27/5/11

Boom y resurrecciones

El número de microcervecerías en la Rep. Checa ya está bien por encima del centenar. Son 107, según lo que escuché el otro día y puede que para cuando estén leyendo esto la cifra ya esté desactualizada. Y pensar que hace apenas cuatro años no llegaban a las cincuenta.

Por supuesto que todo no es color de rosa, hay un par de datos preocupantes. El otro día leí sin prestarle mucha atención un artículo que decía que se está empezando a hacer sentir la falta de cerveceros calificados, lo cual, de ser verdad, podría frenar un poco el boom de las micros.

Por otro lado, he oído varios comentarios sobre la poco satisfactoria calidad de los productos de algunas de las nuevas cervecerías. Yo mismo me he encontrado con algunas que dejan bastante que desear ya sea por estar demasiado "verdes", ser aburridas y directamente no estar muy bien hechas. Pero creo que en un mercado como este, el problema es más de los elaboradores que de los consumidores ya que si no son capaces de corregir sus productos no van a durar demasiado.

Pero más allá de eso, las noticias por lo general son buenas y es gratificante ver el resurgimiento de la tradición de una cervecería en cada pueblo, más todavía cuando algunas de ellas están volviendo de la muerte, como es el caso de dos que pronto volverán a tener productos en el mercado.

La primera es la que lleva más tiempo muerta, pero que a su vez es la que más me entusiasma porque es la fábrica de cerveza que está más cerca de donde vivo. Después de más de seis décadas Unětický Pivovar ha vuelto a funcionar.

El edificio había sido construido en 1710 y hasta que los comunistas lo estatizaron a fines de la década del 1940 allí se elaboró cerveza. Según los registros, llegó a producir más de 20.000hl por año y sus cervezas se podían tomar en muchos de los pueblos cercanos e incluso hasta en Praga.

Luego de que Pivovary Praha n.p. lo haya liquidado, el edificio funcionó como depósito de varios tipos de productos. Por suerte, no sufrió el triste destino de muchos otros similares (no fue convertido en "departamentos de lujo" ni fue demolido) y los actuales propietarios devolverle la función para la cual fue originalmente construido, elaborar cerveza.

Los planes son bastante ambiciosos, producir 10.000hl. Las cervezas, en variantes filtrada y sin filtrar, van a estar disponibles a partir del 11 de junio tanto en el pub de la cervecería como en otros pubs del pueblo. Esperemos que pronto sigan los pasos de sus atencesores y su distribución se extienda a otras localidades cercanas.

La segunda cervecería es la que tengo algo más cerca del corazón. Pivovar Podkovaň había cerrado sus puertas hace algo más de tres años. En ese entonces, sus propietarios, una empresa rusa, si mal no me acuerdo, dijeron que el cierre era temporario, pero todos sabíamos la verdad. Me gustaban mucho las cervezas de Podkovaň y es por eso que me puse muy contento cuando a principios de año se dio a conocer la noticia que nuevamente empezarían a producirse. Tengo muchas ganas de volver a probarlas, y espero que le hagan honor a la memoria que tengo de ellas.

Todo indica que las cervezas de la resucitada cervecería de Doní Cetno debutarán en Praga el 14 de Junio a las 18:00 con una presentación en Pivovarský Klub.

A ambas cervecerías les deseo éxitos. Dej Bůh Štěstí!

Na Zdraví!

26/5/11

Resulta que estaba equivocado

"Lo único importante es lo que está en el vaso"
Es algo que con convicción vengo repitiendo ya desde hace rato. La opinión sobre una cerveza debería basarse únicamente en lo que se está tomando en ese momento y no verse influenciada por factores externos, información previa, etc.

Sin embargo, he estado teniendo algunas dudas y no solo porque el concepto en sí mismo es algo difícil de poner en práctica. Fue el excelente post de Velký Al sobre la hermenéutica de la cerveza que me hizo dar cuenta que estaba equivocado. No solo hay factores que van a afectar nuestra opinión, sino que ahora creo que algunos de ellos deberían hacerlo.

Sigo pensando que las expectativas creadas por reseñas, rankings, medallas, comentarios, etc. deberían ser ignoradas. Más allá del crédito que se le puedan dar, no dejan de ser manifestaciones de gustos y experiencias ajenas. Una persona que está acostumbrada a tomar IPA o cervezas "extremas" va a pensar que una Kölsch o una desítka son aburridas, mientras que una que toma Pale Lagers va a pensar que Guinnes Draught es una explosión de sabor. Pero hay otras cosas que sí hay que tener en cuenta.

El bombo marketinero. Claro, nunca he visto que un elaborador diga que sus cervezas son del montón, que no le salieron tan bien como hubiese querido o cosas por el estilo, lo cual no puede sorprender a nadie. Diferente es cuando se nos dice que tal o cuál cerveza es única, innovadora, revolucionaria, etc. Para dar un ejemplo ¿Cuál sería hoy nuestra opinión de Inèdit si en lugar de contratar un cocinero estrella para difundir boludeces vendiesen la cerveza por lo que realmente es?

