31/10/12

Al principio, fue la malta


Para mí, la cerveza es el resultado de una cadena de procesos que termina recién cuando esta llega a mi vaso. Si bien el impacto de algunos de los eslabones de esta cadena será mayor que otros, todo lo que las personas involucradas en ella hacen, afectará el producto final. ¿Pero si termina en el vaso, dónde empieza? En la maltería.

El lunes, junto con mi colega Jeff Alworth, fuimos a Benešov a visitar el pivovar local y las instalaciones que producen la tradicional "Malta de Suelo de Bohemia". Como guía tuvimos al Sladmistr David Mareš, que nos mostró todos los rincones de la maltería y contestó a todas nuestras preguntas. Como todo aquel que practica un oficio tradicional, Mareš quiere mucho al trabajo que ya hace casi dos décadas viene haciendo y está muy orgulloso de él, aunque también algo preocupado por el futuro.
El malteado de suelo es un proceso fascinante en donde la naturaleza es gentil, pero firmemente obligada a hacer la voluntad del hombre. Es también notable la conexión que tiene con la tradicional lager checa. Ambas requieren atención a los detalles, dedicación, aptitud y, por sobre todo, tiempo. Desde el momento en que los granos de cebada empiezan a remojarse, hasta que la malta resultante está lista para ir a un macerador pueden pasar hasta cinco semanas. Más o menos lo que tarda una buena desítka o jedenáctka en estar lista para ser tomada.
Visitamos también la cervecería. Es hermosa. Ferdinand se aferra tozudamente a la tradición y rehúsa cambiar aquellas cosa que les han estado funcionando por tanto tiempo, incluso si ello significa costos más altos. Fue un día maravilloso, con muy buena compañía y muy buena cerveza, un día en donde aprendí un par de cosas y entendí todavía más.

Na Zdraví!

26/10/12

¿Una ventana al pasado?


Estaba con mi amigo polaco Artur tomando unas cervezas y hablando de cerveza y de la vida en general. Se estaba haciendo hora irse y decidimos cerrar la sesión con una Rauchweizenbock* que hacía mucho no tomaba.

Cuando nos trajeron los vasos me di cuenta que además de ser un poco menos oscura de lo que me acordaba, la cerveza estaba también algo agria, y a pesar de ello, excelente. Esa contaminación (no fue algo planeado por el elaborador) le había dado una nueva vuelta de tuerca a una birra que ya de por sí es muy interesante y no poco compleja.

Todo habría quedado en otra interesante experiencia sensorial por el relato de Adrian sobre su encuentro con una Mild rancia, y de cómo quizás esta le había dado una muestra del perfil que las Porters viejas tenían en el siglo 19.

¿Es posible que esta rauchweizenbock contaminada también me haya ofrecido una suerte de postal histórica?

En varias ocasiones, y de varias fuentes, he leído y oído que, en la era A.L. (antes de lager), la cervezas de trigo eran muy comunes por estos pagos (¿más comunes quizás que las de cebada?). Jan Šuráň me comentó también un par de veces que, hasta que se adoptaron métodos modernos para el producción malta (¿mediados del s.19?), esta se secaba con fuego directo, lo cual haría que las cervezas ahumadas (no fue sino hasta una reciente visita que hice al museo de U Fleku, que incluye la vieja maltería, que entendí la manera en que esto funcionaba). A todo esto hay que sumarle que, al menos hasta que los métodos propuestos por František Ondřej Poupě se hubiesen vuelto de uso común, la elaboración de muchas cervezas se llevaba a cabo en condiciones que quizás hoy describiríamos como precarias (o "artesanales", según otros...), no se empleaban termómetros ni densímetros, la ciencia detrás de la fermentación era aun desconocida y la higiene, muy probablemente, era algo que no se tenía demasiado en cuenta, lo cual indica que las cervezas de perfil agrio no eran algo fuera de la norma.

