25/3/14

Triste noticia


Me enteré la semana pasada, pero ingenuamente esperé que no fuese cierto, que fuese alguna joda. No lo fue. Kaaba-Lucemburská cierra este viernes y la noticia me puso bastante triste.

El sentimiento es completamente diferente que cuando cerró Svijanský Rytíř. Kaaba ha sido una de mis paradas regulares al menos por los útlimos tres años. De hecho, ha sido más que eso. Mi relación con este cafetín en una calle casi olvidada de Vinohrady fue mucho más allá que la cerveza que podía tomar. Ir a Kaaba los martes y jueves para tomar un par de birras a la media mañana se convirtió en un ritual, algo que necesitaba hacer. Kaaba es un lugar en donde podía desprenderme de mi vida diaria sin perder contacto con la realidad. Es un lugar en donde nadie sabía, o le importaba, que escribo sobre cerveza; para la gente allí yo era el argentino que hace más de una década que vive la República Checa y de tanto en tanto es capaz de contar algún chiste o anécdota graciosa.

Nadie tiene la culpa. Es algo que simplemente ha sucedido. El dueño recibió una de esas ofertas que uno sería un imbécil si rechazase para trabajar en lo que a él realmente le gusta y seguir manteniendo un cafetín ya no tenía para él ningún sentido. Todos los štamgasty entendemos y le deseamos lo mejor, pero igual hay una sensación de pérdida. Estuvimos charlando sobre dónde podemos encontrarnos para esas charlas matutinas, hemos decidido dejar nuestros números de teléfono y direcciones de e-mail para de alguna manera intentar mantenernos en contacto. Algunos incluso han jugado con la idea de fundar una asociación civil o un club y abrir un boliche parecido cerca, pero todos sabemos que va a ser lo mismo. Que no tendrá la misma magia.

Si tenés un boliche favorito. Visitalo, andá tan a menudo como sea posible y disfrutalo lo más que puedas, y, si no lo hacés ya, charlá con las caras conocidas y el personal. Nunca se sabe cuánto más va estar abierto ese lugar y una vez que cierre lo vas a extrañar.

Para los que están en Praga esta semana, tienen hasta el viernes para pasar por Kaaba a tomarse una última birra.

Na Zdraví!

19/3/14

Reseña de vuelta a las raíces: Pivovarský Dům


Antes de empezar, tengo que decir que este proyecto me ha entusiasmado mucho. No solo porque he recibido muy buen feedback, pero también porque me ha dado una excusa para volver a algunos lugares que que hacía un montón no visitaba, lugares que me supieron gustar mucho, pero, ya saben, la vida. (Comentario al margen, creo que es algo que deberíamos hacer más a menudo, volver a lugares o cervezas que algunas vez fueron favoritos, pero ahora son casi parte de nuestro pasado). Me dado también un pretexto para por fin darme una vuelta por el que por el momento, aunque no por mucho más, es el brewpub más nuevo de Praga, Pivovar Liboc, aunque todavía no sé qué tan entusiasmado estoy al respecto.

Pero bueno. Estuve pensando el orden en el que publicaría las reseñas. Cronológico – desde el brewpub más viejo al más nuevo o viceversa; geográfico, o quizás enfrentado uno de los brewpubs más viejos contra uno de los más nuevos. Pero al final me decidí por algo mucho más lógico y simple, basado en cuandoquiera sea que tenga el suficiente tiempo y esté cerca de uno de los brewpubs y/o que me pinte el orto irme hasta ahí.

Así que sin más preámbulos, he aquí la primera de las reseñas.

Pivovarský Dům

Creo que la última vez que estuve en Pivovarský Dům fue hace maś de tres años cuando estaba haciendo el trabajo de campo para La Guía Cervecera para Borrachines. Es un excelente ejemplo de lo que hablaba al principio. Me encantaba este lugar y sus cervezas y era una de mis paradas regulares en los tiempos en los que los brewpubs de Praga se podían contar con los dedos de una mano. No recuerdo haber tenido nunca una mala experiencia allí, simplemente dejé de ir. Es lindo volver.

