19/4/16

Unas Birras Pascuales


Parte de la última Semana Santa la pasamos con los parientes de mi mujer en Strakonice. El domingo fuimos a Sušice, una localidad a unos 30 km. El tiempo estaba hermoso y el viaje fue muy agradable, como es de esperarse en las rutas secundarias de Bohemia del Sur.

Sušice es una ciudad bastante bonita, con un casco histórico bien conservado y un muy lindo parque en una isla del río Otava. Lamentablemente, era aun demasiado pronto en la temporada y el jardín cervecero estaba cerrado, de otro modo, habría sido perfecto (es un jardín cervecero como Perun manda, a la sombre de grandes árboles y no unas mesas en un estacionamiento).

Después de pasear y soltar al perro por un rato, fuimos hacia el centro a buscar un lugar donde comer. Elegimos un restaurante en la plaza, porque sí, Restaurace Gloria. Sin nada que destacar, ubicado en un sótano abovedado. Tenía pinta de ser un lugar que en algún momento tuvo ambiciones que jamás se materializaron. La comida estaba bien, ni más ni menos, y tenían Svijany de barril.

Cuando empecé con esto de escribir sobre cerveza, hace ya una década, el solo ver un cartel de Svijany era suficiente como para entusiasmarme. Mucho ha cambiado desde entonces; la cervecería, creo, ha duplicado su tamaño, y no sin algunos dolores de crecimiento. Se dice que empezaron a usar HGB para compensar por la falta de capacidad, mientras se expandían físicamente. En todo caso, perdí interés en sus cervezas y, de tomarlas casi todos los días—al menos la 12°—hoy solo las elijo si no hay nada mejor a mano—como en este caso.

El camarero se equivocó con la primera birra que pedí y me trajo Kněžna, la cerveza oscura de Svijany. No me acuerdo cuando fue la última vez que la había tomado, pero incluso cuando Svijany era mi cervecería favorita, no me gustaba mucho—demasiado dulce. ¡Vaya sorpresa! Totalmente diferente a lo que me acordaba. Más chocolate y torrado y menos caramelo. ¿Habrán dejado de usar sacarina para hacerla? Le siguió 450, una cerveza que lanzaron hace dos años, para celebrar el (supuesto) 450 aniversario de la cervecería, elaborada con lúpulos Saaz de su propia plantación. La había tomado una sola vez y me pareció medio pedorra. No esta vez. Estaba muy rica, una Světlý Ležák sacada de un manual de elaboración: chispeante, fresca, limpia, con el cuerpo correcto y el suficiente carácter como para quedarse con algo de tu atención. Quizás es hora de revisar a Svijany, pensé cuando dejábamos el restaurante.

Luego de una escala rápida en un café, también en la plaza, cruzamos el río en dirección a (?), una loma con vistas fantásticas a la ciudad y la campiña circundante.

Pocos metros luego de haber cruzado el puente, vi un cartel indicando la dirección a un “minipivovar a restaurace”, uno del cual nunca había oído.

Cuando empecé con esto de escribir sobre cerveza, hace ya una década, si ver un cartel de Svijany era suficiente como para entusiasmarme, encontrarme de casualidad con un brewpub del cual no sabía me habría causado un frenesí extático. Aunque, ahora que lo pienso, no sé que tan probable habría sido entonces encontrarme de casualidad con un brewpub del cual no sabía. Las micro-cervecerías eran relativamente pocas, y seguro habría investigado un poco antes de ir a cualquier lado (y habría hecho todo lo posible para timonear el viaje en dirección a una cervecería). Pero las cosas han cambiado, mucho. Dejé de prestarle atención a las noticias sobre nuevas cervecerías ya hace algunos años; no solo porque es casi imposible mantenerse al día—parece que cada semana hay una cervecería nueva—pero también porque ya estoy algo desencantado con ello.

Habiendo dicho todo esto, todavía queda algo del ticker en mí y no había modo de que pasase por enfrente de una cervecería sin tomarme por lo menos una, y quizás poner algunas botellas en la mochila.

Pivovar U Švelchů abrió en 2014. El pub tiene muy linda pinta, con mucha madera y, en general, un estilo que, si bien moderno, no va a quedar obsoleto en un par de años. Estaba también mucho más animado que el restaurante en donde habíamos comido, y me hizo lamentar no haber hecho los deberes; almorzar acá habría tenido más onda, pensé, hasta que tomé su Světlý Ležák. Una cagada esa cerveza: demasiado carbonada, dulce donde debería ser amarga y amarga donde debería ser dulce, vacía en el medio y con una pizca de cable quemado para añadir complejidad. Tenían otras tres cervezas pinchadas, incluyendo una IPA (claro), y algunas más en botella; no me molesté con ellas. Si son capaces de ofrecerme una Světlý Ležák como la gente, me cago en el resto.

Pero para ser sincero, es muy posible que haya tenido mala suerte. De haber ido una semana antes o después me podría haber encontrado con cerveza buena, o hasta fantástica. Es la lotería de las micros, y parece que muchos dueños están satisfechos; en tanto la gente siga comprando, no tienen motivos para preocuparse, o mejorar, quizás.

Minipivovary como este son lo que te hacen valorar muchos más a las marcas regionales, en especial que se han vuelto algo tan común. No son chetas ni innovadoras y les cuesta mantenerse al ritmo de las nuevas tendencias—si es que se molestan—pero en su mayoría siguen siendo fiables y asequibles, un refugio tanto de la europivo como de las lottery ležák y las IČE sobrevaloradas. Se merecen más reconocimiento.

Na Zdraví!

Restaurace Gloria
49°13'54.089"N, 13°31'11.310"E
Nám. Svobody 6 – Sušice
+420 608 246 869 – info@voky.cz
Lun-Dom: 10-22

Pivovar U Švelchů
49°13'44.886"N, 13°31'27.045"E
Nuželická 25 – Sušice
+420 725 840 119 – info@pivovarsusice.cz
Lun-Jue: 10-22, Vie-Sáb: 10-23, Dom: 10-21

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