29/6/12

Mala Elección de Prendas


Sí, ya sé, no me puedo quejar. Estaba bastante fresco a la mañana temprano, pero igual, cabeza dura como soy, salí en remera, shorts y sandalias, aplicando mi política de "prefiero pasar un un rato de frío que cagarme de calor todo el día". Y es que el clima prometía, pintaba lindo, pero el pronóstico se equivocó. ¡Qué raro! La temperatura no ha cambiado demasiado y encima se largó a diluviar.

¡Puta que lo parió!

¡Una hospoda! No existe mejor refugio.  Y es una de esas que conozco bien, pero en donde no me conocen. Mejor así, no estoy de humor para hablar con nadie.

"Černé pivo, prosím."

Y es una de esas cerveceramente minimalistas. Mejor así, no estoy de humor para navegar una lista de Zlýčaseanas proporciones.

¡Aaahhh! ¡Sí!

Sí, ya sé, es solamente piscológico, pero el primer trago de esta belleza negra no solo me hace sentir más calentito, sino también más seco. A partir del segundo o el tercero ya es casi como estar en un pueblito en las montañas visitando la babička de un amigo. Ya saben, esas con pañuelo en la cabeza, delantal, ojos cansados, pero sonrientes. Esas que pueden casi sacar de su manga los mejores Plňené Knedlíky que el mundo haya visto. Esas que siempre parecen tener una bábovka o unos koláčky listos para agasajar a eventuales visitas. Esas que se sienten decepcionadas consigo mismas cuando les rechazás ese otro porción de bábovka o ese otro koláček.

No es lindo poner triste a una viejecita tan encantadora. Así que "Ještě jedno!"

Parece imposible, pero la segunda está todavía más rica que la primera. Tan rica como esa porción de torta o ese último knedlík que al principio rechazaste, pero solo por ser educado.

Ya paró de llover. Es hora de seguir viaje.

¡Las pelotas!

Me quedó acá a tomar otra, y otra más después. Quizás esta dulce abuelita empieza a contar historias de cuando era joven y un poco atorranta. La excusa está a como mucho 160 de distancia y seguro que se me ocurre una buena.

Na Zdraví!

27/6/12

5 motivos para querer a Úněticky Pivovar


Algunos días atrás, Únětický Pivovar celebró el primer aniversario de su resurrección (la cervecería había sido cerrada por los Comunistas en 1949, luego de más de 3 siglos de tradición cervecera). Lamentablemente no pude asistir a los festejos, pero por lo que he oído, estuvieron bastante buenos.
Pero bueno, casi a partir de aquel día de junio de 2011, Únětický Pivovar se convirtió en mi cervecería favorita. Siempre me alegro cuando me encuentro con algún boliche nuevo que sirve sus birras y siempre que puedo trato de darme una vuelta por la taberna de la cervecería para tomarme un par, o al menos, para comprar unas botellas para tomar en casa y estos son los motivos:

1. Es lo más cercano que tengo a una cervecería local

Lamentablemente (o quizás por suerte, si lo ven desde la perspectiva de mi mujer) no vivo en Únětice, pero tampoco vivo demasiado lejos, apenas a un par de pueblos de distancia. Solo me basta con un corto viaje en bondi y una linda caminata entre los bosques para llegar allí. Sé que "Local" no significa automáticamente "Mejor", pero sí significa "Más fresco", lo cual nunca es malo para la cerveza checa.
2. Le devolvió su propósito original a un edificio antiguo

Únětický Pivovar fue una de las tantas cervecerías cerradas por los Comunistas por no ser lo suficientemente grande y/o productiva y/o valiosa como para mantener funcionando (irónicamente, estos fueron los mismos motivos que los Capitalistas dieron para cerrar más cervecerías en los 90). Los edificios de algunas de ellas más tarde se converitrían en exageradamente caros y baratamente construidos lujosos departamentos y oficinas, como en Vinohrady y Holešovice, otros se convertirían en una ruina, como en Nusle y muchos otros serían demolidos. Este edificio tuvo la suerte de haber caído en las manos de una empresa láctea que lo utilizó como depósito de su productos y mantuvo su integridad estructural. En 2010 fue adquirido por sus dueños actuales con el objetivo de hacer que el cartel "Pivovar" vuelva a significar algo, un caso casi excepcional.
3. Tiene uno de los bares más lindos del país

Se encuentra en lo que supo ser la maltería, la parte más antigua del edificio. Todavía se puede ver la piedra fundamental fechada 1710. Era ya bastante lindo cuando lo abrieron el año pasado, pero las reformas de este año que expusieron más de las paredes de piedra y restauraron la piedra fundamental lo llevaron a otro nivel. Los muebles viejos que no hacen juego, los techos abovedados y el espacio logran una atmósfera única. (y el morfi no está tan mal tampoco).
2. La disponibilidad de sus cervezas

La gente que está a cargo de esta empresa sabe bien lo que hace y tienen un objetivo muy claro, convertirse en una pequeña cervecería regional. Desde el principio distribuyeron a los pueblos vecinos. Poco después empezaron a aparecer en Praga, primero en los multigrifo, luego en locales más cerveceramente minimalistas como Na Slamníku y U Pětníka, mi primer "local" en Bubeneč y ahora hay casi 40 bares en Praga que tienen Únětické Pivo. Esto no debería sorprender a nadie, las cervezas gustan y suelen traer nuevos clientes. Por supesto que esto significaría un gran carajo si no fuese por la razón nro. 1...

1. Las cervezas

¡Claro! ¡Las Cervezas! Son excelentes. Brillantes. Mientras que más y más micros checas están volviendo su atención a estilos "exóticos", mientras que "IPA" se ha convertido en parte del vocabulario cotidiando de la intelectualidad cervecera local, Únětický Pivovar eligió enfocarse en la tradición. DesítkaDvanátcka (con alguna que otra estacional) es todo lo que ofrecen o más no les hace falta. Una vez que tomás estas cervezas, si le prestas al menos un poco de atención, vas a entender por qué digo que una Světlý Ležák (o incluso una desítka) puede ser una de las bebidas más maravillosas en el universo. Me encanta que haya aparecido gente como Kocour y Matuška, y todos los demás que han traído un poco más de color al paisaje cervecero checo, pero también creo que cervecerías como Únětický (o Kout) merecen tanto o más reconocimiento por quedarse en lo clásico sin por ello sacrificar personalidad y carácter.
Más allá de todo esto o si coincidís conmigo o no, si estás en Praga tratá de encontrar alguno de los boliches que tiene Únětické Pivo (o mejor aun, andá a la cervecería) y tomate una (o cinco) a la salud de esta gente que están obsitnadamente empeñados en hacer las cosas bien.

