30/3/08

Desde la Soleada Andalucía

Merece la pena contar cómo llegaron a mis manos un par de muestras de Alhambra Reserva 1925 antes de ponerme a relatar mis notas de cata.
Lo he dicho varias veces, una de las cosas más lindas de blogear es el intercambio. Fracisco y Bea, de Granada, lectores de mi blog, que me encontraron gracias al foro Los Viajeros se pusieron en contacto para hacerme una oferta más que sorprendente.
Debido a un problema de salud de la gente que los iba a acompañar se quedaron colgados con dos boletos para la ópera que no pudieron devolver y decidieron darles uso invitándonos a mi y a mi esposa a que los acompañemos.
Bruto como soy, nunca había ido a la Ópera (a pesar de vivir 6 años en una cuidad donde hay varias funciones de ópera todos los días), pero tenía curiosidad. Así que no dudé en aceptar la invitación.
Para hacerla corta, la pasamos bomba. Fuimos a cenar al Klub con Francisco y Bea el día anterior y nos parecieron muy simpáticos. La Ópera que vimos fue La Traviata. Debo decir que me gustó. Sí, hubieron un par de momentos en que creí que me iba a quedar dormido, pero fue una experiencia más que interesante y me gustaría volver a ir en algún momento.
Luego de la función, cuando nos despedimos, Francisco y Bea nos dieron dos botellas de Alhambra 1925.
Me acordé que La Logia Cervecera ya la había probado, pero no cuáles habían sido sus impresiones. Decidí no fijarme para que mis expectativas no se vean influidas por las apreciaciones de la Logia, las cuales respeto profundamente.
En cuanto a expectativas. Es interesante, mi experiencia con la cerveza española es limitada a un puñado de muestras que no me causaron una muy buena impresión. Es inevitable, entonces, que esto afecte las expectativas, haciéndolas más bajas. El mismo efecto tiene el hecho de que España es un pais con una cultura cervecera aun en pañales. Por otro lado, el nombre de la cerveza, Alhambra Reserva 1925 y su envase (una de las botellas más lindas que he visto) hacen que se espere un poco más, ale menos, que el promedio Español.

Como dije, la botella es muy linda, estilo antiguo y da ganas de guardarla como parte de una colección. Se puede leer en ella que la cerveza tiene 6.4%ABV y entre sus ingredientes se encuentra maiz. Bueno acá me empezaron a surgir dudas. Este cereal no figuraba en la receta original de la cerveza, así que no creo que haya sido agregado para darle un carácter especial, sino para abaratar costos, lo cual es lamentable en una cerveza que se presenta como tan especial. Tratando de olvidarme de ello, pasé a degustarla.
Al servirla presenta un dorado intenso, con burbujas tipo cava. En la nariz sentí notas melosas con algunos toques de crema y apenas un dejo de alcohol. Se siente bien en la boca, aunque el cuerpo es más ligero de lo que esperaba (puede que se deba al maiz?). El sabor predominante es el caramelo, que es suave, casi como rebajado con leche. Deja un final seco y corto. A mitad del vaso se empieza a sentir el alcohol como tratando de alcanzar al resto.
En cuanto a las expectativas que tenía, Alhambra Reserva 1925 las cumplió, aunque apenas, la presencia de maiz le quita unos puntos. Si estuviese en España es una cerveza que definitivamente buscaría. Bien por encima del promedio industrial. Pero no es algo que me enloqueció.
Igual, con mi media naranja, nuevamente agradecemos a Francisco y Bea por habernos hecho llegar esta rareza en Chequia y más que nada, por habernos invitado a la Ópera y pasarla tan bien. Saludos a ambos!!!

28/3/08

Expectativas ya no tan altas

Cuando publiqué mis notas de cata de tres de las cervezas de Pivovar Žatec dejé bien claro que no me habían convencido, de hecho, que me habían decepcionado. Me quedaban dos para probar y quería darles su oportunidad.

Resultaron ser tres, a la Export y Lučan se les sumó la Velikonoční 15° (15°balling, elaborada para las pascuas).

Fue la pascual la primera que probé, no de botella, sino tirada. La tenían en Pivní Galerie como una de las dos cervezas de barril. Esta kvasnicové es de color dorado intenso, con una muy linda y esponjosa espuma. En su aroma predominan las frutas maduras, soportadas por notas de miel y suaves cítricos en el fondo, muy agradable. Al tomarla lo primero que sentí fue la miel, seguida de frutas azucaradas con un final cítrico que no perdura demasiado pero que es de todos modos muy agradable. Hasta ahí, todo bien, incluso el alcohol bien integrado. Cometí el pequeño error de pedir un pul litr (medio litro). Contrario a lo que en ocasiones sucede con cervezas fuertes, esta no me saturó, pero me dio la impresión de que a mitad del vaso se le habían acabado las pilas. Los sabores se fueron de a poco apagando hasta hacerla una cerveza aburrida como una mala comedia.

La Export sigue en la misma tónica que sus hermanas. Son todas producto de la misma mano. Es una gold lager de dorado pálido, con poca carbonación, como toda buena lager. En los aromas predominan las manzanas acompañadas por cereales con notas herbales demasiado suaves. Para darle crédito, tiene un cuerpo muy bien logrado, sedoso, casi sensual. El sabor intenta ser interesante. Parece un bebé aprendiendo a caminar, da sus primeros pasos y cuando parece que tiene la cosa dominada, se cae y se rinde, prefiriendo gatear. Mejor que la Premium, no hay duda, pero nada más.
Cuando todo parecía perdido y la familia Žatec iba a terminar pareciéndose a un vecino o compañero de trabajo aburrido de esos que cuentan siempre las mismas anécdotas, apareció Lučan.

El nombre de esta cerveza refiere a un personaje mítico de la historia checa. Líder de una tribu enemiga de los antiguos checos que vino desde la zona de Žatec a presentar batalla a las fuerzas de los Přemislidas. Según la leyenda 20.000 soldados participaron en la batalla, que se llevó a cabo en los campos que están justo atrás de casa, los checos resultaron victoriosos, pero tuvieron que pagar un alto precio ya que su héroe Čestmír no sobrevivió.

