17/6/13

¿Qué tan importante es saber?


Hace ya un rato que vengo pensando sobre el conocimiento cervecero y su importancia. Es algo que me empezó a dar vueltas por la cabeza desde que tomé aquella Otley 08. Casi que me había olvidado del asunto, hasta que 2D2dspuma y Beervana tocaron un poco el tema hace unas semanas. La pregunta ahora no es solo si hace falta saber de cerveza para poder apreciar todas sus variedades, sino también si todo esto del conocimiento cervecero no está un poco sobrevalorado e lo que respecta a la experiencia del consumidor.

Hace algo más de dos años atrás, le ayudé al entocnes Chef de Celeste a armar una cena con maridajes con cerveza. El tipo había armado la estructura básica para un menú de 7 platos y en base a eso, yo traje algunas cervezas de entre las cuales se elegirían las que acompañarían cada uno de esos platos. Lo notable es que, a pesar de que su relación con la cerveza era la de un consumidor casual, ni siquiera habitual, este tipo no tuvo ningún problema en apreciar las diferencias, en ocasiones sutiles, entre las diferentes cervezas que probábamos, sin necesidad de que yo le explique nada al respecto (de hecho, luego de esta experiencia, que le gustó mucho, no creo que este excelente cocinero haya terminado "sabiendo" de cerveza mucho más de lo que sabía antes). Claro que, como Chef de un restaurante, los sabores son su medio de vida y por ende, su paladar está muy bien entrenado para captar ciertas cosas que quizás a la mayoría de nosotros se nos escapan. Pero eso no se basa en ningún superpoder mutante tipo X-Men, sino en prestar atención a lo que se tiene en el vaso.

Prestarle atención a lo que se tiene en el vaso, eso es todo. Si te dan una cerveza completamente a ciegas, o sea, sin saber ni siquiera el estilo o el fabricante, tus sentidos van a ser más que capaces de determinar si la cerveza te gusta o no; y si te gusta, y la querés volver a tomar, saber el nombre y dónde comprarla es todo lo que te hace falta. Cómo fue la cerveza elaborada, por quién, dónde y con qué son datos que tus sentidos no necesitan para poder hacer su trabajo. En conclusión, saber sobre cerveza no es necesario para poder apreciar lo que se está tomando.

Claro que hay gente que no está de acuerdo con ello. Joan, de Birraire, comentando en una entrada ligeramente relacionada a este tema, mencionaba que él había sido capaz de disfrutar mejor de una cerveza que le había parecido rarísima luego de conocer sus ingredientes. Buen argumento, pero creo que confunde un poco correlación con causalidad.

Las cervezas de fermentación espontánea y otras cervezas agrias tradicionales me parecen fascinantes por su historia, tradiciones y procesos de producción y no me sorprende que haya gente que se declare fanáticos de ellas. Sin embargo, y a pesar de que he disfrutado de alguna que otra cerveza agria, yo no nunca me encontraré entre ellos ya que muchas de las que he probado me terminaron haciendo acordar a lager checas hechadas a perder(*).

Los contrario sucede con Svijanský Rytíř, que sigue siendo una de mis cervezas favoritas a pesar de haberme enterado que está elaborada con tetrahop y muy probablemente con HGB. La cerveza me gustaba mucho antes de saber de esto y sería deshonesto conmigo mismo si esta relación hubiera cambiado luego de recibir esta información. En ambos casos lo que tenemos son los sentidos predominando por sobre el intelecto.

Pero volviendo a Joan. ¿Qué habría pasado si el sabor extraño de esa cerveza (que estimo hasta ese momento le estaba gustando) hubiese sido el resultado no del uso de algún ingrediente inusual, sino de una contaminación? Habría cambiado quizás su opinión sobre el elaborador, pero no sobre la cerveza que estaba tomando y disfrutando en ese momento. La intelectualización resultante de la información sobre los ingredientes no hizo que la cerveza sea de golpe mejor, sino que le ayudó a Joan a entender qué era eso que le resultaba tan atractivo en ella y "entender" es en sí mismo algo satisfactorio, pero a otro nivel.

