30/3/09

Curioso

La noticia es vieja, pero no por ello menos buena. El tribunal de primera instancia de la UE ha rechazado el pedido del gigante AB-InBev para registrar Budweiser como marca europea, dándole la razón a la checa Budějovický Budvar.

Pero lo que más me llamó la atención de la noticia es algo que aparece escrito en los reportes de la prensa en español, donde se dice que AB-InBev no podrá utilizar la marca Budweiser para los siguientes productos: Cervezas, ales, porters y bebidas de malta con y sin alcohol.

Es sabido que en el pasado, en Inglaterra se hacía una clara distinción entre cerveza, ale y porter, pero estaba convencido que tal categorización ya no existía y que hoy por hoy todo se llama "Cerveza".

Será que estoy equivocado o se trata solamente de una muestra del obsesivo vocabulario empleado por abogados?

Na Zdraví!

28/3/09

El momento de la verdad

Llegó por fin la hora más temida, aquella que no quería enfrentar, probar mi propia cerveza por primera vez.

Mi primer intento no había llegado a buen puerto, el concenso entre los cerveceros más experimentados fue que las levaduras murieron por un shock térmico. Me había olvidado de sacarlas de la heladera y las tiré así como estaban de frías en el mosto tibio.

Pero no bajé los brazos y dos semanas más tarde me animé a hacer una nueva partida. La receta cambió un poco, 500g de malta ahumada, generosamente donada por Velký Al, 400g de malta munich, 240g de malta caramelo y 160g de malta de trigo para 5l. A diferencia de la vez anterior, decidí hacer una infusión simple de 75m a 65°C por el sólo hecho que era menos trabajo que la escalonada. El hervido también lo hice algo más largo que la vez anterior. Lo único que quedó intacto fue la cantidad y el tipo de lúpulo. La gravidez resultante fue de 1036 o 9° Balling según mi sacarómetro.

Habiendo aprendido de mi error, esta vez sí saqué las levaduras bien temprano y les puse un poquito de azúcar para que se despierten y se les abra el apetito. Fue entonces que me entusiasmó mucho ver una espesa espuma apenas unas horas después de que haya puesto el mosto a fermentar.

Unos días más tarde me puse a embotellar. Lo cual fue mucho trabajo, la manguera que compré para hacer el sifón no funcionó, demasiado gruesa, creo, así que tuve que hacerlo con cucharón. Menos mal que solamente me habían quedado 3,5l!

Así que pasados nueve días mi mujer me preguntó si iba por fin a probar la cerveza. Puse una botella en la heladera y unas horas después junté el coraje para abrirla. Estaba algo nervioso. Los nervios se empezaron a disipar cuando oi saludable POP! al saltar el tapón de cerámica. El aroma que se desprendió del pico no denotaba ninguna contaminación aparente. Buenas señales
El momento de la verdad llegó. Con mucho cuidado debido a los sedimentos (ya voy a hablar más del tema) me puse a servir la cerveza. Color ámbar medio amarronado, un par de tonos más clara de lo que creí que sería, espuma justa y bien compacta. Aroma frutal en segundo plano y con mucho Saaz al frente, pero bien balanceado. De sabor, muy, muy rica! Qué felicidad que sentí cuando terminé el primer trago, cuerpo bien firme, de nuevo notas frutales, con unos suaves toques ahumados (pensé que sería algo más ahumada), mucho lúpulo y con un final bien largo, seco y amargo. Pese al amargor intenso, a mi mujer le gustó bastante también. Me sorprendió mucho lo bien balanceada que me salió, aunque puede ser que mi objetividad esté algo nublada, como la de un padre con un hijo.
Sin embargo, como era de esperarse, la cerveza estuvo lejos de salir perfecta. El mayor problema fue la grosera cantidad de sedimentos en la botella, intenté filtrar la cerveza verde con una malla para té, pero creo que necesito algo todavía más fino, o quizás buscar otra manera de decantar los sedimentos antes de envasar, alguna idea? En parte, creo que esto se debió a que cuando pasé el mosto al fermentador casi todos los restos de lúpulo, ahora convertidos en polvo (había usado pelets), también cayeron en el recipiente. Estoy en lo correcto?

Sea lo que sea, son problemas que estoy seguro son fáciles de solucionar, la alegría de que mi primera cerveza haya resultado en algo mucho más que tomable, no me la saca nadie. Así que si puedo conseguir los ingredientes, el fin de semana que viene voy a cocinar de nuevo.
Mientras tanto, denle la bienvenida al mundo a Porteňa - Pretty Hoppy Poltomavý Eil. Los dejo con las dos propuestas para las etiquetas que eligió mi mujer. Cuál les gusta más?
Na Zdraví!

27/3/09

La Ronda #10: Confesiones cerveceras

Este mes son los amigos de la Logia Cervecera los que se animaron a invitar La Ronda y eligieron otro tema liviano, pero bastante simpático.
"Cual es tu confesión cervecera? Que hiciste en tu vida o que seguís haciendo que te averguenza como fanático de la cerveza? Cuentenos y nuestro Monje Negro los absolverá en su pecado! ;)"
Podría escribir un largo tratado de todos los pecados cerveceros que he cometido y que seguramente seguiré cometiendo, pero he decidido poner solamente una foto, que lo dice todo.

Pecados de juventud. Espero algún día ser absuelto.

Na Zdraví!

25/3/09

Sanata marketinera u oportunidad para la cultura cervecera?

