28/11/10

Crisis las pelotas!

El portal cervecero checo Pivni.info publicó hoy un excelente artículo firmado por Jindra Dumek (en checo) que da por tierra con este mito de que el sector cervecero checo está en crisis, tal como lo ve la prensa austríaca y como parece nos quieren hacer creer los titulares de los diarios locales.

Es cierto que este año se espera una baja en el volumen de producción aun más alta que la del año pasado, se estima que más del 10%. Es cierto también que el consumo anual per cápita ya no es de 160l. Sin embargo, si se empiezan a escarbar las estadísticas, la realidad demuestra que esto es algo que está afectando principalmente a las sucursales de los gigantes multinacionales.

En su artículo, Dumek, enumera una serie de factores que ilustran muy bien su argumento de que en lugar de una crisis, lo que se está viviendo aquí es un renacimiento:

  • K-Brewery y LIF (los dueños de Svijany, Rohozec y Primátor), entre otros, esperan tener crecimiento récord este año y esto con muy poca de su producción saliendo de las fronteras checas, lo cual no hace más que demostrar que lo del año pasado fue de hecho parte de una tendencia.

  • Pivovar Chotěboř, la primera cervecería verdaderamente industrial abierta en el país en varias décadas ha tenido un primer año espectacular en todo sentido. Éxito comercial, gran aceptación por parte del público y un par de premios.

  • La cantidad de microcervecerías que se han abierto recientemente (¿Cuántas han sido este año? Ni idea, pero estoy casi seguro que más de una decena) y lo bien que le está yendo a todas en general, muchas de las cuales ya han realizado inversiones para ampliar la capacidad (o están planeando hacerlo) a fin de poder satisfacer la creciente demanda.

  • La creciente popularidad de cervezas de fermentación alta. Ales, Stouts, cervezas de trigo que ya forman parte de la oferta de cada vez más cervecerías, tanto así que ya tienen categoría aparte en algunos concursos locales.

  • La expansión del modelo "čtvrtá pípa", liderado por la gente de Aliance PIV. Hace apenas un par de años, encontrarse con una hospoda con grifos rotativos o una que ofrezca más de dos o tres cervezas de la misma empresa era una rareza, hoy es algo que se espera casi en cada barrio.

  • Cada vez hay más gente que se empieza a interesar más por la cerveza como bebida y busca y exige alternativas a las marcas más conocidas y estas alternativas son cada día más fáciles de encontrar.

Lo que el artículo olvida mencionar es el otro segmento que ha crecido mucho este año, el de las cervezas importadas, pero no tanto de tipo que trae gente como Zlý Časy u Odddog, que a pesar de que no les va mal, su efecto en el mercado es todavía bastante insignificante, sino del tipo que traen las cadenas de supermercados, que sí están empezando a hacer ruido: porquerías de Polonia, Alemania, Rumanía o Hungría que son importadas solo por el hecho de que son más baratas que las cervezas más baratas locales (¿qué más se puede esperar de las cadenas de supermercados? La calidad es lo último que les interesa). Si bien estos orines enlatados están de a poco comiéndose parte del mercado, la porción que fagocitan es, estoy casi seguro, la del bebedor habitual de Braník y otras marcas por el estilo, es decir, gente que, como a los supermercados, lo único que les interesa es el precio y no la calidad.

En otras palabras, de crisis, esto tiene bien poco, pero claro, yo hablo como consumidor y no como uno de los contadores que dirigen las multinacionales.

Na Zdraví!

24/11/10

Oído en Pilsen

El Jueves 11 de nov. a eso de las 18.30hs.
"Ja už Gambáč nepiju. Je hnusnej"
(Ya no tomo Gambrinus. Es espantosa)
Esto no lo dijo un intelectual cervecero local que conocimos en Klub Malých Pivovarů (qué buen lugar ese). Me lo dijo el taxista que nos estaba llevando desde el hotel al centro durante la casi inevitable conversación que sucede a la pregunta de cuál es mi cerveza favorita. Cabe aclarar que la cerveza favorita de este hombre sigue siendo Pilsner Urquell.
Así es, hasta un taxista de Pilsen, en Pilsen, dice que Gambrinus es espantosa. No es de sorprenderse entonces que la gente de Prazdroj estén un poco nerviosos estos días.

Na Zdraví!

PS: Quería aprovechar la oportunidad para agradecer a la recepción de Parkhotel Plzeň por haberse tomado la molestia de enviarme por correo el cargador de batería que me olvidé en la habitación. ¡Unas fenómenas las chicas!