Nada ha cambiado en el salón principal, lo cual me pone contento, siempre me gustó el estilo. Ocupé una mesa al lado del equipo de cocción y me di cuenta que estaba rodeado de turistas rusos. No eran parte de un rebaño seguidor de paraguas, eran parejas o grupos pequeñas de en su mayoría treintaypicos, creo, que no parecían conocerse entre sí. Esto no es ni una queja ni una crítica, no tengo nada en contra de los turistas rusos, en especial cuando se comportan tan bien con estos, y para el boliche, el dinero de esta gente es tan bueno como el mío. Pero, y a pesar de que nadie puede ser culpado de ello, no voy a negar que le quita algo de onda al lugar.

Sin embargo, lo que más me llamó la atención fue que en todas las mesas había al menos una de las bandejitas de degustación, ya saben, ese coso con los vasos chicos con todas las birras que Pivovarský Dům hace. Parecía como si esta gente estuviese siguiendo instrucciones, de otro modo no serían tomados en serio al volver a casa. Pero tampoco me quiero burlar de ellos, después de de todo, nosotros, los entusiastas/frikis cerveceros no somos muy diferentes. Cuando vamos a alguna de esas Mecas cerveceras nos sentimos casi obligados a visitar una lista de lugares porque se nos ha dicho que no podemos dejar de ir - “¿Cómo? Estuviste en Bruselas y no fuiste a Moeder Lambic? ¿Qué clase de bruto sos?”.

Pero suficiente con el comentario social, vamos a las cervezas.

La Štěpán – Světlý Ležák fue como un viaje sensorial al pasado, me hizo acordar por qué en su momento creía que era la mejor lager rubia del mundo. Simplemente maravillosa en su simpleza y, en cierto modo, sorprendente también. Me supo a encontrarme plata para cerveza en el bolsillo de una campera vieja. Con creces fue capaz de compensar por la falta de atmósfera y si hubiese tenido tiempo, me habría quedado a tomar un inmoderado número de pintas.

Lástima que no puedo decir lo mismo sobre Štěpán – Tmavý Ležák. No tenía nada objetivamente malo, simplemente no es mi tipo de cerveza. Fue como estar tomando té con masitas en lo de tu tía cuando podrías estar comiendo algún animal asado en otro lado. Pero esa světůý ležák, ¡uuuuuuuuuuhhhh! Mi vida necesita más de eso.

Pivovarský Dům
50°4'31.287"N, 14°25'25.766"E
Lípová 511/15 – Praga 2
pivodum@iol.cz - +420 296 216 666
Mon-Sun: 11-23:30
Tranvías: 4, 6, 10, 16, 22 – Štěpánská
No fumador

16/3/14

"Cerveza - La Bebida de la Felicidad" no me dejó muy contento


Está bien claro ya que el tema “cerveza” en España se ha vuelto muy popular. Unos pocos meses apenas luego de haber publicado ”Guía para Descubrir las Mejores Cervezas Artesanas”, la editorial Planeta sacó a la calle Cerveza – La Bebida de la Felicidad, de Luis G. Balcells, autor, entre otras cosas, de la página Culture Beer.

“Cerveza – La Bebida de la Felicidad” es un libro que apunta al público general, para quien cerveza suele significar solo una cosa; un arquetipo. Es por ello que se le pueden perdonar las omisiones, generalizaciones e interpretaciones discutibles que son inevitables en un trabajo de este tipo, que abarca desde la historia de la cerveza al coleccionismo; hasta se le puede hacer la vista gorda a declaraciones como “(la cerveza) es sana, natural y fresca" (que parece describir más un jugo de frutas o un yogur que una bebida alcohólica fabricada con un proceso industrial), ya que no se puede esperar que en su primer párrafo entre en conflicto con el discurso cervecero prevalente en España. Pero todo tiene un límite.

La primera sección es la casi obligatoria de la historia, que es muy wikipédica y, quizás por motivos de espacio, demasiado corta. El autor, por ejemplo, no menciona la cada vez más aceptada teoría que propone que fue justamente la elaboración de cerveza lo que llevó al ser humano a practicar la agricultura – un dato para nada trivial. Tampoco habla de la verdadera naturaleza de la Reinheitsgebot de 1516 – fue una ley impositiva que luego se volvió proteccionista. Creo también que podría haberse extendido un poco más con la historia de la cerveza en España - deben haber otras personas importantes además de Carlos V - o al menos mencionar gente como Dreher, Sedlmayr o Jacobsen, de quienes se podría decir son casi los padres de la lager (y la cerveza) moderna y que, en mi opinión, podría decirse son más importantes que Pasteur. Eso sin mencionar algunos datos de discutible exactitud.