Si estoy en lo correcto y la rauchweizenbock hizo que mi paladar viajase un poco en el tiempo, no me extraña entonces que las cervezas de fermentación fría hayan sido tan exitosas desde el principio y hayan llevado a la extinción a las cervezas que se habían estado elaborando por siglos. Eran más baratas de producir, más estables, más ligeras al paladar, de sabores más limpios y con tomabilidad bastante más alta (y no hace falta viajar al pasado, soy capaz de tomar más de una buena světlý ležák sin filtrar que de una buena Hefe-Weizen). En pocas palabras, gustaban más.

Y esta no fue la única revelación restrospectiva que me generó esta cerveza. Pero para eso van a tener que esperar hasta la semana que viene.

Na Zdraví!

*Esto no es uno de esos nuevos pseudo-estilos sin sentido como Imperial Pilsner, sino una correcta descripción técnica de la cerveza.

22/10/12

Gypsy Porter+Amigos+Zlý Časy = Velada Perfecta


El sábado pasado, en bar de arriba de Zlý Časy, se hizo una informal presentación oficial de Gypsy Porter, la birra que en Gazza Prescott de Steel CityPivovar Kocour y un servidor elaboramos en Varnsdorf.
No hay mucho más que le pueda decir de la esta Baltic Porter que no les haya dicho ya. ¡Mentira! ¡Es excelente, brillante! Gazza eligió muy bien la mezcla de maltas (Pilsen, Munich, Carafa Spezial No. 1 y Carared). Evitó que la cerveza sea empalagosa, a pesar de que recubre todo el paladar gracias a una atenuación relativamente baja (para que den una ida, Pardubický Porter, que también declara 19º Balling, tiene 8% de alcohol, Gypsy tiene 7,2 con una graduación balling original de casi 20). Los lúpulos también balancean de maravillas esa sinfonía de maltas y hacen que esta cerveza tenga una tomabilidad peligrosamente alta para su octanaje. Lo único que no salió tal y como nos habíamos imaginado fue el aroma. Con dos meses madurando en frío, el Citra que agregamos al final del hervor había dejado solo un pequeño recuerdo de su presencia, pero más allá de eso (y del conflicto de intereses, je) Gypsy Porter es una cerveza perfecta para esta época del año.
Pero los más importante es que a la gente le ha gustado, y mucho. La primera partida ya se agotó (algunas botellas se pueden conseguir en Pivní Rozmanitost y ayer, Bar Na Palmě en su página de Facebook anunciaron que habían pinchado un barril) y Hanz me comentó que Pivovar Kocour va a elaborar otra partida pronto.
Para mí, sin embargo, lo mejor de todo fue que Gypsy Porter fue el catalizador de una noche de pub perfecta. Gente amiga, mucha buena onda; ¡hasta mi mujer y mi hija la pasaron bomba! ¡Gracias Gazza, Hanz y la gente de Pivovar Kocour por haber hecho todo esto posible!

Na Zdraví!

19/10/12

Sucedió un día


Me acabo de acordar de una anécdota que me contaron hace cosa de dos meses. Viene más o menos así:

La gente de Pivotéka Pivní Rozmanitost fue a una feria en Ustí nad Labem con su proyecto cervecero Pivovar Nomád (le debo un artículo a estas birras). En su stand estaban vendiendo Žižkovský Svrchňák a 25CZK el medio litro. Un tipo se acercó y preguntó qué era esa cerveza. La persona que estaba atendiendo le explicó de qué se trataba y el tipo respondió diciendo que como no conocía a la cerveza, debía ser mala (o algo por el estilo) y se fue al puesto de al lado a comprar una Gambrinus por 29CZK.

