26/2/10

Una idea loca

Tener que pasar más de media hora en un bondi para ir a Praga o volver a casa tiene sus ventajas, tener tiempo para pensar, mucho de lo que escribo se me ocurre en esos viajes y a veces me viene alguna que otra idea que va desde lo brillante a lo estúpido. De cuál de los extremos está más cerca esta, es algo que ustedes sabrán juzgar:

Tengo ganas de organizar un encuentro de blogueros cerveceros en Praga, en el Otoño. A algunos de ustedes ya he tenido el gusto de conocer personalmente, y me gustaría volver a verlos y hay muchos más con quienes aun no he tenido la oportunidad de sentarme a compartir unas piva y me gustaría mucho hacerlo. Estoy seguro que son varios los que piensan igual.

El encuentro sería durante un fin de semana, en octubre. Podría incluir, además de una sesión en Zlý Časy, alguna visita a una cervecería cercana a Praga.

Qué les parece? Alguno de ustedes tiene ganas? Dejen un comentario o manden un mail, a ver cuántos juntamos.

Na Zdraví!

La Ronda #21: Alabanzas Apresuradas

Luego de un par de tropiezos y sustos parece que La Ronda retoma su ritmo habitual. En esta ocasión son los muchachos de Hipos Urinatum que invitan proponiendo un tema muy interesante:
"¿Alguna vez habéis probado alguna cerveza por primera vez, que en el momento os pareciese una casi completa perfección, a la que más adelante hayáis dado una segunda cata y vuestros pareceres ante esta cerveza hayan disminuido sustancialmente? No me refiero a que la segunda vez os parezca una mala cerveza, sino que no haya llegado a los niveles épicos que alcanzó en vuestro primer paladeo, cuando incluso os atrevisteis a ponerla en vuestro top 5 personal."
Creo que esto es algo que nos ha pasado a casi todos. Probar una cerveza diferente a lo habitual, por lo general más fuerte, que nos fascina y nos encanta, pero que al volverla a tomar luego de un tiempo nos encontramos que no sólo la cerveza ya no nos gusta tanto, sino que tampoco estaba tan buena.

Yo podría dar un ejemplo con la Paunlaner Salvator, pero es algo de lo que ya he hablado, además, había pasado casi una década entre la vez que la probé por primera vez y me maravilló y la vez que la volví a tomar y me decepcionó por su monotonía. El caso de Pardál Echt es mucho más reciente, de apenas unos meses.

La primera vez que probé la jedenáctka de la marca barata de Budvar fue en una cata ciega que tenía como fin compararla con otras dos cervezas nuevas en su categoría. Para mi gran sorpresa, Pardál resultó ganadora, por poco, pero sus notas a lúpulo fresco me gustaron más que las más maltosas de Primátor 11%. Terminé con las otras botellas que tenía y medio que me olvidé de ella.

Hace poco la volví a tomar y me la encontré con mucho menos balance que la primera vez, ya no me gustó tanto y hoy prefiero la Primátor. Puede que la cerveza haya cambiado, y no para mejor, o también es posible que esos sorpresivos lúpulos frescos que sentí en la cata ciega hayan sido capaces de esconder algo que siempre estuvo allí.

Sea lo que sea, hoy prefiero evitar Pardál Echt.

Na Zdraví!

24/2/10

Imperial, las pelotas!

La primera vez que vi el término "Imperial Pilsner" fue en la etiqueta de Mikkeller Draft Bear, la cerveza con la cual recibí el año. No fue algo que tomé demasiado en serio, pero un poco después Pepe decidió abrir su nuevo blog Mundo Cereal con una reseña a una Imperial Pilsner Holandesa. Vuelvo a ver este estilo mencionado unas semanas más tarde en Appellation Beer, donde Stan nos cuenta sobre la cerveza que el maestro cervecero de Orval fue a cocinar en Kansas City.

Parecía entonces que lo de Mikkel no era una broma, al menos no una intencional. Haciendo una búsqueda intensiva en Google (es decir, ir hasta la segunda página de los resultados) me encontré con varias meniones a "Imperial Pilsners", que según un blog cuyo nombre no recuerdo, parecen estar en todos lados.

Qué es una "Imperial Pilsner", seguro se estarán preguntando. Es una Pale Lager fuerte, con un ABV que ronda el 8%.

WOW!!!! Una Pale Lager fuerte!!! Qué innovadores!!! Cómo es que a nadie se le habia ocurrido antes?