Na Zdraví!

25/6/12

Algunos Pensamientos de Lunes


Jeff Alworth publicó el otro día en Beervana quizás lo más sensible que he leído hasta ahora sobre estilos cerveceros. Léanlo, porque no tengo nada más que agregar sobre ello, solo que explica mejor que nadie el motivo por el cual los nuevos estilos a veces me parecen tan ridículos (en especial cuando no son tan nuevos o se limitan a como mucho dos cervezas elaboradas por la misma empresa)

El artículo generó dos respuestas igualmente interesantes, una en Canadá y la otra en el Reino Unido.

Alan toma la posta en donde Jeff la dejó y la lleva más allá, argumentando que "Estilo" es una forma retorcida de categorización con demasiados incomparables como base (me gustó mucho la analgogía con los autos), llegando a una conclusión con la cual es difícil no estar de acuerdo.

Pero tomando la pregunta que hace al final, la causa de la "estilitis". Creo que hemos llegado a esta situación debido a la falsa lógica cartesiana "Stylus, ergo cervisia". Lo correcto sería hacer que el estilo se ajuste a la cerveza y no lo contrario (a menos que estemos hablando de una competencia, pero las competencias son algo que no debería ser relevante en este lado del mostrador). En otras palabras, hay que juzgar una cerveza por lo que es y no por lo que debería ser.

De este lado del charco, Boak&Bailey se concentran en los dos grandes elementos que conforman un estilo de acuerdo con Jeff, la tradición y el método, ya que son los pequeños detalles de cada uno lo que hace la verdadera diferencia, más allá de lo que digan los laboratorios.

En su entrada, la pareja hace referencia a una excelente disección que Des de Moor hace del cuento de hadas de Pilsner Urquell. Lo conocen todos, es ese que dice que la cerveza es la misma que hace 170 años. Para apoyar ese mito, los PR Robots de Plzeňský Prazdoj mencionan los análisis de laboratorio que se vienen haciendo desde 1897, que prueban que la cerveza es igual.

¡Ni ahí! Esto poco que ver con la manera en que los tiempos de la cerveza se han acortado desde aquella legendaria visita de Michael Jackson a Pilsner Urquell, ni que tanto se corresponden los tiempos actuales con los que eran norma allá en el siglo 19(*) o con otros factores cuantificables, es algo más profundo que ello. Luego de que la marca Pilsner Urquell pasase a tener más importancia que la cerveza, Pilsner Urquell perdió su alma y es allí donde se encuentra la clave del problema.

Es justamente ese factor intangible, difícil, sino imposible de describir, lo que lleva a una cerveza a un nivel que ningún departamento o agencia de marketing, publicidad o relaciones públicas la puede llevar por el solo hecho de que no les hace falta entenderlo, o ni siquiera considerarlo, para hacer su trabajo de una manera efectiva. Y es por ello que cuando el producto se subordina a su "imagen", su "marca", a encuestas y gráficos, parte de él se volatiliza, una parte que ningún laboratorio del mundo puede detectar. (¿será entonces desalmada una cerveza elaborada para encajar en un estilo y satisfacer a los jueces?)

¿Pero qué es lo que hace que algunas cervezas tengan alma y otras no? No estoy del todo seguro, pero quizás la explicación está en la conclusión que saqué luego de leer "Brew Like a Monk", el mágico balance entre ciencia y espíritu que yo prefiero llamar Alquimia.(**)

Na Zdraví!

(*) Contrario a la "creencia popular" (a la que yo supe adherir) más "lagerización" no significa automáticamente más calidad. Llega un punto en que la cerveza no va a mejorar (pero tampoco empeorar).
(**) Aunque "cerveza con alma" no es necesariamente igual a "Gran Cerveza".

20/6/12

De a dos con las Tres Rosas


Hay algo que debo confesar, ya casi no me entusiasma enterarme se ha abierto una nueva micro o brewpub en la República Checa. Por un lado, porque ha estado pasando casi tan a menudo como los escándalos de corrupción de políticos, y por otro lado, porque muchas de sus cervezas no son tan buenas. Así que cuando oí por primera vez que un nuevo brewpub iba a abrir en la Ciudad Vieja, mi reacción podría ser tranquilamente descrita como "Meh!". Sin embargo, a poco de su inauguración principios del pasado mayo, empezaron a hacerse oir buenos cometarios sobre la cervecería. Parecía que sí había motivos para entusiasmarse. Y no es sorpresa, a diferencia de la mayoría de las nuevas micros, esta no contrató a un pendejo recién salido de la escuela secundaria, sino a un tipo con un buen número de años en el oficio, alguien que no solo sabe lo que hace, sino que también es capaz de imprimirle un toque personal a cada cerveza. Todo esto fue confirmado en una escala técnica que hice con un par de amigos en camino al Czech Beer Festival, la Vienna Lager de Pivovar U Tří Růží estaba hermosa. Pero igual decidí que esperaría unas semanas para hacerle una reseña. Resultó ser una buena idea.

Con mi colega Fiona Gaze, la crítica gastronómica del Prague Post, se nos ocurrió hacer una reseña en conjunto de este lugar. Ella se encargaría de la comida y yo de la cerveza. Después de todo, se trata de un brewpub y la gente no debería querer visitarlo solo por la cerveza, sino también por la comida.