La reputación del elaborador. ¿Cómo se compara la cerveza que estamos tomando con otras que hemos tomado del mismo elaborador? ¿Está al nivel que nos tiene acostumbrados? ¿Es mejor, peor? Un ejemplo podría ser Patagonia la nueva marca de Quilmes. No he probado ninguna de sus variedades, pero he leído muy buenos comentarios sobre todas. ¿Pero qué podríamos pensar si estas mismas cervezas no fuesen elaboradas por una empresa tan grande?

El precio. No se puede medir con la misma vara una cerveza que nos costó 0,50EU que una de similar estilo/categoría que nos costó 2EU. En otras palabras, si compré una lata de medio litro de "Lidlbräu Premium Pils" elaborada en Polonia y resulta ser una cerveza al menos pasable (no lo es), entonces debería considerarse como algo exitoso. Esto me lleva a otro factor muy importante, el valor.

Antes de continuar quiero dejar bien en claro que soy un firme creyente en el irrevocable derecho de los elaboradores de cobrar lo que les pinte el culo por el fruto de su trabajo. En serio me parece injusto y, hasta diría, absurdo quejarse por el precio de una cerveza que no se ha tomado.

Por supuesto, como me imagino es el caso con todos ustedes, yo tengo que pagar por la gran mayoría de las cervezas que tomo y como la plata ni me sobre ni me la regala nadie, exijo a cambio de ese dinero valor.

El año pasado presenté una situación hipotética, en donde en una cata ciega la cerveza A gustó un poco más que la cerveza B, pero por otro lado, B no solo era más fácil de conseguir, sino que era considerablemente más barata que A. La intención entonces fue plantear una paradoja, pero hoy no tengo dudas, B es la mejor cerveza, es la que me otorga más valor a cambio de mi dinero.

El mejor ejemplo es el caso Westvleteren 12. The Beer Nut  y Mark Dredge realizaron, separados por tiempo y espacio, sendas catas ciegas en donde la considerada por muchos "mejor cerveza del mundo" compitió con otras similares. En ambos casos la de St. Sixtus terminó como ganadora. No he tenido la oportunidad de hacer algo parecido, pero no me sorprendería que de hacerlo obtuviese el mismo resultado, y sin embargo, voy a segui pensando que Rochefort 10St. Bernardus Abt. 12 son mejores, por el solo hecho que las puedo comprar con mucho menos esfuerzo y dinero que la Westvleteren. Lo mismo podría decirse de esas cervezas "edición limitada" pueden ser muy buenas, pero no mucho mejores que otras equivalentes de producción regular.

El momento. Va a afectar la experiencia, y es algo que debería tenerse en cuenta. Volviendo a la Westvleteren, es una gran cerveza, sin dudas, pero les juro que después de caminar 10km en un día soleado, o de cortar el pasto o mientras se hace el asado, me quedo toda la vida con una Gambáč bien tirada, o sea, en ese momento y contexto, de las dos, esta malquerida birra es la mejor.

Pero al fin y al cabo, todo depende de los gustos de cada uno, y cada opinión es tan válida como la otra, pero siempre es bueno interpretar lo que estamos tomando de la mejor manera posible antes de evaluarlo.

Na Zdraví!

24/5/11

Pivní Filosof en vivo y al aire

Ayer estuve como invitado en un programa de Radio Česko. Junto con Jírka Stehlíček, alias Bejček, el dueño de První Pivní Tramwaj y, podría decirse, el padre de la čtvrtá pípa, estuvimos hablando de cerveza (¿qué otra cosa?), o más precisamente, del boom de las micro cervecerías.

Como el programa iba a ir en vivo nos mandaron preguntas de antemano para que las podamos preparar antes de salir al aire. Cuatro fueron para mí, otras tantas para Bejček y hubo algunas más para a ambos, además de otras que  le habían hecho en una entrevista telefónica a Aleš Dočkal, uno de los dueños de Pivovarský Klub.

Las preguntas en general fueron muy interesantes y tenía ganas de compartir con ustedes las respuestas que di al aire y las respuestas que me hubiese gustado dar a las preguntas que no me hicieron. Empecemos por las que sí me hicieron. (traducido del checo)

"Hace casi diez años que vive en la Rep. Checa, cómo ve el desarrollo de la cultura cervecera checa? Qué pensaba al llegar y cómo ha cambiado su opinón y qué piensa ahora?"

