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Para todos los gustos

A ver, está cerca de Praga (una hora y media en auto más o menos), sin embargo alejado de las hordas turísitcas. Está en un lugar hermoso, un promontorio en la confluencia de los ríos Vltava y Otava, una zona rodeada de bosques con vistas espectaculares a los acantilados que rodean los ríos, y ahora en otoño doblemente hermoso por los mágicos colores que cubren los árboles. Es ideal para un paseo en el día con los chicos o con la pareja, ya que la tranquilidad del lugar lo hacen bastante romántico. Si a todo esto le sumamos el brewpub que funciona a unos 500m de la entrada al castillo de Zvíkov, tenemos ante nosotros un viaje casi perfecto.


Zvikovksý Hrad está lleno de historia y leyenda. Es un castillo casi de cuento de hadas. Una alta torre al lado de la puerta de entrada, jardines una estructura central bastante bien preservada y el resto en elegantes ruinas.

El castillo fue fundado en el s. XIII por Otakar II (uno de los reyes más importantes de la dinastía Přemysl) y, hasta que Karlstejn fue terminado, funcionó como castillo real y sede de las joyas de la corona. Luego de ello el castillo paso por varias manos hasta que empezó a deteriorarse, tanto que parte de su estructura terminó en el río. Durante el s. 19 fue "resdescubierto" y restaurado a medias.

Para aquellos acostumbrados al esplendor y la opulencia de otros castillos y palacios más famosos, el interior del castillo Zvíkov puede resultar algo vacío y triste. El mobiliario es escaso y salvo los frescos enalgunas paredes y el impresionante tallado en madera en la capilla, son pocas las obras de arte que se pueden ver. Es que hacía mucho que estaba desocupado. Pero todo eso le otorga mucha atmósfera; tanto casi como las leyendas de que las joyas de la corona siguen ahí, enterradas en algún lado, o el misterio de las marcas en las piedras de la pared de la torre negra, la parte más antigua del lugar.
Cuando fuimos el otro día casi no había nadie, sus jardines cubiertos de hojas recién caídas invitaban a sentarse y relajarse, pero también recorrer y asomarse por las murallas a ver el hermoso paisaje que lo rodea.

Una de las mejores cosas de Zvíkov es que, a diferencia de todos los otros castillos y palacios que he visitado hasta ahora, no hay que seguir ningún guía. Luego de pagar las 50Kc de la entrada uno recibe una hoja plastificada con la historia del castillo y simplemente puede recorrer sus habitaciones a gusto y leer las placas informativas en varios idiomas que se encuentran en cada una de ellas, además de poder sacar cuantas fotos se quiera del interior. Genial.
Pero está también Pivovar Zvíkovský Podhrady. En realidad un complejo de cervecería, restaurant y hotel. Había probado un par de sus productos y mucho me había gustado la Rarášek, de la cual hablé en su momento. Así que tenía bastantes expectativas de poder probar el producto en su fuente.

El restaurante es bastante lindo, con altísimos techos y ventanas que lo hacen muy luminoso. Está dominado, como es costumbre en los brewpubs, por los alambiques de cobre, pero aquí también por una enorme parrilla coronada por una igualmente grande chimenea en el centro. A un lado de los alambiques hay un muy agradable hogar, y allí nos dirijimos porque el día estaba algo fresco.

Los precios de la comida y la cerveza no me sorprendieron muy gratamente. Comparados con otros brewpubs y cervecerías que había visitado fuera de Praga, me resultaron un tanto caros. Medio litro de cerveza cuesta 31,50Kc (1.15EU), lo cual no sería mucho si estuviésemos en la capital, pero ahí, en medio de la nada es un poco demasiado. Para darles una idea, en el restaurant de la cervecería Svijany una cerveza cuesta 17Kc (0,62EU) máximo, el mismo precio rige en el brewpub Berounský Medvěd. Lo mismo podría decirse de la comida.
Más allá del precio, la cerveza es MUY buena. Primero pedí una Zlatý Labuť tmavé 13°. Una cerveza oscura como me gustan. Color bien oscuro y, por ser sin filtrar, bien turbio, que no deja pasar la luz. Espuma cremosa. Intenso aroma a café dulce. Al tomarla se sigue sintiendo el café, pero ya sin el azúcar morena que lo acompaña a la nariz. El final de esta cerveza con tan lindo cuerpo es de toques de caramelo y hierbas. Muy rica y muy buena para acompañar el picantón guláš de jabalí que fue mi almuerzo.

De postre me pedí una Rarášek. Una cerveza muy refrescante que me cayó muy bien y me dio bastantes energías para la caminata hasta el castillo.