Hace unas semanas me encontré con esta noticia en la edición electrónica de un periódico colombiano. Allí se habla de unos cursos de capacitación para restaurantes que tienen como tema la cerveza, cómo servirla, venderla, maridarla, utilizarla como ingrediente de cocina, etc y también se hablará de su elaboración.

Me pareció algo muy interesante y por ello lo quise compartir con el grupo de Facebook que intenta promover la cultura cervecera en Colombia.

La respuesta no fue la que esperaba. No sólo no hubo ningún tipo de entusiasmo por la noticia, sino que uno de los miembros del foró calificó las especializaciones como algo inútil, una pérdida de tiempo.

La reacción en gran parte es debido que uno de los organizadores de los cursos es la Bavaria, la, por lejos, mayor cervecera de Colombia (de hecho, una de las más grandes del mundo), hoy propiedad de SAB-Miller.

En parte, su aprehensión comprensible. No he tomado nunca ninguna de las cervezas de Bavaria, pero si los productos de las otras cerveceras líderes en América Latina sirven de ejemplo, seguramente sus cervezas son, en el mejor de los casos, malas, al menos en promedio.

Pero es tal reacción justificada? Estoy seguro que Bavaria no se puso a organizar estos seminarios con un espíritu meramente altruista. Es una estrategia de marketing y relaciones públicas. Y qué con eso?

En tanto los cursos estén dados de manera profesional, no son acaso algo positivo? Quizás sirvan para que abrirle un poco la cabeza a hosteleros y otros profesionales gastronómicos, lo cual puede lograr que algunos de ellos empiecen en algún momento a explorar el fascinante mundo de nuestra bebida favorita. O no?

O son acaso cerveceros artesanales o grupos de consumidores los únicos calificados o con derecho a realizar este tipo de capacitaciones.

Qué piensan ustedes?

Na Zdraví!

23/3/09

Un honor

Cuando empecé a bloguear, hace casi dos años, nunca pensé que habría gente que me tomaría en serio. Sin embargo la hay.

Unos días atrás recibí un email de Honza Kočka invitándome a una degustación de cervezas raras. La degustación no tenía sólo un fin lúdico sino que era parte del nuevo proyecto de Honza, armar un portal inspirado en RateBeer y Beer Advocate, pero en checo. El fin de ésta, y otras futuras degustaciones es el de compilar una base de datos de cervezas que haga las veces de punto de referencia para los futuros usuarios del portal.

Ser convocado para compatir mesa con el ya mencionado Honza Kočka, Honza Šuran y Evan Rail, tres de los tipos que más saben de cerveza en Chequia, además de otros dos conocedores me hizo sentir realmente honrado, además de muy contento ya que mis juicio serviría para algo más que la discusión sobre los méritos de tal o cual cerveza. Para esta primera sesión degustaríamos una selección de doce Baltic Porters, más dos yapas.
La degustación me presentó conun cierto conflicto filosófico. Tendría que asignar puntos a cada una de las muestras. En este blog nunca han visto y nunca verán punto, o algo parecido, en las reseñas que publico. Mi juicio es solamente basado en qué tanto me gusta (o no) cada una de las cervezas que voy probando, y por qué. Otorgarles puntos es un simplismo que da lugar a confusiones. Pero sería insensato negar que es algo que atrae a gran parte del público y que tiene cierta utilidad cuando estamos hablando de decenas o cientos de reseñas de la misma cerveza (nota para principiantes y no tanto, no decidan si van a degustar una cerveza nueva o no basados en las puntuaciones que ésta tenga en internet, pruébenla y decidan por sí mismos, es la mejor manera de aprender). Por otro lado, en esta ocasión iba a tener algo sentido ya que estamos hablando de una cata comparativa de cervezas que se encuandran a sí mismas en un mismo estilo.

Abrimos el apetito con una verdadera rareza, Cantillon 50°N 4°E. Nunca antes había probado algo de la más legendaria cervecera Lambic y debo decir que esta fue impresionante. Añejada dos años en barriles de cognac de quince años de edad, el contraste entre aroma y sabor no podría ser más marcado. Vainilla, madera, algo de fruta es lo que llega a la nariz, pero al tomarla nos encontramos con algo tremendamente seco y bastante agrio, como una geueze pero con madera y tabaco en la mezcla. Una vez pulidas nuestras papilas degustativas con esta delicia, pasamos a la degustación.
No voy a extenderme demasiado en la historia del estilo Baltic Porter, si quieren saber más, busquen, la internet está llena de información, pero en resumen es un estilo de cervezas oscuras de fermentación baja inspirado en el otrora tremendamente popular estilo inglés del mismo nombre. Además del método de fermentación, al otra gran diferencia es que, históricamente, las Porters inglesas, tenían un ABV relativamente bajo para los valores actuales, mientas que las Baltic suelen ser cervezas bastante más potentes. La más suave de las que probamos tenía un respetable 6,8%ABV y el promedio estaba más bien cerca de 9%.

No voy a aburrirlos con una detallada nota de cata de cada una de las muestras. Solamente una corta descripción para acompañar las fotos

Desbalanceada, empieza bien, termina un poco descontrolada. Igual, no mal para una cerveza casera.
Lituana. Casi como polotmavé checa. Demasiada azúcar, que no se llevaba bien con las notas secas. Floja.
Polaca. Muy oscura. Pasas de uva y ciruela, chocolate. Cacao, chocolate y café. Muy rica.
Polaca. Perfume y otras cosas artificiales. Floja.
Ukrania. Fea en todo sentido. Artificial. Intomable.
Polaca. Jalea de ciruelas, madera. Pasas, caramelo, madera, cuerpo casi masticable. Muy buena.
Polaca. Verdura cocida. Artificial. Desagradable.
Polaca. Azúcar, metal. Seco, caramelo quemado.
Polaca. Pasas. Artificial, azúcar.
Polonia. Poco aroma. Chocolate amargo, almendras. Final seco, algo de alcohol. Rica.
Polaca. Negra. Plástica. Más alcohol que sabor.
Polaca. Humo, madera, salsa de soja. Chocolate, algo de acidez, frutas. Interesante.