El lugar todavía casi que huele a nuevo, pero es bastante lindo y se ve que se ha puesto mucho esmero en la decoración. Hay mucha madera oscura, las paredes están cubiertas de pinturas originales con estilo de historieta, todo dominado por los casi obligatorios tachos de cocción revestidos en cobre. Pequeño y acogedor. Muy bueno, salvo por un solo detalle, la banda de sonido, que durante nuestra visita no solo estaba a un volumen un toque demasiado alto, sino que era ¡LA PUTA RADIO! Por favor, este es un llamado a todos los dueños de restaurantes y bares. Si quieren pasar música en sus locales, todo bien, pero no pongan la radio (o peor, MTV), no por la música sino por la publicidad, es molesta, irritante, ruidosa, repetitiva y molesta. Si han invertido un par de millones de CZK en montar un lugar tan buen mozo como Pivovar U Tří Růží, estoy seguro que un par de miles de CZK más por un aparato que pueda pasar MP3's no les va a doler mucho.

Justo cuando estaba llegando a la hora acordada, recibí un SMS de Fiona avisándome que estaba atrasada. Mujeres. No problem, estaba seguro de que encontraría buena compañía. La Vienna Lager ya no estaba en línea (la cervecería elabora especiales rotativas), pero lo que yo tenía ganas de probar era su Světlý Ležák. La Světlý Ležák, o Lager Rubia, es el estilo que ha hecho a České Pivo famosa en el mundo entero, es el tipo de cerveza que los españoles, ingleses, yankies, suecos o rusos se imaginan cuando piensan en cerveza checa. Es quizás mi estilo de cerveza favorito, en buenas manos una Světlý Ležák es una de las bebidas más maravillosas que existen, y es sorprendente, e irritante, cuántas son las micros checas que la hacen mal. No fue este el caso, por suerte. Si bien podría haber estado un poquito menos carbonatada, esta era una birra salida de un libro de texto, no en el sentido de que fue elaborada solamente siguiendo las instrucciones de uno, sino en el sentido de "así es como todas deberían ser".

Fiona llegó y pidió una Polotmavý Ležák. La dejó muy contenta, y pude ver por qué cuando yo me pedí una como segunda birra. Una vez más, una cerveza bien construida, con todas las piezas en el lugar correcto. Sutiles caramelo, peras bien maduras y orejones con un dejo de nueces o almendras y los lúpulos comportándose como un invitado de muy buenos modales. El tipo de cerveza que podría tomar de la mañana a la noche sin cansarme.

La comida llegó. Gulášovká, para mí. 65CZK por una sopa hace que uno respire un poco hondo, pero hace falta solo tomar una cuchara para olvidarse del precio. Quizás la mejor sopa de guláš que he tomado en mi vida. La mejor palabra para decribirla es "poctivá" (una palabra checa que puede ser traducida de muchas maneras, todas ellas buenas). De plato principal pedí pato, que el menú decía estaba asado en capullos de lúpulo. No encontré ninguno, pero el pájaro estaba bien rico, el repollo colorado estaba genial y los knedlíky tenían pinta de ser caseros (y parecían una versión en miniatura de los que había comido en Franconia). ¿Qué es lo que comió mi compañera y qué le pareció? Van a tener que leer su reseña en Prague Post, ella se los sabrá describir mejor que yo.

Pero bueno, de vuelta a la birra. La Tmavý Ležak se llevó de maravillas con el pato, el repollo y los knedklíky. Otra cerveza de libro de texto. Tal y como me gusta, algo de torrado, algo de chocolate, algunas frutas oscuras para terminar de redondearla. Le siguió un postre líquido en forma de la cerveza más desafortunadamente bautizada en toda la República Checa, American Light Lager, una de las dos especialidades del día. Gracias a todos los dioses y diosas en los cielos y en la tierra, esta cerveza no era "fiel al estilo", era una světlý ležák con una batería de lúpulos diferentes. En el festival del castillo me encontré con Robert Maňák, el maestro cervecero de U3R, que me dijo que había usado Citra, Motueka (de NZ), un varietal Australiano y Sládek de Žatec. La cerveza estaba a punto de caerse por el peso de su propio IBU, pero de algún modo se las arregló para mantenerse en pie y, gracias a su amargor, terminó haciendo un buen laburo limpiando el paladar y dejando la vía libre para la última cerveza en la lista. Klášterní Speciál, una 18º tipo Dopplebock con aquellos lúpulos Motueka. Con tomabilidad peligrosamente alta, de nuevo, un par de capullos más y esta birra habría terminado siendo un desastre lupulado, pero así como estaba, los neozelandeses te provocaban a tomar este peso pesado de la misma manera en que bajarías la primera desítka de un tórrida tarde de verano. Menos mal que fue la última birra y ya estaba bastante lleno con el morfi. ¡Maravillosa birra!

En resumen, me quedé bastante satisfecho. Los precios son un tanto elevados (la cerveza se vende en medidas de 0.4l a 39 o 46CZK, dependiendo del tipo), pero a pesar de ello, no me sentí en una trampa para turistas. La comida estaba buena, el menú es interesante y las birras sobresalientes. Sin duda, Pivovar U Tří Růží, es una más que bienvenida adición al paisaje cervecero praguense.

Na Zdraví!

Pivovar U Tří Růží
50°5'8.221"N, 14°25'5.988"E
Husova 10 - Prague-Staré Město
rezervace@u3r.cz - + 420 601 588 282
Lun-Jue, Dom: 11-23, Vie-Sáb: 11-24

18/6/12

Birra en el Castillo


No había lugar para sentarse, la comida fue algo pobre, no había dónde lavarse las manos al salir del baño, (si bien habían fuentes para enjuagar los vasos), faltaban fuentes para enjuagar el paladar entre muestra y muestra, lo cual se hizo sentir bastante ya para el final, faltaron también algunos "pivovary" y no todos los que estaban detrás de los grifos eran "profesionales". ¿Qué más para criticar? Nada más, la verdad, "Festival minipivovarů na Pražském hradě" fue el evento que prometió ser y el tipo de evento que la cerveza checa hacía rato se merecía.
El entorno difícilmente podría haber sido mejor para un día como fue el viernes. A los pies del Palacio de Verano de la Reina Ana, con las torres de la Catedral de San Vito asomándose por encima de las carpas.

Llegué casi a las 2 y media y ya había bastante gente. Por supuesto, me encontré con muchos amigos y conocidos, que a veces hacían difícil mantener una conversación, cada vez que me daba vuelta a enjuagar el vaso y a buscar otra cerveza me cruzaba con alguien con quien me quedaba charlando un rato, pero a decir verdad, esa es una de las cosas que más me gustan de los festivales.

