27/6/11

Hemoso día

Luego de terminar la visita a Únětický Pivovar mi plan original era tomarme el bondi a Praga y buscar algún lugar donde almorzar. El día se había puesto demasiado lindo parar ello, así que cambié de idea y decidí ir caminando hasta la vecina localidad de Roztoky siguiendo el románticamente llamado Tiché Údolí (Valle silencioso).

Al principio de la caminata, cuando todavía estaba cruzando el pueblo, lamenté haberme olvidado mi reproductor de MP3, pero una vez que dejé las casas atrás y, siguiendo el arroyuelo, me adentré en el bosque, me di cuenta que esa distracción fue para mejor. De haber estado escuchando algo de mi música favorita, me hubiese perdido el cantar del agua y de los pájaros que, junto con mis pasos, eran los únicos sonidos que se podían oir.

Una caminata verdaderamente hermosa, increíblemente pacífica y relajante. A pesar de llevar viviendo acá nueve años, me sigue sorprendiendo encontrarme con este tipo de lugares justo al lado de una gran ciudad o incluso dentro de ella.
Luego de disfrutar por varios kilómetros la compañía de mis pensamientos, Roztoky empezó a aparecer de apoco. Primero un par de cabañas de fin de semana, luego las ruinas de lo que alguna vez fue un restaurante y al lado de este, un hotel abandonado, que pronto dieron paso a las casas, algunas de ellas, hermosas mansiones (los ricachones de antes sí que tenían buen gusto). Recién ahí me di cuenta que tenía mucha sed (y algo de hambre), así que fui en busca de Hospůdka Zviřátka, la cual, tal como temía, estaba cerrada (los días de semana abre a las 16), una lástima, desde afuera tenía pinta de un muy lindo jardincito cervecero y había oido muy buenos comentarios sobre el lugar.

Seguí camino entonces hacia la estación de trenes, admirando la arquitectura de las residencias y sin poder evitar pensar lo lindo que debe ser vivir en ese barrio. Mientras tanto, mi sed aumentaba y el sol pegaba cada vez más fuerte. Cuando llegué a Nádražní les juro que hubiese aceptado casi cualquier cosa. Por suerte lo que me recibió fue un Rychtář anunciando a la Pizzeria Capri.
No eran todavía las dos de la tarde y el lugar estaba absolutamente vacío y con un aire bastante triste. Me senté al bar pedí "Pivo". Calculo que me dieron la desítka, que me cayó de maravillas. Consideré pedir otra, pero me dio miedo que el mozo se me ponga a llorar en el hombro así que pagué y seguí mi camino.

Fui hasta la parada del bondi. Estaba de suerte, el 350 ya estaba por venir. Mi plan ahora era bajarme en la siguiente parada, Sedlecký Přívoz y de ahí tomar el bote hasta el otro lado del río. Hacía rato que tenía ganas de hacer ese paseo y hoy todavía tenía tiempo de sobra.
Siempre me ha gustado cruzar ríos, es algo casi místico. No se siente cuando se lo hace en auto o tranvía, sí cuando se cruza un puente pie, pero hacerlo a nivel del agua en un bote de espíritu haragán es mágico.

El bar al lado del muelle estaba cerrado, así que encaré hacia el sur para ir hasta el otro muelle. Hacía ya mucho calor y no había nada de sombra. Sí habían lindas chicas andando en roller blades que hacían que la caminata sea aun más agradable.

A mitad de camino me encuentro con un lugar llamado Hospůdka Sluníčko. De no haber sido por el tío tomando una birra con cara de no saber qué es un problema hubiese pensado que el lugar estaba cerrado. Sluníčko era una terraza un par de metros por encima del nivel del río y que desde abajo tenía linda pinta. Me convencí de que era un buen momento para una escala técnica y ni siquiera la promesa de Gambáč me hizo desistir.
Hay lugares en los que el nombre de la cerveza importa muy poco y sentado a la sombra, mirando el río y los bosques al otro lado y sin sufrir los ruidos del tráfico hasta esta mal querida desítka me pareció rica.

El tiempo ya no sobraba tanto, así que volví al camino apenas terminé el vaso. Quería ir hasta el otro ferry y tener tiempo para tomar otra birra en el bar al lado del muelle.

Las sombrillas blancas y verdes de Koloniál se pueden ver desde la vera opuesta del Vltava y siempre me había preguntado qué cerveza tenían. Los colores me sugerían Ježek, pero grande, y agradable, fue mi sorpresa cuando vi que se trataba de Bohemia Regent (hay algún otro lugar en Praga que tenga esta marca de barril?).

Había bastante gente, o al menos bastante para un miércoles temprano a la tarde, ni me quiero imaginar lo que debe ser un fin de semana. Pedí una desítka (lamentablemente servida en vaso de plástico, pero si no me importó la gambáč de antes, tampoco iba a hacer demasiada historia por la presentación de esta todavía más rica cerveza) y busqué un lugar donde sentarme. Estaba de suerte, justo había una mesa vacía debajo de una sombrilla.