¡Y acá está la clave! En "entender". Ahí es donde el conocimiento y el saber sobre cerveza se vuelven útiles e importantes, ya que nos pueden ayudar a entender por qué una cerveza nos gusta (o no) lo cual, logra que tengamos un mejor criterio a la hora de tomar decisiones de compra y minimizar así el riesgo de clavarnos con soretes atractivamente etiquetados. En conclusión, el conocimiento nos ayuda a elegir mejor y elegir mejor hace que disfrutemos más.

Lo importante acá es que estos conocimientos no creen falsas expectativas (o en algunos casos prejuicios). Cuando Schneider TAP X salió yo estaba esperando algo como la TAP 5 (Hopfen-Weisse), pero con las notas características de los lúpulos Nelson Sauvin que tanto me habían gustado en otras birras. La cerveza me terminó decepcionando (que haya sido bastante más cara que la otra, tampoco colaboró con su causa). Ese conocimiento no hizo que mi experiencia haya sido más agradable, y quizás puede haber sido un obstáculo.

Acá está entonces el primer problema del conocimiento intelectual. Muchas veces nos llevan a conclusiones excesivamente simplificadas que a su vez se basan en una buena dosis de ignorancia. Muchos de ustedes seguramente son capaces de identificar diferentes varietales de lúpulo, y quizás hasta tienen sus favoritos entre ellos. ¿Pero cuántos saben qué tan bien sus lúpulos favoritos funcionan con diferentes tipos de maltas, levaduras o procesos? Para eso, claro, sería necesario saber bastante sobre maltas, levaduras y procesos y la manera en que cada uno de estos puede afectar a la calidad y características del producto, algo que está muy por encima de lo que la mayoría sabemos.

Esto resulta en una suerte de dependencia, quizás excesiva, en la palabra de los expertos. Esto en sí mismo no es un problema, siempre es bueno escuchar a la gente que sabe más que uno, el problema está en que, por un lado, muchos de esos expertos no son tales y, por otro, en que a menudo estos "expertos" son gente con ciertos intereses y agendas que van a divulgar la información (sino desinformación) que mejor se ajusta a esos intereses (ej. la huevada de que las cervezas sin filtrar son mejores porque "evolucionan").

Pero esto no tiene por qué desalentarnos a seguir buscando y exigiendo información, información válida, concreta: números y datos sin ningún tipo de falso esoterismo. Lo que sí tenemos que tener en cuenta es que nada puede reemplazar al conocimiento adquirido de manera empírica. Podés leer los mejores libros, blogs y revistas, podés asistir a charlas, presentaciones y catas moderadas (aunque si vas a estas últimas estás tirando la plata), pero, y en tanto prestes atención a lo que estás tomando y confíes en tus sentidos y capacidad de aprender, nadie va a ser mejor que vos a la hora de determinar si una cerveza es buena.

Na Zdraví!

PD: Las temperaturas de servicio son quizás el argumento más fuerte a favor del conocimiento. Sin embargo, son algo a menudo aceptado casi como una verdad revelada que muy rara vez se cuestiona, cuando en realidad no deja de estar basado en preferencias personales.

*Me hace acordar a esa brillante línea de esa brillante sátira "Sh!t Beer Geeks Say": "Esto está horriblemente infectado - a menos que sea una Lambic, en cuyo caso está ¡Impresionante! Lo cual es un muy buen ejemplo de la manera en que la información previa (que puede o no ser verdadera) nos puede sugestionar y afectar nuestros sentidos a la hora de evaluar una cerveza. Pero ese ya es otro tema.

21 comentarios:

  1. El conocimiento es poder, y el saber nunca está de más.

    Claro que tu experiencia tomando una cerveza cambia entre si sabes o no sabes cosas de lo que estás bebiendo. Pero como sólo puedo elegir una de las dos (es imposible beber sin saber una vez has sabido), me quedo con el conocimiento.

    Me parece que hace más completa la experiencia. Por ejemplo: poco sé de arte, y cuando voy a los museos... la parte antigua me aburre. Del barroco en adelante empieza a entretenerme... y tampoco sé más allá de "me gusta o no me gusta". Estoy casi seguro que con un poco de historia, y de conocimiento de autores y técnicas, disfrutaría más de la visita.