Cada asistente recibió un vaso para degustar y un catálogo para escribir notas, bastante bien los dos (aunque el catálogo podría haber estado ordenado alfabéticamente), y con ello a recorrer el panorama microcervecero checo en medidas de 75ml. Había una linda "mezcla generacional", desde nombres como Pivovarský Dům, U Medvídku o U Fleku, hasta algunos de los que han aparecido en este último año o dos, pasando por la segunda o tercera generación (Koníček Vojkovice, Zvíkov, Lipan, Qásek Ostrava, etc.) y una muestra de lo que puede deparar el futuro con Zhůřák y Nomád, que en cierto modo (y con muy buenas cervezas) siguen el camino abierto por Kocour, Matuška y Třebonice (este último, lamentablemente ausente). 
PF con Koníček Vojkovice

PF con Ivan Chramosíl de U Fleku

PF con Laďa Veselý de U Medvídku
Había decidido de antemano que aprovecharía la estructura de este festival (la entrada de 300CZK, además del vaso y el catálogo, daba derecho a degustar todas las cervezas que uno quiera) para explorar esas nuevas micros/brewpubs que han estado apareciendo como hongos últimamente y que, más allá del nombre, me eran completamente desconocidas. Qué quieren que les diga, no me llevé una buena impresión, Svatopecký Pivovar, Valašský Pivovar v Kozlovicích, Rohovský Minipivovar U Komárků y Ratiškovický Pivovar, entre otros, se presentaron con cervezas muy flojas, que en el mejor de los casos carecían de personalidad y confirmaron algo que se viene diciendo en voz cada vez más alta, el boom microcervecero checo está empezandoa  sufrir dolores de crecimiento. Pero tampoco la cosa está para llorar, cervecerías nuevas como Slaný, Vimperk, BřevnovU 3 Růží (ambos recientemente abiertos en Praga), además de Únětický presentaron productos impecables. La diferencia es que en estas últimas la elaboración está a cargo de gente con muchos años de experiencia que sabe lo que hace desde un punto de vista que va mucho más allá del técnico. Pero bueno, quizás este evento, les sirva a aquellos que no están a la altura de las circunstancias como incentivo para mejorar el nivel y corregir sus fallas.
Sea lo que sea, y más allá de las fallas mencionadas al principio, me gustó mucho este festival, me gustó mucho la idea y el modo en que fue llevada a cabo, me gustó mucho el lugar y el toque de distinción que este le dio a la bebida nacional checa, que lamentablemente, muchas veces no recibe el respeto que se merece. Esperemos que esta sea solo la primera edición de muchas.
Na Zdraví!

Aclaración: No pagué entrada, fui como "periodista acreditado"

15/6/12

Experiencia de años


La reciente experiencia relatada en sus respectivos blogs por Martyn Cornell y Ron Pattinson, me hizo acordar que hacía rato tenía en el tintero mi relato de una experiencia... Iba decir similar, pero de similar no tiene nada... Dejémoslo en "ligeramente acorde".

El pasado otoño mi gran amigo Fernando, el dueño del mejor bar de Ávila, vino de visita por estos pagos y me trajo una botella de Westmalle Trippel que él tenía en su bodega. La fecha de caducidad era  el 25/10/08 y la de embotellado, exactmente dos años antes. El viaje había ajetreado bastante los sedimentos, así que puse la botella en un rincón de mi "bodega" y medio que me olvidé de ella.
 Un día la volví a encontrar y se me ocurrió que estaría genial probarla lado a lado con una versión fresca de la misma cerveza. Lamentablemente, en ese momento no pude conseguir una botella de 75cl, así que me tuve que conformar con una de 33cl, con fecha de caducidad 12/12/13, lo cual implica una cerveza cinco años más joven. Estaba bastante ansioso, la experiencia más cercana a lo que estaba por hacer fue la de aquella X33 de dos años.
Abrí ambas botellas al mismo tiempo. Ya a la vista se las notaba muy diferentes. La "vieja" se había oscurecido un poco y ya no estaba tan turbia y no tenía tanta espuma. De más está decir, los sabores y aromas también habían cambiado enormemente. Era mucho más frutal y acaramelada, casi melosa, diría, y con mucho menos gas, las notas típicas de esta cerveza, esas lindas especias que le dan las levaduras, habían dejado apenas un suave recuerdo. "Más otoñal" es la frase que se me ocurrió mientras la tomaba. Me quedé algo sorprendido, realmente no sabía que esperar, pero tampoco me imaginé que los cinco años traerían tantos cambios.
Mi mujer la prefirió sobre la "vieja". Yo preferí a la "joven" y a su casi casual complejidad. Ahora que lo pienso, es un poco como la vida misma, los hombres por lo general prefieren a mujeres más jóvenes y efervescentes, las mujeres a los hombres más maduros y cálidos.

Na Zdraví!

14/6/12

¡Polémica las pelotas!

La discusión sobre los precios se está yendo al carajo. La cantidad de comentarios en La entrada en Lúpuloadicto hace rato que dejó atrás el centenar y un blog inició una encuesta que le pregunta a los lectores sobre cuáles creen son los precios justos y adecuados para cervezas de diferentes categorías. Más allá de la legítima curiosidad del autor, no me termina de quedar bien en claro cuál es el propósito de esta encuesta, pero bueno, yo no soy el que va a tener que procesar las respuestas.

Pero igual. Se habla de precios justos, de abuso, de deshonestidad. ¡Déjense de joder! No estamos hablando de atención médica, servicios de telecomunicaciones o productos de la canasta familiar. ¡La concha de la lora! Estamos hablando de cervezas alternativas. ¿Qué es lo siguiente, quejarnos del precio de los puros, el Cognac VSOP o el Champagne?

Acá no hay ninguna polémica. Esto es libremercado. Los empresarios quieren ganar lo más posible por unidad y los consumidores más sensatos quieren gastar lo menos posible por esa unidad (aunque para ser honestos, el ideal del consumidor es conseguir todo gratis). La realidad obliga a tanto unos como otros a hacer concesiones y buscar un punto intermedio que le permita, e incentive, al empresario a seguir funcionando y produciendo y al consumidor a tener la sensación de haber recibido valor a cambio de su dinero.