La primera reacción de todos los que esuchamos/leímos esta historia fue decir (en diversos idiomas) "¡Qué pelotudo!", lo cual en realidad, no es justo. No se puede criticar a nadie por sus gustos cerveceros, vos y yo podemos decir ligítimamente que Gambáč es una garompa, ¿y qué? A todos nos gusta algo que podría ser legítimamente calificado como "una garompa". Se puede criticar, un poco, sí, que la actitud de este tipo no fue la de alguien de mente abierta y espíritu aventurero, pero por mal que nos pese, la realidad es que consumidores con mente abierte y espíritu aventurero son una minoría. La mayoría de la gente es conformista, no quiere sorpresas y busca siempre aquello que conoce y está comprobado por la experiencia, la cerveza no es excepción.

Este tipo muy probablemente ha crecido tomando Gambrinus, le gusta, disfruta de la cerveza. Gambrinus es una constante, una certeza, en su vida; si todo se fuese al carajo mañana, este kía sabe que su Gambáč va a estar siempre ahí y que no le va a fallar, va a estar tan buena como siempre. Quizás, entonces, la reacción de este buen se debió a motivos más profundos que la desconfianza por lo nuevo y desconocido. Quizás el tipo este tenía miedo, miedo de que Žižkovský Svrchňák le guste más que Gambrinus, miedo de que esa sea la cerveza epifánica que te hace dar cuenta que aquello que habías estado tomando toda tu vida no era tan bueno después de todo. Y si Gambrinus de golpe ya no es tan buena, tan fiable, si ya no es una certeza y quizás nunca lo fue realmente, ¿cuáles son las otras certezas en su vida que quizás no son más que espejismos emocionales?

A lo mejor estoy analizando demasiado todo esto, y el chabón, más allá de sus gustos cerveceros, sí que era un pelotudo.

Na Zdraví!

17/10/12

El riesgo de las recomendaciones


Existe un gran motiv por el cual los críticos profesionales de restaurantes visitan el mismo lugar varias veces antes de escribir sus reseñas. Necesitan evaluar la consistencia, no solo de la comida, sino también del servicio, la atmósfera y todas las otras variables que hacen a un restaurante.

Yo no soy un crítico profesional. Mis reseñas de pubs deben ser tomadas como las recomendaciones de un amigo. Los criterios que uso para evaluar un boliche son bastante simples: qué tan bueno es el segundo 50% que hace a una cerveza, los precios (o mejor dicho, el valor) y qué tan cómodo me siento ahí. Si un pub la pega en esos tres parámetros, voy a querer volver visitarlo en algún momento en el futuro, y si quiero volver a visitarlo en algún momento en el futuro, lo voy a recomendar. Esto es exactamente lo que me pasó hace un par de semans en U Krkouna. La había pasado bien hablando con el dueño y las cervezas de Dalešice estaban bárbaras. Esta historia podría haber terminado ahí si uno de mis lectores en el Prague Post, Zizkovian, no hubiese dajado un comentario relatando la espantosa experiencia que tuvo en U Krkouna.

Pueden leer el comentario completo acá, pero si no tienen ganas, la cosa fue más o menos así: Zizkovian fue a U Krkouna con su mujer, la estaban pasando dentro de todo bien hasta que se dieron cuenta que había gente, hombres y mujeres, falopéandose en los dos baños. Zizkovian se quejó con la mujer que estaba atendiendo el bar. La mina esta se le rió en la cara y uno de los miembros del grupo consumidor del azúcar boliviana lo termine medio amenazando. De más está decir que agarró a su mujer y se las tomó prometiéndose nunca más volver.

Aunque Zizkovian no me hechó la culpa de su mala experiencia, me sentí un poco mal porque fue mi recomendación lo que los llevó a U Krkouna. También me hizo acordar lo mucho que las reseñas de pubs dependen de la suerte y me hizo preguntarme si había sido yo el que había tenido buena suerte y cosas como estas pasan en U Krkouna todos los días, o si había sido mi lector el que había tenido mala suerte y esto no fue más que un desgraciado evento en lo que de otro modo es un lindo boliche. Sea lo que sea, y hasta tener más referencias de este lugar, no puedo seguir recomendando a U Krkouna en buena fe. Pero tampoco me siente demasiado triste al respecto, después de todo, en Žižkov no hay una escacez de buenos boliches con buena cerveza (y pronto estaré hablando de un par de pubs nuevos).

