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La Cuarentena del Otro Lado de los Grifos

El pasado viernes 13 de marzo a la noche el gobierno checo decretó el estado de emergencia que en efecto ponía a todo el país en cuarentena. Entre otros, la medida decretaba el cierre de fronteras, la prohibición de eventos públicos y reuniones, restricciones al movimiento de las personas, la obligación de cubrirse la geta para salir y permitía abrir los solo a los comercios considerados esenciales.

En estos días las restricciones se están aflojando gradualmente. Los jardines cerveceros pueden abrir a partir del 11 de mayo y los establecimientos gastronómicos podrán volver a recibir clientes dentro de sus locales a partir del 25 de mayo, después de casi dos meses y medio de solamente vender comidas y bebidas para llevar en el mejor de los casos.

El impacto que esto ha tenido en la sociedad y la economía en su conjunto es enorme y todavía no estamos ni siquiera cerca del final de esta crisis, que ha golpeado particularmente duro a las pequeñas empresas, como los bares. Los medios han hablado mucho al respecto, pero yo tenía ganas de conocer (y compartir) la perspectiva de los propietarios  así que mandé un par de preguntas a algunos de ellos. Estas son las respuestas que recibí.

¿Cómo reaccionaste cuando te enteraste que los bares tenían que cerrar hasta nuevo aviso? ¿Qué fue lo primero que hiciste y qué hicieron durante la cuarentena?

Jan “Hanz” Charvat (Zlý Časy, Pivkupectví, Bad Flash)*: La noticia me agarró en Vietnam y tuve que organizar todo con el personal por WhatsApp. El bar estuvo cerrado completamente el primer fin de semana y el lunes abrimos la ventanilla para atender pedidos, que se ha mantenido abierta hasta hoy. El facturación es un 15% de la normal. Esto cubre el sueldo de la persona que atiende la ventanilla y quizás los costos de energía. Para el alquiler y el resto voy a pedir prestado. Las ventas en Pivkupectví (la botellería) se mantienen iguales, quizás un poco más altas.

Vláďa Vítek (Bar Na Palmě)*: Cuando nos enteramos que teníamos que cerrar el bar en seguida nos pusimos a averiguar qué hacer: abrir una ventanilla, conseguir vasos y botellas de plástico, mascarillas, desinfectantes… Al principio la gente tenía miedo y venía poco. También empezamos a ofrecer un servicio de entrega con una patineta eléctrica y eso ayudó un poco. De a poco la gente empezó a venir y gracias a eso pudimos pagar las cuentas. El dueño del local nos perdono el alquiler, lo que ayudó mucho.

Jíři “Bejček” Stehlíček (První Pivní Tramwaj)*: No quiero ser guarango así que no voy a decir cuál fue mi primera reacción. El sábado 14/3 fui al bar, purgué las cervezas, llené los tubos con agua y lavé los acoples de los barriles y los grifos. Después me fui a mi chalet a meditar sobre el futuro. Cuando me di cuenta de que esto iba a durar más de los 10 días originalmente anunciados decidí abrir una ventanilla y desde el 23/3 vendo cerveza es vasos y botellas de plástico.

Aleš Dočkal (Pivovarský Klub)*: Mi primera reacción fue preguntarme por qué no lo anunciaron ya al mediodía en lugar de casi a la medianoche así no teníamos que cocinar y pedir pan y otra mercadería para la mañana, además de avisarle al personal que no tenía que venir a trabajar.
Lo primero que hicimos fue tratar darle el mejor uso posible a lo que teníamos cocinado y a lo perecedero, lo que funcionó bien y todo fue a parar a la caridad.
Al principio el bar estuvo completamente cerrado. Buscamos información sobre qué teníamos que hacer y cómo para recibir al menos algo de ayuda. Intentamos todo, pedimos prórrogas de pagos y apoyo y solicitamos préstamos. Hasta ahora no hemos recibido ABSOLUTAMENTE NADA. Incluso la solicitud de prórroga del IVA que mandamos el 25/3 todavía no fue aprobada.

Jakub Veselý (Malý/Velký, Pivo Falkon)*: Lo primero que hice fue conservar el bar, llevarme todo lo que podía echarse a perder y llevar la cerveza a mi almacén. En los siguientes cuatro días trabajé para poner en marcha la tienda electrónica.