Cuando llegué acá, pensaba que toda la cerveza checa era excelente, con el tiempo esa opinión fue cambiando y hoy pienso que hay cerezas checas que son excelentes, otras que son buenas y otras que no tanto, etc. En cuanto a la cultura cervecera, hace seis años, cuando me empecé a interesar en la bebida, casi nadie había oído hablar de Svijany. Hoy esta y otras marcas regionales están en todos lados y no pocos son los consumidores "promedio" que las tienen entre sus favoritas, hay el doble de microcervecerías de las que había entonces (nota: hoy llegan al centenar) y términos como "nepasterované", "kvasnicové" o "nefiltrované" son han convertido casi de uso común. Sin embargo, esto no significa que la cultura cervecera se haya enriquecido de manera significativa. Tal como pasa en todo el mundo, para la mayoría de los consumidores "cerveza" todavía significa una sola cosa, a lo sumo dos.

¿Es el concepto "Cerveza Checa" visto en el mundo tal y como los checos se lo imaginan? (refiriéndose a la reputación).

Sí, sin duda. Hay que tener en cuenta una cosa. La gran mayoría de la gente en el mundo toma solo un tipo de cerveza y cuando vienen de visita a Praga, o cualquier otro lado del país, y ven que pueden tomar Pilsner Urquell en cada esquina se vuelven locos. Para algunos de nosotros quizás Urquell u otras marcas por el estilo no son la gran cosa, pero comparadas con lo que se toma en el resto del mundo, están a muy buen nivel.

Los checos ahora están descubriendo tipos de cerveza antes desconocidos, IPA, etc. (...) piensa que estas cervezas no tradicionales pueden tener un éxito comercial significativo? ¿No quedarán siendo algo de poca difusión solamente para un nicho?

Creo que van a seguir siendo un producto nicho. Esto no significa, sin embargo, que no puedan tener éxito comercial. Ello dependerá de cada uno de los elaboradores, de qué tan bien sean capaces de hacer y vender este tipo de cervezas. Ya existen un par de cervecerías a las que les va muy bien gracias a haberse especializado en estilos no tradicionales.

Entre las otras preguntas que se hicieron las que más me interesaron fueron:

¿No podrían grandes cerveceras llegar a sentirse amenazadas por el éxito de las micros? Ni ahí. Es algo que no va a suceder nunca. La "revolución de la cerveza artesanal" es algo que no existe. Puede que algunas se inspiren en el fenómeno, que quieran sacarle jugo a una nueva tendencia de consumo, pero nada más allá de eso. Por otro lado, en el mercado checo, las grandes cerveceras sí que se están poniendo un poco nerviosas ante el éxito de las cervecerías regionales, ya que algunas de ellas sí que son capaces de competir no solo en precio o calidad, pero también en alcance geográfico.

Las micro cervecerías están apareciendo como hongos después de la lluvia ¿cuáles son los motivos? Para mí, una especie de vuelta a la tradición, a lo regional y local, a algo que el consumidor siente como suyo y único y las micro cervecerías lo pueden ofrecer mejor que nadie.

Para cerrar, nos preguntaron a ambos cómo nos imaginábamos sería el mercado cervecero ideal de acá a diez años. Yo respondí que para mí, la situación no iba a cambiar en gran medida, que a lo mejor habrán más micros que apuesten a la distribución como estrategia comercial, pero que en general seguiría todo más o menos igual. (Lo cual, tampoco es tan malo).

Bejček, por su lado, dijo que era difícil hacer un pronóstico, porque hace diez años atrás nadie se hubiese imaginado la situación de hoy. Lo que para él sí va a suceder es que todo lo que está pasando hoy va a obligar a las macros a mejorar sus productos. Con lo cual, concuerdo totalmente.

La verdad, fue una experiencia muy copada estar hablando en vivo en la radio, y encima en checo. Me tomé una birrita justo antes de empezar, para prevenir los nervios, pero una vez que se encendió la luz roja, me concentré en las preguntas y me sentí muy cómodo hablando al micrófono.

Pero bueno, qué piensan ustedes, cómo hubiesen contestado estas preguntas, aplicadas a sus respectivos ecosistemas cerveceros?

Na Zdraví!

20/5/11

9 años...

Hoy hace nueve años que llegué a este país para iniciar una nueva vida y si hace diez años alguien me hubiese dicho que hoy estaría haciendo lo que estoy haciendo, me le hubiese reído en la cara. Las vueltas de la vida.

Anoche se me ocurrió celebrar el aniversario con una cerveza especial (la mudanza comenzó el 19 de mayo cuando tomé el avión desde Buenos Aires) y me encontré con Coton una Old Ale elaborada por The Bruery.
Es lindo poder probar una cerveza de la cual uno no tiene ningún tipo de referencias, ni siquiera de su elaborador. Me la había traído mi amigo Brian, también un apasionado de la divina bebida, así que esperaba que sea buena.

La etiqueta dice que esta cerveza con 14,5% ABV es un blend de 75% Ale y 25% Ale añejada en barricas de Bourbon y Coton es una de las cervezas fuertes más complejas e interesantes que he tomado.

