27/2/12

Más pensamientos de lunes

Lo de hoy es una especie de continuación de lo que publiqué el lunes pasado en donde les contaba cómo la persona de Facebook Argentine Beers se quejaba de que los elaboradores no mencionaban estilos en las etiquetas y que no educaban al consumidor. Al día siguiente AB hacía esta pregunta:
"¿De quién es la responsabilidad de educar sobre el mundo de las cervezas? ¿De los productores o de los consumidores?
Un par de años atrás habría contestado esta pregunta con un rotundo y firme "¡Nuestra!" (mientras me golpeaba el pecho y me ponía de pie quizas). Me había tomado demasiado en serio eso del "Evangelismo Cervecero" y creía que lo mío era algo así como una misión divina. Bastante tonto, diría. Me sigue gustando difundir la palabra de (lo que yo creo es) la buena cerveza, pero lo hago empleando el método "Tomá, probá esto que te va a gustar", dejando que sea la cerveza la que hable y luego contarle a la otra persona sobre ella si es que tiene interés. Lo que hago acá es pensar en voz alta y compartir cosas que me resultan interesantes. Si alguien puede llegar a aprender algo con ello, me alegra, pero no es ese mi objetivo.

Pero volviendo al tema. Los consumidores siempre somos responsables de nuestra propia educación. Deberíamos buscar más información y ser quizás un poco más cínicos con lo que nos dicen las empresas que nos quieren vender algo (y esto no va solo para la cerveza). Dicho esto, estoy convencido que la responsabilidad de facilitarnos esa educación debería ser principalmente de los elaboradores no solo por la cuestión básica de que deberían ser más honestos y abiertos respecto a lo que hacen, sino porque en el largo plazo sería bueno para su negocio.

Creo que entre los consumidores de cervezas alternativas hay un número creciente cuyo interés en lo que están tomando va más allá de lo que tienen en el vaso y ma parece que, en estos tiempos en donde los trucos de marketing, el discurso vacío y el comportamiento infantil no son exclusivos de las macros, seguramente se valoraría el no tener que sumergirse en las profundidades de internet o gastar pequeñas fortunas en libros para encontrar información sobre aquello que les interesa. Creo que todos en mayor o menor medida apreciamos cuando se respeta nuestra inteligencia y cuando se nos ayuda a poder hacer una compra más informada. Los elaboradores que entiendan eso pueden llegar a tener una clientela más leal.

Pero hay un problema. Luego de leer mucho de lo publicado en internet por elaboradores tengo la impresión que muchos de ellos no parecen saber demasiado de cerveza. Sí saben cómo hacer cerveza (que no deja de ser lo más importante), pero cuando se los saca de la comodidad de sus cocinas parecen perderse y empiezan a decir pavadas como "que todas sus cervezas están elaboradas de acuerdo a la Ley de Pureza Alemana de 1516" (a pesar de que hacen una cerveza de trigo con avena) o presentan su nueva cerveza Trapense, como si tal cosa fuese un estilo (no lo es) o declaran que "las Ales son como los vinos tintos, las Lagers como los vinos blancos y las Lambic como el Cava". ¿Cómo puede educarnos alguien que no sabe de lo que está hablando?. ¿Estamos perdidos?

Bueno, no. Es solo una cuestión de cambiar de tema. Es solo cuestión de que empiecen a hablar de aquello que sí saben, del proceso de elaboración. Estoy seguro que la mayoría de los elaboradores se sentirían mucho más cómodos hablando de cómo hacen lo que hacen, por qué y con qué y sin embargo son pocos los que lo hacen.