Puse la cerveza y mi libro sobre la mesa y saqué mi celular para ver la hora. Siempre lo llevo en modo silencioso así que a menudo me pasa cuando estoy caminando que no me doy cuenta se alguien me llama o escribe un SMS, que era justamente lo que había sucedido en algún momento entre desembarcar y esta cerveza. Buenas noticias, muy buenas noticias. Mis alumnos me avisaban que la clase que tenía a las cinco estaba cancelada (y pagada). Mi humor, que ya era muy bueno, mejoró grandemente. Unas páginas y medio litro de cerveza más tarde fui por otra dosis de desítka, esta vez acompañada por una klobása, que terminó siendo un tanto grasosa, pero si no me importó la gambáč, ni el vaso de plástico, tampoco me iba a importar un detalle como ese, al menos no en un día como este. Uno de esos días casi perfecto.

Na Zdraví!

24/6/11

Lo que vi en Únětice

Tanto me gustaron las cervezas de Únětický Pivovar y tan bien la pasé en ese lugar tan lindo que apenas volví a casa esa tarde decidí que tenía que volver, pero disfrazado de periodista. Así que llamé a Jítka Menclová, la encargada de RRPP, y arreglé una visita para el miércoles pasado.

Esta vez no llovío mientras caminaba desde la parada del bondi hasta la cervecería y como iba con bastante tiempo decidí tomar un camino alternativo que resultó ser más corto.

Jítka llegó un rato más tarde y la visita empezó en compañía también de uno de los Maestros Cerveceros. Estoy preparando un artículo más detallado sobre la cervecería que, si es aceptado, aparecerá en algún futuro número de Bar&Beer, pero igual quería compartir algunas de las cosas que me contaron.
Únětický Pivovar no es un brewpub, es una fábrica de cerveza que, como muchas otras, tiene un bar, o výčep, como se dice en checo. El bar y el jardín ya se encuentran funcionando a pleno, los horarios son Mar-Vie: 15-22, Sáb-Dom: 11-22. Se sirven solamente sopas y algunos otros platos chicos para acompañar las cervezas, de cuyos ingredientes tratan de proveerse de productores cercanos. Tal como había dicho el otro día, el salón del bar es la antigua maltería, además de ser la parte más antigua del edificio.
Las cervezas también se pueden comprar en botellas de plástico, botellones de vidrio de 2l o barriles para llevar a casa, aunque para ello hay que llamar antes. Me dijeron que les está yendo muy bien con las botellas y doy fe, mientras estaba esperando a Jítka, ese miércoles antes del mediodía, vi un par de autos parar a comprar botellas.

Además de vender cerveza y comidas, también se organizan en las instalaciones, en especial en el antiguo establo, diversas actividades culturales, algunas de ellas en conjunto con la municipalidad. Este sábado, por ejemplo, se puede ir al festival del solsticio. El programa de actividades se puede ver en esta página, solamente en checo.

La fábrica.

No me quisieron dar cifras, pero me dijeron que la inversión fue muy importante. Tuvieron suerte de que el edificio había sido mantenido en muy buen estado, pero aun así, reacondicionarlo para vuelva a ser una cervecería requirió mucho dinero.

Los equipos son de la más moderna tecnología, y son muy lindos. Tienen una capacidad de cocción de 25hl. Las dos cervezas que por ahora elaboran, una 10º y otra 12º, siguen recetas procesos clásicas, triple decocción, etc. Las maltas tipo pilsen se las compran a una "micro-maltería", los lúpulos son Saaz en pelets, las levaduras provienen del Instituto Checo de Investigación en Cervecería y Maltería, y cada partida es utilizada seis veces.
La cerveza fermenta en dos tanques abiertos, cada uno con 50hl, o sea en cada uno fermentan dos tiradas. La desítká fermenta por siete días, la dvanáctká por un mínimo de diez.
De ahí pasan a madurar. 7 tanques cada uno con 50hl de capacidad tienen por ahora, con espacio para agregar algunos más. Las cervezas se comercializan tanto sin filtrar, como filtradas. Pude probar la desítká filtrada y es muy rica, ni hablar de la 12º tirada directo de uno de los tanques. De putísima madre.
Tienen planes ambiciosos. Este año esperan producir 1500hl y apuntan a llegar a los 10000hl en 3 a 5 años. Tienen contemplado eventualmente instalar una línea de envasado para poder vender la cerveza en botellas retornables, pero para ello habrá que esperar. Ya están planeando también dos cervezas especiales, una de otoño que estaría lista para el 28 de septiembre, y otra de navidad, aunque todavía no se han decidido por las recetas.

Tanto el director de la cervecería (y el padre de la idea), como el Maestro Cervecero que me acompañó, supieron trabajar en Staropramen. En el caso del director, dejó la empresa porque se cansó de su filosofía.

La verdad que el lugar es muy lindo y las cervezas tremendamente ricas. Gracias Jítka por la hospitalidad y por los datos.
Na Zdraví!

PD: Pero el día no terminó ahí. A la visita a la cervecería le siguió en excelente paseo, ya les voy a contar el lunes.