Un momento! Sí que se les ocurrió. Y hace rato! Acá tienen dos ejemplos checos. Primátor Rytířský 21% y 9%ABV y Jihlavksý Grand con 18º Plato y 8%ABV. Ambas se vienen elaborando desde hace años. De hecho, releyendo mis comentario sobre la Draf Bear veo que me había parecido a la Grand, pero con lúpulos diferentes.
La comunidad cervecera ya ha discutido varias veces el tema de los nuevos estilos, hay voces a favor, voces en contra. Yo estoy de acuerdo con Thirsty Pilgrim cuando dice que todas las cervecerías deberían poder experimentar con levaduras y lúpulos sin que luego alguien las trate de encasillar en un estilo imaginario.

Pero más allá de eso, Black India Pale Ale podrá ser no tener ningún sentido lingüístico, pero al menos es algo novedoso. Ahora, Imperial Pilsner, de nuevo no tiene nada.

Dos preguntas. Incluirá el BJCP a "Imperial Pilsner" en su lista de estilos? Y quién va a ser el primer tarado que diga que una de estas cervezas "no se ajusta al estilo"?

Na Zdraví!

22/2/10

Cuestiòn de imagen

El otro día, Mark, en su blog Pencil&Spoon (muy bueno, lo recomiendo), escribió una muy interesante entrada sobre Cerveza y Vinos, que en realidad sigue una discusión que hace rato se viene llevando a cabo y tiene origen en esa frase "La cerveza es el nuevo vino".

Que la cerveza es el nuevo vino es algo que para mí no tiene ningún sentido. Da a entender que la cerveza es una bebida menor, cuando en realidad no lo es, de hecho, es una bebida más versátil y variada que el vino. Sin embargo, entiendo de dónde viene y por qué. Al consumidor hay que hablarle en términos familiares que pueda asociar con algo que ya conoce, lo cual es un poco el punto que Mark quiere hacer.

Pero no es esto lo que quería discutir, sino los orígines de la diferencia que existe ente el vino y la cerveza en la mente del consumidor promedio.

El enigmático Cooking Lager en su comentario dice que el motivo es que el vino fue siempre una bebida importada e, históricamente, sólo al alcance de las elites. En parte cierto si hablamos de países como Inglaterra, pero la realidad es que en países o regiones productoras de vino, este es también considerado una bebida más sofisticada, incluso cuando históricamente siempre ha sido consumido por todos los niveles sociales.

La razón, a mi entender es que la mayoría percibe al vino como bebida, mientras que la cerveza es percibida como marca o casi como un producto genérico. Si no me creen, pregúntenle a alguien cuál es su vino favorito y es muy probable que le respondan Tinto de Riberas del Duero, Torrontés de Cafayate, y cosas por el estilo. Pregúntenle después cuál es su cerveza favorita y oirán Pilsner Urquell, Guinness, etc.

Es que al vino se lo asocia con conceptos con mucha mística y romanticismo como cosecha, varietal, terruño, buen año, mal año, etc.

Sí, todo esto es abusado por el marketing, pero sigue siendo algo factual. Si un vino fue elaborado con uvas de la región de Bordeaux cosechadas en 2006, va a ser un Bordeaux 2006, no importa su calidad. La cerveza, lamentablemente, no cuenta con nada parecido en la mente del consumidor promedio. Frases como "ingredientes selectos" carecen de todo significado concreto y se utilizan para vender hasta comida para gatos.

Mucha de la culpa, sí, la tienen las macros, pero hay que ser justos y decir que el proceso mismo de elaboración de la cerveza no hace las cosas nada fáciles.

Hace poco con alguien vinculado a la industria del vino en Argentina me contó la sorpresa que se había llevado al leer lo complejo que es hacer cerveza. En su forma más básica, hacer vino es algo simple de explicar. Se cosecha la uva, se la pone a fermentar, se le extrae el jugo, se lo pone a madurar por un tiempo determinado y ya está, tenemos vino. Todo esto se puede ilustrar con bellas imágnes de viñedos en laderas soleadas, trabajadores recogiendo la vid a mano, una barrica de roble en una bodega oscura y un veso de vino. Ni siquiera hacen falta palabras. Intenten hacer algo parecido con la cerveza (empezando con el malteado), buena suerte.

Todo esto, junto con el apoyo de los medios, ha logrado que la gente sea capaz (o al menos esté convencida que puede) entender al vino a un nivel mayor que el que entienden la cerveza.

