27/7/12

Un Elogio a las Macro Cerveceras


Artesanáfilos y microelaboradores, alimentando sus mutuas retóricas, disfrutan de tirarle mierda a las macrocerveceras. Las acusan de ser megacorporaciones que solo se interesan en el beneficio de sus accionistas, y que por medio del shampoo cerebral de su marketing venden sus cervezas de mierda, llenas de adjuntos y químicos, mientras se defecan en la cultura cervecera.

Es algo que casi todos hemos dicho en algún momento u otro y no sin cierta razón. Algunas de las prácticas empresariales de las macros dejan bastante que desear desde el punto de vista ético y deben ser denunciadas por ello. ¿Pero qué tan ético es vender a sabiendas o no un producto evidentemente fallado? Y por otro lado, ¿no son las micro cervecerías también empresas comerciales cuyo objetivo es generar beneficios para sus dueños? ¿Y no es ese el motivo por el cual algunas de ellas venden sus cervezas a pesar de que están contaminadas?

Lo de la calidad, los adjuntos, etc. son cosas que ya se han discutido bastante. En lo que respecta a la "cultura cervecera", nadie va a negar que han sido las micros las que más han hecho para enriquecerla, aunque más no sea por la gran variedad que ofrecen. Pero "Cultura Cervecera" no es solamente tomar sorbitos de una Imperial Stout añejada en barrica utilizando el vaso adecuado, ni discutir sobre las virtudes de un varietal de lúpulo sobre el otro. Cultura cervecera es también juntarse con amigos en un pub y tomarse cuatro o cinco de lo que ahí tengan (nadie dice que se va a "tomar una Farmhouse Ale" o una "Baltic Porter" con amigos) y más o menos eso es una de las cosas que la cerveza significa para la gran mayoría de los consumidores y es algo que se repite mucho en la publicidad de las grandes marcas. Lo cual me lleva al marketing.

Al igual que el marketing de las cervezas alternativas, el de las grandes marcas busca hablarle directamente al consumidor de sus productos. Nos puede gustar o no, pero la realidad es que las macros venden lo que la gente quiere tomar y lo que la gran mayoría de la gente quiere de la cerveza es que sea ligeramente alcohólica, refrescante, fácil de beber y relativamente barata (básicamente, los motivos gracias a los cuales la lager rubia dominó el planeta). Algunos se negarán a creerlo, pero es verdad, y no solo con las cervezas. Cambiemos algunos términos específicos y lo mismo se puede aplicar a la comida, la música, las películas, etc. A mí me encantan las cervezas complejas y hasta las experimentales (bien hechas), pero ni a palos me hacen ver una película de Igmar Bergman, prefiero toda la vida el más estúpido de los blockbuster holywoodenses. Sea lo que sea, las macros no solo son muy buenas a la hora de elaborar cervezas de este tipo, sino que también son muy eficientes a la hora de venderla, distribuirla y hacerla llegar a cualquier rincón del planeta.

Pero olvidémonos de todo esto, después de todo, nadie discute sobre el significado de "Cultura Cervecera", todos sabemos que el marketing de las micros puede ser tan sanatero como el de las macros (Beer For Punks, anyone?) y que cualquier cerveza es buena si te gusta. Miremos mejor las cosas desde una perspectiva más amplia, mucho más amplia.

De acuerdo con "Brew Like a Monk" en 2004 Chimay empleaba a más de 100 personas en una de las zonas más pobres de Bélgica. ¿Cuántas personas trabajan para Westvleteren? Y si Chimay, que de nignún modo es una macro, emplea tanta gente, ¿cuánta gente trabaja para Interbrew? Si Alvinne o Struise cerrasen mañana, casi nadie se daría cuenta, si la cervecera de Leuven cayese en bancarrota, lo sentiría todo el país.

El hecho es que las macros, en todo el mundo, le dan trabajo a un montón de gente. En muchos casos, a esta gente le gusta trabajar para estas empresas, que me consta, no pagan del todo mal. Un maestro cervecero amigo me contaba una vez que su hijo estaba trabajando de cervecero en Prazdroj. Cuando le pregunté por qué no trabajaba para alguna micro, me dijo que en Pilsen cobraba mejor. Es difícil discutir con un recibo de sueldo.

