30/5/12

Czech Beer Festival 2012


Luego de haber asistido a la inauguración había acordado con The Prague Post que iría una vez más, que terminaron siendo dos.

La primera fue casi espontánea. El compromiso que tenía ese miércoles a la tarde había sido cancelado y como el día estaba muy lido decidí que iría a pasear por Stromovka hasta llegar al festival.

Llegué a eso de las 3. La carpa grande estaba casi vacía (aunque las mesas de afuera estaban casi todas ocupadas), de hecho, la mitad estaba todavía cerrada. La atmósfera era la de la sala de llegadas de un aeorpuerto a la madrugada.

Como no tenía ganas de tomar un tuplák en un hangar, me fui derecho a Pivní Rozmanitost. Quizás fue el tamaño del lugar, pero me dio la impresión de que ahí había más gente que adentro de la carpa. Tomé un par de birras (excelentes Pale Ales de Nomád y Slaný, horrenda "Karamelový" Ale de Radniční Pivovar Jihlava), comí algo en la carpa grande y me fui por donde había venido, pensando que la hubiese pasado mejor en un pub.

El sábado la cosa ya estaba planeada. Me encontré con un amigo escocés, quien había arreglado con una pareja amiga. Tomamos muy buena birra, Herold Wheat Lager estaba en gran forma, Eggenberg Nakouřený Švihák estaba deliciosa, Nomád Easy Rider estaba celestial, como Slaný Festbier, una PA especialmente elaborada para el festival, entre otras cosas. Terminé la velada con una Aventinus que a un tolar en medio litro me pareció barata.
Ese día llegué alrededor de las cuatro y ya había mucha más onda. En la carpa, la mayoría de las mesas estaba ocupada y había varios grupos con varios tupláky en su haber, una grupo folklórico que no se podía oir por el espantoso sistema de sonido y, en general, mucha gente pasándola muy bien.
Pero no me quedé ahí, fui a Pivní Rozmanitost. Tuve suerte de encontrar una mesa libre. Mi amigo llegó un rato después y la verdad que la pasamos bomba. Para ser sinceros, creo que la habríamos pasado igual de bien en un pub, pero nadie lamentó la decisión de reunirse en el festival. Y justamente eso es de lo que se trata, para mí, un festival cervecero, de la gente.

En lo que respecta al festival en sí. El escenario me terminó decepcionando un poco. La ubicación en Vystaviště es genial, sí, pero el lugar está muy descuidado. Sé que eso no es culpa de los organizadores del festival, pero igual... El edificio donde estaba Pivní Rozmanitost no fue una buena idea. Lo único que se podía ver desde las ventanas era la trastienda de la carpa y todo daba la impresión de algo clavado a medio camino entre un pub y un jardín cervecero, pero sin lo mejor de ninguno de ellos.

Lo poco probé de la comida no estaba mal, pero por el precio, las porciones deberían ser más grandes. El Annafest es un buen ejemplo de cómo las cosas podrían y deberían hacerse (la comida en esta foto no solo estaba de rechupete, pero costaba 7EU, que es más o menos 175CZK, que se traduce a casi 4 tolares, por esa plata ni en pedo comprás tanta comida en el festival). Los snacks en Pinví Rozmanitost estaban bien, pero limitados a cuatro opciones y los organizadores podrían haber hecho un mejor laburo al elegir los carritos que estaban afuera.

No sé qué tal es el servicio en la carpa grande a la noche. He recibido opiniones encontradas, algunos dijeron que era terrible, otros que estaba bien. En PR, por otro lado, no estaba nada mal. Incluso el sábado a la noche no tuve que espera más de 5 minutos para comprar una birra.
Pero bueno, el Czech Beer Festival tiene mucho que mejorar. En especial Pivní Rozmanitost. Pero incluso si lo mejorasen, hay todavía una pregunta que me anda dando vueltas por la cabeza. ¿Es el festival todavía relevante para alguien como yo?

Cuatro años atrás, encontrar un montón de cervecerías regionales bajo un mismo techo era algo novedoso. Hoy ya no, en la actualidad hay en Praga alrededor de una docena de pubs con al menos 10 grifos, mientras que en 2008 el mayor número de grifos en un pub era seis. Así que si fuese solo por la birra, no, el Czech Beer Festival no me ofrece casi nada que no pueda encontrar en otro lado (y en muchos casos más barato) y los birreros locales lo saben y es por ello que prefieren ir a su pub favorito en donde están seguros que encontrarán alguien para charlar y compartir un par de cervezas.
Si el festival quiere atraer a más de esta gente, tendrían que hacer de Pivní Rozmanitost un jardín cervecero. Estoy seguro que muchos irían y les encantaría poder disfrutar de alguna Pale Ale local bajo las ramas de un castaño, a mí seguro que sí. Por supuesto que está claro que el festival apunta a atraer al público más amplio posible de tantas nacionalidades como sea posible, podrían tener solo una carpa enorme y serían igualmente exitosos. (dicho sea de paso, parece que la gente "no birrera" son los que más disfrutan del festival).

¿Quién soy yo para quejarme?

Na Zdraví!

PS: El único motivo por el cual fui al festival tres veces fue que tenía bastantes tolares que había recibido del Prague Post, los organizadores y algunos que me habían quedado de años anteriores. Si hubiese tenido que pagar de mi propio bolsillo, no creo que habría ido más de una vez.

25/5/12

Algunas reseñas rápidas (II)


En vista del enorme éxito de la edición anterior, he decidido volver a publicar una recopilación de las reseñas cortitas y al pie que de tanto en tanto salen en mi página de Facebook. Así que aquí las tienen.

¿Cuándo fue la última vez que tomé Kocour Stout? ¡Pero mierda que está buena! Y va muy bien con un provolone italiano bien curado.

Pulenta = Una piba haciendo lo suyo mientras tranquilamente toma una IPA Checa de 16º directamente de una botella PET.