Y sin embargo, es todo eso necesario? Realmente hace falta explicarle al consumidor promedio por qué una Pale Ale belga es diferente a una Pale Ale inglesa, en tanto sepa que las diferencias existen?

Mucho antes de ponerme a divagar en este blog, yo era un tipo con mucha curiosidad cervecera, siempre quería probar cervezas nuevas, o mejor dicho, marcas de cerveza nuevas. En ocasiones me encontraba con cervezas notablemente diferentes. En ese entonces no me preguntaba los motiovs de tales diferencias, lo único que me importaba era si la cerveza me gustaba o no.

Na Zdraví!

19/2/10

Gringo come home...

Las "Craft Beers" yankis gozan una enorme fama y muchas de ellas han servido como modelo a cerveceros artesanales del mundo entero. Por supuesto, como buen entusiasta cervecero, tenía muchas ganas de tomarlas, pero me había resignado a que nadie estaba interesado en importarlas. Intenté ver si podía hacer algo por mi cuenta, pero mis finanzas no lo permitían. Por suerte, me encontré con alguien con las mismas ganas que yo y que sí estaba en condiciones financieras para darse el gusto, Hanz, el dueño de Zlý Časy. Estaba teniendo bastante éxito con especialidades alemanas y de otros países que había estado ofreciendo desde sus refrigeradores y tenía muchas ganas de expandir la oferta con algo que nadie hasta entonces había ofrecido, al menos no de manera regular. Así que empezamos a trabajar juntos. Lo ayudé en la búsqueda de proveedores y lo asesoré sobre cuáles cervezas traer.

Hace unas dos semanas se fue para Amsterdam a buscar las cervezas que habíamos elegido juntos, con la ayuda también de un par de štamgasty del templo cervecero de Nusle, y me dio unas muestras en agradecimiento por mi ayuda y también para que las mencione en mi blog.

Qué lindo fue por fin tener la oportunidad de probar cervezas sobre las cuales había oido hablar tanto y tan bien por tanto tiempo. Y qué mejor para empezar el recorrido que una de las más icónicas: Sierra Nevada Pale Ale.
Sierra Nevada Pale Ale es una cerveza de ámbar intenso, coronada por espuma de notable duración. En los aromas se perciben notas cítricas acompañadas de suave pino con un fondo frutal casi veraniego. Al paladar es una maravilla de balance entre los lúpulos y las maltas, todo envuelto en un cuerpo sedoso. No voy a decir que me resultó una cerveza epifánica, pero sí lo puede llegar a ser para alguien que recién se inicia en el mundo de las cervezas "artesanales". Para alguien como yo, es una cerveza genial para tomar todos los días, es capaz ser algo que se toma mientras se hace otra cosa y a la vez es gratificante si se le dedica algo más de atención.

Subiendo el volúmen alcohólico, el recorrido me llevó a las dos muestras de Flying Dog, Snake Dog y Double Dog.
Abrí primero la más ligera, la IPA con 7,1% ABV, Snake Dog es otra cerveza notable. Intensos aromas a frutas tropicales "jugosas" en una base de almíbar suave terminando en cáscara de naranja. Hasta ahora, la Dobbel Dose de Haandbryggeriet había sido la mejor IPA (double o simple) que había tomado. Lamentablemente, no la puedo comparar lado a lado con la Snake Dog, pero si no tenemos un nuevo ganador, seguro está muy cerca. Fantástica cerveza. El lúpulo amenaza con descontrolarse y hacer todo tipo de estragos, pero por suerte la malta mantiene la correa con mano firme y la va acortando hasta que ambos sabores se mezclan disipándose hacia el final y dejando paso a un pomelo suave, pero persistente. Deliciosa.
Esa noche, después de la cena, subí el volumen a 11,5 con la Double Dog y sus más que respetables 85 IBU. Otra maravilla, con un intenso "dry hopping" que lleva el ritmo de manera casi enloquecida y se mantiene durante todo el trago y bastante después de este. No es una cerveza para principiantes. De cuerpo untuoso, almibarado con mucha ralladura de pomelo. Me gusta describirla como una cerveza en tres capas, lúpulos muy cítricos, malta muy frutal y madera quemada. Por momentos tienta a que la tomemos rápido, pero no nos deja, nos obliga a tomar despacio y disfrutar cada gota. Fantástica.
Al día siguiente no pude esperar más y abrí la Hercules Double IPA de Great Divide Brewing Co., para mí la menos conocida, pero muy recomendada por Hanz, y qué razón tenía. De color Ambar oscuro. Con aromas que recuerdan a vainilla, fruta tropical y caramelo. Una de las cosas notables de esta genial cerveza es que a pesar de tener también 85 IBU y 9,1% ABV, comparado con los 11,5 de la Double Dog, Hercules es una cerveza bastante menos amarga. Aquí la coreografía la dicta la malta con toques de nueces acarameladas. El amargor está, pero en el fondo, haciendo lo que en otras IPA suelen hacer las maltas, otorgar balance, y toma protagonismo recién al final. Muy, muy rica cerveza.