    Yo vuelvo a torcer una lanza a favor del conocimiento, siempre.

    PD: Aparte de las temperaturas, la correcta elección de vaso o copa y del servicio es algo que también se aprende.

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    1. El problema de la analogía con el arte es que para poder empezar a apreciar el arte por lo que realmente es, un medio de expresión y no solamente algo estético, hay que haber estudiado bastante el tema. De otra manera te quedás en "qué lindo, qué feo, ¿qué carajo es esto?". O sea, es una experiencia primordialmente intelectual, mientras que la apreciación de cerveza es primordialmente sensorial, y los sentidos es algo que toda persona sana tiene consigo desde su nacimiento. Si a vos no te gusta una cerveza tu opinión sobre ella no va a ser menos calificada que la de un "experto" en el tema.

      En cuanto a los vasos. Para mí, y es exclusivamente mi opinión, es algo que se exagera en gran medida. Mucho del tema de los vasos es más bien estético (ej. el vaso flauta para las Pils). Yo tengo cuatro o cinco tipos de vasos y me alcanzan y me sobran para todas las cervezas que tomo. Pero como lo dije, es mi opinión.

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    2. Estoy de acuerdo con la idea de que beber cerveza es básicamente una cuestión sensorial y no tanto intelectual, sin embargo la idea de la realidad física que nos aportan los sentidos tiene necesariamente asociada una estimulación cerebral que nos ayuda a extrapolar el alcance de esa realidad sensorial, generando la posibilidad, la necesidad, el placer de repetir esa sensación o evitarla. No hay duda de que atrás de esto hay una actividad intelectual que nos ha ayudado a sobrevivir en distintos medioambientes. Quizás la actividad intelectual (o la necesidad de un entendimiento cabal) relacionada a este tema, no sea igual para todos, Pero como vos decís, la clave es entender, y para entender mejor hay que saber más y no delegar el saber a los dioses. Sin dudas que la elaboración de cerveza contempla un sin número de variables fisicoquímicas que son capaces de alterar sabores y olores, y que conocer cada una de esas variables llevaría mas de una vida, es decir, sería inútil tratar de “saber todo”, pero la satisfacción que se siente al entrar en un mundo donde no solo prima la realidad sensorial, es enorme y movilizadora intelectualmente hablando; claro que no será “arte”, pero ambos tienen un origen común, nacen de un impacto sensor real (sabor, oído, vista, etc) y luego el cerebro hace el resto.
      Victor

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    3. Según las últimas teorías, el origen del arte (i.e. las pinturas rupestres del paleolítico y otras tempranas expresiones que podrían considerarse artísticas) está en el uso de sustancias alucinógenas, u otros medios para alcanzar estados alterados de conciencia, típicos de rituales chamánicos incluso hoy día. Los artistas/chamanes lo que hacían era representar sus "visiones", o mejor dicho, sus experiencias en el "plano sobrenatural", en las paredes. Ese arte está cargado de simbolismo y tuene un fuerte significado religioso. En otras palabras, nació para transmitir un mensaje (lo cual siempre ha sido la finalidad última del arte, transmitir un mensaje). En contraste, la cerveza nació como un alimento, o sea, como algo práctico y bien terrenal.

      Pero más allá de eso, es claro que el intelecto va a afectar a los sentidos. Lo de la cerveza infectada/lambic en el video es un claro ejemplo de ello. La información previa que tengas sobre una cerveza puede condicionar lo que tus sentidos capten. Leí hace poco sobre un experimento que se hizo con vinos. A un grupo de voluntarios se les dio a probar un vino blanco y se les pidió que lo describan. Los descriptores utilizados fueron los comunes para el vino blanco, floral, frutado, etc., etc. En la siguiente ronda, a ese mismo vino se le agregó una tintura inodora a insípida roja, se les dijo a los voluntarios que describan el vino tinto que iban a probar, resultando en palabras típicas del vino tinto como taninos, bayas, etc. etc. Estoy convencido de que con la cerveza se podría hacer algo comparable y se obtendrían resultados también comparables.