23/11/10

Justo lo que necesitaba

Lunes después de un día largo y pesado después de una noche de poco sueño. Cansado. Haciendo la cena, pero con pocas ganas.

Tengo sed, voy a la "bodega" y me encuentro con una botella de medio litro de:
Felicidad.

Na Zdraví!

19/11/10

Más tonterías estilísticas

Corríjanme si me equivoco, pero podría resumirse la historia de todos los estilos de la siguiente manera?:

Alguien elabora una cerveza diferente luego de haber empleado un nuevo proceso/ingredientes, combinar ingredientes existentes de una manera novedosa o dándole una vuelta de tuerca a un estilo(*) ya existente. Tal es el éxito comercial del nuevo producto que otras cervecerías empiezan a copiarlo y a ofrecerlo a sus clientes para iniciar así una expansión local/regional/nacional o incluso internacional. El tiempo y la geografía hacen que el estilo vaya mutando para adaptarse a cambios en los gustos, disponibilidad de ingredientes, tecnologías, legislación, etc. de manera tal que un ejemplar moderno del estilo puede llegar a tener muy poco que ver con aquellos que le dieron origen. Debido a estos y otros factores también va variando a través de los años, llegando incluso a amenazar (o causar) su desaparición.

Sean cuales sean los detalles específicos a cada estilo, todo esto es un proceso orgánico y no el producto de ninguna asociación o institución. Para dar un ejemplo. En 1842 Josef Groll no fue a Pilsen a crear un estilo. Lo habían contratado los burgueses de la ciudad para que elabore una cerveza nueva en la fábrica que ellos habían fundado. Groll empleó el método de elaboración que él conocía, se trajo una cepa de levaduras de su nativa Baviera y utilizó los ingredientes que tenía disponibles localmente. La Pilsner Lager fue un éxito, cruzó la frontera hacia lo que hoy es Alemania y de allí salió al mundo hasta convertirse en el estilo más copiado y bastardeado de la actualidad. Pero esto fue algo casual, que sucedió, en parte, gracias a que la nueva cerveza vio la luz en el momento indicado.

Esto parece que es algo que algunos "Maestros Cerveceros" no entienden del todo bien. Para dar un ejemplo. Íber Ale. Un "estilo" español. ¿Hace cuánto que existe la Ìber Ale? Unos pocos años, como mucho. ¿Cuántas cervecerías hay que elaboran Ìber Ale? Una sola, la Companya Cervecera del Montseny, con su +Lupulus.

O sea, existe un solo producto en todo el mundo que se da por llamar Íber Ale ¿y ya estamos hablando de estilo? ¿Cual es el argumento de su creador para tan grandiosa clasificación? según la página web:
"Con esta cerveza recuperamos la alta fermentación tradicionales de nuestros antepasados Íberos (Yacimientos arqueológicos: Poblado de Genó (Lleida) datado en el año 1.000 aC . Edad de Bronze; Can Sadurní, Begues (Barcelona) datado en el año 3.000 aC . Neolítico)."
Vamos a dejar de lado por un momento el hecho de que lo único que +Lupulus tiene en común con esas cervezas ancestrales es el agua. Es que, incluso si tal no fuese el caso, si la Íber Ale se elaborase con los ingredientes de aquellas cervezas, podríamos estar hablando de un producto aunque más no sea similar?

Últimamente se ha estado hablando bastante de las cervezas de antaño que se elaboran a base lo encontrado en yacimientos arqueológicos, entre los que se encuentra Zythos la cerveza elaborada según los restos encontrados en Sadurní Genó. Todo muy lindo, pero la verdad es que se sabe muy poco de ellas, apenas un listado de ingredientes armado según lo que encontraron los arqueólogos, un par de cuencos y herramientas, y el resto es un poco más que presunciones. No sabemos en qué proporciones y de qué manera se combinaban los ingredientes y ni hablar de lo más importante, el proceso, cuántos pasos tenía, qué temperaturas y tiempos eran los normalmente empleados, etc.

Por supuesto que se podría aplicar la premisa arriba mencionada: los estilos van cambiando con el tiempo, pero acá no tenemos nisiquiera una receta, solamente un listado de ingredientes en el mejor de los casos.

Pero igual podemos olvidarnos de todo esto, ya que sea cual sea la receta y los procesos utilizados para elaborar +Lupulus, la realidad es que ella es la única Íber Ale en producción comercial en el mundo. Yo creo que ni al más dogmático de los miembros de la Brewer's Association o el BJCP se le ocurriría aceptarla como un estilo.

