30/5/10

¡¿Qué?!

El Prague Food Festival es quizás el evento gastronómico más importante por estos pagos. Organizado por la prestigiosa e influyente Mauer's Grand Restaurant Guide, cada año reúne a los chefs de los mejores restaurantes del país, así como a los más reconocidos expertos en comida y bebida checos. La idea es acercar al público masivo la gastronomía de alta gama en un espacio al aire libre que ha cambiado en cada edición (este año se llevó a cabo en los jardines Sur del Castillo de Praga).

En los afiches publicitarios de la edición de este año vi que la cerveza iba a tener un rol más predominante, se prometían degustaciones y maridajes. Sin embargo, con tantas cosas en la cabeza (y porque dudaba poder asistir) me olvidé completamente del tema hasta que el viernes vi un reportaje sobre el evento en la tele. Les juro que hubiese preferido seguir ignorante.

Adivinen cuál es la cerveza oficial del festival (y uno de sus principales patrocinadores?). !!!STELLA ARTOIS!!!, una "Premium Belgian Lager". ¿Son estúpidos o mentirosos? No sé que es peor. La Stella que se comercializa en la República Checa es tan belga como Branik (e igual de buena), se elabora bajo licencia en Smíchov. ¿Por qué siguen engañando a la gente?

Pero según ellos "Alta Gastronomía y cerveza de calidad premium es el nombre del juego aquí". ¡No pueden estar hablando en serio!

Quizás no se han dado cuenta, estamos en la República Checa, un país con una tradición cervecera enorme, y una escena que en estos momentos es muy dinámica. Seguro que podrían haber elegido algo de entre lo mucho y muy bueno que elaboran regionales y micros checas; y si la variedad local no es suficiente, hay varias empresas están importando una muy interesante gama de cervezas de calidad. No puede ser que elijan a una marca como Stella Artois como una de las caras de un festival que pretende presentar la gastronomía de la más alta categoría.

Por lo visto tampoco están demasiado al tanto a lo que está pasando en el resto de mundo. Según lo que dijo el reconocido periodista gastronómico y cervecero Stephen Beaumont, cada vez son más los restaurantes de alta gama en el mundo que ofrecen a sus clientes variadas e interesantes cartas de cerveza. Pero a los organizadores del PFF y los grandes chefs locales les interesan más las vieiras, el sushi y arroz apropiado para preparar risotto que mostrarle al mundo cómo uno de los productos que ha hecho famoso a este país y que es un imán para miles de visitantes cada año se puede combinar con lo que ellos consideran es buena comida.

Todo esto no es más que una extensión de lo que ya comenté hace medio año, lo poco que les interesa la cerveza a aquellos que dictan lo que es bueno o malo en el rubro gastronómico checo.

Pero quién sabe, a lo mejor, el año que viene, los nuevos patrocinadores McDonald's y la Selección Lidl de Vinos de Tetra Brick ofrecerán sus delicias a los paladares más exigentes.

Na Zdraví!

28/5/10

Lamentable

Mundocereal, uno de los blogs cerveceros en español que más me gustaba, ha cerrado sus puertas. Es una lástima. Es cierto que varias veces he diferido con Pepe, su autor, pero a pesar de ello (y quizás por ello) me gustaba mucho leerlo porque a menudo me hacía pensar y generaba debate, lo cual siempre es bienvenido y nunca es suficiente.

Los motivos que llevaron a Pepe a tomar esta decisión son varios, pero hay uno que parece ser el que más peso tuvo, o al menos así lo interpreté luego de leer la despedida. Quizás estoy exagerando, pero es bastante preocupante: los agravios y las amenazas que recibió de un elaborador descontento con una mala crítica y que lo afectaron mucho.

Estoy casi seguro de quién se trata, pero Pepe se abstuvo de dar nombres así que no lo voy a hacer yo. Igual, y sin ningún tipo de respeto y basándome sólo en la versión de Pepe, tengo que decir este tipo es un tarado, un imbécil y un necio que se niega a aceptar la realidad.

Guste o no, vivimos en una época en la que cualquiera que compra una cerveza (o cualquier otro producto o servicio) puede compartir su opinión con el mundo sin ninguna barrera geográfica. Lo puede hacer publicando un blog propio, comentando en ajenos, en foros o en sitios como RateBeer, etc.

Muchas veces hemos dicho lo maravillosa que es la Internet para crear comunidades y para difundir, promover y apoyar la "Cerveza Artesanal".