Na Zdraví!

15/10/12

PROSÍM POZOR!


Este sábado 20 de octubre, a partir de las 17hs, en Zlý Časy, junto con Gazza Prescott, de Steel City Brewing y alguien de Pivovar Kocour, vamos a presentar Gypsy Porter, la cerveza que hicimos juntos hace dos meses en Varnsdorf.
Gypsy Porter es una lager oscura fuerte inspirada en Baltic Porter. La receta fue armada por Gazza sobre la base de una receta de Sinebrychoff Porter que me mandó Kristen England, Maestro Cervecero de Pour Decisions, en USA, me mandó por e-mail (si no lo hiceron ya, les recomiendo lean la genial entrevista que dio para Fuggled). Fue elaborada con un macerado de doble decocción (como corresponde) y usamos maltas Pilsen, Munich, Carafa Spezial No. 1 y Carared, lúpulos Saaz, en pelets y Citra (para aroma). La graduación Balling fue de 19,8 y terminó de fermentar (en piletón abierto) después de diez días con una graduación de 5.4º. Es un cervezón y me muero por ver cómo ha evolucionado desde que lo tomé hace unas semanas en Slunce v Skle.

Están todos invitados.

Na Zdraví!

12/10/12

¿Plagio?


Una cervecera se asocia con reconocido cocinero Michelinmente estrellado para desarrollar la primera cerveza en su tipo, que además puede combinar con cualquier plato.

No, no es Inèdit, es Sagra Bohío, que en la página web es descrita de esta manera:
"Bob Maltman y Pepe Rodríguez, jefe de cocina del Restaurante El Bohío de Illescas - Toledo (Actual Premio Nacional de Gastronomía y Estrella Michelín), se han unido para crear la primera cerveza artesanal española diseñada para acompañar a cualquier plato, especialmente al postre. Para ello, se ha elaborado una cerveza triple malta, con guarda extra y acondicionada en botella.
El resultado es una cerveza de tipo ale, triple malta, balanceada, de color y aroma a chocolate, con notas a caramelo, café y manzana."
Es muy posible que esta cerveza sea genial, no la he probado, pero, al igual que la "Cerveza Gastronómica", este es el tipo de haraganería marketinera que me saca las ganas de (si pudiese) comprar un producto. Y en este caso es peor, porque ni siquiera es original y además miente.

La combinación de platos con bebidas no es una ciencia exacta, pero si nos guiamos por las convenciones, no hay ninguna cerveza en el mundo que pueda combinar bien con cualquier plato, ni siquiera con cualquier postre.

Sagra, en lugar de aprovechar el espacio casi ilimitado de una página web para explicarnos en detalle sobre los ingredientes, los procesos y el papel que el cocinero este jugó en el desarrollo de la cerveza, prefirió emplear la misma sanata vacía de DAMM.

Otra oportunidad perdida por otra micro cervecera, que parece todavía no haber entendido lo que el público consumidor de sus productos quiere verdaderamente saber sobre sus productos.

Pero no todo es negativo. Dudo mucho que Sagra tenga el presupuesto de marketing de DAMM, lo cual seguramente nos ahorrará de escuchar al Pepe Rodríguez salir quizás a decir el mismo tipo de pelotudeces que ha dicho su colega Adriá...

Na Zdraví!

10/10/12

Cultura de Hospoda


Necesitaba algo de inspiración, inspiración líquida, para la entrada de la semana pasada sobre el cumpleaños de Pilsner Urquell y el mejor lugar para encontrarla es una hospoda Pilsner Urquell de las buenas, lo cual me dio una excelente excusa para ir a una de las mejores, U Hrocha.