La clave es que "Valor" es algo muy intangible, que va mucho más allá de la calidad y que cada persona va a enteder de una manera difrente. Es por ello que hay gente dispuesta a pagar una pequeña fortuna por el privilegio de tener tal o cual logo bordado en un prenda confeccionada en Vietnam o por un perfume que lleve el nombre de tal o cual celebridad o por una cartera firmada por un diseñador francés o italiano. Esto es algo que los empresarios saben muy bien y naturalmente aprovechan. A esto hay que sumarle que, para bien o para mal, las cervezas alternativas, al menos en España, están "de moda" y que las barreras de entrada al mercado son ridículamente bajas, lo que nos da una burbuja, que como toda otra burbuja, es inflada por los compradores.

Mientras escribía esto en mi mente, se me ocurrió que a lo mejor, una de las principales causas de esta burbuja es la constante demanda de novedades. Leyendo blogs españoles, muchas veces me quedo con la impresión (muy probablemente errónea) de que nadie toma la misma birra dos veces. ¿Puede ser que esto este obligando a los elaboradores a pensar nuevas cervezas cada dos semanas por temor a que se los ignore en el próximo festival o lo que sea, sin poder dedicarle el suficiente tiempo a optimizar procesos y ciertos aspectos de la gestión a fin bajar costos y de que sus empresas sean más eficaces?

Para buscar una respuesta esta pregunta me puse en contacto con un amigo catalán que conoce como pocos el panorama micro-cervecero local y a sus protagonistas. Le pedí que me ayude a distribuir una serie de preguntas entre los elaboradores, pero resultó no ser necesario. Si bien mi teoría no fue ni confirmada ni refutada, este buen hombre me pasó un dato que hasta ahora no había tenido en cuenta.

Según él, en Catalunya hay 60 marcas de cerveza y solo 15 fábricas. Esta inflación se debe principalmente a homebrewers que alquilan capacidad para elaborar sus cervezas en instalaciones habilitadas y a hosteleros, etc. que se hacen elaborar cervezas "llave en mano". El costo de este servicio oscila por lo general entre los 2,5 y 3,5 EUR/l, dependiendo del volumen de la partida y el tipo de cerveza. Cervezas que no es raro más tarde se vendan a 10 EUR la botella de 0.75l.

¿Cómo es que se ha llegado a esta escandalosa situación? Porque estos empresarios tienen la certeza razonable de que van a poder vender sus cervezas a esos precios sin tener que sudarla demasiado. O sea, la burbuja. Esto no es crítica hacia la calidad de estas cervezas o si deberían valer tanto. 2D2dspuma ayer decía que en cierto modo veían a esta burbuja como algo positivo y que no estaría mal si fuese más grande. Alguien podría alegar que 2D2spuma como empresa se han beneficiado bastante con esta burbuja (lo cual, en lo personalmente me parece fenómeno y se lo merecen) y que su opinión no deja de ser la de un empresario, y quizás tengan razón, pero no viene el caso.

De los precios de hostelería no vale la pena ni hablar. Un bar no te vende cerveza, te vende un servicio, que es en realidad lo que el cliente está pagando. Este comentario en el blog de 2d2dspuma creo deja más claro que el agua que protestar porque un bar vende a 6 lo que otro vende a 4 es una huevada. Nunca pude entender del todo por qué Pivovarský Klub me vende Primátor Weizen solamente en medida de 30cl, por el mismo precio que en otros pubs puedo comprar medio litro. Nunca se me ocurrió pedirle explicaciones a los dueños (y mucho menos a los camareros) porque consideré que sus motivos eran más que válidos, o no, qué se yo, la cerveza igual no la voy a comprar.

Pero bueno, creo que esta polémica fantastma se puede resolver respondiendo a una muy simple pregunta. ¿Sos consumidor habitual de cervezas que te parecen ridículamente caras?

Si la respuesta es no, entonces no tenés motivo para quejarte, no es tu problema. Seguí tomando lo que venías tomando hasta ahora y disfrutá de la vida.

Si la respuesta es sí, entonces no tenés derecho a quejarte, vos sos la causa del problema. Así que o dejás de comprarlas o cerrás el orto.

Tal como decía el otro día. Muy fácil

Na Zdraví!

13/6/12

Programa para este finde (II)


Si no pudiste ir la semana pasada a Pivobraní no sabés lo que te perdiste. El lugar no podría haber sido más lindo, en la cima de una colina, con vistas fantásticas de Praga y rodeado de árboles, la atmósfera era fantástica. La selección de cervezas fue más que decente, había para todos los gustos. Es cierto que los precios podrían haber sido un toque más bajos y que el objetivo de motivar a la gente a degustar no fue del todo cumplido, pero al carajo con eso, fue un excelente festival de cerveza y música. Pero no te preocupes, no llorés si te lo perdiste. Hay otros eventos para este fin de semana.

Českomoravský svaz minipivovarů fue fundado el año pasado para agrupar a todas las micro cervecerías checas en una asociación que los represente y que trabaje para mejorar la calidad de las cervezas y el acceso a tecnologías e ingredientes, etc. Hasta ahora sus actividades han sido más bien de bajo perfil, pero arrancando este viernes 15/6 serán los anfitriones de su primer evento público "Festival minipivovarů na Pražském hradě" (Festival de Micro Cervecerías en el Castillo de Praga, más específicamente, en los Jardines Reales). Más de 50 micros checas estarán allí presentando sus cervezas de una manera más que interesante. Los asistentes van a tener que pagar una entrada de 300CZK a cambio de lo cual recibirán un catálogo describiendo a los elaboradores y sus productos y un vaso para degustar. Si te parece caro, creo que debería agregar que esas 300CZK van ser lo único que vas a tener que pagar para tomar, o mejor dicho, degustar cerveza ya que vas a poder tomar muestras de 75ml de cada una de las más de 100 cervezas disponibles tantas veces como quieras. Este sí que va a ser un evento para degustar. De más está decir, también vas a poder saber más sobre cada una de las cervecerías y la gente detrás d ellas. La verdad, era hora que alguien hiciese algo así en un lugar como este, máxime cuando eventos grandes como el Prague Food Festival prefiere agarrar la guita de Plzeňský Prazdroj en lugar de mostrarle al mundo la gran variedad de cervezas que se elaboran el la Rep. Checa. Pero bueno.

