13/9/16

Escapada Cervecera a Uhřiněves


Un par de días después de mi paseo cervecero en Slaný decidí que el tiempo estaba lo suficientemente lindo como para darse una vuelta por Pivovar Uhřiněves, o, mejor dicho, Pivovarská, el restaurante de la cervecería.

Llegar fue una pavada, un viaje de 20 minutos en un City Elephant desde Hlavní Nádraží que no me costó ni un mango por la línea es parte del sistema de transporte público de Praga. Desde la estación de Uhřiněves hasta la cervecería es solamente una caminata relativamente corta aunque no muy agradable. (que resultó ser un tanto más larga para mí. En Prátelství, la arteria principal de la localidad, fui para la izquierda cuando tendría que haber agarrado para la derecha—habían pasado un par de días desde que había mirado el mapa y la memoria me falló. Y podría haber sido también aun más corta y agradable se hubiese notado el sendero a unos metros a la derecha de la estación, que ni siquiera había visto en el mapa).

Según lo poco que pude encontrar al respecto, la historia de Pivovar Uhřiněves es muy parecida a la de Unětický Pivovar: originalmente abierto en la segunda década del siglo XVIII y cerrado en 1949, después de haber sido nacionalizado por el régimen Comunista, luego de haber intentado volver a ponerlo de pié al terminar la Segunda Guerra Mundial. Según lo que un amigo involucrado en el proyecto me había dicho el año pasado, la resurrección de la cervecería fue financiada parcialmente con fondos de la UE, y que una de las condiciones de la subvención fue que la fábrica esté funcionando comercialmente para noviembre. El plazo no fue cumplido (y me pregunto cómo lo solucionaron, voy a tener que averiguarlo), y la cervecería no abriría oficialmente sino hasta abril de este año.

Lo primero que me llamó la atención cuando por fin llegué al restaurante fue su jardín cervecero. Bastante grande para los estándares checos y un jardín hecho y derecho, con grandes árboles y demás chiches; sin duda, uno de los más lindos que he visto en este país. No obstante, fui a sentarme a dentro, porque sí.

El interior resultó ser un poco más chico de lo que me había imaginado. Si uno entra desde la calle (y no desde el jardín, como hice yo), es recibido por una zona de bar relativamente amplia. Hay dos salones más, a la derecha, y un entrepiso justo arriba, cerrado al mediodía. Elegí una mesa con buena vista a los grifos, al lado de una ventana, cerca de la puerta.

El servicio fue impecable y la comida, aunque nada memorable, no decepcionó. Hasta tuve compañeros de mesa espontáneos: un tipo con su hijo de 10 años. Me contó que conocía el boliche de antes de que lo haya tomado Pivovar Uhřiněves (o, quizás, ¿de que lo haya recuperado? Ya que parece que había sido originalmente abierto por la cervecería original), agregando que ahora era un poco mejor. Lamentablemente para él, había venido en auto y tuvo que conformarse con nealko pivo, pero tenía mucha curiosidad sobre mi opinión de las cervezas, y seguro que ustedes también ya.

Empecé por el escalafón más bajo de la escala Balling the la casa, con Alois 11°; una Světlý Ležák que se acomoda muy bien a medio camino entre una Desítka y una Dvanáctka, no solo en lo etílico, sino también en lo sensorial. Un ejemplo perfecto de todo lo que puede hacer una excelente cerveza de una Lager Rubia. Me salteé un escalafón, para quedarme en el mismo campo cromático, y elegí Alois 14° como segundo plato. Los que reseñan y califican cervezas solo en base a muestras de cata probablemente juzgarían a esta como sosa y aburrida. Sin embargo, ya que la mayoría de ellos no entiende demasiado de cerveza, sus opiniones deberían ser ignoradas. Empieza un poco sosa, sí, pero empieza a abrirse luego de un par de tragos, convirtiéndose en una belleza sutil y bastante compleja; casi bipolar, con una tomabilidad engañosa contrastada por una arista afilada para que no olvides con quién estás tratando. Es lo que me imagino que una buena Exportbier debe haber sido.

