31/8/09

Pero, vaya qué sorpresa!

Antes de empezar, déjenme recordarles los productos que Primátor lanzó al mercado en los últimos años:

2003: Primátor Weizenbier, hoy, una de mis cervezas favoritas, cuya calidad supera a la de la gran mayoría de las cervezas de trigo bávaras que he probado.

2005: Polotmavé 13%. Para mí, la mejor en su categoría.

2006: English Pale Ale. La primera Ale de producción regular en la Rep. Checa. Más allá de lo auténtica que es o no, es fantástico que una cervecería industrial se anime a hacer una Ale en Lagerland

2008: Primátor Stout. Fantástica. Recientemente ganadora de Best of the World en la categoría Oatmeal Stout.

De más está decir, entonces, que cuando se supo que Pivovar Náchod estaría por presentar un nuevo producto, muchos fuimos los que nos entusiasmamos y nos preguntamos qué era lo que el "Especialista en Especiales" nos tenía preparados.

Bueno, resulto ser una peregrina Jedenáctká, una lager rubia de 11° balling. Nada demasiado especial en los papeles.

Algunos "culparon" a los nuevos dueños, LIF (dueños también de Svijany y Rohozec). La cervecería dice que la nuevo producto se basa en la receta de la primera cerveza elaborada allá por 1871.

Yo lo veo como uno de esos actores que desbordan talento quienes de tanto en tanto se ven obligados a aceptar un rol en una película de acción de Hollywood a fin de poder financiar los proyectos que le parecen más interesantes.

Desde ya, quería probar esta cerveza, después de todo, algunas de esas películas de acción puede que no tengan demasiada profundidad, pero a veces son entretenidas. Pero no quería probarla sola, quería compararla con otras dos jedenáctký que aparecieron recientemente en el mercado: Gambrinus Excelent y Pardal Echt (Pardál es una marca de Budějovický Budvar).

Así es, en menos de un año dos de las cerveceras más grandes de la Rep. Checa sacaron sendas cervezas rubias de 11° Balling. Muchos se han preguntado por qué.

La razón no es la crisis económica, tal como fue reportado en The Prague Post. Si la gente realmente quisiese ahorrar plata en cerveza, sin sacrificar demasiado el sabor, las cervezas regionales tendrían una participación de mercado mucho más grande, ya que invariablemente son más baratas que las de las grandes marcas (y en muchos casos, mejores).

La cateogría, o estilo, jedenáctká no es nada nuevo. Las primeras lagers rubias tenían esa graduación. Acercándonos un poco más en el tiempo, Zlatopramen en los últimos seis o siete años ha tenido bastante éxito con su "11", lo mismo podría decirse de Krušovice con su Mušketýr. Y hasta el grupo Plzeňský Prazdroj, dueños de Gambrinus, hace varios años que vende una jedenáctká, la Kozel Medium. Es más, las dos marcas checas más conocidas, son en realidad jedenáctký, pero es algo que no quieren que muchos sepan.

Para mí, la razón hay que buscarla en el lento, pero constante crecimiento de las cervecerías regionales. Si se les pregunta, muchas dirán que la lager rubia de 11° Balling es su producto mejor vendido.

He leído también que uno de los motivos detrás de la Excelent fue que, con ella, Gambrinus quería revitalizar un poco la marca, cuya popularidad parece que ya no es lo que era. Si Echt es una respuesta directa a la Excelent o no, difícil saberlo. La marca Pardál fue creada para competir con Gambrinus, pero al mismo tiempo, ya había oído el año pasado que Budvar tenía preparado un nuevo producto para el 2009.

Pero todo esto es irrelevante. Como siempre digo, lo más importante es lo que hay en el vaso. Así que lo mejor que se puede hacer es dejar que las cervezas hablen.

No tengo demasiado amor por Gambrinus o Pardál y sí le tengo cariño a Primátor. Como quería ser lo más objetivo posible, decidí hacer una cata ciega. Recluté la ayuda de mi mujercita para llenar los vasos y armado de una rebanada de pan, anotador y mis afilados sentidos, me sente a degustar.
Aspecto:
Las tres muesras se ven iguales. No hay diferencia. La falta de espuma en los vasos es un accidente. Más tarde, cuando terminamos las botellas, todas hicieron generosa, compacta y duradera espuma.

Aroma:
Muestra A: Fondo de caramelo, hierbas secas, un toque de menta. Luego aparecería algo de frutas maduras para darle más interés
Muestra B: Suave, algo de caramelo, resina. No demasiado bien integrado.
Muestra C: WOW! Lúpulo fresco, verano, pasto, flores, suave fondo acaramelado para darle balance. Fantástico.

Sabor:
Muestra A: Empieza frutal, maltoso. Termina seco. Rica, refrescante. Muy sesionable.
Muestra B: Falta balance, caramelo, pino. Todo que casi parece artificial.
Muestra C: Todo lo que prometía el aroma. Fresca, jóven, cuerpo sedoso, final largo lleno de lúpulo. Deliciosa. Para tomar en cantidad.

Gambrinus Excelent era la única de las tres que había probado antes y la reconocí como Muestra B. No está del todo mal, pero pierde mucho al lado de las otras dos.
Lo que sí me sorprendió bastante fue la revelación de que las muesras A y C eran Primátor 11% y Pardál Echt, respectivamente. La Pardál original (categoría výčepní) no me pareció una buena cerveza las pocas veces que la probé, así que no esperaba gran cosa de la versión de 11 grados, y es por ello que me había imaginado, erróneamente, que la cerveza que más me había gustado era la Primátor. Puede ser que a alguien que no le gusta la cerveza demasiado amarga, prefiera la Primátor, pero el aroma de Echt es algo maravilloso, incluso para aquellos que no gustan demasiado del lúpulo.
Creo que voy a tener que darle a Pardál Výčpení otra oportunidad.