Cerré este paseo cervecero con la cervecería más legendaria de todas, Anchor Brewing Co. y su Barley Wine, Old Foghorn.
Había probado antes algún Barley Wine? Lo dudaba, pero después me acordé que X-33 tiene mucho de las características que habia visto mencionadas en este tipo de cervezas, a pesar de ser una lager. Y realmente las dos cervezas tiene muchos puntos en común sin llegar a ser parecidas. Old Foghorn de color ámbar oscuro tiene aromas que recuerdan a flores, mermelada y bizcochuelo. En el paladar predominan las frutas pasas, regadas de suave melasa. El amargor no es muy intenso, pero sí persistente y sirve para poder percibir mejor los distintos aromas y sabores sin que la cerveza pierda balance. El ABV de 9,4% está muy bien integrado, aparece, pica un poco la lengua y otorga una sensasión calor. Por momentos me hizo acordar al brandy griego Metaxa, que tanto me gusta. Deliciosa cerveza de postre, para terminar la noche mientras se escucha buena música.

Me gustaron, me gustaron todas. Me gustó mucho cuan distintas son y, por supuesto, lo interesantes que son como bebidas. Estoy muy contento que alguien se haya decidido a importarlas.

Y por las dudas si alguien se está preguntando. No, no gano ningún tipo de dinero con estas cervezas, ni por su venta ni por publicidad. Sí tengo un interés personal en que se vendan bien y por varios motivos que no tienen nada que ver con el económico. A: Son cervezas buenísimas y enriquecen nuestra cultura cervecera. B: Quiero que Hanz las siga importando para que pueda comprar estas y otras cada vez que tenga ganas de tomar una. C: Hanz es un amigo y quiero le vaya bien con esta inciativa.

Na Zdraví!

15/2/10

Nada de indulgencias

El otro día, las chicas de 2d2dspuma se mandaron una buenísima y muy larga tirada sobre lo que ellas esperan de las cervezas artesanales. Lo cual podría reducirse a buenas e interesantes (qué es lo que hace interesante a una cerveza es tema para otra discusión, pero el artículo, léanlo).

En los comentarios, Embracing Darkness, uno de los autores de Hipos Urinatum, expresa su acuerdo con lo dicho y agrega que él prefiere ser indulgente con las cerveceras artesanales, lo cual es algo que ya había visto mencionado en más de una oportunidad. El motivo, que montar una empresa de este tipo es algo muy difícil y que una mala crítica en alguno de los blogs de mucha difusión puede hacerles bastante daño.

Estoy bien conciente las dificultades y riesgos que implica empezar con una micro cervecería, de lo duro que es encontrar alguien que compre sus productos y no tengo ninguna duda de la creciente importancia que tienen los blogs y es por eso que me gusta mucho apoyar ese tipo de emprendimientos.

Pero qué si la cerveza es mala?

Y no me refiero a algo que no me gusta o me parece aburrido, sino a algo mal hecho. Realmente tenemos que ser indulgentes con esas cervezas y sus productores? Por qué?

Muchos de ellos no cuentan con equipos profesionales, no están preparados para elaborar cerveza de manera comercial, tienen poca idea de lo que significa control de calidad (y no, control de calidad no es "a mi primo y mis amigotes les gusta mucho") o simplemente no tienen el talento necesario pero igual esperan que compremos esos productos deficientes a precios que no son exactamente bajos.

Estoy convencido que esta gente no son cínicos que simplemente se subieron a una moda para hacer dinero rápido (si hay alguno que lo es, es un tarado, así que se lo merece). Seguro que, al menos la mayoría, son gente con mucho entusiasmo y pasión por la cerveza, pero la realidad es que hoy más que nunca el dinero hay que hacerlo valer y lamentablemente sus cervezas no lo valen y si algún comentario negativo mío o de otros blogueros les hace daño realmente lo lamento mucho, pero yo soy primero que nada un consumidor y opino como tal.