Leyendas aparte. Estoy contento de haber dejado la Lučan para el final. Esta cerveza de color ámbar oscuro y de muy linda espuma (a primera vista no muy diferente a la Xantho) tiene un intenso aroma a cacao, casi evolucionando a chocolate con unas interesantes notras cítricas haciendo contraste. Evan Rail dice en su libro que al tomarla es casi como morder un trozo de torta Sacher, yo no iría a tales extremos, pero sí que es intenso e interesante. Caramelo seguido de intensas notas tostadas con se transforman en, de nuevo, casi chocolate. El final es corto, casi como cola que deja un regusto cítrico que se disipa lentamente. Es una cerveza muy bien lograda, casi lo que se esperaría de un pivovar localizado en Saaz, el corazón del arte cervecero checo. Lamentablemente es la excepción a una línea que no dice demasiado. Igual, vale la pena buscarla ignorando todas las demás.

27/3/08

Cuando el bolsillo aprieta

Normalmente nadie iría contento a la oficina de impuestos a dejar su declaración jurada. Yo no soy excepción. Los impuestos me llegan en mal momento con lo sacudida que mis finanzas están luego de la mudanza. Por suerte, no muy lejos de mi oficina impositiva se encuentra un lugar al que hacía rato tenía ganas de ir, U Klokočnika.
Si los precios de la cerveza en U Rokytky datan de 2002-3, los de U Klokočnika son aun más antiguos.
Pero no es cualquier cerveza la que sirven, no me iría hasta tan remoto lugar por una Gambáč por más barata que esté (bueno, considerando mi balance en el banco, quizás lo pensaría en estos momentos). Lo que allí se puede encontrar son las cervezas de Pivovar Kácov.
Pivovar Kácov es algo entre un brewpub y una pequeña cervecería industrial. Parte de su capacidad es utilizada por Pivovarský Klub, para elaborar la Štěpán, y por el ex maestro cervecero de Ferdinand para elaborar su marca Bohemia Gold. Según la página de la cervecería (que está solamente en checo, pero si les interesa es www.pivovarkacov.cz), ésta existe desde el año 1457 y, como muchas otras, paso por muchas manos antes de llegar a la de sus actuales dueños.
U Klokočnika es el único lugar donde las cervezas de Kácov se pueden encontrar todos los días. Es un lugar más de barrio imposible. Pocas concesiones a la modernidad, con el menú de día escrito a mano y fotocopiado. La clientela, al mediodía, los trabajadores de los talleres vecinos, el resto del día, los borrachos locales.
La comida es bien de hospoda, pero lo que he comido, si bien no me hizo gemir de placer, no estaba nada mal. De hecho, las papas fritas fueron de lo mejor que he comido en Praga. No podría asegurarlo, pero me dio la impresion de que eran caseras.
Kácov elabora de manera regular cuatro cervezas, todas disponibles en esta hospoda. Desítka y Dvanactká tanto čisté (limpia, tal como las llama el camarero) o kvasnicové.
Probé las cuatro. No tengo demasiado que decir de la 12° čisté, me pareció una golden lager normal, nada memorable, pero nada mal. La kvasnicové es un tanto más interesante. Dorado intenso, con la turbiedad casi esperada de una kvasnicové, aunque aquí cabe también aclarar que se trata de una cerveza sin filtrar. El aroma es bien seco, con toques de pomelo, menta y cannabis. El sabor es suave, también tirando a lo seco y predominan las hierbas aunque en el fondo pude sentir sutiles toque de miel.

Curiosamente las que más me gustaron fueron las dos más baratas, las desítky. La "limpia" tiene un aroma que me hizo acordar a cítricos y manzanas verdes. El sabor también es seco, con un intenso final herbal, que deja un persistente regusto cítrico, una de esas cervezas ideales para tomar en cantidad en verano. La 10°kvasnicové es la que para mí se lleva los premios. A simple vista es irreconocible de su hermana mayor. Al sentir su aroma, sin embargo, empezamos a notar la diferencia. Noté peras y hierbas (más que nada menta) y el sabor es deliciosamente frutal, al principio, para luego disparar como por sorpresa un final amargo y muy placentero. Definitivamente una cerveza que me gustaría tener en verano en un tirador al lado de mi escritorio. Deliciosa.
Salvo esta última, todas me parecieron demasiado carbonizadas, hasta el punto de resultar algo molesto en la n the 12°čisté. También, salvo la última, ninguna me movió el piso, e incluso sigo prefiriendo la de Chýně. Pero si tenemos en cuenta el precio de estas cuatro cervezas en esta hospoda, el balance es mucho más que positivo. Ah! El precio? Fíjense en la foto de abajo. No creo que se pueda conseguir algo más barato en Praga.
Seguramente voy a volver a U Klokočnika, me gustó la onda del lugar, que en verano puede ser de lo más agradable para sentarse a tomar unas piva con amigos en esas mesas frente a la hospoda bajo esos seguramente frondosos árboles.

A primera vista, llegar puede parecer complicado, pero no lo es tanto. Simplemente tomarse el tranvía 18 en el centro hasta la anteúltima parada, Na Veselí, y luego seguir derecho unos 200m hasta que se encuentran con la hospoda.

Restaurace U Klokočníka
Na Veselí 702/48
140 00 Praha-Nusle

22/3/08

Cortada

El otro día leyendo un post en Buena Cerveza sobe la mundialmente famosa Newcastle Brown Ale uno de los comentarios hacía referencia a cómo esta cerveza se elabora, básicamente mezclando una brown ale que no se comercializa y una amber que existe en el mercado.
Los checos tienen un nombre para esto: řezané pivo, o cerveza cortada.
No es un estilo, ni tipo de cerveza sino más bien un cocktail que se pide bastante en la hospoda.
Muchas son las cervezas oscuras checas que tienen más o menos intensas notas acarameladas y, en algunos casos, a café o cacao tostado. Al mezclar una de ellas con una típica golden lager checa, de esas con mucho saaz, llenas de notas frutales, cítricas y herbales, se puede llegar a lograr una bebida con matices más que interesantes y complejos. Si ambas cervezas son de las buenas, se contrastan y potencian una a otra, siendo posible sentir las características de cada una, al tiempo que se forma una nueva entidad en nuestros paladares.
En manos de un buen výčep (el que tira las cervezas) la diferente densidad de una y otra cerveza se puede ver fácilmente, con la cerveza oscura por lo general en la parte superior del vaso. Para luego ir mezclándose de a poco a medida que se bebe.