Na Zdraví

28/8/09

La Ronda #15: Empezando temprano (o rompiendo el tabú)

Este mes me tocó a mí invitar La Ronda y propuse un tema desafiante:
"Cerveza con el desayuno: Aprovechen un día libre y siéntense a desayunar, solos o con la pareja, familia, amigos y elijan una cerveza para maridar con la comida"
Elejir una cerveza para el desayuno no es fácil. En mi opinión no debe ser algo que invite a tomar demasiado, es peligroso. Tampoco debería ser algo con mucho contenido alcohólico, porque nos podría volver a dar sueño.

La primera cerveza que consideré fue alguna Stout. Muchas tienen fuertes notas de café, lo cual es muy apropiado para la mañana, pero no es no tiene el mismo efecto y yo necesito un café fuerte a la mañana, si no, los sesos no me arrancan. Por otro lado, maridar una Stout con un espresso, no me parece demasiado interesante.

Luego de pensar un poco, llegué a la conclusión que la cerveza ideal sería una de alta gravidez, pero con poca atenuación, o sea, una cerveza con buena presencia de azúcares residuales y mucho cuerpo y textura. Lamentablemente, hoy este tipo de cervezas no son tan fáciles de conseguir y para cuando me acordé de Chýně, cuyas cervezas tienen atenuación relativamente baja, ya era tarde.

La última alternativa entonces era una cerveza agria, y nada más agrio que mi cerveza de frutillas, que no me salió del todo bien, pero alguien tiene que tomarla.

El desayuno el cual acompañé con mi cerveza casera fue bastante típico para nuestros fines de semana. Tocino, tomates de nuestro jardín y huevos fritos, todo en la misma sartén, como para empezar con bastante energía.
Le siguió pan de centeno untado con queso de cabra fresco sobre el cual puse el tomate (lástima no pude conseguir el queso de cabra fresco con arándanos rojos, una maravilla). Buen contraste entre el amargor del queso y el dulce casi confitado del tomate. El queso balanceó algo del agrio de la cerveza, resaltando un poco el resto de los sabores.
Como gran final, una rodaja de pan untada con paté de ciervo y una mitad con jamón de Moravia y queso ahumado, y la otra con salame picante. Acá la cerveza ayudó con lo grasoso del conjunto y refrescó el paladar luego de cada trago.
Con lo único con lo que la cerveza no se entendió fue con el café. Fue como si estuviesen celosos el uno del otro. Por suerte la comida me permitía alternar entre uno y otro sin que sus sabores se mezclen en el paladar.

Buen experimento, que seguramente repetiré con otras cervezas. A falta de esta Weizen de Frutillas, creo que una buena lambic Kriek o Framboose puede ser una (mejor) alternativa.

Na Zdraví!

25/8/09

Mucho para mejorar

Si bien es en Barcelona y alrededores donde la movida de las cervezas artesanales en España ha tomado más fuerza, el resto del pais parece no querer quedarse atrás. Varias microcervecerías han abierto recientemente y de a poco se están ganando un lugar entre los consumidores.

He recibido cuatro muestras de dos micros asturianas (gracias Raquel!), de las cuales no tenía ningún tipo de referencias. Bien, me gusta así.

Las primeras dos fueron de Cervecería La Xana (no pude encontrar ninguna página web), ubicada en algún lugar de Asturias (Noreña, según la etiqueta). Las muestras fueron de Tostada y Negra, ambas Ales y ambas con 6,2%ABV.
Me gustaría poder hablarles extensamente sobre estas cervezas. Ya saben, utilizar la poesía habitual de mis notas de cata que a ustedes tanto les gusta. Lamentablemente, no puedo. Ambas cervezas estaban en mal estado.
Es bien sabido el amor que los asturianos tienen por la sidra, su bebida nacional, si no me equivoco. Pero no creo que les guste tanto como para hacer cerveza saborizada con sidra, porque ése era el sabor de tanto una como otra. La diferencia residía en que la Tostada sabía como si alguien hubiese agregado una buena cucharada de caramelo en un vaso de vino de manzanas y la Negra (que es apenas un poco más oscura que la Tostada) sabía como si alguien hubiese puesto demasiada azúcar barata en la sidra antes mencionada. A diferencia de aquellas cervezas de El Bolsón que tenían el mismo problema, las de La Xana estaban bien dentro de su fecha de caducidad.

Sé que el asidrado se debe a una contaminación, no me acuerdo cual y no tengo ganas de andar buscando, así que si alguien me refresca la memoria, estaré agradecido.

Antes de hablarles de las dos muestras siguientes, L'esbardu y Belenos, déjenme plantearles la siguiente hipótesis. Imagínense que están en una tienda especializada, con ganas de comprar una cerveza nueva. Por suerte, hay mucho de donde elejir, así que empiezan a tomar botellas buscando cualquier tipo de información que los elaboradores hayan decidido poner en la etiqueta. Lo básico, quién la hace, lista de ingredientes (cuanto más exhaustiva mejor, pero no es necesario), qué tipo de cerveza es (al menos Ale o Lager), ABV, graduación Plato o similar no estaría mal, como tampoco temperatura de servicio.

Toman una botella de L'esbaru, porque les llama la atención la frase "Cerveza con miel de somiedo". Dan vuelta la botella lo único que encuentran es que la cerveza está elaborada con las mejores maltas rubias y los lúpulos más finos, además de la miel claro. El ABV está escrito muy chico en el frente. Quieren saber algo más? Suerte.