Ser indulgentes con ellos es ser injustos con aquellos que sí han invertido y siguen invirtiendo más tiempo y dinero en equipos, aprendizaje, control de calidad, etc a pesar de tenerla tan difícil como los otros al principio.

Na Zdraví!

14/2/10

Festival para guapos

Una vez más Honza Kočka organiza un evento que tiene como fin ampliar nuestra cultura cervecera. En esta ocasión la invitación es al Festival Desítek.

Aquellos que siguen este blog ya deben saber bien que "desítka" para los checos son cervezas de alrededor de 4%ABV, producto de una graduación Plato de 10%. En este caso, el 10 es su % de ABV, o sea, cervezas fuertonas.
Se van a presentar muestras de Bélgica, Dinamarca, Holanda y, por supuesto, locales. (puede que haya alguna yanki por ahí)

El festival se llevará a cabo en U Prince Miroslava, el próximo sábado 20 de febrero entre las 13 y las 20 hs. El precio de la entrada es de 100CZK.

Interesante alternativa cervecera para este invierno tan frío.

Na Zdraví!

12/2/10

Unas suecas

No, no voy a hablar de rubias tetonas. Este es un blog decente!

Algunas de las reacciones que mi blog generan son muy interesantes. Un día recibí un mail de Leif diciendo que las cervezas que su compatriota Gnoff me había traído no eran ni lo mejor, ni lo más intersante de lo que se estaba haciendo en Suecia, y que él intentaría poner remedio a ello.

Así fue que arreglamos encontrarnos una tarde. Pasé a buscarlo por su hotel y fuimos a tomar algo a Ferdinanda en Malá Strana (muy lindo lugar, altamente recomendable, y la Ferdinand Tmavý Ležák está en muy buena forma). Leif resultó ser un tipo de alrededor de 60 años, muy simpático y con muchos conocimientos cerveceros. La pasé muy bien con él.
En total me trajo 11 cervezas en una selección muy variada. La primera que abrí fue la Slotts Lager de Slottskälans Bryggery. Lamentablemente, creo que he perdido las notas de cata de esta cerveza, así que no puedo dar una reseña demasiado precisa. Por lo que me acuerdo, se trataba de una lager rubia correcta, sin nada fuera de lugar, pero tampoco nada demasiado bueno. Del tipo de cerveza que se toma sin prestar demasiada atención y con 5%ABV es fácil tomar varias (sin tener en cuenta el precio, claro). Lo bueno es que cuando fui a la bodega a buscar la botella vacía, me encuentro con que tenía otra cerveza de Slottskälans, una Red Ale, todavía sin abrir. Linda sorpresa, ya les contaré qué me pareció.
Más tardé abrí la Oppigårds Starkporter (5.9%ABV). De esta cervecería había probado su Golden Ale, que me había gustado bastante. La porter fuerte me gustó todavía más. Bien oscura, con espuma beige de poca duración, en el aroma se notan café dulce, cacao y pasas. Algo más corpulenta que otras porters que he tomado. El sabor no es muy intenso, pero sí tiene la suficiente complejidad para hacer de la cerveza algo para tomar despacio y disfrutar de sus notas de chocolate amargo, pasas y café. Cerveza ideal para una tarde de invierno.

Las dos siguientes eran de Nynäshamns Ångbryggeri. Gnoff me había traído so Ale Orgánica la cual me pareció fantástica. Tenía muchas ganas de probar la Bitter y la Lager.
Bedarö Bitter (4.5%) es de esperado color ámbar, con aromas que recuerdan a flores y algo de especias. En el sabor hay una fuerte presencia de clavo que no me sé si debería estar allí, pero de todos modos le da una vuelta de tuerca más a la cerveza, en el fondo se sienten flores y algo de fruta. Rica cerveza aunque poco memorable.
Mis sospechas de que esas notas de clavo no eran algo premeditado en la Bitter se reforzaron cuando me senté a tomar la Landsort Lager (5.3%). De color dorado pálido, sus aromas son parecidos a la anterior con las flores reemplazadas por hierbas. Es una cerveza refrescante, de cuerpo ligero. Sin embargo, esa especia que funcionaba bien en la Bitter acá termina desbalanceando la cerveza. Algo decepcionante.

Lief también me trajo dos botellas de Nils Oscar, la Rökporter y la India Ale.

