21/2/14

Blues de Lunes por la Tarde


Es lunes cerca del mediodía. Recibo un mensaje de mi alumno diciéndome que la clase de hoy se cancela. Muy buena noticia, la clase ya fue pagada y tengo algo de tiempo libre en mis manos. Excelente oportunidad para ir a Kavárna Liberál.

Me encontré con este lugar hace unas semanas mientras caminaba por las calles entre Veletržní Palác y Strossmajerovo Nám. Está en una esquina, en frente de una placita, y desde afuera me pareció muy lindo. Sentí la tentación de entrar ese día, pero la resistí; algo me dijo que no es el tipo de lugar a donde podés entrar a tomar una birra rápida y seguir to camino.

Así que, aquí estoy, por fin. Muy lindo lugar. Paredes blancas apenas decoradas, una parte del salón tiene piso de parquet muy gastado y la otra tiene pequeñas baldosas, también muy gastadas. Los muebles son los estándar de cafetín, en madera oscura, y parece que las mesas y las sillas podrían contar más de una historia. Los marcos de las ventanas y de la puerta también son de madera oscura, al igual que el bar, un poco elevado, al final del salón. Acogedor.

Tomo una mesa cerca del bar y pido una desítka de Únětice – a veces tengo la impresión que Únětické Pivovar ha acaparado el mercado de los híbridos café-pub de Praga – y trato de relajarme para absorber mejor la atmósfera. La cerveza está una suficientemente buena forma y la primera jarra cae muy rápido, tal como las primeras jarras tienden a hacer. Es recién cuando me traen la segunda birra que me doy cuenta de que hay algo que no está del todo bien. No me siente como esperé que me sentiría. A lo mejor es la banda de sonido, una compilación de los Beatles. Todo bien con los Fab Four – aunque yo soy más del tipo Rolling Stones – pero sus canciones son un poco demasiado alegres para el lugar, y para el día, que amaneció soleado y brillante para luego transformarse en un gris introspectivo durante la mañana. Blues, o Nick Cave, serían más adecuados, me digo.

Estoy a la mitad de la segunda cerveza, ya casi que he decidido que no habrá una tercera, cuando aparece la magia. Yellow Submarine y Ob-La-Di, Ob-La-Da empieza, justo cuando la camarera arranca desde el bar hacia una mesa con una pareja joven, y los tacos de madera de sus botas golpean el parquet en perfecta sincronía con el ritmo de la canción. Es hiponótico.

Todas las otras piezas caen en su lugar con la siguiente canción, While My Guitar Gently Weeps. Miro hacia afuera y el mundo parece moverse un toque más despacio, apenas un poco; los únicos que van apurados son los que cruzan la placita para ir al café, como si estuviesen escapando de algo.

La cerveza se ha vuelto un poco más rica, y pido una tercera. Cuando llega empiezo a desear que el invierno nunca termine, estar sentado en este café en este rincón del mundo en una tarde invierno gris es simplemente perfecto. Mientras tomo despacio me pregunto si no es justamente el invierno lo que todos deseamos. El invierno está al mismo tiempo lleno de los recuerdos – los buenos y los malos – del año que se fue y las promesas – y la angustia – de lo que vendrá. Es un poco como el primer vaso de esa nueva cerveza de la que tanto has oído hablar que en cierto modo esperás sea lo suficientemente familiar como para no exigir demasiado de tu atención mientras estás sentado en un bar o café tranquilo, escuchando música y mirando cómo el mundo afuera se mueve despacio, deseando que el momento nunca termine, sabiendo que la siguiente jarra va a estar todavía más rica.

Ahora tengo mi cuarta jarra y la banda de sonido ha cambiado, baladas pop de los 80. La magia se desvanece. Es hora de irse, creo.

Una vez afuera, me doy vuelta par darle una última mirada a Kavárna Liberál. Sip, Tenía razón cuando lo vi por primera vez. Tiene algo que te va a hacer quedar por una birra más, y volver, o al menos con la música correcta.
Na Zdraví!

Kavárna Liberál
50°6'2.401"N, 14°26'11.450"E
Heřmanova 6 – Prague 7
+420 732 222 880
Lun-Sáb: 9-24, Dom: 14-24

9/2/14

SinCata: Antoš Tlustý Netopýr - Rye IPA


La serví en un vaso, un vaso de vidrio. El consenso parece ser que el vidrio es mejor, así que elegí un vaso de vidrio. Sin embargo, creo que podría haber quedado bastante bien en una jarra de cerámica, aunque no me habría sido posible apreciar el color y tomar la foto obligatoria. Aunque la birra tampoco podría decirse que era demasiado apuesta. De todos modos, la primera foto salió para el orto y no me di cuenta sino hasta que estaba casi terminando el vaso, ergo, la foto que pueden ver.
Huele bastante agradable, también. No tan agradable como para ponérsela como perfume, pero lo suficientemente agradable como para decir que huele bastante agradable; un poquitín más agradable que la cerveza tipo de este tipo, diría. Tiene todas esas cosas placenteramente aromáticas que podés esperar de una cerveza de este tipo, no porque lo leíste en un libro, sino porque ya has probado un buen número de cervezas de este tipo, y todo muy bien arreglado. Si el aroma fuese como el diseño interior, sería como entrar en el living de alguien con muy buen gusto en cosas modernas, pero no demasiado a la moda y sin pretensiones artísticas. ¿Se dieron cuenta alguna vez al mirar fotos en una revista de decoración que la mayoría de los interiores parecen de lugares en donde nadie vive, y lo raro que se siente? Bueno, acá esto no sucede. Este living es tan lindo como los de las revistas de decoración, pero mejor todavía porque tiene pinta de ser un lugar donde una persona real vive ahí todos los días. Así que ésa es la impresión que me queda al oler esta cerveza, la de mirar una foto de un living en una revista de decoración, pero tener la impresión de que alguien aquien le gusta abrir las ventanas temprano a la mañana para dejar entrar el aire fresco de la campiña Occitana a fines de la primavera lleva allí una vida muy feliz. Un aroma en serio muy agradable.