U Hrocha, un bolichón legendario en un callejón de Malá Strana, es una taberna chica, con dos salones separados por un pasillo, cada uno de ellos con apenas cuatro o cinco mesas largas. Es la esencia del minimalismo cervecero checo, no hace falta pedir las cervezas, vienen solas, traídas por alguien que parece le asignaron un limitado número de sonrisas al nacer y debe usarlas de manera muy juiciosa. ¡Pero quién necesita una sonrisa cuando se puede recibir un půl litr de birra perfectamente tirada antes de siquiera poder pensar en ello!

Fui al salón con el bar, siempre voy al salón con el bar, uno se siente algo segregado en el otro. Eran las 2.30, más o menos, y tuve suerte de encontrar un lugar libre. Uno de los aspectos de la cultura de hospoda checa que más me gusta es el de compartir la mesa con desconocidos, lo encuentro facinante. Una vez que me acostumbré a él, me empecé a preguntar por qué es casi un tabú en tantos países. Compartir la mesa con desconocidos te abre un mundo de posibilidades, tratás de adivinar qué es la persona que está sentada al lado tuyo, y la promesa de algo que gatille una conversasión siempre está ahí. Y como toda amistad siempre empieza en una conversación, estás permanentemente a la espera de esa cosa, que no sabés qué es, pero sabés que la vas a reconocer cuando, o si, se presenta. 

Así que ahí estaba yo, sentado al lado de un caballero cincuentón (?) que tomaba notas de un libro. No me fijé qué tipo de libro era, ni siquiera el idioma, estaba demasiado ocupado disfrutando del primer trago de la primera cerveza del día, sintiendo cómo mi organismo le da la bienvenida como si fuese un viejo amigo que no ves tan seguido como te gustaría cuando te lo encontrás de casualidad en la calle (o en un pub). También tenía que tomar notas, quería poner en orden las ideas para el artículo que me había llevado hasta ahí.

La pareja que estaba ocupando el otro extremo de la mesa pagó y se fue (¿eran una pareja? Podrían haber sido colegas, amigos, parientes, pero seguro que no amantes), sus asientos no habían terminado de enfriarse cuando una joven pareja asiática (Estos dos sí que eran una pareja) entraron mirando a su alrededor con algo de confusión. Muchos son los turistas que terminan en U Hrocha, es inevitable. Es divertido ver la reacción de muchos de ellos, al igual que con U Černého Vola, no saben que pensar del lugar y a menudo se dan vuelta y se van. Estos dos no se fueron, el barman señaló en dirección a la mesa en donde yo estaba sentado, indicándoles que podían ocupar los lugares recientemente desocupados. Se acercaron a la mesa con algo de reticencia, preguntando tímidamente si en serio podían sentarse. El caballero cincuentón (?) le dio la bienvenida en inglés y el Él de Estos dos dijo que no quería interrumpir nuestra escritura.

¡La promesa se había cumplido! La conversación empezó cuando El caballero cincuentón (?) dijo que no él no era un escritor, pero que no sabía si yo lo era. Estos dos, que resultaron ser de Indonesia (Java, si mal no me acuerdo) ya se sintieron más relajados. El caballero cincuentón (?), que resultó ser un expatriado holandés, dominó la conversación, era el tipo de persona que ha estado en todos lados, conoce a todo el mundo y tiene una opinión afable para todo, el tipo de persona a la que al principio mucho no le crees, pero después decidís que vale al pena creer sus cuentos, ya que después de todo, te has encontrado con gente todavía más rara en tabernas como U Hrocha.

Había ido a U Hrocha para tomar dos birras, terminé tomando cuatro. Podría haberme quedado para otras tantas de no ser por una cita que tenía en otro lado. Les deseé a Estos dos, que resultaron ser de Indonesia (Java, si mal no me acuerdo), una agradable estadía y me fui con la promesa de El caballero cincuentón (?), que resultó ser un expatriado holandés, que algún día, en alguna hospoda nos volveríamos a encontrar. Me sentía muy bien, mi fe en la humanidad había sido una vez más renovada.