Son pocas las veces que tengo oportunidad de volver a probar cervezas que alguien me trajo o me envío así que me pareció buenísimo poder sentarme a tomar estas dos cervezas una vez más. La Rökporter me pareció tan deliciosa como la primera vez, nada que agregar, tremendamente equilibrada y sabrosa. La India Ale en su momento no me había parecido la gran cosa, la definí como aburrida. Lief me recomendó que la tome con comida, y así lo hice. Acompaño una pizza casera con un par de tipos de queso, jamón y una salsa de tomate tirando a picante. Buena combinación. Por sí sola India Ale me sigue sin convencer, pero hay cervezas que se disfrutan mejor cuando acompañan comidas y esta es una de ellas.

Tengo más, todas de la misma cervecería, así que las dejo para otra ocasión.

Na Zdraví!

8/2/10

Una tendencia?

O es demasiado pronto para hablar de ello?

El año pasado, el consumo de cerveza cayó en creo que todo el mundo. La República Checa no es excepción. La baja aquí fue del 5% (con un 10% en exportaciones) según fuentes oficiales. Aquí no hay ninguna sorpresa.

Sin embargo, si observamos los números con más detalle podemos ver un par de cosas bastante interesantes.

Plzeňský Prazdoj, el grupo cervecero más grande del pais reportó una baja del 4.5%. Budvar, del 2%. Staropramen aun no ha dado a conocer sus resultados, pero no creo que vayan a ser mucho mejores, como tampoco creo que lo sean los de Heineken CZ.

Por otro lado, durante el mismo período K Brewery Trade reportó un incremento del 7% para sus seis cervecerías regionales, llegando a un volúmen de 850mil hl. Černá Hora, la flamante adquisición de KBT, también creció, un 5%.

Pero el resultado más impresionante es, sin duda, el de Svijany y Rohozec, con crecimientos de casi 17.5% y 16%, respectivamente. Svijany, el año pasado elaboró 385mil hl y su plan es llegar a los 400mil en 2010.

Y aunque no he podido encontrar números (tampoco los busqué demasiado), otro segmento que ha crecido es el de las micro cervecerias, que hoy representan un 3% de la producción total en la Rep. Checa. Puede parecer poco, pero recuerden que la mayoría de las micros son brewpubs que no embotellan ni distribuyen su producto. Es cierto que varias cerraron sus puertas el año pasado, pero quizás el mismo número, sino más (si alguien tiene la cifra exacta, será muy agradecido) han abierto, incluyendo las mini-industriales de Tambor y Chotěboř, quienes están muy satisfechos con sus resultados comerciales.

Al principio, los números me sorprendieron un poco. Pero luego me di cuenta que son un reflejo de algo que hace rato vengo viendo, al menos en Praga. Las cervezas regionales, o algunas de ellas, son más fáciles de conseguir que nunca antes, se las puede ver en cadenas de supermercados y en varios negocios. Recorriendo la cuidad buscando material para mi libro me he encontrado con varios lugares que ofrecen cervezas regionales de manera exclusiva, algunos son nuevos, otros han cambiado de proveedor, sea lo que sea, parece que les va muy bien, tal como lo demuestra el caso de Celeste con Kout. Están también aquellos que agregaron alguna cerveza regional o artesanal a su oferta, con bastante éxito también. Y claro, cómo me podría olvidar de la čtvrtá pípa, tal como se ha bautizado el fenómeno de las "cervezas rotativas", que no para de ganar adeptos, ya son un medio centenar en todo el pais los pubs que han adoptado este modelo. El dueño de Zlý Časy, que ha llevado la filosofía al extremo, me contaba el otro día que sus ventas de cerveza tirada se han duplicado en el transcurso de un año.

Alguien debe estar sufriendo, y casi no tengo duda de que son las macros. Mis observaciones empíricas (hace rato tenía ganas de usar esta frase) indican que la mayoría de aquellos que prueban estas cervezas "alternativas" se quedan con ellas, las buscan y las promueven. Esto coincide un poco con lo que Stephen Beaumont decía el otro día:  "Boire Moins, Boire Mieux" (Beber menos, beber mejor), quizás no tanto desde el punto de vista estilístico (aunque cabe decir que el número de cervezas "especiales" - mínimo 13° plato - se ha duplicado en los últimos tres o cuatro años), pero definitivamente sí desde el punto de vista cualitativo.