A medio tomar, pero se pueden dar una idea...
Hay algunas cervecerías que embotellan řezané pivo, llamándola řežák. De hecho, una de ellas, la Řezák 11° de Pivovar Malý Rohozec fue elegida por SPP como Poltomavé (ámbar) 2007. Personalmente, prefiero que me hagan una řezané en la hospoda, o prepararla yo mismo en casa, a que me la traigan ya embotellada.

21/3/08

Humos...

Rauchbier más que un estilo es toda una familia de cervezas. Típicas de Bamberg en Alemania, son relativamente poco conocidas y para algunos, un gusto adquirido. Para algo más detallado sobre estas fascinates cervezas les recomiendo, a aquellos de uds. que saben inglés, lean la muy buena nota que Evan Rail escribió en su blog.
Unas semanas atrás aparecieron en los estantes de Pivovarský Klub algunas de las cervezas de Schlenker, una de las cervecerías de Bamberg. Según me contaron, es gracias a alguien que va a Alemania y trae algunas cajas que tenemos la posibilidad de probar en Praga estas más que interesantes cervezas (las cuales, por supuesto, desaparecen con bastante rapidez).
Hace más o menos un año me habían convidado con una y me sorprendió y gustó mucho. Desde entonces sólo había tenido la oportunidad de tomar la kouřové pivo de Chýně, que no es lo mismo, pero es muy rica de todos modos. Así que cuando las vi en los estantes decidí comprar dos variantes, Rauchweizen y Märzen Rauchbier, y degustarlas con un ojo más crítico que aquella primera vez.
Empecé con la Rauchweizen porque era la que no conocía. No sabía qué esperar y estaba muy curioso. Al servila vemos una cerveza de tonos ámbar oscuro, turbia, con una espuma bien blanca, esponjosa y bastante persistente. El aroma es el de carnes ahumadas, pero sin el salado, apoyándose en notas más típicas para una cerveza de trigo. Para alguien que nunca haya probado este tipo de cervezas es intrigante, y puede que requiera abrir un poco la mente y olvidarse de lo familiar. Me gustó mucho al tomarla, la encontré bastante compleja. Su sabor es dulzón, con algunas notas de banana y especias, pero menos intensos que en una weizen más tradicional. El ahumado dice presente justo antes del final, que es herbal y, si bien no muy intenso, persistente, deja un agradable regusto ácido, algo casi como manzanas o bayas silvestres. El ahumado nunca llega a dominar el paladar, me parece una ideal opción para aquellos que nunca hayan probado este tipo de cervezas. Ir a otras más extremas generaría rechazo, lo que sería una lástima.
La Märzen es la que había probado en su momento y me había impresionado mucho. Como la anterior es una ámbar, aunque en este caso es algo menos turbia. La diferencias se empiezan a notar más al sentir sus aromas, en donde predomina pescado ahumado de muy buena calidad (quizás marinado con hierbas) que prácticamente tapa todo lo demás. Puede que "pescado ahumado" no suene demasiado apetitoso al describir una cerveza, pero créanme que las palabras no le hacen justicia a la sensación. Al tomarla el ahumado no es tan intenso como podría esperarse, se pueden sentir frutas dulces levemente acarameladas con un final amargo bien intenso, aunque no demasiado largo. El ahumado es más bien como algo que amenaza en el fondo y a pesar de quererlo, nunca se termina de adueñar del paladar. De hecho el ahumado no me resulto tan fuerte como lo recordaba del año pasado (quizás se debe a lo que comenta Stan Hieronymus de Appellation Beer en el artículo de Evan, sobre las variaciones que estas cervezas expermientan durante el año).
Hay algunas Rauchbier aun más extremas, que algún día me gustaría probar. Estas dos están entre las más aceptables para el paladar promedio, aunque aun requieren cierto grado de flexibilidad de paladares. Definitivamente no recomendables para aquellos que sólo toman Eurolagers servidas a temperaturas polares.

19/3/08

Es un sentimiento

Es difícil ser objetivo a veces. Los que siguen este blog saben de mi preferencia por Pivovar Svijany. Así que fue con bastante alegría que asistí a la presentación que hicieron en Pivovarský Klub.
Aunque tenía la ilusión de que mi pivovar favorito nos sorprenda con algún producto novedoso, no tenía tampoco grandes expectativas, aunque estaba ansioso de poder probar los únicos tres productos de su línea que nunca había degustado.
Me cayó muy simpático el maestro cervecero, el Sr. Petr Menšík. A diferencia de otros que tienden a ser demasiado académicos y formales, Menšík no se molestó en levantarse de la mesa y habló en un tono informal y, en ciertos momentos, algo combativo (los dardos dirigidos a los grandes consorcios cerveceros). Todo al tiempo que nos contaba algo de la historia de Svijany, que fue fundada en 1564 y este año celebra su 444avo. aniversario. En 1997, Pivovary Praha (hoy Staropramen, en ese entonces propiedad de Bass & Co.) había firmado la sentencia de muerte de la cervecería, que hubiese corrido la suerte de tantas otras, de no ser por la oportuna intervención de los actuales propietarios que la compraron y le salvaron la vida. En 1998 Svijany produjo 30.000hl, hoy está casi en 300.000hl y es líder del mercado en la Región de Liberec al tiempo que su presencia en Praga y otros puntos del pais sigue creciendo. Todo haciendo lo imposible por mantener la calidad de sus productos.
Lo más intersante que contó el maestro Menšík fue una parte de la historia reciente de la cervecería que es poco conocida. Hace cuatro años Svijany compró Pivovar Malý Rohozec, que estaba casi en la quiebra. La idea (que al principio fue rechazada por el maestro cervecero) fue originalmente aprovechar la cercanía de Rohozec para trasladar parte de la producción de la planta en Svijany que se estaba quedando chica. Tenían pensado liquidar la marca, pero un ataque de conciencia les hizo cambiar de planes, no querían ser como otros y matar un pivovar checo. El resultado es que modernizaron las instalaciones, pero le dieron a la gente de Rohozec rienda libre para seguir elaborando sus cervezas, que hoy por hoy son realmente muy buenas.

