha generado un par de preguntas. ¿Hacer cervezas sin malta no limita las posibilidades del elaborador en lo que se refiere a colores, carácter y textura? ¿Si esto es tan maravilloso, tan bueno para el medio ambiente y tan financieramente eficiente, cómo es que AB-InBev no lo está empleando a gran escala ya?

La huevada del mes se la lleva Golden Bee, otra cerveza con oro, pero una que lleva el noble arte de la sanata marketinera a un nuevo nivel de estupidez.

Na Zdraví!

2/3/12

Algunas reseñas rápidas

¡Qué lo parió! Ya no me acuerdo cuándo fue la última vez que publiqué una reseña de cervezas acá. (Bueno, me acuerdo, es solamente cuestión de fijarse en el archivo del blog, pero así queda más lindo). Como estoy seguro que no pocos de ustedes las extrañan, me pareció se sería una linda idea compilar las reseñas cortas que he publicado en mi página de Facebook en el último par de meses para que se las pueda leer en un contexto... ¡A quién estoy tratando de engrupir! Estoy ocupado y tengo mucha paja hoy. Gracias por la magia de ctrl+c y ctrl+v.

Beer Here Farlig Wine: Aprisionada en un establo lleno de lúpulos hay una belleza voluptuosa, oscura con una fuerte personalidad que grita para que la liberen. Es una de esas cervezas que camina en una delgada cuerda floja después de un par de birritas de más... Los gritos no son lo suficientemente fuertes. Con unos IBU menos, esta podría ser una cerveza fantástica.

St. Georgen Dopplebock Dunkel. Una cerveza perfecta para un día como este. Es un poco como volver a leer una buena novela, no te va a sorprender, pero tampoco te va a decepcionar... (a esto lo escribí a principios de enero, así que el clima era una poronga).

Beer Here Nordic Rye Ale: Terrosa con algo de especias, pinosa, apenas balanceada con un poquitín de aspereza. Con 8% alc., algo lindo para sentarse a tomar despacito un domingo a la tarde.

No soy muy fanático de (Bocks o) Dopplebocks rubias, pero esta (hefetrüb) de Greif Brauerei se está llevando de maravillas con un chorizo casero asturiano algo picantón.

Beer Here Smokestack Porter: Una belleza que confirma lo que decía el otro día.
Tengo que admitir que compré esta por la etiqueta. Resultó ser un triunfo del oficio cervecero sobre el diseño gráfico. Increíblemente frutal, casi como una cucharada de verano. Más voluptuosa que Sofía Loren en 1965, pero con ese lado seco, especiado bien belga que hace que todo se mueva fluídamente como un buen policía de tránsito en una intersección con mucho tráfico.
Stille Nacht. Así es como me imagino debe ser un cocktail entre Metaxa y Oloroso, creo... Debería tener una advertencia de tomabilidad, con 12% alc. se deja tomar peligrosamente fácil.
Tlustý Netopír de Pivovar Antoš (Slaný) una IPA de centeno que está tan buena como la etiqueta es fea... Fantástica, interesante, maravillosamente balanceada, casi demasiado tomable para una 17º...
Old Slug Porter. Empieza con un hermoso y sabroso golpe pero después es como que se aburre de tu compañía...

Beer Here Hoptilicus, después del lupulado desorden de Farlig Wine no estaba esperando demasiado. Resultó ser buenísima, una cerveza en estéreo. En un canal lúpulos carnosos y jugosos, en el otro, maltas sólidas y cálidas. La única decepción es no haber tenido otra botella a mano.

Buenísimo ¿no cierto?

Na Zdraví!

PD: las Lecturas Seleccionadas salen el lunes.