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El Desafío del Tranvía (4): Strossmayerovo nám - Lipánska - Nákladové nádraží Žižkov


Cuando salí de U Divadla esperaba que el destino me ponga en el 17 a Trója, una parte de la ciudad que nunca he explorado, pero terminé en el 26 en camino a Lipánska. Al menos ya sé dónde voy a tomar la siguiente birra: Lavička.

A pesar de que siempre me ha gustado la pinta de este lugar desde afuera, nunca entré; ni siquiera lo tuve en cuenta para la 2ª Edición de la Guía Cervecera para Borrachines. No sé porqué.

El interior es más o menos lo que esperaba. Es un restaurante de cabo a rabo, no un pub. La decoración no lo deja en dudas, así como el bar casi oculto detrás del hogar; no tiene dónde sentarse y está bastante abarrotado, como si no esperasen (¿o quisiesen?) que alguien se pose en él. En resumen, un lindo boliche para traer a un cónyuge o pareja de larga data, pero no tanto para birrear con amigotes.

Todavía queda parte del público del almuerzo, y todos están muy letárgicos, a excepción de las dos mamínky y sus retoños—de muy buen comportamiento los cuatro—y un tipo furiosamente escribiendo en su celular lo que parece ser una novela corta, mientras su comida enfría debajo de sus narices. (a riesgo de quedar como un snob patético, esto es una prueba de lo poco que a algunos les importa la comida. No puedo creer que haya gente que le da más importancia a un mensaje de texto, o incluso una llamada, que a la comida que pidieron y van a pagar, pero cada uno tiene diferentes prioridades.)

La cerveza, Bernard Nefiltrovaná 12°, está en muy buena forma (mejor de lo que esperaba, teniendo en cuenta que casi nadie está tomando cerveza), solo les reprocho no haberla servido en un vaso remojado en agua fría, como es apropiado.

Lavička no es mi tipo de lugar, pero me imagino que a la patrona sí le gustaría. Lo tendré en cuenta, en especial en verano, parece que tienen un lindo patio.

Ha empezado a llover, esa llovizna bajo la cual es muy agradable caminar, en especial en una ciudad. Pero no puedo darme el gusto, soy un hombre en una misión… ¿Dónde oí eso? No importa, tengo que tomar el tranvía. Esta vez es el 9 a Nákladové nádraží Žižkov.

La verdad, no hay mucho de donde elegir. Un tugurio con Staropramen y un Činské Bistro con Samson al lado de la parada. Me parece que voy a tener que ir a U Kozla, en Basilejské nám.

¡No! Todavía no. Voy a explorar un poco las calles secundarias a ver si tengo suerte, y si no, por lo menos voy a haber dado la caminata que tanto quería.

No me encontré con ningún bar (me gustaría hablar con quienquiera haya sido que dijo que Žižkov tiene la más alta concentración de bares en… algún lado). Pero no me quejo, el paseo estuvo lindo y estoy de buen ánimo para una cerveza.

Esta sí que es una hospoda. Salón con bar a la entrada—con una mesa para štamgasty—y el comedor, subdivido, atrás. Todo es reconfortantemente anticuado. A excepción de algunas de las botellas exhibidas a lo largo de las paredes recubiertas de madera (hay una de cerveza de trigo sarraceno de Eslovenia, nunca había visto algo así), dudo que la decoración haya cambiado mucho en el último cuarto de siglo—incluyendo a lo manteles feos y el mozo con corte mullet que solo toma pedidos de comida (hay otro para las bebidas). Solo me gustaría que las ventanas no fuesen esmeriladas, el tiempo está perfecto para ver pasar al mundo mientras se toma despacio una cerveza.

La clientela está conformada por un grupo bastante diverso: hombres y mujeres de edades y condiciones sociales diferentes, y no veo a nadie con la geta pegada a una pantallita, como si la atmósfera del bar les hubiese hecho los amos electrónicos que llevan en bolsos y bolsillos. El mozo recitando con mucha paciencia, y de memoria, el menú del día a un cliente ciego contribuye a la onda de rioba que me está haciendo sentir tan cómodo.

Es una lástima que no puedo elogiar la cerveza.

No me doy cuenta que hay algo mal con ella sino después de haber pedido la segunda, cuando eruté. Los eructos son una herramienta menospreciada para evaluar lo que yo he dado en llamar el pos-retrogusto de una cerveza. Por ejemplo, me gustan mucho los eructos de una IPA limpia y aromática. En este casi, sin embargo, el pos-retrogusto evoca abrir la puerta y entrar a un sótano profundo y mal ventilado de un edificio viejo. No me acuerdo cuándo fue la última vez que tomé Kozel Světlý, pero dudo que sea la cerveza; algún problema con las líneas de dispensado me imagino debe ser la causa más probable, en cuyo caso pedir alguna de las otras cervezas de barril no sería sensato. Una pena, estaba disfrutando de este boliche.

Hora de irse, me parece

Na Zdraví!

Restaurace Lavička
50°5'3.961"N, 14°27'5.107"E
Seifertova 77 – Praha-Žižkov
+420 222 221 350 - zahradni@restaurace-lavicka.cz
Lun-Sun: 11-23

U Kozla
50°5'14.561"N, 14°28'10.942"E
Jana Želivského 4 – Praha-Žižkov
+420 222 580 405
Lun-Sun: 11-23

Comentarios

  1. Hay algo que no me queda claro Max. Todas estas etapas del desafío del tranvía, las hiciste el mismo día? O te vas a tu casa y otro día retomas el desafío donde lo dejaste?
    Saludos,
    Torpedo

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  2. ¡Totalmente de acuerdo en que los eructos no son tenidos en cuenta cuando se trata de evaluar una cerveza! Cuando tuve una etapa de tomar notas de las birras que bebía,usaba bastante esa herramienta...Claro, que no en todas salen ni en todas son agradables,pero creo que dan bastante información sobre lo redonda que puede ser una cerveza.
    Parece de coña,pero no lo es.

    C.

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    Respuestas
    1. Las competencias serían mucho más divertidas si los jueces tuviesen que erutar para evaluar cada muestra.

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