La degustación empezó por abajo en el rango alcohólico, justamente con las tres variantes que nunca había tomado.
La Svijanksá Vozovká, la nealko, no me gustó, es elaborada conjuntamente con Platán y no me pareció demasiado buena. He probado varias mucho mejores.
Svijany Fitness es un producto que intenta rescatar las lehké pivo (cervezas livianas), aquellas fermentadas a menos de 8°balling y con contenido alcohólico muy bajo. Otrora cervezas de mesa y algo que parece estar volviendo. Lo gracioso de esta cerveza es que al llamarla Fitness, Svijany se vio obligado a poner en la etiqueta de atrás una tabla nutricional que describe el contenido de vitaminas, minerales, etc de esta cerveza, pero podría ser utilizado en casi cualquier otra. No me gustó mucho esta cerveza (elaborada en Rohozec), sacarina figura como uno de sus ingredientes y no le da buen sabor. Esperaba más.
La Svijanská Desítka, por otro lado, me sorprendió muy gratamente. No sé por qué no la había probado nunca. Me pareció la cerveza de sesión perfecta; sabrosa, sin serlo demasiado, con lindo cuerpo y carácter para una cerveza de su categoría, y de esas que se dejan tomar como agua. Muy rica, muy refrescante. Tendría que tratar de emborracharme con ella...
El resto, Svijanský Máz 11°, Svijanský Rytíř 11.5° (aunque puede ser más), Svijanský Kníže 13°, Svijanská Kněžna 13° (la oscura, que me gustaría que no contenga endulzante artificial), Baron 15° y Kvasničák son cervezas que tomo más o menos habitualmente, en especial la Rytíř. Una de las cosas más notables de estas cervezas es lo distintas que son, no de otras marcas, ni siquiera entre sí (que lo son), sino cada vez que uno las toma, la Rytíř que tomé en el evento era distinta a que tengo en casa. Algunos podrán decir que las cervezas tienen que ser siempre iguales, yo no estoy tan de acuerdo. Pienso que mientras la cerveza salga bien, no está mal que varíe de partida en partida (manteniendo, por supuesto cierto rango). Si los vinos cambian con cada cosecha, por qué las cervezas no pueden hacer los mismo? O es que estamos tan acostumbrados a la uniformidad Eurolager que no podemos aceptar algo que no siempre sale igual.
La pregunta más importante es qué le depara el futuro a Svijany. Se convertirá en víctima de su propio éxito? Legalmente, debido a su volúmen de producción está catalogada como una cervecería grande, así que debe pagar el 100% de impuestos internos (el sistema establece que cuanto más chica es la cervecería, menos impuesto paga), hará eso que suban demasiado los precios? Podrán mantener la calidad de su producto? (todos saben que pasado cierto volúmen empiezan a aparecer problemas), O su éxito le abrirá la puerta a otras cervecerías regionales y moverle un poco el tablero a las megas? Sea como sea, espero puedan seguir haciendo buenas cervezas.
Lamentablemente, esta vuelta no tuve tiempo de charlar un poco con la gente de Svijany, que me hubiese gustado mucho, pero otros compromisos me hicieron dejar el klub casi apenas la presentación estaba terminada.

14/3/08

Aquellos días

El año es 2002, Euro y Dólar arriba de las 30CZK. Nuevo en mi vida en Praga. Adaptándome, conociendo gente. Tomando mucha cerveza, 6-8 pintas en promedio durante la semana, quién sabe cuánto durante el fin de semana . En esos locos días ir a una hospoda y almorzar por menos de 100CZK era algo que se daba por descontado y no era nada difícil encontrar lugares donde el precio de 1/2l de una dvanactká (12°balling) es de 20CZK
Hoy, en el 2008, Euro a 25CZK y Dólar a 16CZK. Casi seis años en Praga. Adaptándome a mi nueva casa y conociendo los nuevos vecinos. Sigo tomando cerveza, pero mucho mucho menos, de tanto en tanto me descontrolo y me tomo 8 pintas en una sentada. Hoy por hoy almorzar por 100CZK es un dorado recuerdo y me puedo considerar afortunado si encuentro algún lugar donde un pul litr de dvanactká cuesta menos de 30CZK. O no?
Libeň, por motivos evidentes para cualquiera que viva acá, no está entre los lugares en Praga más visitados por los turistas. La zona cerca de la estación de metro Palmovka, no es excepción, a pesar del bonito y barroco Libeňský Zámeček (Palacete de Libeň), la intersante estructura Art Nouveau del Sokol local y la sorprendente iglesia de Sv. Vojtěch, construida en madera.
A unos 200m del palacete, en la esquina de Nám. Dr. V Holého y Kotlaska se encuentra Restaurace U Rokytky, un lugar bien de barrio.

Puede que el vistante incauto lo pase de largo, pero estaría cometiendo un error. Sí, es cierto que las posibilidades de que hablen inglés son menores que las de encontrar vida en Mercurio, pero ello no indica que vale la pena despertar el espíritu de aventura y entrar.
Lo que nos recibe no es muy alentador, el bar rodeado de unas mesas, lleno de humo y con parroquianos que parecen alimentarse solamente a cerveza y licor barato. El salón principal, sin embargo, es amplio, bien iluminado, gracias a enormes ventanas y limpio, con atmósfera más de lugar familiar que de la típica hospoda de barrio.

