En los casi diez años que llevo vivendo en Praga no he visitado ni uno solo de los bares, restaurantes, cafés, etc. que hay en la Plaza Wenceslao, ni tampoco he tenido ganas de hacerlo. Aquellos que no parecen un arquetipo de la trampa para turistas, no son el tipo de lugares a los que me gusta ir.
El otro día, decidí hacer una excepción con
Restaurace v Melatrichu, que según
The Prague Post es un lugar que busca satisfacer no solo a turistas, sino también a una clientela local. A primera vista, esto parece ser confirmado por los precios de la carta cervecera (ya voy a hablar sobre ella), salvo
Pilsner Urquell, todas las cervezas están por debajo de 40CZK el medio litro.
Sin embargo, hay un par de cosas que podrían hacer sonar algunas alarmas. Las cervezas se venden también en
tupláky, los únicos que toman vasos de un litro son los turistas más cuadrados. Además, en la entrada al restaurante, la carta cervecera está disponible solo en ruso. No tengo nada en contra de los rusos, pero es bien sabido que son por lejos los que más gastan en promedio de entre todas las nacionalidades que visitan Praga. Pero bueno, podría decise que esos son prejuicios y sabio es aquel que no se deja guiar por ellos.
Por algún motivo, creía que este restaurante estaría en el primer piso. Está en el sótano, mejor, me gustan más los boliches que están bajo tierra. Es grande, amplio y dividido en varios espacios. Seguro que hay a quienes les gusta este tipo de lugar, a mí no tanto, me parece demasiado impersonal.
Era la hora del almuerzo, había bastantes mesas ocupadas, creo que todos los parroquianos eran checos. El servicio, bastante bien, profesional, nada de simpatía fingida, hacían lo que tenían que hacer y lo hacían bien, lo cual es para mí la definición de buen servicio (soy de los que preferieron un gruñido auténtico a una sonrisa falsa).
Pedí el especial del día. Por 99CZK me pareció bien. Hrstková, una sopa de legumbres que estaba buenísima y una muy generosa porción de Prejt, chukrut y papas. El prejt (algo así como relleno de morcilla al horno) estaba un toque demasiado salado, pero se la bancaba, el chukrut estaba como a mí me gusta, un toque crocante y las papas estaban muy bien hechas (es sorprendente cuántos restaurantes son capaces de arruinar algo tan simple como papas hervidas). Muy lejos de ser sofisticado, pero cayó muy bien en un día que no se decidía si quería ser de otoño o de invierno.
Pero no había venido ni por la comida, ni por el servicio, ni por la atmósfera del lugar. Lo que me trajo a Restaurace V Melantrichu fue la oferta cervecera. Además de la ya mencionada Urquell, tienen varios de los productos de
K-Brewery, más dos cervezas "invitadas" (Únětická 10º y Permon 11º, el día que fui) y como si esto no fuera poco, V Melantrichu es uno de los pocos lugares que tiene "su propia" cerveza. Está elaborada en Sokolov y se llama
Melantrich, no gastaron demasiada imaginación en el nombre, quizás tanta como gastaron para elegir qué tipo sería, světlý ležák.
No estoy contradiciendo
lo que dije el otro día, sigo creyendo que, en buenas manos, una světlý ležák es una de las bebidas más fantásticas que uno pueda tomar. Pero es también el tipo de cerveza más común del país. Si eligieron tener su propia cerveza, ¿por qué no hacerse elaborar otra cosa? No habría hecho falta que sea algo "exótico", una buena polotmavé hubiese sido suficiente.
Otra vez prejuicios, a lo mejor Melatrich resulta ser una de esas lager rubias checas que me gustan tanto. Me la sirven en su propio vaso, espuma blanca como de publicidad de detergente, muy bien tirada, ni una burbuja visible en el líquido que es tan oscuro como una světlý puede ser antes de convertirse en polotmavé. Sin dudas, una cerveza muy apuesta.
Me gustaría poder hacerle más cumplidos, pero la realidad es que no me gustó para nada. Manojo de flores secas envuelto en tofee espolvoreado con caramelos de miel triturados, es lo mejor que se me ocurre para describirla. Fea con orgullo, me pareció.
Cuando me fui me quedé pensando si lo que había tomado era la cerveza tal y como el dueño de V Melatrichu la quería (y antes de que alguien venga con algún tecnicismo, si una cerveza refleja la intención del elaborador, está bien hecha, y punto) o si tuve mala suerte y me tocó algo de una partida o barril flojos. (Me gustaría también poder poner más fotos, pero las que saqué salieron para el orto)
Sea lo que sea, no creo que vuelva para averiguarlo. Si la cerveza es así, sé que no me va a gustar, así que para qué molestarse. Si lo que tuve fue mala suerte, entonces es todavía peor, ya que significaría que la gente de V Melantrichu no son capaces de darle el correcto cuidado a lo único que verdaderamente los diferencia de otros restaurantes, lo cual sería bastante estúpido.
Pero bueno, juzguen por ustedes mismos. Más allá de eso, Restaurace V Melantrichu es una buena alternativa a los pubs que figuran en el primer paseo de
Praga: Guía Cervecera Para Borrachines.
Na Zdraví!
Restaurace V Melantrichu
50°4'54.567"N, 14°25'34.123"E
Václavské náměstí 793/36 - Praha-Nové Město
+420 224 210 127 - info@restauracevmelantrichu.cz
Lun-Sáb: 11-24 Dom: 11-23
PD: Si alguien todavía está pensando en
la suerte de U Černého Vola, es oficial. El contrato ya ha sido firmado con el Sr. Benda y el bolichón seguriá siendo el mismo maravilloso tugurio de siempre.