Se pesenta con un ocre limpio, en los aromas encontré notas que me recordaron a nueces, dátiles, pasas, jerez. Al paladar tiene un cuerpo pegajoso, pero al mismo tiempo ligero. La cerveza cambia casi con cada trago, pero sin perder ese perfecto balance. Hay Amontillado mezclado con un poco de vino tinto seco. Frutas tropicales frescas y pasas e higos secos. Madera y tabaco. Y detrás de todo esto hay un elemento salvaje, oscuro que acecha en las sombras, pero que por suerte se mantiene en línea.

Ninguna de las alegorías del año pasado, solamente una cerveza maravillosa.

Y ya que estoy en el tema de aniversarios. Dentro de tres meses, menos tres días, voy a alcanzar la gran edad de 40 años. Cuando mis viejos cumplieron 40 yo tenía 13 años ya me parecían ancianos. Hoy, hay días en los que yo me siento anciano, pero creo que eso tiene que ver con otros factores ajenos a la edad. Pero volviendo al tema, ¿qué cerveza/s debería uno tomar para celebrar tan magno acontencimiento?

Na Zdraví!

PD: Si a alguno de ustedes se las pasó por la cabeza que el último párrafo no es más que un triste y patético pedido de regalos, déjenme que les diga una cosa, es exactamente ese, un triste y patético pedido de regalos. ¡JA! ¿Quién es el que se siente incómodo ahora? Así que atendé al llamado mandándome un mail así te puedo mandar mi dirección, etc. o si no tenés ganas de tomarte la molestia de enviar algo por correo, comprá mi libro y de esa manera te vas a hacer un regalo a vos mismo y con la plata voy a compar alguna linda cerveza. (nota: todas las cervezas que reciba de regalo serán consumidas durante los festejos).

16/5/11

Perro dientudo y con huevos

Estuve el otro día en la inauguración de Zubatý Pes, que podría ser considerado o bien el pub praguense más demente o el que tiene los cojones más grandes.

No es por su ubicación al lado de lo que parece un galpón en Petrohradská, una calle de Vršovice con poco tránsito peatonal (no hay demasiado para elegir en este barrio residencial), tampoco porque abrió ya con 16 grifos (algo que en Praga ya sorprende a cada vez menos gente). Es por la oferta cervecera, o al menos gran parte de esta.

Mike y su mujer, alias Sr. y Sra. Odd Dog, son los distribuidores oficiales en la Rep. Checa de Brewdog, Mikkeller y Nøgne-Ø, entre otros, y una buena porción de esos 15 grifos está reservada a los productos de estas reconocidas micros. Hay que estar muy loco y/o tener muchos huevos para vender en Praga tantas cervezas importadas a un promedio de 60CZK el vaso de 0,3 o 0,2l (y no porque las birras no los valgan). Para apostar un poco más sobre seguro, la oferta está complementada por nombres como Kocour, Matuška, Tambor y Kout.
El lugar en sí mismo no está nada mal. Dividido en tres niveles, con un largo y angosto bar a la entrada (el lugar donde seguro me voy a sentar cada vez que vaya) con un par de mesas al fondo. Arriba de este hay un semi-piso con más mesas y en el subsuelo, un salón relativamente grande con mesas a una buena distancia una de otra. El diseño a lo mejor no es mi estilo favorito, pero tengo que admitir que va bien con el entorno y el concepto.

Mike es un tipo que sabe un par de cosas sobre cerveza y ya se ha encargado de que estas estén en las mejores condiciones posibles. Para ello ha acondicionado un cuarto en el subsuelo con buena aislación térmica y temperatura controlada a 12ºC. Frente a la puerta hay dos enfriadores para las líneas de dispensado, cada uno configurado a una temperatura diferente. Es bueno ver gente que, además de tener pasión y todo eso que le gusta a los románticos, tiene como prioridad hacer bien las cosas desde un principio.

Espero que Zubatý Pes sea un éxito. Mike y su mujer son gente de primera y me gustaría que se hable de ellos como una pareja con visión y cojones y no como ingenuos y delirantes.

Na Zdraví!
ZUBATY PES pivní bar
Petrohradská 3 - Vršovice
50°3'50.37"N, 14°27'6.446"E
+420 723 863 160 - zubatypes@gmail.com
Lun-Jue: 14-23, Vie: 14-24, Sáb: 15-24, Dom: 17-23

11/5/11

Más cultura

Tenía planeado otro tema para hoy, pero la cuestión cultural, o más específicamente, si hay una cultura cervecera en España fue retomada por Lúpuloadicto en una excelente disertación sobre el tema.

El problema acá es que no sé si existe una definición clara del concepto de "Cultura Cervecera". Para mí, es algo determinado principalmente por el consumo y sus rituales.