No pocos han sido los elaboradores que han aprovechado esto de manera fantástica contactando a blogueros, etc. para darles a conocer novedades, enviarles muestras o invitarlos a eventos o simplemente poniendo enlaces en sus páginas web a críticas favorables de sus productos, generando así publicidad con costos casi inexistentes. ¡Qué lindo que es todo esto (en especial si uno es de los que reciben las muestras gratis, jeje)! ¡Qué bien que nos hace a todos y en particular a la "Cerveza Artesanal".

¡Pero guay de que la moneda caiga del otro lado! ¡Cómo cambia la cosa cuando eso sucede! Allí empiezan las voces gritando "quién es este tipo" "que si no sabe nada" "que se meta los términos técnicos en el culo" y cosas por el estilo, acusando a una mala crítica de hacerle daño a la "Cerveza Artesanal". Hipócritas.

Muchos blogueros y comentaristas, sino la mayoría, prefiere anonimizar lo malo y dar sólo los nombres de lo bueno. Es una filosofía que no comparto, pero que respeto. Sin embargo, y en vista a lo sucedido al amigo Pepe, no ha logrado esta actitud que algunos elaboradores se sientan con el derecho de estar exentos de críticas negativas sólo por ser "Cerveceros Artesanales"?

Na Zdraví!

La Ronda #24: qué elegir y qué comprar…?

"La Ronda" que germinó de aquel meme idea de Andrés ha cumplido ya dos años y en esta oportunidad es CHRIS que la invita desde Chile planterando la siguiente premisa:
""Imagínense que se encuentran con mucha sed y buenas monedas en sus bolsillos y tienen frente a ustedes, ya sea en la góndola de un supermercado o en la carta de un bar, una variedad importante de cervezas nuevas que pueden adquirir,
1. ¿En que se fijan primero y cual es el factor que debe tener esa cerveza para que ustedes paguen por probarla? ...y...
2. ¿Que esperan de esa cerveza para catalogarla como excelente opción y quedar satisfechos con su compra?"
La primera pregunta es muy parecida a una que hice hace poco y que generó comentarios bastante interesantes a pesar de ser algo más específica.

Pero respondiendo a la que nos hace CHRIS. Son varios los factores que afectarán mi decisión y su nivel de importancia variará de acuerdo al humor en que esté ese día: dependerá si se trata de una cerveza que voy a consumir de manera más o menos immediata o no (si es así, habrá que tener en cuenta lo que haya o no tomado antes). El clima también podrá jugar un papel importante, como la harán las referencias que pueda tener de la cerveza o su elaborador y claro, el tipo de cerveza del que estamos hablando, si es algo completamente diferente o un estilo que me gusta o uno que no conozco demasiado y estoy con ganas de explorar un poco más. Habrá también que tener en cuenta el precio y si entiendo que se justifica pagar un buen dinero por algo que no conozco.

La segunda pregunta es otra cosa, y también muy interesante. Lo de la satisfacción, es simple, si la cerveza me gustó y su precio, en caso de haber sido elevado, quedó justificado, entonces voy a estar satisfecho, más no pido. Lo de la excelencia es otra cosa. Pensé mucho al respecto, hice memoria sobre todas esas cervezas que a mí me parecieron excelentes y ví que esa cualidad no conoce límites de estilos, graduaciones alcohólicas, rango de sabores, ingredientes, orígenes o precios. Lo que  sí todas tienen en común es que me dejaron con ganas de más, que me hicieron lamentar no tener otra botella a mano. 

Na Zdraví!

24/5/10

Dinero bien ganado

Ayer fue un día fantástico, y no solamente porque por fin tuvimos un día primaveral como la gente (aunque a decir verdad, no me molesta tanto la lluvia, cuando llueve no tengo que trabajar en el jardín), sino porque di mi primera charla formal sobre cerveza ante un público que estaba dispuesto a escucharme y pagar por ello (difícil de creer, pero cierto).

Fui contratado por una agencia de viajes y mi audiencia fue un grupo de casi cuarenta turistas daneses, la charla tuvo lugar en el todavía flamante Jihoměstský Pivovar, el nuevo emprendimiento de Franta Richter, dueño de Pivovar U Bulovky.

Para ser mi primera vez haciendo algo así, estaba bastante tranquilo. El único temor era la composición del grupo, una parte eran miembros de la versión danesa de CAMRA, o sea, entusiastas serios; la otra parte eran amigos y parejas de los primeros, o sea, consumidores promedio. El desafío era encontrar un punto de equilibrio y hacer que la charla sea interesante para unos sin ser críptica para los otros.