A un escalón Balling más abajo está Alois 13°, una Polotmavý. Teniendo en cuenta el alto nivel que habían fijado las dos cervezas anteriores, esta se quedó un poco corta. No le encontré nada técnicamente malo, pero la faltaba ese cuerpo y redondez que tanto me gusta en las cervezas de este tipo. Por suerte, Porter 16° tenía los músculos suficientes como para compensar las faltas de su hermana ámbar. ¡Qué belleza es esta Porter de convicción Báltica! Tiene todo lo que me gusta del estilo, presentado con garbo y competencia. Sería perfecta si la sirviesen en porciones completas de medio litro en lugar de (solamente) en 0,4l; pero para ser justos, eso no es culpa ni de la cerveza, ni del maestro cervecero. Pero más allá de eso, a veces pienso que es una pena que la mayoría de los checos parecen estar más dispuestos a toma una Ejl o ČIPE pedorras que una Lager negra excelente como esta; no se puede culpar a los elaboradores. Habrá entonces que valorar las pocas buenas Lager negras que hay y apoyar a los cerveceros que las hacen, en lugar de correr detrás de las últimas novedades.

En conclusión, ir a Uhřiněves fue una buena decisión. Todas las buenas referencias que tenía de la cervecería (suficientes como para romper mi moratoria de 6 meses con nuevos minipivovary ) quedaron confirmadas. Y si no tienen ganas de hacer el viaje, Pivovar Uhřiněves tiene un pub en Vinohradská, pero todavía no lo he visitado.

Na Zdraví!

Pivovar Uhřiněves – Pivovarská Restaurace
50°1'46.881"N, 14°36'18.711"E
K sokolovně 38 – Praha-Uhřiněves
+420 267 711 949 – info@restaurantpivovarska.cz
Lun-Sáb: 11-24, Dom: 11-23

6/9/16

Paseo Cervecero en Slaný


Iba a ir solo, pero el día anterior, un lunes, un viejo amigo que hacía mucho tiempo no veía me mandó un mensaje de texto. Le conté de mi plan y el muchacho se invitó.

Nos encontramos a la hora acordada en la estación de metro Veleslavín, junto cuando el bondi se acercaba a la parada. Luego de un un tranquilo y cómodo viaje de media hora, nos bajamos en la terminal de autobuses de Slaný. Una corta caminata nos llevó a Továrna Slaný, un nuevo minipivovar que había abierto en febrero en un edificio que supo ser una fábrica (de ahí su nombre), en donde Jakub Veselý, el mismo de Pivo Falkon, hace las veces de Maestro Cervecero.

Por algún motivo, esperaba que el local sea diferente. Quizás un espacio abierto, con techos más altos y el bar al fondo del salón o justo a la entrada. En lugar de ello, está distribuido en varios salones, haciéndolo más grande de lo que parece al principio, con una relativamente pequeña zona de bar a la izquierda de la puerta; todo en madera oscura, incluyendo los muebles. Es un poco demasiado genérico para mi gusto, y (al igual que la tipografía del logotipo) demasiado parecido a un Pilsner Urquell Original Restaurant. Pero eso al fin y al cabo es de muy poca importancia, en especial cuando el servicio y la comida que tuvimos fueron muy buenos.

Tenían cuatro cervezas de barril. Empecé con la Továrenská 10° světlé, una de esas cervezas que tiene todo lo que tiene que tener, pero un poco mal puesto. Entraba con algo de amargor, seguido por una cucharada demasiado generosa de dulzura casi caramelosa que rápidamente se hacía a un lado para dejarle paso a un final aguado, allí donde quizás el amargor debería haber estado. Insastisfactoria, es la palabra más correcta que se me ocurre para evaluarla. Kruták 12° světlé, la que siguió, tenía todas esas mismas cosas, pero más uniformemente distribuidas y en una capa un poco más espesa. Un ejemplo académico de lo que debería ser una buena Světůý Ležák. La verdad que me encantó. Terminé el almuerzo, que pasamos charlando de los más variados temas, con Salzberg 12° tmavé, una lager oscura que con maestría caminaba en el límite entre lo dulce y lo tostado. Increíblemente agradable. No me molesté con la cuarta, la IPA de 15°, Protektor, que solo estaban disponible en 0,3l por el mismo precio que medio litro de las otras. No entiendo por qué lo hacen (y me pregunto si los costos de producción de una IPA son tanto más altos como explicar la diferencia de precio). Mi amigo la tomó y dijo que estaba bien.