Belenos es todavía peor. Con qué está hecha? Cómo ha sido fermentada? Quién la hizo? Es Exclusivas Torma SL el elaborador o el distribuidor? Es el distribuidor, según la página web, que tampoco nos da niguna información sobre el elaborador. La falta de información no es por problemas de espacio. La etiqueta del reverso nos cuenta el origen del nombre de la cerveza. Como si a alguien le importase!.

Entonces, comprarían estas cervezas? Yo no. Sería un error? Por suerte, como me las regalaron, me puedo sacar la duda.

Empecé por L'esbardu porque con 8,4%ABV era la más suave de las dos. Rubia, ligeramente turbia (producto de los sedimentos, otra cosa que la botella no advierte y debería), coronada con espuma suelta. Gasificación fina y muy abundante. El aroma es interesante. Mi mujer es una gran consumidora de miel casera y éso es lo que predomina en el bouquet, el dulce aroma floral de buena miel casera, acompañado por notas de naranjas dulces y bastante alcohol. Las notas etílicas molestan todavía más al paladar, muy mal integradas. El cuerpo es ligero y la carbonación algo excesiva. Sin embargo, detrás de ello hay una cerveza con bastante personalidad, con frutas bien maduras y una bien balanceada acidez de levaduras, más algún toquecito picante para terminar. Quizás, con algo de guarda, L'esbardu podría integrar mejor el alcohol, aunque su falta de cuerpo me hacen dudarlo.
Algo más fuerte, con 9%ABV, la Belenos Súper es de un pálido dorado que asemeja una lager industrial de las mejorcitas (bien podría haber sido violeta, ni siquiera el color ponen en la botella). Qué aburrida que es! Casi nada de aroma, cuerpo aguado (demasiada atenuación quizás), chato y sin carácter. Pfff! Pilsner Urquell tanková tiene tres veces más sabor con la mitad de ABV!. Lo único que un poco la define son las levaduras que me hicieron acordar a alguna (por supuesto sobrevaluada) Blonde belga fuerte que tampoco me gustó. Eso sí, el alcohol está perfectamente bien integrado.
Estoy seguro que la Belenos sería la preferida de muchas de esas personas técnicas. Ya saben, esos que son capaces de identificar todas las infecciones posibles, que evalúan la cerveza casi exclusivamente en base a las "condiciones organolépticas", llevándolos a decir que, por ejemplo, Quilmes Cristal es un producto de buena calidad. En parte tienen razón, Belenos tiene la carbonación justa, el alcohol maravillosamente bien integrado y hasta donde yo sé (que tampoco es tanto) ninguna infección. Sin embargo, como muchas otras cosas que son técnicamente perfectas, le falta espíritu. Con todos sus defectos, prefiero L'esbardu

Para ponerlo de otro modo. Belenos es como una mujer con cabello y maquillaje perfecto, ropa, zapatos y accesorios de última moda de las tiendas más exclusivas, un ideal de belleza y estilo, pero vacía por dentro. L'esbardu está un poco baqueteada, podría perder un par de kilos y quizás habla un poco fuerte, pero es tanto más divertida como compañía!

Na Zdraví!

24/8/09

Empate en Žižkov

Creo que a nadie le pueden quedar dudas de que Žižkov es la capital cervecera de Praga, y quizás de toda la República Checa. No conozco ningún otro barrio con tantas hospody, cafés y restaurantes que ofrecen una variedad tan amplia de cervezas.

Había dos lugares que hacía rato tenía ganas de visitar, ambos abren a la tarde y el otro día, gracias a una cancelación de último momento, pude visitarlos a ambos.

Empecé por el que abre más temprano, Žižkovská Pivogalerie. Había leído en Svět Piva que esta hospoda había adoptado el sistema de "grifos rotativos" y que como cervezas permanentes ofrecían Rebel y Poutník, dos marcas que raramente se ven en Praga.
Esperaba un lugar mucho más grande. El salón justo a la entrada es chico, con sólo un par de mesas y el bar. Había otro en el fondo, pero parecía estar todavía cerrado, era temprano. Además del barman, había solamente dos parroquianos en la barra, ambos regulares del lugar.

Pregunté qué estaban tirando. Svijanský Máz, nada mal, pero no una cerveza difícil de encontrar y no era para lo que había venido. Terminé el vaso (no estaba muy bien tirada, debo decir) y un poco decepcionado me fui a mi caminando despacio a mi segundo destino pensando que debería haber venido unas horas más tarde.

Merenda está justo al lado de Hotel Viktor. Está dividido en dos salones, un comedor con poca atmósfera en la planta baja y un pub con mucha más onda en el sótano. Cada uno tiene cuatro grifos con cuatro cervezas, en total, hay ocho cervezas en oferta, en dos lugares distintos. Interesante alternativa.
Fui directo al sótano. Tampoco había nadie, eran las 4 y media de la tarde y recién habían abierto. El pub es un salón largo y no demasiado grande, con techos abovedados. Me hizo acordar a Fraktal, un pub en Letná (hoy restaurant) al que en otra vida solía ir demasiado seguido. La impresión fue reforzada cuando, un rato más tarde, alguien armó un porro y lo ofreció a los pocos que estábamos presentes, en esa otra vida lo hubiese aceptado.

Me senté al bar. Ninguna de las cuatro cervezas era demasiado interesante, es algo que pasa a veces en lugares como éste, tuve mala suerte, suelen tener cervezas más interesantes. Me decidí por una Lobkowicz Démon, que hacía mucho no tomaba. El barman me entendió mal y me sirvió una Permon Višňové (guindas). Me pregunto por qué tantas micros checas se empeñan en hacer estas cervezas saborizadas con extractos tan pedorros (se venden bien, buen motivo). Las peores son, sin duda, las saborizadas con guindas. Por motivos que no puedo comprender, siempre son exageradamente dulces, nada de la acidez natural de la fruta. Me pedí la Démon después, y estaba muy rica.