Dark Saison de Evan Rail: Una embriagada banda de jóvenes promesas del jazz que de golpe se dan cuenta que tienen que tocar juntos en lugar de boludear con sus instrumentos. Y tocan muy bien.

Nomád Black (IPA). Ristretto, chocolate amargo, pino, ortiga, fruta de otoño y un toque de ciruela pasa que logran trabajar juntos sorprendentemente bien.
Slaný Nakouřovaná 13º: Una rauch con modales un poquitín demasiado buenos, pero de todos modos, una linda birra...

Harrach Kouřový Speciál: Imagínense que están besando el cuello de una belleza eslava krev a mléko que ha pasado una hora asando a la brasa los más deliciosos cortes de cerdo y se van a dar una idea de lo que es esta rauchbier.

Krakonoš 10°, en botella: Estoy de buen humor así que solamente voy a decir "no está buena" (y estoy de muy buen humor).
¿No es fiel al estilo? Me chupa un huevo. ¿No tan buena como la 1.0? Es cierto, pero a quién le importa si a esa no la podés tomar. La verdad es que Jubiler Amber IPA is una muy linda birrita para una tarde soleada como esta...
Abriendo la temporada de "emborracharse lentamente al aire libre" con Rohozec 11º. A los puristas técnicos puede que no les guste mucho, pero ese toque rústico es algo que puedo disfrutar, en especial sentado al sol en mi terraza. No me molestaría tener un barril de esta birra, aunque supongo que a mi mujer sí. (n. del a. publicado en algún momento de abril).
En asignación: Fuller's Past Pasters XX. El tipo de cerveza que puede inspirar poetas, dar origen a las hipérbolas y metáforas más descabelladas, pero la mejor manera de describirla es "¡La concha de la lora! ¡Qué cervezón!"

Fuller's Past Master's Double Stout = Cervegasmo...

Sí.... Pardubický Porter. Un caballero tranquilo que siempre tiene algo imporante para decir si tenés ganas de escucharlo.

St. Peter's Smokie. Mi primera cerveza "turbada". No fue amor a primer trago, pero me terminó gustando mucho. Quizás esa nota tipo cáscara de naranja en el fondo ayudó mucho.
Great Divide Smoked Baltic Porter: Una ciruela pasa remojada en ron, envuelta en una gruesa feta de tocino de la más alta calidad, ligeramente recubierta en chocolate amargo con una pizca o dos de café molido.... ¡ÑAM! (aunque un poco menos de carbonación no habría hecho daño)

Y para cerrar recuerden. Existen solamente tres categorías de cerveza: "Me gusta", "No me gusta" y "Mucho no me gusta, pero tampoco me molesta mucho tomarla". El resto son (más o menos razonables) sub-categorías.

Na Zdraví!

23/5/12

10 años


El 19 de mayo de 2002 tomé un vuelo de Air France a París, el cual me conectaría con otro vuelo de la misma empresa, operado por Czech Airlines que me dejaría en Praga a eso de las 19 horas del día siguiente. 10 años han pasado ya desde aquel acontecimiento, sin dudas, el más significativo de mi vida.

Quería celebrar este aniversario a mi manera, tomando una cerveza que se adecúe al momento. Estuve pensando bastante sobre cuál sería la cerveza en cuestión. Lo ideal habría sido conseguir algo añada 2002, pero no fue posible. Resignado a ello, se me ocurrió podrían ser más las cervezas a abrir ese día, cada una con su significado, incluyendo una verdaderamente especial que jamás había tomado. Helas aquí.
Gambrinus Světlý en lata: Fue la primera birra que tomé después de haberme bajado del avión así que tenía que estar. No les voy a mentir, no me acuerdo la sensación cuando la tomé en ese momento, pero el sábado Gambáč fue exactamente lo que esperaba, ni más ni menos.

Svijanský Rytíř: Mi cerveza epifánica. Quizás hoy no estaría escribiendo este blog si no fuese por ella, y sigue siendo una de mis favoritas. Tan confiable y tan buena compañía como un gomía de hace años.

Tambor Tmavý Speciál: La vi de casualidad y me gustó la etiqueta medio hecha mierda. Representa por un lado alguna que otra resaca que he tenido y por otro que no todo ha sido tan bonito durante estos diez años. La cerveza, como un jugo de brownies hechos con chocolate amargo y sin tanta azúcar.

Myrica Gale: De la galesa Mws Piws, elaborada con Mirto de Brabante. Regalo de mi amigo Dave. Representa la generosidad desinteresada con la que me encontré al llegar acá, algo a lo cual no estaba del todo acostumbrado. Deliciosa, sumamente interesante y me pregunto ¿por qué mierda no hay más cervezas elaboradas con esta hierba?

Boogoop: Colaboración de Mikkeller y 3 Floyds, elaborada en De Proef, Bélgica. Cuando la vi en Pivkupectví me di cuenta que era la cerveza perfecta para la ocasión. Al igual que cuando decidí mudarme acá, tenía certezas a medias, todo lo que hasta ahora había probado de Mikkeller me había gustado, (aunque a veces no del todo maravillado), pero nunca había probado nada de 3 Floyds (aunque sí tenía buenas referencias). La mejor manera para describirla es "Bonchinchera". Parece el primer demo de una banda de rock joven, que a pesar de no traer nada verdaderamente nuevo, en manos de un buen productor que los guíe sería una bomba. Tal como mi mudanza a Praga, no fue algo exactamente barato y tenía el ligero temor de que todo saldría mal, por suerte no fue así. Sin embargo, sabiendo lo que hoy sé, haría lo mismo/compraría esta cerveza de nuevo. La respuesta es sí, pero para uno solo, adivinen cuál.

Na Zdraví!

16/5/12

Actualización retrasada


El cierre de U Slovanské Lípy el otro día me hizo acordar que desde que mi libro salió a la calle no publiqué ninguna actualización, algo que debería haber hecho ya desde hace rato.