Pero ojo, no tengo nada en contra de las "Cervezas Pseudohistóricas", me parecen productos interesantes. Tampoco tengo ningún problema con +Lupulus, me han gustado bastante las tres o cuatro botellas que he tomado. Esto no intenta ser una crítica ni a ella ni a las otras cervezas. Simplemente creo que Pablo Vijande debería concentrarse más en mejorar (o mantener, depende a quién se le pregunte) la calidad de sus cervezas y olvidarse un poco de esta sanata marketinera, de alimentar su ego y de escribir artículos divulgativos de dudosa calidad.

Na Zdraví!

(*) Aplicando aquí lo que hoy entendemos como "Estilo de Cerveza", lo cual es un concepto bastante reciente.

15/11/10

El viaje, días cuatro y cinco y observaciones

¡Qué bien que la pasamos en Český Krumlov! El clima no podría haber sido mejor. Estaba tan lindo que paramos a tomar un café bajo el sol en una terraza al lado del río. Algo inédito para esta época del año.

Como en Karlový Vary, tuvimos también mucha suerte con la guía que Czech Tourism nos había asignado. Una piba simpatiquísima que conocía muy bien todos los rincones de la ciudad y su historia y además parecía ser amiga de todo el mundo ahí. Nos presentó a varias personas muy interesantes y nos dejó con la impresión de habernos hecho con varios amigos nuevos. De más está decir, Krumlov, casi sin turistas es mágica.

Luego de despedirnos de nuestra nueva amiga fuimos a almorzar al lugar que teníamos pautado, un bolichón bien típico y muy acogedor, con una clientela mixta, justo al lado del museo de Egon Schiele. Curiosamente el mismo (y en la misma mesa) que el que fuimos con mi mujer cuando visitamos Krumlov poco después de casarnos. La comida, bien, pero nada memorable (con la excepción de la sopa, esta estaba de rechupete). La cerveza sí que estaba buena, al menos la Eggenberg Oscura.

Cuando terminamos fuimos a buscar las cosas al hotel y a emprender el camino a Praga. Largo, pero sin complicaciones. Hasta que nos fuimos acercando al centro.

Todos los hoteles fueron reservados (y pagados) por la Oficina de Turismo Checa en España, que también nos organizó el tema del auto. Se ve que no tuvieron esto último demasiado en cuenta cuando eligieron al Hotel Adria en la Plaza Wenceslao. Creo que a pata soy capaz de llegar a Václavák con los ojos vendados, pero en auto nunca había ido y nos tomó un par de intentos poder encontrar el camino.

El hotel, bien, bastante mejor de lo que esperaba, tengo que confesar. Sin llegar a ser el nivel de lujo del de Pilsen, la habitación era bastante cómoda y la cama quizás fue la mejor de todo el viaje. Todo bien salvo por un detalle, Internet.

Los tres hoteles en los que nos habíamos alojado antes también eran cuatro estrellas y en ninguno tuvimos que pagar por conectarnos a internet. A lo sumo tuvimos que bajar al lobby para subirse al Wi-fi, pero siempre fue gratis. Acá en Praga, no, el precio eran 400CZK por día. Un robo. En el centro hay una multitud de lugares en donde te podés comprar una taza de café o una birra y conectarte sin problemas ni gastos adicionales, pero en un hotel que te cobra 250EU por noche tenés que pagar aparte.

Ya que no podíamos matar el tiempo en internet tomamos la saludable decisión de ir a Kavovárna en Lucerna y tomarnos unas Kout. De ahí fuimos caminando hasta U Malého Glena donde teníamos programada la cena con concierto de Jazz (según el programa original, tendríamos que haber ido al Jazz Boat, me alegro que haya sido cambiado). La banda no estaba para nada mal, pero tocaba el tipo de Jazz que prefiero escuchar en casa mientras leo algún libro. Ahora, la cheeseburger que me pedí estuvo gloriosa (y a bastante buen precio por lo que me acuerdo). La cerveza se suponía que tenía que ser Lobkowicz Premium, pero me parece que era una de Jihlava. No que me haya molestado, para nada.

No nos quedamos a ver todo el recital, todavía teníamos algo que hacer, terminar la noche en Zlý Časy. Ahí sí que la pasamos bien, pero tampoco nos quedamos mucho, estábamos cansados, ya era tarde y el domingo íbamos a empezar temprano.

Demasiado temprano para lo cómoda que estaba la cama, pero no quedaba demasiada alternativa. Queríamos ir al centro antes de que empiece a llegar la gente, de ahí hasta Vyšehrad para grabar un cierre de todo el video, y después a almorzar a Pivovarský Dům para también poder grabar una introducción al capítulo de la cerveza (Comimos bastante bien, tomamos mucho mejor) y ya terminar con todo y despedirnos.