      Son cosas que dan mucho que pensar, y es por eso que en la entrada también sugiero que el conocimiento puede ser un arma de doble filo. Para mí, lo mejor es siempre confiar en mis sentidos del aroma y el gusto por sobre todas las cosas. Dejando que el intelecto sirva como complemento para entender o, por qué no, también para sorprenderme.

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    4. La realidad fáctica proveniente de la sensación y percepción es sumamente cuestionable por la “calidad” de nuestros sensores y la subjetividad humana. Quiero decir que podemos (de hecho es así) separar las sensaciones, netamente nerviosas; de la percepción, netamente cerebral.
      Esto implica que nuestros sentidos y cerebro pueden ser fácilmente engañados y hay infinidad de experimentos que asi lo demuestran. Por ejemplo, nuestros ojos “sienten” la pantalla del cine como continua y no como una sucesión de imágenes estáticas, asi mismo, si te presionan 2 lugares cercanos del cuerpo solo sentirías como si se tratara de uno, esto se debe a que la sensación persiste alguno momentos después del cese de la excitación. Por otro lado, la percepción es sumamente subjetiva. Es normal que los hábitos mentales de la persona, su afectividad, sus aspiraciones e ideales, sus necesidades vitales e intereses del momento, influyan en la génesis de la percepción. Solo los métodos de la observación científica purifican lo suficiente la percepción del ingrediente ilusión y conducen a datos plenamente objetivos. Para lograr objetividad hace falta conocimiento y experiencia, como asi también, en muchos casos, instrumental necesario para evitar errores.
      Ahora la pregunta: ¿es posible con la simple sensación/percepción identificar tal a cual estilo de cerveza o características especiales con objetividad?, en mi opinión, la respuesta es enfáticamente SI, solo hace falta conocimiento y experiencia. ¿Para qué serviría esto?, aquí la respuesta es sumamente amplia que va desde lo sensitivo hasta lo necesario. Es importante recordar en todo este asunto, que nuestros sentidos no solo son procesados conscientemente, sino que mucha de la información exterior/interior es procesada inconscientemente y solo aflorará en nuestro consciente sin es necesario, de lo contario, nuestro cerebro no notará la sensación.
      Volviendo a la pregunta original planteada: ¿Cuán importante es saber?, es relativo… si solo se trata de disfrutar una cerveza sin hacer hincapié en detalles… con saber que se trata de cerveza y y que esta buena, es suficiente. Pero por suerte hay gente que no solo se conforma con ver manzanas caer de los árboles, lo cual no desvaloriza en absoluto a la gente que la junta y hace applepay, por el contario, suelen ser mucho mas importantes que los otros.
      Victor

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    5. Coincido con vos en que es posible evaluar una cerveza con objetividad. Prueba de ello son la manera en la que se llevan a cabo competencias serias como el WBC, en donde los ganadores se determinan por consenso de los jueces en base a qué tan bien una cerveza se ajustó a los parámetros técnicos de su categoría.

      ¿Para qué serviría eso? Para poco y nada. Terminaríamos tomando cervezas técnicamente perfectas pero carentes de carácter y personalidad y todos intentaríamos buscar defectos en lugar de disfrutar aquellas cosas que hacen que cada cerveza sea un poco especial. No me gusta esa idea, la verdad, y es uno de los motivos por los cuales me niego a hacer cursos de análisis sensorial. No quiero acostumbrarme a analizar cada cerveza que tomo. Me gusta la subjetividad en la evaluación de cervezas, me gusta que tu opinión sobre una cerveza pueda ser completamente diferente a la mía y que a pesar de ello ninguno de los dos vamos a estar equivocados. Me gusta porque eso hace que algunos productores se rompan un poco más la cabeza para encontrarle mercado a cervezas que salgan un poco del común. La subjetividad es positiva, da color y variedad.

      Como creo dejo bien en claro, el saber sí es importante, no tanto a la hora de sentarse a tomar una cerveza en particular, sino en relación a la tu relación con la cerveza como bien de consumo. Tener conocimientos te hace un consumidor más informado, responsable y exigente, que no se va a creer tan fácil la sanata y las mentiras de los que nos quieren separar de nuestro dinero. Qué tanto le conviene eso a los productores (grandes, medianos o pequeño), ese ya es otro tema.