Demasiado pronto para hablar de una tendencia? Ni ahí!

Na Zdraví!

4/2/10

Aprovechando la invitación

Si bien comento sobre lugares que voy visitando en mis recorridos por la cuidad, la crítica a restaurantes, etc. no es el tema central de este blog. Es por eso que el mail que recibí de Restaurace Paprika unos días antes de las fiestas me sorprendió bastante.

Paprika es un pequeño restaurant húngaro ubicado en las entrañas de Holešovice. Su dueño, c quería invitarme a probar las salchichas caseras que hace su hermano, el cocinero del restaurant. Me encantan las salchicas, son geniales como snack cervecero, y las salchichas húngaras están entre mis preferidas. No creo que haga falta decir que acepté la invitación, en mi particular religión, rechazar una invitación a comer bien es un pecado capital que de no ser expiado se corre el riesgo de pasar una eternidad tomando Corona caliente servida en vasos de Kout na Šumavě.

Así fue que una tarde me acerqué hasta Restaurace Paprika. No fui con las manos vacías, llevaba conmigo unas botellas de cerveza para probar algunos maridajes y convidarle a mi anfitrión.
Paprika es un lugar chico, pero bastante acogedor, bien de barrio. La decoración y el mobiliario son muy básicos, sin pretensiones. Fui recibido por Lázsló. Me resultó un tipo muy simpático, es húngaro y hace ya varios años que vive en Praga. Me contó que el restaurant abrió en marzo del año pasado y que por suerte, ahora el negocio estaba funcionando bastante bien. Igual, me confesó, le gustaría mudarse a un lugar más atractivo, con más tráfico peatonal. Me explicó también de su afán en utilizar productos frescos, lo más auténticos posible, lo que no consigue acá, lo trae desde su nativa Hungria. El fin es elaborar platos típicos bien caseros.

Como aperitivo me trajo tres pedacitos de pan tipo húngaro untados con pastas a base de distintas grasas, kacsazsír, a base de grasa de pato; tepertőkrém, a base de grasa de cerdo frita y kolbászzsír tarjadarabokkal, a base de grasa de salchicha húngara con trozos de bondiola de cerdo. Los tres absolutamente deliciosos. El snack cervecero perfecto. Maridé los dos primeros con Svijanský Rytíř, el amargor de esta světlý ležák cortó muy bien la grasa resaltando los sabores de las pastas. Para el tercero intenté con Primátor 13%, que no estuvo mal, pero me gustó más la combinación con la Svijany.
El plato fuerte, o eso creía yo, vino a continuación, la prometida salchicha casera. Lázsló me contó que ellos mismos pican y aderezan la carne y la rellenan en tripas traídas de Hungría. Maravillosa, quizás la mejor salchica que he comido en mi vida en un restaurant, en serio. Tremendamente carnosa, con la justa cantidad de especias, cuyo sabor gana en intensidad a medida que la salchicha pierde longitud. Lo único que mucho no me gustó fue la tripa, muy delgada y blanda, prefiero las que son más duras, pero según László, es la que se utiliza para ese tipo de salchichas. El maridaje lo hice con la Primátor 13% y con la Herold Tmavé, esta última funcionó mucho mejor. El tostado se complementó muy bien con las especias. La salchicha vino acompañada de un plato de pickles mixtos, me encantó la col, que también hizo buena pareja con la Herold.

László luego me trajo otra ronda de panes untados, porción más grande esta vez, nuevamente fantásticos. Charlamos un poco más sobre comida y tradiciones culinarias húngaras y, en especial, sobre guláš, and how they prepare it. Me sirvió para seguramente poder mejorar me ya muy buen glášek. Cuando terminé con los panes fui al baño y al volver me encuentro con una muy agradable sorpresa, una porción del plato que habíamos estado discutiendo.
En realidad se trataba de vörösboros marhalábszárpörkölt, acompañado con algo parecido al cus-cus que los húngaros llaman tarhonya. Estaba un poco demasiado salado para mi gusto, pero aun así, buenísimo. Tremendamente sabroso, con la carne bien tierna, pero no seca ni fibrosa. Aquí sí que la Primátor 13% se lució. Sus notas acarameladas hicieron buena base para el plato.

Terminé llenó y con la panza muy contenta y muy satisfecho con mis maridajes. Le prometí a László que visitaría su restaurant con mi mujer una vez que el clima mejore un poco. La oferta cervecera de barril no es gran cosa, Pilsner Urquell y Kozel (estoy intentando convencer a Laszlo que cambie de proveedor), pero tienen la muy buena Maisel Weisse de alemania a 37CZK la botella de medio litro. Claro, también hay una interesante selección de vinos húngaros.