Oigo a uno decir "Max, es información demasiado técnica, nadie se va a interesar en ello". Lamentablemente, no está del todo equivocado. ¿Y qué? ¿Acaso a la gente le interesa la historia/leyenda del nacimiento de un estilo hace más de dos siglos o una frase sacada de contexto de una reliquia legislativa del siglo 16? Si la respuesta es sí ¿No les podría interesar también saber cuántos días/semanas una cerveza ha fermentado/madurado y en qué condiciones o cuáles son y de dónde provienen los ingredientes o por qué fue elegido un varietal de lúpulo sobre otro o qué tipo de macerado fue empleado? Pero bueno, a lo mejor copiar y pegar boludeces de Wikipedia, tirarle mierda a otros o actuar como adolescentes acomplejados es menos trabajo que realmente informar al consumidor.

Na Zdraví!

24/2/12

Modernidad con concepto

Nota Bene, un nuevo restaurante cerca de I.P. Pavlova, es un lugar no fumador bien moderno y bastante cheto (¿se usa todavía esa palabra?). Se nota que se ha trabajado bastante en diseñar sus interiores, pero, su estilo que yo unilaterlamente defino como "escandinavo" la da cierto toque humano. La música que pasan es del tipo inofensivo, aunque si se le presta un poco de atención es posible deleitarse con gemas como Sly & The Family Stone o alguna canción poco conocida de James Brown. Incluso si el lugar está vacío, uno se puede imaginar la clientela moderna, cheta (en serio, si esta palabra ya no se usa diganme porque no quiero quedar como un pelotudo), joven, ya saben, esa que los chicos llevan los pantalones caídos (en serio, eso sí que es una moda pelotuda) y las chicas, buena, nunca presto demasiada atención a qué llevan puesto las chicas...

Nota Bene es el tipo de lugar que hace apenas un par de años habría servido fajitas, hamburguesas, ensalada César, tzatziki (incluso en invierno) y algún plato italiano o fusión para completar, los cuales se habrían podido acompañar con Stella Artois, Hoegaarden y Leffe, porque eso era lo moderno entonces. Parece que ya no más.

En Nota Bene no hay un menú fijo, según los dueños, todos los ingredientes son de origen local y comprados directamente a pequeños productores, así que la oferta culinaria cambia de acuerdo con lo que hayan podido conseguir. La cerveza, por supuesto, refleja este enfoque. En lugar de una pseudo-belga elaborada en Praga con el método brasileño y otras dos importadas, hay seis grifos de donde salen los productos de pequeños elaboradores checos. Dos de ellos están clavados en las excelentes Únětice 10° y 12° mientras que en las otras cuatro se pueden ver nombres como Matuška, Třebonice, Strahov o Kocour, entre otros, es decir, lo más moderno de la actual escena cervecera checa.

Foto Nota-Bene
Estuve dos veces en este restaurante, una para almorzar y otra a la tarde para picar algo. En ambos casos la comida si bien no fue algo memorable, estuvo lejos de decepcionar. El servicio fue impecable, muy profesional, muy moderno y lo más importante, las cervezas, estaban en impecables condiciones. Pero lo mejor de todo es que el pibe que estaba atendiendo durante mis dos visitas sabía bien lo que estaba sirviendo, era capaz de recomendar y hablar sobre las cervezas y le gustaban. En mi segunda visita vi cómo al pinchar un barril de una nueva cerveza la probó, la aprobó y se la dio a probar a uno de los cocineros. Fue algo que me alegró mucho observar.

Nota Bene es un lugar moderno, pero no a la moda. Nadie va a negar que la oferta cervecera no sería tan interesante de no haber sido por el éxito de la čtvrtá pípa y los pubs multi-grifo, pero se nota también que hay un concepto y que el modelo cervecero fue elegido no solo por su popularidad sino también porque es el que mejor se ajusta a ese concepto.

No voy a mentirles, no creo que me convierta en un cliente regular de Nota Bene, pero igual espero que tengan éxito, que les vaya de maravilla no solo porque se ve que detrás de él hay gente que tiene muchas ganas de hacer las cosas bien, sino también porque quiero que su concepto, cerveza incluida, llame la atención de empresarios gastronómicos como algo digno de ser copiado o evolucionado. Espero que Nota-Bene sea el inicio de una nueva tendencia.

Na Zdraví!