Los precios del menú de mediodía son casi reliquias. El menú gira en torno a clásicos de la culinaria de barrio, pero de muy buena calidad, para aquellos que gustan de este tipo de comida. He probado muy buen guláš y svíčkova y una vez comí unos muy ricos plňené bramborové knedlíky (knedlíky de papa rellenos con ahumados). El menú del mediodía es relativamente extenso, existe la posibilidad de elegir platos por separado y ir por uno de los tres especiales de sopa, plato principal y postre (del postre, mejor olvidarse) por 70 o 75CZK
El precio de la cerveza es también casi una pieza de museo. 20CZK por medio litro de muy bien tirada Svijanský Rytíř, mientras que medio litro de Gambrinus 10° en el bar de al lado cuestan 25CZK y adivinen cuál es la mejor cerveza. Sirven toda la línea de mi Pivovar de cabecera y lo más que se paga es 25CZK por medio litro de la potente Baron 15°.

Comer, y bien, un típico almuerzo checo de sopa, plato y cerveza por menos de 100CZK ya no es una utopía del pasado.
Gente que ha estado en U Rokytky fuera de las horas del almuerzo, me ha dicho que un lugar bastante agradable y tranquilo, al menos a la tarde, muy bueno para sentarse a disfrutar de cualquiera de las muy buenas cervezas que Svijany elabora.
El servicio es eficiente, rápido y profesional, pero no esperen sonrisas ni efusivas bienvenidas. La cuenta, como es tradicional y a mi más me gusta, se lleva en una tirita de papel en la mesa y al final de la comida o velada, no se molesten en atraer la atención de los camareros para pagar, simplemente vayan hasta la puerta, y paguen en la caja.
Es fácil llegar, basta tomarse el tranvía 24 desde el centro, o el 10 o 25 desde otros lugares de Praga y bajarse en la parada Palmovka. Caminar siguiendo la dirección del tranvía unos 150m hasta Nám. Dr. V. Holého, doblar a la derecha y caminar hacia la chimenea. Frente a ella encontrarán este lindo skanzen culinario.

Restaurace U Rokytky
Nám. Dr. V Holého 7
Praga 8 - Libeň

13/3/08

Y todo a media luz....

"Agradecé que no copramos casa en Chýně", le dije un día a mi mujer.
"Por qué?" Me preguntó.
"Es que no me verías mucho la cara, viviría en el brewpub"
Porque es así de bueno, y más.
Lamentos e hypótesis aparte, el otro día decidí darme una vuelta por uno de mis lugares favoritos en el mundo, Pivovarský Dvur Chýně.
Luego de 10 minutos en el 347 desde Zlíčin, recibí un pequeño susto. En el pizarrón al lado de la puerta de Pivovarská Krčma estaba escrito que hasta las 15 no habría energía eléctrica. Igual intenté abrir la puerta, y grande fue mi alivio al ver que esta no estaba cerrada.
El lugar tenía una interesante atmósfera. Velas en todas las mesas, silencio y la única ventana que apenas dejaba entrar algo de luz.

Por suerte el corte había sido planeado, así que el cocinero estaba preparado para la eventualidad. Apenas me senté, me trajo un enorme tazón de sopa y se disculpó diciendo que hoy había solamente guláš.
Para nada molesto, decidí concentrarme en la sopa. Era una cibulačka (de cebollas) un poco demasiado salada, pero que se dejaba tomar. Le siguió una generosa porción del prometido guláš. Tenía unas rodajas de papas para remplazar a los knedlíky, también habían unos cubos de panceta ahumada. La carne estaba en un punto perfecto, casi que se derretía en la boca, pero aún tenía cierta firmeza y mucho sabor. Y la salsa. Impresionante, perfecta. El espesor justo. Empezaba dulce y su picor ganaba en intensidad hasta hacerme sudar los párpados, pero sin llegar a arrasar con mis papilas gustativas. Con la ayuda de una gruesas rodajas de pan de centeno fresco, dejé el plato limpio como un quirófano. Una maravilla que ni en los mejores restuarantes Michelin se puede conseguir.

Como es costumbre, lo primero que pedí fue mi adorada desítka. Cuando probé el guláš pensé que la cerveza iba a quedar hecha polvo frente a la intensidad del guiso. No podría haber estado más equivocado. La mayoría de las desítky que conozco, y no pocas de las cervezas más fuertes, se amendrentarían frente a la tarea. No la de Chýně. No sólo que aceptó el desafío con gusto, sino que casi llegó a dominar mi sentido del gusto. Su corto y refrescante final limpió mi paladar para dejarlo listo para la próxima cuchara de la delicia que tenía en el plato.

Qué cerveza más maravillosa, con apenas 3%ABV es buena para apagar la sed, como cerveza de sesión, para acompañar comidas e incluso, para sentarse a degustarla. Muchas cervezas más fuertes y con más chapa matarían por ser como ella. Le siguieron una dvanáctka. Deliciosa ámbar oscura fermentada a 12°balling, con complejos sabores y texturas y como postre, la maravillosa čternáctka tmavá. Una potente cerveza oscura que elegí como destacada del mes pasado.

Qué lástima que no vivo en Chýně.

8/3/08

Elevando el espíritu

El otro día con mi media naranja cumplimos cinco años de estar juntos. Como cada año, fuimos a cenar a un lugar distinto y algo más cheto que de costumbre. En esta oportunidad elegimos Klášterní Šenk.
El restaurant está ubicado en los terrenos del monasterio de Břevnov, en el barrio del mismo nombre, no muy lejos del Castillo de Praga. El monasterio benedictino fue fundado en 993 por San Adalberto, entonces obispo de Praga. Hoy es un lugar abierto al público, donde se pueden recorrer sus hermosos jardines y admirar la imponente iglesia barroca de San Adalberto y Santa Margarita.
Sin embargo, para un ateo como yo, mi llamado espiritual es el de buena comida y buena cerveza. Ambas cosas, por suerte, se pueden encontrar en Klášterní Šenk.

