26/9/15

La Ronda: Macros y Micros


Tenía pensado dejar pasar La Ronda de este mes, convocada por Humulus Lupulus, tengo bastante trabajo terminando el libro y la verdad que el tema... bueno. Pero en un recreo escribí lo siguiente, así que acá tienen:

Olvidémonos por un momento de los detalles: tamaño, escalas de producción, estrategias y políticas comerciales, constitución societaria, etc., y enfoquémonos en lo básico: ¿Qué es una macro-cervecería? Una empresa cuyo negocio es la venta de las cervezas que fabrica. ¿Qué es una micro-cervecería? Una empresa cuyo negocio es la venta de las cervezas que fabrica. Ergo, son parte de la misma industria. ¿Qué es lo que una macro-cervecería quiere? Mi dinero. ¿Qué es lo que una micro-cervecería quiere? Mi dinero, por supuesto. Ergo, son competidores; no importan los detalles ni los discursos mercadotécnicos, el hecho innegable y objetivo es que cada mango que gasto en una es un mango que no voy a poder gastar en la otra.

Ya está, se acabó, ¿por qué seguir?

Todo lo que pudo ser debatido, ya ha sido debatido ad nauseam: que las macros (a veces) se aprovechan de su posición dominante en el mercado, que las micros (algunas) se aprovechan de la ignorancia del consumidor promedio, que cervecerías más grandes están comprando cervecerías más chicas (como si eso fuese algo nuevo bajo el sol), que a menudo el marketing y las declaraciones públicas de macros y micros nos toma por tarados o parecen ser parte de un esfuerzo deliberado para insultar nuestra inteligencia… todo eso ya ha sido agotado, y aburre.

Es hora de dejar todo esto atrás, y enfocarnos en cada empresa, sus productos, políticas y discursos, por separado y, más allá de los detalles—tamaños, escalas de producción, estrategias y políticas comerciales, constituciones societarias, etc.—criticar lo que merezca ser criticado, elogiar lo que merezca ser elogiado y comprar lo que merezca ser comprado.


Na Zdraví!

10/9/15

Importante Novedad


Tengo el agrado de anunciar que he completado la parte más grande, difícil pero más entretenida del proyecto “Praga: Guía Cervecera Para Borrachines – 2da edición”: escribir el libro. Tiene 16 recorridos y un par de secciones, y en total cubre más de 130 bares, cafés y restaurantes de toda la ciudad y sus alrededores.

Es cierto que lo terminé con algunos días de retraso (en parte porque decidí que el último capítulo sería un épico recorrido de 11 bares escrito en estilo de relato corto) y quedan todavía algunas líneas por componer. Pero ya puedo empezar con la parte más tediosa de editar y poner todo junto, incluyendo fotos, para que hacer de unos cuantos archivos de texto un libro.

No sé qué tanto me va a tomar para terminar eso. Dependerá del trabajo, ya saben, del que paga las cuentas (y la cerveza), y que siempre tiene la más alta prioridad (e menos que alguien comprar algunas centenas de copias por adelantado para que pueda dedicarme full-time a la tarea).

Eso es todo. Sigan tomando lo que estaban tomando.

Na Zdraví!

4/9/15

Una Diatriba Medida


Cervezas servidas en porciones de 0,4 l no son nada nuevo. Flekovský, Sv. Norbert, Staropramen Granát, Velvet y Kelt (cuando todavía existía), y Ferdinand Sedm Kulí siempre han estado disponibles en ese tamaño, únicamente. Pero parece que últimamente esta plaga se ha multiplicado. Ninguno de los tres brewpubs más nuevos de la Ciudad Vieja, U Tří růží, Národní and U Dobřenských, sirven sus cervezas en porciones completas, para adultos, de medio litro. También hay bares como Pivo a Párek y Pivní Rozmanitost que ahora venden algunas cervezas en 0.4l, y hasta empresas más grandes como Plzeňský Prazdroj y Pivovary Lobkowicz han empezado con esto.

Esto no me gusta, para nada.

Cuando pienso en točené (o, para hablar como se debe, čepované) pivo, me imagino un vaso o jarro de medio litro (o uno de 0,3 l, en esas raras ocasiones que quiero malé pivo), así que una porción de 0,4 l me causa la sensación de que me están pijoteando.

Sé que es solamente una sensación (aunque si en Vojanův dvůr podés comprar medio litro de cerveza de U Tří Růží al mismo precio que 0.4 en la cervecería, o si 0.4 l de Bernard Černý cuesta lo mismo que solía costar 0.5l, en el mismo bar, por un engañapichangas, ya no estoy tan seguro). Tal como lo veo, no se trata más que de un truco psicológico similar a poner un producto a 99,90 en lugar de 100, ya que se usa más que nada para las cervezas más caras.

Esto lo hace un poco tonto. Para bien o para mal, hay creciente número de gente, al menos en Praga, que se acostumbrado a pagar precios altos por cervezas que ellos consideran lo valen. El precio ya ha dejado de ser una barrera automática para el éxito de una micro-cervecería, pregúntenle a Matuška, si no me creen. Entonces, si un bar me está cobrando 56 CZK por 0,4l, ¿por qué no pueden cobrar 70 CZK por una porción completa? No lo entiendo. (el caso de Pivovar Národní es todavía más difícil de enteder, ¿35 CZK por 0,4 l? ¿Cuál es el problema con 45 CZK por medio litro?)

Para ser justos, podría decirse que esto es un capricho mío. Después de todo, por volumen, estoy pagando lo mismo más allá del tamaño del vaso (a excepción de Bernard Černá Lavina, es sí es un curro). Las botellas de 75 cl, por otro lado…

Solía comprar Antoš Tlustý Netopýr bastante a menudo. No era barata (110-120 CZK por una botella PET de 1 l), pero lo valía. Sin embargo, últimamente la he visto disponible solo en una muy linda botella de vidrio de 75 cl ¡AL MISMO PRECIO! Lo mismo sucede con las cervezas de Frýdlant y algunas otras que no me acuerdo ahora.

¿Soy acaso el único que cree que esto no está bien, pagar un recargo del 25% sin nada de valor equivalente a cambio de ello?

Esto se lo podemos agradecer a los snobs de las botellas de vidrio; esa gente que está convencida y dispuesta a decirle a todos aquel que quiera escuchar, y al que no quiere escuchar también, que las botellas PET no son un contenedor digno de un líquido precioso como la buena cerveza, y que deberían estar reservadas a porquerías como Braník, o algo así. Por supuesto, no están al tanto que lo mismo se decía sobre las botellas de vidrio hace algo así como un siglo atrás.

Es verdad que el PET no es un material ideal, estoy de acuerdo. Pero tampoco lo es el vidrio*; he comprado muchas botellas de vidrio (marrón) con cerveza oxidada, afectada por la luz, o peor. Hoy trato de tener más cuidado y el problema ya ha desaparecido, al igual que con las botellas PET. No es tan difícil, en serio.

Entones, lo que he decidido hacer es boicotear las cervezas checas con un contenido de alcohol menor al 8% vendidas en botellas de 75 cl (y sus todavía más estúpidas hermanas de 33 cl). Ya no las compro, para tomar en casa; para llevar de regalo siguen teniendo mejor relación precio-calidad que un vino por la misma plata.

Na Zdraví!

* A menos que estemos hablando de cervezas con acondicionamiento en botella o barril, cualquier otra cosa que tomar directo del tanque de fermentación secundaria es una concesión en calidad.