Mis ya diez años de experiencia como profesor de idiomas me vinieron como anillo al dedo, utilicé los mismos trucos que uso en muchas de mis clases para que la cosa sea divertida, amena y participativa. Empecé hablando de cerveza checa en general y cómo y con qué se hace y luego pasé un poco a la historia, siempre intentando utilizar ejemplos y meter algún chistecito por aquí y allá. Me hicieron varias preguntas, en especial al final y pude explicar de manera clara lo que es el grado plato, la decocción y la atenuación de las levaduras. Todos terminaron muy satisfechos, tanto los entusiastas como sus acompañantes y yo terminé con la sensación de haberme ganado mi honorario merecidamente.
Quizás parte del éxito se debió a que la charla fue después de un generoso almuerzo y todo tiende a salir mejor cuando la gente tiene (incluyendo a un servidor) algo de buena comida y un par de cervezas en el estómago. Y la comida en serio que estuvo buena. Un caldo de carne con verduras y fideos que pintaba bien casero y un guláš de putamadre (uno de los mejores que he comido), mi única queja, la escacez de knedlíky, que estaban muy ricos, pero dos no son suficientes para limpiar el plato. El postre fueron unos panquequitos checos acompañados de una rodaja de manzana frita tipo milanesa, muy rico también. Las cervezas también estaban buenísimas, como era de esperarse.  

El evento también me dio excusa para por fin ir a visitar a este nuevo brewpub (quizás el más grande de Praga) que abrió hace casi dos meses luego de un año de demora. Es enorme. El salón de abajo debe tener lugar para como mínimo cien personas cómodamente sentadas y la galería superior debe tener lugar otros tantos. Hay también un salón privado, donde di la charla, con por lo menos cincuenta asientos más. Todo decorado en el mismo estilo que Pivovar U Bulovky. Hermoso lugar.
En realidad, lo de brewpub todavía le queda grande. Las cervezas que se sirven por ahora son elaborads por Richter, pero en otro lugar (Vrchlabi, creo), las de la casa no estarán listas sino hasta dentro de más o menos dos meses. Pude hablar un poco con el Sr. Richter quien me dijo que recién ahora se iban a poner a cocinar, luego de terminar de ajustar todos los detalles técnicos. También pude enterarme de algunas cosas bastante interesantes. Una vez que empiece a funcionar a todo vapor Jihoměstský Pivovar tendrá 11 cervezas tiradas y quizás hasta una más tirada por gravedad al estilo Kölsch. 
La cervecería va a tener dos juegos de calderas, uno con capacidad para, creo, 10hl y otro más pequeño (¿1hl? Tengo que aprender a preguntar esas cosas) para partidas de prueba de cervezas poco convencionales, la idea es ver qué tal salen y después si les gustan a la gente para después pasarlas a elaborar en el equipo grande. Pero lo mejor de todo es que habrán tres grifos fijos para cervezas de trigo, incluyendo lo que hoy puede que sean mis dos estilos favoritos dunkles Weizen y Weizenbock y que nadie en la Rep. Checa elabora de manera permanente.
En síntesis, un día genial, tremendamente satisfactorio en más de un sentido.

Na Zdraví!

Jihoměstský Pivovar
Podjavorinské 1602/11
Praga 11
+420 222 352 242
info@jihomestskypivovar.cz

21/5/10

La más acertada decisión

Ayer se cumplieron ocho años desde que me mudé a la República Checa, lejos la mejor decisión que tomé en mi vida. Tenía ganas de "celebrar" el aniversario abriendo alguna cerveza especial. Mientras miraba las opciones que me ofrecía mi "bodega" una cerveza me llamó más fuerte que otras. It's Alive! de Mikkeller. El nombre me pareció muy apropiado, me recordó el descontrol de mis primeros meses en Praga, que a veces me cuesta creer haberlos sobrevivido con la salud intacta.
Y no fue el nombre lo único apropiado, sino la cerveza en sí misma. Tal como con mis primeros meses en Praga no sabía muy bien qué esperar, tenía un poco de temor de no poderme entenderla, pero al final resultó ser interesante agradable y un poco sorprendente for lo fácil que fue de para adaptarse (8% ABV, con aromas florales y especiados en buen equilibrio, sabores secos, hierbas, pasto, flores, suave caramelo frutado en el fondo) sin que le falten algunas notas no del todo agradables (un ligero toque metálico hacia el final). Igual que hace ocho años.

Na Zdraví!

20/5/10

Inesperadas novedades

Las cervezas ahumadas son un gusto adquirido. Creo que podría dividir a la gente que conozco en dos grupos, aquellos a quienes les encantan, y aquellos a quienes no les gustan para nada, con muy pocos en el medio.

