30/10/08

Ya que tengo las fotos

Ser considerado "el que sabe de cervezas" tiene sus privilegios, en ocasiones, amigos que van de viaje me traen algo nuevo para que yo pruebe. Así es como llegaron a mis manos estas cervezas ucranianas.

Podría escribir una larguísima entrada comentando algo del pais y su industria cervecera, pero estas cinco muestras me quitaron las ganas y todo tipo de inspiración que tenía al respecto.

(nota: los nombres son fonetizaciones de las marcas en la etiqueta, según lo poco de ruso que mie mujer se acuerda)
La primera que tomé fue la Slavutich svjetle. Básicamente una desítka de cuarta categoría, algo así como una eurolager tomada de un vaso que se dejó un rato bajo la lluvia.
Siguió la Chernigivskje Premium. De todas, la única pasable. Quiere ser una eurolager de un poco más categoría.
La tercera fue la Afanasij Premium Gold, que de premium, ni el nombre. Fea y con orgullo. La etiqueta no está mal. Quizás debería haber hecho un té con ella para sacarme el mal gusto.
La cuarta, Afanasij Svetloje 14%. Al fin una cerveza fuerte. Lo fuerte en realidad es el gusto azucarado (o edulcorante?) de esta cerveza que cansa al segundo sorbo.
Había dejado la Chernigivskje nefiltrovane Bile para el final. Una cerveza blanca, quizás de trigo, o al menos con trigo. Seguro iba a ser distinta al resto. Tenía esperanzas, que un poco se hundieron cuando vi el logo de InBev(ible) grabado en la botella. Pero para ser justos, la que más me había gustado (o menos disgustado, todo es relativo) hasta entonces, también era de la misma cervecería. Cómo describir a esta cerveza, tiene el aspecto de una weizen, pero el resto es más parecido a Fanta naranja aguada que a cerveza. Un asco.

Seguro que en ucrania hay cervezas mejores que estas cinco, pero no creo que sean las más fáciles de encontrar. Michal, el amigo que me las hizo llegar, va a Ucrania seguido en viaje de negocios, así que demasiado tiempo para explorar no tiene y me trajo lo que debe haber encontrado en un supermercado. Me quejo mucho de la poca variedad que puede encontrar en la mayoría de los supermercados y negocios en Praga. Esto me ayuda a ver las cosas con otra perspectiva y sentirme un poco afortunado de vivir acá.

Na Zdraví!

PD: Si alguno de ustedes sabe leer ruso y quiere corregir los nombres, será bienvenido

28/10/08

A quitarse el sombrero

Aquellos de ustedes que siguen habitualmente este blog ya saben que soy un fan de Pivovar Náchod, Primátor, para los amigos. A pesar de ser, por ahora, una empresa estatal, o mejor dicho municipal, su unico dueño es, todavía, la cuidad de Náchod, es la cervecería más innovadora de la República Checa. Se llaman a sí mismos especialistas en especiales, lo cual es una gran verdad, su línea de lagers fuertes es muy interesante y apreciada por muchos de los que saben de cerveza. Son los primeros, y todavía los únicos, en elaborar cervezas de fermentación alta de manera industrial. Su brillante Weissbier no tiene nada que envidiarle a sus pares industriales alemanes; y su English Pale Ale, a pesar de no haber sido comprendida por algunos, no deja de ser una cerveza muy interesante, muy jugada para el conservador mercado checo, que parece estar disfrutando de cierto éxito y que me gusta mucho.

Imagínense mi alegría cuando me dijeron que estaban a punto de lanzar una nueva cerveza. Imagínense mi curiosidad cuando la cerveza en cuestión se trata de una Stout. Hasta ahora había sólo una cerveza "tipo" stout de producción checa, la Kelt, de fermentación baja, pero que no deja de ser una recreación bastante decente, de hecho, diría que es el único producto decente de InBev en Chequia. La Primátor intenta ser algo más. De fermentación alta, elaborada con cuatro tipos de malta: checa, bávara, ahumada y colorante, además de cebada tostada, avena sin maltear y lúpulos ingleses. La gente de Náchod se toma las cosas en serio.

Así que cuando me enteré que Pivovarský Klub la estaba tirando me fui hasta allí tan pronto como pude. Mi anticipación era enorme, aunque debo decir que tenía un poco de miedo. Este año había probado varias stouts artesanales checas y todas habían estado muy buenas, estaría la Primátor a la altura de aquellas?

