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La Ronda - El Festival Ideal


En marzo se celebra la segunda edición del Barcelona Beer Festival  y como los organizadores quieren mejorar, nos pidieron a los blogs hispanoparlantes que resucitemos "La Ronda" y hablemos de cuál sería nuestro festival ideal para ver qué ideas pueden sacar de ahí.

No estuve en el BBF 2012 (y veo difícil que esté en el 2013), así que no puedo hablar de lo que hay que mejorar o no. Sé, por lo que leí en los blogs, que estuvo bastante bueno, pero yo prefiero opinar en base a mi experiencia y no a la ajena.

En lo que a mí respecta, lo más cercano a un festival ideal es Slunce v Skle, que se celebra todos los años en septiembre, en Pilsen. (sería 100% si se hiciese más cerca de casa, pero por otro lado, ir en el bondi de Zlý Časy es también parte de la experiencia).

Son varios los motivos por el cual este festival me parece el mejor que se hace acá (qué tan relevantes puedan ser para el BBF, se lo dejo a los organizadores, je).

El lugar:
Si bien la convocatoria lo está dejando chico, el patio del hotel Purkmistr y la pequeña plaza frente a él tiene una atmósfera única. Y la entrada es gratis.

La variedad:
No tanto en números. 100, 200, 500, 1.000 o 10.000 nombres distintos hacen poca diferencia porque igual no las voy a poder tomar todas. Me refiero a variedad cualitativa. En SVS hay de todo para todos, desde desítky, jedenáctky y dvanátcky hasta IPA, Imperial Stout, importadas (por supuesto que, siendo la Rep. Checa, son las primeras las que predominan). Nadie se va a quedar con ganas y todos van a poder encontrar algo que les guste.

Los precios:
Prácticamente todas las cervezas de producción nacional se venden a los mismos precios, que son iguales o menores que en un bar de Praga. Me parece absurdo que un festival me cobre más que un bar, en donde tengo servicio a la mesa, vasos limpios y otras comodidades.

Las medidas:
Todas las cervezas están disponibles en 50 o 30cl. En las últimas dos ediciones aparecieron los llamados "minituplaky", jarritas de 10 o 15cl (se pueden ver en esta foto) para los fetichistas.

Los elaboradores:
Todas las cervezas son servidas por la gente que las hace. Me gusta hablar con gente que fabrica cerveza, me gusta mucho el entusiasmo que muchos de ellos tienen por su producto. Creo que es importante porque le da a la cerveza el toque humano que las grandes empresas ya han perdido.

La comida:
No es lo mejor del festival, pero tampoco está mal y hace lo que tiene que hacer, ayudarte a tomar más cerveza.

Hasta acá Slunce v Skle. En lo que respecta a otras cosas festivaleras que se han discutido entre los blogueros de España:

La música:
A menos de que estemos hablando de un lugar muy grande, al aire libre y/o de música acústica, que la música en vivo la dejen en un club o en un festival ad hoc. Me encanta escuchar música, pero el problema de tener una banda en vivo (más allá de que tan buena pueda llegar a ser) en un lugar cerrado es que el volúmen va a ser demasiado alto y va a terminar estorbando. La música, la verdad, la veo como algo muy prescindible.

Los vasos:
Salvo el minituplák, SVS no tiene un vaso oficial, pero casi todos los elaboradores tienen sus propios vasos de 30 o 50cl para aquellos que quieran comprarlos. Luego de haber roto un par de vasos y perdido otro par, el año pasado me decidí por el plástico y no lo lamenté, es más lo recomiendo. No tener que preocuparme todo el día por un frágil pedazo de vidrio que hay que enjuagar después de cada birra fue muy cómodo, disfruté más del día y, por ende, de las cervezas que tomé.

Las novedades:
En SVS hay, pero no son el atractivo principal y no deberían serlo. Para mí, un festival es algo así como un jardín cervecero glorificado. Yo no voy a un festival a buscar trofeos, a escribir notas de cata y ver qué tantas cervezas nuevas puedo anotar en mi libretita. Un festival para mí es una excusa para tomarme el día, encontrarme con gente amiga, hacer amigos nuevos, pasarla bien y tomar mucha, mucha cerveza.

Esto está un poco relacionado con lo del catálogo. Me gustó lo que hizo la Asociación Checa de Microcervecerías en su evento en el Castillo de Praga, pero más que un festival, este evento fue una presentación de los miembros de la asociación ante un público más amplio. Si hablamos de algo como el BBF o SVS, o cualquier otro parecido, un catálogo no me parece algo tan necesario (es más, es otra cosa que terminaría molestando al final del día). Parte de la diversión para mí es la sorpresa, o preguntarle a un amigo qué es lo que está tomando y, si está bueno, ir a comprar lo mismo.

En síntesis. El festival ideal tiene que ser de entrada gratuita, tener una amplia variedad cualitativa a precios moderados a bajos (siempre relativamente hablando) y, lo más importante de todo, un festival tiene que ser una excusa para que la gente haga algo distinto, para que se junte y la pase bien.

Na Zdraví!

Comentarios

  1. Gracias Max; apuntadas quedan las propuestas! A ver si recuperamos la Ronda entre tod@s!!! Abrazo!

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