30/4/14

Reseña de vuelta a las raíces: Pivovar Bašta, Pivovar U Bulovky


No, no me he olvidado. He estado visitando algunos de los brewpubs the Praga y tengo varias reseñas en gatera. Aquí tienen las primeras dos: Pivovar U Bulovky y Pivovar Bašta.

Ambos locales son básicamente tabernas de barrio que resulta hacen su propia cerveza. Pero ahí es donde terminan las similitudes.

U Bulovky abrió en 2004, cuando los dedos de una mano eran más que suficientes para contar los brewpubs de Praga. Fue el primero en abrir fuera del centro, lejos de las áreas frecuentadas por turistas, y desde el primer día fue un negocio por sí mismo; la criatura de un Maestro Cervecero, Frantíšek Richter.

Bašta, por otro lado, abrió a fines de 2007, justo en los inicios del actual boom microcervecero, como un anexo de un bolichón de la vieja escuela, U Bansethů. El dueño no es un maestro cervecero, sino un hostelero que se dio cuenta qué tan buen negocio puede ser elaborar la cerveza propia.

Desde entonces, Bašta se ha agrandado, agregando un par de salones más (se ha vuelto también no fumador) y, más recientemente, han mudado la cervecería propiamente dicha a un espacio vecino. El recinto antes ocupado por el equipo ha sido convertido en un bar. Contrasta mucho con el estilo del resto del pub, pero me gusta lo que han hecho. Ahora es posible parar a tomarse una birra rápida na stojáka, comprar uno de los excelentes pasteles caseros, y seguir viaje. La oferta de cerveza de barril también ha sido ampliada con marcas importadas, en su mayoría belgas.

Bašta jamás se ha destacado por la consistencia de sus productos. Las cervezas de la casa son medio una timba. No recuerdo haberme encontrado nunca con una cerveza intomable, pero sí con unas cuantas que deberían haber estado mucho mejor. ¿Qué me encontraría ese día?

Las dos cervezas que tomé, Světlý Ležák y Polotmavý Ležák, estaban tremendamente bien tiradas. A las pesadas jarras de vidrio de medio litro (me cago en los snifters, copas tulipán y flauta, este es sin discusión el mejor tipo de vaso para cervezas como estas) las tienen en una pileta, sumergidas en agua fría, asegurando que están limpias, bien enjuagadas y frescas, pero no demasiado frías.

En cuanto a las cervezas en sí. La mejor manera que se me ocurre para describir a la Světlý Ležák es: ¿dónde está el lúpulo? Ya saben que yo no soy ningún hophead, y que me gusta tomar cervezas en donde lo que se destaca es la malta; y las maltas en esta estaban muy ricas. Es una lástima que no había nada para balancearlas. No estoy exagerando, parecía como si se hubiesen olvidado de agregar lúpulo.

La Polotmavý estaba mucho, mucho mejor. Tenía ese carácter de blues acústico que tanto disfruto en este tipo de cervezas; con las maltas en voz y guitarra y los lúpulos como una muy relajada sección rítmica. Muy satisfactoria.

A diferencia de Bašta, U Bulovky no ha cambiado en lo más mínimo desde aquellos días en los que solía ir a menudo. Sigue siendo el mismo lugar que te hace olvidar del paso del tiempo, una de las cosas que siempre me han gustado mucho de este local.

Sin embargo, hay un cambio al que le abría dado la bienvenida, su política fumadora. Por algún motivo, me sorprendió que todavía se permita fumar ahí. Ahora, (incluso como no fumador) estoy por principios en contra de una prohibición de fumar en bares y restaurantes. Soy un adulto y, como tal, soy bien capaz de elegir a dónde voy a ir por cerveza o comida, y no estoy obligado a ir a ningún lugar que tenga algo que no me guste, ya sean los precios, la música, el ambiente, la decoración, la comida, la marca de cerveza y su política fumadora. Dicho esto, U Bulovky es bastante chico y, aunque no había nadie fumando durante mi visita, no creo que vaya a ser muy agradable estar ahí cuando está lleno a la noche. Por suerte, Praga hoy ofrece un buen número de locales no-fumador con muy buena cerveza, lástima que U Bulovky no es uno de ellos.

Había cuatro cervezas de barril el día que fui: dos estacionales y las dos permanentes - Světlý Ležák y Weissbier. La lager fue como encontrarse en la calle con un viejo amigo que hace rato no ves y darte cuenta que ambos tienen un rato para ir a tomar una cerveza o dos, que se convierten en seis. Ya que la vida de ninguno no ha tenido grandes cambios, retoman la charla prácticamente donde la dejaron la última vez que se vieron. Cervezas como esta merecen ser más celebradas, en lugar de aquellas que intentan sacudir el mundo.