Por otro lado, muchas son también las empresas que proveen de servicios o productos a las macros y les deben a ellas al menos una parte significativa de sus ingresos y prosperidad. Asimismo, el único motivo por el cual muchos agricultores cultivan cebada (y ni hablar de lúpulo) es porque saben que, directa o indirectamente, sus cosechas serán compradas por estas grandes empresas. Un buen ejemplo de esto es Žatec. Las macros japonesas han sido por mucho tiempo los más grandes compradores de lúpulos Saaz, en algún momento, hasta el 70% de la producción anual se exportaba a Japón. Debido a diversas crisis económicas, hace cinco o seis años que los japoneses ya no compran tanto lúpulo aquí, esto ha resultado en una reducción de la superficie cultivada. Todo esto ha sucedido al mismo tiempo que en la República Checa ha ocurrido boom micro cervecero y un renacimiento de las cervecerías regionales. Sin embargo, esto aun na ha sido suficiente para compensar por la baja en la demanda japonesa.

Toda esa cebada y esos lúpulos se emplean para elaborar los millones y millones de hl de cerveza, los cuales significan también una importante fuente de ingresos para las cajas estatales, solo en concepto de impuestos especiales.

Habría que mencionar también el apoyo financiero que en algunos países las macros están dispuestas a darle a hosteleros. Por supuesto, no de manera desinteresada, es algo que acarrea un precio (y debo confesar que a mí muy simpático esto no me cae), pero si se lo ve desde el punto de vista de alguien que está montando una pequeña empresa o busca mejorar la que ya tiene (¿o los pubs, etc. no suelen ser pequeñas empresas?) la cosa ya adquiere otro color.

Y todo esto es solamente el presente. Si nos fijamos un poco en la historia, vamos a ver que fueron lo que hoy llamaríamos "macro cervecerías" las primeras en abordar al elaboración de cerveza desde un ángulo científico y tecnológico, porque entendieron que esa era la mejor manera de garantizar la calidad de sus productos, lo cual les permitiría crecer como empresas. Sin estos avances, algunos de los cuales son aprovechados hoy día hasta por elaboradores caseros, mientras que otros han beneficiado a otras industrias, la elaboración de cerveza seguiría dependiendo de las buenas intenciones y de "Dej Bůh štěstí".

Así que, podrán no gustarnos su productos, podremos detestar algunas de sus marcas (Stella Artois, te hablo a vos), pero la realidad es que cuando se tienen en cuenta algunos otros factores muy importantes, resulta que, a lo mejor, las macro cerveceras no son tan malvadas después de todo.

Pero bueno, todas estas son cosas de las cuales nosotros los consumidores no deberíamos preocuparnos. Lo verdaderamente importante es que la cerveza sea buena, más allá de si la empresa que la hace es pequeña o grande.

Solo una cosa más antes de terminar. Queridos elaboradores alternativos, en lugar de criticar tanto a las macros por sus cervezas, deberían agradecerles que hacen la mierda que hacen y deberían desearles éxito y prosperidad con esas porquerías. Es gracias a ellas que ustedes cuentan con la suficiente gente dispuesta a pagar un precio premium por sus productos y, creanme, no creo que les gustaría las macros empiecen a hacer cerveza de la buena.

Na Zdraví!

25/7/12

De regreso a las fuentes


Los registros históricos más antiguos sobre la elaboración comercial de cerveza en Praga datan del siglo 10 y mencionan la cervecería en el monasterio de Břevnov. Funcionó en el mismo lugar por 900 años, aunque para el final, los monjes benedictinos ya no se dedicaban a elaborar, sino que alquilaban las instalaciones a terceros. La cervecería cerró a fines del siglo 19 debido a que, básicamente, no pudo competir con las lager ni tampoco fue posible adaptarla para producir este tipo de cervezas.

Tomaría alrededor de 120 años para que la tradición se renueve. La primera vez que oi de Břevnovský Pivovar fue en el otoño del año pasado cuando me econtré con el Maestro Cervecero Jan Šuran en un evento en el monasterio. Entonces me contó que la cervecería abriría a fines de ese año, principios de este. La pifió un poco.

El proyecto fue bien recibido por las autoridades que tienen a cargo el patrimonio histórico de Praga. Les gustó la idea de que vuelva a haber una cervecería en el monasterio. Supervisaron las obras de construcción y no tuvieron ninguna objeción con los resultados. Pero esto no impidió que a un pelotudo en una oficina que se encarga de darle el visto bueno final a todos los proyectos de construcción no se le ocurra recurrir a un tecnicismo como excusa para frenar todo (y quizás esperar recibir alguna coima) y negarse a poner el último sello que hacía falta. Una vez que nuevas autoridades se hicieron cargo de esa parte del ayuntamiento praguense, las cosas se solucionaron (sin necesidad de pagar sobornos) y la cervecería abrió oficialmente el mes pasado.