22/6/11

Me están jodiendo

El titular de la noticia dice en checo "Pivovary založily fond, který má chránit české pivo" (Cerveceras establecen un fondo para proteger la cerveza checa"). Este fondo, cuyo slogan es "České pivo - naše pivo" (La cerveza checa, nuestra cerveza) busca proteger a la bebida nacional del "azote" de las importaciones baratas.

¡Uf! Por dónde empezar. Por los socios fundadores. Plzeňský Prazdroj, Heineken, Budvar, el Grupo PMS (Zubr, Litovel, Holba), Maltería Souffle y Český svaz pivovarů a sladoven (Asociación Checa de Cervecerías y Malterías). Cuando lo lei no pude evitar pegarme una palmada en la frente. Falta Pivovary Staropramen y estarían todos. ¿En serio esta gente quiere proteger a la cerveza checa? ¡Jatejoder!

Prazdroj elabora Gambrinus Světlý y Premium de una misma tirada a 13º Balling que después divide en dos y diluye hasta llegar a los respectivos contenidos alcohólicos.

Heineken en 2009 cerró cuatro cervecerías y las instalaciones de una de ellas se las vendió a la ciudad de Znojmo con la condición de que por un periodo de 10 años no se utilicen como fábrica de cerveza ni se vendan allí otras marcas que no sean de Heineken.

El Grupo PMS sigue elaborando y distribuyendo Lahváč, una cerveza que no tiene nada que envidiarle a las baratijas polacas.

El único que se salva es Budvar aunque ellos no tienen ningún problema en distribuir Carlsberg, que barata no es, pero dista mucho de ser algo digno de comprarse en este país.

Todos, con la excepción de la estatal, están muy felices de lo bien que les está yendo con las botellas de plástico y no parecen preocuparse demasiado con que estas sean dejadas al calor o incluso al sol (lo he visto) y expuestas por vaya uno a saber cuántos días a la intensa luz de los supermercados.

Pero seamos justos, las cervecerías, no importa su tamaño, son empresas y la función primaria de toda empresa es generar los suficientes ingresos como para al menos seguir funcionando. Lo cual me parece muy bien, cada uno es libre de vender lo que quiera, al precio que quiera y yo soy libre de decidir si lo compro o no. Pero que estos personajes, asociación incluida, me vengan a decir que buscan proteger la cerveza checa cuando ya hace tiempo la vienen desonhrando. ¡Andá a cagar!

Por otro lado, esto me viene bien para hablar de algo que hacía rato tenía en el tintero. Las cervezas importadas baratas, esa calamidad de la cual estas nobles almas nos quieren proteger.

No tengo números para respaldar mis argumentos, no sé cuál es el volumen ni la participación de mercado de estas cervezas importadas baratas, provenientes en su mayoría de Polonia, pero también las hay rumanas y alemanas (estas últimas prueba de que la "Ley de Pureza" no es garantía de nada, pero esto no es nada nuevo) y, al menos las que he probado, son sin excepción espantosas. A pesar de ello, estoy seguro de que todo esto es algo exagerado por personas que buscan culpar a otros por sus propias fallas.

Como en muchos otros países, los checos están tomando menos, no mejor, sino simplemente menos. La razón principal es que la gente está saliendo menos. Esto se debe a varios motivos, la crisis, real o percibida, los cambios demográficos, etc.

Una importante parte de la población en edad productiva tiene hoy entre 30 y 40 años, mucha de esta gente ya tiene hijos propios, hipotecas, etc. que, como todo padre de familia sabe, hace que uno ya no tenga tanto lugar como para divertirse. A esto hay que sumarle que mucha gente de esta y otras edades se han mudado fuera de los centros urbanos a barrios nuevos que los checos llaman "ciudades satélite". La mayoría de ellos van a trabajar en auto, lo cual hace que tampoco tomen en la ciudad luego de salir de sus oficinas. Esto no sería un problema si no fuese porque una vez que llegan o están en sus casas, no tienen a donde ir.

Yo vivo en una de estos satélites y conozco varias otros. Estos son lugares en donde las empresas de desarrollos inmobiliarios hicieron lo imposible por meter tantas casas como las municipalidades les permitan, y después un poco más, casi sin dejar espacio para nada más. Por momentos es deprimente, no hay ningún lugar donde los habitantes de estos asentamientos puedan juntarse y conocerse más, falta en ellos lo que el 75% de los checos considera como el centro de la vida social, una hospoda. Muchas veces me ha sucedido que después de terminar de hacer algo en el jardín o en la PC tengo ganas de irme a tomar una birra. Como no tengo a donde ir, no me queda otra que poner una botella en la heladera y tomarla en casa. No tengo problema con ello, pero es raro que en casa tome más de una cerveza en una sentada al tiempo de que es raro que en una hospoda tome menos de dos. Lo mismo le pasa a casi todo el mundo.