Realmente recomienodo mucho Restaurace Paprika, no sólo por la buena comida, sino porque sus dueños son gente honesta, muy trabajadora que se esfuerza por ofrecer la mejor calidad posible.

Na Zdraví!

Restaurace Paprika
Jateční 39
Holešovice - Praga 7
+420 722 064 214
info@restauracepaprika.cz

2/2/10

Anécdota de borrachos

Hasta cierto punto, los amantes de la cerveza checa no tenemos demasiado de donde elegir en lo que respecta a estilos, pero si estamos hablando de lagers de buena calidad, y en especial de cervezas de sesión, no podemos quejarnos. Es más, a diferencia de lo que sucede en la mayoría de los países, las "buenas cervezas" son muchas veces más baratas que las de las grandes marcas. Es por ello que a veces cuesta creer que haya tanta gente que siga tomando Gambrinus o Staropramen. Es fácil caer en la tentación de pensar que son todos unos tarados.

Tengo que confesar que en algún momento pensé así. Hasta hace más o menos dos años:

Un miércoles me junté a almorzar con mi amigo Mark, fuimos a Kralovství. Justo antes de encontrarnos los dos habíamos recibido la noticia que nuestros compromisos para el resto del día habían sido cancelados. El almuerzo, entonces, se extendió en tiempo y cerveza Černá Hora. Como los dos estábamos de buen humor, Mark sugirió que tomemos un chupito de algo para cerrar el encuentro. Le preguntamos a la camarera y nos dijo que tenía slivovice casero...

Tres chupitos y un par de cervezas más tarde, salimos de ese agradable restaurant de Žižkov caminando en pronunciada falsa escuadra. En camino a la calle Seifertová, Mark confesó que debía atender un urgente llamado de la naturaleza. Recordé que estábamos cerca de U Pižďucha, una hospůdka que en ese entonces vendía Staropramen, Svijany y Regent. Hacia allí fuimos.

Se trataba de un antro de perdición, pequeño, lleno de humo y de gente, donde ya a las cuatro de la tarde el que no estaba borracho se encontraba bien encaminado a estarlo. Encajamos de maravilla.

Pedimos una Svijany y una Regent y nos pusimos a hablar con la gente que compartía la mesa. Todos estaban tomando Staropramen. Cual pastor evangelista de canal de cable berreta empecé con el sermón. Acusé a todos de ser unos tarados. Les dije que no estaban tomando cerveza checa, sino brasileña y blandiendo mi půl litr de Máz como un talismás místico apelé a su sentido nacionalista y a su bolsillo. Cuando nos fuimos, varios habían visto la luz y los vasos con el logo de la cervecera de Smíchov ya no eran tantos.

Unas cervezas más tarde y en aun más pronunciada falsa escuadra nos despedimos de nuestros nuevos amigos para emprender el largo camino a casa. Mark se tomó un taxi, yo un tranvía. En el viaje me encuentro con uno de los borrachines con quien habíamos compartido tan buen momento. Arrastrando las palabras me confiesa que yo tenía razón, que Starpramen era una porquería, pero que él hace ya 30 años que la tomaba y era parte de su vida.

En ese momento, y por motivos más que evidentes, no estaba en condiciones de comprender tal verdad. Meses más tarde, durante la presentación en Pivovarský Klub de Chodovar, el dueño contaba de cómo, luego de la caída del Comunismo y la liberación del mercado, las que hoy son las grandes marcas aprovecharon la situación para expandirse de manera brutal. Tenían una ventaja enorme, podían garantizar la calidad de su producto. Muchas de las regionales no estaban en condiciones de hacerlo. Durante los 40 años anteriores casi no se habían realizado en ellas inversiones en mantenimiento o modernización de equipos. La gente se acostumbró a tomar las marcas que lamentablemente hoy siguen gozando de enorme popularidad sin darse cuenta de la degradación de su calidad con el paso del tiempo.

Hoy, las regionales y las micros están de a poco ganando más mercado, pero no la tienen fácil. Yo ya no pienso que el que toma Gambáč o Starouš es un tarado, el ser humano es un animal de costumbres y en tanto la cerveza se siga viendo como un producto genérico, no va a ser fácil que cambie.

Na Zdraví!