Lo más simpático de esto es que todo comenzó básicamente con una charla del tipo "¿Qué tal si...? mientras se tomaba una cerveza. PIVO Praha, los dueños de Břevnovský Pivovar, y de Pivovarsky Dům and Klub, tenían ganas de abrir otra cervecería en Praga. Un día, birra de por medio, uno de los socios dijo que sería lindo poder abrirla en el monasterio de Břevnov. Šuran dijo que tenía un amigo ahí, y el resto es historia.
La cervecería más nueva de Praga (al menos por ahora) se encuentra en lo que alguna vez fueron los establos del monasterio. Tiene una capacidad de 4000hl por año (curiosamente, más o menos lo mismo que estaba produciendo la cervecería histórica cuando cerró) y este año esperan producir 1000hl.
En la actualidad, elaboran seis tipos de cerveza diferente. Una tmavý ležák de 11º , una světlý ležák de 12,5°, una Weizen de 11º, una IPA de 15º, una Imperial Pilsner de 20º (¿no debería llamarse Kaiserlichen Pilsner or Císařský Ležák?) y una Imperial Stout de 21º. Salvo por la última, las he probado a todas y están muy, muy buenas. Las lager oscura y rubia son diferentes a cualquier cosa que haya probado antes, la de trigo es una de las mejores que he tomado, la IPA no es del tipo que te agarra de las solapas gritando guarradas, sino que habla en una voz firme, pero cuidada y, más allá de lo tonto del nombre del estilo, la Imperial Pilsner es una hermosa cerveza para tomar despacio al atardecer. Más allá de una cerveza de trigo al estilo belga, no están planeando expandir mucho más la cartera de productos, lo cual creo que no es mala idea.
Břevnovský Pivovar no es, ni será nunca, un brewpub. Al igual que Matuška o Únětický, su modelo se basa en la distribución. Por el momento, tres de sus cervezas se encuentran disponibles de manera permanente en Klášterní Šenk, el muy buen restaurante en el monasterio de Břevnov, y de tanto en tanto se las puede encontrar en Nota Bene y Pivovarský Klub, pero ahora que ya todo está funcionando como debe ser, la cervecería tiene en sus planes empezar a ofrecer sus productos a otros bares. Los borrachos domésticos, por otro lado, pueden disfrutar de estas cervezas en la comodidad de su hogar. Botellas (y barriles) pueden ser compradas en la cervecería de lunes a viernes entre las 14 y las 19.

Hay otros planes en desarrollo. Cuando visité la cervecería hace un par de semanas, me mostraron los trabajos que ya están casi terminados en la parte del edifcio en donde funcionarán instalaciones para organizar cursos de capacitación y otros eventos similares y en un futuro cercano, quieren usar los sótanos góticos que se encuentran debajo del edificio para añejar la Imperial Stout en barricas de roble.

Todo esto son buenas noticias. Junto con Pivovar U Tří Růží, Břevnovský Pivovar ha renovado un poco mi fe en las nuevas micro cervecerías. Les deseo éxitos y espero que Benediktin, su marca, pronto se convierte en algo común en pubs, restaurantes y cafés de toda la ciudad.

Na Zdraví!

23/7/12

Benditas sean las diferencias


Maestro de escuela, maquinista del metro, periodista, mecánico, farmacéutico, cervecero, asesor de RR.PP., gerente, escritor, camarero, librero, empleado público, hostelero, comerciante, traductor, ingeniero, somelier, empresario, especialista informático, diseñador, vendedor, editor, auditor impositivo, estudiante, agente de viajes, director de escuela, albañil, punk rocker, carpintero, jubilado, patólogo, limpiaventanas.

Estas son las profesiones y oficios de algunos de mis amigos y otras personas con las que me junto a charlar de tanto en tanto. Sus edades van desde los veintipocos hasta pasados los 60. Sus nacionalidades, Argentina, Chile, España, Italia, Inglaterra, Escocia, Irlanda, Noruega, Suecia, Dinamarca, Estados Unidos, República Checa, Eslovaquia, Rusia, Alemania...