De todos los lugares a los que fuimos al único que no volvería es a Karlový Vary. No es una ciudad fea y no está mal como para hacer una excursión de un día, pero a menos que se tenga mucha plata y se sea un poco ingenuo, no es demasiado lo que hay para hacer.

Es notable el contraste entre Vary y Krumlov. Ambas están entre las ciudades checas más visitadas después de Praga, pero no podrían ser más diferentes. En la Ciudad Vieja de Vary no hay vida, solamente hay hoteles de lujo y trampas para turistas. La guía que tuvimos allí nos comentaba que los "Karlovovarenses" no visitaban esa parte de la ciudad, y se nota.

El caso histórico de Krumlov tiene más vida. Hay gente normal, común y corriente, que la pelea como todos nosotros que vive ahí y la gente que no vive en el centro va allí a comer, tomar algo, pasear, juntarse con amigos o a hacer trámites y eso es algo que también se nota mucho en la atmósfera (y los precios).

En otras palabras, el centro de Krumlov te invita a ser parte de ella sin importar quién o cómo seas, mientras que el de Vary es como que se fija en la marca de tus zapatos antes de decidir si te deja tocar algo.

Otro gran contraste fueron las visitas a Pilsner Urquell y Budvar. A la primera la disfruté ya que intenté verla con los ojos de mis dos acompañantes que de cerveza no sabían nada. La atracción, por eso es lo que es, está muy bien armada. La guía que tuvimos fue muy simpática y sabía bastante, pero era solamente eso, una guía profesional. Visitar los viejos sótanos está muy lindo, y la cerveza tirada desde uno de los toneles de roble está de puta madre, pero todo es una pieza de museo. En ningún lugar hay vida.

En Budvar nos estaba esperando el Gerente de Relaciones Públicas (gracias Petr) y nuestro guía fue el ex Gerente de Control de Calidad, un tipo que conoce el proceso de elaboración de pies a cabeza y nos enseñó un montón de cosas sin ser para nada aburrido. Pero lo mejor fue que lo que visitamos fue la fábrica de verdad. Nos dejaron entrar a la sala de cocción en donde vimos cómo estaban recirculando el mosto y nos dejaron probar un poco de la "sopa" esa antes de que pase a la caldera (algo que no está disponible a los turistas). La visita terminó en uno de los sótanos de maduración tomando directamente de uno tanques cerveza que más tarde se embotellaría y se vendería al público. Nos quedamos ahí bastante rato, charlando todos como amigos y tomando varías cervezas. Tuve la impresión de que si hubiésemos querido todavía podríamos estar ahí y mis dos colegas quedaron maravillados con todo lo que habían visto y aprendido.

OK, es cierto que la visita a Urquell la organizó Czech Tourism desde España y que la de Budvar la arreglé yo por teléfono con Petr Samec, pero dudo que ni una ni otra hubiesen resultado muy diferentes más allá de quién las haya organizado.

Tengo que decir que fue una experiencia genial. Me gustó estar frente a la cámara tanto tiempo además, claro, de poder visitar varios lugares en los que nunca había estado y conocer gente bastante copada. Igual, y más allá de todo eso, ya para el final estábamos todos bastante agotados y con muchas ganas de volver a casa, había sido todo muy intenso y muy largo. Pero no me estoy quejando, me gustaría hacer algo parecido de nuevo, si es que alguien me quiere contratar, pero estar de nuevo en casa con mi mujer y mi hija realmente no tiene precio.

Na Zdraví!

13/11/10

El viaje, cuarto día

Depués de tanta cerveza sin filtrar la noche anterior en Pilsen ayer me levanté con unas flatulencias que ni les cuento. Mientras estábamos filmando en Hluboka varias veces tuve la tentación de soltar uno aunque más no sea para ver la reacción del guía, un tipo simpático pero que no estaba muy cómodo frente a la cámara.

De ahí nos fuimos a Budějovice. Paramos a comer en Masný Kramy. Muy linda hospoda, muy buena comida, aunque tengo que decir que la Budvar Kroužkované no la tenían muy bien tirada. Después de almorzar y de pasar más de media hora en el espantoso tráfico del centro de la ciudad, fuimos a Budvar. Qué bien nos trataron. Fue un lindo contraste con el circo de Urquell, acá paseamos por la cervecería en serio, cuando llegamos a la sala de cocción estaban justo haciendo la recirculación y el aroma era maravilloso. Por supuesto, todo terminó frente a un tanque de maduración tomando cerveza. Qué sufrimiento....

