9/7/16

Fuera de Tema o ¿Habría que Prohibir la Cerveza?


El otro día, la gente de Cerveza Artesana llamó a sus seguidores de Facebook y de su página web a que firmen una petición para que la Unión Europea esencialmente prohíba al glifosato, el herbicida de más amplio uso en el mundo, si no me equivoco.

El argumento para ello es que el glifosato es una sustancia supuestamente cencerígena, de acuerdo a la clasificación de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (International Agency for Research on Cancer – IARC), que la incluye en la Categoría 2A – Cancerígenos Probables, junto con las carnes rojas, el mate consumido a más de 65°C y ser peluquero, entre otras cosas.

Lo curioso de esto es que esa misma lista incluye en la Categoría 1 – Cancerígenos Conocidos, junto con fumar, la carpintería, el plutonio y los escapes de motores diésel, al producto que Cerveza Artesana activamente promueve ya desde su mismo nombre: las bebidas alcohólicas.

No es mi intención con esto acusar a esta gente de hipócrita, no tengo motivos para creer que lo son, pero sí son víctimas de la ignorancia. En su llamado no hacen más que copiar y pegar los cansinos argumentos de una campaña de miedo, sin cuestionarlos y mucho menos corroborar la información. De otro modo, dudo que habrían mencionado la lista del IARC. No solo porque indica que el producto cuyo consumo ellos fomentan es “más peligroso” que el producto que quieren se prohíba, sino porque habrían estado al tanto de que la Organización Mundial de la Salud y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura han declarado oficialmente y de manera conjunta que es improbable que el glifosato suponga un riesgo cancerígeno para los seres humanos por exposición a través de los alimentos. (el .pdf de la declaración en inglés se descargar aquí).

El problema es que el significado de la lista de la IARC no es tenido en cuenta, o ha sido directamente tergiversado, en gran parte como resultado del hambre de los medios por titulares bombásticos que generen tráfico para sus sitios web—el llamado clickbait. Pero, tal como este este video en inglés lo explica de una manera muy clara y didáctica, lo que las categorías de la lista indican son más que nada riesgos hipotéticos: si se cumplen ciertas condiciones (nivel de exposición, dosis, etc.) este producto/sustancia/actividad se sabe es cancerígeno, es probablemente o posiblemente cancerígeno, no se ha podido determinar que lo sea, probablemente no lo es. Para poner un ejemplo claro: un par de birritas después del laburo, o un pucho después de un polvo no significa que vayamos a desarrollar algún tipo de cáncer; al igual que comer un pan elaborado con harina de trigo transgénico rociado con Roundup.

Pero el sensacionalismo no reconoce lógica. Hace unos meses, el mundo se sacudió al enterarse que restos de glifosato habían sido encontrados en las 14 marcas de cerveza más populares de Alemania. ¡Horror!

Claro, si nos ponemos a leer el artículo debajo del titular apocalíptico o buscar un poco más de información (pero quién tiene tiempo para eso cuando hay tantos selfis para hacer), nos encontramos con una realidad completamente diferente. El divulgador científico Kevin Folta hace un muy buen análisis del tema: las concentraciones de glifosato detectadas en las cervezas van de los 0,46 µg/l a los 29,74 µg/l (microgramos por litro). En otras palabras, hay gente que pretende que nos asustemos por la presencia de dosis insignificantes de un “cancerígeno probable” en un producto que contiene 50.000.000 µg/l de un “cancerígeno conocido”.

En serio, dejémonos de joder un poco, si a pesar de todas las muertes causadas por el alcohol, no tenemos problemas en aceptar el hecho de que su consumo moderado no significa un riesgo para la salud—y hasta creemos que es saludable—¿por qué le tenemos miedo a una sustancia que ha probado ser eficaz y segura si la emplea tal como se indica?

Na Zdraví!

PD: A veces me pregunto si la campaña contra el glifosato (un producto ya no sujeto a patente) no es orquestada y financiada por algún fabricante, o propietario de la patente, de algún pesticida orgánico. (¿vieron? proponer una teoría conspirativa es muy fácil. Ahora es solo cuestión de esperar que Monsanto me envíe los honorarios por Bitcoin).