La degustación la cerramos con la excelente Stone Smoked Porter, de la cual voy a hablar en más detalle pronto.

Mi posición para con los estilos es ya batante conocida. Pero, como ya dije antes, es tremendamente interesante poder comparar cervezas que al menos se insipiran en el mismo estilo y ver sus similitudes y diferencias, y es algo que también recomiendo a todos los amantes de la cerveza. Pero al menos para mí, lo más importante sigue siendo lo que tengo en el vaso y si una cerveza me gusta, me tiene muy sin cuidado qué tanto se ajuste o no al estilo que está escrito en la etiqueta.

Na Zdravi!

18/3/09

Qué cerveza para una ocasión realmente especial?

Todavía me cuesta creerlo, pero dentro de más o menos tres mese voy a ser padre por primera vez. Va a ser una nena y va a ser por lejos lo más importante que me pasará en la vida. De todo lo que he vivido hasta ahora, no creo que haya nada que se le compare.

Por supuesto que tal evento debe ser celebrado como merece y siendo el fanático cervecero que soy, quiero hacerlo con una cerveza especial, para eso les quiero pedir ayuda.

Hace poco empecé a hacer cerveza en casa y me gustaría hacer algo especial para celebrar el nacimiento de mi hija. No estoy interesado en copiar la receta de algún estilo, quisiera algo original, inspirado en una nena que va a nacer casi en verano. Se les ocurre algo? Las recetas las pueden dejar en los comentarios o mandarlas a esta dirección de email. El autor de la receta elegida (que también será elegida de entre aquellas que me manden los lectores de la versión en inglés) recibirá una botella, en tanto la cerveza sea al menos tomable...

...Lo cual me lleva al plan de contingencia. Todavía no tengo demasiada confianza en mis habilidades como homebrewer, así que la otra pregunta que tenía para ustedes es: qué cerveza debería tener en mi bodega en caso que la casera no salga bien? Puede ser cualquier cerveza, de cualquier lugar del mundo que me voy a ocupar de conseguirla. Las sugerencias también se pueden hacer en los comentarios o email.

En ambos casos, dejen algún contacto para poder arreglar el envío para un lado o para el otro.
Gracias a todos

Na Zdraví!

16/3/09

Desde la madre patria

No soy de los emigrantes argentinos que sienten nostalgia por el pais que dejaron atrás. No se me caen las lágrimas cuando escucho un tango y ni loco tomaría una Quilmes Cristal. No es porque esté avergonzado de mi nacionalidad, no creo que la nacionalidad sea motivo ni de orgullo ni de vergüenza porque no hicimos nada para obtenerla. Tampoco reniego de ella, por más asimilado que esté a mi vida checa soy y seguiré siendo argentino hasta el día que me muera.

Tampoco soy un refugiado político o económico, me fui de Argentina porque odiaba vivir en Buenos Aires. No hubiese tenido ningún problema en irme a vivir a otro lugar del pais (Mendoza me viene a la mente), pero Praga fue primera en darme la oportunidad y no lamento en lo más mínimo haberla tomado.

Una de las cosas que sí lamento es estarme perdiendo la revolución de las cervezas artesanales que lentamente se extiende por todo el territorio argentino. Antes de que me vaya la frase "cerveza artesanal" recién estaba empezando a oirse fuera de los círculos especializados. En ese entonces no era el entusiasta cervecero que soy ahora, y también tenía otras cosas en la cabeza, así que no le presté mucha atención. No fue sino hasta 2003, durante mi primera y todavía única visita a Buenos Aires luego de haberme mudado, que probé una cerveza artesanal argentina. Para entonces ya estaba bastante malcriado por las cervezas checas y hasta la celebrada Warsteiner me pareció algo insulsa. Pero esa cerveza oscura que tomé en una pizzería de San Telmo, cuyo nombre no recuerdo, me gustó. Pero allí prácticamente termina mi experiencia con las cervezas artesanales argentinas. Hoy, lo único que puedo hacer es seguir el desarrollo de la movida gracias al excelente blog de la Logia Cervecera.

Se imaginan entonces el entusiasmo cuando mi amiga Claudia me trajo cuatro muestras. No sabía qué esperar en lo que respecta a la calidad. Claudia me confesó que de cerveza no sabe nada y, como sucede en todos lados, en Argentina se puede encontrar de todo, desde lo muy bueno hasta lo intomable. Solamente había hasta entonces probado dos muestras de Green Belly, una de las cuales estaba contaminada, la otra, una APA, me había gustado mucho.
Empecé con las dos de Rako, que como Claudia, son de Tucumán, una provincia al noroeste del pais. Abrí primero la Pilsen Rubia Ale (?). Saben la (poca) importancia que le doy al tema de los estilos, pero si alguno de ustedes tiene ganas de gritar que si la cerveza es Ale, no puede ser Pilsen, le voy a dar la razón, es lo mismo que dije yo (pero en voz baja). Después me puse a pensar: Puede acaso ser que la cerveza fue elaborada con la misma receta que una Pilsen, incluyendo el macerado con decocción (triple?), y luego se le agregaron levaduras ale? Esto podría haber sido un interesante tema de debate si lo que tenía en el vaso (que es lo único realmente importante) hubiese sido mínimamente interesante, pero no lo fue.
Es de un dorado pálido, algo turbio y burbuja fina subiendo del centro del vaso. Me hizo acordar un poco a Duvel. En el aroma se nota más que nada grano y algo de fruta, quizá pera. El cuerpo es muy ligero para una cerveza con 5,5%ABV. El sabor es más bien dulzón, más similar a una cerveza de trigo que a una Pilsen, el final es corto y ligeramente ácido. El amargor apenas asoma, como de compromiso, para que no digan que no se presenta al trabajo. Floja cerveza.