Ahora estamos en Krumlov, alojados en un hotel bastante lindo que está justo al lado de Pivovar Eggenberg. A que no se imaginan dónde fuimos a tomar algo para matar el tiempo antes de la cena... A la hospoda del pivovar. Nos terminamos haciendo amigos del barman, que nos convidó con una copita de slivovice.

Después de la cena y de recorrer un poco esta cuidad mágica durante la noche, algo que hacía mucho tenía ganas de hacer, volvimos a Eggenberg y terminamos viendo un concierto de una banda de metal checa. Muy bueno. Pero estoy muerto hoy y nos queda un largo día.

Na Zdraví!

12/11/10

El viaje, segundo día

El desayuno en el hotel en KV no estuvo mal, pero tampoco ninguna maravilla.

Loket: Mágico

Marianske Lazne: Pintoresco

Pilsen:

Hotel. Enorme, feo de afuera, habitaciones bastante lujosas.

Pivovar Purkmistr. Almuerzo. Ganso asado. Ahhhhhhh..... Cerveza oscura (etc.) Ahhhhhh....

Plzeňský Prazdroj (la parte histórica, tipo Disney cervecero), espectacular.

Pivovar Groll. Cena. Deliciosa. Cerveza, todavía más deliciosa.

Klub Malych Pivovaru. Más Cerveza. Muy copado

Na Zdraví!

PD: Estoy en Pilsen, qué más estaban esperando?

10/11/10

El viaje, primer día

Estoy escribiendo desde un hotel de cuatro estrellas en Karlový Vary. Bastante lindo, aunque mi habitación es chica y demasiado estandarizada para mi gusto. Está bien para una noche, pero no me gustaría quedarme acá por más tiempo.

Llegamos acá derecho desde el aeropuerto en un auto alquilado. Un Škoda Superb. Fantástico, nunca me sentí más cómodo en un auto. Los dos espanoles de Viamedius también son bastante copados. La vamos a pasar bien juntos.

La ciudad es bastante bonita también, mucho menos grasa de lo que esperaba, pero sí tan cara como esperaba. Menos mal que no estoy pagando por nada de esto. También tuvimos una guía, una piba bastante copada. Hizo un muy buen laburo.

Pero lo mejor del día fue el Spa. El programa decía que teníamos que visitar uno de los más lujosos de la ciudad y que yo tenía que probar un par de los tratamientos que allí ofrecen. Trabajo duro, ya sé, pero alguien tenía que hacerlo y estuvo FENOMENAL. Sí, me están pagando por esto, genial, no?

Desde el punto cervecero, Karlový Vary en la escala de Bosta a Maravilloso. Una Bosta. Tomé una Krušovice Černé que hace mucho había dejado de estar fresca, una Pilsner Urquell de barril tremendamente mal tirada y escandalosamente cara y una Kozel Černý pasable. Por suerte, no pagué por nada de esto. Por otro lado, para ser justos la comida en los dos restaurantes que visitamos (Charleston y Chebský Dvůr, un templo al Kitch alemán) estaba sorprendentemente buena, aunque los knedlíky en el segundo eran una porquería.

Manana, a Pilsen, seguro que voy a poder tomar mejor cerveza.

Na Zdraví!

De viaje

Créase o no, voy a estar nuevamente frente a las cámaras. Esta vez no va a ser para la televisión, pero sí va a ser algo un poco más serio. Viamedius me ha contratado para conducir un video para promocionar a la República Checa en España que filmarán en colaboración con la sucursal española de la Oficina Checa de Turismo.

En unas pocas horas me tengo que encontrar en el aeropuerto con la gente de Viamedius, que está llegando a Praga desde Barcelona. Desde ahí nos vamos derecho a Karlový Vary para empezar un viaje medio a la japonesa de 5 días que parará en varias localidades checas entre las cuales están Pilsen, Budějovice Krumlov, además de Praga, claro.

He arreglado visitas a un par de cervecerías, visitaremos varios restaurantes, algún que otro castillo, recorreremos las ciudades y dormiremos en cuatro hoteles que, al menos en sus páginas web, prometen tener bastante buen nivel.
Pedí prestada una notebook e intentaré, WI-FI mediante, subir comentarios cortos sobre mis experiencias en cada lugar, así que estén atentos.

Mientras tanto, estoy un poquitín nervioso porque voy a ser la cara mi país adoptivo, muy entusiasmado por este laburito que es casi como unas vacaciones pagas y también me siento un poco raro porque va a ser la primera vez que voy a estar lejos de mi familia por tanto tiempo, los voy a extrañar (y espero que Nela se porte bien con mi mujer).