El barman resultó ser un tipo bastante amigable. Me preguntó qué me parecía la Permon y de ahí nos pusimos a charlar sobre cervezas. Me gustó mucho encontrarme con un barman que sabía del tema. No como un experto, sino como consumidor curioso e informado.

Me gustó Merenda, mucho más que Pivogalerie. Me pareció interesante la idea de dos lugares en uno, cada uno con una oferta cervecera distinta, y el sótano es un muy buen lugar para juntarse con un grupo de amigos.

Na Zdraví!

Žižkovská Pivogalerie
Jagellonská 26
Praga 3
Lunes a Sábado desde las 14hs, Domingos desde las 16hs

Merenda
Husitská 74
Praga 3
Lunes a Sábado desde las 16hs, Domingos cerrado.

20/8/09

Desde otra perspectiva

He estado siguiendo con atención el debate sobre escritores cerveceros amateurs vs profesionales en los blogs de Alan y Knut Albert. Como es lógico, la discusión gira en torno a lo que se publica de una y otra manera en inglés.

Ya que soy un argentino que vive en Praga y que tiene un blog cervecero pensé que podría aportar otro punto de vista al debate.

La industria cervecera es muy importante en la Rep. Checa, así que figura mucho en la prensa. Constantemente aparecen reportes y artículos sobre incremento de precios, la cosecha del lúpulo, cierres, aperturas y fusiones de cervecerías, nuevos productos, etc, y el boom de los brewpubs tampoco ha pasado desapercibido. Sin embargo, casi todo se presenta como noticias de negocios o financieras, es muy poco lo que se escribe desde un punto de vista crítico. Es como si los medios impresos no quisiesen alienar a las grandes cerveceras, quienes son una importante fuente de ingresos publicitarios. Y por ahora, tampoco hay ninguna publicación especializada.

La situación es aún peor en la prensa en español. Lo poco que aparece publicado sobre el tema es en su mayoría comunicados de prensa, publicidad encubierta o espantoso. Parece como si la actitud fuese. "Tenemos que escribir sobre cerveza. De eso nadie sabe nada acá, así que basta con poner un par de términos técnicos y nombres exóticos para dar la impresión de autoridad". Cómo se explica, sino, la frase "…las Lager, un tipo de cerveza clara y de sabor moderado, muy común en Estados Unidos." publicada en un importante diario colombiano? O esa idiosincrática lista de "Las Mejores Cervezas del Mundo", armada con un panel de expertos imaginarios, que incluye una cerveza que ya no se elabora?

Todo esto es para decir que si no fuese por los blogs sería muy difícil para los entusiastas de estos países poder descubrir y aprender más del fascinante mundo de la cerveza.

Los blogs cerveceros en español no son muchos, pero su número va creciendo y algunos de ellos están haciendo un muy buen trabajo, mucho mejor de lo que los medios tradicionales se molestan en ofrecer y que en ocasiones bordea el activismo. La "misión" que estos blogs tienen es no sólo hablar de experiencias personales sino de enriquecer la cultura cervecera en sus países difundiendo conocimientos y opiniones.

Y es en esto último donde los blogs, sea en el idioma que sea, le llevan la ventaja a los medios impresos: La libre distribución de conocimientos e ideas. Casi todos los blogs enlazan a otros similares, lo cual forma una cadena y, en ocasiones, una comunidad de amantes de la cerveza. Es de esta manera que he encontrado muchos de mis blogs favoritos. Es que creo que la mayoría de nosotros no tomamos a los otros blogueros como competencia, sino como gente con quien compartimos un interés y, en muchos casos, una filosofía.

Por supuesto, hay de todo. Hay blogs excelentes y los hay espantosos, hay autores que expresan su sincera opinión y otros que tienen intereses no del todo claros. Pero vamos, lo mismo pasa en el periodismo profesional. La única diferencia está en la cantidad.

Na Zdraví!

18/8/09

A veces menos es mejor

U Radnice es una hospoda que ha sufrido varios cambios en estos dos años. Cuando fui por primera vez, todavía estaban tirando las cervezas de la ya desaparecida Podkovaň. Luego empezaron con Svijany y Rohozec, para luego cambiar por Krakonoš, la cual, luego de un tiempo pareció ser reemplazada por Kout na Šumavě, aunque eso no duró mucho. Hoy parece que han adoptado a Konrad como su proveedor de cervezas "fijas". Durante todo este tiempo fueron ampliando la oferta cervecera al agregar nuevos grifos y en los últimos meses han empezado a concentrarse cada vez más en cervezas artesanales. De hecho, parece que hasta cambiaron el nombre, según la página web (otro de las novedades), el restaurant se llama ahora U Šuvinky, pero eso no está del todo claro porque nadie parece haberse molestado en quitar los carteles con el viejo(?) nombre.

Hacía rato que no pasaba por el local de Žižkov. Y de no haber sido por el mail de Derrick, un lector de Inglaterra que había pasado un fin de semana en Praga, quizás no me hubiese enterado del "minifestival" de cervezas moravas. Como no conocía algunas de las cervecerías mencionadas, en cuanto tuve la oportunidad me di una vuelta.