En síntesis, el motivo principal por el cual el volumen de ventas de cervezas envasadas ha superado al de cervezas de barril es porque la gente está tomando más en sus casas, lo cual resulta en que toma menos y acá es donde empieza el tema de las cervezas polacas, casi todo el mundo hace sus compras en sucursales de cadenas de supermercados.

A menos que se esté en una čtvrtá pípa, en los pubs solamente se puede tomar los productos de una sola empresa, a lo sumo, dos. No hay de dónde elegir y nadie protesta porque, después de todo, al pub se va más que nada por el lugar y no por lo que sirven. En los supermercados, por supuesto, la cosa es distinta. Es el consumidor el que tiene el control de lo que va a tomar. Existen, a grosso modo, tres grupos de consumidores:

- Los que compran una marca. Podría decirse que son el grueso de los consumidores promedio. Aquellos que toda su vida han tomado una o dos marcas y en los supermercados las compran de manera casi automática y rara vez prueban otra cosa.

- Los que compran una bebida. Son en gran parte los que han impulsado el resurgimiento de las regionales y micros. Puede que tengan una marca favorita, pero les gusta probar y tomar cosas distintas y no tienen problema en cambiar su marca habitual si encuentran otra que les gusta más.

- Los que compran precio. Para esta gente cosas como sabor, carácter o calidad tienen poca o ninguna importancia. Compran lo más barato, estos son los consumidores de las cervezas importadas baratas. Las cadenas de supermercados, quienes tienen a la calidad como la última de sus proridades, empezaron a importar estas porquerías porque las cerveceras locales se negaron a seguir bajando los precios o en algunos casos, descontinuaron la producción de marcas baratas por no considerarlas rentables.

El problema que tienen las macros es que estos últimos dos grupos están creciendo. Esto las ha puesto en una difícil situación, sus productos no son lo suficientemente baratos para unos ni son lo suficientemente interesantes para otros. La culpa de esto no es ni de los elaboradores polacos, rumanos o alemanes, ni de las cadenas de hipermercados, ni del gobierno, ni de la Unión Europea, ni de Al-Qaeda ni de los extraterrestres entre nosotros. Los únicos culpables son ellos mismos.

Así que si quieren realmente proteger la cerveza checa, empiecen por casa, dejen de pensar en volumen y piensen en calidad, dejen de usar High Gravity Brewing, dejen de usar jarabe de maiz, dejen de usar extractos baratos, denle a sus cervezas el tiempo de fermentación y maduración necesarios, quítenle a los contadores el control de la elaboración y devuélvanselo a los maestros cerveceros. Sino están dispuestos a hacer eso, cierren el culo y vayan a llorar a otro lado.

Na Zdraví!

20/6/11

Solo palabras

Sí, fue y es irrelevante para mi ecosistema cervecero, aunque bastante divertida de seguir. Sin embargo, de algún modo la polémica CAMRA vs. Bloggers (que también se puede seguir acá y acá, entre muchos otros) me hizo acordar de lo importante que pueden ser las palabras y de un par de conversaciones al respecto que tiempo atrás tuve con Evan Rail.

Evan sostenía que los micro-cerveceros locales necesitaban un equivalente en checo para "Craft Beer". Yo nunca estuve del todo seguro, pero había que admitir que el punto de mi amigo era bastante sólido desde el punto de vista del discurso marketinero. En teoría es bastante fácil. Se busca la traducción de "Craft Beer" al checo y listo.

No, no, y coincido con Evan, "Řemeselné Pivo", a pesar de que Pivovar Matuška y un par de personas más ya lo están usando, no tiene el mismo significado cultural, semántico o semiótico (¿?) que "Craft Beer" o "Cerveza Artesanal".

"Řemeselné", viene de "Řemeslo", que se tiene como traducción principal "Oficio". Los carpitenros, carniceros, albañiles, plomeros y también cerveceros son todas personas que practican esos Řemesla, más allá de dónde y cómo lo hagan. O sea, no importa si alguien maneja todos los aspectos empresariales de una micro-cervecería en el garage de su casa o si aprieta un botón en Pivovar Staropramen, lo que hacen es un "Řemeslo".

Una de las ventajas que tiene vivir lejos del centro es que durante el viaje en bondi tengo tiempo para pensar en todo tipo de boludeces y en uno de esos viajes pensé que había encontrado una solución a este problema tan poco importante.

"Pravé Pivo". No se traduce como "Craft Beer", sino como "Real Beer" o "Verdadera Cerveza" pero me pareció fantástico, suena lindo, se puede leer en casi cualquier idioma y hasta da lugar como para poner una serie de condiciones para que una cerveza pueda llamarse "Pravé Pivo". Poco tardé en darme cuenta que la frase ya es usada por la filial checa de Heineken.

Algunos viajes más tarde, sin nada que leer y mientras miraba pasar la campiña por la ventana me vino otra frase de manera casi epifánica: "Poctivé Pivo".

"Poctivé" es una muy linda palabra. En los diccionarios aparece traducida como "honrado", "íntegro", "sincero", etc. Pero también se utiliza para describir algo que ha sido hecho con cuidado, atención a los detalles y, en el caso de productos alimenticios, con ingredientes de calidad.