Bueno, tengo que empezar a preparar todo. Solamente una pregunta antes de irme ¿alguien conoce a un buen agente artístico?

Na Zdraví!

8/11/10

Pavadizando

El otro día, la revista Brando (sí, la misma de aquel listado de las "Mejores Cervezas del Mundo" que incluía una que ya no existe) volvió a publicar un artículo sobre nuestra bebida favorita titulado ¿La picada es enemiga de la cerveza?.

Tal es la premisa propuesta por el Sommelier argentino Alejandro Rodriguez, titular de capacitación de la Escuela Argentina de Sommeliers (sí, la misma cuya directora no parece entender demasiado sobre cerveza). Es un tema muy discutible, claro. Si me preguntan, para mí, si se saben elegir los ingredientes de la picada en función a la cerveza que la acompañará, el maridaje puede llegar a ser perfecto. Aunque, por otro lado, ¿para qué carajo molestarse en hacer un maridaje con una picada? Pero bueno, es la opinión del sommelier este, y debe ser respetada como tal. No iba a comentar nada sobre este artículo, pero lo seguí leyendo y no pude resistirme.

Allí nos cuentan que la escuela empezará a ofrecer cursos de cata de cervezas, los cuales estarán a cargo de Raúl Falcón, el maestro cervecero de Quilmes (cualquier sospecha de publicidad encubierta, está bien fundamentada). El resto, no tiene desperdicio, es una maravilla de la dialéctica.

Según Falcón: "Es necesario descomoditizar la cerveza y esto sucede en la medida en que se gourmetiza el consumidor..." Voy a dejar pasar la ironía de que esto lo diga el encargado de hacer Quilmes Cristal, pero ¿"gourmertizar"? Qué carajo es gourmetizar al consumidor? ¿Convencerlo de que está bien pagar una pequeña fortuna por cosas como Corona, Guinness o Negra Modelo?

Pero ahí no se acaba. El artículo nos brinda algunos secretos del curso, y cito:
"Copas: Hay dos modelos de copas recomendadas para degustar las distintas cervezas: la cónica, que favorece la mejor apertura de la espuma y es ideal para la rubia o de refrescancia; y la balón, tipo copa de coñac, cuya boca se cierra y así tiende a favorecer la permanencia del aroma y del sabor, por esto se recomienda para la cerveza oscura, la "de deleite".

Espuma: lo ideal es que la espuma de la cerveza rubia tenga entre 1,5 y 3 centímetros de alto; la oscura, en cambio, apenas tiene espuma; depende de la carbonatación y hace a la refrescancia.

Temperatura: no todas las cervezas se toman a la misma temperatura y, según los expertos, en general en la Argentina se consumen demasiado frías; recomiendan que las de refrescancia (rubias) se tomen frías, a 7 u 8 grados; en cambio, cuando se trata de cervezas amargas, con más cuerpo, más complejas, se recomiendan entre 15 y 16 grados."
Creo que no haca falta comentar demasiado lo de las copas, la espuma y las temperaturas (aunque sí darle crédito por lo de 7 u 8ºC). Pero ¿"Refrescancia"?. ¿La espuma hace a la Refrescancia? ¿Las cervezas rubias, todas, son de Refrescancia? ¿Las cerveas oscuras son "de deleite"? ¿Desde cuándo uno no se puede deleitar con una buena cerveza de refrescancia o refrescanciarse con una cerveza de deleite?

¿De dónde sacan esas pavadas?

Me parece genial que se ofrezcan cursos de degustación, cata, apreciación o lo que sea, pero podrían hacer algo más serio, más profesional y no solamente algo que parasitario a una moda. Si el contenido del curso va a incluir los conceptos arriba mencionados (además de cervezas como Corona y Quilmes Stout, según lo que da a entender la foto) lo que cobren por él es casi una estafa.

Y ya que estamos, tiro la pregunta: ¿Realmente hacen falta cursos de cata de cervezas?

Na Zdraví!

5/11/10

Sacaron los tanques

Seguro que hay muchisimos de ustedes por ahí preguntándose por qué ya no publico reseñas de hospody, pero son demasiado tímidos para decirlo. La respuesta es simple, las estoy reservando para mi libro, jeje! Pero hoy quería hacer una excepción con un boliche nuevo que me encontré por casualidad, Restaurace Kopyto.
Lo vi el lunes pasado mientras iba de un cliente a otro. Está ubicado en la infame Bořivojova, en Žižkov, cerca de Riegrový Sady. Se dice que en esta calle hay alrededor de 30 pubs y restaurantes, pero lo que me llamó la atención de este fue la leyenda sobre la puerta "První Lobkowiczká Tankovna". En otras palabras, la gente de K Brewery ha empezado a vender tankové pivo. Andaba medio apurado ese día, pero me prometí que visitaría Kopyto tan pronto como me fuese posible.