A este restaurant lo conocía hacía ya rato. Había estado varias veces y la comida siempre me había gustado mucho, no sólo por sus sabores sino por su excelente equilibrio entre precio y calidad. El lugar tiene también una muy linda atmósfera y, como si esto fuera poco, podemos regar todo con excelente Klášter, tanto rubia como oscura a muy buen precio.
Se encuentra en una parte del complejo que su momento habrá sido un granero o un establo. El salón principal es amplio y espacioso. Los cachivaches que hacen las veces de decoración parecen haberlos encontrado mientras renovavan este edificio para convertirlo en restaurante. Utilizar antiguas herramientas agrícolas y utensilios de cocina no es nada original entre los restaurantes checos, en especial en los pueblos. Muchas veces la cantidad de estos adornos conviernten a la decoración en algo kitch. Por suerte la gente del šenk empleó algo de austeridad benedictina a la hora de poner adornos. El salón está dominado por un enorme hogar y los mueblos son de madera maciza y de aspecto bien rústico. Todo le da una atmósfera de campo. Uno se siente casi como un refugio para escaparse de la ruidosa modernidad. Hasta los menúes hacen juego. Están encuadernados en unas bandejas de latón viejo, impresos en tipografía estilo gótico y el lenguaje utilizado para los platos es bastante gracioso e informal.
Nos tocó una mesa en el pequeño salón no fumadores, en el fondo. Quería una cerca del hogar, pero ya estaban todas reservadas. No lo lamenté tanto una vez que enciendieron el fuego, cerca de él hacía mucho calor.

Nos dieron los menúes luego de acompañarnos a nuestra mesa y las bebidas vinieron enseguida, Klášter světlé (rubia) para mí, tmavé para mi amorcito. Le siguió la hogaza de pan del día que siempre traen y está incluida en el precio. Viene acompañada de una pasta para untar a base de queso fresco y ajo y de škvarky, grasa de cerdo condimentada. Ideal para abrir el apetito. Como entrada compartimos una porción de břevnovksá šunka, un jamón ahumado muy rico (nada de porquería de supermercado) acompañado por okurky (pepinos en vinagre), mostaza con miel y rábano picante. Liviano y muy sabroso.

Como plato principal mi mujer se pidió unos ñoquis de papa con salsa de espinaca y crema (Klášterní bašta z nočků se špenátem a smetanou míšená). Si bien faltaba un poco de sal, los ñoquis estaban perfectamente al dente y la espinaca de la salsa era fresca y muy sabrosa. Y por 129CZK, un lujo.

Me costó elegir, pero finalmente me decidí por la pechuga de pato asada con dos tipos de kisané zelí (algo así como el chucrut) y dos tipos de knedlíky, de papa y špekové (con tocino) (Prsa z kačice, co na rybníku pod klášterem plula, s obé zelím i knedlíků). A 259CZK bastante más caro que los ñoquis, pero la porción era bien abundante y me dejó satisfecho. La col blanca estaba demasiado cocida para mi gusto, era casi un puré, pero hay gente que la prefiere así, la roja, por suerte, estaba en un punto más crocante. Ambas con su sabor distintivo y con el exacto equilibrio entre dulce y agrio que tanto me gusta. Para mi sorpresa, la pechuga de pato estaba deshuesada. La carne estaba algo seca también, pero al remojarla en el caldillo casi invisible en la sartén negra que viene todo servido sus sabores se potenciaron y se convirtió en casi un manjar. Los knedlíky de papa no me causaron demasiada impresión, les faltaba sal y no tenían mucho sabor. Los špekové, por otro lado, me enloquecieron. Espectacular textura y un intenso sabor ahumado, brillantes, los dejé para el final y, a pesar de estar bastante lleno ya, podría haber comido una docena más.
Muy buena comida con excelente cerveza. Es una lástima que los productos del Pivovar de Hradiště nad Jizerou no sean más conocidos en Praga. Son todas cervezas de muy buena calidad y es muy bueno encontrar un restaurant de este nivel que no cayó en la tentación de ofrecer a sus clientes lo mismo que el resto.

La pasamos muy bien, el servicio fue muy profesional y casi impecable. Durante la cena, la conversación giró en torno a los cinco años que estamos juntos y como nuestras vidas han cambiado en ese tiempo, y, por supuesto, la nueva casa, a la cual estábamos a punto de mudarnos.
Klášterní Šenk es un muy lindo lugar, tanto para una cena romántica, como de negocios. A pesar de estar lejos del centro, es fácil de llegar, los tranvías 15, 22 y 25, paran justo frente al monasterio. Seguramente vamos a volver, porque los dos nos quedamos con ganas de seguir probando las delicias del menú.

Klášterní Šenk
Monasterio de Břevnov
Břevnov - Praga 6

7/3/08

Sin demasiado que decir

Febrero fue un mes terriblemente ocupado y estresante para mi. Todos los preparativos de la mudanza tomaron mucho de mi tiempo y energías, quitándome la oportunidad y ganas de recorrer un poco más el mundo cervecero.
De lo poco nuevo que tuve la oportunidad de probar nada me impresionó demasiado. Las que más me gustaron esta vuelta fueron viejas, o no tan viejas, conocidas como la polotmavé de Bašta o la tmavá 14° de Richter, que también me sorprendió gratamente con su ležák 12° en una de las dos visitas que hice el mes pasado. Es una buena cerveza, pero no la mejor que elabora Pivovar U Bulovky. Sin emabrgo, en esta ocasión me gustó tanto que me pedí dos pintas con mi almuerzo. Todo lo de siempre estaba ahí, pero en esta oportunidad era como una orquesta en un auditorio con acústica perfecta.
Pero el premio se lo lleva una muy vieja y querida amiga. Una cerveza que conozco hace mucho tiempo y que siempre me gustó, pero que hacía rato que no tomaba. Muchas veces pasa, uno prefiere probar cosas nuevas, dando por hecho la calidad de lo viejo, y un poco dejándolo de lado porque pensamos que ya no nos puede sorprender. Una tarde paré en Pivovarský Dum para ver qué tenían como cerveza del mes. Estaba la limetkové (saborizada con limas) que ya había probado y que me parece más indicada para el verano. Decidí entonces pedir su vieja y querida Světlý Ležák. Me voló la cabeza. Su intenso sabor a Saaz perfectamente en ritmo con frutas y flores simplemente me dejaron sólo con dos palabras, ješté jedno (una más). Me puso muy contento darme cuenta que una cerveza que conozco hace casi seis años todavía me puede sorprender como la primera vez que la probé. Muy bien por la gente de Pivovarský Dum. Gracias
Na Zdraví!
PS: La cuenta de cervezas distintas en febrero fue de 27. Total para 2008 79.