Con la música, el cine, la gastronomía en general, la literatura y cualquier otra actividad humana hay diferentes "niveles" de cultura. La mayoría de la gente se conforma con la masivo, sin meditar demasiado en lo que está consumiendo, y hay otros, una pequeña minoría, más curiosos, más exigentes, que en ocasiones hasta se ponen estudiar el tema, no necesariamente porque quieran llegar a ser eruditos, sino porque les interesa y quieren estar más informados. Con la cerveza pasa exactamente lo mismo.

Pero volviendo al tema puntual de España. Uno de los argumentos entre los que sostienen que no existe tal cosa como una "Cultura Cervecera Española" es que nadie sabe nada de estilos y/o ingredientes y/o procesos. Al mismo tiempo, se dice que hay una Cultura del Vino Española ya que la gente está más informada al respecto, tiene cierto conocimiento sobre denominaciones de origen y/o varietales, etc. Están equivocados, no en que hay una Cultura del Vino Española, sino en que la gente sabe algo del tema.

El marketing del vino ha logrado convencer al consumidor promedio que al ser capaz de enumerar x cantidad de D.O.C.'s, cosecha y otros términos relacionados está informado, cuando en realidad lo único que hace es repetir como un loro sin prácticamente sin entender lo que estos términos significan.

Digamos que un consumidor promedio quiere celebrar un acontecimiento especial y va su hipermercado favorito a comprar una botella de vino algo más cara que de costumbre. Va a la góndola correspondiente y ve un Rioja 2004 a 20EU y al lado de este un Rioja 2007 también a 20EU. ¿Cuál es el que más probablemente va a comprar? El más añejo (no se referirá a este como el más viejo), por supuesto, porque es un consumidor promedio y siempre le han dicho que si es más añejo es mejor.

Terminada su compra de vino, este señor va a la góndola de las cervezas y sin mirar más, pone en el carrito una caja de su marca habitual. Bueno, este señor de vinos no sabe mucho más que de cervezas.

En ningún momento esta persona se preguntó cuánto tiempo hace que estas botellas están paradas en las góndolas, no tiene la más mínima idea de qué tan buena fue la cosecha 2004 o de la 2007, no sabe nada de la bodega que produjo esos vinos, y mucho menos de los vinos en sí mismos y lo peor es que cree que ha hecho un elección bien informada, cuando en realidad lo único que compró fue una marca, al igual que hace con la cerveza.

Si le aplicásemos al vino el mismo argumento que a la cerveza, entonces deberíamos decir que en España no existe tal cosa como una cultura del vino, o si la hay, es bastante pobre, lo cual es algo que, con razón, a nadie se le ocurriría. Entonces, ¿por qué seguir insistiendo que en España, o cualquier otro país, no hay una cultura cervecera propia cuando sí existe un paradigma, o paradigmas, de consumo que identifica al concepto de "cerveza" en las mentes de la mayoría (sean estos consumidores de la bebida o no)?

Se podrá decir que está cultura cervecera española es muy elemental, chata, demasiado dictada por la grandes marcas, etc. y algunos se han puesto como "objetivo" enriquecerla. ¿Pero es posible hacerlo cuando muchos elaboradores, sino la mayoria, sigue repitiendo como loros que todas las cervezas de fermentación alta son "Ales", elabora cervezas "de abadía" (o peor "Trapenses") o algún estilo foráneo siguiendo el libro de recetas del BJCP sin entender nada sobre estos y su historia o que sus cervezas cumplen con la "Ley de Pureza"? Si creen que sí, entonces creo que terminaremos con gente que sabe de cervezas tanto como hoy sabe de vinos.

Na Zdraví!

9/5/11

El mejor de Ávila

Para una ciudad de su tamaño, Ávila tiene una importante cantidad de buenos lugares para ir de birras, tapas y comida en general. Para mí, de todos ellos, el mejor es sin duda La Barraca.

Pero antes de continuar tengo que aclarar algo. Carmen y Fernando, los dueños, son grandes amigos de la familia, que incluso hasta se han alojado con nosotros en sus visitas a Praga. Pero aun si este no fuese el caso, creo que mi opinión sería la misma, La Barraca es el mejor lugar para ir a tomar algo en Ávila.
Empezando ya por su carta cervecera. Alrededor de una decena de cervezas de barril y una más que decente variedad de cervezas en botella. Entre las primeras Weihenstephaner Hefe Weissbier es casi como la cerveza de la casa, mientras que el resto parece cambiar con mayor o menor frecuencia. Durante mis vacaciones tenían St. Bernardus Prius, Pilsner Urquell y una Framboos, entre otras. La oferta embotellada, por otro lado, incluye delicias como Schneider TAP 5 St. Bernardus Abt 12. Todo servido en sus respectivas copas y en las mejores condiciones. Es que Fernando, que está a cargo de las cervezas, no es que anteayer se subió a la moda de las "artesanas" o "las belgas". La Barraca ya hace dos décadas que funciona con más o menos el mismo modelo y Fernando sabe mucho del cuidado que las cervezas requieren.