Terminada con la rubia, me fui hacia la Brown Negra (qué será con los cerveceros artesanales argentinos y su mal uso del inglés, o debería decir tilingo?). También con 5,5%ABV, de color ámbar oscuro con destellos ocres, poca espuma, algo beige. Al aroma es suave, café dulce y algo de manzanas acarameladas. En el paladar predomina el caramelo, con algunas notas de chocolate y vejez (no creo que haya estado demasiado fresca). El final es de una acidez que gana fuerza a medida que se vacía el vaso. Deja un gusto azucarado no del todo agradable.
En fin, ni una ni otra me convencieron. No me parecieron del todo logradas y también bastante aburridas. Esto último lo entiendo. Los cerveceros artesanales argentinos son forzados a ajustar sus cervezas a los gustos del mercado, que no son de lo más sofisticados. Esto no sólo pasa en Argentina, también se da en Chequia, el maestro cervecero de U Medvídku me contó una vez cómo tuvo que bajarle el tono al lúpulo de la OldGott debido a las quejas de varios parroquianos; y seguro que los cambios en la última edición de la especial de navidad de Sv. Norbert se deben a lo mismo. Aquellos que tenemos paladares algo más inquietos sufrimos y nos quejamos, pero somos minoría y las cervecerías son un negocio.

El Bolsón es una localidad al norte de la Patagonia, y es para la cerveza argentina lo que Žatec es para la cerveza checa, o sea la región con los lúpulos más apreciados. También es de los primeros nombres que recuerdo asociados con el término "cerveza artesanal". De hecho, según la página web, la cervecería funcina desde 1984. Como si esto no fuese poco, las dos muestras que tenía pintaban muy interesantes. Negra Ahumada con 6,2%ABV y Negra especial XXX de Invierno con un potente 8,1%ABV. Cervezas que no son exactamente para el consumidor promedio.
Lamentablemente no puedo juzgar a ninguna de ellas. Estaban rancias. En el aroma dominaban notas a sidra y polvo y la acidez del sabor no las hacía más interesantes (como a veces sucede), sino bordeando lo intomable. La fecha de vencimiento indicaba noviembre de 2008. No esperaba encontrarme con una Ratcliff Ale, pero con sólo tres meses vencida la cerveza ya estaba tan pasada? Otro problema que parece aquejar a muchos cerveceros artesanales argentinos. Una vez que sus productos dejan la cervecería, pierden todo control sobre ellos y muchas veces terminan en lugares donde no se les da el cuidado que requieren.
Estos dos tropiezos no me desalientan. Me gustaría poder seguir probando cervezas artesanales argentinas. Quién te dice, a lo mejor, alguna que otra puede ser que aparezca en Praga en un futuro cercano. Esperemos que sean mejores que estas cuatro.

Na Zdraví!

13/3/09

Más buenas noticias

Parece que Pivovarský Dvůr Chýně no es la única artesanal que quiere tener una presencia permanente en Praga. Hay, al menos, otros dos lugares que han adoptado cervezas artesanales de manera permanente, aunque, a diferencia de Hotel Victor las tienen para complementar una oferta ya existente de caras conocidas. El otro día fui a visitar a ambos.

Solía trabajar en Anděl, Smíchov, pero por motivos que no puedo especificar nunca fui a U Buldoka. Habré pasado por la puerta centenares de veces y sin emargo, nada me hizo cruzar las puertas.

Qué mejor excusa que las cervezas de Zvíkov para ir a visitarlo por primera vez.

Llegué cuando estaba terminando la hora del almuerzo. El salón estaba casi a reventar y tuve suerte en encontrar una mesa vacía. Ya había comido así que sólo me pedí una cerveza. Estaban tirando la 13° tmavé ese día (las rotan, Velký Al había estado unos días antes y tomó la Zlatá Labuť 11°).

Mi cerveza llegó bien rápido y me concentré en absorver la atmósfera del lugar. Tengo que decir que me sentí muy cómodo desde el principio. A pesar de toda la parafernalia futbolera y del LCD pasando fútbol, el lugar es cálido y no se siente como un sports bar. El servicio es muy rápido, atento y amable, además de numeroso; y los camareros parecían conocer a la mitad de las personas que iban entrando. La clientela esa tarde era jóven, 25-35 años, moderna, pero no fashion, y casi todos parecían estar de muy buen humor.
La Zvíkov estaba bien tirada y sus notas de chocolate y caramelo, además de algunos dejos de nueces y frutas, hicieron que me sintese aún más a gusto. Terminé pidiéndome otra.
Me gustó mucho U Buldoka. Me parece un lugar genial para juntarse a tomar unas cervezas con un grupo de amigos. Y si Zvíkov no es lo que se busca, también tiran Pilsner Urquell tanková, también por 32CZK el medio litro.