Nota Bene - Restaurant & Beer Point
50°4'35.007"N, 14°25'50.815"E
Mikovcova 4 - Praga 2
+420 777 251 449
Lun-Vie: 11-23, Sáb: 12-23

20/2/12

Algunos Pensamientos de Lunes

Entre toda la pavada (no solo ajena) que uno puede en su pared de Facebook de tanto en tanto aparece alguna que otra cosa interesante, algo que te deja pensando incluso después de haber reaccionado con un "me gusta" o con un comentario. La persona feisbuquera llamada Argentine Beers hizo los otros días un par de preguntas que entran en esta última categoría. La primera (doble) fue:
"¿No te molesta que las microcervecerías artesanales llamen a las cervezas rubia, roja o negra sin mencionar los verdaderos estilos? ¿por qué no educan a los consumidores?"
Lo que me interesa de esta pregunta medio tramposa no son las respuestas sino lo que me connota, que los elaboradores están obligados a hacer "estilos".

Hace un tiempo me quejaba de que había elaboradores que daban la impresión de querer satisfacer a los jueces de competencias antes que al consumidor. Pero el problema va más allá, parece también que hay una minoría ruidosa que toma cerveza con delirios de juez de competencia internacional y por ello necesitan que todas las cervezas se ajusten a un estilo determinado. Esto hizo que me acordara de un comentario que vi hace ya mucho tiempo en, creo, una reseña de la Logia Cervecera en el cual alguien decía que la cerveza en cuestión no era una Scottish Ale, sino una IPA que no había salido bien, o algo por el estilo, cuando la etiqueta de la cerveza no mencionaba ni uno ni otro estilo. O sea, esta persona criticaba a un elaborador por hacer mal algo que nunca tuvo la intención de hacer. En fin.

Pero no termina ahí. La primera pregunta habla de "los verdaderos estilos". ¿Cuáles son los verdaderos estilos, a qué se refiere Argentine Beers con esto? ¿A la guía del BJCP y su estrecha, y a veces incorrecta, interpretación de ciertos estilos y la exagerada subdivisión de otros?

Hubo una época en que creía que la guía de estilos era una estupidez. Estaba equivocado. Su finalidad principal es la de servir de referencia a jueces y elaboradores que quieran participar en las competencias juzgadas por estos jueces. O sea, si yo soy un elaborador y tengo una cerveza de Xº Plato, tal color, tantos IBU y tales o cuales caraterísticas sensoriales sé que la voy a poder presentar en una categoría determinada, digamos, Belgian-Style Tripel, más allá de que la etiqueta diga que el estilo es "Imperial Wit" u "Ojete de Temístocles". Entonces, no es el documento este que es una estupidez, sino la idea que algunos tienen que este documento es algo así como una ley talmúdica.

Pero, yendo a la segunda pregunta. ¿Se educa al consumidor al mencionar un estilo en la etiqueta?

Cuando digo que soy un anarquista estilístico me refiero a que evalúo una cerveza en base a lo que tomo y no a lo que leo. Un ejemplo de esto es la nueva IPA de Výškov, que a pesar de (para mí) no ser muy IPA, sí que es muy buena y me gustaría que la sigan haciendo así.

Pero más allá de eso, la realidad es que ver un estilo en una etiqueta me ayuda a darme una idea previa de lo que la cerveza puede llegar a ser, pero eso, como ya he dicho varias veces, es producto de mi experiencia como bebedor, experiencia que también me ha demostrado que hay estilos que tienen un amplio rango de características sensoriales y que también hay elaboradores que los interpretan de diferente manera.

Entonces, mencionar un estilo en la etiqueta puede ayudar a guiar al experimentado y servir como punto de referencia para el novicio. ¿Pero de aquellos cuyas cervezas no encajan en ningún estilo? Fácil, no ponen nada. ¿Pero aquellos que "apenas" se inspiran en algún estilo para elaborar sus cervezas o aquellos cuya interpretación de un estilo difiere de lo "institucionalmente" aceptado? De mencionar un estilo se arriesgan a la ira de los BJCPistas o incluso a ser acusados de "estafar al consumidor" (y no estoy exagerando). Para esos elaboradores es mejor dejar las cosas en "rubia", "roja" o "negra" y dejar que el consumidor saque sus propias conclusiones (lo cual me resulta bastante más entretenido).