Creo que fue la de Richter la primera Weissbier que me gustó. Y, como la lager, esta estaba muy, muy lejos de ser floja. Seguía al pie de la letra todas las instrucciones del libro de texto, mientras cantaba una versión llena de palabrotas de un himno nacional. Más no se puede pedir.

Na Zdraví!

Sousedský Pivovar Bašta
50°3'46.390"N, 14°26'23.683"E
Táborská 49 – Praga 4
basta@ubansethu.cz – +420 724 582 721
Lun-Dom: 11-24
Tranvía: 18, Bus: 193 – Nuselská Radnice
No-fumador

Pivovar U Bulovky
50°6'54.980"N, 14°27'58.644"E
Bulovka 17 – Praga 8
richterpub@seznam.cz – +420 602 431 077
Lun-Jue: 11-23, Vie: 11-24, Sáb: 12-24, Dom: 12-23
Tranvía: 3, 10, 24, Bus: 201, 295 – Bulovka

27/4/14

De Birras en Baviera - 4ta parte


¿Qué? ¿Estás pensando en leer esta entrada sin antes haber leído Parte 1, Parte 2 y Parte 3? ¿Estás loco?

Cuando llegamos a Hofbräuhaus, Kristof llamó a un amigo suyo para ver si estaba en la ciudad. Era Diego, un Italiano que vende Auer-Bier en su bar en Verona, y un tipo genial.

Diego es una de esas personajes casi de ficción con una aparentemente inacabable colección de anécdotas que harían reír incluso a un guardia de palacio. A pesar de ser un extranjero que apenas va a Múnich a lo sumo un par de fin de semanas al mes, a Diego le tomó solo seis meses para ser aceptado entre los Stammich de Hofbräuhaus, y ahora tiene su propio Maß de cerámica que mantiene bajo llave en unos casilleros tipo jaula reservados para los más leales clientes de este salón cervecero

La idea de tener que esperar quizás media hora para poder tomar otro Maß de esa cerveza tan burocrática no era atractiva así que se decidió que iríamos a otro lado – Hofbräuhaus es, términos generales, uno de esos lugares a los que estoy contento de haber ido, pero no necesito volver.

Diego se hizo cargo de las tareas de guía – conoce la ciudad mejor que Kristof – y nos prometió que nos llevaría a un lugar bastante copado.

Lo seguimos hasta lo que podría describirse como una plaza muy pequeña, muy cerca del Neues Rathaus. Lo único que indicaba nuestra cercanía a un pub era un grupo de gente, algunos tomando cerveza, parado alrededor de una portal de aspecto muy ordinario.

Ese portal era la entrada a un espacio no mucho más grande que un ascensor en un edificio de oficinas grande y moderno, con unas escaleras a la derecha y una ventana en la parte opuesta. Esa ventana era la razón por la cual estaban todos allí; era de ahí de donde venía la cerveza. Este agujero en la pared es parte de Nürnberger Bratwurst Glöckl am Dom, un muy conocido local de Múnich, y, por algún motivo, la cerveza ahí cuesta 1€ menos que en el bar propiamente dicho. Increíble.

¡Me encantó! La atmósfera era espectacular. A pesar de estar literalmente codeándose con todo el mundo alrededor, no había ni una sola cara de orto. Todos estaban disfrutando de la cerveza y de la compañía. Y la cerveza era fantástica también, Augustiner Heller servida Bayrischer Anstich. ¡Qué belleza! Otra prueba más de que a una cerveza no le hace falta tener una docena de tipos de malta, una tonelada de lúpulos exóticos y alto octanaje para ser interesante y sabrosa.

Si bien nos gustó mucho el lugar este, la idea es que no te quedes ahí por más de una o dos birras, y a las reglas hay que seguirlas; después de todo, en Múnich no escasean los buenos lugares para seguir tomando.

Y fuimos a un muy buen lugar, sí señor. Andechser am Dom, que servía muy buena cerveza también, Andechs Helles, al igual que la anterior, dispensada por gravedad. Deliciosa.