Por suerte, no tuve que esperar y ya el miércoles me encontraba sentado a una de las mesas al lado de la cámara con los tanques. El lugar es bastante amplio, dividido en varios salones. La atmósfera, bueno, era temprano a la tarde, justo cuando había terminado la hora pico del almuerzo y por otro lado, todo allí parecía muy nuevo, y es muy nuevo, una de las camareras me dijo que habían abierto recién el viernes anterior.
No comí nada, había parado a almorzar en el excelente Kralovství, al cual hacía muchísimo que no iba, pero el menú pintaba interesante y lo poco que vi pasar ante mis ojos se veía bastante bien. El servicio, impecable, ambas camareras muy profesionales, simpáticas y, por sobre todo, rápidas. Sí, es cierto que no había mucha gente, pero muchas veces la rapidez del servicio es inversamente proporcional a la cantidad de parroquianos.

Pero lo que realmente me interesaba del lugar era la Lobkowicz Premium tanková. Si bien la encuentro mejorada desde la primera vez que la probé, esta cerveza me sigue sin convencer, le sigo encontrando el mismo problema de balance y me siguen molestando las notas de las levaduras de Protivín que se usan en su elaboración. (Pero todo esto a la gente de KBG le debe resultar muy simpático, porque la verdad es que a la cerveza le está yendo muy bien.) Su versión tanková tampoco ha ganado mi corazón. Tiene un sabor un poco más redondeado y algo más de cuerpo, pero todo lo que me molesta todavía está ahí.

Pero esta no fue la unica novedad con la que me econtre durante mi visita a Kopyto. Entre la oferta de cervezas tiradas, que incluye Velen y Vévoda, se encontraba Merlín, el flamante nuevo producto del grupo. Según el comunicado de prensa, esta lager negra está inspirada en las Stout y es por ello que sus ingredientes incluye cebada tostada.

Tenía ganas de probarla. Kelt, otra lager negra inspirada en Stout era un producto bastante decente de Pivovary Staropramen, que lamentablemente In-Bev decidió descontinuar y quería ver como se comparaban.

Una decepción. No recuerdo si Kelt se elaboraba con cebada tostada, pero sí me acuerdo tenía notas tostadas mucho más intensas que Merlín, que me terminó pareciendo una lager oscura del montón, con un sabor acaramelado demasiado corto y aburrido donde lo que más se destaca son esas levaduras de protivín que le quedan muy mal. Quizás mejora en botella, pero después de haberla probado de barril no me quedan muchas ganas de gastarme más de 20CZK en una medida de 0.33l, por esa plata, prefiero comprarme Master 18º.

Pero así y todo, quiero que a KBG le vaya bien con los tanques. Quién dice, a lo mejor si tienen éxito empiezan a tanquear las otras rubias de su cartera, algunas de las cuales me parece mucho mejor que Lobkowicz Premium. También le deseo éxitos a Kopyto, me quedé con la impresión de que sus dueños quieren hacer las cosas bien y, además, estoy seguro que los no pocos adeptos que Lobko ya tiene  van a estar de poder tomar esta cerveza en su mejor expresión.

Na Zdraví!

Restaurace Kopyto
Bořivojova 116
Praha 3 — Žižkov
+420 774 666 604
info@kopyto.cz
50°4'56.391"N, 14°26'42.656"E

4/11/10

Un viejo recuerdo

El otro día, mientras charlaba con un amigo me acordé de una fantástica experiencia cervecera que tuve hace ya más de ocho años.

Septiembre de 2002, apenas un mes después de las terribles inundaciones que afectaron Praga y muchas otras localidades a la vera del Moldava. Tenía una cita en el consulado checo en Dresden para ir a buscar mi visa de trabajo, pero por motivos que no vale la pena mencionar no pude llegar y me quedé clavado en Ustí nad Labem, que está lejos de ser la más bonita de las ciudades checas.

Eran entre las ocho y las nueve de la mañana y estaba de un humor que daba miedo. La noche anterior no había dormido (mi culpa), ya sabía que no podría llegar a mi destino y para volver a Praga iba a tener que esperar un par de horas hasta que salga el primer tren. Todo el día había sido perdido al pedo

Me acuerdo que el día estaba feo, algo demasiado frío para la época del año. No tenía ganas de ponerme a explorar la ciudad, pero necesitaba un lugar en donde matar un poco de tiempo. Como la estación de tren estaba en obras de remodelación salí a buscar al menos un café en donde refugiarme.