Pero esto ya se ha alargado bastante, habrá una segunda parte.

Na Zdraví!

17/2/12

Marketing Artesanal

Como, estimo, muchos otros de mis colegas blogueros, recibo un considerable número de comunicados de prensa (no solo) de elaboradores y otras personas relacionadas con la industria cervecera. La gran mayoría son sumariamente ignorados porque me resultan tan interesantes y útiles como ponerme a leer el último puterío del fútbol internacional.

En ocasiones, algunos de estas gacetillas me llaman la atención, y no por buenos motivos. Un ejemplo es la nueva San Miguel lanzada exclusivamente para el mercado británico ¿puede haber algo cerveceramente más triste que una imitación de Corona?. Otro ejemplo es el mail que recibí el lunes que dice así:
"Estimados Sres: les enviamos información sobre la nueva cerveza artesanal que hemos lanzado por si ven adecuado incluirla en su web. Si necesitan más información, estamos a su disposición."
La información adjunta eran solamente dos fotos de archivo de, supongo, la década de 1920 con el producto/marca crudamente insertado mediante photoshop, una de ellas con el slogan “Cerveza Artesanal Senador Volstead - La cerveza nacida en la Ley Seca”. La verdad, nada original, es un recurso que en diversas mutaciones he visto empleado para innumerables productos.

Les escribí para pedirles más información, del tipo que, como consumidor informado, me gustaría saber. Lo que recibí en respuesta fue un .pdf que menciona el dónde y el por quién la cerveza está elaborada (algo bastante importante, dicho sea de paso), y no mucho más de valor. El resto son datos bastante superficiales (cerveza artesanal Ale rubia estilo belga ), y al menos uno de ellos quizás erróneo, y cae en lugares comunes como “la cerveza artesanal es un producto 100% natural” (sí, tan natural como una milanesa a la napolitana).

No puedo juzgar la cerveza, no la he probado, quizás sea la mejor “artesanal” que se ha elaborado hasta ahora en España. Pero lo que importa acá no es tanto la calidad de la cerveza sino la imagen que su branding y su comunicación me han dejado, la de un producto que, conceptualmente, no es muy diferente a muchos de los que últimamente han estado sacando las macros; algo nacido en un departamento/consultora/agencia de marketing y no en la mesa de trabajo de un maestro cervecero.

Sea lo que sea que alguna vez haya significado o no, la realidad es que “Cerveza Artesanal” es un término que ya ha sido usurpado por gente más interesada en vender una marca, una imagen, una actitud o un estilo de vida que en vender una bebida, a lo cual hay que sumarle que parece haber no pocos consumidores para quienes “Cerveza Artesanal” significa un producto amateur, de calidad irregular vendido a precio premium.

No sé, a lo mejor es hora de que empiece una nueva era, la era de las de cervezas “post-artesanales”, libres de complejos de inferioridad o superioridad, de ambiciones de estrellato y de etiquetas sin significado, una época de elaboradores profesionales, respetuosos de la inteligencia del consumidor y orgullosos de hacer solamente “cerveza”.

Na Zdraví!

PD: El por qué una “Ale rubia estilo belga” elaborada en España lleva el nombre de un personaje de la historia Yanki, es una pregunta que mejor se las dejo a ustedes. Sea cual sea la respuesta, algo no está del todo bien cuando hay más intención de hablar del nombre de una cerveza que de la cerveza en sí misma.

PD II: Quiero dejar bien en claro que Idea Hotel, los responsables de este producto, han respondido a mis e-mails con muy buena onda y que lo escrito arriba bajo ningún punto de vista tiene la intención de ser un juicio de valor hacia sus personas.