Han habido cambios en lo que respecta a los lugares incluidos en "Praga: Guía Cervecera para Borrachines":

Pražský Most u Valšů (pág. 27, 40) ha tenido algunos problemas más que nada administrativos y se han visto obligados a dejar de elaborar cerveza, lo cual para mí era la única excusa para visitar este lugar, por suerte, el otro día, cerca de ahí abrió un nuevo Brewpub Pivovar U tří růží, que todavía no he visitado, pero me han comentado que no está nada mal.

Kavárna Meduza (pág. 53) cerró al poco tiempo de haber publicado el libro, una lástima porque era un lugar que me gustaba mucho. Ha sido reemplazada por otro café en donde sirven Bernard, pero no es lo mismo. Por otro lado, Dejvická Divadelní Kávarna (pág. 54) reemplazó la Světlý Ležák de Richter por Únětická 12º.

Y ya que estamos en Praga 6, Bistro U Baronky (pág. 57) ha pasado a mejor vida, mientras que Únětická 12º me ha dado un excelente motivo para volver a ir con una sonrisa a U Pětníka (pág. 59).

En Žižkov, además del arriba mencionado cierre de Lípy (que alrededor de un mes debería ser reabierto en otro formato, veremos qué tal), el jurado está indeciso con Hotel Victor (pág. 69), las últimas dos veces que estuve ahí las cervezas de Chýně estaban en pésimas condiciones (la cervecería debería hacer algo al respecto).

Ya en Letná, U Počtů (pág. 93) ya no sirve Černá Hora Kern ni Rychtář Natur con lo que dejó de ser un lugar que realmente valga la pena visitar. Afortunadamente, luego de estar un tiempo cerrado por reformas y hacerme temer por su futuro, Kovaldina U Lázní (pág. 92) volvió sin mayores cambios, o, podría decirse, mejorado, ya no sirven Urquell y la canilla liberada por esta ahora está ocupada por alguna cervecería pequeña como Kocour o Matuška.

Para terminar, sigo escuchando y leyendo quejas sobre la condición de algunas cervezas en Prague Beer Museum (pág. 109). Tengo muchas ganas de que este boliche mejore y tenga éxito, así que si van y reciben alguna cerveza agria devuélvanla y pidan otra, si la suficiente cantidad de gente lo hace, quizás los dueños por fin solucione el problema del sótano.

Y listo, ya está, el resto de los cambios, han sido para mejor. Hay muchos lugares nuevos como este o estos dos, o quizás este y ni hablar de este o este, solo para mencionar algunos de los que he reseñado en este blog.

Pero más allá de todo esto, "Praga: Guía Cervecera para Borrachines" sigue siendo un libro de puta madre indispensable para cualquiera que venga a la Ciudad Dorada y una muy entretenida lectura para aquellos que no, y no lo digo solo porque soy el autor. Cómprenlo acá (si lo hacen hasta el 18/5, pueden recibir un 20% de descuento ingresando el código TENYEAR) o en Amazon.es (solo la versión papel).

Na Zdraví!

14/5/12

Fin de semana épico


Tal como les dije el otro día, el pasado fin de semana fuimos con mi familia a Kostelec nad Černými lesy con el festival, o festejo, del pivovar local como excusa. La pasamos genial, lástima que el clima el sábado no acompañó, pero no hay nada que hacerle al respecto.

Llegamos en la tardecita de un viernes muy caluroso. Nos alojamos en la pensión de la sucursal de la Universidad Nacional de Agronomía, un edificio del siglo 18 ubicado a los pies del palacio local, que supo funcionar como orfanatorio y hospicio. Las habitaciones eran básicas, pero muy cómodas y más que adecuadas para caer rendido un par de noches.

Una vez que dejamos nuestos petates fuimos derecho al Pivovar. Ahí nos estaba esperando Jarin, que me había extendido la invitación, y Milan Starec, el dueño del lugar, un tipo que me cayó muy simpático. La hospoda de la cervecería es hermosa, me hizo acordar en cierto modo a los restaurantes rurales que había visto en Franconia. Las paredes estaban llenas de tesoros, publicidades de cervezas ya extintas, fotos y documentos de cuando Černokostelecký Pivovar todavía funcionaba (en sus épocas de gloria llegó a producir 70.000hl al año y era el más grande de Bohemia Central). La atmósfera era maravillosa. Compartimos mesa con una pareja que también estaba de paseo y en seguida nos pusimos a charlar.
Un rato después de que nos sentamos Jarin volvió con sendos vasos de cerveza, su Jantár, una polotmavé cosecha propia, una cerveza algo tímida, que tarda en abrirse y que es sutilmente deliciosa cuando lo hace. Tomé un par mientras devoraba la enorme y deliciosa porción de milanesa de pollo y ensalada de papas que me habían traído (le buena reputación de la cocina de este boliche es más que merecida).
Después de que los tres hayamos morfado como cavernícolas (hasta mi hija dispuso de una milanesa casi tan grande como su cabeza) y charlar un ratito con Milan fuimos a un rincón del patio de la cervecería a saludar a algunos amigos. Ahí me encontré con Vladimír Černohorský, Maestro Cervecero en Únětický Pivovar y absoluto tipazo, tiene setenta años, hace más de medio siglo que vive de hacer cerveza y todavía le encanta y quiere seguir aprendiendo cosas nuevas, un verdadero maestro que me honra con su amistad.

Después un rato, acompañé a mi mujer e hija al hotel, les di un beso de buenas noches a cada una y volví al Pivovar. Lo busqué a Milan para cumplir la promesa que le había hecho de compartir una copa de su licor guinda casero, una verdadera delicia ("una copa", que buen eufemismo), tomar algo de cerveza y charlar un poco más. La cerveza servida en un pichel de cobre de 1,5l era la Bešťák, la Světlý Ležák elaborada especialmente para el evento, muy, muy rica, aunque una o dos semanitas más le habrían venido bien para que pierda algo de su rebeldía adolescente.