¡Buenísimo! ¿Quién no querría tomar "Poctivé Pivo"? ¿Quién no querría tomar una cerveza honesta, elaborada con cuidado e ingredientes de calidad y a la que se le ha dado el tiempo necesario para madurar y fermentar? Ya está, decidido...

Hasta esa noche que mientras miraba la tele la tanda publicitaria me hizo acordar que Vitana (algo así como la versión checa de Knorr) tiene una línea de sopas deshidratadas "Poctivé". Lamentablemente, la palabra "poctivé" ya ha sido usurpada para describir el tipo de producto que está hecho vaya uno a saber cómo y con ingredientes de vaya uno a saber de qué calidad y origen y que es consumido por gente que en realidad no se preocupa demasiado por lo que come. Genial.

¡Qué mierda! Si al final yo no quiero ni cerveza "artesanal" ni "craft" ni "real" ni "řemeselné" ni "pravé" ni "poctivé" ni ninguna otra etiqueta, yo lo que quiero es "buena" cerveza, o sea cerveza que me guste, del resto, que se encarguen otros.

Na Zdraví!

15/6/11

Tarde familiar y birrera

Casi no voy. A la mañana el día estaba espectacular, sol, pero no mucho calor, ideal para pasar una tarde sentado en algún lugar lindo, tomando una cerveza linda. Sin embargo, para cuando estábamos volviendo cargados de cosas ricas del mercado en Dejvice, ya la cosa se estaba pudriendo. Nubarrones grises y pesados estaban empujando a las nubecitas blancas de algodón y confirmaban lo que el día anterior habían dicho en el pronóstico, lluvia toda la tarde.

Le dimos de comer a mi hija y yo ya me estaba poniendo de mal humor, tenía muchas ganas de ir, pero no bajo la lluvia. Mi mujer, sabia ella, me convenció y medio a regañadientes acepté y nos preparamos para ir a tomar el próximo bondi, 316.

En el viaje hasta Černý Vůl empezó a llover, de a gotitas al principio. Cuando llegamos a la parada, Černý Vůl - Hospoda (después de Chýně - Pivovarský Dvůr, debe ser el mejor nombre de una parada de bondi en el mundo) ya las gotas venían en patota. Le pusimos una campera y las nuevas botas de goma a la niña, mi mujer se puso una campera y emprendimos la marcha de casi 2km hasta nuestro destino. Yo, bien macho como soy, no había traído campera, me la iba a tener que bancar con shorts, remera y sandalias, mi segundo nombre es "Pulenta" (o Boludo, depende a quién se le pregunte).

La lluvia se intensificó mientras caminábamos (lento, claro), pero por suerte nunca llegó a ese nivel que te moja hasta los huesos. Había amainado bastante para cuando estábamos llegando a nuestro destino. Mi humor también había mejorado, es lindo caminar bajo la lluvia un día de verano.

Allí estaba, a horas de haber sido inaugurado, o debería decir reinaugurado, el clima seguramente había asustado a muchos, pero a pesar de ello, no era poca la gente que había. Ya antes de cruzar las puertas podía sentir esa atmósfera tan particular y que tanto me gusta, la de un jardín cervecero condimentada con un poco de pivní slavnosty.

Cerca de la entrada había un "stand", para llamarlo de algún modo, vendiendo cerveza, salchichas y otras delicias. Desítka tenían. Había algo de cola y las gotas estaban cayendo nuevamente. Esperando encontrar refugio, se me ocurrió mirar dentro de un salón que podía ver justo desde mi lugar al final de la fila. Grifos, en serio, fijos, no de los móviles, y casi nadie esperando ser servido.

Con la sonrisa de un niño entrando a una juguetería fui directo, casi sin decirle nada a mi mujer, que me siguió (me conoce ya demasiado bien) y terminó agradeciendo la posibilidad de encontrar refugio y dejar las camperas mojadas sobre una silla.

En la corta distancia entre la puerta y los grifos miré a mi alrededor, intentando descifrar ese salón casi vacío (apenas unas sillas) y de paredes blancas. ¿Habrá sido parte de la maltería? Lo que sí es seguro es que es viejo, data del siglo XVIII, según lo anunciaban las caracteres grabados en la piedra al pie de una de las columnas. Para cuando llegué al grifo y mientras esperaba ser servido llegué a conclusión de que aquí funcionaría el pub prometido. No requirió tampoco de ningún poder de deducción, los grifos y la máquina de café lo dejaron bastante claro.

Llegó mi turno, no quería un vaso de plástico, quería tomar de un "půl litr" como Dios manda, que por 50CZK me podría llevar a casa si quería. ¡12º tenían acá! ¿Qué mejor manera de empezar la tarde? Hermosa, dorado de ensueño, espuma blanca como de aviso de detergente para la ropa, turbia y vivaz, aroma a flores y pasto después de una lluvia de verano, sabor angelical, una světlý ležák hecha tal y cual lo dicen los libros, pero al mismo tiempo, con personalidad propia. Una maravilla al nivel de Kout. Ese primer sorbo con creces había compensado la caminata bajo la lluvia.