Zvíkov también parece que tiene toda su línea de manera más o menos permanente en U Radnice, aunque algo más saladitas, 40CZK el medio litro.

Tenía el resto de la tarde libre así que me tomé el tranvía 14 hasta Nám. Republiky para ir hasta Tlustá Koala, un pub medio escondido en una callejuela justo detrás del Banco Nacional Checo y otro lugar por el cual habré pasado cientos de veces y sin embargo nunca visité.

No podría ser más inglés en aspecto. Mucha madera pesada, muchos cachivaches y muchas cervezas tiradas. Staropramen Světlý, Ležák, Granát, Černý, Stella Artois, Foster's... Foster's!?!? Qué hace acá? Quién en su sano juicio tomaría esa basura en Praga? Y más importante, qué mierda estoy haciendo yo en un lugar donde tiran Staropramen y Stella. Ah! Kocour. Menos mal.
Tengo que confesar que hace ya casi medio año que sabía que Pivovar Kocour Vandorf había puesto un grifo en Tlustá Koala. La primera vez que estuve ahí, para tomar su stout, fue un fiasco. No sólo la cerveza fue servida en vasos de Leffe (?), sino que estaba rancia. Sabía que no era un problema de la cerveza, la había tomado en otro lugar un par de días antes, sino el cuidado, o falta de ello, que el pub le había prestado. Con Velký Al le comentamos a una señora que parecía la dueña y no se la vio muy preocupada. Dijo que ya otros se habían quejado. Me dieron ganas de preguntarle por qué entonces la seguían ofreciendo, pero preferí callarme.

Varios meses más tarde decidí darle otra oportunidad. Me senté en la barra y pedí una Kocour. Hubieron cambios durante mi ausencia. La cerveza fue servida esta vez en un vaso ad hoc, mucho más adecuado para la IPA que tenían ese día y que, por suerte, estaba muy rica (pensé en preguntarle al barman algo más sobre la cerveza, pero no creo que haya sabido mucho).

A diferencia de U Buldoka, Tlustá Koala estaba casi vacío. Solamente un par de mesas ocupadas, lo que le daba al enorme salón trasero un aspecto bastante desolado. Los pocos clientes que habían estaba callados, tomando sus Stellas o Staropramens casi en silencio.
Al igual que U Buldoka, el servicio es amable, atento y rápido. Un tanto demasiado rápido, de hecho. Las cervezas llegaban a nuestra mesa casi sin pausa cuando fui de nuevo el otro día para encontrarme con Velký Al (lean su reseña del Koala, vale la pena).

Tlustá Koala es un lugar lindo. Pero no es de mi tipo, demasiado "extranjero" para mi gusto. Pero es una buena alternativa si estoy en el centro y me dan ganas de tomarme una buena cerveza rápida (lo cual, allí significa Kocour).
Y quería aprovechar para darle un par de consejos a la gente de Kocour. Pongan vasos de medio litro, no sólo de 0,3l y pidan que su cerveza esté listada en los pizarrones, con precio y quizás ABV o grado Balling. El vaso de 0,3l cuesta 29CZK (25CZK hasta las 15hs), esto sería alrededor de 45CZK por medio litro, más barata que Stella o Foster's y apenas algo más que Staropramen Granát. Eso seguro que multiplicaría las ventas.

Na Zdraví!

U Buldoka
Preslova 353/1
Praga 5
+420 257 329 154

Tlustá Koala
Senovážná 8
Praga 1
+420 222 245 401

12/3/09

Cambios y todos para mejor

Cuatro favoritos de la escena cervecera praguense tienen más que bienvenidas novedades.

Pivovar Bašta ha extendido su horario de apertura durante los días de semana, abriendo sus puertas desde las 11 o ofreciendo un sólido menú del mediodía. Durante el fin de semana mantiene su horario de 15 a 24.

Pivovar U Bulovky ahora abre los domingos. No ofrece ningún menú de almuerzo, pero su menú permanente es bastante sólido y para nada caro.

U Sadu se ha subido a la "moda" de los grifos rotativos y además de ofrecer Gambrinus, Pilsner Urquell, Master 13°, Master 18°, Primátor Weizenbier y Svijanský Maz ahora el séptimo grifo servirá sólo cervezas regionales que cambiarán cada semana. Por ahora sólo parecen ofrecer lo más común de cada cervecería. Esperemos que si el iniciativa tienen aceptación popular, se animen a tirar cervezas un poco más jugadas.

Pivovarský Klub, a partir del 21 de marzo será 100% no fumador. Hasta ahora se podía fumar en el sótano. Ya no. Hace más o menos un año y medio habían aplicado la misma política en Pivovarský Dům, sin que el negocio sufriese por ello. No creo que el negocio sufra en lo más mínimo en el local de Karlín tampoco. Varios son ya los fumadores que prefieren sentarse en el bar de arriba, a pesar de no poder encender su vicio en ese espacio.

No soy de los que abogan por una prohibición de fumar en bares, restaurantes, etc. Pero me pone contento cuando los dueños son los que toman la iniciativa. Lo que sí creo es que las autoridades deberían apoyar e incentivar a aquellos hosteleros que deciden hacer de sus locales espacios libres de tabaco. Esperemos que haya más.

Na Zdraví!

10/3/09

Delicia

La cervecera escocesa BrewDog en su corta historia ha ganado una importante reputación. En parte debida a su muy inteligente marketing que, a diferencia de varias otras cervecerías, se basa en productos de calidad.