5/3/08

Manifiesto Cervecero - Conclusiones

El manifiesto cervecero que publiqué hace unos días generó un más que interesante debate. Los comentarios que dejaron varios lectores me hicieron pensar y me ayudaron a sacar algunas conclusiones que paso a divagar a continuación.

Primero, quiero volver a dejar en claro que no tengo nada en contra de los estilos por sí mismos.
Pero, qué es un estilo de cerveza? No es otra cosa que el resultado de combinar ciertos ingredientes siguiendo un proceso dado. Lo mismo podría decirse de una torta de chocolate.
Por supuesto que muchos estilos de cerveza tienen un importante significado cultural. Podríamos decir entonces que no son ni más, ni menos, que recetas tradicionales.
Como todas las recetas tradicionales, varían según donde se preparen, adaptándose a distintos entornos y utilizando los ingredientes que estén a mano, sin por ello perder su espíritu. Lo mismo ha sucedido con platos típicos como el guláš o la paella. Está fuera de toda duda que, como toda receta, si se siguen sus instrucciones al pie de la letra, es más probable que el resultado sea positivo. Pero si se tiene la suficiente experiencia, talento y/o espíritu de aventura, se le pueden hacer modificaciones de manera tal que la hagan irreconocible. Puede que aquí se plantee un problema para el cervecero. Sigo catalogando a mi producto con tal o cual nombre o le pongo un nombre nuevo? Es ésto lo que sucede que aquellas cervezas artesanales que no se "ajustan" a un estilo? O es un agradable error?

Tengo que admitir que los estilos aún tienen un importante papel que cumplir en aquellos paises donde la cultura cervecera está en pañales y las cervezas artesanales son algo relativamente novedoso. Pero este papel no gira en torno a las características propias de cada uno. En estos paises cerveza significa una o dos marcas de lagers industriales muchas veces de dudosa calidad, que se toman heladas y suelen ser casi indistinguibles na de otra. Para el consumidor promedio los estilos significan algo novedoso, interesante y hasta mejor que lo de siempre (esto reforzado por los nombres extranjeros de cada uno de ellos). A este consumidor no le importan tanto las diferencias entre una bitter ale y una kolsch, como el estar tomando algo nuevo, más allá de si le gusta o no.

Es algo similar a lo que sucedió en su momento con los vinos, en especial en Argentina. Antes, vino de mesa o vino fino. Hoy, la oferta es casi ilimitada. El arraigamiento cultural y de mercado que los vinos tienen permite que en un restaurant un comensal pueda pedir un tempranillo o un Rioja con la sensación de saber lo que está haciendo. Sin embargo, cuántos son los que pueden diferenciar esos vinos de un malbec o un Riberas del Duero?

Con el vino el consumidor promedio (cree que) sabe lo que puede esperar. Eso se debe a que su producción está regulada por leyes que establecen que si en una botella dice Pinot Gris, la uva utilizada tiene que ser esa y (en muchos casos) ninguna otra, y si dice Rías Bajas, el vino tiene que haber sido elaborado en esa región y ninguna otra. Para bien o para mal, salvo excepciones, tal legislación no existe para la cerveza. Nadie me puede impedir elaborar una cerveza con el método o ingredientes que se me ocurra y llamarla dopple-bock.

Mi actitud hacia los estilos se debe a haber recibido mi "educación cervecera" en Chequia. Siempre me gustó la cerveza y cada vez que visitaba un pais extranjero intentaba probar la mayor cantidad de cervezas distintas posibles. En ese entonces no prestaba demasiada atención a las características de cada una, solamente me importaba si me gustaban o no. Una vez que me mudé a Praga, con más dinero y tiempo y estando más expuesto empecé a explorar las cervezas checas prestando más atención a las diferencias entre ellas y a su proveniencia, ingredientes.
Para los checos los estilos prácticamente no existen. Las cervezas son categorizadas según la legislación vigente en lehké pivo (- de 8°balling), výčepní (8 - 11°), ležák (11-13) y speciál (+ de 13°). O bien según su graduación balling utilizando entonces el adjetivo numeral checo correspondiente. Luego según los colores světlý, tmavé o černé y polotmavé, granát o jantár (rubia, oscura y ámbar), además de kvasnicové (con levaduras), nefiltrované (sin filtrar) (no me pidan que los traduzca, si aceptan los nombres en inglés, alemán o flamenco, acepten los nombres en checo). Así que una cerveza puede ser polotmavé kvansnicové třinactká (13°) o speciál, mientras que en otros paises la llamarían quizás Vienna Lager. Si hay algo más que decir, si es de trigo, ahumada, ale, etc. será indicado en la etiqueta y nada más. La Primátor Weizen, por ejemplo, se vende en muchos pubs como kvasnicové, sin mencionar que es una cerveza de trigo. Su popularidad está creciendo porque es una muy buena cerveza, distinta a las demás.
Gracias a la insularidad de mentalidad cervecera checa aprendí a disfrutar las cervezas por la bebida que, son ignorando completamente los estilos y concentrándome en las caracterísitcas propias de cada cerveza por separado. Al probar una cerveza nueva, mis expectativas se basan en elementos como su procedencia, ingredientes, ABV, balling, precio, etc. Pero tengo la suerte de vivir en un pais con una historia cervecera de miles de años; donde la cerveza es una parte de la identidad cultural casi tan importante como el idioma.