Entre los consumidores checos parecen estar ganando cada día más aceptación. Botellas de algunas rauch importadas de Bamberg se pueden encontrar en varias hospody praguenses, en ocasiones, hasta de barril, y en el último par de años varias micros locales han elaborado distintos tipos de cervezas ahumadas, con resultados, por lo general, bastante satisfactorios.

Era de esperarse entonces que alguna de las regionales vea la tendencia y quiera aprovecharla. Así es que hoy tenemos la primera cerveza ahumada de producción industrial en la Rep. Checa y no, es elaborada por el pivovar que muchos de ustedes se imaginan, Nakouření Švihák es elaborada en Český Krumlov por Pivovar Eggenberg (que si no me equivoco, en algún momento se llegó a decir que estaba a punto de cerrar).

Nunca fui muy fanático de las cervezas de Eggenberg, la única que más o menos ha gustado fue la tmavý ležák y hacía mucho que no la tomaba. De todos modos, cuando me enteré de la novedad en Svět Piva enseguida le escribí un mail a la cervecería preguntando dónde se podía conseguir su nuevo producto en Praga, o, de no ser así, si me podían hacer llegar alguna muestra (aunque no esperaba conseguir respuesta a esto último)

Grande fue mi sorpresa cuando unos días más tarde recibí un mail del representante de Eggenberg en Praga y Bohemia Central diciéndome que tenía unas muestras para mí. Lo que recibí fueron cinco botellas de 0,33l de Švihák y otras muestras del resto de la línea de productos. Ven lo que se consigue cuando uno pide las cosas de buena manera?

Aprovechando que tenía tantos ejemplares de la misma cerveza, lo que hice fue degustarla a distitnas temperaturas: luego de casi todo un día en la heladera, que es la temperatura a la cual la mayoría de la gente consume sus cervezas en casa; luego de un poco más de una hora en la heladera, que es la temperatura a la que a mí me gusta tomar las lagers oscuras y a temperatura "ambiente". La que mejor resultado dio a mi gusto fue la del medio y de aquí vienen mis notas.
Nakouření Švihák (la traducción del nombre sería Dandi Ahumado) se presenta con un ámbar muy oscuro y límpido coronado con una buena cantidad de espuma bien esponjosa y duradera, elegante cerveza, como un dandi. El aroma es muy, muy suave, nada que ver con lo que promete la etiqueta, hay café torrado dulce y estirando las fosas nasales se puede detectar algo de ahumado tipo tocino, pero eso quizás porque sabía lo que estaba buscando. El sabor, por suerte, es bastante más intenso. Café fuerte, ligeramente endulzado combinado con azúcar negra, el ahumado, bastante suave, aparece a mitad del trago y no se queda por mucho tiempo. Al final, el azúcar negra termina volviéndose casi regaliz dejando un lindo regusto entre seco, amargo y tostado. No está nada mal, un poco mejor de lo que esperaba, teniendo en cuenta su elaborador.

Sin embargo, como fanático de las cervezas ahumadas que soy, me hubiese gustado mucho más si las notas a tocino hubiesen sido más fuertes. Pero hay que ser objetivos, no se puede esperar algo como Schlenkerla Märzen de una cervecería industrial checa. Pivovar Eggenberg no apunta a satisfacer los gustos de un creciente, pero aun demasiado pequeño nicho, sino a ofrecer al consumidor promedio algo novedoso, pero no demasiado radical.

Gustos y preferencias personales aparte, creo que todos los amantes de la buena cerveza en este país deberíamos celebrar Nakouření Švihák y desearle éxito. No sólo por el bien de su elaborador, sino porque de ser esta cerveza exitosa, seguramente habrá otros que decidan elaborar algo similar, tal cual ha pasado con las cervezas de trigo. A diferencia de estas, sin embargo, las cervezas ahumadas no requerirían de ningún tipo de inversión en tecnología o adaptar algunos de los procesos, ya que siguen siendo lagers, pero con una receta un poquito diferente.

Así que, ¿quién se anima? ¿Bernard? Standa, si me lees, ponete las pilas y sacá una versión rauch de la černý speciál, en estos momentos no puedo imaginarme otra cerveza que me haría más feliz.

Na Zdraví!

14/5/10

Cuidar el producto

Mucho se ha hablado en este y otros blogs sobre las "Malas Cervezas". No "mala" en el sentido de "no me gusta", sino mala en el sentido de "mal hechas". Hay micros que a sabiendas sacan al mercado productos fallados, lo cual, además de ser una total falta de respeto por el consumidor, demuestra una falta de visión que bordea lo estúpido. A fin de hacer algo de dinero en el corto plazo arriesgan arruinarse en el largo plazo, ya que pocos son los consumidores que van a volver a comprar un producto nuevo que les repugnó, mientras que muchos serán los que recomienden a quien quiera oír que eviten tomar esa bazofia, sea esta "artesanal", "industrial", doméstico o importado.