Pedí mi primer vaso, me encontré con una cerveza tremendamente oscura, que apenas muestra un suave destello ocre cuando se la pone a contraluz. La espuma es bien cremosa, ligeramente beige y muy duradera. El aroma es bien otoñal, manzanas asadas, café espresso bien amargo y algún toque ahumado y herbal. Entra con suaves notas de caramelo y chocolate que rápidamente dan paso a un intenso sabor a café bien fuerte, todo envuelto en un cuerpo suave y cremoso, el final es largo, seco, tostado y delicioso. La cerveza es deliciosa, no hay otra manerea de evaluarla. Está tan bien hecha. Si no hubiese sido porque me tenía que ir, me hubiese quedado a tomar el resto del barril.
Tan buena está que, según me contaron en Pivovarský Klub, durante el fin de semana, unos visitantes irlandeses decidieron probarla durante el fin de semana y no podían creer que era checa. Según mis fuentes, su veredicto fue que es mejor que Guinness.

Mis más sinceras felicitaciones a la gente de Primátor por tan buen producto. Espero que las botellas se puedan conseguir pronto en supermercados y negocios especializados. También espero que otras cerveceras tomen nota o incluso copien algunas ideas. Sería genial, y creo que es el momento indicado. Mientras tanto, vayan a Pivovarský Klub y prueben Primátor Stout para ver que no miento.
Na Zdraví!

PD: Estoy de acuerdo con mi amigo Velký Al, la verdad que Pivovarský Klub podría vender esta cerveza en pintas, 0,3l es muy poco. Y ya que estamos pidiendo, junto con su restaurant hermano, Pivovarský Dům, tendrían que ponerse a pensar en adquirir unos vasos más apropiados para servir ales y otras cervezas de fermentación alta.

27/10/08

Cómo se llamaba?

En los seis años y medio que llevo viviendo en Praga debo haber pasado por la puerta de U Beneditka miles de veces y no creo que haya habido una sola en la que haya pensado en entrar. No hay motivo claro para ello, es uno de los muchos restaurantes en Praga que no llama la atención, pero he entrado a otros que la llaman aún menos; no es particularmente atractivo, pero he entrado a otros que lo son aún menos. Así que no fue hasta que alguien en alguno de los foros de viajeros donde contribuyo me preguntó sobre él que me di cuenta de su existencia. Aún así pasaron varios meses hasta que me acordé de ir.

U Beneditka está ubicado en un callejón algo oscuro a metros de Revoluční, detrás del centro comercial Kotva, que no tiene demasiado tráfico de peatones, o de cualquier otra cosa. La decoración es más bien oscura y con la intenciónd e ser tradicional, pero que en realidad parece algo cansado, que nadie se molestó en refrescar por al menos 15 años.

Tuve suerte con el día en que finalmente me acordé de ir. Zvěřinové Hody, anunciaba un cartel pegado en la puerta. Me encantan las carnes de caza (zvěřina) y el menú del hody (festín) tenía lo suficiente para calmar cualquier apetito, había platos con ciervo, jabalí y faisán.

Elegí una mesa en un rincón, cerca de la ventana. Un tipo bastante simpático con pinta de ser el dueño me trajo el menú y me preguntó que iba a tomar. Bernard 14°, pedí. Me la trajo una camarera con cara de no haber dormido bien o suficiente la noche anterior, que también me tomó el pedido de la comida.
Mi guláš de ciervo no tardó en llegar y debo decir que estaba buenísimo. La salsa tenía el espesor justo, muy sabrosa y ligeramente picante. La carne estaba bien tierna y había sido cocida el tiempo justo porque todavía mantenía el típico sabor del ciervo. Los špekové knedlíky (básicamente unos knedlíky de pan a los que se les agrega tocino en la masa), a pesar de no ser caseros, estaban muy ricos también y fueron de invaluable ayuda a la hora de limpiar el plato de la última gota de salsa.
Lo que sí se quedó atrás fue la cerveza. No recuerdo haber probado Bernard 14°, al menos no en el último par de años. Acostumbrado a la personalidad y carácter de todas las cervezas de Pivovar Humpolec, ésta me decepcionó. Todo en ella estaba apagado, sabía como algo hecho a las apuradas. Podría también atribuirse a otra cosa. La sabiduría cervecera checa dice que la calidad de la cerveza depende 50% de quien la hace y 50% de quien la tira. No creo que la 14ª sea una cereza de mucha salida en U Benedikta, un lugar donde no creo que haya demasiada salida de cervezas. Puede que el barril haya estado pinchado ya demasiado tiempo y la cerveza se haya "apagado", como muchas veces sucede. Quizás tendría que haber pedido la Černé. Igual, me gustaría volver a probar la 14ª, sea de botella o en algún lugar donde la traten con algo más de cuidado.