El programa del festival es Viernes 15/6 de 14 a 20 y Sábado 16/6 de 10 a 20 en los Jardines Reales del Castillo de Praga, a los pies del Palacio Real de Verano. La mejor manera de llegar es con el tranvía 22 hasta Královský Letohrádek o los tranvías 1, 18 o 20 hasta Chotkový Sady.

Si probar pequeñas muestras no es lo tuyo, entonces, el sábado 16 Únětický Pivovar festejará el primer aniversario de su resurrección. La fiesta empieza las 10 y habrá un montón de cosas para mantener a los más pequeños ocupados mientras los adultos se enebrian civilizadamente. Para los que hablan checo que quieran saber un poco más sobre la cervecería y sus cervezas, a las 14 el Maestro Cervecero (nunca mejor empleado el término) Vladimír Černohorský estará dando una charla, créanme, valdrá la pena asistir, el tipo es un fenómeno.

Y no termina ahí, la joda va más allá del fin de semana. El lunes 18/6 empieza Zlej Festival, organizado por Zlý Časy, pero no en Nusle sino en Kobylisy, en los jardines del futuro Pivovar Trilobit. Este es otro evento para degustar, con un enfoque más internacional. Los asistentes podrán probar muestras de cervecerías como DeMolen, Great Divide, Schlenkerla, etc. además de algunas Checas. El festival empieza todos los días a las 16 y dura hasta el Domingo 24/6.

Así que, ya nadie puede decir que no tiene nada que hacer.

Na Zdraví!

8/6/12

Y el pecador también


El tema de nombrar al pecador, además de al pecado, volvió ser discutido tanto en blogs en español como en inglés. Yo ya había hablado de esto hace más de dos años y dejé bien en claro cuál era mi opinión. Y como es una opinión que no ha cambiado en lo más mínimo, no pensé que valdría la pena volver a insistir acá con el tema, hasta que leí este excelente artículo en The Guardian.

Allí, Jay Rayner, el crítico gastronómico del periódico inglés, habla de la fascinación que la gente tiene hacia las críticas negativas, cuanto más viscerales, mejor. Rayner no da solamente su opinión, sino que entrevista a un psicólogo, otros críticos y hasta una persona que fue objeto de una de sus críticas más brutales y a la persona que hizo una crítica muy dura de un libro que él escribió.

Al final, el autor admite que para él es más fácil escribir una crítica negativa porque las malas experiencias son más divertidas y el vocabulario de lo horrible es más amplio. Y hasta cierto punto tiene razón. Ya no publico muchas reseñas acá, pero cuando lo hacía más a menudo, me divertía mucho buscar nuevas maneras de hacer mierda una cerveza de mierda, es que hay una especie de sensación de revancha por el momento (y el dinero) que esta cerveza nos hizo perder y que jamás recuperaremos (nadie compra una birra, o va a un pub, si sabe que no le va a gustar).

Pero hay gente que decide privarse de este placer y cuanto más lo pienso, menos lo entiendo. Los motivos que dan son varios, que no quieren hacerle daño a alguien que recién empieza, que prefieren concentrarse en lo positivo. Boak & Bailey mencionan a alguien que cree que ser ignorado es castigo suficiente. Argumentos débiles, todos ellos.

Empezando de atrás para adelante. Con tantas cervezas en el mercado ¿cómo puede saber el lector, o el elaborador, si alguna no ha sido mencionada por su mala calidad o porque aun no ha sido probada? Concentrarse en lo lindo y positivo es muy lindo y positivo, pero yo creo que decirle a la gente a qué escaparle es casi tan útil como decirle qué buscar. ¿Si es algo que hacemos en nuestra vida off-line, por qué no entonces en blogs? ¿O acaso si están en un pub o festival y acaban de tomar una cerveza pedorra no se lo dicen a sus amigos?

Lo de hacerle daño o herir los sentimientos de alguien que recién empieza (o peor todavía, "perjudicar al movimiento", semejante pelotudez), es un argumento todavía más debil. Entiendo que muchas veces la receta necesita ajustarse o pulirse un poco, no tengo problema con ello, en ocasiones los ingredientes no funcionan de la manera prevista. Ejemplo de ello, Jubiler Amber IPA que no salió tal y como sus elaboradores querían, pero igual la sacaron a la calle y (si bien podría haber sido mejor) no estaba nada mal. Pero otra cosa muy distinta es sacar a la calle un producto evidentemente defectuoso.

Pero bueno, más allá de eso, todo el que pone un producto en el mercado debería aceptar el hecho de que una vez que ha sido comprado, ya perdió control sobre él, que se encuentra a la merced de los consumidores y que entre ellos habrá gente a quienes no les va a gustar o a quienes les parecerá que es una bazofia. Es inevitable. Antes de publicar mi libro tuve algo de temor por eso. Por suerte, por ahora, todos los comentarios que he recibido han sido más que positivos (después de todo, el libro es excelente), pero eso no implica que medio segundo después de que pinche "publicar" no aparezca alguien que diga que "Praga: Guía Cervecera Para Borrachines" "es tan choto que el papel en el que está impreso no debería ser reciclado por temor a que contagie su chotez a otros productos". No me pondría contento, pero estoy convencido de que el libro es bueno, así que tampoco voy a dejar que me arruine el día.

Uno de los críticos gastronómicos que Rayner entrevista dice algo muy valioso cuando le preguntan sobre el impacto de una reseña negativa "No espero crédito por las reservas adicionales que siguen a una buena crítica y tampoco asumo responsabilidad. Yo escribo para los lectores." Justo ahí está la clave de esto. Los blogueros no deberíamos ser relaciones públicas de nadie y mucho menos de gente con quienes no tenemos ninguna relación personal o contractual. ¿Si un elaborador no se preocupa por hacer controles de calidad o a sabiendas vende algo defectuoso, por qué deberíamos tener algún tipo de consideración hacia ellos? ¿o acaso nos cuesta menos ganar la plata que gastamos en algunas cervezas que la que gastamos en otras?