13/2/12

Visitas

La pasé genial el viernes con Gazza Prescott y su amigo, Dave, estuvimos en Zlý Časy (cuando nos estábamos por ir pincharon la nueva IPA de Vyškov, buena, pero me gustó más la versión 1.0), de ahí nos fuimos a Zubatý Pes (se nota que los nuevos dueños quieren hacer las cosas bien, pero le faltaba atmósfera al lugar, aunque todavía era temprano cuando llegamos), para terminar la noche en U Vodoucha (nos fuimos caminando hasta ahí, no hay nada mejor -20ºC para ayudar a quemar el exceso del alcohol en la sangre).

Hablamos de un montón de cosas cerveceras y aproveché para preguntarle a Gazza que me confirme algo que venía sospechando, si el problema de las keg beers en el Reino Unido no es tanto de las cervezas en sí mismas, sino más bien de los pubs que no saben tratarlas como es debido. Gazza es un amante de las cask ales, pero sobre todo de la buena cerveza y me dijo que sí, que son los pubs que muchas veces sirven buenas cervezas en keg del prácticamente del mismo modo en que sirven las macrolager, y que es por ello que salen muy gaseosas y frías. Interesante, porque es algo que nunca había visto mencionado en ninguno de los debates.

Pero bueno, sea lo que sea, entre birra y birra se nos ocurrió una idea que quizás en unos meses más se empiece a concretar.

Unos tipazos Gazza y su amigo.

Na Zdraví!

10/2/12

¿Tiene razón Joe?

Martyn Cornell dejó la historia de lado por un momento para dar su opinión sobre el tema "craft beer" en el Reino Unido. Como era de esperarse, la entrada ha generado un buen número de comentarios y hubo uno entre ellos que me llamó la atención por encima del resto. El él, Joe, alias Thirsty Pilgrim, dice:
"Oigo a personajes cerveceros decir que no les importa quién hace la cerveza, que lo único que les importa es la calidad de lo que tienen en el vaso. Boludeces, digo yo. Todos tenemos valores y estos afectan el modo en que disfrutamos algo. (...) Yo puedo disfrutar más de una cerveza si sé de dónde viene, si conozco su historia, si sé quién la hizo, y sí, incluso si viene de un lugar pequeño en lugar de uno grande. Naturalmente, ayuda que no sepa a meo".
Confieso que soy uno de esos personajes cerveceros que dice esas boludeces. No lo digo como una pose, sino como una creencia. Creer no es lo mismo que saber y yo me considero una persona lo suficientemente madura y no tengo miedo que un argumento razonable desafíe a esas creencias y el de Joe es un argumento razonable.

En más de una ocasión he visto "personajes cerveceros" decir que no les gustan las lagers/pils. Nada de malo con ello, el problema es que estas personas nunca han estado en Europa Central, la cuna de estas cervezas. Lo que conocen de lager/pils es, en el mejor de los casos, algunos ejemplares de buena calidad que a cuentagotas llegan de Alemania o la Re. Checa o que se elaboran en sus pagos, lo cual no les permite llegar a entender a la cerveza.

Hace poco dije que lo ideal (para poder entender una cerveza) sería (tomarla) lo más cerca posible de su fuente, inmerso en la cultura propia de la cerveza. Es algo así como la diferencia entre ver un león en el zoológico y verlo retozando debajo de un árbol en la sabana africana. Lo primero puede ser divertido, interesante, pero no se compara con la experiencia de ver ese animal en su ambiente natural y para las lager/pils el ambiente natural es la hospoda o el bierstübe, el resto es un zoológico cervecero.

Esto va más allá del tema de la frescura o el mejor cuidado que estas cervezas seguramente tendrán en sus ambientes naturales, va incluso más allá de la atmósfera auténtica de estos lugares. Se trata de la cultura en la que estas cervezas nacieron y se desarrollaron, y la cultura es una parte de la historia de la cerveza, como lo son el cómo, el dónde, el por qué y el por quién es elaborada.