Pero para ser justos, muchas veces sucede que cervezas que salieron de la fábrica en perfectas condiciones igual nos llegan en mal estado por culpa de factores diversos, malas condiciones de transporte o almacenaje, insuficiente rotación o deficiencias en las bocas de expendio, etc. El elaborador, entonces puede decir "La culpa no es mía, una vez que el barril/la botella sale de mi fábrica pierdo todo el control sobre ellos" y nadie puede discutir su argumento.

¿O no?

Si nos ponemos a pensar un poco, eso de "perder el control sobre su producto" si bien es cierto, no deja de ser bastante relativo. ¿Cuántas son las micros en donde alguien se toma el trabajo de visitar los lugares que venden sus productos para ver en qué condiciones estos llegan al público? ¿Cuántas son las micros que se sientan a hablar con potenciales compradores y les explican el cuidado que sus cervezas requieren? ¿Cuántas son las micros que se niegan a vender sus cervezas a aquellos que no estén dispuestos a darles tal cuidado?

Y antes de que me empiecen a insultar en todos los idiomas posibles. Sé muy bien que montar una micro cervecería y hacerla funcionar no es ningún chiste, crisis o no, y que cualquier manguito, sea de quien sea, es bienvenido. Pero también hay que ver las cosas en el mencionado largo plazo.

La realidad es que de cerveza la mayoría no sabe nada y le interesa aun menos, y esto lamentablemente también incluye a muchos de los que venden la bebida. A esto hay que sumarle que los consumidores actuamos de manera extraña. Cuando nos toca una mala botella o vaso de una cerveza que conocemos, le vamos a hechar la culpa a la suerte, pero cuando nos toca una mala botella o vaso de una cerveza que no conocemos, en especial una cerveza "artesanal" con toda su halaraca y en ocasiones elevado precio, le vamos a hechar la culpa al productor. Pocos serán los hosteleros o dependientes que sabrán, o querrán, aclarar las cosas y es muy probable que ante una queja digan "que cuando la tomé en la fábrica estaba muy buena", "que cuando pinché el barril la semana pasada, estaba exquisita" y cosas por el estilo.

No estar concientes de situaciones como estas y, en la medida de lo posible, no tomar las precauciones para evitar que sucedan es no saber cuidar bien de su producto y marca.

Na Zdraví!

12/5/10

Alternativa 2010

No, no se trata de ningún partido político.

El Festival de la Cerveza Checa está a punto de comenzar y , en el mismo día, Zlý Časy dará también comienzo a su propio mini-festival alternativo o, en palabras del propio Hanz, parásito.

En realidad, más que un festival se trata de una suerte de desfile cervecero. Al igual que el año pasado, la oferta será sólo de productos de micro-cervecerías de toda la Rep. Checa, esperan llegar a un total de 50 representadas con al menos una cerveza, entre las confirmadas se encuentran los nuevos brewpubs en Kladno, Most, Pácov, además de las siempre presentes Kocour, Matuška y Kácov. Todas van a ser servidas desde 27 grifos (se van a instalar tres en el patio) y estarán disponibles en medidas de 0.5 y 0.3l.

Así que si están en Praga entre el 14 y el 31/5 y ya estuvieron en el festival grande (o no), dense una vuelta por Nusle para disfrutar de uno bastante más tranquilo.

Na Zdraví!

Festival Zlý Časy
14-31/5
Čestmírova 5
+420 723 339 995
Praha 4

10/5/10

¿Valió la pena el viaje?

Es increíble la cantidad de nuevos brewpubs que han abierto en los últimos meses y más todavía, la cantidad que están en vías de ser abiertos antes de que termine el año, y se está volviendo bastante difícil estar al tanto de todas las novedades. (a propósito, el otro día me contaron dónde se abrirá uno de los brewpubs misteriosos de Praga, y tiene muy linda pinta)

Un par de semanas atrás pude por fin ir a visitar uno estos nuevos brewpubs, U Kozlíku, en la cercana ciudad de Kladno, que abrió a fines del año pasado.

Tenía una pausa bastante larga. Terminé con mi primer cliente cerca de la estación del tren que va a Kladno y el horario no podría haber sido mejor. No eran las 10:30 y ya estaba en mi destino. Bueno, eso creía. Me bajé una estación antes. No importa, el día estaba lindo, era temprano así que una vez que me orienté emprendí la caminata hacia el centro de la ciudad, pasando por algunos de los ejemplos más notables del buen gusto de la arquitectura comunista (lean esto con el tono más sarcástico que puedan imaginarse).