Milan tuvo que atender cuestiones laborales así que tanque de cobre en mano volví al rincón del patio a disfrutar de uno de esos momentos cerveceros mágicos. Había allí dos cervezas de barril, la arriba mencionada Jantár y Černá Svině, una cerveza negra también obra de Jarin. Estábamos todos parados alrededor de un barril, hablando de viejas películas checas y escuchando como niños las hitorias cerveceras de Černohorský y de otro de los dueños de Černokostelecký Pivovar, riéndonos a carcajadas, con el pichel de cobre pasando de mano en mano, tal como los argentinos hacemos con el mate, siendo rellenado cada vez que alguien decía que se tenía que ir. Las palabras no pueden describir tanta alegría. Me fui a dormir pasadas las 11, había sido un día muy largo y estaba bastante cansado, pero muy feliz.

Cuando nos despertamos la mañana siguiente casi que tuve la impresión que habíamos dormido varios meses, no debido a esas sensaciones que a veces se tiene luego de haber pasado la noche en un lugar extraño, sino porque la temperatura había bajado casi 20 grados con respecto al día anterior y sol no era más que un lindo recuerdo. Fuimos a desayunar a un café en la plaza principal del pueblo, sorprendentemente hermoso, a mi mujer y a mi hija les encantó, yo también estuve muy contento pero ya tenía ganas de ir al pivovar.
De más está decir, no había mucha gente, era temprano y el clima no era de esos que uno dice "vamos a pasar el día tomando cerveza al aire libre". Sin embargo ya habían llegado varias caras conocidas, nos hicimos cada uno de una birra, mi media naranja eligió Šenvajz, la de trigo, cerveza elaborada siguiendo el libro, pero muy rica y con bastante personalidad, yo fui por Mudrlant, una maravilla negra, que si me la hubiesen dado a ciegas, habría jurado que era una Stout, tremendo el caracter de las maltas tostadas y de centeno, las maltas ahumadas funcionaban como una especia bien utilizada, no tomaban protagonismo, pero le daban a la birra un nivel más profundo de complejidad.

Lo que más me gusta de este tipo de eventos no es tanto la cerveza ni la comida (que dicho sea de paso, ese jamón ahumado al asador estaba tremendo), es la gente. Me encontré con un par de amigos que hacía rato no veía, algunos štamgasty de Zlý Časy y otros personajes coloridos del mundillo cervecero local, parecía que cada vez que me daba vuelta me saludaba alguien.

La razón principal de este evento fue la muestra de calafateado de barricas. En el pasado todas las cervezas se fermentaban y maduraban en barrica, para evitar que el líquido entre en contacto con la madera y se contamine, el interior de los barriles se recubría con una brea especial. Como todo oficio tradicional, es algo fascinante de ver cuando lo realizan maestros. Hubo una época en la que las fábricas de cerveza empleaban un pequeño pelotón de toneleros y calafateros. El recubirmiento de brea tenía que ser renovado periódicamente y se lo hacía hasta con los toneles más grandes (en el patio había uno de 800hl). Por supuesto, acá lo demostraron solo con barriles más pequeños, el plan, según me contaron, es llenarlos con cerveza.
Y fue algo que de hecho pudimos probar. Podkovaň 12º servida directamente de barriles que habían sido calafateados unos días antes y rellenados directamente de los tanques de maduración de la cervecería. ¡Maravillosa! Se dice que la brea no debería transferir sabores a la cerveza, pero cuando fue rellenado este barril estaba todavía "fresco" y la brea le había dado un aroma muy interesante.
Mejor aun fue tomar esa cerveza en el pichel de cobre que había mencionado antes. 
Y ese no fue el vaso más grande desde el cual tomé.
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Tal como la noche anterior, en el rincón de los barriles, la cerveza y las risas seguían fluyendo libremente mientras los mastondónticos vasos pasaban de mano en mano. La mejor palabra para describir todo esto es "belleza".
A pesar de que el clima no daba muchas señales de mejora, el lugar empezó a poblarse un poco y la atmósfera se volvió más animada. Con mi mujer nos turnábamos para cuidar a nuestra niña, que también se divirtió enormemente (y tomó su buena dosis de cerveza).
Por separado, visitamos la vieja fábrica. Mi amorcito lo hizo con una de las excursiones o mejor dicho, los dos intentamos hacer esa excursión, pero Nela quería volver a los trampolines. Por suerte, más tarde Milan me llevó a ver las instalaciones. El cuarto de cocción es una belleza, tiene capacidad para 160hl de mosto y muy probablemente las ollas de cobre son las más grandes en Europa, sino en el mundo, alimentadas por fuego directo. 
Milan me contó que esperan ponerlo en funcionamiento dentro de un año. Los fermentadores están listos y ya están avanzados los trabajos para reacondicionar uno de los sótanos para madurar las cervezas, solo faltaría arreglar un par de detalles con el cuarto de cocción. La fábrica dejó de funcionar en 1987, Milan y sus socios la compraron hace algo más de 10 años con la intención de volverla a poner en funcionamiento, todo lo que ganan con el restaurante va a parar al proyecto, la inversión en dinero y esfuerzo ha sido enorme. Todos saben bien ya lo que pienso sobre el uso y abuso de la palabra "pasión", pero no creo que haya otra manera de describir lo que motiva a esta gente a hacer lo que hace. Sí, es cierto que este no deja de ser un proyecto con fines comerciales, pero esta gente podría haber hecho las cosas mucho más fáciles (y baratas) instalando una microcervecería con equipos modernos y la vieja tecnología como piezas de museo, seguramente habrían tenido éxito, pero eligieron el camino más difícil, largo y arriesgado y merecen mucho reconocimiento por ello. Ya no puedo esperar a que estos tachos empiecen a cocinar de nuevo, estoy convencido que las cervezas van a ser muy buenas, porque además de pasión y amor, esta gente tiene muchas ganas de hacer las cosas bien.