Pero esto no es todo. Carmen es una muy buena cocinera y en La Barraca también se pueden comer excelentes pinchos y raciones. Si a veces hasta sirven knedlíky (receta de mi mujer) y guláš (inspirado en la receta de un servidor).

Algunos quizás podrán decir que la oferta cervecera es un poquitín demasiado "belgocéntrica", que no incluye nada que no se haya visto antes, que faltan "cervezas artesanas" españolas, etc. y van a tener razón, más allá de los motivos que sus dueños puedan tener para ello (desde ya, muy válidos), pero para mí un pub es más que la calidad, variedad u originalidad de la oferta cervecera o incluso de la comida, es el lugar en sí mismo y cómo uno se siente allí.  Y acá también la Barraca hace una diferencia.
Es bastante chico, con cinco o seis mesas, un bar largo y un espacio en el medio rodeando a una columna en donde uno se puede acodar mientras toma su birra y come algo. La decoración es puro cachivacherío, no solo, cervecero y los vitrales de las ventanas terminan dando una atmósfera casi de un altar dedicado a un dios que prefiere que disfrutemos de la vida en lugar de solamente rezar, temerle y adorarle con rituales casi robóticos cuyo significado ya nadie comprende.

Otra cosa de La Barraca es que uno se queda con la impresión de que todo el mundo se conoce. Le he tomado el gusto a este elemento en pubs, bares y cafés, incluso cuando no soy parte de todo el mundo. A menudo siento, quizás absurda o desesperanzadamente, que estoy solo a un par de cervezas de ser uno de ellos.

Así que si algún día pasan por Ávila, lo cual les recomiendo, no dejen de visitar La Barraca. Vale la pena.

Na Zdraví!

Cervecería La Barraca
Calle San Juan de la Cruz, 23
Ávila, España
N40.6545153739665 - E4.69191179231516

6/5/11

De tapas en Ávila

Estar de vacaciones en familia hizo un poco difícil que pudiese salir a recorrer bares y experimentar la cultura cervecera local (perdón Egopathos, sigo pensando que es cultura) tanto como me hubiese gustado (lo cual, quizás mis finanzas terminaron agradeciendo).

Ávila, una ciudad hermosa, sin dudas, es uno de esos lugares en España en donde todavía uno recibe una tapa, o más correctamente dicho, pincho (un plato chico con algo para picar) al pedir una cerveza, sin que esto tenga un costo adicional, en otras palabras, gratis. Como la comida en la mayoría de los casos estaba muy buena realicé un pequeño ejercicio intelectual y me convencí que era el pincho por lo que estaba pagando un Euro y pico y no la cerveza, y ya que me parece de mala educación quejarse de algo que uno recibe gratis, me fue posible disfrutar mucho más de la experiencia.

En el bar del Santuario de Sonsoles, un lugar muy bonito justo en las afueras de la ciudad, comimos generosas porciones de tortilla de papas y ensaladas con mayonesa por 1,50EU cada pincho, todo muy bueno. La cerveza que nos pusieron para acompañarlas fue Cruzcampo Glacial que por suerte estaba servida a la temperatura que su nombre indica.
Fue recién el último día que me pude escapar un rato y, con la excusa de que iba ir a tratar de conseguir botas de trekking, pude recorrer un par de bares solo.

El primero en donde paré fue uno de los varios que hay en el camino entre la casa de mis viejos y el centro de la ciudad.  1,20EU me compraron un pincho de tres chorizitos grasosos y sabrosos, que me fueron servidos con una Mahou Clásica, más o menos lo que uno se puede imaginar como una clásica rubia española, pero que igual cortó bien la grasa del pincho.
Ya en el centro, y desesperanzado porque no había podido encontrar lo que buscaba, me crucé con un bar bastante grande en el Parque del Recreo que ofrecía una bratwurst acompañada por San Miguel Selecta por 1,80EU. La salchicha no estaba nada mal, el ketchup estaba de más y el puré que hacía de guarnición era probablemente instantáneo, pero la porción era bastante grande. La cerveza, más o menos lo mismo que Cruzcampo Gran Reserva, o al menos eso me pareció (estaba un toque demasiado fría), para ser gratis, muy buena. El servicio en este lugar fue excelente y observar lo rápido que se movían los camareros detrás del bar fue algo casi hipnótico. Y vi también algo que me dejó anonadado, "claras", así llamaban a la cerveza rubia mezclada con soda. Se ve que para alguna gente, esas cervezas no son lo suficientemente insulsas.
Me hubiese encantado poder seguir recorriendo, pero me llamaron para avisarme que el almuerzo se estaba preparando así que tuve que volver a casa.

La conclusión que saqué, si se sabe a dónde ir, al menos en Ávila, uno puede disfrutar de un almuerzo relativamente ligero, acompañado por cerveza gratis mientras pasea por esta tan bonita ciudad y todo por menos 5EU.