El brewpub está cerca de la peatonal T.G. Masaryk, la principal calle comercial de Kladno. De afuera tiene pinta de lugar al que nunca entraría, enormes carteles de Gambrinus anunciando un Sport Bar, no gracias. Por suerte había sido advertido al respecto así que crucé la puerta sin necesidad de tomar demasiado coraje.
El salón, bastante grande, estaba repleto, eran un poco después de las 11 y mucha gente había ido a almorzar. Al fondo se podían ver las ollas recubiertas en el obligatorio cobre. Lamentablemente nadie estaba cocinando, tenía ganas de conocer al cervecero y charlar un poco con él. 

Encontré una mesa libre en el peor lugar, cerca de la puerta a la cocina. La camarera vino rápido y le pedí una cerveza. Se fue antes de que le pueda pedir el menú. Que luego me trajo con algo de mala cara. Por suerte parecía que estaba enojada consigo misma por habérselo olvidado, porque luego fue muy amable.
La cerveza que pedí fue la desítka, tenía sed y además, siempre es bueno empezar por la más ligera. Rica, algo maltosa, herbal con las levaduras que se encuentran al borde de volverse molestas, pero que terminan dándole una vuelta más a una cerveza simple y satisfactoria y a 17CZK el medio litro, un lujo.
Lo mismo no puedo decir de la comida. Sé que por 49CZK en estos días no se puede esperar mucho, pero con gusto hubiese pagado más por algo mejor. No había nada malo (ni demasiado bueno) con la carne de cerdo ni con los knedlíky, he comido peores. El problema estaba en la salsa, una U.H.O. (universalný hnědá omáčka - salsa marrón universal) de esas que le dan mal nombre a la cocina checa. Cuando está preparada de manera casera esta salsa puede ser muy rica. La que me sirvieron en Kladno había empezado su vida en un sobre de Vitana.

El resto de los comensales no parecía tener problemas con la salsa y parecían estar disfrutándola. Claro que puede ser porque la mayoría eran fumadores compulsivos con las papilas gustativas arruinadas de tanto faso barato. Lo cual también explica un poco el por qué había en las mesas más vasos de la más cara Gambáč que de la cerveza de la casa. Por otro lado, esto es un alivio, porque dudo mucho que la microcervecería tenga la capacidad para satisfacer tal demanda, las ollas deben ser para dos, máximo tres hl.

Mientras terminaba mi cerveza, pensaba qué podría pedir a continuación. No iba a hacerle asco a otra desítka, pero quería probar algo más. La camarera tomó la decisión por mí y me trajo otra desítka. Me gusta cuando me traen cervezas sin que las pida.

Ya no me bancaba más la baranda a aceite viejo que emanaba de la cocina cada vez que abrían la puerta y podía sentir como se me estaba empezando a pegar en la ropa. Por suerte se desocupó una mesa en otra parte del salón y después de pedirme una tmavé (černý, me corrigió la camarera) tomé mis cosas y allí me fui.
Mientras esperaba por mi cerveza oscura (perdón, negra) pensaba si la desítka valía la pena el viaje. Más barata imposible, pero tampoco es mejor que las desítky de Kácov o Kout, que las puedo tomar sin problemas en Praga. Ahora, la černý, WOW! Una lager negra como las que a mí me gustan y que pocos hacen. Cacao intenso, café espresso fuerte con un toque de azúcar unas suaves notas de frutas pasas al final. Deliciosa, magnífica. El precio, 19CZK. Casi que me dan ganas de mudarme a Kladno. 

Estaba terminando el vaso y pensando si sería una buena idea pedirme otra, había tiempo, pero todavía tenía que dar una clase más... Qué linda es la vida cuando uno no tiene que preocuparse en tomar este tipo de decisiones fundamentales. El serivicio sabía lo que quería mejor que yo mismo. Un segundo vaso de černý se materializó frente a mí y resolvió mis dudas. Yo mismo no podría haber tomado una decisión más acertada, disfruté esa pinta todavía más que la primera.
Les juro que estaba tentado a quedarme, pero antes de que las camareras puedan leer mis pensamientos pedí la cuenta. Algo gracioso pasó cuando estaba pagando. La camarera se había olvidado de anotar la comida. Se lo advertí y pagué el precio correspondiente. La mujer me llenó de halagos y agradecimientos. Por un momento pensé que me iba a dar un beso (pero eso hubiese sido porque soy hermoso y encantador).