Max Munson (Jáma The Hollow, Jáma Steakhouse): De inmediato convocamos una reunión de gerencia para el sábado 14/3 a la mañana. Recién nos habíamos enterado que teníamos que cerrar. Mi mujer y yo, y todo nuestro equipo, quedamos estupefactos. No habíamos anticipado medidas tan extremas tan pronto. Hace 26 años que tengo Jáma y el Steakhouse hace 10 y, a excepción de Navidad, nunca cerramos. De todos modos, con el equipo acordamos que si el gobierno nos dejaba al menos hacer ventas por ventanilla y entrega a domicilio, eso era lo íbamos a hacer. El lunes 16 abrimos los dos restaurantes con ventas por ventanilla y servicio de entrega. En ambos casos bajamos los precios a “precio de crisis” y empezamos a hacer promoción en internet y con volantes a todos los negocios que podían abrir. Esto lo seguimos haciendo todos los días, de lunes a viernes, de 11 a 3. No volvimos a abrir a la noche. Además, después de años de no estar en ningún servicio de entregas, firmamos con Wolt y Uber Eats para las entregas de almuerzos.
Tuvimos que parar todos los pagos, incluido el alquiler, la electricidad, la seguridad social, el seguro de salid, el IVA y otros servicios. Nos pusimos en contacto con los proveedores para explicarles la situación. Casi todos fueron comprensivos y nos permitieron retrasar los pagos y esta actitud continúa hasta hoy. Con los ingresos limitados de los almuerzos solamente podemos pagar las horas del personal que hace las entregas y los insumos. En términos generales, ambos restaurantes perdieron alrededor del 90% de la facturación. El personal que quería trabajar tuvo trabajo, aunque limitado, y los que prefirieron esperar la crisis en casa pudieron hacerlo.

Olga Romanova (BeerGeek, Sibeeria Brewery) (Olga contestó por teléfono, lo que sigue es en base a mis notas): Al principio no tuvieron tiempo para pensar. En la primera semana tanto el bar como la botellería estuvieron cerrados, lo que hizo los clientes regulares se diesen cuenta de lo grave que era esto; en sus siete años, la botellería siempre había estado abierta, incluso para las fiestas, pero un empleado había presentado síntomas de gripe, que por suerte no fueron más que una falsa alarma. Al final, abrieron ambos locales para ventas por ventanilla, más que nada para mantener los puestos de trabajo del personal del bar.
Pero la cuarentena les pegó más duro en dos frentes. El primero fue su cervecería, Sibeeria Brewery. Había recibido el último permiso para poder operar a fin del año pasado y pasaron todo el invierno haciendo los ajustes necesarios para que sus cervezas estén en la mejor forma posible para la primavera. Por otro lado, esto les obligó a rever una de sus estrategias. Su plan original era embotellar solamente en 330 ml, pero se dieron cuenta de que 750 ml es un tamaño más aceptable para el mercado local, además de significar menos trabajo.
El segundo frente fue más personal. Habían programado un evento para fines de marzo – el evento del año, según Olga –, la presentación de Trillium, una reconocida cervecería independiente de los EE.UU. que no exporta sus productos. Había trabajado mucho para poder traer algunos barriles y el maestro cervecero había aceptado la invitación de venir a hablar sobre sus cervezas, que ahora se venden solamente por ventanilla.

¿Cuáles son tus expectativas para después del 25/5, cuando los bares vuelvan a abrir? ¿Crees que la gente va a correr de vuelta a los grifos? ¿Qué impacto crees que la situación va a tener en el mercado en general?

Hanz*: Después del 25/5 espero una vuelta gradual a los restaurantes. Si el distanciamiento entre clientes es obligatorio, no puedo imaginarme una vuelta a la normalidad. No voy a reducir al personal permanente, pero sí voy a limitar al personal temporario y también voy a cerrar una de las cocinas. Seguro no voy a subir los sueldos. También creo que los locales más chicos, donde trabaja una sola persona, la van a tener más fácil, y que muchos bares se van a comprometer con cervecerías grandes; yo también estoy considerando eso en cierto modo.

Vláďa*: Cuando los bares reabran esperamos que la situación vuelta despacio a la normalidad. No puedo pronosticar el impacto que esto va a tener en general, pero espero que la mayoría de las cervecerías y bares sobrevivan.