Mi mujer y nuestras sobrinas pidieron vrábec de cordero con kisané zelí (chucrut) y bramborové (de papa) knedlíky. La carne y el chucrut estaban bastante buenos, los knedlíky, a pesar de ser caseros, dejaron bastante que desear. Igual, mi amorcito disfrutó mucho de su Rarášek.
Luego de pasear y absorver la buena onda del castillo decidimos parar de nuevo en la cervecería para tomar y comer algo que nos haga más agradable el camino de vuelta a casa. Pedimos una fuente de papitas fritas, pero caseras, que yo acompañe de nuevo con una tmavé y coroné con una 11°. Una típica lager clara checa sin filtrar ni pasteurizar. La había probado antes en el Klub y si bien me gustó no me había impresionado. En su fuente me sorprendió mucho el delicioso aroma a manzanas verdes dulces y su interesante sabor en el que todavía se pueden sentir las manzanas, a las cuales se le suman hierbas frescas. El final y agradablemente amargo e invita a tomar más. Me hubiese gustado llevarme un par de botellas para tomar en casa. Pero los precios son escandalosos y me hicieron lamentar no traerme alguna botella vacía para hacerla llenar.

Es un viaje que realmente vale la pena. No sé si lo haría sin el castillo. La cerveza es buena, pero un tanto cara. Ahora, el castillo es realmente mágico y lo recomiendo.

Comentarios

  1. De verdad Max que me estas poniendo el viaje bien dificil. Entre una cosa y otra voy a tener que pedirme una excedencia de un año para ir a praga. Voy a acabar cogiendote mania. Quieres dejar de una vez por todas de poner cosas buenas...
    Me cobrare el estres que me produces en cerveza.
    Un abrazo.
    Ramon

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  2. Veo que estoy haciendo mi trabajo bien :)
    Pensá que cuanto más tiempo puedas pasar acá, más cervezas vas a poder tomar...

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  3. Max, parto la semana que viene hacia Praga, estaremos un par de semanas. El castillo parece interesante para visitar pero veo que no hay tren y para llegar en autobús es necesario el trasbordo... sin coche, ¿hay alguna otra forma de llegar?

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  4. Lamentablemente es así como decís. Sin coche, no queda otra que hacer transbordo. Por suerte, la cuidad de Písek, que no está nada mal, queda cerca y, si no me equivoco, desde ahí hay autobuses directos hasta Zvíkovský Podhradý, que es el pueblo cerca del castillo. Si vas por dos semanas podés pasar un par de días en la zona, es muy linda. O si no, alquilar coche, en auto estás en una hora y media como mucho, el problema es que el que maneja no va a poder tomar cerveza.
    El tema del transporte es uno de los problemas más grandes que tienen muchos lugares lindos en Chequia, es muy difícil llegar desde Praga si no se tiene auto.
    Otro dato para tener en cuenta, el castillo, durante el mes de octubre, está abierto hasta las 15.30 solamente.
    Espero que de algún modo puedas ir a visitarlo.

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  5. Desde luego el coche es la mejor opción, pero no tenemos carné de conducir ninguno de los 2; pasar la noche fuera difícil porque tenemos el hotel pagado para las 2 semanas en Praga... ¡una pena! Aun así estamos preparando algunas excursiones en el día: Kutna hora, la zona del Cesky raj, algún castillo, Pilsen quizás... leyendo tu blog surgen muchas ideas, ¿nos recomiendas algún otro lugar (sin estar infestado de turistas) teniendo en cuenta el handicap de ir/volver en el mismo día?
    Gracias por tu ayuda.

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  6. Tenés varias opciones para excursiones de un día. Las que mencionaste, Kutná Hora y Pilsen, se pueden hacer tranquilas en un día. Hay trenes o autobuses que te llevan directo y con buena frecuencia. Ceský Raj, olvidate, se puede llegar fácil a algunas de las cuidades que hacen de puerta a la región, pero ésta da para más de un día, hay mucho y muy lindo para ver.
    Otra opción es Hradec Králove, que está cerca de Praga y bien comunicada, es una cuidad bastante bonita y fácil de llegar. En cuanto a castillos, Karlštejn, Konopiště, Křivoklát y un par más que ahora nome puedo acordar. Todos relativamente bien conectados por tren o autobús desde Praga, todos ideales para una excursión de un día. En caso de ir a un castillo, conviene hacerlo temprano, ya que en octubre no están abiertos hasta muy tarde, y por las dudas, tratar de encontrar los horarios en internet.

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