No llegué a ningún café, cerca de la estación encontré una hospoda que ya a esas horas estaba abierta. "Bien", me dije. "Una birra no me va a caer nada mal."

El boliche era bastante grande y estaba repleto, hasta las manos, como decimos en Argentina. La mitad de los presentes estaba ya bastante alegre y la otra mitad hacía lo posible para alcanzarlos. Encontré un lugar en el bar y con algo de miedo me senté y pedí una cerveza, Zlatopramen creo que era. ¡Qué rica que estaba!(*). Cuando el vaso estaba ya medio vacío (quién dijo que eso significa ser pesimista) empecé a captar la atmósfera del lugar y me di cuenta que todos ahí la estaban pasando bomba. El aire no estaba lleno de tensión, no había en el ningún tono amenazante, había risas, gente hablando en voz alta y disfrutando de ese momento y de sus cervezas.

Algunos de ustedes podrán decir que eran todos una manga de alcohólicos que ya antes de las nueve de la mañana estaban demasiado borrachos como para acordarse donde viven. A mí en ese momento me parecieron tipos que recién habían terminado de trabajar toda la noche y que ahora estaban relajándose con sus amigotes y olvidándose juntos de sus problemas, al menos por un rato. Sea lo que sea, mi humor mejoró (y no fue por el alcohol), el día ya no parecía tan de mierda. Claro, esa sensación duró hasta que me subí al tren y me di cuenta que era uno de esos que para en cada estacioncita y que me tomaría casi medio día poder llegar a Praga, pero esa ya es otra historia.

Y después hay idiotas que dicen que el alcohol es más dañino que la heroína y la cocaína. (a los que sepan inglés les recomiendo lean la respuesta de Pete Brown a esta huevada)

Na Zdraví!

(*)He llegado a la conclusión que la mejor cerveza del mundo sí existe y es la primera que se toma cada día

1/11/10

Perspectiva

La semana pasada estuve filmando para un nuevo programa de la TV argentina. Los productores me habían visto en aquel episodio de Clase Turista y pensaron que sería genial tener al Filósofo Cervecero en su programa. Mi trabajo fue llevar a un par de actores a recorrer varias hospody praguenses y tomar una(s) cerveza(s) en cada una (sí, fue un trabajo por el que me pagaron ¿no es genial?). Nos divertimos mucho, la producción quedó muy contenta con mi actuación y ya me muero por ver como va a quedar todo una vez que salga al aire.

Pero no es eso de lo que les quería hablar.

Entre las varias (muchas) cervezas que cayeron en el cumplimiento del deber estuvieron Pilsner Urquell y Budvar Světlý Ležák, ambas en su versión tankové. Tanto una como otro les volaron la cabeza a los actores y los dos pibes que estaban detrás de cámara (sus cabezas serían voladas en varias oportunidades más durante el resto del día).

Esta reacción me hizo acordar un poco al comentario que el amigo Josetxo dejó en el artículo sobre la ridícula Gambrinus XCLNT
- Que esto (Gambrinus) sea lo más bebido en Praga es un DRAMA
- Que esto sea mejor que cualquier caña de nuestro pueblo es una TRAGEDIA."
A mí Gambáč no me gusta, la tolero cuando voy de visita o si no hay otra alternativa mejor y tengo sed, pero prefiero evitarla. A Pilsner Urquell tanková todavía la puedo llegar a disfrutar en el lugar adecuado, pero tampoco es algo que por sí mismo me haga salir de mi ruta habitual, lo mismo podría decir de Budvar. En otras palabras, son para mí un poco más que dos cervezas del montón.

No quiero con esto dar la impresión de que me siento superior a esos argentinos que terminaron con los ojos como en un dibujito de Tom y Jerry cuando tomaron el primer sorbo de tanková, ni de esos españoles que hablan maravillas de Gambáč o Kozel Černý después de haber visitado Praga. Solamente quiero quiero decirles lo afortunado que me siento como amante de la cerveza de vivir en Praga.

Nos podemos quejar todo lo que querramos (y no sin motivo) de la calidad y ubicuidad del combo Gambrinus-Pilsner Urquell y muchas veces no nos damos cuenta de la suerte que tenemos por ello, porque si las comparamos con sus equivalentes de otros países, tanto una como otra son cervezas casi de lujo.

Un poco de perspectiva ayuda a apreciar mejor lo que se tiene.

Na Zdraví!