Es difícil evaluar este restaurant. La comida me gustó muchísimo, uno de los mejores guláš de ciervo que he comido. Pero la atmósfera del lugar (y la pobre cerveza) no me convencieronó del todo. De todos modos, comparado con otras alternativas cercanas, no es una mala elección para un almuerzo rápido a precio moderado. Al salir me quedé con la impresión de que si tuviese unos años más, quizás lo disfrutaría mejor. Quizás algún día vuelva, si es que me acuerdo, porque ya tengo hasta problemas para recordar el nombre.

Na Zdraví!

Restaurant U Benedikta
Benediktská 722/11
Praga 1

24/10/08

De a tres

La idea fue de la misma persona a quien le tengo que agradecer haberme hecho llegar esta cerveza. Velky Al, de Fuggled, retornó de su visita a Escocia, la tierra que lo vio nacer con tres muestras de BrewDog Punk IPA, una para mí, otra para Evan Rail, de Beer Culture, y la tercera para él, con la idea de que cada uno la degustemos aparte y publiquemos nuestras notas de cata el mismo día en nuestros respectivos blogs. Desde el principio me pareció brillante y tengo mucha curiosidad por ver qué impresión le causó esta cerveza a mis amigos.

Al principio no sabía qué podía esperar. Lo cual es algo que me gusta mucho. El no tener idea alguna de lo que se va a tomar hace que la evaluación sea más fácil y, si se quiere, objetiva.

Respecto a la cervecería, había escuchado y leido algunos buenos comentarios. Es de origen escocés y tiene fama de innovación y productos de alta calidad.

Respecto al estilo. Bueno, los que llevan leyendo este blog desde hace rato saben cuál es mi posición para con los estilos. Me importan muy poco, si una cerveza me gusta, me tiene absolutamente sin cuidado qué tan fiel es al estilo que dice en la etiqueta. Sin embargo, tengo que reconocer que son útiles a la hora de formarse al menos una somera idea de lo que se va a tomar. Mis únicas experiencias con IPA fueron gracias a dos cervezas checas, una de Pivovarský Dům y la otra de Kocour Vandorf, ambas sobresalientes. Por supuesto que tenía bien en claro que, por varios motivos, la Punk IPA no iba a tener mucho en común con las recreaciones checas.

Leyendo la etiqueta me encuentro con que los ingredientes utilizados son agua, lúpulo y cebada, me resultó algo curioso que no diga malta de cebada, será que la hicieron con el cereal sin maltear? La cosa se estaba poniendo interesante. Al otro lado se puede leer una arenga sobre lo extrema y sofisticada que es esta cerveza. Lo cual siempre hay que tomar con pinzas.
Ya era hora de abrir la cerveza.

Me sorprendió ver en el vaso una cerveza de dorado casi pálido, no muy diferente a una kvasničák světlý checa, esperaba algo más oscuro, tal como lo habían sido las IPA's que había tomado antes. Poca espuma que no se mantiene por mucho tiempo y carbonación media, completaron el aspecto externo. Noté muy pocos aromas, esforzándome y ya por la mitad del vaso, pude sentir unas muy suaves notas de lo que puede haber sido miel y/o frutas. Es una cerveza bastante amarga, de cuerpo más bien ligero para su 6%ABV, con secas notas herbales que por momentos se vuelven ligeramente picantes, casi como pimienta. El final es largo con algunas notas de salvia.
Me gustó pero... No me pareció para nada agresiva, un poco más amarga que el promedio, sí, pero he tomado varias que lo son bastante más. A mi gusto, también le faltó algo, quizás si esas frutas que se sienten casi como espejismo al principio del trago fuesen más corpóreas harían de la Punk IPA una cerveza más interesante y compleja, tal cual lo anuncia la etiqueta. Lamentablemente todo queda abrumado por el amargor, que nunca llega a ser tan intenso como estaba esperando.

