23/7/15

El Vaso Correcto


Siguen existiendo tontos que insisten en que cada estilo de cerveza tiene su vaso correcto. ¡Son unos mentirosos! Todos, sin excepción.

El vaso correcto para degustar correctamente cualquier cerveza es este.
Todo lo demás es verso.

Na Zdraví!

15/7/15

Escapada cervecera en Příbram


Mi mujer es de Příbram, y va para allá bastante seguido para visitar al padre y ayudarle con algunas cosas (es bastante mayor y su salud no es la mejor). Yo no. No me gusta para nada esa ciudad y limito mis visitas a dos por año, que son dos más de las que me gustaría. El pasado sábado fue una de esas visitas. Fuimos a celebrar el cumpleaños de mi suegro acompañados del resto de mi familia política.

Pero esta vez tenía un plan. Luego de un almuerzo más o menos en un restaurante con un camarero que cometía actos indecibles contra la cerveza, y de comer la torta, le dije a mi mujer que me iba de paseo—a Pivovar Podlesí, justo a las afueras de la ciudad, y a unos 3,5 km de la casa del suegro.

Era un día bastante caluroso, pero la caminata, si bien lejos de ser linda, no fue difícil y media hora más tarde estaba parado enfrente del brewpub.

Pivovar Podlesí abrió a fines de 2013. Había tomando solo una de sus cervezas, una IPA, que había estado sorprendentemente buena, en especial para una cervecería nueva, pero no había oído demasiado del resto de lo que elaboran (y la IPA no estaba en servicio ese día). Podría decirse que no sabía que esperar, pero allí estaba, contento de haber huido de la reunión familiar, al menos por un rato, y con una sed de puta madre.
El jardín al frente tenía linda pinta, y estaba tentador, pero cuando voy a un boliche nuevo quiero ver lo que hacen en el bar así que me senté adentro.

El equipo de cocción está al lado de la entrada a la taberna, a la izquierda, detrás de una partición con una ventana que mira al bar, en diagonal a los grifos. En la parte trasera hay otro salón, más grande, que no se veía mal, pero estaba totalmente vacío. Me tuve que sentar ahí; las dos mesas frente al bar, una estaba reservada para štamgasty y había una notebook abierta sobre la otra, y el bar no tenía bancos. No importó, desde donde me senté se podía ver bien lo que el grifero hacía.
Como corresponde, abrí la sesión con la desítka de la casa, Brdonoš. ¡Una hermosura! Es cierto que luego de caminar 3,5 km en una tarde calurosa, casi cualquier cosa que se haga llamar pivo me habría gustado, y que el primer tercio de la pinta casi que se desvaneció por mi garganta. Pero aun así puedo afirmarles que era perfecta, sin rastros de maltas caramelizadas, tal como debería ser para una desítka como Dios manda.
Ya con esa birra, Pivovar Podlesí se había ganado mi respeto. No habría importado quedarme con ella el resto de la tarde, pero quería saber cómo eran las otras cervezas.

Subiendo en la escala Plato estaba Podlesní Ležák. De aspecto, era igual a la anterior. Si no hubiese estado mirando al grifero mientras la servía, habría creído que se equivocaron con el pedido. Sin embargo, al paladar era un poco más plena, y también sosa. Le tomó unos tragos a la cerveza para sentirse cómoda en mi compañía, y para la segunda mitad del půl litr me había cautivado (otro ejemplo de por qué estoy convencido de que las medidas de cata no son para nada suficientes para apreciar bien a una cerveza, cualquier cerveza). Tenía las mismas características que su hermana menor, pero con dos grados más de firmeza. Una cerveza fantástica (una impresión reforzada por la botella PET que me llevé a casa).
Mikeš, una Tmavá 13º era la que seguía, y la que menos me gustó. La manera en que se las arreglaba para caminar una fina línea entre dulce y torrado era interesante y divertida, pero yo prefiero que mis cervezas oscuras sean más carnosas y esta estaba demasiado flaca para mí. Muy bien hecha, para ser justos, pero no del todo a mi gusto.
La última cerveza en la lista era Summer Fresh, una Ale de 10º. Dudé un poco. Las Ejly checas son una bolsa de gatos, a menudo descepcionantes, y tenía tiempo para una sola cerveza más. Entonces me acordé de la IPA, ¿podría quizás pedir un vaso chico? ¡Qué mierda! Me dije. Con cervezas como esta, cualquier cosa menos de medio litro es una pérdida de tiempo. Y si resulta no ser buena, mala suerte.

Por suerte, mis temores resultaron ser en vano. La birra era una maravilla; una Ale hecha y derecha, y deliciosa, con los lúpulos (¿Citra?) hablando en una voz bien clara (no hace falta gritar cuando se tiene algo interesante que decir), dejando cortésmente a las maltas decir lo suyo. ¡Y a 32CZK el medio litro!
En general, me llevé una excelente impresión de Pivovar Podlesí, y encaré la caminata de vuelta de muy buen humor (tener 2l de cerveza en el buche puede que haya contribuido a ello). No voy a decir que estoy ansioso de volver a Příbram, pero es bueno saber que este brewpub estará allí cuando eso suceda, y espero poder encontrar sus cervezas en Praga.