O sea, conocer la historia de una cerveza (la verdadera historia y no una fantasía de marketing) nos va a ayudar a entenderla y entender a una cerveza puede llegar a ayudarnos a disfrutarla más. En conclusión, Joe tiene algo de razón.

Ahora que lo pienso, este es otro de los motivos por el cual los elaboradores deberían ser más honestos y abiertos sobre sus cervezas. Lo que está en el vaso sigue siendo lo que realmente importa, pero hay muchos factores que pueden afectar la manera en que nos relacioamos con ello.

Na Zdraví!

8/2/12

Todos ganamos

La revista Pivo, Bier & Ale celebró la semana pasada su primer cumpleaños con una fiesta an Pivovar Strahov a la que asistió la mayoría del quién es quién de la moderna escena cervecera checa. La revista no fue el único que terminó la noche con una sonrisa.

Pavel Borowiec, editor en jefe de PBA y padre de la idea, decidió que el aniversario sería una buena excusa para entregar los primeros premios anuales que el servidor Aktualně.cz ha bautizado como los "Pivní Oskary".

Quién ganó qué no es tan importante como cuáles fueron las categorías y cómo los ganadores serán elegidos de ahora en más. Las categorías fueron 16 y ni una sola de ellas fue para una cerveza de cualquier tipo. Premiaron a brewpubs, tabernas, tiendas especializadas y gente, desde gerentes y dueños de cervecerías hasta Výčepní (la gente que sirve la cerveza). La idea es que cada eslabón de la cadena es tan importante como el otro. Una cervecería puede tener el mejor Maestro Cervecero, los ingredientes de más alta calidad, el equipo más moderno y los procesos más cuidados, pero si al producto no se le da el trato apropiado en los grifos, el cliente va a disfrutar de su birra tanto como yo puedo disfrutar de una Stella Artois caliente. Debo decir que es una filosofía que me gusta mucho.

Los ganadores de este año son:

  • Restaurante Checo Tradicional: Černokostelecký pivovár Kostelec nad Černými lesy
  • Hospoda Checa: U Hrocha, Praga
  • Pivní bar (básicamente, un pub multigrifo): Zlý časy, Praga
  • Pivní bar y restaurante: Kulový blesk, Praga
  • Brewpub: Klášterní pivovar Strahov, Praga
  • Restaurante de Cervecería: Antošův pivovar s krčmou Slaný
  • Pivotéka (tienda especializada): Pivkupectví, Praga - Nusle
  • Tienda de cervecería: Pivovar Černá Hora
  • Cervecería con su propio hotel, restaurante y otros servicios: Chodovar, Chodová Planá
  • Maestro Výčepní, hospoda: Bohouš Hanzík, U Jelínků, Praga
  • Master Výčepní, pivní bar: Jiří "Bejček" Stehlíček, První pivní tramway Praga, Klára Valuchová, Pivovarský Klub Praga
  • Personalidad del año -  cervecería con máx 1000 hl/año: Martin y Adam Matuška, Pivovar Matuška, Broumy
  • Personalidad del año -  cervecería con máx 10.000 hl/año: Lucie y Štěpán Tkadlec, Únětický Pivovar
  • Personalidad del año -  cervecería con máx 400.000 hl/año: Miloš Hrabák, Director de Pivovar Vyškov
  • Personalidad del año -  cervecería con más de 400.000 hl/año: Roman Havlík and Petr Menšík, Pivovar Svijany
  • Contribución a la cultura cervecera checa: Pavel Jákl, autor e historiador, Prof. Gabriela Basařová, Josef Tolar, ex Maestro Cervecero de Budějovický Budvar
Todos los arriba mencionados son también los primeros miembros de la Academia Cervecera Checda que, junto con el personal de la revista, elegirán los ganadores del año próximo, quienes también se convertirán en miembros de la academia, etc. Y tengo que decirles que esta también es una filosofía que me gusta. Todas estas personas son gente que aman y entienden a la cerveza, que representan tanto la "vieja ola" como la "nueva ola" y, esperemos, esto significará que los premios no se van a quedar solamente en Praga, sino que se repartirán más uniformemente por todo el país.