Igual, es una linda cerveza para una tarde de verano. Se deja tomar muy fácil, y es bastante refrescante. Recomendable si se la encuentra (no me iría al otro lado de la cuidad para buscarla), más que nada si no se tiene en cuenta la perorata de la etiqueta.

Dénse una vuelta por Fuggled y Beer Culture para ver qué opinan los otros dos integrantes de este trío.

Na Zdraví!

22/10/08

Peleándola

Después de haberme perdido las dos anteriores, estaba muy contento de poder volver a asistir a la degustación mensual en Pivovarský Klub. Esta ocasión fue el turno de Pivovar Broumov, Opat, para los amigos

En sus distintas encarnaciones Pivovar Broumov ha estado funcionando desde 1348. De hecho, durante 600 años perteneció a la Iglesia, hasta que fue estatizado por el régimen comunista y colectivizado con varios otros en lo que un su momento fue Východočeské Pivovary, que luego se convirtió en Pivovary Hrádec Králove hasta 1997 en que fue privatizado. A partir de entonces pasaría por varias manos antes de caer en las de sus actuales dueños en 2006.

A pesar de la energía y dedicación que los nuevos dueños le han estado poniendo a su emprendimiento, el pivovar no la está pasando muy bien. Es que, como todos las otras cervecerías pequeñas, la tienen muy difícil a la hora de pelearla contra los megamonstruos y sus tácticas poco competitivas, más aun cuando ni siquiera el restaurant de la municipalidad de Broumov prefiere tirar Gambrinus a la cerveza local. Eso sí que es lealtad.

Pero volviendo a la cerveza. Opat es un viejo conocido mío. A pesar de sus ocasionales problemas de consistencia, en especial en el producto de barril, siempre fueron cervezas que me agradaron. Y desde que los nuevos dueños se hicieron cargo la cervecería ha estado sacando al mercado productos un poco más jugados. Primero su espectacular cerveza de navidad, la 17° polotmavé, y luego un par de cervezas saborizadas que, si bien nunca me han convencido, sí vale la pena destacar.

Las muestras fueron seis, empezando por la desítka, que curiosamente no es la variante más vendida de la cervecería, el honor pertenece a la jedenactká, que curiosamente estaba ausente, bueno. Es de un color dorado pálido, su aroma es a pasto y cereal, el sabor es más dulce y frutal que otras de su categoría y se sienten además algunas notas de grano, el amargor, como el sabor en general es muy suave.

Le siguió uno de los nuevos productos de esta nueva etapa de Pivovar Broumov. Me acuerdo la primera vez que tomé la Bitter, durante el verano del año pasado. Me voló la cabeza, su amargor era impresionante. Hoy ya no me sorprende tanto, pero me sigue pareciendo una cerveza muy rica, con mucho carácter a pesar de su escaso 4%ABV, ideal para el verano.

La 12 fue la que llegó en tercer lugar. Realmente no me convenció del todo. En el pasado (y no me refiero a un pasado muy remoto, sino a 2007) era una cerveza más interesante, con tonos más cítricos. La que nos sirvieron ayer parecía más una versión más madura de la desítka. Con sabores y aromas más redondeados, pero muy poco diferentes. Mejoró un poco cuando trajeron la variante nefiltrované kvasnicové, servida desde botellas de plástico. La cerveza se robusteció y los sabores frutales se hicieron más ricos, seguí extrañando un poco maś de amargor, pero igual estaba muy bien.

La estrella de la velada fue la quinta en llegar, la Pepřové, cerveza saborizada con pimienta. Ya la había probado de barril unos meses atrás y me quejé de que en realidad parecía más aromatizada con la pimienta que saborizada. Lo cual de hecho es una queja constante que siempre tuve con Opat (y otras cervecerías). Tienen la iniciativa de sacar cervezas saborizadas en el tan conservador mercado checo, pero siempre se quedan cortos y uno termina tomando una cerveza ordinaria con algún gustito medio raro por ahí atrás que en ocasiones en muy difícil de identificar. Debo decir que la versión embotellada de Pepřové me hizo callar la boca. Todo lo que le faltaba a la que había probado antes, está en ésta y de sobra. La pimienta, negra diría, aparece mucho más intensa en los aromas y nos llena el paladar al tomarla. Más allá de que no creo que sea una cerveza para todos los gustos (y por qué tendría que serlo), está muy bien hecha, la pimienta nunca abruma los otros sabores en el trago y sin embargo su picante seco es lo último que se siente al final. Deliciosa. Lástima que sólo la venden en botellas de plástico, que además son casi imposibles de conseguir in Praga. Los costos de envasarla en botellas más apropiadas para una kvasnicové sin filtrar son por el momento prohibitivos para la cervecería. Esperemos que la situación cambie.