Mi primera experiencia con sus cervezas fue con la Punk IPA que si bien me gustó no me voló la cabeza, tal como lo prometía la etiqueta. En pocas palabras, buena cerveza, pero tendría que callarse un poco la boca.

Salteándome los prototipos, porque fueron sólo eso, prototipos, el resto de las cervezas que probé me gustaron, y mucho, culminando en la brillante Paradox Smokehead. Cerveza que se ha convertido en un objeto casi de culto para muchos aficionados.

Ya pensaba que después de Pradaox, BrewDog no podría superarse a sí mismo. Entonces abrí la botella de BrewDog Tokio.

La había comprado en el Vanoční Pivní Festival. La última de las cervezas que ma había traído a casa. No había pensado tomarla ese día. Era un lunes a la tarde, mi mujer no estaba en casa y yo estaba sentado tomando una Scheider Weisse (rica, pero Primátor Weizenbier me gusta más) acompañada por čabajka, mientras por Facebook torturaba a mis amigos cerveceros de Argentina que, debido a la diferencia horaria, todavía estaban en la oficina.

En un claro gesto de solidaridad, decidí abrir la Tokio para compartirla virtualmente con ellos. Qué buena decisión!
Esta Imperial Stout elaborada con arándanos rojos y jazmín es más oscura que el futuro. Absorbe la luz. Poca espuma, de esperarse en una cerveza con 12%ABV. El aroma me recordó un poco a la X33, quizás un poco más seco. Poco que ver con otras Stouts imperiales o plebeyas que había probado antes. El primer trago llena la boca y la abofetea con cariño, es tremendamente compleja, de nuevo le encontré un parecido a la X33, pero más de pariente lejano, por un lado, y por otro, intensas notas tostadas y secas de una stout. De algún modo estas dos tan distintas personalidades encuentran un nexo y se convierten en una. El final es seco, con madera, quizás algo de tabaco. La madera (Tokio es madurada con trozos de roble, interesante opción para cerveceros caseros) gana fuerza (tanto en sabor como aroma) a medida que, muy, muy despacio, se vacía el vaso, pero nunca llega a dominar. Su alto contenido alcohólico está ahí, pero no interfiere, es como un observador independiente. Es una cerveza soberbia. Me alegra saber que me queda otra botella.

Na Zdraví!

5/3/09

El lado oscuro del paraíso

Ah! Qué lindo es vivir en Praga! Cuando me dan ganas de tomar una birra todo lo que tengo que hacer es ir a una buena hospoda y sé que voy a encontrar cerveza de buena calidad, servida como debe ser y a la temperatura apropiada. Como si esto fuera poco, la cerveza es tan barata, solamente 30CZK en promedio.

Es el paraíso! O no?

Poder tomar cervezas de un envidiable standard de calidad a precios tan bajos es una bendición, y algo que todos aquellos que visitan la Rep. Checa destacan, pero tiene un lado oscuro. Todos esperan que la cerveza sea barata. Ello ha puesto serios límites a la industria. Los altos costos hacen que las cervecerías artesanales no envasen sus productos y que ni ellas, ni las industriales se arriesguen a sacar al mercado cervezas de edciones limitadas, acondicionadas en botella para ser guardadas por varios años. El bajo precio de las buenas cervezas locales también es un gran obstáculo para importadores, al menos para los que les gustaría traer cervezas distintas diferentes a las macroindustriales que normalmente se encuentran.
A veces me da envidia leer las entradas en otros blogs cerveceros de Europa y ver la gran variedad de cervezas importadas de calidad, o domésticas artesanales que los autores pueden degustar en la tranquilidad de sus hogares. Otras veces me pongo a pensar si en países con culturas cerveceras menos desarrolladas en cierto modo no la tienen mejor que nosotros. Si no me creen, vean los ejemplos de España y Argentina.

En un bar y tienda especializada de Barcelona se pueden conseguir cervezas como Sierra Nevada, Anchor, Morton's, Cooper's (además de algunas checas que les mandamos hace poco). Cuándo fue la última vez que vieron estas cervezas en Praga? Exactamente, nunca. Y ni hablar de la cerveza especialmente diseñada para entrar en el mercado de la alta gastronomía, o de la que viene en una lujosísima caja, ambas de una cervecería industrial. Cuándo fue la última vez que vieron algo así en el mercado checo? Exactamente, nunca.
En las grandes cuidades de Argentina se pueden encontrar cervezas artesanales en botella no sólo en multitud de restaurantes, bares, pubs y tiendas especializadas, sino también en cadenas de supermercados como Wal-Mart y Carrefour. En Argentina la cerveza también ha sido históricamente una bebida barata, una botella de 1l de Quilmes Cristal, la (lamentablemente) cerveza más vendida del pais, se consigue por $3,17 (algo menos de un Dólar), mientras que, por ejemplo, una botella de 330cl de Antares, quizás la cervecería artesanal más exitosa, se consigue por 6$! O sea, casi ocho veces más por volumen. Además, las cervezas compiten de igual a igual con Chimay, MaredSous, Jever Pils, etc.

Por qué algo como esto no se ve en Praga? Quién tiene la culpa?
En gran parte, los consumidores. Todos dan por hecho que la cerveza tiene que ser barata. Deberían ver las caras que algunos ponen cuando les cuento que compré una cerveza por 100CZK. No importa cuanto les explique lo especial que la cerveza es. No lo entienden. Lo peor es que muchos de ellos luego no tienen ningún problema en gastar 150, 200 o más CZK en un, en el mejor de los casos, mediocre Merlot Italiano o Beaujolais Nouveau cuando est arrivé.