Hoy U Radnice cuenta con 9 grifos, cuando fui todos parecían estar dedicados a las cervezas artesanales moravas. Me gustaría hablarles bien de ellas, pero no puedo. Probé tres cervezas distintas, dos que nunca había tomado antes, Třinec Kvasnicvá 12° y Qásek Hobbit, y una que ya conocía de antes, Hukvaldy Polotm. 14°. Ninguna de las tres estaba en buenas condiciones, las dos primeras estaban agrias, y la Hukvaldy tenía gusto a cansado, que denota un barril abierto durante ya varios días.

Me fui bastante descontento y, de no ser por otras cosas que tenía planeado, hubiese escrito esta entrada antes de haber vuelto a U Radnice. No lo había planeado, estaba por el barrio, tenía algo de tiempo y pensé que pasaría a ver que tenían. Todavía estaban tirando cervezas moravas. Me pedí otras dos, ambas conocidas, Kopřivnice Uhlo y Pegas Světlý Ležák, de nuevo, dos cervezas en malas condiciones. De hecho, la única cerveza fresca que pude tomar fue la Sv. Florian de Loket y sólo porque recién habían pinchado el barril.

Cuál es el punto de ofrecer tantas cervezas artesanales si, al menos, un tercio de ellas no se encuentran en buenas condiciones?

No lo tomen a mal, aplaudo y apoyo a todos aquellos que quieran ampliar la oferta cervecera en sus locales, más si se trata de cervezas artesanales del interior del pais. Pero es algo que se tiene que hacer con algo de sentido común.

Para bien o para mal, la gran mayoría de las cervezas artesanales checas no tiene ningún tipo de acondicionamiento. Los barriles y botellas se llenan casi directamente desde los tanques de maduración. Son muy delicadas, no tienen una vida muy larga y una vez que el barril se pincha, se tiene que vender lo más rápido posible para que evitar que el producto se deteriore. Algunos consideraran ésto como una falla de los cerveceros, pero las cervezas están pensadas para ser consumidas lo más frescas posibles en su lugar de origen. Cualquiera que sabe un poco de cerveza está al tanto de ésto y toma las precauciones necesarias.

Otra cosa en la que podría mejorar en U Radnice es el servicio. En mi segunda visita, a uno de los clientes se le ocurrió comprar dos botellas de las cervezas de Velký Rybník y tomó las que estaban en el bar. En un lugar con buen servicio, el camarero hubiese ofrecido botellas del refrigerador explicando que están más frescas. No en U Radnice. El camarero tomó el dinero y esperó hasta que el cliente se haya ido para sacar dos botellas del refrigerador y ponerlas en el bar. En qué condiciones estaban las cervezas en esas dos botellas, mejor no enterarse.

Todo esto no le hace ningún bien a nadie. Empezando por el restaurant. Quizás deberían reducir la oferta, para así asegurar una mayor rotación de los barriles, y seguro deberían entrenar un poco al personal.

Na Zdraví!

17/8/09

Cuatro vikingos más

Luego de la White Dog me quedaban todavía cuatro botellas en la caja que Gunnar me había mandado. Todas de la la misma cervecería, Haandbryggeriet.

Había ya probado una de sus cervezas, la Romjul, una cerveza navideña que me había gustado mucho, llena de sabor a pesar de tener sólo 4,5%ABV.

Estaba muy ansioso de probar estas cuatro muestras, todas muy distintas una de otra. Había una cerveza de estilo belga, una ahumada saborizada con enebro, una Double IPA y una Ale oscura bastante fuerte. Y no es que Gunnar elijió las 4 rarezas del portfolio, basta con ir a la página web y ver que todo el catálogo es muy interesante.
Decidí empezar por la Ardenne Blond, por alguna razón pensé que sería parecida a la White Dog, y quería compararlas. Estaba totalmente equivocado. Ardenne Blond es una cerveza completamente diferente. Para empezar, es más fuerte, 7,5%ABV. Su color es dorado intenso, casi naranja. La espuma no duró mucho y hay mucho gas. El aroma es muy seco, con bastante ralladura de limón y algo de cereal. El sabor es muy contrastante, algo que me gusta mucho en las cervezas. Hay mucha fruta, en especial piña, todo en un fondo de almíbar. La página web de que Ardene Blond es una "cerveza espumante", puede ser, pero tengo que admitir que el gas se volvió un poco molesto. No me gustó de todo, para la mitad del primer vaso se vuelve un poco aburrida y pesada. Quizás algo más fría o acompañada por algo de comida podría ser más fácil de tomar. Un dato interesante sobre la cerveza, está fermentada con levaduras "estilo salvajes" propias de la cervecería.
Le siguió la Norwegian Wood. Es bien sabido lo que me gustan las cervezas ahumadas y tenía muchas ganas de probar ésta ya que tiene un toque especial. Según la página web, se inspira en recetas tradicionales noruegas, la cerveza está especiada con ramas y bayas de enebro que se cultiva en el jardín de la cervecería. Por suerte, no decepcionó. Esta cerveza de tonos ocres, con 6,5%ABV no dice demasiado con los aromas, se guarda todo para el paladar. Sentí chocolate amargo, madera, nueces, un ahumado moderado y muy bien balanceado que oscilaba entre una Rauchbier de Bamberg y la Stökporter de Nils Oskar, todo con un algo de acidez, supongo producto del enebro, que hacía de fondo. Rica, interesante, para sentarse a degustar despacio. Ideal, seguro para acompañar una tabla con ahumados y jamón ibérico. Me encantó.