Así fue que mis expectativas para la que pensé sería el broche de oro eran bastante altas. Coriander, se llamaba. Otra nueva cerveza saborizada. Lamentablemente fueron sólo ilusiones. Esta cerveza, tirada en este caso, casi que me hizo olvidar el buen momento de la Pepřové para hacerme acordar de mis continuas quejas sobre las cervezas saborizadas. De nuevo una lager rubia, ligeramente turbia y con un demasiado suave sabor, digamos, exótico pero prácticamente imposible de identificar, incluso teniéndolo escrito bien claro en el cartel que tenía enfrente. Lástima.

Entre trago y trago, el socio mayoritario y maestro cervecero de Pivovar Broumov nos contaba sobre los problemas arriba mencionados, pero también sobre el éxito que están empezando a tener al otro lado de la frontera. Broumov está muy cerca de Polonia y al parecer la gente de algunos pueblitos polacos cercanos han adoptado la cerveza como algo local. También nos contó sobre los planes de abrir un museo de la cerveza la primavera próxima, aprovechando mucha de la maquinaria antigua que todavía se encuentra en la cervecería.

Y hubo también dos muy buenas noticias. La primera es que ya hay dos hospody que están tirando Opat de manera regular, una en Karlín, muy cerca del Klub y la otra en Smíchov. Ambas serán visitadas tan pronto como pueda. La segunda, para el año próximo van a lanzar al mercado la 14°Březňák, que intentará recrear a la cerveza homónima que ganara una medalla de oro en París 1905.

Espero que Pivovar Broumov pueda hacerle frente a todos los problemas y que el entusiasmo y la pasión de gente como el brew master Jaroslav Nosek se convierta en el éxito que la cervecería merece.

Hubo otra buena noticia, ésta relacionada con Primátor, pero prometí no decir nada. Seguro algo al respecto podrán leer pronto en Beer Culture, que por suerte ya a vuelto a funcionar.

Na Zdraví!

19/10/08

Redimido

Unos meses atrás me lamentaba la caída en la calidad de las cervezas de Pivovar Bašta. Al parecer no fue más que un problema temporal. Al poco tiempo algunos amigos me dijeron que habían estado y que la cerveza estaba muy buena. La 15° que la gente del brewpub de Nusle presentó en el festival Slunce ve Skle en cierto modo confirmó las buenas noticias. Pero todavía tenía que ir hasta allí y ver qué tan generalizada era la mejora.

Hasta allí fui. Me alegró ver que estaban tirando dos cervezas que nunca antes había probado, una pšeničné y una nakouřované. Empecé por la primera, la de trigo, que lamentablemente sólo se sirve en vasos de 0,3l. El primer vaso desapareció en un instante. Qué rica! Un poco más oscura y menos turbia que otras similares, en el aroma noté suaves toques de canela y clavo, levaduras, hierbas y algo de banana, todo muy sutil, muy perfumado. El sabor es un juego entre banana y durazno, ambos condimentados con clavo de olor. El final empieza ácido, pero no agresivo, y termina en una nota más parecida a una ležák. Fantástica.

No podía esperar a probar la nakouřované, la ahumada, que Iain, uno de los lectores de la versión en inglés, había comentado que estaba muy buena. Iain no se equivocó. En apariencia es indistinguible a la poltomavé. De hecho, para mí es la polotmavé, pero un poco más fuerte y aderezada con maltas ahumadas. En los aromas el ahumado se nota más bien tímido, junto con algunas notas de madera, caramelo y hierbas. Al tomarla el ahumado sigue suave, como un condimento bien utilizado, que realza las sutiles notas de caramelo que tanto me gustan de las poltomavé. El final es intenso y bien amargo, un lindo contraste. La cerveza se llevó de maravillas con los grundle que había pedido, que son algo así como la versión checa de los cornalitos.

Me fui muy contento, al aprecer los problemas que habían tenido durante el verano ya fueron solucionados, puede que en parte gracias a la menor demanda. Sea lo que sea es muy bueno ver que la excepción no fueron aquellas buenísimas cervezas al principio, sino las no tan buenas en junio-julio.