Por supuesto, una mala crítica debe ser, por sobre todo, justa y bien argumentada para que quede en claro que es producto de una opinión y evaluación honesta y sincera y no de la mala leche, y yo prefiero darle crédito a mis lectores y entiendo que son capaces de diferenciar entre "no me gusta" y "es una mierda". Pero bueno, cada uno es libre de escribir o dejar de escribir en sus blogs lo que se le ocurra, pero sepan que cuando eligen no mencionar lo malo, al único que le están haciendo un favor es al que hace las cosas mal.

Na Zdraví!

6/6/12

Programa para este finde (i)


Por lo que he oído y leído, el Czech Beer Festival no fue del gusto de todos, lo cual no me extraña. Pero los amantes de la bebida nacional checa no deberían sentirse ni tristes ni frustrados, se vienen tres eventos con elaboradores pequeños como estrellas que están más orientados a la degustación de cervezas que al simple acto de embriagarse con ellas (lo cual no tiene nada de malo).

El primero tiene lugar este fin de semana, Žižkovské Pivobraní, que arranca este viernes a las 2 en Parukářka y pinta muy interesante por varios motivos.

Los organizadores son los mismos que arman los mercadillos en Jiřího z Poděbrad y Náplavka y han unido fuerzas con Frantíšek Trantina, una importante personalidad cervecera local. Habrá más de 30 cervecerías mostrando sus productos, incluyendo nombres como Chýně, Únětice, Zvíkov y Dalešice.

La entrada va a ser gratis, pero si quieren tomar algo (la verdad no sé que hace el "si" ahí) van a tener que comprar el vaso oficial del festival por 60CZK y dukáty por 10CZK cada uno. Los precios de la cerveza van a ser 1 Dukát por una medida de degustación (0,15l) y 2 Dukáty por medidas de 0,3l. Según Trantina, la idea es motivar a la gente a que saboree la cerveza, que le preste atención a lo que tiene en el vaso. Los primeros 1000 visitantes tendrán la oportunidad de comprar el Set de Degustación, por 140CZK, que incluye el vaso, 5 Dukátů, un catálogo y un par de cosas más.

Habrá comida, en forma de snacks cerveceros provista por pequeños productores locales. Ya saben, quesos, ahumados, salchichas, hamburgesas y todas esas bellezas.

Sdružení Přátel Piva tendrá su propio stand y darán presentaciones sobre degustación, estilos, etc. La Escuela Secundaria de Tecnología Alimentaria (Střední průmyslová škola potravinářských technologií) también tendrán un stand. Para aquellos que no saben, esta es la escuela en donde los alumnos aprenden a hacer cerveza. La mayoría de los Maestros Cerveceros checos son graduados de esta escuela.

Pero esto no es todo. Habrá también actividades para chicos y el programa musical debería ser suficiente para dejar contento a todo el mundo (se puede descargar en pdf acá). Si el pronóstico está en lo correcto, el clima este fin de semana va a estar bueno y la verdad que me no se me ocurre muchas mejores maneras de pasar una tarde soleada de viernes o sábado.

Soy el tipo de persona que prefiere tomar a degustar, pero me gusta la idea de este festival, no solo por el objetivo de los organizadores, sino también por la posibilidad de poder charlar con la gente detrás de la cerveza, lo cual siempre es un gran placer. Cada birra tiene su historia, y nadie mejor para contarla que su elaborador.

Na Zdraví!

Žižkovské Pivobraní
Vie. 8/6 14-21, Sáb 9/6 11-21
Parukářka (Tranvías 5,9,26 to Olšanské Nám.)

4/6/12

Lecturas Seleccionadas: Mayo


¡Qué lo pario! ¿Ya estamos en junio? ¡Me están jodiendo! A lo mejor me estoy divirtiendo demasiado. Bueno, es hora del rejunte de algunos de los artículos que me llamaron la atención el mes pasado:

Como ya todos deben saber, en mayo se celebró en San Diego, USA, la World Beer Cup. No voy a hablar de los resultados, porque la verdad, me parecen tan relevantes como los de la Primera B de Costa Rica, pero sí les voy a recomendar que lean este blog publicado por uno de los ganadores, que explica de una manera muy cándida algunos detalles de la trastienda de esta renombrada competencia. Si a esto le sumamos lo fácil que es manipularlas (algo que no es rumor y no es la única manera en la que sucede acá), elegir una birra en base a las medallas que ha ganado es, en cierto modo, un signo de ingenuidad.

Velký Al habla de mi tipo de cerveza favorito, el de sesión (categoría amplia si las hay), pero desde otro ángulo. Por lo general, el parámetro que se emplea para difinir una cerveza de sesión es su contenido alcohólico (me gusta la definición que The Session Beer Project hace de ellas). Al, sin embargo, propone agregar el IBU a este, se podrá estar o no de acuerdo con la cifra, pero me parece bastante razonable.

Zak Avery, por medio de una excelente analogía musical (a pesar de que la música House me gusta tanto como lavar los platos) pregunta qué tan imporante es la consistencia. Tremendamente importante, diría.

Hay ciertas palabras en el vocabulario cervecero que suelen generar bastante polémica, "artesanal" es quizás la más conocida. Boak & Bailey quieren ir más allá de las controversias semánticas y hablan sobre una serie de términos que a ellos les gustan, por un motivo u otro. Interesante.

Y ya que hablamos de polémicas. Otra que sale a la luz de tanto en tanto es la de la ética de los blogueros. A Alan no le causó mucha gracia la idea de una micro inglesa de pedirle a blogueros que escriban diciendo por qué merecerían recibir una muestra gratis de una de sus nuevas cervezas experimentales. El problema es que a veces la diferencia entre bloguero y fan es muy delgada y esto es a veces aprovechado por elaboradores que consideran que somos fáciles de manipular (y a lo mejor tienen razón). He recibido muestras gratis (y hasta las he solicitado, algo que me prometí nunca más volveré a hacer) y he sido justo con todas las que he reseñado en este blog y siempre he dejado claro cómo fue que las cervezas llegaron a mis manos. Por suerte, nunca me pasó recibir una cerveza mala y a veces no estoy del todo seguro de lo que haría si así fuese el caso. Sea lo que sea, la clave, creo es transparencia.