Los empresarios tampoco se quedan atrás. Cómo puede ser entonces que los britaniquísimos Marks & Spencer y Debenhams en sus sucursales checas no vendan ninguna de las muy buenas Ales que se elaboran en el Reino Unido. Pero vinos australianos y sudafricanos y agua mineral escocesa sí que no tienen problema en importar.

El problema es que los empresarios, que deberían saber mejor, también reaccionan como consumidores. Evan Rail contaba en una entrada que ahora no puedo encontrar en su blog un incidente en una tienda especializada en vinos, whiskies y otras bebidas alcohólicas de alta gama. Cuando le preguntó al propietario porque no vendía cervezas de guarda importadas, la respuesta fue que nadie compraría cerveza tan cara. No importó que Evan le muestre una botella de, creo, Fuller's Vintage Ale 2005, con su etiqueta numerada, como la de muchos vinos de los caros. La respuesta del dueño siguió siendo algo así como, "es solamente cerveza".
Puede parecer increíble que en el pais con el consumo de cerveza per cápita más alto del mundo, donde la bebida es orgullo nacional y parte muy importante de la cultura popular e identidad checa, alguien pueda decir de manera casi despectiva "pero es sólo cerveza". Pero sucede. Quién puede culpar entonces a las cerveceras cuando en este contexto de círculo vicioso prácticamente no se molestan en sacar al mercado nada demasiado fuera de lo común.
Pero puede que la situación de a poco esté cambiando. Hay varios ejemplos que me hacen tener algo de esperanza:

Pivovarský Klub hace rato que viene haciendo un saludable negocio con su lista de cervezas importadas. Es cierto que tienen precios demasiado altos y que la selección no incluya muchos nombres que se dan casi por hecho en muchos otros países, mientras sí incluye muchos otros que no muchos lamentarían no volver a ver. Pero antes que ellos no creo que haya habido algún otro lugar en Praga donde en una misma sentada uno pueda tomarse una Svijany y después algo como una Orval.
El dueño de Zlý Časy me contaba el otro día lo entusiasmado que está con lo bien que se están vendiendo algunas de las importadas que tienen en las recientemente instaladas heladeras. Y no estamos hablando de baratijas, sino de Aventinus, Brew Dog y Nørrebro Bryghus (paradójicamente la que mejor se ha vendido fue la más cara, la Extreme, unas diez botellas en una semana, cada una a 195CZK). También las cervezas belgas de barril que ha estado ofreciendo han sido bastante exitosas, a pesar de costar 59CZK por 0,3l. Tanto así que ha decidido traerlas más seguido y con más variedad.
Filip Helán ha estado complementando su actividad en Pivoňka importando cervezas alemanas nunca antes vistas de este lado de la frontera, y no le está yendo nada mal. El otro día me contaba que se ha convertido en el agente oficial en la Rep. Checa de Schlenkerla y sus famosas Rauchbier se empezarán a ver más y hasta de barril.

Por el lado de las cervezas británicas, no está todo perdido. El Cider Club de Praga, según lo que me contó Velký Al, está vendiendo bastante bien las cervezas de Wychwood y el favorito de los residentes británicos, Robertson's, ha recientemente empezado a ofrecer algo más que un par de enlatadas para ampliar su selección con Ales embotelladas. No las conozco y alguno dirá que no son lo mejor que se elabora en las islas, pero es sin duda mucho mejor que nada.

También cabe mencionar al Belgian Beer Club de Vinohrady, el cual todaví tengo que visitar, o las belgas que se pueden conseguir en la cadena de tiendas especializadas Cheesy.

Quizás lo más intersante y alentador es lo de la cadena de supermercados Billa, que en al menos una de sus sucursales empezó este año a vender cervezas belgas. Sí, son solamente de caras bastante conocidas, pero se trata de una cadena de supermercados, no de una tienda especializada.

No creo que esto signfique que estamos a punto de presenciar una revolución en el mercado cervecero local, pero sí demuestra que hay un interés creciente en algo más que ležáky. Quizás, algún día, alguien, cervecero o empresario, se termine de despertar y vea el buen negocio que se puede hacer ofreciendo algo nuevo y diferente aun en el casi reaccionario mercado checo. Por ahora, habrá que contentarse con lo que hay, que tampoco es tan malo.
Na Zdraví!

4/3/09

Intento fallido

El fin de semana pasado por fin pude intentar hacer mi primera cerveza. El resultado, lamentablemente, no fue satisfactorio. Lo bueno es que sé dónde me equivoqué, o al menos eso creo.

Pero igual quería compartir con ustedes la experiencia, que, a pesar de haber sido exitosa, sí fue interesante y muy entretenida.

Había leido bastante, consultado con amigos de varios países que me dieron muchos datos útiles. Había planeado todo con bastante cuidado y tenía todos los ingredientes listos, los cuales habían sido donados por gente amiga (muchas gracias a Honza y Laďa). El equipo fue algo improvisado, iba a elaborar solamente 5l así que no consideré necesario comprar nada demasiado grande.
Me gusta mucho cocinar, pero no soy de seguir recetas, la mayoría de lo que cocino son recetas propias, muchas veces creadas casi en el momento, y las pocas veces que sí consulto algún recetario lo hago más que nada para darme na idea de tiempos de cocción y métodos adaptando los ingredientes a lo que tenga a mano o se me ocurra durante la compra. Con la cerveza fue de la misma manera.