Lo que más me impresionó, sin embargo, fue la manera en que han resuelto el servicio afuera. En lugar de tener al personal corriendo sin parar ida y vuelta al bar de lo que debe ser un boliche bastante grande, como es común en Múnich, pinchan un barril de 10-15 litros en una mesa afuera. Tan simple y tan brillante. No hay necesidad de aparatosos sistemas de tiradores por presión, que necesitan limpieza y mantenimiento, producen mermas, y a veces dan problemas en el peor de los momentos; se le facilita el trabajo al personal mientras que al mismo tiempo se acelera el servicio y le ofrecen mejor cerveza a los clientes.

Cuando llegamos ahí se unieron a nuestro grupo dos amigos de Diego: un tano cuyo nombre he olvidado, y un muniqués vestido de bávaro en su máxima expresión. Nos quedamos alrededor de mesa en la galería, tomando varios vasos, disfrutando de lo mejor de la verdadera cultura cervecera: charlar, reírse, el momento y el lugar.

Pero todavía no habíamos terminado con Múnich, o mejor dicho, Múnich todavía no había terminado con nosotros. Diego nos tenía una sorpresa reservada.
Al irnos de Andechser am Dom, nos dio direcciones para llegar a lo que, en sus propias palabras, es la cervecería más pequeña de Múnich. Teníamos mucha curiosidad, esperábamos encontrarnos con un pequeño brewpub del que nadie había oído hablar. Seguíamos pensando lo mismo cuando nos encontramos con Diego esperándonos frente a un edificio con Richelbräu escrito sobre la entrada.
Sí, terminé tomando IPA en Baviera

Seguimos a Diego y entramos al edificio, pasamos por un largo pasillo que nos llevó al jardín de alguien. Había un grupo de gente sentado alrededor de una emsa. ¡Estábamos en lo de un homebrewer! Encontré un par de referencias en internet sobre Richelbräu, pero, según me acuerdo, el pibe este no tenía nada que ver con ese emprendimiento. Sus cervezas se llaman Handkatzn-Bräu. Muy entusiasmado, compartió con nosotros algunos de sus productos, que estaban bastante buenos. Todavía tenían esa aspereza en el borde, típica de la cerveza casera, pero aun así eran mejores que no pocas cervezas comerciales que he tomado.

Otro mágico momento cervecero, en serio. Hablamos con este pibe, y con el resto del grupo. Disfrutamos la cerveza, la comida, la hospitalidad y la compañía. Nos habría encantado quedarnos toda la noche, pero teníamos asuntos (placenteros) que atender – la Masopustní Speciál nos estaba esperando. Nos despedimos de nuestros nuevos amigos, con las promesas habituales, y nos pusimos en camino de vuelta a Au.

Cuando llegamos al restaurante de la cervecería en Au, uno de los barriles ya había sido pinchado. Fuimos bienvenidos por Michael, el Barón Beck von Peccoz, cuya familia ha sido dueña de la cervecería ya por seis generaciones, su esposa y sus suegros, que son checos de nacimiento, la mujer de Kristof, y el Maestro Cervecero y su tímida novia.

Al igual que la anterior, fue una velada fantástica, el final perfecto para un gran día. Pasé una buena parte del tiempo charlando con los suegros del Barón, quienes, al igual que la baronesa, estaban contentos de poder charlar en checo con alguien. Muy linda gente, todos.

Hubo bastante comida, un flujo interminable de la gloriosa Masopustní Speciál. Hubieron también un par de rondas de Baronator, algo de Helles Naturtrürb y más copas de delicioso schnapps de avellanas que me atrevería a contar. Pero sobre todo, mucha diversión.

Fuimos a dormir casi a la medianoche, más en falsa escuadra que la noche anterior, pero sintiéndonos mejor que un adolescente después de recibir su primera tirada de goma.

Quiero agradecer a Líbor, Štěpán, Mírek, la gente en Schlossbrauerei Au-Hallertau, Diego y a todo el resto por su generosidad y por haberme permitido pasar un fin de semana tan espectacular. Me divertí más de lo que cualquier merece divertirse. ¡Muchas gracias a todos!

Na Zdraví!

25/4/14

Buenas noticias, después de todo


Este año no estaba esperando la llegada del mes de abril con mucho entusiasmo. En febrero me había enterado que mi proveedor de cabecera, Nápoje Charvát cerraría a principios de mes (asuntos personales del dueño). Cuando marzo ya se acercaba a su fin y todavía no había novedades sobre alguien que continuaría con el negocio, tal como el Sr. Charvát quería, me empecé a preocupar. La pérdida de esa botellería sería un dolor de huevos, no hay en Praga ningún otro lugar que pueda igualar a esta nápojka en términos de diversidad de marcas, precio y conveniencia – cuando venimos a Praga en auto estacionamos cerca, lo cual me da posibilidad de comprar cerveza de a cajón y no botellas sueltas. Y después llegaron las tristes noticias sobre Kaaba.