No sabe para nada mal, tampoco, lejos de ello. Créanme. Está muy bien balanceada, lo cual es bueno. Las cosas desbalanceadas corren el riesgo de caerse y lastimarse. Es bueno entonces sentir que esta cerveza no se va a caer y lastimar. Uno podría terminar cayéndose y lastimándose si decidiese bajar una escalera corriendo luego de tomarse un par de copas de más de esta cerveza, a lo cual, la muy atorranta, te va a tentar, pero éso quizás merezca otra historia. Sea lo que sea, el elaborador debería recibir algo de reconocimiento por haber hecho una cerveza puede sentirse segura de ir caminando, sabiendo que no se caerá debido a algún problema de balance, y todavía arreglárselas para hacerlo con la frente alta y paso firme y enérgico.

En lo que respecta al sabor en sí. Un poco como el aroma, a decir verdad. Ya saben, todas esas cositas que cualquiera esperaría de una cerveza de este tipo, o al menos la gran mayoría de ellas, y algo más por ahí atrás. Es una nota que te hace acordar a algo que desearías haber podido olvidar, algo que hizo que te avergüences, o mejor dicho, algo que en su momento pensaste era lo suficientemente vergonzozo como para intentar olvidar, pero que ahora lo mirás con una especie de sonrisa nostálgica y casi que te dan ganas de contarle a alguien. Pero a lo mejor estoy sanateando; no me acuerdo qué comí o tomé antes de esta cerveza. Pero, fantasía sensorial o no, hizo que me relama un par de veces y eructar una vez, lo cual me hace acordar que el eructo de esta birra también estaba rico. Ahora que lo pienso, se debería hablar más de los eructos en las notas de cata. Este caso no lo tuve en cuenta, pero sí me acuerdo que fue un eructo medio refrescante, podría haber calmado una tos su hubiese tenido una ese día.

Se trata ni más ni menos del tipo de cerveza deberías tomar si tenés ganas de tomar una cerveza de este tipo. Hasta podría funcionar si querés tomar una cerveza de otro tipo, pero no tenés una cerveza de ese tipo a mano, o si tenés esta cerveza en la heladera y la otra en el armario y no tenés ganas de esperar (asumiendo que la otra cerveza necesite ser refrescada, claro), creo; personalmente, no he intentado algo por el estilo, así que estoy especulando.

Na Zdraví!

7/2/14

The Session #84 - Reseñas Alternativas


Échenle la culpa a Oliver Gray, el anfitrión de la sesión de este mes, por lo que leerán a continuación. Él quiere que reseñemos una cerveza sin reseñarla.

No es nada fácil. Elegí para la tarea Permon Black IPA porque... bueno, porque es negra. Pero voy a necesitar sentarme a tomarla, tranquilo, esperando que la cerveza me inspire a escribir algo que hable de ella sin que sea una evaluación de esta.

Algo de música me va a ayudar. Seguro que después de un par de canciones de Al Kooper's Super Session voy a tener algo de inspiración. ¡Qué discazo! Música negra especatular, tocada por blancos. Ahora que lo pienso, en cierto modo refleja a la cerveza, una Pale Ale que es Negra, pero temo que me estoy acercando demasiado a una reseña.

Antes de perderme en mis pensamientos, quiero ver si no hay ningún e-mail que ser atendido urgente. No lo hay, pero en el navegador quedó una pestaña abierta con un artículo que tengo ganas de leer desde hoy a la mañana. The Quantum Mechanics of Fate – How time travel might explain some of science’s biggest puzzles. (La Mecánica Cuántica del Destino – Cómo viajar en el tiempo podría explicar algunos de los mayores enigmas de la ciencia). Fascinante, habla de la idea de que el futuro podría estar influenciando el pasado, el concepto de retrocausalidad, lo llaman. Me encanta. Desafía tantas ideas establecidas, abre tantas preguntas – empezando por la existencia misma del tiempo, algo que de lo cual algunas personas no están del todo seguras, bastante parecido a la idea misma de una Black IPA.

Sigo sin tener una idea clara de esta no-reseña para cuando termino de leer el artículo, y me doy cuenta de que más de la mitad de la birra ha desaparecido. En lugar de pensar en la cerveza y lo que deja atrás después de cada trago, estoy pensando en si mi yo futuro no está influenciando a mi yo presente en alguna manera relacionada con la cerveza. ¿Puede ser que la cerveza esté generando alguna memoria que mi yo futuro, en su propio cuándo, esté recordando en este momento? ¿Qué tipo de memoria podría ser?

Trato de elegir qué puedo poner después para ayudarme a pensar cuando mi hija viene. “Tatíku. Pojď si se mnou hrát!” me pide. Y sí, voy a jugar con ella, y llevo al resto de la cerveza con migo. Jugamos uno de sus juegos favoritos de estos días. Ella es un animal salvaje y me cocina algo, una sopa. Y entonces me doy cuenta que la cerveza marida de maravillas con esa sopa. ¿Puede que esa sea la memoria? Ya veremos.

Na Zdraví!