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    6. Como he mencionado antes, se nota en tu respuesta que te interesan mas las personas que las cosas aunque la expresión “nos quieren separar de nuestro dinero” es poco feliz. De cualquier manera es agradable y sincera la forma en que expresas ese interés.
      En cuanto al tema: SI, completamente de acuerdo, la subjetividad nos convierte en individuos y esto vuelve las cosas mucho mas interesantes. Una vez escuche a aun tipo que decía que el libro de la verdad era muy chiquitito en relación al de la mentira y a su vez mucho menos atractivo. Sin embargo, aún cuando la precisión matemática pareciera que nos acota el abanico de posibilidades, hay que recordar que, por ej el resultado 4, esa misma matemática nos permite escribir esa cifra de infinitas maneras y es ahí donde lo individual aporta su cuota humana; claro que para eso se requiere conocimiento y, cuanto más amplio , más amplia será la variedad de opciones. De nuevo cabe la pregunta ¿y para qué?, mi respuesta interna es: por placer.
      En cuanto a que el conocimiento nos vuelve mas responsables como consumidores, diría que concuerdo aunque debo decir que en mi caso, particularmente con la cerveza, no me cabe el mote de “responsable”, ni siquiera soy un consumidor sofisticado, digamos que poco exigente, aunque no me gusta que me “chamuyen” y es ahí donde la sensación se transforma en percepción, objetiva o subjetiva, da igual, somos personas.
      Victor

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    7. Quizás la frase "gente que nos quiere separar de nuestro dinero" no sea del todo afortunada, pero quiero que quede bien en claro que yo no tengo absolutamente nada en contra de que haya gente que quiera mi dinero a cambio de sus productos o servicios. Sin embargo, a menos que tenga la oportunidad de poder conocer a esa gente más allá de la relación vendedor/comprador, siempre voy a intentar tomar lo que me dicen sobre sus productos y servicios con una saludable dosis de recato y cinismo. Eso, creo, es lo que hace que un consumidor sea más responsable ya que obliga al vendedor a ser más honesto y abierto respecto a los productos o servicios que nos está ofreciendo.

      Por otro lado, estuve pensando en la objetividad y, fuera de lo lindo o feo, útil o inútil que podría llegar a ser, es algo que incluso a nivel hipotético es imposible. La percepción, en el caso de la cerveza, de sabores va a ser diferente en cada persona dependiendo en gran parte de su experiencia como bebedor y la exposición que cada uno haya tenido a estos sabores. Para alguien que "creció" tomando cervezas ahumadas, Schlenkerla Märzen es algo absolutamente ordinario y normal, mientras que para otra persona puede ser algo tan fuera de lo común que termina resultando repulsivo. Es igual a lo que sucede con la comida picante.

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    8. Dentro de los límites de los sentidos humanos, es absolutamente posible la objetividad, recorda que los inicios de la física/química solo estaban basados en la observación directa a través de la interacción con nuestros sentidos y esas observaciones fundaron las bases de las ciencias que hoy conocemos. Es verdad que se requiere un entrenamiento importante, pero no es imposible en absoluto.
      Victor

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    9. Te estás olvidando de algo muy importante, el sentido del olfato de suma importancia a la hora de evaluar una cerveza, está muy estrechamente relacionado con la memoria, y sabores que a vos te evocan ciertas memorias sensoriales, a mí me pueden otras completamente diferentes, quizás no tan agradables. A esto hay que sumarle que cada cerebro procesa la información recibida por los sentidos de una manera diferente.

      Ahora, volviendo a lo que pasa con el vino, y te refiero a este muy buen artículo que leí hoy, si los "expertos" pueden ser engañados por trucos tan simples como un cambio de etiqueta a la Benny Hill, qué nos queda a nosotros.

      Dicho todo esto, sí, se puede lograr objetividad con los sentidos, nos algo imposible, de hecho, es bastante común: los ya mencionados análisis sensoriales.