Lo único, absolutamente lo único, que tengo en común con toda esta gente, y que esta gente tienen en común entre sí, es la cerveza. Algunos viven de venderla o hacerla, o en algunos casos, de escribir sobre ella. Para otros, la cerveza es una pasión, un hobby, mientras que al resto les gusta "solamente" tomarla y disfrutar su infinita variedad y matices más allá de lo que las etiquetas digan.

A algunos de ellos los conocí gracias al blog, a otros, de manera casual. Algunos se convirtieron en buenos amigos, mientras que otros no son mucho más que gente con la que me siento a charlar si nos encontramos en una hospoda. A algunos los veo seguido, a otros, de tanto en tanto o cuando vienen a Praga.

Sea cual sea el caso, la cerveza, su mundo y su cultura, suele dominar la conversación, aunque más no sea para abir una charla que pasará por otros temas más o menos serios. En esos momentos, con un vaso adelante, sentados en una hospoda, nuestras más que evidentes diferencias pasan a un tercer o cuarto plano. De dónde venimos, qué hacemos, en qué creemos o no, nuestros gustos en comida, películas, música, etc o incluso nuestras ideas políticas afiliaciones deportivas (cuando las hay) no son importantes, a lo sumo sirven de condimento para la charla. Sea lo que sea, a todos nos gusta tomar y disfrutar nuestras cervezas, y eso es lo que, en ese momento, verdaderamente importa.

Antes de convertirme en un Filósofo Cervecero, me había interesado por el vino y había empezado a estudiar un poco su mundo, mientras me "entrenaba" para ser un "foodie" (palabra que hoy casi detesto). Menos mal que mis finanzas no lo permitieron y que toda esa energía intelectual y gástrica fue a parar a la cerveza, sin ella y la gente que gracias a ella he conocido, mi vida sería mucho más pobre.

Na Zdraví!

20/7/12

Pensamientos de Viernes por la Mañana


Hace rato vengo diciendo que me gustaría que los elaboradores fuesen un poco más abiertos sobre sus productos, que en lugar de poner frases vacías o cuentos fantásticos en las etiquetas, hablen más sobre los ingredientes que hicieron una cerveza ya que eso me ayudaría a hacer una compra más informada. Ahora ya no estoy tan seguro...
El otro día me dieron ganas de abrir la botella de Otley 08 que mi amigo galés David me había traído en mayo. La cerveza es excelente, compleja, intrigante, sorpende sin necesidad de gritar, ni siquiera hablar en voz alta. En un momento, ahí por el fondo, sentí la distintiva nota de maltas ahumadas con turba (maltas turbadas, o masturbadas, ¡jajaja!), fui a buscar la botella para ver si había algún tipo de información sobre ello. La información sobre los ingredientes era tan minimalista como el diseño de la etiqueta, resoplé y un poco y tomé otro trago. Fue ahí que me di cuenta que yo a esas maltas las estaba sintiendo, o al menos estaba sintiendo algo que me hacía acordar a ellas y eso no cambiaría más allá de lo que diga o no la etiqueta y me quedé con eso. (Ni siquiera fui a la página web de la empresa para comfirmar mi impresión).

Mientras lentamente me encargaba de bajar el volumen contenido en el vaso, empecé a pensar si, en cierto modo, no sería mejor tener menos información. Quizás sería más divertido. Si en la botella de Otley 08 hubiese leído que estaba elaborada con este particular tipo de maltas ahumadas (al día de hoy no lo sé), habría sabido qué esperar, es más, a lo mejor me habría sentido algo decepcionado, porque la nota turbada no era mucho más que la línea del bajo en un canción de rock, lo cual fue una de las cosas que más me gustó de esta cerveza.

Todavía no estoy seguro.

De lo que sí estoy cada día más seguro es de que a lo mejor los elaboradores deberían considerar absetenerse de mencionar estilos en futuras cervezas, incluso cuando estas se encuentren dentro de los parámetros institucionalmente aceptados de algún estilo determinado. La reseña en Pivní Recenze de Mikkeller-Revelation Cat Cream Ale es un buen ejemplo de por qué digo esto. Según el autor, la cerveza es fantástica, pero tiene un "problema", no se ajusta al estilo, lo cual le resta algunos puntos. No voy a discutir el criterio con el cual Gum evalúa las cervezas, eso cosa de él. Sin embargo, como ya dije antes, yo creo que se debe ajustar a la cerveza, y no al revés, pero no vamos a entrar en esa discusión. A lo que iba es que si nadie dijese qué estilo es una cerveza, gente como Gum podría disfrutarla por lo que es, sin preocuparse por lo que ellos entienden debería ser.

