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Día ajetreado, pero cervestástico

Sabía muy bien que el miércoles iba a ser un día largo, pero no me imaginé que sería tan ajetreado.

Lo único que tenía planeado para ese día era la cena en Celéste esa noche. La cosa empezó a cambiar el fin de semana cuando mi gran amigo Gunnar me escribió diciendo que iba a venir unos días a Praga. El único día de la semana que sabía iba a tener tiempo libre era justamente el miércoles así que quedamos en encontrarnos al menos un rato a la tarde para poder tomar un par de cervezas.

El lunes hubo un nuevo cambio. Había planeado ir a renovar mi pasaporte ese día, pero resultó ser feriado en Argentina y, por supuesto, la embajada estaba cerrada. Bueno, pensé, voy más temprano y me junto con Gunnar a almorzar y voy a poder pasar un rato más con él.

Cuando estaba en camino al centro recibo el desesperado llamado de otro amigo, Hanz, dueño de Zlý Časy. Una visita sorpresa estaba en camino y necesitaba alguien que le ayude con el inglés. Le dije que iba a tratar de llegar lo más rápido posible, pero que dudaba que sea antes de las 14.30. También le avisé a Gunnar del repentino cambio de planes, por supuesto, él no tuvo problema en ir directamente al templo cervecero de Nusle.

La visita resultó ser nada menos que Menno Olivier, alias Mr DeMolen, que había decidido hacer escala en Praga de camino a Moravia, a donde iba a ver la cervecería que había comprado.

En la hospoda ya estaba Pavel Borowiec, editor de la revista Pivo, Bier & Ale y nuestras mandíbulas casi rompen la mesa cuando lo oimos a Menno hablar de la cervecería. En realidad, fue un pequeño mal entendido. DeMolen no va a empezar a hacer cerveza en la Rep. Checa, lo que se compró fue el equipo para las nuevas instalaciones que están montando en Holanda.

Pero más allá de eso, Menno me pareció un tipo bastante simpático que no solo sabe hacer cerveza muy bien, sino que tiene muy claro como funciona el negocio (algo que lamentablemente no recibe el reconocimiento que merece). Hablaron con Hanz para ampliar la cooperación entre ambos y poder traer más cervezas de DeMolen y de otras micro cervecerías con las que él trabaja y quizás poder hacer un evento para fin de año.

Cuando Menno se fue, no sin antes dejarme un flor de regalo, una botella de List&Bedrog madurada en barrica de Bourbon, e invitarme al festival que él organiza en septiembre (me gustaría mucho ir), pude ya dedicarle toda mi atención a Gunnar, quien también me trajo algunas cervezas de su país, Noruega, incluyendo dos botellas de la maravillosa Norwegian Wood. A cambio, recibió de mi parte una selección de cervezas checas que espero le gusten.

Como siempre, la pasé genial con mi amigo. Qué cosa la cerveza, me ha dado la posibilidad de conocer tanta gente fantástica. Gunnar y yo somos dos personas completamente diferentes, de edades diferentes y diferentes países, extractos sociales y niveles socioeconómicos, prácticamente lo único que tenemos en común es que nos gusta tomar cerveza, si no fuese por ello, difícilmente nos hubiésemos hecho tan amigos.

Lamentablemente, no me pude quedar con él tanto como hubiese querido y tuve que atender el compromiso original de ese día así que nos despedimos y fui hasta Celéste.

No voy a mentirles, el evento no fue un éxito de convocatoria, pero según el gerente del restaurante, eso se debió más que nada a problemas con el marketing. Sin embargo, tanto él como el Chef terminaron muy contentos con el resultado. Desde el punto de vista estrictamente culinario, la cena salió fantástica. Todos los maridajes funcionaron a la perfección, los clientes quedaron no solo satisfechos, sino sorprendidos con ellos. Hasta hubo un Francés experto en vinos que terminó maravillado con la combinación entre Svijanský Rytíř y el paté de foie gras con ananás asadas y el pescado con la cerveza ahumada, que les digo, ambos estaban celestiales.