Si bien es cierto que hoy día en Praga hay bastantes lugares lindos para tomar una buena birra matutina, para mí Kaaba no se trataba de la cerveza, sino de la gente que me encontraba ahí, y eso sería muy difícil, sino imposible de reemplazar.

Pero las cosas terminaron bien después de todo.

Nápohe Charvát ha encontrado un nuevo dueño, gente que si hizo cargo del boliche porque querían mantenerlo sin cambios. Todavía no tienen mucho en stock – me dijeron que les tomaría un par de semanas más – pero prometieron que tendrían las mismas marcas que antes. Les deseo éxitos.

Con Kaaba ha sido un poco diferente. Jamás existió la posibilidad de mantener el lugar abierto. Sin embargo, algo más de una semana más tarde, el tío que estaba trabajando ahí le escribió a todos los que habían dejado su dirección de e-mail con buenas noticias: había encontrado un lugar para nosotros. Se las arregló para convencer al dueño de Café Galeria, un bolichito a la vuelta de la manzana, frente a U Vodoucha, que le deje abrir a partir de las 9 lo días de semana.

El otro día, cuando entre, había un par de los habitués matutinos de Kaaba sentados al bar; gente que no había visto desde fines del mes pasado. Nos saludamos con sincera alegría, y lo mismo sucedió cuando otro miembro de este grupo llegó un rato más tarde, y con todo el resto. Es difícil de describir, la sensación de ser parte de una comunidad.

Es cierto que este lugar no es tan lindo como Kaaba y que, a mi gusto, la cerveza tampoco es tan buena – Pilsner Urquell en lugar de Polička – pero no me chupa un huevo, al final del día, esos detalles son irrelevantes, lo que verdaderamente importa es la gente.

Me encantan los finales felices.

Na Zdraví!

18/4/14

De Birras en Baviera - 3ra Parte


Ni se les ocurra ponerse a leer esta entrada sin antes haber leído la primera parte y la segunda parte, o no van a entender un carajo.

El llamado de la naturaleza me despertó demasiado temprano a mañana siguiente. ¿No podría haber esperado una hora más la conchuda esa? Luego de atenderlo (y de abrir las ventanas, espero que a la señora de la limpieza le hayan dado una máscara de gas), intenté volver a dormir pero sin éxito. No podría decir que tenía una resaca propiamente dicha, me sentía más que nada como si mi estómago todavía estaba tratando de ver qué podía hacer con la cena de la noche anterior.

Era demasiado temprano para ir a desayunar, aunque mucha hambre no tenía, la verdad. Prendí la tele para que me ayude a pasar el tiempo, sin esperar demasiado y no me fui decepcionado.

Dudo que la TV alemana sea muy entretenida, incluso cuando entendés el idioma, así que te podés imaginar lo que es cuando no lo entendés. Pero encontré CNN, y me hizo desear no entender inglés. Su cobertura del avión malayo perdido era increíblemente patética; podría ser resumida de esta manera: “No tenemos nada que ni siquiera se parezca a una puta idea de lo que le pasó a ese avión, pero vamos a seguir hablando pelotudeces al respecto porque tenemos que llenar espacio,” pero con una voz nasal. En serio, le daban manija a esto hasta en las noticias deportivas, en donde se pasaron un par de minutos mostrando los Tweets que (los asesores de RRPP de) algunos pilotos de F1 defecaron antes del GP de Malasia. No existe mejor muestra de todo lo malo del ciclo de noticias las 24 horas, algo que espero algún día sea erradicado.

Así que fui a la calle a tomar un poco de aire fresco (en serio, compadezco al alma de la pobre mujer que haya tenido que entrar a esa habitación). La mañana todavía estaba un poco fresca, pero prometía un hermoso día primaveral.

De a poco, el resto se despertó y fuimos a desayunar – nada especial, la verdad – y partimos hacia Múnich un rato después. En el camino recogimos a Kristof, el director de Schlossbrauerei, que sería nuestro guía en la Meca cervecera. Un tipo macanudísimo.

Al entrar en el centro de la ciudad, hubo algo que me llamó la atención. Las bicicletas, había miles, por todos lados, y la mayoría no estaban atadas a nada.