Mi hija también estaba contenta. Corría por el salón, saltaba, reía y hacía reír a la poca gente que allí había. Mi mujer tomó su primer sorbo y sus grandes ojos se abrieron todavía más grande y dijeron al unísono con sus labios "dobrý, to je!".

Seguía goteando, pero igual, blandiendo mi půl litr como una condecoración, salí a explorar un poco. Qué lindo es poder tomar una cerveza en el patio de la cervecería en donde fue concebida y parida. En un edificio que parecía un establo, pero que ahora albergaba un escenario estaban tocando algo de música, parte de una obra de teatro para niños, fui a buscar a mi familia (y a una nueva cerveza), pero llegamos tarde, estaba casi terminando. No importó, por lo menos allí sí había lugar donde sentarse mientras la lluvia por fin decidía irse a otro lado.

Voy en busca de la tercera cerveza y algo dulce para mis niñas. Esta 12º cada vez me gusta más. Tremenda. Alguien me llama por mi pseudónimo, me estrecha la mano y me pregunta qué tal me gustaba la birra, "vynikající, nádhera".

Para cuando vuelvo, la lluvia había parado, mi mujer encontró unas sillas, de las de madera de cine de pueblo justo sobre la pared del establo/teatro y nos sentamos ahí a ver a mi hija tirar piedras a un charco con otros nenes. ¡Qué fácil se divierten los chicos! Como yo, birra en mano, sentado afuera mirando gente en un día que mejora a cada segundo. Me sentía tan satisfecho como mi hija con cada piedrita que caía en el charco.

Termino mi 12º, quiero probar la 10º. Tengo suerte, poca gente. Rica, granosa, pero no por ello áspera, y con un lindo toquecito de Saaz para contrastar. Me gustaría probarla filtrada, me digo, pero me gusta mucho así como está.

Es hora de comer algo, una salchicha, bien grasosa y picantona. Sentado en esa butaca la disfruto mucho, es justo lo que necesitaba. Cuando la estoy terminando oigo a otra voz que me llama por mi pseudónimo, a este sí lo conozco, pero hacía eternidades que no lo veía. Él también está con su familia, él también está muy satisfecho con el lugar y, en especial, con las cervezas y es alguien que sabe del tema más que yo.

Vamos juntos a rellenar nuestros vasos, hablando de temas cerveceros. Seguimos en lo mismo el resto de la tarde, tomando algunas cervezas más hasta que es hora para nosotros de emprender la caminata de vuelta para tomar el bondi de vuelta a casa.

Fantástica tarde, birra, familia, amigos, sol y lluvia, todo en el ya reabierto Únětický Pivovar, hermoso lugar.

Na Zdraví!

PD: No estoy del todo seguro de los horarios de apertura del výčep de la cervecería. Según la página web va a funcionar un bar, donde además de cerveza van a servir algo para picar, pero no dice horarios. Esta página da una lista de lugares donde las cervezas de Únětice se van a poder encontrar. Igual, si se quieren aventurar hasta ahí, el viaje vale la pena. Se puede llegar con los autobuses 355 o 359 hasta Únětice,Na Parcelách. El GPS de la cervecería es 50°8'57.303"N, 14°21'15.554"E. Si el bar de la cervecería está cerrado, los otros restaurantes del pueblo van a tener las cervezas. A la vuelta se recomienda ir por Tychý Udolí hasta Roztoky.

PD2: Espero sepan disculpar la falta de fotos, pero no tuve ganas de llevar la cámara. Si quieren ver qué tal pinta el lugar (y el evento) vayan a esta página

8/6/11

¿Estás en Barcelona?

Las maravillas de la globalización. Escribo un libro en un cuartito en una casa en un pueblito cerca de Praga, lo publico mediante una empresa con sede en los Estados Unidos y gente de cualquier lugar del mundo lo puede pedir ya sea en forma digital o impresa. Y eso no es lo mejor.

Recibo un e-mail de alguien en Barcelona. Esta persona me dice que quiere vender el libro en su tienda. Acordamos un precio, cantidad y condiciones y yo, sentado en ese cuartito en esa casa en un pueblito cerca de Praga, le hago el pedido a esa empresa con sede en Estados Unidos haciendo apenas un par de clicks y tipeando un puñado de palabras y un poco más de una semana más tarde las copias de mi libro "Praga: Guía Cervecera para Borrachines" llegan a Barcelona.

Así que si están por ahí y tienen ganas de leer el mejor libro cervecero escrito por un argentino que vive en la República Checa pueden darse una vuelta por 2d2dspuma en la calle Manigua. Pero apúrense, solamente hay 25 copias.

Na Zdraví!