La segunda parte, “El Cervecero Casero”, levanta un poco la puntería. Me gusta que se aliente a la gente a hacer su propia cerveza; no hay mejor manera de entender lo fácil y al mismo tiempo compleja que es su elaboración; y es algo que que todos los entusiastas deberían intentar al menos alguna vez. Sin embargo, la descripción del proceso en sí mismo tiene gusto a poco. Podrían haberse incluido los diferentes tipos de maceración, acondicionamiento y el añejado de cervezas, algo cada día más popular que no se menciona en absoluto. La malta también debería haber sido explicada en mayor detalle; solo se nos dice que ”es un grano de cereal modificado”, sin mencionar absolutamente nada sobre el proceso de malteado y su relación con el color, sabor y textura de la cerveza (¿será quizás porque contradiría lo de los ingredientes 100% naturales que se ve un poco más arriba?). Por otro lado, hay que darle crédito al autor por no caer en la adjuntofobia, uno de los elementos más absurdos del discurso artesanáfilo.

La tercera parte está dedicada a los diferentes tipos y estilos de cerveza, y es un verdadero espanto, no puedo describirla de otra manera. Volviendo a lo que digo al principio, al ser este un libro para el público general, se le pueden permitir generalizaciones como “fermentación alta = ale” y alguna que otra omisión. Con algo de buena onda, hasta se le puede perdonar que no haga mención de la relación histórica entre Porter y Stout. Pero sugerir que la última nació como una alternativa más ligera que la primera, cuando la realidad es justamente la opuesta, ya es demasiado. Y no es lo peor que se puede encontrar. Sobre Mild ale, Balcells nos dice que "su nombre tiene que ver con su carácter suave y poco amargo"; que en sus orígenes las Pilsen "se fermentaban con levaduras salvajes" o que IPA significa "Indian" Pale Ale, entre muchos otros que ya no vale la pena seguir enumerando.

Estos no son errores de interpretación menores, son errores factuales que a esta altura del partido ya no deberían aparecer ni siquiera en un blog, mucho menos en un libro de divulgación que cuesta 18EU (13, en la versión electrónica).

Pero los errores groseros no son el único problema de “Cerveza – La Bebida de la Felicidad”. La sección dedicada a las mejores cervezas del mundo y los estilos más valorados, en donde vuelven a aparecer dos errores de la sección anterior, me pareció redundante. ¿No habría sido mejor mencionar cuáles son los estilos y marcas de cerveza más valorados en la sección dedicada a los primeros? ¿Y no podrían haberse aprovechado esas páginas para expandir otros temas relacionados con la elaboración y la historia?

Hay también inconsistencias serias. En la sección “Cómo catar una cerveza” (que dicho sea de paso, por momentos parece tener como objetivo quitarle toda la gracia a la bebida) podemos leer que:
No hay un criterio generalizado sobre cuál es la temperatura ideal para servir la cerveza. De hecho, está bastante relacionado con los hábitos y las costumbres de cada país. Normalmente tiene que ver con el clima.
En el caso de la península Ibérica, la temperatura de servicio suele ser baja. Las cervezas de baja fermentación (lagers) se beben frías. No suelen superarse los 3ºC, al menos en las más comunes. Se puede llegar a los 6ºC en las cervezas premium.
Sin embargo, más abajo, en la sección “Cómo reconocer al auténtico cervecero” nos indica que ”...cada cerveza hay que servirla a una determinada temperatura: las lagers, entre 0 y 4ºC...". Bien, puede que no haya un consenso sobre las temperaturas de servicio, pero el autor podría darnos al menos una opinión unificada. ¿Está o no está bien servir una lager a más de 4ºC? ¿Y cuáles lager, todas, más allá de las características propias de cada estilo? No importa, porque un par de líneas más tarde se nos explica que tomar una cerveza (en una copa) helada es una mala idea porque:
si se sirve demasiado fría, no se captan los sabores ni los aromas, e incluso se pierden las propiedades organolépticas originales de cada cerveza.
Beber de una copa helada o tomarte una cerveza «congelada» te neutraliza las papilas gustativas. Acabas por no apreciar ninguno de los matices, los aromas y el sabor de la bebida.
¿En qué quedamos entonces, es 0ºC una temperatura adecuada para tomar una cerveza o no? Y, a propósito de las temperaturas, ¿no habría sido más razonable mencionarlas al describir cada uno de los estilos y ahorrarnos toda esta sanata?