Estacionamos a eso de la diez prácticamente al lado del Hofgarten. El día era hermoso y con una linda temperatura. Me alegré de haberme puesto las bermudas. Paseamos por un par de minutos hasta que nos dimos cuenta que teníamos cosas más importantes que hacer (en serio, ¿quién viene a Múnich para ver edificios y monumentos con tanta buena cerveza para tomar?). Luego de una corta discusión, se decidió que empezaríamos nuestro día de escabio en Schneider Weisses Brauhaus.
A pesar de ser todavía relativamente temprano, el boliche ya estaba lleno. Ni hablar de sentarse afuera, y tuvimos suerte de encontrar lugar adentro, que al final creo fue mejor: es un salón cervecero hermoso, y la atmósfera era genial. Había algunos turistas, pero la mayoría de los parroquianos parecía ser aborigen, y no pocos de ellos llevaban lederhosen.

Quería mandarle a mis tripas un mensaje claro del tipo de día que les esperaba y se me ocurrió que Schneider-Weisse TAP 5 no dejaría lugar par malas interpretaciones. Si nunca lo han hecho, háganse un favor y tomen Hopfenweisse como su primera cerveza a la mañana, me agradecerán el consejo, creo que no hace falta decir más al respecto.
Se pidió comida, la ubicua obtatzda y las casi obligatorias weisswurst – aparentemente, una especialidad típica para el desayuno en esos pagos, y algo muy rico también. Mi vaso estaba vacío cuando llegó la fuente con los cinco pares de salchichas y, con el mensaje ya enviado, me pareció sería prudente bajar un poco el tono, con Aventinus – jamás me cansaré de esa cerveza.
Nuestra siguiente parada sería Hofbräuhaus. Tengo que reconocer que no estaba demasiado entusiasmado al respecto. El lugar tiene la reputación de ser una suerte de trampa para turistas. Pero el resto quería ir ahí y yo no iba a ser el forro que le arruina el día a todos. Así que, allí fui, con el tipo de sonrisa que cualquiera que haya tomado 1l de cerveza fuerte antes del mediodía suele tener.
Trampa para turistas o no, mentiría si dijese que no la pasé bien en Hofbräuhaus. Describir a este salón cervecero como enorme es quedarse corto. Nunca había visto algo por el estilo – Kristof nos contó que sirven ¡17.000hl de cerveza por año! Ya estaba más que hasta las tetas cuando entramos, con bastante gente caminando entre las mesas esperando encontrar un lugar donde sentarse. Es verdad que había una proporción de turistas bastante mayor que en Schneider (hasta vi uno de los rebaños que siguen paraguas), pero había mucha gente local también, y una atmósfera impresionante – era como estar en medio de una orquesta filarmónica en donde los instrumentos han sido reemplazados por los sonidos de gente pasándola bien.
Pudimos eventualmente encontrar un lugar para sentarnos en el patio, también lleno, también con muy buena onda. Tardó un rato para que nos atiendan y, una vez que hicimos el pedido, tardó casi lo mismo hasta recibir las cervezas, que son solo se venden en Maß. Hizo que me de cuenta de lo injusto que fui al criticar al Czech Beer Festival cuando hace un par de años cambiaron a Tupláky. No quiero ni pensar cuánto más habríamos tardado en que nos den algo para tomar si las birras se vendiesen en medidas de medio litro en lugar de un litro.
Pedí la Dunkles, la cual puedo describir como un empleado administrativo en en la casa central de un banco o una empresa de seguros, o en un ministerio. Pero no me importó un carajo. Podría haber estado tomando Staropramen y no creo que la habría pasado menos bien. Y lo mejor estaba por llegar.
Pero van a tener que esperar para leer qué pesó. Son casi las birra y media y tengo sed.

Na Zdraví!

11/4/14

Presentando el "Estándar Permon"


Debo confesar que las primeras cervezas de fermentación alta de Pivovar Permon no me causaron una buena impresión, no eran muy buenas. Pero desde entonces han mejorado bastante. Nunca serán capaces de enloquecer a nadie, pero cumplen con su laburo bastante bien y, además, a un precio más que razonable, comparadas con otras cervezas similares elaboradas en la República Checa. Esto las hace ideales para tenerlas como punto de referencia,y es así como se me ocurrió el "Estándar Permon", una vara para medir las české ejly en lo que respecta a su relación precio/calidad.