Luego de la bastante larga entrega de premios (y también antes de ella) llegó el momento para celebrar como se debe, con cervezas verdaderamente memorables de la casa (Mierda, la IPA y la Weizenbock de Strahov están más buenas que un polvo mañanero) y de Kout y Matuška, que convirtieron al evento en una hospoda llena de štamgasty. Casi todos se conocían y aquellos pocos que no conocían a nadie pronto conocieron a alguien que les presentó a todos.

Allí estuve, por supuesto, soy un colaborador regular de la Pivo, Bier & Ale y tengo muchos amigos en la comunidad cervecera local. Tengo que confesar que a veces me sigue sorprendiendo la manera en que algunas de estas personas me tomaron como uno más de ellos y es fantástico tutearse con no pocos de las personalidades más importantes de la cerveza checa. Imagínense que son un plomo o un hacelotodo de una banda de rock de barrio y se encuentran con Eric Clapton, Keith Richards o Robert Plant y los saludan con un sincer "¿Qué hacés, fiera? ¡Hace un montón que no te veía! ¿Cómo anda la flía?", o algo por el estilo. Bueno, así es a veces como me siento cuando me encuentro entre estos monstruos, solo que en lugar de estrellas de rock, son "solamente" hombres y mujeres que quieren mucho lo que hacen y quieren hacerlo lo mejor posible.

Pero bueno, la pasé bomba y medio en Strahov y realmente espero que PBA celebre muchos más aniversarios y entregue muchos más premios. Esta revista es algo muy importante para la cultura cerecera local y quiere demostrar que "cerveza" no es solo una marca o algo barato para emoborracharse y que hay un mundo fascinante más allá de un medio litro de desítka.

Na Zdraví!

PS: Traducción del original en inglés publicado The Prague Post

6/2/12

Me cago en las etiquetas

Es muy probable que desde acá, en un pueblo cerca de Praga, no esté captando del todo el significado del británico debate cask vs. keg, así que espero que mis amigos y lectores isleños me sepan disculpar si lo que voy a decir a continuación es una boludez. Este acalorado debate me resulta bastante divertido, ya que la solución es muy simple.

Se juntan sendos grupos de partidarios de ambos bandos, se les convida con, respectivamente, una cask ale de las mejores bien servida y una keg beer de las mejores bien servida. Cualquiera que rechace su pinta solo en base al modo en que esta fue dispensada es un tarado y es bien sabido que no tiene sentido discutir con tarados. El resto seguramente coincidirá que ambas cervezas son buenas y que eso es lo único que realmente importa.

Es que a fin de cuentas, cask, keg, artesanal, industrial, innovador, tradicional no son más garantías de calidad que una etiqueta bonita, un comercial gracioso o un slogan ingenioso. Todos sabemos eso, y sin embargo, parece que nos fascina discutir sobre "vaciedades".

Fíjense sino lo que pasó hace poco en el blog de Zak Avery. Zak habla de qué es lo que hace que una cerveza sea extraordinaria, presentando como ejemplo una tal Ampleforth Abbey Double, que según él está muy buena "a pesar" de la retórica. Sin embargo, en los comentarios alguién empezó a preguntar sobre qué tan "Abbey" es la cerveza. Una pregunta legítima, sin dudas, pero algo fuera de lugar en ese contexto y que demuestra nuestra obsesión con vaciedades.

Mientras tanto, no pocos elaboradores se siguen golpeando el pecho con sus "cerdenciales artesanales", anunciándo a los cuatro vientos que sus cervezas están hechas "a mano", que son "naturales" (déjense de joder, la cerveza es un producto tan natural como un café con leche) y que se elaboran de acuerdo con la Reinheitsgebot, que no hacen cerveza por plata, sino por pasión, porque quieren cambiar al mundo pinta por pinta, al tiempo que con orgullo nos presentan sus nuevas etiquetas o maquinan un nuevo truco de marketing y, por supuesto, le tiran mierda a las malvadas "industriales". Todo sabiendo que vamos a seguirles el juego, cualquiera que este sea.