Pero bueno, luego de varios años de estar leyendo las tablas históricas que Ron Pattinson suele publicar en su blog, la conclusión a la que llegué es que los estilos (o mejor dicho, lo que hoy entendemos por estilos) han sido poco más que etiquetas. Es solo recientemente que un nicho dentro de un nicho lo toma como un determinante. Todo esto hace que me de cuenta que lo que está pasando hoy con IPA es quizás algo natural desde un punto de vista histórico (acentuado por la urgente necesidad de categorizar y subcategorizar de ciertos artesanáfilos).

Na Zdraví!

18/7/12

Esta semana en el Prague Post

Sigo bastante ocupado, gente, espero sepan disculpar.

La entrada en el Prague Post de hoy es sobre las propinas, que generó flor de quilombo la semana pasada, quilombo que no estuvo limitado solo a los comentarios de ahí. Como no tuve suficiente, vuelvo a encarar el tema, intentando aclarar un par de malentendidos y dejando bien en claro lo que pienso de la "propina institucionalizada". Lo pueden leer acá.

Na Zdraví!

13/7/12

Filtrada, pasteurizada = Artesanal


Existe un cierto sector entre los artesanáfilos que sostienen que una cerveza artesanal no puede ser pasteurizada, ni siquiera filtrada.

La verdad que me cuesta mucho entender, en especial, la resistencia al filtrado, de cualquier tipo. Es algo tan poco razonable como decir que para ser considerada artesanal una birra debería ser cierto color, un cantidad X de IBU como mínimo y con cierto porcentaje de alcohol para arriba. No tendría sentido. La única explicación que alguien ha sabido darme es que una cerveza filtrada no evoluciona.

Si por "evolución" entendemos "mejorar", entonces esta persona parece no saber muy bien de lo que está hablando. Sin un acondicionamiento, las cervezas sin filtrar, una vez terminada su maduración, no van a evolucionar, por el contrario.

En unos e-mails que intercambiamos sobre el tema, Stan Hieronymus, autor de Brew Like a Monk, me explicó  que en una cerveza sin filtrar las células de las levaduras muertas se rompen, lo cual genera sabores no deseados. Qué tan rápido esto sucede y en qué medida esos sabores serán percibidos depende de un gran número de factores que varían según el tipo de levadura y de cerveza, pero es algo que tarde o temprano va a suceder. Como ejemplo Stan me comentó lo que vio en unas instrucciones para elaborar Helles, que sugieren que la autólisis (la ruptura de las células) puede ocurrir luego de 6 semanas de lagerung y por ello se recomienda retirar la cerveza de las levaduras una vez pasado ese tiempo (a decir verdad, esto no viene demasiado al caso porque no son muchas las micros fuera de Alemania que se le animen a una Helles, pero ese es otro tema).

En lo personal, si tabulase qué versión me gusta más de las cervezas, si la sin filtrar o la filtrada, la sin filtrar seguramente ganaría por varios cuerpos, pero no por unanimidad. Hay algunas cervezas que prefiero en versión filtrada, hay también ocasiones en las que lo único que funciona es una cerveza filtrada, limpia y "crocante", por otro lado, estoy convencido que la mayoría de las Pale Ale checas que he probado mejorarían notablemente si se las sometiese a algún tipo de filtrado.

En otras palabras, todo depende de gustos, de lo que es más adecuado no solo para un tipo o estilo de cerveza dado, sino para cada cerveza en particular y un buen artesano lo tendrá en cuenta si su objetivo es ofrecerle una mejor experiencia al consumidor.

¿Pero qué de la pasteurización? Esa sí que es fea, es algo que hacen las malvadas macromultinacionales para poder vender sus porquerías por todo el mundo, diría, quizás, mi yo de unos años atrás, mientras que GECAN (la asociación de micro elaboradores de Catalunya) definen cerveza artesanal como una "cerveza sin pasteurizar y, por lo tanto, natural".

¡Qué canasta llena de huevadas sinsentidos!