Para darles un ejemplo, Benediktin IPA, de Břevnovský Pivovar o Podlesní IPA, de Pivovar Podlesí podría decirse son SP (Sobre Permon): están más o menos al mismo nivel de precio, pero me gustan más. Por otro lado, Rebel IPA de Havličkův Brod es BP (Bajo Permon), la pinta que tomé el otro costaba más o menos lo mismo pero no estaba muy buena. La IPA y la BIPA de Two Tales también son BP, pero debido al precio - a pesar de ser tan buenas como las de Sokolov, son mucho más caras. Podría dar otros ejemplos, pero creo que ya se han dado una idea.

Ahí lo tienen, nada mejor que un buen punto de referencia para evaluar de manera justa.

Na Zdraví!

7/4/14

De Birras en Baviera - 2da Parte


Antes de empezar con este, lean la primera parte, en serio.

Con panzas alegres, dejamos Schneider-Weisse para dirigirnos a Essing, disfrutando de la hermosa campiña bávara.
Essing en un pueblo pequeño y muy bonito, la mayor parte del cual no debe tener más de un par de cuadras de ancho; está estrujado entre un arroyo y unos acantilados de, creo, piedra caliza.

El día ya estaba en plena primavera para cuando estacionamos frente al Brauereigasthof Schneider, así que fuimos derecho a la terraza en la parte trasera del edificio. Un escenario idílico. Elegí la Bock de la casa, que a mi gusto le faltaba un poco de sabor, pero no importó, estaba como perro con dos colas.
Mientras tomábamos nuestas birras y charlábamos, Líbor fue a buscar algo al auto y cuando volvió nos dijo que se había encontrado con el dueño y maestro cervecero de Schneider Brauerei, que había aceptado mostrarnos su cervecería.

No tiene absolutamente nada que ver con la que habíamos visitado algo más de una hora atrás. Coincidencia de nombres, lo cual no es tan sorprendente teniendo en cuenta lo común que es el apellido en Alemania. Es también mucho más pequeña que la otra – entre 2 y 3 mil hl/año. La empresa ha estado en la familia por 6 generaciones, si mal no me acuerdo, con la séptima ya garantizada; el hijo del dueño está aprendiendo el oficio para eventualmente hacerse cargo del negocio. La sala de cocción hecha en cobre, con capacidad para 5hl es hermosa y parece que ha también ha estado en la familia por varias generaciones. El resto es bastante normal: fermentadores abiertos, tanques de maduración y un espacio para el acondicionamiento de la Weissbier.
Luego de la excursión, volvimos a la terraza para ponernos al día con el escabio. Dunkles para mí esta vez, y era una belleza. La verdad, me gustaría saber qué toman esos que dicen que la cerveza alemana es aburrida; puede que nunca hayan estado en Alemania, o su paladar está arruinado después de degustar tantas DIPA's, BA Imperial Stous y demás. Les juro que si me hubiesen dicho que nos quedábamos en Essing y que esa Dunkles sería la única cerveza que tomaríamos el resto del fin de semana, no habría quejado mucho.
Pero teníamos una misión y esos dos barriles no iban a llegar a Au por sí mismos. También queríamos visitar una cervecería más antes de llegar a nuestro destino. Mientras apuraba otra Dunkles más (en serio, un cervezón) decidimos que nuestra próxima escala sería en Riedenburg.

Tardamos más en encontrar la cervecería que en llegar a la ciudad. A decir verdad, yo la encontré en seguida, por los otros tres čuráci prefirieron no hacerle caso a un jeropa de Argentina y terminamos dando vueltas por Riedenburg como tarados. Todavía negándose a escucharme, pararon para pedirle ayuda un viejo que dijo no saber nada de una cervecería – aunque lo más probable es que era tal el pedo que tenía encima que ya no se acordaba.

Al final llegamos pudimos encontrarla, pero no sé para qué nos tomamos la molestia. El jardín parecía no haber abierto todavía por la temporada. Caminamos hacia lo que parecía ser un bar en el edificio principal, pero en realidad, se trataba de una tienda (juraría que vi una IPA, pero ¿quién quiere tomar IPA en Alemania con tanta Helles y Dunkles de putamadre?), que también estaba cerrado (los viernes, en esta parte del mundo, todos se toman el palo alrededor del mediodía – a lo mejor, los alemanes nos podrían enseñar un par de cosas). La única persona ahí era un pibe en una oficina, sentado frente a una PC, seguro mirando el tipo de porno perverso que tanto le gusta a los alemanes, que nos dijo que tenían un grifo en un bar en el centro de la ciudad, y nos indicó cómo llegar.

