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Cavilaciones con unas Birras Vespertinas

El otro día paré a tomar un par de cervezas en Krkonošská Hospůdka, un bar simpático y sin pretensiones al que me gustaría poder ir más seguido. Fui el primer parroquiano en entrar, justo cuando las puertas habían abierto, pero no estuve solo por mucho tiempo. Una pareja, unos años mayor que yo, tomó una mesa en el lado opuesto del salón y pronto llegaría más gente; un público variado que generó un lindo ambiente.

Pedí una Krakonoš 12°, tenía sed y no tenía ganas de pensar qué más había, además, le tengo algo de cariño a esta cerveza, a pesar de que la consistencia no es uno de sus puntos más fuertes, pero esa tarde estaba en gran forma.

El caballero al otro lado del salón estudió el pizarrón con las cervezas de barril y eligió President, una Světlý Ležák de 12° de Pivovar Ovipistán. No recuerdo haber visto ninguna referencia de este létajicí pivovar o sus cervezas, pero el caballero al otro lado del salón sí que estaba disfrutando esa dvanátcka, tanto que pidió otra antes de que yo haya terminado con mi primer cerveza y convenció a su acompañante de pedir una también, con resultados similares.

Bien, pensé, qué mejor referencia que esta, y pedí una velké.

Chota, en serio. La mayoría describe al diacetilo como manteca, para mí, margarina barata derritiéndose es una descripción más correcta (si están en Chequia, imaginen poner una cucharada de Perla en una sartén caliente), y esta cerveza olía a bastante y no sabía mucho mejor tampoco. Ahora, no me molesta un poco de diacetilo en una Lager Rubia, igual que una banda de rock usando un sintetizador, pero era como “Jump” de Van Halen. Intenté prestarle la mínima atención posible, tomando a trago grande y concentrándome en mi libro hasta la siguiente cerveza.

Bob&Dave Bitter 11° fue la siguiente cerveza. No la pedí al principio porque pensé que era una Bitter y no una jedenáctka bitter, y una muy rica. Empieza maltosa, como una Helles, pero el amargor herbal empieza a crecer al punto de casi arruinar todo a medio vaso, en donde se acomoda en un almohadón limpio de miga de pan. Está elaborada por Robert Franěk, el ex maestro cervecero en Pivovar Hendrych, en la flamante cervecería resucitada en Kamenice nad Lipu, y es bastante parecida a la Hendrych 11°, a la cual parece haber reemplazado en los grifos de este bar.

Y sin embargo, a pesar de lo que me estaba gustando, no podía dejar de pensar en la jarra de jugo de pomazánkové máslo que había tomado antes. Si siguen los comentarios de la intelectualidad cervecera local, podrían quedarse con la impresión de que la cervezas cargadas de diacetilo son un azote, al punto que Jiří Kaňa se preguntaba en Pivní.info si si el 2016 no fue el año del diacetilo. Y sin embargo, no cabía duda alguna que a ese caballero sentado al otro lado del salón President 12° le estaba gustando mucho.

Una cerveza es buena cuando te gusta y está bien hecha cuando refleja las intenciones de su elaborador. No teniendo a mano al de President 12°, voy a imaginarme que la cerveza está bien hecha. ¿Puede ser que el problema con el diacetilo es nuestro porque las guías de estilos nos dijeron que es un sabor no deseado? No hace que las cervezas lupuladas a los gritos eran un gusto adquirido, y ni hablar de las agrias.

¿La conclusión de todo esto? Vayan a Krkonošská Hospůdka y pidan Bob&Dave Bitter, no lo van a lamentar.

Na Zdraví!

Krkonošská Hospůdka
50°5'53.776"N, 14°24'23.323"E
Muchova 7 – Praga-Bubeneč
+420 608 566 262 – davidhousa@gmail.com
Lun-Vie: 15-22:30
Metro A, Tranvías: 1, 2, 8, 18, 20, 25, 26  – Hradčanská

Comentarios

  1. Buenos recuerdos de Krkonošská Hospůdka! A mí me asaltó la misma duda al leer "bitter". Y cierto es que la noté algo amarga, pero muy bien parida a la vez, con muy buen equilibrio.

    Estoy completamente de acuerdo con el tema diacetilo. Aunque a mí me traía recuerdos de Inglaterra y al principio lo buscaba (Moritz fresca aquí en Barcelona va bastante cargada de diacetilo). Ahora ya me empieza a molestar.

    Aunque de este lugar me sigo quedando con la peligrosísima Double Trouble, qué cosa más bien hecha.

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    Respuestas
    1. Según me han contado, a Double Trouble la hace una chica que trabaja (o trabajaba) en Pivovar Raven y es su primera cerveza comercial.

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    2. Lo cierto es que anduve buscando información sobre la cerveza y no encontré nada, más allá de una web bastante escueta en contenido. Yo creo que la cultura checa del equilibrio (en cerveza) hace mella (para bien, en este caso) al hacer muy bebibles cervezas de estilos que tradicionalmente no lo son. Me pasó lo mismo con la jarra de Benedict Klášterní IPA, me habría tomado una, dos o tres más. Y es precisamente por esto, porque es fácil de beber, con las maltas muy bien puestas. Hay un filón de buena cerveza Ale en la República Checa, haciendo cosas así de equilibradas y bien. La chica esta, una crack, sin duda.

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