En primer lugar, la pasteurización no es exclusiva de las macros. Hay muchas regionales checas y alemanas que pasteurizan al menos las botellas y hay también "Craft Breweries" yankis que lo hacen. Stan me contaba de una que hace un análisis de laboratorio de cada partida para determinar cuál será sometida a una pasteurización flash.

En segundo lugar, la cerveza, más allá de su categorización y etiquetas, no es un producto natural, no lo ha sido nunca. Los miembros del GECAN me lo podrán discutir hasta el fin de los días, pero están equivocados, a menos que sean capaces de decirme cómo y dónde se cultiva la malta, y aun así van a estar equivocados.

Pero dejando de lado la semántica, la realidad es que, técnicamente hablando, la pasteurización (que dicho sea de paso, fue originalmente desarollada para la industria cervecera) es tan natural, o debería decir, artificial, como el hervido del mosto. Ambos se basan en el mismo principio, la esterilización con temperaturas elevadas y el propósito principal de ambos es justamente ese, la esterilización. La diferencia es que el hervido elimina microorganismos que pueden arruinar una cerveza, mientras que la pasteurización se aplica a un producto que de otro modo ya estaría terminado, con el principal objetivo de alagarle la vida. El problema es que también "borra" ciertos sabores generados durante la fermentación (o la biotransformación, como la llama Stan) y la maduración que sí son deseables.

Entonces, ¿las cervezas sin pasteurizar sí son mejores?

Tengo que confesar que no recuerdo haber probado la misma cerveza pasteurizada y sin pasteurizar, salvo las tanková, pero no sé qué tan válida pueda ser la comparación, ya que entiendo que el método de dispensado juega un papel no insignificante en el perfil de lo que termina en el vaso. A pesar de ello, estoy convencido de que una cerveza es mejor cuando está sin pasteurizar.

Sin embargo, si miro a los habitantes habituales de mi bodega, voy a ver que no pocos de ellos están pasteurizados, y a algunas de esas cervezas las tengo entre mis favoritas en sus respectivas categorías. Así que, todo bien con la pasteurización.

"Pero, Max," me dice uno por ahí, "seguro que si las pudieses tomar sin pasteurizar te gustarían todavía más". No tengo ninguna duda, pero también estoy seguro de que me gustarían todavía mucho, muchísimo más si las pudiese tomar directamente desde sus tanques de maduración. Pero yo no tomo ni hipótesis ni teorías ni deseos, tomo cerveza y la mejor versión de cualquier cerveza, sin excepción, es la que puedo tomar en buenas condiciones.

La conclusión a la que llegué con todo esto es que, al igual que los adjuntos, las maltas especializadas, la automatización, los lúpulos en pelets, el lagerung, el añejado en barrica, el acondicionamiento en botella o barril, los extractos, el parti gyle, etc., la pasteurización y el filtrado en sus diversas formas son herramientas que los elaboradores tienen a su disposición para darle forma a sus cervezas de acuerdo con sus deseos y necesidades, cuyo empleo no es contrario a la idea de artesanalidad.

Así que queridos elaboradores, los verdaderos artesanos no son aquellos que se resisten a emplear ciertas herramientas por cuestiones dogmáticas, sino aquellos toman todas las medidas que sean necesarias para poder ofrecerle al consumidor un producto cuidado y de calidad consistente.

Na Zdraví!

11/7/12

MCV2012


Intentando recobrar la sociabilidad de los blogs, ya que La Ronda pasó a mejor vida, a Birraire se le ocurrió organizar blogs colaborativos, el primero fue bautizado Fondo de Armario, en el cual no participé (porque soy así de ortiba), y ahora propuso Mis Cervezas de Verano 2012 (sigla en el título), con la idea de que los participantes hablen de cervezas para tomar durante esta estación en tres categorías, Local, De supermercado y Comodín. Acá están las mías.

Local: Únětické Pivo, cualquiera de las dos, qué otra. ¿Por qué? La respuesta la pueden encontrar acá.

De Supermercado: Primátor Weizenbier, no es demasiado complicado conseguirla y sigue siendo una de las mejores cervezas de trigo de producción doméstica.

Comodín: Kvass, una bebida pariente de la cerveza, de origen ruso (¡Gracias Jegor!) Elaborada a base de pan de centeno viejo que se deja fermentar. Tiene un contenido alcohólico muy bajo y es tremendamente refrescante y con muy interesantes sabores, azúcar, nuez moscada, centeno, miel oscura y algo de acidez frutal hacia el final, delicioso.
Pero igual, y por mucho que me gustó el Kvass, en un día caluroso nada, absolutamente nada cerveceramente hablando, se compara con una světlý výčepní o una světlý ležák bien tirada y el que no esté de acuerdo conmigo, está equivocado, he dicho.