¿No es quizás un poco hora de exigirles qué es lo que realmente hace que sus cervezas sean buenas? (si es que lo son)

Me importa un carajo de dónde vino la insipiración para una receta, ni el origen del nombre de una cerveza, quiero saber qué ingredientes fueron utilizados y de dónde vinieron. No quiero leer por enésima vez la historia de un estilo copiado de wikipedia, quiero saber los procesos y tiempos empleados para elaborar esa cerveza y los controles de calidad a los cuáles esta es sometida. Quiero saber por qué una cerveza resultó ser buena.

Sí, hay algunos elabores que en mayor o menor medida nos hablan de eso, pero me da la impresión de que no son los suficientes o no les estamos prestando la suficiente atención. Deberíamos corregir eso.

Na Zdraví!

3/2/12

Lecturas seleccionadas: Enero

¡Mierda que este mes pasó rápido! Sin sanata innecesaria, les dejo lo destacado de enero.

Pivní Ozbor hace un excelente inventario del 2011, que entre otras cosas, deja claro lo que vengo pensando desde hace rato, la cantidad no hace a la calidad. El año pasado se abrieron unas dos docenas de micros nuevas y los productos de algunas dejan bastante que desear, Žatec y esa světlý ležák de Rokycany, que fue una de las peores cervezas que tomé el año pasado, son claro ejemplo de ello. Por suerte, elaboradores como Slaný y Únětice sobradamente compensan las insuficiencias de algunos.

Desde Inglaterra, Zak hace una muy buena pregunta, qué tanto de la experiencia de tomar cerveza es un ejercicio intelectual. No es fácil de contestar, y creo que la respuesta depende mucho de cada persona y situación, pero sí es cierto que hay mucha gente que realmente no piensa mucho en lo que consume.

Otro que me hizo pensar es Alan con esta maravillosa reflexión cervecera, que recomiendo leer, pensar un rato y volver a leer, quizás mientras se toma una cerveza correctamente añejada.

Si bien me entretiene leerlas, las reseñas cerveceras no me suelen dejar demasiado, en su mayoría son experiencias de gente que no conozco personalmente con cervezas que no he tomado. Pero hay veces que, incluso en estos casos, me soprenden por lo bien que el autor entiende a la cerveza en cuestión y la manera en que "explica" el objeto de la reseña, tal como hizo Craig.

Uno de mis deseos para este año fue que los blogs cerveceros en español dejen de mirarse tanto el ombligo y empiecen a hablar de temas que vayan algo más allá de las experiencias personales o cosas por el estilo. Es por ello que le doy la bienvenida a la nueva sección de Lúpulo Adicto titulada "Reflexiones de un Hopead", la cual abrió preguntándose quién es el responsable de la súbita profusión en el nicho español de cervezas "extravagantes" (como alguien muy bien las llamó en uno de los comentarios). Espero que sea solo el primero de muchos otros temas interesantes.

Na Zdraví!

1/2/12

Un Nuevo Canal para la Filosofía Cervecera

Desde que se fue Evan Rail hace ya varios años The Prague Post tenía bastante descuidado el tema "cerveza" y es por ello que me entusiasmó mucho la propuesta que me hicieron para empezar a escribir en su página web.

De más está decir que voy a seguir escribiendo y publicando acá y además de enlazar a lo que publique allá, voy a traducir los artículos en la medida que lo crea conveniente o se me cante el orto (ya saben cómo es esto).

El primer artículo ya ha sido publicado, lo pueden leer acá. No lo voy a traducir porque por un lado no dice nada nuevo y por otro tengo una ligera, pero muy molesta resaca de la fiesta de anoche (puta madre, qué buena están la IPA y la Weizenbock de Strahov).

Na Zdraví!