Era Zum Poste, un gasthof del montón ubicado cerca de la plaza principal. Nos sentamos a una mesa en la vereda. Pedí una Helles, que estoy habría estado mucho mejor sin la nota de papel de aluminio que predominaba en la primera mitad del vaso.
Se estaba haciendo tarde y no había nada que nos detenga en Riedenburg. Era hora de encarar la última parte del viaje. Llegamos a Au al anochecer y estacionamos en la Schlossbrauerei, un edificio verdaderamente lindo.
Cometí el error de ofrecerme como voluntario para llevar uno de los barriles al impresionante Schloss Bräukeller - ubicado en lo que supo ser la maltería. Lamenté cada segundo, aunque me hizo acordar de por qué no voy al gimnasio – me dolería. Nada que una cerveza no pueda solucionar.
Helles Naturtrüb. ¡Gloriosa birra! Imaginate estar escuchando tu música favorita mientras tomás una siesta en una hamaca paraguaya debajo de grandes y frondosos árboles, pero mejor. La primera cayó bien rápido, las dos que siguieron no pasaron mucho tiempo en el vaso tampoco. Tomé las otras cervezas de la casa – Hollerdauer Weisses, Auer Dunkles, Hollerdauer Dunkles y Baronator – todas muy buenas, pero siempre terminé volviendo a la Naturtrüb.
Hubo también comida, mucha comida. Compartimos dos entradas, una ensalada de carne vacuna que a diferencia de otras ensaladas igualmente llamadas, que tienen un poco de carne sobre mucha verdura, está tenía un poco de verdura sobre mucha carne; y Obatzda, una especialidad local para acompañar la cerveza servido con pretzels. Como plato principal pedí Rahmschwammerl mit Semmelknödel und gebratenen Kräutersaitling, que era tan enorme como suena; el tipo de morfi que, de solo mirarlo, le causaría una hemorragia cerebral a un vegano militante. Calificarlo como delicioso no le haría justicia. Estoy seguro que los alemanes tienen una palabra para describirlo; a ver, völligverdammtwunderschönen, suena bien. Fue una comida völligverdammtwunderschönen de cabo a rabo. Me costó terminar ese mastodóntico pedazo de animal y su guarnición, pero lo logré, aunque sentí que mi barriga explotaría de hacer algún movimiento brusco. Ningún problema, schnapps vino al rescate, un par de veces, junto con más Naturtrüb.
Una velada brillante, y el perfecto epílogo para un día brillante. Uno de esos momentos cerveceros mágicos en donde la cerveza, luego de ser la excusa perfecta, pasa a ser apenas un elemento más del todo, como siempre debería ser, en lo que a mí respecta.

Nos fuimos para el hotel alrededor de las 11, convencidos de que la vida es bella y mucho menos borrachos de lo que habríamos estado sin tanta comida. Y aun así, sabíamos que el día siguiente sería todavía más intenso, pero van a tener que esperar para saber qué pasó.

Na Zdraví!

Nota: Cuando pedimos la cuenta, se no informó que la cena era invitación de la casa. 

4/4/14

The Session #86: Periodismo cervecero


En la edición de este mes de The Session, Beer Hobo pregunta:
¿Qué papel juegan los autores cerveceros en la cultura y el crecimiento de la cerveza artesanal? ¿Somos partidarios, críticos o contamos historias? ¿Cuáles son las historias que no se cuenta y cuáles son las que nos gustaría que nunca más se vuelvan a contar? ¿Cuál es tu dieta de medios cerveceros? ¿Qué publicaciones, blogs, páginas web lees para saber sobre la industria? ¿Son los periodistas cerveceros sub-humanos? ¿Es el periodismo cervecero algo de poco entusiasmo y/o muribundo?
Voy a responder a las dos primeras preguntas:

La primera: No sé por qué los autores cerveceros deberían limitarse a una marca, en ese caso, "Cerveza Artesanal", y por qué se espera que juguemos papel alguno en su crecimiento, no somos relaciones públicas.

La segunda: demasiado enamoramiento, poca crítica (aunque está mejorando), y todavía menos historias; pero cada uno es libre de escribir lo que le venga en gana, nadie está obligado a leerlo si no le gusta.