Bejček*: Estoy convencido de que la gente va a estar contenta de volver. Todos alrededor de la cerveza extrañan la sensación de tomar en un vaso de vidrio, encontrarse con amigos y disfrutar el ambiente de un bar. Puede que no lo creas, pero yo también lo extraño. A pesar de estar casi a diario en la fuente, detrás del bar sirviendo cervezas, todos están parados afuera y to estoy adentro con guantes y mascarilla, y no es muy divertido. No puedo imaginar bien el impacto de esto; no tengo los datos ni soy economista, pero es claro que algunos negocios no van ser capaces de sobrevivir este cierre obligatorio tan prolongado. Máxime teniendo en cuenta que nuestro caótico gobierno habla del apoyo a las pequeñas y medianas empresas, diciendo algo distinto cada día, pero son solo palabras.

Aleš*: Todo es una mierda y si el bar sobrevive va a ser un milagro.

Jakub*: Yo creo que la gente ya está ansiosa de volver a los bares. Además, no va a haber ningún festival así que muchos van a venir para divertirse. En gran medida depende del tipo de gente que iba a cada bar. Si más del 50% eran turistas, se van a tener que adaptar muy rápido o cerrar.

Max: Estoy agradecido de que la cultura checa sea una cultura cervecera. Eso debería ayudar a restaurantes y bares en general. Aunque no espero tener el local lleno cuando volvamos a abrir, sí espero recuperar alrededor de un 50% del negocio para fines de junio. Después, si el negocio aumenta o cae, dependerá de la cantidad diaria de gente infectada con el virus. El factor miedo es algo a lo que ninguno de nosotros se había tenido que enfrentar antes y no estoy seguro de qué esperar. Cuanto más tiempo sea posible mantener aplanada la curva, más crecerá nuestro negocio. El jardín en Jáma también va a ayudar. No solo podemos abrirlo a partir del 11, pero también, después de dos meses de cuarentena, nuestros clientes van a tener muchas ganas de sentarse a fuera, disfrutar el día con amigos en persona (¡y por Zoom!) y tener servicio en un entorno limpio y seguro.

Olga (de nuevo, de mis notas): No sabe exactamente qué esperar porque todavía no se conocen con certeza las restricciones que van aplicarse a los bares a partir del 25/5. Dice que la gente se va a dividir en dos grupos: los ansiosos por volver a los bares y los más reacios. También cree que muchos locales van a cerrar, pero no es capaz decir el efecto que esto tendrá en el mercado en general.

*Las respuestas fueron enviadas en checo, la traducción es mía.

El último par de meses ha sido muy difícil para todos de una manera u otra, pero en mi opinión la cuarentena fue una decisión correcta del gobierno checo, aún cuando algunas de las críticas a su manejo de la situación han sido más que merecidas. Dicho esto, concuerdo en gran medida con el optimismo de la mayoría de las respuestas. Mucha, sino la mayoría de la gente tiene muchas ganas de volver a los bares por el simple motivo de que están ansiosos por volver a la normalidad, o al menos una semejanza de normalidad, y pocas cosas son más normales para los checos que ir na jedno do hospody. Si las consecuencias serán positivas o negativas, no puedo decirlo, pero admito que cierto temor se justifica ante el tangible riesgo de una segunda ola de la epidemia. En lo personal, a pesar de lo mucho que extraño la hospoda, todavía no he decidido si voy a ser el primero en la fila el 25 de mayo o mejor voy a esperar unos días más.

En otro orden de cosas, los bares, restaurantes y cafés que atendían casi exclusivamente a turistas están en el horno. Pero eso es un tema para otra charla.

Maténganse seguros y sanos, y Na Zdraví!

Comentarios

  1. Hola

    Omar desde Francia. Comparto tu opinión. Yo no iré s mi batalla por unos días o semanas, mismo si la segunda ola es poco probable.
    Cerveza tomaré en casa .

    Saludos

    Omar

    ResponderEliminar
  2. Hola

    Omar desde Francia. Comparto tu opinión. Yo no iré s mi batalla por unos días o semanas, mismo si la segunda ola es poco probable.
    Cerveza tomaré en casa .

    Saludos

    Omar

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