Na Zdraví!

9/7/12

Algunas Reseñas Rápidas (III)


Me encanta esta escribir este resumen de reseñas (o mejor dicho, traducir lo que ya he Ctrl+Ceado y Ctrl+Veado en la versión en inglés). Y parece que a ustedes les gusta leerlo. Si no es así, bueno, tengo malas noticias, porque acá viene de nuevo...

Matuška Hellcat Imperial IPA. Esas notas de flor de sauco y caramelo con sabor a arándano son más sexy que Markéta Bělonohá (Googleen ese nombre)

Achel Blonde: Por fin una Blonde que me habla claramente y con afecto mientras la disfruto durante una lluvia de verano.
Me encanta cuando una cerveza presenta un contrasto entre aromas y sabores, y Ossian hace justamente eso, flores y fruta tropical pro un lado, hierbas, grano y seda por el otro. La Golden Ale en botella más linda que he tomado hasta ahora. ¡Gracias Alan!

Kocour IPA (@Kulový blesk): Libeček no es el tipo de nota herbal que me gusta en mi birra....

M&S Staffordshire IPA: Quizás lo que una IPA "normal" debería ser, en lugar de aquello en lo que se ha convertido. (hagan de esto lo que quieran)
Schlammersdorfer Landbier: A pesar de tener un tanto demasiado gas, hace exactamente lo que uno espera de ella y después, casi de manera despreocupada, tira algo extra y difícil de describir que la lleva a otro nivel y te deja con ganas de tener todo un barril a mano. ¡Gracias Pivizub!

Kácov Světlý Ležák de una botella de plástico, porque a veces, ¡me cago en la innovación!

Gambrinus Originál 10º (en botella): Podés pulir a un sorete. Podés contratarle un personal trainer a dicho sorete. Podés vestir al sorete con lindas ropas y enseñarle a hablar bien y sonreír educadamente. Pero...
Velkorybnická Žitná Třináctka: Se puede sentir lo que quiere ser y lo mucho que trata de serlo, pero se confunde un poco en el camino y pierde el sentido, lo cual la hace todavía más decepcionante. (la etiqueta dice "světlý", créanme, es tan světlý como el futuro).
Bresañ: "Rústica" dirá alguno, "desaliñada" digo yo. Pero con bastante potencial. Necesita un buen baño con un buen fregado, una afeitada y un corte de pelo, una siesta y podría ser una linda birra.

La Maricantana: Quizás no tan desaliñada como su hermana, pero esta birra que me hace acordar a alguna Dubbel es un tanto demasiado tímida para su propio bien. Necesita alguien que le pegue un empujón y le diga "¡Mostrá lo que tenés!".

Na Zdraví!

6/7/12

Lecturas seleccionadas: Junio


Ya entramos en la segunda mitad del año y no se me ocurre ninguna otra huevada para abrir la edición de este mes de la sección favorita de todos...

Martyn Cornell nos convida con una apasionante historia de Guinness, llena de chimentos, que como suele suceder, son más interesantes y jugosos que los mitos.

Si de mitos estamos hablando, Pilsner Urquell suele difundir bastantes y Des de Moor se pregunta por qué los responsables de una de las cervezas más importantes de la historia no están más orgullosos de su legado.

Zak Avery analiza un poco en profundidad el modo en que consume cerveza y las cervezas que consume y el resultado es un interesante gráfico, que adaptado a las realidades cerveceras regionales de cada uno no cambiaría demasiado. Algunos de los comentarios que ha generado son también muy interesantes.

Velký Al habla de la falacia de "hecho a mano", o mejor dicho, de lo insensato que es creer que una cerveza "hecha a mano" es mejor por naturaleza y que la automatización es contraria a la artesanalidad.

Alan habla del tema de los precios, pero desde otro ángulo, que me hizo pensar si una botella, cajita o presentación pituca le otorga a la experiencia de tomar una cerveza el suficiente valor agregado como para justificar un precio más elevado.

En Argentina Marcos hace un excelente análisis la situación microcervecera local y deja picando algunas preguntas que todos deberían intentar responder.