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  2. Lo de los vasos es una huevada , yo tengo uno tipo copa y uno tipo pinta y me resobra, el resto es verso de las cerveceras.

    saludos y exelente nota

    omar

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    1. Lo de los vasos, hasta cierto punto, tiene su razón de ser. Pero al mismo tiempo, creo que la importancia que mucha gente le da es ya exagerada.

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  3. A mi me encanta que haya gente que quiera separarme de mi dinero: en caso contrario, me tocaría hacerme la cerveza, cazar mis alimentos, o esperar que alguien quiera hacer trueque con las cosas que yo sé hacer (escribir, pintar y beber).

    Pero lo de los vasos sí que es algo a saber. No te digo yo que con dos vasos no sirva. Y con uno. Igual que solo tienes habitualmente un frigorífico en casa, y con él te apañas para todas las temperaturas. Pero está bien saber cual es el adecuado y con cual lo vas a disfrutar más. Si no, cerveza helada en jarra de cerámica para todos!! (¿se nota que odio ambas cosas?)

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    1. PD. Completamente de acuerdo en que "Tener conocimientos te hace un consumidor más informado, responsable y exigente". Por eso (entre otras cosas) me parece tan importante.

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    2. Para mí, y de acuerdo con mi experiencia, el tema de los vasos está terriblemente contaminado por el marketing. Hay cierto tipo de vasos que tienen su razón de ser: nonic/půl litr (que básicamente son lo mismo), el vaso para weizen, el cáliz de las trapistas, la copa tipo tulipán y quizás uno o dos más y pará de contar. Eso de que la cerveza de juanito se tiene que tomar en el vaso especialmente diseñado para esta cerveza es verso marketinero, tal como lo es en el vino (el vaso de IPA que inventaron un par de craft es buen ejemplo de ello).

      Ahora (y a pesar de que como digo arriba, hay un puñado de tipos de vaso que tiene su razón de ser) lo que le pregunto a los que insisten mucho con el tema es, ¿si la forma del vaso es tan importante, cómo es entonces que en las competencias internacionales se utiliza un sólo tipo de vaso para todas las categorías de cerveza? Para pensar.

      PD: Experiencia personal adquirida por primera vez en Franconia. Las jarras de cerámica son el mejor tipo de vaso para lager. Tiene una muy buena retención de espuma sin necesidad de ser tan puntillosos con el lavado y lo más importante es que mantienen la temperatura de una manera espectacular, mucho mejor que el vidrio. El chiste antes de servir la cerveza es enjuagar bien la jarra con agua fría. Podés tener una birra tanquilamente 45 minutos en un día de bastante calor y se va a mantener fresca y con espuma, incluso con una jarra de 1l. La única desventaja es que no podés a la cerveza, pero eso no importa demasiado si estás tomando algo que ya conocés bien. Recomiendo mucho tener siempre un Stein o Korbel en casa.

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  4. Como siempre Pivní, una referencia en lo que cerveza refiere.

    Yo tengo un problema con el "conocimiento" y yo también estoy adquiriendo mas por empírico que por estudio. Será que yo tengo mi blog por hobby, hago cerveza para consumo personal y estoy en contra de todo el discurso "mamerto" que quieren enaltecer a las "artesanales" pero yo soy de esos que no se consideran conocedores del tema, sino mas bien apasionado.

    El problema es que en tierra de ciegos el tuerto es el rey y no falta quienes empiezan a enaltecer a uno, por ejemplo aquí en mi ciudad al menos me toman como referencia para cualquier tema cervecero lo cual en realidad si me incomoda porque se le da la idea a otras personas de algo que NO soy. En fin ese es otro tema.

    Ayer precisamente hablaba con un cervecero local el cual se molesta por el uso que le da el consumidor casual a UNTAPPD, diciendo que hay gente que le da a sus cervezas 1 corcholata por estar muy amarga (una Pale Ale muy sabrosa de hecho) y que a las de macro produccion le dan 5 corcholatas o a otras cervezas de artesanales que vienen evidentemente contaminadas sólo porque "no saben de cerveza y creen que eso está bien" aquí yo me pregunto entonces: si una cerveza está contaminada, pero quien la toma no sabe que ese sabor es indeseable ¿realmente está contaminada? No podemos creernos deidades ni superiores sólo por poder diferenciar una IPA de una Pale Ale, porque nosotros los mas "clavados" al tema cervecero NO somos el mercado ni de las macros ni de las micros.