Na Zdraví!

U Hrocha
50°5'21.12"N, 14°24'11.55"E
Thunovská 178/10 - Praha-Malá Strana
+420 257 533 389
 Lun-Dom: 12-23.30

8/10/12

Lecturas Seleccionadas: Septiembre


Un poco tarde esta vuelta, pero aquí lo tienen, lo mejor, más destacado y más interesante de lo que leí el mes pasado.

Empezamos en español con una doble porción de sabiduría mexicana. Amigos de la VidIn Cervesio Felicitas van directo a la yugular enumerando lo que para ellos son las peores cervezas artesanales mexicanas. Muy bien justificadas las opiniones y valiosas en un una escena de cervezas alternativas que recién empieza. Me quedo con dos frases: ICF dice "Apoyar un producto mexicano solo por ser mexicano y no porque brille por su calidad se me hace de lo mas ñoño y absurdo"; y Amigos, "Dejen de tratar de infundir un sentido de nacionalismo con la cerveza artesanal mexicana. Todos sabemos que la mayoría de los insumos usados son importados". Nada más que agregar.

Desde Portland, Beervana habla sobre la diferencia entre la crítica de las masas (representada por sitios como RateBeer o Beer Advocate) y la crítica elitista (en el buen sentido de la palabra). No podría estar más de acuerdo con él. Si bien reconozco que los puntajes de los sitios arriba mencionados pueden servir como una referencia rápida, yo le doy mucho más valor a la palabra de individuos cuyos gustos más o menos conozco, más allá de si coinciden con los míos o no, ya que si sus reseñas están bien escritas, yo voy a ser capaz de sacar mis propias conclusiones.

Alan habla de cerveza en la política y muestra la diferencia entre la cerveza elaborada por los cocineros de la Casa Blanca y las costumbres cerveceras de Angela Merkel, quien me da la impresión de ser ser capaz de tomarse un Maß de Märzen antes de que Obama llegue a la mitad de su Honey Ale.

Para los que hablan checo, esta reflexión sobre catas ciegas es de lectura obligada. Estos ejercicios degustativos pueden ser útiles a la hora de comparar cervezas similares minimizando los prejuicios, pero sus resultados no pueden ser tomados de manera científica, ya que, como el autor menciona, hay muchos factores que pueden influir en ellos, incluso cuando no se sabe el nombre de lo que se está tomando.

Los snobs cerveceros dan mucho material para la crítica, y con razón. El mes pasado me encontré con dos artículos sobre este tema, el primero es corto y está muy bien escrito y el autor tiene mucha razón, mientras que el segundo es largo, aburrido y por momentos parece haber sido escrito por uno de los "Alelitists" que el primero critica.

La huevada del mes es cortesía de la comunidad científica, que advierte que la gente toma más rápido en un vaso curvo que en uno recto. Por suerte unos días más tarde, apareció este muchacho para explicar, también de una manera científica, las groseras fallas en el método empleado en ese supérfluo estudio y me ahorró escribir algunas puteadas.

Na Zdraví!

5/10/12

¡Feliz Cumpleaños, Pilsner Urquell!