Para finalizar, los dejo con un ejercicio mental:
Nos dan una cerveza a ciegas. Solamente un vaso sin decirnos de dónde proviene, con qué y cómo fue hecha y, claro, de qué estilo es.
Digamos que es una cerveza dorada, con marcadas notas frutales, cuerpo medio y un final largo con notas cítricas. Tenemos cierta experiencia y podemos decir que es una cerveza elaborada con cuidado e ingredientes de calidad.
Después de tomarla decimos que es la cerveza más rica que hemos tomado en los últimos tiempos. Nos voló la cabeza.
Cuando agarramos la botella vemos que dice, por ejemplo, English Pale Ale (o, para irnos un poco al carajo, Imperial Stout). Cuál sería nuestra reacción?

3/3/08

Inagurando

El Champagne (o kava o sekt, depende de qué país sea) es la bebida elegida para celebrar eventos importantes. Pocos eventos son más importantes para na persona que el haberse mudado a la primera casa propia, con todo lo que ello implica, expectativas, nervios, alivio, cansansio y alegría.
El problema es que yo soy cervecero de ley y tenía ganas de brindar con una cerveza especial, pero a la vez, conservar ciertas tradiciones. Así es que decidí tomar champagne y cerveza al mismo tiempo. No, no, no! No se asusten, no hice ninguna mezcla extraña en el vaso.
Unos meses atrás, mientras almorzaba con un amigo en Pivovarský Klub, Robert se me acercó con una bolsa negra ofreciéndome algo especial a un precio bastante rebajado. Deus, Brut de Fladres, una Bière de Champagne.
No es ningún truco de marketing. Esta ale belga es elaborada por Bosteels Brewery (los mismos de la conocida Kwak). Luego de un proceso de elaboración normal normal, la cerveza es enviada a la región francesa de Champagne donde se embotella y se le agregan las famosas levaduras de champagne para luego ser sometida al mundialmente famoso método para elaborar vinos espumantes.
Con una cerveza tan especial (y bastante cara), las expectativas eran más que altas. Su elegante botella es indistinguible a la de un vino espumante de los buenos. Al descorchar esta cuvée prestige 2006 oimos el característico POP! que significa celebración en todos los idiomas.
De un dorado intenso, al servirla forma una espuma bien tipo champagne que amaga a disiparse rápidamente, pero se mantiene. Su carbonación es igual a la del vino espumante. Al acercar la nariz sentí duraznos bien maduros, con interesantes notas de menta y algo de especias. Ver la palabra brut en la etiqueta me hizo esperar algo más seco, pero en realidad se trata de una cerveza muy frutal, pero sin llegar a ser demasiado. Predominan las manzanas dulces ahora junto con uvas y notas herbales (más que nada menta suave). El final es largo pero delicado y deja un agradable y sutil gusto a piña que invita a tomar otro trago. El único detalle que opaca esta interesante cerveza es el alcohol que se siente demasiado al exhalar luego de un trago y también un poco en el aroma. Creo, sin emargo, que con un poco más de tiempo en botella éste se integraría mejor.
Deus, Brut de Fladres es una sobresaliente cerveza, que a pesar de sus 11.6%ABV (y el problemita de la integración) se deja tomar muy bien. Es como una amante experimentada sutil y delicada, pero a la vez con mucho carácter y sabe hacer bien las cosas.
Excelente para la tarta de queso y ahumados que fue nuestra cena, y excelente para sentarse a degustar y excelente para compartir con alguien especial.
Na Zdraví!

2/3/08

Cómo lo voy a extrañar!

Por fin nos hemos instalado en nuestra casa nueva. Ésa fue la razón de mi prolongado silencio. Fue una semana de mucho trabajo poniendo luces, limpiando, empacando y preparando todo para el momento cúlmine de ayer. Por suerte no nos mudamos muy lejos de donde vivíamos, así que no fue tanto problema hacer varios viajes en auto para terminar de traer todos los cachivaches que uno acumula.
Fueron para mi casi seis años de vivir en Velké Přílepy, un pueblo cerca de Praga que fue mi hogar checo desde el primer momento.  Son varias las cosas que voy a extrañar. La vista desde mi terraza y la terraza misma, lugar perfecto para sentarse a comer o tomar algo durante días cálidos, mientras se disfruta de la vista. Claro, también Špejchar, el restaurant del pueblo.
Y hablando de Špejchar, creo que lo que más voy a extrañar va a ser poder ir allí con mi džbán cuando me daban ganas de tomar točené pivo (cerveza tirada).
El džbán es algo que no puede faltar en ningún hogar checo. Es una tradición bastante antigua, se remonta a los días en que la cerveza aun no se distribuía en botella. Si la familia quería tomar cerveza en casa, y no la elaboraban (lo cual era común), mandaban a uno de los hijos a la hospoda del pueblo para que le llenen el džbán. Hoy sigue siendo común mandar a los chicos a la hospoda del pueblo para traer cerveza.

Se trata de una jarra de cerámica o arcilla, según Evan Rail, en su libro, la forma no es caprichosa. La parte inferior regordeta y redondeada contiene la mayor parte del líquido, mientras que en la parte superior, más angosta se forma la espuma y protege a la cerveza del oxígeno. A su vez, todo tiene un bajo centro de gravedad para que sea fácil transportarlo. Eso sin mencionar que el material mismo ayuda a mantener la temperatura de la cerveza. Los hay algunos muy decorados, que son casi piezas de arte. El mío es simple y el primer regalo que mi amorcito me dio hace ya cinco años, y me introdujo a esta maravillosa tradición, que, por supuesto, adopté con mucho entusiasmo.

Hay una hospoda en mi nuevo pueblo, pero está lejos y, lo que es peor, tienen Staropramen, no pcresisamente algo que me haga salir de casa, y ni hablar, caminar un kilómetro.
Hoy mi džbán se ha convertido en un elemento decorativo de la cocina, si tuviese ojos, seguramente un lagrimón se le escaparía mientras recuerda aquellos dulces días en que ibamos juntos a Špejchar y lo llenaban, mientras yo me tomaba una para el camino.
Mientras tanto, me tendré que contentar con las Svijany que tengo en la alacena.

La primera en la nueva casa