Na Zdraví!

Pivovar Podlesí
49.6898747N, 13.9820456E
Podlesí 139 – Příbram
info@pivovarpodlesi.cz - +420 604 254 574
Lun-Jue, Dom: 10:30-22, Vie-Sáb: 10:30-24

13/7/15

Jordi Luque es un snob, pero tiene razón en algo


No tengo idea quién es Jordi Luque, ni tengo muchas ganas de averiguarlo; puede que sea un muy reconocido y respetado periodista gastronómico, o un pasante que escribe en el equipo de El Comidista a cambio de vales para restaurantes de lujo; no sé, ni importa ya que ni siquiera los expertos están libres de decir estupideces de tanto en tanto, en especial cuando opinan sobre algo que no conocen tanto como esperan hacernos creer. Estupideces como Por muy flamencos que os pongáis, (la cerveza) nunca estará a la altura del vino o los destilados.” ¿A alguien acaso se le ocurriría decir que la carne vacuna es superior a la porcina o de ave? No, por supuesto, y sin embargo, este muchacho está haciendo lo mismo con productos igualmente disímiles (dicho sea de paso, afirmar que la cerveza es superior a los vinos o los destilados es igualmente cretino, y es algo que, debo confesar, super creer en el pasado).

No puedo evitar ver a Luque como uno de esos personajes que habitan una burbuja en donde los vinos como Don Simón o vodkas como el Vikoroff no existen. Un snob convencido de que sus gustos y preferencias equivalen a un parámetro objetivo de calidad y de lo que es correcto y apropiado, de otro modo no podría decir que ”el champán se guarda para las grandes ocasiones y la cerveza sólo es el principio del camino del bebedor. Pero eso es algo que se aprende trago a trago.”

El buen Jordi, que parece no salir demasiado de su burbuja, como buen snob, no es el primero que dice tamaña pavada en un medio español (¿Será amigo de Josep Maria Fonalleras i Codony? ¿Quizás un discípulo?). Me pregunto qué podría pensar de mí si se enterase que recibo al año nuevo con una cerveza nueva y diferente cada año, o que el pasado junio mi esposa y yo celebramos nuestro décimo aniversario de bodas brindando con una Oude Geuze Mariage Parfait añada 2005 que había comprado seis o siete años atrás justamente para la ocasión. Podría seguir con más ejemplos, pero esto no es más que un producto de mis preferencias como consumidor—en general, me gustan más las cervezas que los vinos (y sin embargo el Cava Raventós i Blanc 2003 que acompañó la pasada cena navideña es una de las bebidas más exquisitas que he probado en mi vida).

Y es una lástima, porque esas opiniones basadas en la ignorancia le quitan mérito a lo que dice sobre los “talibanes” de la cerveza artesanal, en donde sí tiene algo de razón (a pesar de él mismo cometer básicamente los pecados que condena).

Es cierto que los intentos de gourmetizar la cerveza suelen ser ridículos. No porque la cerveza sea un producto intrínsecamente indigno, cuya función debería limitarse a la de refresco, sino por lo mal que se hace; a menudo vistiendo de seda a productos ordinarios, en el mejor de los casos, solo con el objetivo de poder justificar precios inflados. Pero vamos, lo mismo sucede con los vinos y muchos otros productos comestibles.

No podemos tampoco negar la existencia de los personajes de los que el autor habla. Los vemos en blogs, foros, redes sociales, bares, festivales, etc. Gente que insiste con la ridiculez del vaso apropiado, la temperatura correcta y el maridaje indicado para cada cerveza. Son los que saben mejor que vos lo que a vos te gusta. Me acuerdo de ese que un festival insistía en que yo no estaba disfrutando la cerveza que claramente estaba disfrutando porque la estaba tomando de un vaso de plástico y no de vidrio. Confieso también haber sido uno de esos idiotas, por suerte me curé y pude mandar a este tipo a cagar, de una manera no diplomática, pero sí bien fundamentada.

Pero bueno, coincido con Jordi Luque, la cerveza, más allá de las etiquetas, es cerveza, al igual que el vino, más allá de las etiquetas, es vino. Todo lo demás son atributos extrínsecos que le asignamos a uno u otro influenciados por el marketing, la tradición, gustos y filosofías propios y la presión social. Lo importante es disfrutar del producto que más placer nos brinde, de la manera que más placer nos brinde, sin juzgar ni romperle las pelotas a aquel que elija de otra manera.

Na Zdraví!

PS: Coincido también con Luque en lo que dice sobre las Lambic (independientemente de si en serio cree o no que el contenido acético de estas no es una característica sino un defecto), no les puedo agarrar el gusto, por un lado, porque me recuerdan demasiado a lagers podridas que he tomado, y por otro, porque me saben mucho a vinagre, que me gusta mucho para aderezar una ensalada, pero no como bebida.