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Y Nøgne-Ø dejó de ser artesanal


La noticia que la macro cervecera noruega Hansa ha comprado la mayoría del paquete accionario de Nøgne-Ø ha generado un tanto de alboroto, similar a lo que pasó hace unos años con Goose Island, entre otros.

Lo que me pareció fascinante, aunque para nada sorprendente, fue la reacción de no poca gente. Juzgando por algunos de los comentarios, parece que se han visto traicionados, una promesa imaginaria fue rota. Algunos han llegado al punto de acusar a los dueños de Nøgne-Ø de “venderse”; cual adolescentes o modernillos lamentando que esa casi desconocida banda underground que quieren tanto ha decidido permitirle a Nike que use una de sus canciones para un comercial, sólo que es peor. Se puede filosóficamente acusar a un artista de “venderse”, ya que se supone que el arte no se trata de dinero, ¿pero una cervecería? Una cervecería empieza como un negocio, ¡desde el principio se trató de dinero!

Hay gente que insiste en diferenciar entre accionistas y dueños de micro-cervecerías, diciendo que para los primeros la plata es lo primero, mientras que la cerveza es lo más importante para los segundos. Yo creo que se equivocan, el dinero es lo más importante en ambos casos. Sí, es cierto que los dueños de una micro-cervecería van a tener una relación más estrecha y personal que el CEO de SAB-Miller o un contador en Diageo con el producto que su empresa fabrica y vende, pero al final del día, el dinero siempre es primero; las diferencias radican más que nada en las estrategias, políticas, expectativas y escalas. Si lo más importante fuese realmente el amor por la cerveza, tal como muchos parecen creer, entonces se mantendrían como elaboradores caseros o, a lo sumo, semi-comerciales, vendiendo sus productos directamente al consumidor final ya sea como una fuente extra de ingresos o para financiar su pasatiempo.

Tal no es el caso de Nøgne-Ø e incontables otros. Fue la ganancia lo que los llevó a vender sus cervezas a través del monopolio estatal de licorerías en Noruega; fue la ganancia lo que los llevó a firmar acuerdos de distribución internacional para que sus cervezas pudiesen llegar a vaya uno a saber ya cuántos países. De manera voluntaria comprometieron la calidad con el propósito de ganar más plata. Entre la cervecería y el consumidor final puede haber tres grados de separación; no hay manera de que los dueños, o cualquiera en la empresa, puedan tener certeza de las condiciones en las que sus productos llegarán al final de la cadena. Sólo pueden rogar por lo mejor: que los distribuidores, minoristas y hosteleros sepan darle a las cervezas el cuidado apropiado, pero incluso entusiastas con las mejores intenciones se pueden mandar tremendas cagadas; la pasión no compensa por la falta de capacidad o conocimiento.

Aunque para ser justos, puedo entender que algunos, en especial gente que tiene como filosofía apoyar a empresas independientes, sientan que han perdido algo; no creo que me pondría muy contento si Heineken o Staropramen comprasen Únětický Pivovar. Probablemente, llevaría mi dinero a otra parte, hay suficientes cervecerías independientes muy buenas de donde elegir, pero tampoco guardaría rencor alguno hacia los dueños, de hecho, y en tanto la calidad se mantenga, creo que todavía compraría la cerveza de tanto en tanto.

Pero veamos esto desde otro ángulo. Digamos que te enterás que éste fue el plan de los dueños de Nøgne-Ø desde el primer día: montar una cervecería, hacerla exitosa y construir una marca fuerte de manera relativamente rápida, sólo para vendérsela a alguien más grande luego de algunos años (esto es meramente hipotético y, en lo que a mí respecta, no se trata de una acusación) ¿cambiaría de alguna manera tu opinión sobre las cervezas? ¿Las volvería súbitamente peores? No debería. ¿Sentirías que te han mentido? Hay tenés, eso te va a enseñar a confiar ciegamente en las palabras de cualquier que esté atrás de tu dinero.