Pilsner Urquell cumple 170 años hoy. A pesar de que está lejos, muy lejos, de ser mi cerveza favorita (y Plzeňský Prazdroj está lejos, muy lejos de ser mi empresa favorita) y a pesar de que, según los que saben, PU es apenas una sombra de aquella gran cerveza que alguna vez fue, me parece que es un cumpleaños que bien vale la pena celebrar.
No lo estoy celebrando porque todavía puedo disfrutar de un půl litr de Prazdroj en su ecosistema más natural, una buena hospoda, ya que, más que la cerveza en sí misma, lo que disfruto es la hospoda. Estoy celebrando porque, de entre todas las cervezas que andan dando vuelta hoy por el mundo, Pilsner Urquell, al menos desde el punto de vista histórico, es por lejos la más significativa. Más allá de la sanata marketinera alrededor del génesis de la cerveza y de que la cerveza no ha cambiado desde el principio (la historia real, tal como Evan Rail la cuenta, es mucho más interesante), la realidad es que el arquetipo de cerveza para todo el mundo hoy (una bebida ligeramente alcohólica, un poco amarga, refrescante, dorada y relativamente barata) tiene su origen en una cervecería que a finales de la década de 1830 un grupo de burgueses de una ciudad de Bohemia se vieron casi forzados a fundar a fin de poder competir con las cervezas de fermentación fría que estaban inundando Pilsen y llevando sus negocios a la ruina. No fue su intención cambiar el mundo o empezar una revolución cervecera, simplemente se subieron a la tendencia del momento buscando hacer cerveza que sea más barata que la competencia (es algo irónico que la política de precios de Prazdroj hoy es la opuesta).

Le tomaría varias décadas a la Pilnser Bier o Pivo Plzeňského Typu dominar el mundo, pero lo terminaría dominando y en el proceso se convertiría casi en un sinónimo de cerveza checa en su totalidad. Para bien o para mal, si aquellos burgueses no se hubiesen dado cuenta que hacer cerveza más pálida (o mejor dicho, maltas más pálidas) era más barato que hacer cerveza oscura, el mundo estaría tomando algo completamente diferente hoy. 

Pero olvidémonos del pasado, después de todo, lo que tomamos es el presente. Una vez más, Pilsner Urquell no es mi birra favorita, pero sigue estando muy por encima de otras marcas mundialmente reconocidas como Heineken, Carlsberg, etc. y, al menos para mí, es LA cerveza referente. Es la vara con la mido todas las otras lagers rubias del mundo, y si una světlý ležák de una micro o regional checa me deja con ganas de haberme tomado una Pilsner Urquell, significa que fallaron en algo.

Así que si están hoy en la República Checa, vayan a la hospoda más cercana que sepa tirar una Urquell (una hospoda en serio, no una sucursal de una cadena generada por computadora) y toménse una o cinco a la memoria de aquellos astutos empresarios, y si no están acá, bueno, agarren la mejor lager rubia que puedan encontrar en sus pagos, después de todo, tiene a Pilsner Urquell como su modelo.
Na Zdraví!

1/10/12

Un Buen Ejemplo


Nunca he probado las cervezas de la micro argentina Finn, no tengo la más pálida idea de cómo son, pero ya se han ganado mi respeto. El otro día, en su página de Facebook colgaron una foto para anunciar que habían tirado 120 botellas de cerveza a los caños por no estar conformes con la calidad del producto.

Este es el tipo de profesionalismo, respeto por el oficio y, principalmente, por el consumidor, que muchos les estamos exigiendo a todas las micros (y no tan micros). Sí, sí, Finn no son los únicos que (desafortunadamente para ellos) de tanto en tanto se ven obligados a tomar medidas como esta, he oído de varios otros. Pero lamentablemente, hay todavía muchos que prefieren hacer las cosas de otra manera y no tienen ningún problema en llevar a un festival una cerveza mal hecha o vender cerveza contaminada en su propio brewpub o, como me han contado, poner un año y medio de caducidad a un producto que a los seis meses ya va estar casi intomable. A nadie le gusta ver como todo un día de trabajo (y no poco dinero invertido) se van por los caños, pero es algo que le pasa hasta a los mejores, en especial cuando se trata de partidas chicas con equipos y procesos no del todo refinados o luego de expandir capacidades, pero al largo plazo es algo termina dando más réditos.

Espero que ni Finn ni nadie tengan que volver tomar una medida similar, pero también sería lindo enterarse de cuando otros lo hacen, quiero saber de más elaboradores que priorizan el respeto por el consumidor a la ganancia a corto plazo para demostrarle a todos esos chantas y ladrones y falsos artesanos cómo es que deben hacerse las cosas.

Na Zdraví!