Hubo también algo que me sorprendió muy gratamente en casi todos los bares que visité, lo bien que estaba servida la cerveza (más allá de la temperatura). Vasos bien limpios que siempre se enjuagaban antes de ponerlos al grifo y presión justa, para que no haya demasiado gas y la espuma salga bien compacta. Mucho mejor que más de un restaurante Praguense.

¡Ah! Si me permiten (y si no también) les quería contar sobre otra gran experiencia culinaria que tuve durante mis vacaciones.

La familia del de facto marido de mi hermana viven en un pueblito cerca de Ávila y tienen como tradición del domingo de pascuas ir a las sierras cercanas a comer una de las cosas más maravillosas que del mundo hornazo.
Se trata de pan que se pone a hornear relleno con lomo de cerdo, chorizo, tocino y huevo duro. En este caso en particular, todos los ingredientes eran caseros (los padres de mi cuñado tienen una granja). Una verdadera delicia que estoy planeando recrear en casa.

En el pic-nic hubieron también tartas, jamón, chorizo, ensaldas y otras delicias. El maridaje, Mahou Cinco Estrellas helada, en lata, que en ese contexto y lugar cayó mejor que bien.

Na zdraví!

4/5/11

¿Tramposos?

Si hay algo que me importa muuuy poco en el mundo de la cerveza son las competencias y sus resultados. Una cerveza no me va a gustar más o menos, o en caso de no haberla probado, no me va a despertar más o menos curiosidad debido a las medallas que haya o no ganado en competencias más o menos prestigiosas.

Una de las razones de esto es que el método de evaluación más comunmente utilizado, rondas de cata ciega de muestras de no más de 0.15l (o menos) en un ambiente controlado, tiene muy poco que ver con el modo en que yo (y creo casi todo el mundo) consume la bebida.

Sin embargo, y porque me gusta ver las cosas del otro lado del mostrador, entiendo muy bien la importancia que ganar una medalla tiene para los elaboradores ya que no deja de ser un reconocimiento a su trabajo. Por supuesto, esa medalla puede ser también utilizada como una efectiva y legítima herramienta de marketing, ya que, más allá de la opinión que se pueda tener de una cerveza en particular, el galardón es algo casi indiscutible, más aun si se trata de uno obtenido en una competencia prestigiosa.

Pero volviendo a este lado del mostrador. Las únicas comptencias cuyos resultados captan al menos un poco de mi atención son las locales. Conozco a casi todas las cervezas que se presentan y a veces es interesante comparar mis gustos con los del jurado.

Una de las competencias locales más importantes es la que se lleva a cabo durante el Festival de Tábor, que otorga el premio Pivní Pečeť. El ganador este año en la categoría Světlý Ležák fue Staropramen 11º, una cerveza que cuando la probé al poco tiempo de haber sido lanzada me pareció horrenda, aunque la encontré tolerable cuando la volví a tomar hace poco en versión tanková.

Luego de conocerse el resultado, algunas voces empezaron a denunciar que la competencia había sido manipulada. Al principio creí que esto era cuestión de antipatía general, y muy bien justificada, hacia Staropramen, y nada más. Después de todo, ¿cómo es que se puede manipular una competencia de este tipo? No tengo ninguna duda de la integridad de los jueces, o al menos de la mayoría, conozco a un par de ellos. La metodología del concurso es igual a la de cualquier otro, las cervezas se dividen en categorías y el ganador resulta de una serie de catas ciegas. Tampoco tengo motivos para dudar de la integridad de los organizadores.

Unos días más tarde, un tal Jan Klajl publicó un artículo en Pivni.info que hechaba luz sobre todo esto.

Lo primero que explica es algo que es lógico, pero que nunca había pensado, cómo llegan las muestras al concurso. Los organizadores no compran las cervezas ni en supermercados u otros negocios, ni en las tiendas de las cervecerías. Los elaboradores envían ellos mismos botellas especiales para la competencia. La razón de esto es simple, si una muesta comprada en, por ejemplo, un supermercado, llegase a los jueces en mal estado, el elaborador podría argumentar las pobres condiciones de almacenamiento, etc. a la que la botella fue sometida, algo legítimo, aunque para mí, sigue siendo culpa del elaborador. Pero resulta que es justamente acá donde la cosa se puede manipular.

Según Klajl, existen cuatro métodos.

En el primero la muestra se obtiene de una partida seleccionada. Siempre habrán más o menos ligeras variaciones entre ellas y el elaborador elige de aquella que le salió mejor. Concuerdo con Klajl en la legitimidad de este método ya que esta cerveza va a terminar en manos de los consumidores.

En el segundo un elaborador que utiliza el método "High Gravity Brewing" agrega menos agua al mosto dejándolo en una densidad algo más alta que la versión comercial de la cerveza.