A los que hablan checo, les recomiendo dos artículos, uno se pregunta qué significa ser conocedor (acá hay muchos que se la dan de conocedores solo porque son capaces de reconocer a Pilsner Urquell entre varias cervezas) y el otro plantea que lo de las botellas de plástico (tema polémico en estas pampas) no es más que un paso más en la evolución, recordando que en algún momento, las botellas de vidrio tampoco fueron muy bien recibidas.

La historia de la cerveza está llena de mitos y sorpresas. Qué bueno tener a alguien como Martyn Cornell que se esmera en desbancar los primeros, mientras de tanto en tanto nos trae algunas sopresas como la historia de Skol, la marca más vendida en Brasil.

De hecho, Skol podría ser una buena cerveza para realizar este experimento, interesante, pero demasiado laburo, prefiero usar cerveza chota para matar babosas o, quizás para seguir los consejos de maridaje en Cracked.

Na Zdraví!





1/6/12

Problema de fácil solución


Al igual que muchos otros países, España está viviendo un boom microcervecero. El número de pequeños elaboradores ha credido de una manera increíble en los últimos años. El fenómeno ha estado captando la atención de los medios y hay muchos que consideran que la "cerveza artesana" se ha puesto de moda.

Lamentablemente, y como suele pasar en situaciones como esta, muchos han decidido subirse al carro, algunos porque ven en ello la posibilidad de cumplir un sueño, mientras que otros solamente buscan aprovechar la moda para hacer un dinero rápido sin preocuparse demasiado en el largo plazo. En otras palabras, lo que se ha generado es una burbuja.

Txema el miércoles denunciaba a una tienda on-line por vender unas cervezas a precios escandalosamente inflados. Más allá de la manera en que estas cervezas llegaron a esa gente (no la compraron directamente a la cervecería), la realidad es que si alguien hace una compra impulsiva en internet y termina pagando más de lo que debería, se lo tiene bien merecido, ya que no hace falta ser un especialista del tema para poder comparar precios y buscar comentarios sobre el producto en cuestión. Es lo mismo que sucede en Praga con algunos bares que anuncian en pizarrones que venden Pilsner Urquell a 60 CZK o más. La gente que allí se siente lo hace porque lo considera un precio razonable y si no se molestaron en caminar unos metros más, o informarse sobre precios antes de venir acá, la culpa es enteramente suya.

Todo esto fue generado por lo que Lupuloadicto había escrito unos días antes en su blog, que generó una avalancha de comentarios, muchos de ellos quejándose de los precios de las cervezas alternativas locales. En respuesta a ellos,  un elaborador Vacceum, publicó un comentario que explica cómo es que llega al precio que ellos venden su cerveza a bares y restaurantes.

Vacceum dice que recomienda a sus clientes que el precio de venta al público sea de 2EU, pero que hay gente que a pesar de ello vende las cervezas a 3EU. Al menos uno de los comentaristas denuncia a los hosteleros de tener el descaro de querer ganar más que los productores.

Esto es una pavada, por dos motivos, el primero, porque el hostelero tiene todo el derecho del mundo de cobrar lo que se le ocurra por el servicio que da. El segundo porque parece no tener en cuenta que con la diferencia entre el precio de compra al elaborador y el precio de venta al público el hostelero tiene que cubrir una serie de costos que no viene al caso enumerar, pero que son más, y más altos de lo que muchos se imaginan y, además de ello, poder ganarse la vida con un trabajo que no es nada fácil (y 50% de ganancia en caja podrá sonar alto en términos relativos, pero si lo convertimos a cantidades, tampoco es tanto).

Dicho esto y después de seguir el debate con atención, he llegado a la conclusión de que quizás las cervezas alternativas nacionales no son tan caras. El precio de una botella de 0.33l en un bar especializado (de acuerdo con mis deducciones) ronda los 3-4EU, mientras que el precio promedio de una caña de cerveza nacional de producción masiva está, si mal no me acuerdo, entre 1,5 y 2EU. No creo que haga falta explicar que elaborar un litro de macro cuesta mucho menos que elaborar un litro de micro (incluso teniendo en cuenta todos los costos directos e indirectos, fijos y variables) y si nos ponemos a comparar en casos concretos, por ejemplo Mahou Clásica y Agullons Pura Ale, la diferencia en calidad es abismal. El precio, entonces, ya no es tan descabellado ni abusivo. Lo que habría que preguntarse es por qué a Agullons o Vacceum le sale tanto elaborar un litro de cerveza y qué habría que hacer para solucionar este problema, pero eso algo que ya depende de los elaboradores y no de nosotros, los consumidores.

No es mi intención tampoco negar de que existen, en España, acá, en Alemania y cualquier otro país, cervezas (y locales) demasiado caras o cuyo precio no se corresponde con la calidad. Pero la solución a ese problema es muy simple, no comprarlas. Claro que a veces eso es más fácil de decir que hacer, creo que todos en algún momento u otro hemos desmbolsado un buen dinero por algo que nos terminó decepcionando, pero eso es otra manera de aprender. En ese caso, los que escribimos blogs tenemos la oportunidad de advertir al resto de la población cervera (algo, que lamentablemente, muchos prefieren no hacer, pero eso es harina de otro costal, costal al que volveré pronto, antes de que a alguien se le ocurra comentar al respecto). En otras palabras, la manera más efectiva de quejarse es votar con la billetera.

¿Pero saben qué es lo más simpático de todo este asunto? Estoy seguro que muchas de las personas que se quejan por los elevados precios de las cervezas alternativas son los mismos que fueron corriendo llenos de entusiasmo y alegría a buscar sus packs de Westvleteren XII por los cuales pagaron el módico precio de 50EU. Qué quieren que les diga, aquel que sin chistar pago tanta plata por 2l de cerveza y un par de vasos ha renunciado al derecho de protestar por el precio de cualquier cerveza, micro o macro, nacional o importada.

Na Zdraví!