Luego de comer algo y de dejar a mi familia en el hotel, previo beso de buenas noches, volví a la hospoda a seguir bebiendo, charlando, riendo y haciendo amigos nuevos. Levemente en falsa escuadra fui a dormir pasada la medianoche, sintiéndome más feliz que purrete en nochebuena y con muchas ganas de volver a ir a Černokostelecký Pivovar, lugar que todos ustedes deberían visitar algún día.
Na Zdraví!

PS: Muchas gracias a Jarin y Milan por su hospitalidad y generosidad.

10/5/12

¿A que no saben dónde voy este sábado?

Hacía mucho que tenía ganas de ir a Černokostelecký Pivovar, que en realidad no es un "pivovar" propiamente dicho, al menos no por ahora. Mucha gente me ha contado sobre lo lindo que es y lo muy bien que se come, pero era uno de esos tantos paseos que siempre pospuse por un motivo u otro. Pero ya no más, la invitación "oficial" para el evento de este fin de semana me ha dado la mejor excusa posible.
Vysmolení va a ser en términos simples, un día de linda parranda al aire libre. Hay varias actividades preparadas, incluyendo conciertos, visitas a la vieja fábrica de cerveza y el museo, comida, mucha comida y cuatro cervezas especialmente elaboradas para la ocasión, una desítka, una světlý ležák bien lupulada, una de trigo y una cerveza negra con cebada ahumada y de centeno (que ya no puedo esperar probar).

Con mi familia vamos a estar ya desde el viernes (nos han invitado generosamente a quedarnos todo el fin de semana). Para los que quieran ir el sábado, llegar es fácil, los autobuses 381 y 387 salen de la estación de metro Háje cada hora a partir de las 8:00 (se tienen que bajar en Kostelec n.Č.l.,nám. y luego caminar en dirección al palacio y seguir hasta que se encuentren con el lugar). La entrada es libre y gratuita y va habrá un programa para entretener a los niños, mientras los padres se enebrian tranquila y civilizadamente. Nos vemos allí.

Na Zdraví!


9/5/12

Simplemente brillante, brillantemente simple

Pivo a párek, básicamente, cerveza y salchichas, el maridaje perfecto. Ambos son una parte importante de la gastronomía local (Praga es un mundialmente famoso destino cervecero y el otro día un amigo me contó que durante la Primera República era también famosa por sus salchichas) y se complementan de maravillas tanto en el aspecto sensorial como en el cultural, la salchicha siempre ha sido un bocado de la gente común del mismo modo que la cerveza siempre ha sido la bebida del hombre común.

¿Cómo puede ser entonces que nadie haya pensado en armar un concepto alrededor de estos dos? Sí, uno puede comprar salchichas en casi cualquier pub del país y la los puestos de salchichas venden cerveza en algún formato, pero la mayoría de las veces uno o el otro (sino los dos) son algo secundario, algo que hay que tener en caso de que alguien lo quiera. Pero piensen, un local de comida rápida que venda buenas salchichas y buena cerveza, ¡sería una idea genial! Puta, ya mismo estoy corriendo al banco a retirar algo de mi vasta fortuna para montar este boliche. Vinohrady sería un buen lugar.

Aha,... Hay alguien que ya lo hizo.

"Pivo a Párek". Más simple, imposible. Ofrece lo que el nombre promete, ni más ni menos.

Pivo a Párek está en Korunní, justo al lado de la parada de tranvía Perunova. Bajás un par de escalones para entrar en un salón con un bar, estantes que venden cerveza en botella, una heladera con salchichas y un par de mesitas. Listo, nada más. Hay cuatro tipos de salchichas de donde elegir y seis cervezas de barril, todas de pequeñas regionales. Hacé el pedido en el bar, comé la salchicha, bajala con una buena světlý ležák o desítka y a tomarse el tranvía. Hay lugar para sentarse atrás, pero esto no es un pub así que no tiene demasiada onda.

He estado dos veces. Las salchichas, muy buenas salchichas, van desde 28CZK por un "párek" (un par) de salchichs tipo frankfurter a 49CZK por una klobása grande y picante. Las cervezas están todas por debajo de las 30CZK y vienen rotativamente de Herold, Polička, Žatec, Bakalář y Holba, entre otros, y están también disponibles en botella, pero solo para llevar. Nada para enloquecerse, pero están bien cuidadas y servidas y, por sobre todas las cosas, hacen muy bien el trabajo que tienen que hacer. ¡Es genial! Casi que me dan ganas de darme la cabeza contra la pared por no haber tenido yo esta idea. Sí, cualquiera puede abrir un local de salchichas y cerveza, pero no lo vas a poder llamar "Pivo a Párek".

Pero esto no sería una reseña sin un par de observaciones menores.

Ahora que las ferias de granjeros son tan populares, me parece que los dueños de Pivo a Párek deberían mencionar el origen de las salchichas. Seguro que no es el Tesco, Albert o Billa más cercanos, son demasiado buenas para venir de un supermierdado, pero aun así sería lindo saber de dónde vienen (y espero que con el tiempo se agreguen más variedades). También creo que tienen al menos dos grifos de más. Está bien que todos sean rotativos, pero menos sería más en este caso, solamente una desítka, una svěltý ležák de 11º o 12º una tmavý y una polotmavý serían más que suficiente. Si alguien quiere algo más, podrían tener botellas en una heladera.

Y ya está, estas son las únicas dos cosas que yo haría distinto. En lo que respecta al resto, que se quede así como está porque es simplemente brillante, brillantemente simple. Vayan y vean por sí mismos si no me creen.

Na Zdraví!
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Pivotéka Pivo a Párek
50°4'31.962"N, 14°27'17.618"E
Korunní 105 - Praga-Vinohrady
Todos los días: 10-22

8/5/12

Ay-Pí-Ey

En ciertos rincones de la población bebedora de cerveza, IPA es sin dudas uno de los estilos más populares, sino el más. En algunos países parece que las micro cervecerías están casi obligadas a elaborar una IPA si es que pretenden que se las tome en serio.