Así es que fui a la estación Kladno-Město, justo para tomar el tren de vuelta a Praga con tiempo de sobra como para deshacerme del olor a frito y cigarrillo que me había quedado pegado.

En el viaje de vuelta me puse a pensar de nuevo si había valido la pena ir hasta allí. Bueno, sí. Teniendo en cuenta la circunstancias, no puedo quejarme. Es cierto que la comida no estuvo nada buena y el lugar, ya tan temprano, estaba demasiado lleno de humo para mi gusto. Pero las cervezas me habían gustado mucho y el servicio fue muy agradable. No sé si voy a ir de nuevo, creo que prefiero esperar hasta que alguna de estas cervezas asomen la cabeza en Praga, a menos claro, que haya otra cancelación que me de suficiente tiempo y esté cerca de la estación de tren (pero creo que en esa ocasión voy a ir a comer algo en otro lugar).

Na Zdraví!

Starokladenský pivovar U Kozlíků
Třída ČSA 3230, Kladno
starokladno@starokladno.cz
GPS: 50°8‘49.266"N, 14°6‘11.76"E

9/5/10

Dos en uno

Me gusta buscar buenas combinaciones entre cerveza y comida, pero, como ya dije antes, la mayoría de las veces ni me molesto, en especial cuando voy a almorzar a una hospoda. Allí me siento, me pido una cerveza que tenga ganas de tomar y después pido lo que más me interese del menú de almuerzo.

Eso fue justamente lo que hice el otro día cuando paré en Pivovar Bašta, uno de los mejores lugares en Praga para ir a almorzar. Por lo general ya no suelo pedir sopa, pero justo ese día tenían una de mis favoritas, kulajda y no me pude resistir. Como plato principal me pedí un guiso de res con espinaca y kendlíky de papa. La cerveza que elejí fue la polotmavé, porque me gusta un poco más que la světlý (con la reciente expansión, parece que este brewpub ha finalmente dejado atrás los problemitas de consistencia relacionados con la capacidad).

El lugar estaba repleto y los grifos estaban algo temperamentales, así que la sopa (que estaba espectacular) llegó antes que la cerveza. El primer sorbo me sorprendió al punto que pensé que habían modificado la receta. Nunca antes había sentido los Saaz tan al frente en esta cerveza, sea lo que sea, me gustó mucho, iba de maravillas con la sopa.

Un poco después de haber terminado la kulajda llegó el plato principal, que también estaba muy rico. Cuando luego de un par de bocados tomé un poco de mi polotmavé noté algo muy curioso, la cerveza había cambiado, el lúpulo ya casi no se sentía y había sido reemplazado por las notas acarameladas de las maltas. Notable. Fue como tener dos cervezas en el mismo vaso. Nunca antes me había pasado algo así y a ustedes?

Na Zdraví!

7/5/10

Relatividad

Ayer pasé un día genial con mi amgio Todd, de USA con quien compartimos muchas cervezas en varios lugares mientras hablábamos de sus impresiones sobre la cerveza checa, lo que está sucediendo al otro lado del charco y cultura cervecera en general.

Todd tuvo la enorme amabilidad de traerme tres muestras muy variadas de cervezas "artesanales" de su tierra, entre ellas, y un poco a modo de chiste, me trajo la Collaboration No. 1 de Boulevard Brewing Co., que se define a sí misma como una "Imperial Pilsner".

Además de hacerme reír un poco (la ridiculez del nombre no me deja de fascinar) me hizo acordar de algo que noté luego de haber escrito mi entrada sobre este "estilo" (para llamarlo de algún modo).

Mientras tomaba la Primátor Rytířský 21%, una de las muestras locales de Císařský Světlý Ležák (como estamos en la Rep. Checa, no se la puede llamar Pilsner) vi que la etiqueta del reverso tenía textos en checo, alemán y eslovaco describiendo la composición de la cerveza que en checo se denomina Světlý Speciál; en alemán, Helles Bock y en Eslovaco (y esto le va a encantar a más de uno) Světlý Porter, Porter Rubia, para los que todavía no entendieron. Sí, Porter Rubia.

Y todavía hay gente que piensa que los estilos son algo inmutable, uniforme y fácilmente categorizable.

Na Zdraví!

6/5/10

"La Reunión" está tomando más forma

Esto de la Reunión Internacional de Blogueros Cerveceros empezó como una idea medio loca que me he tomado bastante en serio, tanto que en un momento decidí que buscaría un socio para el proyecto, Sdružení přátel piva. El otro día me reuní con su presidente, Tomáš Erlich y mientras tomábamos un par de cervezas hablamos de lo que se podía hacer.