En cuanto a las historias que no se cuentan: Fracasos. Me encantaría leer sobre cervecerías que han fracasado y la gente detrás de ellas. Hace falta más de eso, hace falta más del lado feo de la industria, la sangre, el sudor, las lágrimas, los sueños rotos. No es un interés morboso, es solo que me parece que el discurso prevalente presenta las cosas en una luz demasiado brillante, cuando es bien sabido que se trata de un negocio bastante difícil, que seguro se volverá más difícil en los próximos años. También creo que es posible aprender de los fracasos ajenos.

Soy tan culpable de ello como cualquier otro, y he estado pensando en un proyecto sobre el tema. Así fuiste dueño de una cervecería fracasada y te gustaría compartir tu experiencia, o conocés a alguien a quien le gustaría, mandame un mensaje.

Eso esto todo.

Na Zdraví!

2/4/14

De Birras en Baviera - 1ra Parte


La historia de cómo me uní a Líbor, el dueño de Kulový Blesk e importador de Schneider-Weisse y Au-Hallertau, y a Štěpán y Mírek, respectivamente, el director y el representante comercial de Únětický Pivovar empieza en Septiembre del año pasado.

Mi mujer se había tomado el fin de semana, dejándome con la pequeña. ¿Qué es lo que un progenitor responsable puede hacer para entretener a una muy energética niña de 4 años? Ir a una cervecería, por supuesto. Así que nos tomamos el bondi a Únětice, mi hija saltando de alegría.

Ese día, Únětický Pivovar estaba recibiendo visitas: el dueño, el director y el maestro cervecero de Schlossbrauerei Au-Hallertau, que habían traído consigo un barril de su Weissbier.

El boliche de la cervecería estaba bastante lleno cuando llegamos y no invitaron a compartir la mesa con los bávaros, que resultaron ser tipos bastante copados, y con Líbor, que vale decir, es un tipazo. Pasamos una tarde genial, los “Auers” me invitaron a visitar su cervecería y le dije a Líbor que iría con él en alguno de sus viajes ahí durante la primavera. El viaje fue el viernes pasado, y resultó ser mejor de lo que había esperado. Únětický y Au han desarrollado una relación bastante amistosa y los checos esta vez estaban yendo a Alemania con su propia birra, Masopustní Speciál, en barricas que los alemanes le habían prestado.

Salimos de Únětice a las diez y dos birras para recoger a Líbor y ponernos en marcha a Alemania. Nuestra primera escala sería Schneider-Weisse, donde Líbor atendería unos asuntos comerciales, mientras a al resto de nosotros nos mostraban las instalaciones de la cervecería.
Schneider-Weisse es una mis cervecerías favoritas. No solo elaboran excelentes clásicos, sino que han empezado a probar cosas nuevas, y con bastante éxito, sin apartarse demasiado de lo que realmente saben hacer. Estaba muy entusiasmado con la oportunidad de ver las entrañas del lugar de donde vienen esas cervezas.
Empezamos por la sala de cocción, que fue construida hace unos veinte años y tiene capacidad para partidas de 320hl (en la actualidad, Schneider elabora 250.000 hl/año y tienen capacidad para el doble). Es una de esos equipos resplandecientes, de acero inoxidable que, como es de esperarse para una cervecería de su tamaño, está altamente automatizado (otra prueba de que ese cuento de “elaborada a mano” como valor agregado no es más que una plantación de huevadas). De allí nos guiaron a la sala de barricas, donde otra partida de sus cervezas añejadas en barrica estaba madurando, para luego ir a ver los fermentadores. Impresionantes, piletones abiertos de acero inoxidable, desde uno de los cuales la espuma generada por las levaduras se derramaba. Sin embargo, lo más interesante para mí fue saber qué es lo que sucede más tarde. Una vez que la fermentación primaria termina luego de una semana, si mal no me acuerdo, no estaba tomando notas, la cerveza se mezcla con un poco de mosto recién inoculado, se embotella o embarrila y se la lleva al centro de distribución para su acondicionamiento, que consiste en una semana a 20ºC y tres a 10ºC. Básicamente, Aventinus tarda más en estar lista que Staropramen Ležák.
Nos invitaron a almorzar en el bonito jardín de la cervecería. Nadie va a Alemania a hacer dieta, y nosotros no fuimos la excepción. Yo comí un plato con salchichas, una costillita de cerdo, chukrut y papas que estaba excelente, mejor todavía bajado con Unser Original.
Después de relamer los platos y escurrir las últimas gotas de los vasos era hora de ponerse en camino para ir a la siguiente escala, la otra cervecería Schneider, en Essing. Pero para ver qué pasó allí y durante el restó del día, van a tener que esperar.

Na Zdraví!