¿Pero qué es IPA? o ¿Qué significa IPA? Esa es la pregunta que hace unos días se hacían Boak & Bailey y que hoy se hace Ghost Drinker. Todo esto está relacionado en cierto modo con Greene King IPA que no encaja en lo que muchas personas entienden por una IPA (no llega al 4% de alchol y no es tiene un perfil muy lupulado). El tema es que esta cerveza se viene elaborando desde tiempos immemoriales y al parecer, no ha cambiado demasiado desde entonces. (Si tenemos en cuenta que esta cerveza precede a la concepción moderna de los estilos y a todas las IPA yankis que existen hoy día y al BJCP, que Greene King están en lo correcto y que el resto del mundo está equivocado, pero bueno, no nos metamos en esto)

Pero más allá de estas discusiones, y remitiéndome a lo que Ron Pattinson una vez dijo respecto a la inflación de IPA y sus subestilos, para mí IPA se ha convertido en una etiqueta, algo así como "Premium" o, en algunos países, "Pilsen", algo que  algo que Greene King parece haber entendido. Ya dejó de significar "India Pale Ale", es solamente IPA y cada uno es libre de agregarle un descriptor determinado como "Black", "White", "Double", etc. para hacer del término lo que quiera.

Claro que esto tampoco es nada nuevo, "Pale Ale" fue siempre algo un poco mentiroso. Históricamente, debido a la cantidad de lúpulo utilizado en su elaboración, las tempranas "Pale Ale" no eran "Ales", sino "Beers".

Y ya que estamos. ¿No está sucediendo hoy con IPA lo mismo que sucedió con "Stout"? Empezó como un descriptor para (no sólo) Porters que eran más fuerte que lo habitual. En algún momento perdió su naturaleza adjetiva para convertirse en sustantivo y hoy existen al menos media docena de estilos diferenes que se llevan "Stout" en el nombre, todos ampliamente aceptados y más o menos bien definidos.

Pero bueno, al fin y al cabo, la elección de las palabras adecuadas para las etiquetas es más un problema de los elaboradores que de los consumidores y si no fuese por competencias como la World Beer Cup seguramente habría mucha menos gente que se preocuparía por supuestas discrepancias taxonómicas.

Na Zdraví!

7/5/12

Lecturas seleccionadas: Abril

¿Creyeron que me había olvidado? ¿Que los iba a decepcionar? ¡JA! Estaban equivocados.

El 1 de abril es el día de los inocentes en el mundo anglosajón, así que todavía no estoy seguro de la veracidad de la "Albino Porter". Espero sinceramente que lo que Jeff publicó haya sido una broma...

Lo que sí fue una jodita de 1 de abril fue el comunicado de prensa de Vyškov anunciando un nuevo tipo de envase ecológico para sus cervezas. Una burla a las botellas PET que tanto están dando que hablar estos días. Curiosamente, unos días más tarde, Bernard sacó a la calle una pieza más de su campaña Svět se zbláznil. Držte se Bernard (El mundo está loco, agarrese a Bernard) con un mensaje muy similar, aunque más directo "Dnes z PETky, zítra z tašky" (Hoy en PET, mañana en bolsas).

Ya más serios, pero no mucho, Adrian Tierney Jones publicó una hermosa oda al noble arte de emborracharse civilizadamente. Brillante.

Tandleman, por su parte, habla del polémico tema de la música en los pubs. No creo que para tener buen ambiente un pub necesite de música, pero es algo bienvenido, en especial cuando uno va a tomar una birra solo temprano a la tarde. Sea lo que sea, si los dueños tienen ganas de pasar música, que entonces inviertan un par de miles de CZK en un equipo de audio del siglo 21 que pueda tocar MP3 y que no pasen radio y la la puta MTV o bazofias similares.

Ya en el terreno de lo técnico, Ron Pattinson demuestra una vez más lo relativo que pueden ser las categorizaciones estilísticas.

Mientras tanto, In Birra Veritas habla de la implicación política de la cerveza artesana. La entrada está muy bien escrita y argumentada, aunque, a mi entender, sobre una premisa no del todo sólida que no tiene en cuenta muchos factores importantes. Pero bueno, cada uno es libre de soñar con sus propias utopías. En lo personal, yo prefiero tomar ciertas cervezas en lugar de otras no por imagen, status o cuestiones políticas, sino simplemente porque me gustan más. Da la casualidad que la mayoría de esas cervezas están elaboradas por empresas pequeñas y medianas, pero les juro que si tuviese que elegir entre una "artesanal" pedorra elaborada en el hipotético brewpub de mi pueblo y Krušovice, sin pensarlo dos veces y con mucho gusto le daría la plata a Heineken, aunque en realidad se la estaría dando a la pequeña empresa que hace de intermediario. (Pero creo que es algo que ya he dejado bien en claro).

La huevada del mes viene por parte doble. La primera es producto del pozo ciego sin fondo de la sanata marketinera, una birra japonesa que ser dispensa con espuma congelada, porque... bueno, porque sí ¿por qué no? La segunda es gentileza de Prague.fm, una página turística y su artículo sobre las principales compañías cerveceras. Un desastre, habla de cervezas de 20 grados, de que "Měsťan produce la mejor cerveza obscura del país" y que Samson es una marca de Bernard. Si el resto de la información publicada en esta página es de la misma calidad, mejor evitarla.

Na Zdraví!




4/5/12

Mi evolución cervecera

Desde que tengo memoria que soy bebedor de cerveza. No, no es una hipérbole, es verdad. Cuando era chiquito mis viejos me dejaban darle sorbos a su cerveza (tradición que continuo con mi hija) o mezclar un poco en mi gaseosa gracias a que nuestro pediatra, muy sensatamente, les había asegurado que no había nada de malo en ello.