Hay importantes noticias. Muy importantes.

Primero. Espero que nadie haya comprado pasajes ya porque la fecha ha tenido que ser cambiada. La reunión será una semana antes, 15-16 de octubre. El motivo del cambio es la segunda noticia. El motivo por el cual busqué el apoyo de SPP era el programa del viernes, quería que gracias a los contactos que tienen con casi todas las cervecerías del país me ayuden a organizarlo. Lo que Tomáš me propuso me pareció muy interesante: Visita a Pivovar Žatec y al museo del lúpulo de la ciudad, visita a Pivovar Matuška, que no está abierto al público y una parada en Berounský Medvěd para terminar el día con una cena/recepción en las instalaciones de una antigua cervecería. ¿Qué tal les gusta?

El costo por persona dependerá en gran medida de la cantidad de gente que venga y todavía no tengo los números. Si les interesa, háganmelo saber. Me gustaría ya empezar a tener una idea más concreta de cuánta gente va a venir. De más está decir que los que quieran participar del programa del viernes van a tener que venir como muy tarde el jueves a la noche, porque va a empezar a la mañana.

Una cosa más, Tomáš me dijo que SPP puede ayudar con el tema de alojamiento a buenos precios.

El resto, por ahora, sigue igual. Día libre el sábado, hasta las 17 que empieza la sesión en Zlý Časy.

Na Zdraví!

3/5/10

Saldando una deuda

Hacía rato que le debía una reseña a Kulový Blesk, pero tenía ganas de probar la comida primero, algo que por varios motivos no pude hacer sino hasta el otro día.

Kulový Blesk está ubicado en Sokolská, una de las peores arterías praguenses, ejemplo de la falta de visión del regimen comunista (a quién se le puede ocurrir trazar una autopista cruzando el centro de una gran ciudad, es la única en el mundo que tiene que detenerse para dejar paso al tranvía). Es tremendamente ruidosa, caminar por allí es horrible (ni me quiero imaginar lo que debe ser vivir) y el tráfico peatonal es casi inexistente. De no ser por el serivdor Pivní Info no creo que lo hubiese encontrado. Hubiese sido una verdadera lástima. A nivel de la calle hay un agradable y sorprendentemente poco ruidoso patio (sin servicio), la hospoda propiamente dicha se encuentra en un profundo sótano dividido en varios salones pequeños. Todos son no fumadores y están decorados de manera bastante agradable, mobiliario baqueteado, pintado a mano y paredes cubiertas de carteles y fotos de clásicos de la filmografía checa, lo cual le da al lugar una atmósfera más de café-restaurante que de pub.

Se trata de una de las varias hospody cuyos dueños han decidido abandonar las grandes marcas y adoptar el modelo de cervezas rotativas, en este caso en nueve grifos con selecciones algo inconsistentes en lo que respecta a la variedad. Entre las cervecerías con presencia más o menos permanente se encuentran Primátor, Kocour, Matuška y últimamente parece que Kout (el otro día la tenían mejor que en Lípy), todas en muy buenas condiciones.

La comida, teniendo en cuenta lo que pedí el otro día y las referencias que he recibido, no es nada memorable, pero aun así bastante buena (el spanělský ptáček y su salsa estaban buenísimos, no tanto así el arroz).

Pero lo mejor de Kulový Blesk, y lo que mejor impresión me causó desde el primer día, es el servicio. Como Pivovarský Klub en sus mejores días, los camareros están bien informados sobre las cervezas que están vendiendo. Las veces que he ido en las tempranas horas de la tarde, cuando la hospoda está bien tranquila (¡cómo me gusta ir a tomar algo a esas horas!) quien sea que haya estado atendiendo me preguntó qué tal me gustaba la cerveza que estaba tomando, pero no en la manera robótica común a las cadenas de restaurantes, sino con genuino interés que más de una vez desembocó en una conversación sobre el resto de la oferta u otras cervezas que tenían preparadas. Y no sólo están informados, sino que son capaces de recomendar. En mi visita durante el almuerzo el lugar estaba bastante lleno y aun así el servicio con gusto se tomaba el tiempo necesario para explicarle a aquellos que esperaban encontrar Pilsner Urquell la oferta cervecera del día y sugerir basado en los gustos de los clientes, en cada caso, dejándolos satisfechos.

Definitivamente un lugar muy recomendable y que merece mayor reconocimiento. Si están en Praga, no se lo pierdan

Na Zdraví!

Kulový Blesk
Sokolská 13, Praga 2
+420 721 420 859

PS: Disculpen la falta de fotos. Creo que perdí las que tenía, prometo agregar algunas en cuanto pueda...