    La verdad, después de tener ya un par de años en esto de andar probando, estar investigando, leyendo y escribiendo sigo insistiendo que, en efecto, disfruto mucho mas ahora la cerveza que lo que hacía en mis primeros días de consumidor que me tomaba cualquier lager light sin sabor... pero disfruto cualquier cerveza mas hoy en día cuando NO estoy pensando en la cerveza, sino en la compañia.

    Saludos!

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    1. Gracias por el cumplido.

      Creo que ambos (y muchos otros de los que leen esto) hemos pasado por las mismas etapas. Descrubrimiento, fascinación, desencanto (producto de habernos dado cuenta de que el ser un productor pequeños, independientes, artesanales no solo no son garantía de calidad, sino que también está gente es igualmente capaz de mentirnos que las grandes empresas) para redescubrir la cerveza como parte de un dónde un cuándo, que es su verdadera naturaleza. Es por eso que siempre digo: mejor cerveza de mierda en buena compañía que buena cerveza en compañía de mierda.

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  5. Es interesante lo que planteas sobre si se necesita entender de esto para disfrutar más de la cerveza. Mi opinión es que sí, simplemente porque podemos buscar y por lo tanto encontrar y disfrutar cosas en los sabores, olores, matices gracias a la experiencia adquirida y por los conocimientos, cosa que alguien que no tenga mínimas nociones no puede apreciar. Ahí creo que el saber del tema es positivo.
    Por otro lado puede tener su lado negativo en el sentido de que el ”entender” del tema a veces nos puede sugestionar y pensar que una cerveza es mejor o peor basado en una predisposición previa.
    Esto se puede extrapolar a cualquier otra disciplina. Pero en definitiva, saber lo que estamos probando es siempre algo bueno, y por ello podemos disfrutar más que alguien que no sepa de ello.

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    1. Para mí, saber lo que estás tomando no hace que lo disfrutes más. Y tampoco se puede decir que el que sabe o entiende (en este caso de cerveza) disfruta más que el que no; a lo sumo disfruta de una manera diferente.

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  6. Yo estoy más de acuerdo con Cristóbal, el conocimiento en general es positivo y se disfruta más (yo al menos) una cerveza cuando se entiende cómo está hecha y de dónde le vienen los distintos sabores y aromas. Vamos, que es como el que ve un cuadro sin tener pajolera idea de pintura y se limita a decir "creo que es bonito", frente al experto que sabe explicar qué es lo que lo convierte en una obra de arte.
    Es cierto que nos puede causar prejuicios o generar expectativas sobre una cerveza, pero si uno es honesto consigo mismo sabrá reconocer cuándo esas expectativas no se cumplen e investigar por qué, lo cuál generará más conocimiento y posiblemente mayor disfrute futuro.

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    1. Haciendo un paralelismo con el sexo y a la hora de “tener sexo” uno podría elegir entre una cabra, un travesti o una mujer. Saber la diferencia entre estas tres opciones quizás haga que el orgasmo sea mayor o quizás el disfrute sea distinto, aunque ante la necesidad habrá orgasmo de cualquier manera. Estarán lo puristas que solo tienen sexo con especímenes de su misma especie y de sexo opuesto, estarán los que prefieran del mismo sexo y los que les de igual o los onanistas que solo beben su cerveza. Todos tendrán algo de razón y justificación, sin embargo el grueso prefiere la misma especie y de sexo opuesto y, preferentemente, las que considera “bonitas”, quizás por efecto del marketing (la naturaleza hace su trabajo) y la cultura (la inteligencia tiene lo suyo), pero beber cerveza, asi como tener sexo, no solo se trata de saciar la sed, sino de una intrincada conjunción de eventos que culminan en un resultado, que en nuestra mente, se traduce en placer.
      Victor

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