Para los que saben checo, Pivní Recenze hecha un poco (o mejor dicho, bastante) luz sobre los varios motivos por los cuales las competencias no deberían significar un sorete para nostros los consumidores y lo fácil que es manipularlas.

Na Zdraví!

2/7/12

Mean fuera del tarro


"las cervezas industriales tienen adjuntos que no deberían usarse"
"es una mierda, si tiene adjntos"
"si no fuese por los adjuntos, estaría buena"
"las cervezas artesanales son buenas y naturales porque no contienen adjuntos"
"somos artesanales, no empleamos adjuntos"


Queridos elaboradores (y artesanáfilos), les agradecería enormemente si de una vez por todas la cortasen con este tipo de afirmaciones, porque no son más que puras huevadas (huevadas, que debo admitir, supe creer).

Lo más gracioso de esto es que hay una innumerable cantidad de cervezas, cuya sola mención es capaz de lograr que más de un artesanáfilo se vaya en seco, que están elaboradas con "adjuntos". Pero claro, si a, por ejemplo, DeMolen se le ocurre usar maíz para una Imperial Stout (más) en colaboración (una vez más) con una "craft brewery" yanki lo está haciendo por el perfil que el grano le da y no para "ahorrar costos", pero cuando una malvada industrial lo hace, es con el único propósito de bajar esos costos en detrimento de la calidad de su producto. Y sin embargo, a DeMolen le sigue saliendo (aunque más no sea un poquitín) más barata hacer esa cerveza con choclo de lo que le saldría hacerla 100% malta.

Ahora, imagínense la racción artesanáfila si mañana apareciese uno de los supervillanos cerveceros y nos dijese que el motivo por el cual usan maíz o arroz no es tanto económico sino cualitativo. Se los podría acusar de mentir (y no sin razón), pero la verdad es que tienen la historia a su lado. Es bien sabido que Anheuser-Busch empezó a poner maíz (que luego sería reemplazado por arroz) en la Budweiser casi desde el principio porque el tipo de cebada cultivada en USA no era el adecuado para elaborar una lager al estilo checo y los adjuntos fueron la solución para lograr el perfil deseado (por los consumidores, más que nada). Si hasta los alemanas sabían de las ventajas de usar adjuntos como el arroz, que según documentos de fines del s. XIX, lograba cervezas más pálidas y de sabor más agradable, además de ser más barato como insumo (y me han dicho también que es excelente para lograr mayor retención de espuma).

Entonces ¿Cuál es el problema? ¿Acaso el maíz y el arroz no son más naturales que las maltas? ¿Acaso no es natural que una empresa quiera bajar costos? Y si de costos se trata ¿cuál es la diferencia entre usar adjuntos para bajar los costos y cambiar el proveedor de maltas por otro con precios más bajos o empezar a usar un varietal de lúpulo más barato?

Las cervezas chotas no son chotas por el hecho de estar o no elaboradas con tales o cuales ingredientes, sino por los procesos. Si me dan a elegir entre tomar una Alahambra Reserva 1925, con su choclo, y una Lidlbräu como Greffenwalder Pils, que la Reinheitsgebot se la traguen las babosas de mi jardín, yo prefiero toda la vida la que tiene el malvado adjunto.

Pero creo que el mejor ejemplo de esto es la reseña que la Logia Cervecera hizo el otro día de Quilmes 1890. No tengo manera de comprobarlo, pero estoy casi seguro que la 1890 es Quilmes Cristal sin HGB. El contenido alcohólico de 5,4% sugiere una densidad original de alrededor de 14º Plato, la cual he oído que es la densidad a la que se cocina Cristal antes de diluirse. A esto habría que sumarle que 1890 muy probablemente tenga más tiempo de fermentación y/o maduración. El resultado, según la gente de la Logia, una cereza bastante buena (3 puntos en una escala de 5). O sea, (probablemente) la misma receta, con los mismos adjuntos en la misma proporción, pero con un proceso menos pijotero resultan en una cerveza significativamente mejor.

En resumen,  la diferencia es que las macros cuando hacen una cerveza chota saben muy bien lo que hacen, lo cual no puede decirse de no pocas micros.

Así que queridos elaboradores, dejen de lado el complejo de inferioridad y el "sloganismo", actúen como adultos y, si se animan, empiecen a hablarnos sobre las cosas que hacen la verdadera diferencia.

Na Zdraví!