A propósito, ¡felicitaciones a los dueños de Nøgne-Ø! En serio. Bien por ellos. Y les deseo éxito en esta nueva etapa.

Na Zdraví!

PD: El momento de esta noticia no podría haber sido más apropiado, justo cuando gente del otro lado del mostrador, una vez más, está intentando definir “Cerveza Artesanal” como algo tangible para el consumidor: cerveza que sólo puede ser elaborada por un productor independiente. Me pregunto si BrewDog tiene algo que decir al respecto.

Comentarios

  1. Cuando el martes o miércoles leí la noticia pensé en dos cosas: Este finde en la cerveteca (lugar donde más fácil es encontrar Nøgne-Ø) habrá unos cuantos sabios que la criticaran cuando se enteren. La segunda fué, seguro que Max hace uno de sus posts ultraliberales de que todo es cerveza y mercado :)
    Estoy de acuerdo con tu post. El único matiz es que habiendo conocido de primera mano como cuidan (y hacen cuidar) su producto a sus distribuidores, es una poco excesiva la crítica. Son apasionados pero profesionales haciendo cerveza y en como llega su cerveza a los bares.
    Tuvimos la enorme suerte de contar con Kjetil en el primer BBF. Con su humildad, nos dió muchas lecciones sin pretenderlo. Abrió mentes, como ya en su día (cinco-seis años antes) las había abierto con sus cervezas. Nøgne-Ø fue la primera exportación de un país nórdico y, sobretodo, de una forma diferente de entender la cerveza. Muchos de los que ahora están en primera línea del movimiento cervecero artesano (sorry por la palabra tabú), cogieron una de esas botellas y estuvieron un rato dudando si valía la pena pagar 8€ por una cerveza... después del sí, dieron un paso más en este camino de no retorno.
    Por todo ello y más, también me alegro por la gente de Nøgne-Ø. Yo seguiré disfrutando de unas cervezas excelentes y espero que siga así durante años!

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    Respuestas
    1. Lo del compromiso no quiso ser una crítica, sino una observación. Todo emprendimiento comercial implica hacer compromisos y sacrificios, es inevitable.

      Me explico. Para mí, la cerveza no se termina de hacer sino hasta que llega al consumidor. Esta filosofía la tomo del refrán cervecero checo "Pivo vaří sládek, ale dělá ho hospodské" (La cerveza la "cocina" el maestro cervecero, pero la hace el hostelero), lo cual es una gran verdad - más de un maestro cervecero acá me ha dicho que cada metro que su cerveza viaja desde la cervecería es un compromiso. Esto significa que la única manera de tener control total sobre la calidad de tu producto es vendiéndolo directamente al consumidor (el ideal más puro sería que sea consumido allí mismo, pero bueno, tampoco vamos a ser tan dogmáticos).

      Entonces, control total de la calidad, significa sacrificar ingresos y potencial de crecimiento. Por otro lado, una empresa que quiera crecer, o quiera hacer llegar su producto a un público más amplio, va a tener que renunciar a una parte importante el control de la calidad, quizás la más importante, porque va a ser la que más va a afectar la experiencia del consumidor - de nada le sirve a nadie una cerveza que está de puta cuando sale de la fábrica, pero llega al vaso en mal estado.

      En el caso puntual de Nøgne-Ø. Sus cervezas acá tienen un distribuidor, que vende tanto directamente al público como a otras tiendas y bares tanto en Praga como en otras ciudades, en algunos casos, se tratan de e-shops. Incluso con la mejor predisposición y filosofía ¿qué control pueden tener estos noruegos sobre las condiciones bajo las cuales que sus cervezas son manipuladas, exhibidas, etc. (acá, por ejemplo, jamás han estado), y ni me quiero imaginar lo que debe ser en países más grandes y alejados como USA.

      Una vez más, no es una crítica, no lo veo como algo malo porque Nøgne-Ø desde el principio siempre fue un emprendimiento comercial y si disfrutás de las cervezas es, en parte, gracias a ese compromiso. Y es por ello que la acusación de haberse "vendido" no es más que una pelotudez.

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