Por supuesto, para alguien de mi generación en Argentina, cerveza significaba Quilmes. De hecho, fue Cervecerías y Malterías Quilmes la empresa que logró que los argentinos empiecen a tomar cerveza por medio de una brillante campaña de marketing que comenzaron a principios de los 80, si mal no me acuerdo, de la cual salió quizás el mejor slogan que ha existido para una marca de cerveza “El Sabor del Encuentro”. Pero más allá de eso, la realidad es que la Quilmes Cristal me gustaba, y mucho. Recuerdo con cierta nostalgia las Quilmes que tomábamos con mis amigotes en la pizzería Mandiyú II o las botellas de litro que hacíamos circular sentados en la vereda después de haber jugado al basket toda la tarde de un sábado o domingo (éramos muy refinados entonces). Y también me gustaban mucho Palermo e Imperial. Pero incluso cuando bajaba galones de Quilmes tampoco tomaba cualquier cosa. Brahma Chopp o Biekert Gold, por ejemplo, nunca me gustaron (la primera, de hecho, siempre me pareció una mierda). Por otro lado, ya tenía una cierta debilidad por las cervezas oscuras, con las Bock de Quilmes y, curiosamente, Brahma entre mis favoritas (y recuerdo que la publicidad de esta última era excelente).

A principios de la década del 90 empezaron a aparecer en negocios del centro de Buenos Aires y en algunas estaciones de servicio cervezas importadas, en su mayoría en lata, de Alemania, Holanda y USA, entre otros países. Rápidamente me convertí en un ávido consumidor de ellas. Siempre estaba en búsqueda de una nueva, pero recuerdo que tenía a las alemanas y a Carlsberg entre mis favoritas.

Como todo buen argentino de clase media en esa década, aproveché el dólar barato (que eventualmente arruinaría nuestra economía) para ir a ver un poco el mundo. Tal como me había acostumbrado a hacer las arriba mencionadas cervezas importadas, en cada país que visitaba intentaba tomar tantas marcas diferentes como me fuese posible. De las muchas que cayeron en mi buche, las que más se grabaron en mi memoria fueron Monteith's en Nueva Zelanda (1996), Toohey's Old y Castlemaine XXXX Bitter, en Australia (1999) y Jever y Salvator en Alemania (1999-2000) a las cuales cabe sumar Guinness, pero ya de vuelta en Buenos Aires, en donde Pubs pseudoirlandeses la servían de barril. Me gustaba mucho ir los domingos a la tarde a Kilkenny, en Retiro, a tomarme un par de pintas (de 0,4l !?) mientras leía un libro y escuchaba música. Era casi el único parroquiano a esas horas y el personal me trataba muy bien. Fue allí donde le tomé el gusto al pequeño gran placer de sentarse a tomar solo en un pub tranquilo (algo que sigo disfrutando hasta estos días).

Sin embargo, ninguna de estas cervezas fue tan significativa en esta historia como Isenbeck. Empezó a ser elaborada bajo licencia en Argentina a mediados de la década y se presentó con una campaña fuertemente apoyada en la Ley de Pureza y sus tres ingredientes, y ya sea por el marketing o por su verdadera calidad o por una combinación de ambos, pero ya desde el principio me pareció muy superior a Quilmes (de hecho, para fines de la década, Quilmes ya no me gustaba, aunque la tomaba si noy había otra alternativa o estaba de visita en casa de alguien). Hoy día me puede parecer irrisorio pensar que una tergiversada reliquia legislativa del siglo 16 pueda ser de algún modo una garantía de calidad, pero la verdad es que con ese recurso discursivo Isenbeck fue la primera cerveza que, al menos de manera superficial, me hizo pensar en lo que estaba tomando.

Claro que esta también fue la época en la que pensaba que la graduación alcohólica era directamente proporcional a la calidad, que la cerveza de trigo era repugnante y otras cosas por el estilo.

Mi primer contacto con la cerveza checa fue en 1998, en un vuelo de Aeroflot a Moscú en donde me sirvieron Pilsner Urquell de lata. ¡Me encantó! Más tarde ese año, durante una estadía navideña con amigos en Viena, tuve oportunidad también de probar Budvar y Gambrinus, que me parecieron mejores que las lagers locales. Pero Urquell era para mí la mejor y tuve la suerte de poder tomarla bastante a menudo en Buenos Aires. Un pub “irlandés” cerca de casa la vendía en botellas de 0,5l a $5 cada una, con una oferta de 2x1 entre las 15 y las 18. Siempre iba a tomarme un par antes de ir a dar mis clases vespertinas en Berlitz (algo que me sigue gustando hacer hoy día, sin Berlitz, por lo general con otra cerveza, y sin importar la hora que sea la clase).

Para cuando llegué como turista a Praga en los últimos días de 2001, Pilsner Urquell era para mí la mejor cerveza del mundo, sin ninguna discusión. Recuerdo la impresión que me llevé en el primer restaurante que visité la noche que llegué a la ciudad. Sklep, en Seifertová. Abrí el menú y vi que medio litro de Urquell costaba 20CZK (en ese entonces alrededor de 0,6USD), mientras que 0,3l de Coca-Cola costaban 23CZK. Estaba en el paraíso (algo que se vio reafirmado cuando en la calle me encontré con las chicas checas, pero eso es otra cosa).

Me mudé a la República Checa en mayo de 2002 convencido que todas las cervezas checas eran excelentes y que nadie hacía mejor cerveza que los checos. No tardé demasiado en comprobar que lo primero no era del todo correcto y más tarde me daría cuenta que la idea de que existe una “mejor cerveza del mundo” es una huevada. Sea lo que sea, tomaba varios litros de cerveza al día con Gambrinus y Staropramen comprendiendo la mayor parte de ese considerable consumo.