Era el turno entonces de la Dobbel Dose, una Double IPA. Acá estaba esperando algo en el estilo americano, una bomba de lúpulos C que arrasaría con mis papilas gustativas. La perspectiva de tener que tomar medio litro de algo así no me causaba demasiado entusiasmo. Por suerte, no podría haber estado más equivocado. La Dobbel Dose es de color ámbar muy intenso, más oscura que otras IPA que había tomado antes. Según la página web, la cerveza está elaborada con lúpulos europeos, no especifica cuáles. Se sienten en el aroma, en lugar de notas de pomelo o pino, típicas de los lúpulos C, acá hay flores y hierbas que hacen lindo contraste con el fondo de frutas tropicales en compota. Y qué rica que es! El trago empieza frutal, se torna seco y muy herbal y luego vuelve la fruta. El final deja un regusto seco y suave que invita a otro trago. Al principio la cerveza es tan refrescante que tienta a tomarla rápido, pero es una tentación que es aconsejable resistir, porque de a poco el 9%ABV se empieza a hacer sentir otorgándole calidez y un toque de jerez seco hacia el final del trago. Como si esto fuese poco, las levaduras presentes en la botella le otorgan un carácter diferente con una ligera acidez que aporta a la complejidad de esta deliciosa cerveza. Creo que es la mejor IPA que he tomado hasta ahora y me dejó con ganas de más.
Para el final dejé la más fuerte, Odin's Tipple, de 11%ABV. Al principio pensé que esta cerveza no era más que un artilugio marketinero, en parte porque la etiqueta no sigue la estética de las otras, lo cual es un lástima. La abrí para compartir con mi mujer luego de una cena en casa mientras escuchábamos algo de buena música. Odin's Tipple es negra, muy negra, hasta la espuma es marrón oscura. Cuando me puse a sentir el aroma me hizo acordar a algo que no podía definir hasta que mi mujer lo mencionó, guindas conservadas en rum, acompañadas por madera y tabaco, todo muy intenso. Es de cuerpo viscoso, pero no pesado y es muy compleja. Está fermentada con una sola sepa de levaduras salvajes que le dan una acidez parecida a las Brettanomyces presentes en cervezas como la Orval. El resultado es como si alguien hubiese tirado algunas de esas guindas en rum en un barril de Imperial Stout. No es una cerveza fácil de tomar (desde ya, desaconsejada para principiantes), y de hecho, es más bien para compartir o tomar una copita luego de una cena, pero me gustó mucho su complejidad y lo diferente que es a todo lo que había tomado antes.

Lástima que estas cervezas no se pueden encontrar en el mercado checo, al menos no por ahora. Estén donde estén, si las ven, no dejen de probarlas, valen mucho la pena, no importa el precio. Gracias Gunnar por darme la oportunidad de probar estas interesantísimas creaciones.

Na Zdraví!

14/8/09

Verdadero potencial

Mientras algunas cerveceras se están empeñando en reducir o bastardear su línea de productos, hay, por suerte, otras que están haciendo lo contrario.

Herold un par de meses atrás relanzó su cerveza de trigo, que si bien no llega al nivel de Primátor Weizen es un digno exponente del estilo y no tiene nada que envidiarle a las marcas bávaras más conocidas.

No contentos con ello, la gente de Pivovar Březnice anunciaron hace unas semanas una cerveza de trigo oscura. En realidad, se trata de otro relanzamiento, según lo que había escuchado, en los años 90 Herold ya comercializaba una cerveza de este tipo. Aun no la he podido probar, pero su sola existencia es para mí motivo de alegría.

No so los únicos que están tomando el camino del trigo. Hay rumores que Pivovar Černá Hora está preparando su propia pšenka que se agregaría a la cerveza para celíacos que estarían lanzando en otoño.

Las cervezas de trigo se están volviendo muy populares entre las micros también. No es de extrañarse, muchas de ellas trabajan al límite de sus capacidades y el gran incremento en la demanda durante los meses de verano siempre amenaza con comprometer la calidad de sus productos. Las cervezas de trigo han resultado ser una suerte de bendición. Están listas para el consumo en sólo dos semanas, en lugar de las cinco que como mínimo requiere una lager. Al ofrecer una alternativa a los clientes, la demanda por las ležáky decrece, lo cual les da un poco más de tiempo para madurar.

Y a la gente les gustan. Mientras el otro día disfrutaba la Nuselské Bilé, Hanz, el dueño de Zlý Časy, me decía de lo bien que se están vendiendo las cervezas de trigo en general. Para comprobarlo, basta con ir a un lugar como U Sadu alguna tarde para ver cuántos vasos de Primátor Weizen se pueden ver en las mesas.

Lo que me asombra un poco es que parece que las cervezas de trigo le gustan mucho a las mujeres y, en general, a gente que no toma mucha cerveza. El otro día le di a probar un poco a mi suegra, que no es una gran aficionada, y le encantó.

En síntesis, las cervezas de trigo sí que tienen mucho potencial. Lo que les falta es un poco más de difusión, por ejemplo, salvo Dobrá Trafika en Karmelitská no sé de otro bar o similar en el centro que ofrezca alguna cerveza de trigo de producción doméstica. Una vez que logren la difusión que se merecen van a ser un éxito seguro, quizás llegando a los mismos números que hoy tienen las cervezas negras.

Veremos en algún futuro cercano a Gambrinus resucitar su Bilé Pivo?

Na Zdraví!

10/8/09

Para mover la cola

Como les dije el otro día, mi amigo Gunnar me mandó una caja con cinco cervezas artesanales noruegas, además de la Westvleteren 12.

La primera que abrí fue la White Dog de Lervig Aktiebryggeri, que tiene una historia algo interesante. Gunnar me contó que en el pasado, en su cuidad, había una cervecería que elaboraba la cerveza preferida de la gente del lugar (no me acuerdo la marca). En algún momento la cervecería fue comprada por otra más grande y luego de unos años cerrada, resultando en que la "cerveza local" empezó a ser enviada desde Oslo. Por suerte hace cino o seis años Lervig abrió y empezó a ofrecer cerveza verdaderamente local. La White Dog es su primer intento con una cerveza de fermentación alta.