6/6/11

Experimento de temporada

Es temporada de frutillas en nuestro jardín y cada día al caer la tarde es hora de recolectar los rojos frutos, tal como hicimos ayer.
Además de comerlas al natural (con un toque de pimienta negra recién molida para mí), son varias las cosas que nos gustan hacer con las frutillas, mi plato favorito son quizás los jahodové knedlíky, con masa de tvároh (algo así como un queso cottage).
Pero para ello estamos todavía esperando que las frutillas más grandes maduren. Mientras tanto, con la cosecha de ayer mi mujer, pensando  en la salud de nuestra hija, hizo un licuado con leche entera y yo, pensando en... bueno, no sé en qué, hice otro tipo de licuado, uno experimental, con un puñado de frutillas, unas hojas de menta y menta peperina y medio litro de cerveza de trigo.
Lo mezclé todo agregando la cerveza de a poco y el resultado fue espectacular. Amargo, con notas que me hicieron acordar a las brettanomyces de una lambic y con la menta que le daba una genial vuelta de tuerca. Me hubiese gustado probarlo con la Scheider Hopfenweisse (TAP 5 para los amigos) o con un toque de ron añejo, pero igual salió interesante, delicioso, refrescante y llenador. Muy recomendable.
Na Zdraví!

3/6/11

Lecturas seleccionadas - Mayo

Estoy seguro que muchos de los que me leen habitualmente no se han suscripto a mi página en facebook, en donde, entre otras cosas, cuelgo enlaces a artículos cerveceros que encuentro interesantes. Como respeto su decisión y no quiero dejarlos totalmente afuera de la conversación, se me ocurrió inaugurar esta nueva sección y compartir al menos algunos de esos artículos. Así que sin más preámbulos, empezamos con los publicados en español.

La cervecera española Estrella Galicia anunció el lanzamiento de su nuevo producto  Artesana, una cerveza cuyo marketing copia casi a al pie de la letra del de Inèdit: Cocinero de fama internacional dice que participó en el diseño de la cerveza, etc.,etc. Hay un par de diferencias, según el comunicado, Artesana será una serie de cervezas especiales. Por otro lad la chapa "abre-fácil" invita más que nada a tomar directamente de la botella de 0.33l, lo cual no es algo que asocio con gastronomía Estrella Michelin. Bueno, al menos por ahora el cocinero Pepe Solla no a salido a diseminar huevadas como su colega Adriá.

No me interesa opinar de la calidad de esta cerveza ni de las que le seguirán (al menos hasta que no las pruebe) mi interesa sí el uso de la palabra "artesana" como marca. ¿La habrán registrado?

Siguiendo en España, el reconocido periodista gastronómico Carlos Maribona armó su lista de las 10 mejores cervezas españolas. No tengo motivos para dudar que la esta lista no es más que la opinión honesta del autor en base a su experiencia como consumidor y periodista, y por lo tanto, me parece tan válida y respetable como la de cualquier otra persona. La única objeción que tengo sobre su composición es que incluye una cerveza belga, Brabante. La nacionalidad de los empresarios que la hacen (¿o la encargan?) no determina la nacionalidad de una cerveza y eso es algo que alguien como Maribona debería saber bien (¿diría acaso lo mismo si unos empresarios españoles se pusiesen a elaborar vinos en la Rep. Checa?).

Claro que poco se puede esperar de los periodistas, si hasta hay elaboradores que no respetan la importancia del origen de la cerveza, o al menos esa es la conclusión que me dejó el relato de lúpulo a mansalva. Allí se nos cuenta cómo un elaborador les pidió que dejen de publicar la información sobre el origen de la cerveza (Lúpulo a Mansalva es una tienda on-line). Algo realmente lamentable, no importa cuáles sean los motivos, mentirle deliberadamente al consumidor es algo que no merece ningún respeto. Vale la pena hacer notar también lo magnánimo de la actitud tomada por Lúpulo a Mansalva. Yo no habría hecho lo mismo.

Pasando al inglés:

Stan Hieronymus propone al tiempo como ingrediente. Me gusta la idea y la comparto plenamente. El tiempo que se le da a una cerveza, a diferencia de la pasión, es algo que sí se puede sentir en el producto final.

Zak Avery, por otro lado, presenta un muy buen análisis de tendencias en el marketing cervecero. Sigo insistiendo que la prosperidad a largo plazo de una cervecería depende qué tanto gusten sus productos, pero sería necio si negase que un buen marketing no es importante a la hora de lograr una primera venta.

El tema de los estilos es algo que siempre va a dar que hablar y me gustó mucho el ángulo con que lo encaró Thirsty Pilgrim, en especial cuando nos recuerda que "los estilos tal como los conocemos ahora empezaron como algo educativo y description - una manera de describir lo que es - en lugar de algo normativo - lo que debería ser". Genial.

Si alguno de ustedes se está preguntando si de casualidad no es un snob cervecero, la respuesta la pueden encontrar en esta página.

Y para terminar, mi participación en vivo en Radio Česko no fue mi única aparición mediática durante el mes de mayo. Fui entrevistado también por la versión en inglés de Česká Pozice sobre el Český Pivní Festival, por Radio Praha sobre cerveza en general y, en español, por Radio Praga, sobre mi libro y mi visión sobre la cerveza checa, entrevista que terminó siendo tan larga que la tuvieron que dividir en tres partes: Parte 1, Parte 2 y Parte 3.