Yo también la pasé bastante bien explicando las diferentes combinaciones y respondiendo las preguntas de la gente y de más está decir, probando cada uno de los platos.

Como les dije antes, la gente de Celéste se quedó muy contenta con el evento, tanto así que ya tienen pensado hacerlo de manera regular, cada tres meses y ya esa misma noche hablamos de ponernos a trabajar para la próxima edición.

A pesar de que estaba muy cansado y sorprendentemente sobrio, pocas veces volví a mi casa tan tarde, pero de tan buen humor.

Na Zdraví!

Comentarios

  1. Lo siento, pero hay algo que me chirría con esto del "maridaje". Que se puede comer bien bebiendo cerveza está claro (al menos para los lectores de un blog como este), ahora bien, qué con qué... es discutible.

    Mis caprichos y mi cerveza en la comida son los domingos, entre semana conduzco. Y el pato, los confitados,patés,fois fresco y ese tipo de cosas los tomo a menudo. Vivo a 500 metros de la frontera del suroeste francés.

    A donde quiero llegar es...
    ¿si el francés que tomó Svijanský Rytíř con el fois hubiera tomado como yo muchos domingos lo mismo con Skalak Rohozec 13 cómo hubiera salido? ¿Igual de maravillado? ¿Horrorizado?

    Valoremos la cerveza, disfrutemos de ella, aprendamos sobre ella, pero no caigamos en muchas de las tonterías que se dicen a partir del vino.

    Aunque sólo sea por curiosidad, me gustaría leer un elogio a un vino basado en la gran opinión que sobre él tiene un experto en cerveza.

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  2. Josetxo,

    Lo de qué con qué no es discutible, es muy claro. Cualquier plato puede maridar con cualquier cerveza, vino, té o jugo de frutas, depende de los gustos de cada uno.

    Los maridajes que armamos con Gwendal surgieron en base a lo que NOSOTROS pensamos que podría ser una combinación más interesante de sabores (e insisto, MÁS INTERESANTE, no MEJOR). Buscamos que la cerveza contraste, complemente o corte algunos de los sabores de cada plato. El resultado se lo sugerimos a los comensales y se lo presentamos (o mejor dicho, lo presenté yo) como una experiencia culinaria distinta, con la cual, por suerte, todos terminaron muy contentos.

    De haber comido el foie gras con Rohozec quizás este francés hubiese terminado igual o más maravillado. El hecho es que este tipo, que sabe un montón de vinos y que tiene a la cerveza como la tienen la mayoría de los Franceses, una bebida menor, se dio cuenta que ese plato, en ese entorno, funcionó de maravillas con esa cerveza, algo que, él mismo me confesó, jamás se le hubiese ocurrido. Eso es para mí lo valioso, y no el hecho concreto de que tal cerveza puede o no maridar con tal plato.

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  3. Me leo a mi mismo y pienso que he escrito mal lo que quise decir. La experiencia me parece fantástica y te aseguro que mi plan del miércoles fue bastante peor :)

    Tu último párrafo es lo que yo quise decir, pero bien escrito.

    Ocurre que yo, por mi entorno, donde hay un montón de gente que en cuanto ha visto dos euros se ha hecho experta en vino (la estulticia gastronómica en el País Vasco tiene niveles de psicosis colectiva), soy bastante cínico. Me repatea el glamour del vino cuando se desprecia la cerveza.

    Un ejemplo "tipical spanish".

    Un hombre que on sus amigos o parientes toma al mediodía en el bar, en la barra, unos mejillones y unas gambitas y las acompaña con cerveza porque le gusta...

    ¿por qué si se sienta en un restaurante a comer lo mismo tiene que pedir ineludiblemente vino?

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  4. ¡¡Qué buena manera de cambiar la perspectiva de un enólogo!!
    Lo que dice Josetxo con su ejemplo, por lo que se vive en mi país, pedir vino con esa comida no es una opción, es porque toca, debido a que simplemente no hay más que beber.
    Saludos.

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