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Entradas

Mostrando las entradas de diciembre, 2013

El último del año

¡Mirá vos! La versión en inglés del blog cumple 6 años. ¡No! ¡No! ¡Esperá! ¡No te vayas, por favor! Esta no es una de esas entradas aniversario de auto-felicitación, un aspecto muy onanista de una actividad que, tal como un ex(?) bloguero de Asturias alguna vez dijo, tiene ya mucho de onanismo. No, no es nada de eso, es peor. Es ombliguismo puro, al nivel de intentar mover telekinéticamente la pelusa.

Muchos de ustedes habrán notado que no he publicado demasiado últimamente. De hecho, éste ha sido por lejos el año menos productivo de este blog. Son varios los motivos, el primero es que 2013 ha sido un año bastante choto en lo personal; han habido algunas cosas positivas, sí, pero el balance general es negativo. La falta de tiempo y dinero para viajar también ha limitado mi producción. Todo esto, además de otras cosas, explica por qué la mayoría de mis entradas de este año han sido diatribas. Las diatribas son buenas para desahogarse y canalizar algunas frustraciones que no están nec…

Pensando en grande

El otro día, un artículo en The Guardian titulado Limited-edition beer: fool's gold? (Cerveza de edición limitada: ¿el oro de los tontos?) causó un poco de revuelo. Alan comentó al respecto, al igual que varios otros a través de diferentes canales – algunos coincidiendo con el autor, otros no.

Ya saben ustedes cuál es mi posición al respecto. Me gusta vivir en un mundo en donde los empresarios que producen algo tan poco esencial como la cerveza puedan fijar el precio que se les ocurra por su producto; queda en mí, el consumidor, decidir si lo voy a comprar o no, porque en realidad no se trata del precio, sino del valor, y el valor as algo tan subjetivo como gusto. Si alguien tiene ganas de pagar un ojo de la cara por una cerveza de edición limitada, difícil de conseguir, incluso cuando pueden comprar otra de calidad comparable, quizás disponible durante todo el año, vendida a una fracción del precio, es su elección y no tengo nada en contra de ello.

Pero al mismo tiempo, sí me mo…

Observaciones a la distancia

¿Se acuerdan el innecesario alboroto que se armó el año pasado cuando Damm no permitió la celebración de un par de eventos promocionales – perdón, catas de “cervezas artesanales” - dentro del marco de la Festa Major de Gràcia? Como era de esperarse, la tribu artesanáfila se solidarizó con los damnificados, los empresarios que, aprovechando la convocatoria de Festa, habían organizado aquellos eventos para poder enriquecer sus cajas – perdón, la cultura cervecera local – y acusaron a la macro catalana de un montón de cosas, cuando en realidad, de lo único que habían sido realmente culpables fue de exigirle al organizador de la Festa que cumpla con las obligaciones asumidas en el contrato que ambas partes habían firmado.

Fast forward a fines de 2013 y nos encontramos con el mismo tipo de gente (quizás no las mismas personas, pero sí de la misma tribu) que en la correspondiente reseña, y los comentarios que le siguieron, criticaron no sin dureza a la organización de la I Feria de Cerveza…

Pensaminetos de Lunes por la Mañana

Me encontré con un simpático artículo escrito por un tal Patricio Tapia, un periodista y autor chileno especializado en vinos. Como lamentablemente, muchos otros de sus colegas, Tapia parece saber tanto de cerveza y su mundo como yo de la infancia de Immanuel Kant, e importarle aun menos. Aunque, para ser justos, es también posible la ignorancia de la que hace alarde en el artículo no sea más que una pose, una suerte de sátira al estereotipo para dejar más en claro su mensaje. Sea lo que sea, es evidente que este muchacho no conoce a algunas de las personas que yo conozco, ni lee mucho de lo que yo leo, de otra manera no diría cosas como ”Para escribir la más perfecta y entusiasta de las “notas de cata” de una cerveza, bastan cuatro palabras: '¡Qué helada que está!'.. Por otro lado, si ignoramos el específico de la temperatura, cuatro o cinco palabras podrían ser más que suficiente para una buena nota de cata de cualquier cosa; así que creo que este párrafo puede ser un mejor…

¿Se acuerdan del libro de Alan y Max?

”'Tiempo de mierda!” Gruñó al entrar, pasando una mano por su pelo mojado como si esperase poder secarlo de esta manera.

Saludó al grifero y encontró una mesa libre cerca del bar. No hizo falta pedir la cerveza. Se había materializado con un “¡tump!” para cuando se sacó la campera y la bufanda. Al observar el jarro de medio litro frente a él, decidió que el clima ya no le importaba un carajo, nada ya le importaba un carajo. En lo que a él respectaba, el mundo entero se podía ir a la mierda de la manera que vea más conveniente, y para dejarlo bien claro se bajó casi un tercio del vaso con un largo sorbo y lo puso de nuevo en la mesa con un “¡tump!” todavía más sonoro.

El primer sorbo de la primera cerveza del día. Ese placer sin adulterar, libre de la huevada reinante. De éso se trata la cerveza. Ésa es la verdadera esencia de la cerveza. Una entrada en su blog empezaba a escribirse a sí misma en su mente cuando notó una cara familiar entrando y quejándose del clima. Tal como él lo…

Luego de la última oleada de intentos de definir lo indefinible

(... en la cual, una vez más, he tomado parte, mea culpa)

Estimas elaboradores, minoristas, distribuidores, hosteleros, marketineros, gerentes de marca, CEO's, asesores de RRPP y cualquier otra persona directa o indirectamente involucrada en la venta de cerveza, quería pedirles halog, por favor:
En cuanto a nosotros, deberíamos dejar de hacerles el juego. Lo único que una cerveza tiene que ser, es buena. El resto* no es más diferentes tonos de sanata, y la sanata se acaba en el vaso.

Na Zdraví!

PS: El crédito se debe dar a quien se lo merece, esto fue inspirado por una entrada en el blog brasileño Bebendobem.

* esto asume, por supuesto, que la empresa que elabora la cerveza no es una bolsa de conchudos.