Na Zdraví!

1/6/11

Belleza de barrio

Para cuando abrió U Vodoucha ya estaba en la parte final de la preparación de mi libro y ya le había cerrado la puerta a cualquier otra entrada nueva. Tampoco pude visitarlo, todo el tiempo que tenía entonces disponible fue destinado a terminar de hacer las fotos de los lugares que estarían incluidos en La Guía. Pero tenía muchas ganas de ir, todos los comentarios que había escuchado sobre este nuevo pub de Vinohrady habían sido muy buenos y me prometí que sería el primer lugar que reseñaría luego de publicar el libro. (promesa que evidentemente no cumplí).

Empecemos por lo flojo, la oferta cervecera. U Vodoucha tiene diez grifos, más de la mitad reservados para productos de K Brewery, el resto para micro cervecerías de distintos puntos del país. Hasta ahí, muy bien. Sin embargo, con la excepción de la excelente Majový Ležák de Dalešice (una polotmavé), todas las cervezas que estaban sirviendo durante mis dos visitas eran lagers rubias de graduaciones diversas. Ninguna oscura, ninguna de trigo, ni siquiera Velen, que últimamente está en excelente forma. Todas bien servidas, sí, pero se extrañó un poco de variedad. Aunque, por otro lado y para ser justos, la mayoría de los grifos son rotativos, así que es posible que haya tenido mala suerte.

Igual, como dije el otro día, la composición de la carta cervecera no es lo único que hace a la calidad de un pub, son varios otros factores. Por suerte, U Vodoucha acierta con todos ellos.
En lugar en sí mismo es bastante lindo. Está ubicado en una tranquila esquina a apenas 300m de la avenida Vinohradská. La decoración tiene un estilo que asocio al de la Primera República (el período entre la independencia de 1918 y la ocupación Nazi de 1938), pero con la onda de algunos restaurantes de alta categoría (o pretenciones de tal) en el centro de Praga, sino con un toque más bien rural o de pueblo, o al menos esa es la imagen que me da. Sea lo que sea, hace que uno se sienta cómodo en seguida.
Esa sensación aumenta gracias al servicio. En ambas visitas, tanto las dos camareras como el výčepník (el "tirador") fueron atentos, amigables y hasta simpáticos, pero no en el estilo de alguien que debe seguir a rajatablas un manual corporativo, sino como alguien que simple y llanamente tiene ganas de hacer bien su trabajo. Hay que aclarar también que en las dos visitas fueron durante las primeras horas de la tarde y que el lugar estaba bastante tranquilo, y no tengo idea de cómo pueden cambiar las cosas cuando hay más gente (aunque, por otro lado, sucede a veces que cuanta menos gente hay, más pajero se pone el personal), igual, me gustó que výčepník se acercó a mi mesa para ver si quiería tomar algo más y con gusto fue capaz de recomendarme una de las cervezas.
La comida tampoco se queda atrás, nada de platos de moda, česká klasika como Dios manda. Los dueños de U Vodoucha son los mismos que los de Černokostelecký Pivovar, un lugar de los tantos que me quedan por visitar y que tiene fama de buen morfi y si ahí se puede comer tan bien como en este nuevo emprendimiento, irse hasta ahí debe valer mucho la pena.

La dršťková polévka (sopa de callos) estaba genial, bien sabrosa, correctamente especiada, con el espesor justo, el tipo de comida que hace que uno se sienta mejor con el mundo. El Pivovarský Guláš de haber estado un poco más especiado (gusto personal), hubiese rozado la perfección. El menú prometía una base de cerveza negra para este estofado, y se podía sentir, pero muy bien integrada con el resto de los ingredientes. La carne estaba en el punto en que se derrite sabrosamente en la boca. Hasta los knedlíky sabían como verdaderamente caseros y no algo comprado en el Tesco más cercano. Firmes, bien "panosos", llenadores y que no se disolvían en la salsa, sino que la absorvían con gusto. Podría haber prescindido de los pimientos crudos, pero nadie me obligó a comerlos y terminé muy satisfecho.
Pero el premio se lo lleva el Hermelinový úsměv, muy probablemente el mejor "hermoš" que he comido. Ya la presentación de este clásico queso en escabeche es completamente diferente a otras que he visto. Lo traen un jarro para conservas lleno de aceite y cebolla y pimientos, el queso está relleno con una mezcla de nueces, ajo y pimientos y tiene el tiempo de marinado justo. Una verdadera delicia que hace, por sí misma, que cualquier visita a U Vodoucha valga la pena.
En serio, ya sea estén por el barrio o no (es fácil llegar, Metro A hasta Flora o tranvía 11 hasta Radhošťská), pasar por U Vodoucha es algo más que recomendable, en especial para un almuerzo en familia un fin de semana. Seguro que se van a sentir muy a gusto.

Na Zdraví!
U Vodoucha
50°4'47.286"N, 14°27'15.975"E 
Jagellonská 21 - Praha - Vinohrady
+420 736 623 294
Lun-Dom: 11-23