El libro tiene sus cosas buenas, sí. Hay un gran número de enlaces que invitan al lector a seguir explorando por sí mismo; lo cual es más que bienvenido (aunque la parte de Praga podría estar un poco más actualizada). Y las tres secciones “culinarias” - maridajes, recetas y cócteles – no están mal, a pesar de pasajes que, para abrir una cena familiar con maridajes, sugieren servir "en una copa de cava, una cerveza fresquita lambic Mort Subite de frambuesa. Lo mejor es tomarla de pie, para crear un ambiente distendido". Sin embargo, no alcanzan para compensar todas las otras y muchas insuficiencias.

“Cerveza – La Bebida de la Felicidad” deja un retrogusto muy desagradable. Me dio la impresión de ser algo que se armó a las apuradas y que una parte importante de su contenido no es mucho más que un rejunte de trabajos anteriormente publicados, sin que el autor o el editor se hayan tomado la molestia de darles algo de coherencia, y ni hablar de corroborar la información; todo con la filosofía "de esto nadie sabe nada, así que metamos cualquier huevada que no se van a dar cuenta" tan habitual en los medios. Un libro oportunista, en el peor sentido de la palabra.

A pesar de todo esto, estoy seguro que será recibido con brazos abiertos por muchos en el mundillo cervecero español con la excusa de que cualquier cosa que se haga en favor de la cerveza es valiosa. Una filosofía bastante triste, en especial de este lado del mostrador; es muestra de falta de respeto por la inteligencia propia. Los libros, en especial los de divulgación, no deberían ser celebrados solo por el hecho de existir, sino porque además están bien escritos, y este está muy lejos de ser un libro bien escrito.

No hay motivo por el cual debería haber sido así. Melissa Cole, con “Let Me Tell You About Beer” ha demostrado que escribir un buen libro sobre cerveza dirigido al público general es posible, y el público español no se merece menos que el británico. Solo queda esperar, entonces, que “Cerveza – La Bebida de la Felicidad” pase rápidamente al olvido para que algún día alguna otra editorial se anime a publicar algo en la misma temática, pero mejor.

Na Zdraví!

12/3/14

Anuncio corto


Tal como ya lo he anunciado, me he aburrido un poco de las diatribas y estoy tratando de llevar al blog en otra dirección, probando algo de ficción cervecera o una nueva, y para mí más interesante, manera de reseñar cervezas, lo cual hasta ahora he disfrutado.

Pero el otro día, mientras caminaba disfrutando del hermoso clima primaveral que hemos estado teniendo, se me ocurrió que sería divertido volver un poco a lo básico y reseñar los 16 brewpubs que en la actualidad operan en Praga, a todos, aunque de una manera algo más cínica que en aquellos días en los que el solo anuncio de una nueva cervecería era suficiente como para hacerme saltar de alegría. Todavía no he decidido el formato de las reseñas, aunque publicar de a tres o cuatro reseñas cortas por vez es, por el momento, el candidato más fuerte.

La metodología, por otro lado, será muy simple. Voy a ir una vez a cada uno de los brewpubs y tomar una porción entera de cada una de sus cervezas básicas, enfocándome, siempre que sea posible, en Světlý Ležák, ignorando cualquier cerveza estacional, especial o similar, ya que creo que un brewpub que no es capaz de ofrecer al menos una cerveza buena cerveza clásica disponible durante todo el año no vale la pena. Asimismo, nada de notas de cata, bueno, prometo al menos hacer todo lo posible para evitarlas.

Así que, estén atentos.

Na Zdraví!