2005 fue mi año epifánico. Descubrí Svijany, que me partió la cabeza y empecé a trabajar con un cliente cuyas oficinas estaban a lado de Pivní Galerie, y unos meses más tarde me crucé de casualidad con Pivovarský Klub. Fue entonces cuando empecé en serio a prestarle atención a lo que tenía en el vaso para poder encontrar las diferencias, a veces sutiles, que cada cerveza presentaba y pesar de que sabía poco y nada de procesos (apenas si había logrado entender la diferencia entre “Ale” y “Lager”), y ni hablar de estilos (¿Indian Pale Ale? ¿Imperial Stout? ¿qué mierda es eso?), ya era capaz de disfrutar y entusiasmarme con los matices que iba descubriendo en cada cerveza nueva que tomaba.

Todavía no sabía demasiado del tema cuando empecé con el blog en 2007. De hecho, al principio la cerveza era un tema más junto con comida, restaurantes y cierta información turística. Con el tiempo, la importancia de la cerveza fue creciendo y para cuando lancé la versión en inglés en enero de 2008 este ya era un blog 100% cervecero.

La naturaleza misma de la plataforma, que fomenta el intercambio de información y enlaces, junto con la gente que de a poco empecé a conocer, me animaron a investigar más sobre los por qués de todas esas diferencias, lo cual, a su vez, me empujó a seguir explorando y descubriendo. El blog, en cierto modo, sirvió de bitácora de ese viaje que todavía me apasiona.

Estos eran los días del inicio del boom de los multigrifo, cuando había que probar absolutamente todo lo nuevo, que seguramente sería excelente, y por supuesto, tomar las correspondientes notas de cata de cada una de esas cervezas. Entonces creía que las macromultinacionales eran entes maléficos que hacían cervezas de mediocres a malas para poder llenarle los bolsillos a sus accionistas y me costaba entender por qué había gente que seguía tomando Staropramen o Gambrinus ¿eran tarados o qué? Gracias a las diosas por las “artesanales”, su nobleza, su innovación, su pasión y su amor por nosotros, los consumidores de verdadera cerveza. En fin.

¿Y hoy?

Ya no insisto con que lo que está en el vaso es lo único importante. Sigue siendo, y por lejos, lo más importante, pero me he dado cuenta de que hay factores que van a influir en la manera en que lo apreciamos, mientras que hay otros que deberían ser tomados más en cuenta a la hora de evaluar una cerveza.

Todavía me gusta probar cervezas nuevas, pero ya no de manera tan indiscriminada. Le doy prioridad a elaboradores con buen currículum o referencias o que llegan de la mano de recomendaciones y, a menos que sea por trabajo, ya prácticamente dejé de tomar notas de cata.

Dejé de dudar de la capacidad intelectual de los consumidores de ciertas marcas ya que, mal que le pese a algunos, la gente toma lo que toma por costumbre y porque le gusta, al menos lo suficiente como para justificar el gasto. De hecho, bajo ciertas circunstancias, yo también soy capaz de disfrutar uno o dos vasos de Gambáč u otras cervezas equivalentes.

Me he dado cuenta también que las micros o artesanales o como quieran llamarse son empresas comerciales que, como cualquier otra empresa comercial, tienen como principal objetivo generar beneficios a sus dueños, quienes quieren que les demos nuestro dinero a cambio de sus productos. Productos, que dicho sea de paso, pueden ir de lo excelente a lo espantoso. Las motivaciones, la pasión y el amor por la cerveza que estas personas puedan o no tener no me significan una mierda si no son capaces de ofrecerme cervezas que yo quiera tomar, ya que desde el punto de vista del consumidor, no son mucho más que los eslóganes, campañas y rubias tetonas diseñadas para las macros por agencias de publicidad.

En otras palabras, en tanto la cerveza me guste, no me preocupo demasiado por quién la hizo, si fueron monjes reclusos, una empresa de capitales rusos con sede en Chipre, un brewpub de pueblo o una multinacional. No voy a decir que es irrelevante, no lo es, pero tampoco para mí tanta importancia, ya que después de todo los lugares en donde compro la gran mayoría de mis cervezas son también empresas pequeñas.

Es evidente que durante todo este tiempo mis gustos han cambiando y se han expandido (por ejemplo, hoy me encantan las cervezas de trigo) y, podría decirse, hasta refinado, más que nada debido a que soy un consumidor más cínico y selectivo, producto se estar mejor informado. Pero si dejamos esto a un lado, he llegado a la conclusión de que no soy muy diferente a lo que era hace unas décadas, sigo siendo un tipo al que, por sobre todas las cosas, le gusta tomar cerveza por el simple hecho de tomar cerveza.

¡Mierda que me agarró sed!

Na Zdraví!

2/5/12

Bien dicho

Nápoje Charvát es el lugar donde hace ya siete años compro mis "cervezas de heladera", como solía decir un perdido bloguero chileno. Ya saben, las que se compran de a cajón para tomar todos los días. Es una botellería de barrio, pero con una lista más amplia que la de la mayoría de los supermercados.

Además de Svijany, Rohozec y Bernard, se pueden encontrar allí todas las marcas de Pivovary Lobkowicz (ex K-Brewery) Poutník, Žatec, Chotěboř, Vyškov, Pernštejn (Pardubický Porter, incluida), Hubertus (Kácov) y Krakonoš. Qué tul?

Pero lo mejor de todo es el cartel al lado de la puerta.
Para los que no la tienen tan clara con el checo, dice así: "Buen día. Entren y elijan de entre una amplia oferta de cervezas de pequeñas cervecerías. Las pequeñas cervecerías nos ofrecen muy buen sabor y calidad. ¿Por qué pagar un montón de plata por las cervezas de Pilsen que a menudo no alcanzan la calidad (si se compara el precio) de las cervecerías pequeñas? Entren y convénzanse"

Y todo en un pizarrón seguramente provisto por Pivovary Staropramen. Genial.

Na Zdraví!

Nápoje Charvát
50°6’9.313″N, 14°23’48.498″E
Národní obrany 49
Praha-Bubeneč
Lun-Vie 8-19, Sáb 8-12