En el tercero, la muestra se obtiene elaborada en el laboratorio de la cervecería con métodos y tiempos de fermentación y guarda diferentes a los de la versión comercial.

En el cuarto, la muestra se elabora directamente en otro lugar, con ingredientes y procesos de mejor calidad.

No creo que haga falta decir que si un elaborador utiliza alguno de estos tres métodos está haciendo trampa.

Quiero aclarar que no estoy acusando a Staropramen o a ninguna otra cervecería, no tengo pruebas para ello. Sin embargo, ¿no podría esto explicar un poco cómo es que algunas cervezas que en el mejor de los casos se pueden considerar regulares terminan ganando medallas en competiciones importantes? Sea lo que sea, no es más que otro motivo por el cual las competencias me importan un catzo.

Na Zdraví!

2/5/11

Degustando en Ávila

Ya estoy de vuelta de unas muy merecidas y geniales vacaciones en familia en Ávila, España. La pasamos muy bien y el descanso y el cambio de aire fueron muy bienvenidos.

Mi intención era dejar a Pivní Filosof acá en Praga, pero el cabezadura este me siguió y me terminó encontrando mientras estábamos haciendo compras en el Carrefour local. No me quedó más alternativa entonces que seguirlo hasta la góndola de las cervezas, donde me sorprendió ver tanta variedad para una ciudad tan chica.

Por supuesto que no me fui con las manos vacías. Me llevé una botella de Cruzcampo Gran Reserva, que hacía rato quería probar, un pack de cuatro botellas de Alhambra Mezquita, que hace tres años me había gustado mucho y quería volver a tomar, dos botellas de Santa Margarida Trigo y una de Santa Margarida Fuerte, ambas de Cerveses Dedues, una micro catalana de la cual no tenía ninguna referencia.

Empecé por la Gran Reserva. Me interesan mucho los intentos de las macros de meterse en el segmento de cervezas especiales. A muchos geeks cerveceros estos productos no les causan demasiada simpatía. Yo los veo de otro modo, como productos que apuntan más que nada al consumidor promedio, aquel que compra una marca y no una bebida, y es por ello que no se puede esperar nada del otro mundo de ellos; y al mismo tiempo pueden llegar a dar una idea de lo que los maestros cerveceros serían capaces de hacer si los contadores se lo permitiesen.
En ese sentido, Gran Reserva no decepciona. Es un tanto "flaca", aburrida y "corta", pero a pesar de ello, está bien balanceada, se deja tomar sin problema, incluso sin haberla refrigerado mucho y, como alguien comentó en mi página de Facebook, se nota que la han dejado reposar un tiempo decente. No la volvería a comprar, pero tampoco la miraría mal si me la ofreciesen.  En otras palabras, un buen intento de la filial española de Heineken de ofrecerle al bebedor promedio algo diferente sin asustarlo.

Pero suficiente con las "macroindustriales", era hora de probar algo "artesanal" y "natural" y con mi viejo abrimos las botellas de Santa Margarida Trigo, elaborada, según la página web con maltas pale y trigo integral crudo cultivado en sus valles.
¿Cómo decirlo de manera educada? Es una porquería, una verdadera porquería. Mis notas dicen "levadura para pan disuelta en agua de fregadero" y no se me ocurre mejor manera de describirla. Debe ser la peor cerveza que he tomado este año y una de las peores de mi vida. El contenido de ambas botellas terminó en donde pertenece, en los caños.

De más está decir, mis expectativas con Santa Margarida Fuerte ya no eran demasiado altas, pero igual, la presentación en botella encorchada de 0,75l daba algunas esperanzas.
Casi tan mala como la otra. La única diferencia la hicieron las maltas caramelo que lograron tapar un poco el carácter "agua de fregadero+levadura". Por lo demás, todo igual, casi sin gas ni espuma, un asco, en serio, y por el módico precio de casi 5EU.

Lo único bueno que puedo decir de estas dos cervezas de DeDues es sobre su presentación. Muy buena, muy funcional, se las puede ver a varios metros de distancia, lo viene bien para saber qué es lo que hay que evitar.

Menos mal que en la heladera habían botellines de Mahou Cinco Estrellas para enjuagar la boca y tenía a mano la Mezquita para reestablecer mi fe en los cerveceros españoles.

Las "cervezas artesanales" o "artesanas" son un boom en España, en especial en Catalunya. Mucho se ha hablado, y se sigue hablando de su calidad. He tenido la suerte de probar algunas cervezas de micros españolas verdaderamente fantásticas, que con gusto compraría si las tuviese disponibles. Lamentablemente, y como la mayoría de la gente compra se provee en supermercados como Carrefour, al menos en Ávila es muy probable que Santa Margarida sea la primera impresión de las tan alabadas "Cervezas Artesanales", y muy buena no va a ser.

Pero hay más sobre mis vacaciones abulenses, quédense en sintonía.

Na Zdraví!