Cuando me fijé en la etiqueta por primera vez lei la frase "Basada en tradiciones medievales noruegas", luego lei los ingredientes y vi que eran los de una Witbier. Ya estaba preparando algún chiste al respecto, pero entonces volví a leer la etiqueta con más atención y resulta que las tradicones eran belgas después de todo, así que se perdieron el chiste.
Sea lo que sea en lo que esté basada la White Dog, con 4,7%ABV, es de un color amarillo muy pálido con generosa y muy blanca espuma. El aroma es suave, con algo de especias y cítricos en un fondo de cereal. Al tomarla empieza en una nota un poco chata, no se le nota demasiado sabor. Ya estaba pensando en que terminaría tomando algo refrescante, pero no demasiado interesante, pero entonces... Qué fue eso? Sorbet de limón? (al estilo de los helados de limón como los hacen en Buenos Aires o Mendoza, cómo los extraño!). Sí es eso, que desaparece rápido para dejar lugar a hierbas y especias, sólo para volver un trago más tarde. A medida que la iba tomando esta cerveza me gustaba más. Muy rica, muy veraniega, refrescante y relajante. Mi única queja al respecto es el tamaño de la botella, 330ml es muy poco para una cerveza así (más aun si se la comparte con la patrona), por lo menos medio litro (y en varias dosis) es lo que hace falta.

White Dog demuestra que una cerveza no tiene que ser fuerte o extrema para ser sabrosa, interesante y tener cierta complejidad, todo esto, además de ser muy fácil de tomar. Claro, sus detalles no atacan el paladar como los de muchos de esos monstruos que se encuentran al tope de los rankings, pero no quiere decir que no se puedan encontrar si se tienen los sentidos correctamente afinados.

A veces siento lástima por esa gente que no parece ser capaz de disfrutar algo que no se llame "Imperial", "Double" (o más), "Oak Aged", etc.

Na Zdraví!

6/8/09

La Ronda #15: Empezando temprano (o rompiendo el tabú)

Luego de dos meses en los que su continuación pareció colgar de un hilo, La Ronda (el proyecto comunitario de los blogs cerveceros en español) está más fuerte que nunca. La edición pasada fue un éxito, tanto por la cantidad de contribuciones, como por su calidad. Esperemos que esta edición siga con la tendencia.

La Ronda ha tratado ya una muy variada cantidad de temas. Sin embargo hasta ahora no ha habido ninguna que trate el tema de maridajes. Sí, es cierto que algunas de las contribuciones en varias ediciones han incluído maridajes (el pionero fue Chela, en una de las primeras ediciones), la premisa de cada una de esas Rondas no había sido maridajes, así que se me ocurrió (hace bastante tiempo, ya) proponer la primera Ronda con tema maridajes, pero algo especial, claro.

Varios somos los que hemos tratado el tema maridajes en nuestros blogs. Nos encanta acompañar comidas con cerveza. Sea la cena, el almuerzo o una picada vespertina, la cerveza es el acompañamiento preferido de la mayoría de nosotros. Pero, qué pasa con el desayuno? Nadie ha mencionado acompañar el desayuno con cerveza!

No soy de los que cree que el desayuno es la comida más importante del día y es cierto que en estos tiempos de ajetreo pocos son los que se toman un rato para comer algo sustancioso a la mañana. Durante la semana, que me tengo que levantar temprano, mi desayuno por lo general no es más que una taza de espresso bien fuerte, para más no me da la cabeza. Los fines de semana o feriados es otra cosa, nos gusta mucho con mi mujer sentarnos a desayunar, comer muchas cosas ricas y tomarnos nuestro tiempo. Estoy seguro que varios de ustedes disfrutan de los mismo. Pero la pregunta sigue.

Por qué no acompañamos el desayuno con cerveza? Después de todo, la divina bebida es ideal para un desayuno. Hay excelentes cervezas con relativamente bajos contenidos de alcohol cuyo amargor es muy bueno para la digestion. También hay cervezas un poco más fuertes, pero dulces, que en medidas más pequeñas pueden ser un buen reemplazo a un jugo de naranja. Sea lo que sea, es ya bien sabido que la buena cerveza puede ser un alimento fantástico. Por qué entonces no la tomamos con el desayuno?

El tabú. Esa noción de que tomar una cerveza tan temprano es de borrachos. O sea, está mal tomarse una cerveza a la mañana, pero tomarse diez a la tarde es perfectamente aceptable. Nunca lo entendí.

Así que amigos, a romper con el tabú. La premisa de La Ronda #15 es:

"Cerveza con el desayuno: Aprovechen un día libre y siéntense a desayunar, solos o con la pareja, familia, amigos y elijan una cerveza para maridar con la comida"

La idea es que lo hagan, sería lindo que saquen fotos. Entiendo si alguno de ustedes por cuestiones de falta de tiempo, o lo que sea, no llega a hacerlo de manera práctica, háganlo entonces al menos de manera teórica. Digan qué cerveza acompañaría qué comida y por qué.

Como ya saben, tienen hasta la última semana de agosto para enviar sus contribuciones.

Ahora, antes de que empiecen, tengo que dejar algo bien en claro. El tema es "Cerveza con el desayuno", no "Cerveza de desayuno", éso ya sí es de borrachos.

Na Zdraví!

PD: Casi me olvidaba. La cerveza elegida para acompañar La Ronda #15 es alguna buena Espresso Stout, me parece bien ad hoc.