La receta que había ideado fue 50% malta munich, 30% malta caramelo y 20% malta de trigo y 30g de lúpulos Saaz en pelets. Empecé alrededor del mediodía. Puse el grano molido, algo así como 1,2kg en un colador apto para cocer verduras al vapor, el cual fue a una cacerola con 3,5l de agua tibia. En otra caerola similar tenía unos 3l más calentándose.

Por recomendación del maestro cervecero de U Medvídku había decidido hacer un macerado escalonado, dejando el mosto a 50°C por 15 minutos, luego a 60° por 20 y por último a 70° por otros 20 minutos. Controlar la temperatura fue más fácil de lo que pensé. Puse una silla de bar en la cocina y solamente presté atención al termómetro mientras tomaba alguna cerveza. Mi mujer, que tenía algo me miedo por los olores, se sorprendió gratamente de lo rico que olía la infusión.
Terminado el macerado, retiré el colador y lo puse encima de la cacerola para spagetti donde haría el hervor. Usé el agua de la otra cacerola para recircular, agregándola despacio, quería que extraiga la mayor cantidad de azúcares posible. Repetí el proceso con el oscuro "té" que tenía en el "macerador".
Una vez que el mosto rompió el hervor, empecé con el lúpulo: 25% al principio, 40% a los 30 minutos y el resto para el final.
Venía la parte más delicada y con la que estaba más preocupado, el enfriado. El día estaba fresco, llené una palangana con agua bien fría y la dejé afuera. Me habían dicho que en invierno no tenía que temerle a que la cerveza se contamine porque los microrganismos causan estos problemas no están activos cuando las temperaturas son bajas. Llevé la cacerola al balcón y con cuidado la sumergí en el agua fría. La temperatura bajó mucho más rápido de lo que esperaba. Lo que me puso contento.
Tuve que improvisar con el tema de la densidad. La noche anterior me di cuenta que el sacarómetro iba a ser demasiado largo. Mientras estaba pensando cómo me las iba a arreglar me acordé del vaso ornamental de 2l de Franziskaner que tengo en la oficina, regalo del amigo Fernando, de Ávila (sabía que algún día me iba a servir para algo más que para juntar polvo). Lo esterilicé con agua hirviendo y funcionó a la perfección. Pintaba que la cerveza no sería demasiado fuerte, solamente marcó 8,5% en la escala, pero no me importó.

Más o menos por aquí es donde creo que cometí el error. Me habían dado las levaduras en un frasco de vidrio con agua que estaba desde el día anterior en la heladera. Me habían dicho que tenía que tenía que sacarlas y dejarlas reposar a temperatura ambiente, lo cual me olvidé de hacer. Tampoco saqué el lúpulo que había quedado durante el hervor, aunque no sé qué tan malo esto puede ser.

Así que tengo ahora un tacho de plástico con un muy aromático líquido marrón que no da señales de vida, las levaduras están todas en el fondo, intenté agregar un poco más, pero sin resultados. Me cuesta aceptar la idea de que voy a tener que tirar tanto trabajo al inodoro, pero no creo que me quede otra alternativa....

Igual, voy a volver a intentarlo. Le preguntaré a la gente adecuada qué es lo que tengo que hacer distinto y, de más está decir, estaré más que feliz de recibir sus consejos, no me extrañaría que los errores hayan sido más de uno.

Na Zdraví!

2/3/09

Algo aburrido

Para ser sincero, se me está haciendo difícil escribir mi tradicional entrada de la Cerveza del Mes, que más que un premio es una suerte de recapitulación de las cervezas checas más interesantes que probé durante cada mes.

Puede que me haya vuelto demasiado exigente, o que simplemente no me quede demasiado por probar (lo cual dudo). Sea lo que sea, es cada vez menos lo nuevo que me llama la atención y uno en ocasiones tiende a ignorar lo conocido, sin importar que tan bueno sea, y también puede ser que esté un poco saturado de tanta lager, por más buenas que sean (de lo que hablaré pronto).

Así es que febrero pasó sin demasiadas novedades. Se destacó la Samurai IPA de Pivovar Kocour (no me pregunten por qué se llama Samurai, no sé y me olvidé de averiguar). De color dorado pajoso, con una interesante mezcla de ananá y marihuana en el aroma y de frutas, especias en el paladar terminando con un amargor seco, casi cítrico. La gran decepción fue la Weissbier Polotmavé de Richter. No es que estaba mala, pero esperaba algo más. La Weissbier de presencia casi permanente en U Bulovky me gusta mucho, así que me entusiasmó mucho ver una versión ámbar de la cerveza. Ya me imaginaba bananas maduras, algo de canela, etc. etc. que nunca llegaron. Una oportunidad perdida. Por otro lado, la Tmavá 14° sí que estaba bien, bien buena, con ese fuerte contraste entre caramelo y tostado que tanto me gusta en esa cerveza.

Fue también lindo volver a probar la OldGott Barrique en buena forma, más cuando estuvo tirada directamente del barril por su creador.

La ganadora fue una ale. La AIPA de Pivovarský Dům, había asomado la cabeza durante el evento de maridajes y unos días después la pusieron en la rotación del Klub, me había gustado mucho allí, pero me gustó todavía más cuando unos días más tarde la tomé en Ječná, tirada con una bomba de mano. Era la misma cerveza, pero con un cuerpo más completo y cremoso y sabor todavía más balanceado, en parte gracias a la temperatura ligeramente más alta que la cerveza es servida. Es casi increíble como una cerveza puede cambiar tanto sólo con modificar el sistema de expendio. Qué maravillosa bebida! Ah! Y la Stout, tirada de la misma manera, tampoco se le quedó atrás.

Na Zdraví!