El balance general es muy bueno, y por sí mismo hizo que el viaje valiese la pena. Pero ya que estábamos en Slaný, habría sido un pecado no darse una vuelta por Pivovar Antoš.

El tiempo había decidido finalmente honrar su amenaza cuando dejamos Továrna. No estaba diluviando, todavía, pero ya nos estábamos mojando mientras caminábamos por Wilsonová hacia el centro. Fue en esa arteria en donde un cartel llamó mi atención. Anunciaba Zichovecký Pivovar, el escenario de World Beer Idol, la competencia en la que había sido jurado en enero. Estábamos en la entrada de Hugo Bagel Café.

Después de pensarlo por uno o dos segundos, entramos para hacer una escala. Si me hubiesen mostrado una foto del boliche, y me hubiesen dicho que está en Vinohrady o Holešovice, probablemente lo habría creído. Tiene la pinta y la decoración que se ha vuelto casi estándar en la nueva raza de café/bar/pub que se ha estado multiplicando por toda Praga. La comida que pasó ante nuestros ojos en ruta a otras mesas también se veía y bien, y el servicio fue excelente. La cerveza, por otro lado… Pedí una 10° de Zichovec, fue la sombra de los buenos recuerdos que tenía de ella; puede que no haya estado tan fresca como debería. Mi amigo pidio Matuška Apollo Galaxy y quedó muy satisfecho.

No es el tipo de local que uno espera encontrar en una ciudad checa mediana, pero una muy agradable sorpresa y, espero, parte de una tendencia más extendida por todo el país.

La lluvia se había intensificado durante nuestra escala y ya era bastante hinchapelotas, y no podría decirse que era de ayuda para encontrar el camino cuando entramos en la ciudad vieja de Slaný. Me di cuenta que no estaba seguro de la ubicación de la cervecería en relación a donde estábamos nosotros, y terminamos tropezándonos con ella cuando pensé que nos habíamos perdido.

Volver a estar bajo techo fue muy agradable, y volver a esta brewpub después de quizás dos años lo fue aun más. Nada había cambiado desde mi última visita, por suerte (aunque la empresa se ha expandido con una segunda, y más grande, fábrica en la periferia de la ciudad). El servicio fue tan bueno como había sido en los dos locales anteriores, y acá también tenían una Desítka de barril, Rarach. Muchísimo mejor que las dos anteriores; excelente, de hecho. Lo mismo podría decirse de la Polotmavá 13°. A veces, me gustaría que las microcervecerías checas se enfoquen más en cervezas como esta y menos en IPAs, pero quizás no son tan sexy (¿o rentables?). No obstante, cerré la corrida cervecera  con Tlustý Netopýr. No me importó (demasiado) que esta IPA de centeno también esté disponible solo en porciones de 0,3l (¡es de solamente 17°!), a un precio más alto que el de las otras dos por medio litro. Tenía ganas de tomar una malé pivo de todos modos y, con un palmarés de ya tres litros de cerveza, muchas cosas habían dejado de importarme. Además, la cerveza sí que es excelente y fue el moño perfecto para un día genial en compañía de un buen amigo.

Ya sea solo o acompañado, Slaný es sin duda un excelente destino para una excursión cervecera fuera de Praga.

Továrna Slaný
50°13'43.028"N, 14°4'40.694"E
Wilsonová 689 – Slaný
info@tovarnaslany.cz – +420 312 522 822
Lun-Jue, Dom: 11-22, Vie-Sáb: 11-23

Bagel Café Hugo
50°13'48.153"N, 14°4'51.795"E
Wilsonová 585 – Slaný
hugo@bagelcafe.cz – +420 734 154 250
Lun-Jue, Dom: 10:30-22, Vie-Sáb: 10:30-23

Pivovar Antoš
50°13'47.938"N, 14°5'19.052"E
Vinařického 14 – Slaný
kontakt@antosovakrcma.cz – +420 731 413 711
Lun-Jue: 11-23, Vie-Sáb: 11-24, Dom: 11-22