5/8/09

Un ejemplo a seguir (II)

Zabiják z Nusli, la cerveza que Zlý Časy presentó en primavera fue un gran éxito, así que el templo cervecero de Nusle volvió a juntar fuerzas con el reconocido cervecero casero Petr Buriánek y Tomáš Mikulica, el brewmaster de Pivovarský Dvůr Chýně, para crear Nuselské Bilé, una Witbier a la checa.

Con 11,2° Balling, está elaborada con maltas de trigo y cebada, trigo sin maltear, lúpulo, coriandro y cáscaras de naranja y curaçao. Su color es un par de tonos más oscuros que el de una Witbier tal cual estamos acostumbrados. En los aromas se notan especias, frutas y naranjas dulces sobre una base de cereales. Si bien un toquecito más de fruta le hubiese venido bien, es al paladar una cerveza bien balanceada y se nota que no escatimaron en los ingredientes especiales, se pueden sentir cada uno de ellos. Es una cerveza maravillosamente fácil de tomar, y se está vendiendo muy bien, a razón de un barril de 50l por día. Si la quieren probar, apúrense.

Pero quizás lo más interesante es la conversación que tuve con Hanz, el dueño de Zlý Časy, mientras degustaba esta delicia de verano. Le pregunté sobre los costos de elaborar esta cerveza a pedido y me dijo que son apenas un poco más altos que comprar la cerveza artesanal lista, con la ventaja que su cerveza es algo único, que nadie más va a tener. Confesó que él quizás la consigue más barata porque con Mikulica son viejos amigos, pero aún sin esa ventaja, la diferencia seguiría siendo muy pequeña.

Lástima que no hay más dueños de restaurantes con la visión de Hanz. Qué lindo sería que en lugar de haber tantos lugares que insultan nuestra inteligencia ofreciendo basuras como Stella Artois, algunos de ellos creyendo que tienen algo diferente y exclusivo, no hay más retaurantes que encargan cervezas a medida. Claro, para ello hace falta gente creativa y que de cerveza sepa al menos un poco, algo muy escaso entre los hosteleros checos.

Na Zdraví!

3/8/09

Una más

En su momento hablé de mi filosofía a la hora de catar una cerveza nueva. Básicamente, se trata de concentrarme sólo en lo que tengo en el vaso, ingnorando u olvidando todo lo que haya sido escrito y dicho sobre la cerveza en cuestión. Claro, es más fácil decirlo que hacerlo con muchas cervezas, y con otras, es simplemente imposible.

Hace poco mi amigo Gunnar me envió desde Noruega una caja con seis cervezas, una de ellas sin etiqueta. Identifiqué la botella como la de Westmalle, pero pensé que se trataba de una cerveza casera. Cuando miré con más atención la tapa, veo que no era otra que la Westvleteren 12, sí, la misma a la que le pegaron la estúpida etiqueta de "La mejor cerveza del mundo".
Cómo podría entonces encarar la degustación de algo que viene con tanto alboroto? (no les voy a contar la historia de la cervecería, la mayoría de ustedes ya la saben, y los que no, búsquenla, la internet es una herramienta fantástica para ello). Es imposible olvidarse de todo lo que se ha dicho sobre esta cerveza y las expectativas, por más que uno no lo quiera, son enormes. Al fin, decidí que la tataría como una Trapista más, y la compararía con el resto de las cervezas de la familia que he probado.

La Westvleteren 12 es de color ámbar muy oscuro, coronada por una espuma esponjosa. El aroma es más bien suave, noté caramelo, frutas pasas, pan de centeno fresco y algunas notas de acidez que contrastaban con el resto. Al paladar entra seca, luego aparecen contrastantes notas de toffee, café, frutas pasas para cerrar de nuevo seca, con algunos toques picantes. El 10,2%ABV está ahí, se siente, pero muy bien integrado y le da a la cerveza carácter, como una especia bien utilizada.
Sin tener en cuenta ésta, no es Westvleteren 12 la mejor cerveza que probaste? Me preguntará alguien. No, responderé, ni siquiera es la mejor Trapista que he tomado (si por mejor entendemos la que más me gustó). La pondría bien detrás de Westmalle Tripple y Orval.

Pero, puede que no haya viajado bien! Dice otro por ahí. No noté nada fuera de lugar, pero es una posibilidad, sí. Por otro lado, la primera Westmalle Tripple que tomé vino de España y la última, la compré en un supermercado en Praga y me sigue gustando más.

Pero, le faltó el elemento sorpresa! Tímidamente agrega otro. La verdad es que muchas de las cervezas que más me han impresionado lo hicieron en parte por la sorpresa, no sabía qué esperar de ellas. Ése no fue el caso con Westvleteren 12, pero tampoco lo fue con Orval y me sigue gustando más.

Westvleteren 12 es una muy, muy buena cerveza, una gran cerveza si quieren, pero, si fuese tan fácil de conseguir como el resto de las trapistas, estaría todavía considerada como la "mejor del mundo". No lo creo. Para mí, gran parte de su atractivo reside en que no es fácil de conseguir y está ampliamente demostrado que la gente tiene tendencia a sobrevaluar este tipo de productos.

De más está decir, me encantaría volver a tomarla, así que si alguien me quiere enviar una botella, será más que bienvenido. Nunca va a ser mi Trapista favorita, pero es la única que no puedo conseguir en Praga.

Na Zdraví!

PD: Si la historia es cierta (y creo que lo es), estoy seguro que los monjecitos de la abadía de San Sixto no están del todo contento con la tontería de "La mejor cerveza del mundo". Será que la botella que recibí es de una partida "autosaboteada" para que así los geeks cerveceros los dejen un poco en paz?