Na Zdraví!

17/10/08

La Ronda #5: ¿Qué pais hace las mejores cervezas?

El amigo Carls de "El Universo de la Cerveza" es el que invita La Ronda de este mes y propone la siguiente pregunta:
¿Qué País hace las mejores cervezas?, ¿Por qué lo piensas? y ¿Cuáles son las tres que más te gustan de dicho país?"

Unos meses atrás, mientras estába tomando unas deliciosas ležáky con mi Amigo Knut Albert, que había venido desde Noruega en viaje de negocios, le planteé una pregunta similar en forma de la siguiente hipótesis:

"Llegás a una cuidad que no conocés y después de registrarte en un hotel, o bajarte del tren, lo que sea, vas al primer bar que te encontras para tomar una cerveza. En qué pais o países vas a tener más seguridad de encontrar una buena cerveza?"

Casi sin pensarlo, Knut respondió, "en Alemania o Chequia".

Cabe aclarar que Knut no es un improvisado en el tema, sino que es un entusiasta cervecero que ha viajado por toda Europa, ya sea por trabajo o placer, y en cada lugar ha tomado cuanta cerveza tuvo oportunidad, tal cual nos cuenta en su muy buen blog.

Con tan autorizada respuesta podría tranquilamente dar el tema por cerrado, o no?

Yo entiendo la cosa de otra manera, que sí, puede que tanto en Alemania como en Chequia la calidad promedio de las cervezas más fáciles de encontrar sea más alto que en otros países. Pero eso no significa necesariamente que allí se elaboren las mejores cervezas.

De hecho, paramí, la pregunta de Carls no tiene respuesta satisfactoria. Y por dos simples razones:

Primero, es una cuestión de gustos. Si soy un fanático de las lagers me inclinaría por los checos o los alemanes. Los belgas? Qué tal si no me gustan las ales fuertes, que es, a mi entender, donde ellos parecen destacarse? Y qué si me gustan las cervezas más exóticas y experimentales quizás hasta Italia podría ser líder. La discusión sería eterna.

Segundo, y más importante, conocimiento. Olvidémonos por un momento de gustos personales y cuestiones sentimentales. ¿Quién de nosotros puede decir que conoce a fondo la cervecería de al menos los principales países cerveceros de Europa? Puede que yo conozca como pocos la cervecería checa, tanto industrial como artesanal, sé cuál es su promedio de calidad, sé cuáles son sus mejores y peores exponentes, etc. Pero del resto, sé algo de Alemania, un tanto de Polonia y Eslovaquia, tengo un conocimiento más bien superficial de Bélgica y prácticamente inexistente de las Islas Británicas y Holanda donde también se elaboran cervezas fantásticas, todo en términos de experiencias personales. ¿Cómo podría entonces afirmar que tal o cual pais tiene las mejores cervezas? ¿Como podría hacerlo cualquiera de nosotros? Y aun si pudiésemos algún día llegar a tener semejante conocimiento, siempre se volvería al punto anterior.

En síntesis, no tengo los elementos para emitir juicio, y si los tuviese, apostaría que la respuesta a qué paise hace las mejores cervezas sería la misma a cuál es la mejor cerveza del mundo, NINGUNO.

Na Zdraví!

16/10/08

Nada especial

Steak Restaurant Hradčanská está potencialmente bien ubicado, justo frente a la estación de metro y paradas de tranvía con las cuales comparte el nombre. Sin embargo, no hay demasiado tráfico a pie por esa vereda y aquellos que lo ven mientras esperan el tranvía no pueden cruzar directamente, sino que tienen que ir hasta el pasaje subterráneo, lo cual debe desalentar a más de uno.

Los pocos que deciden tomarse la molestia se encuentran con un local chico, apenas un puñado de mesas y muy poca atmósfera. De hecho, parece más un café cercano a una estación de tren o terminal de autobuses que un restaurant, en el sentido que no lo invita a uno a quedarse, sino más bien a tomarse algo rápido mientras se mata algo de tiempo. Todo esto es acentuado por la banda sonora. Una Mcradio de esas que, salvo algunas conseciones a intérpretes locales, pasan la misma música prefabricada en todo el mundo. Sí, lo de la música es una cuestión de gustos, pero lo que me resulta realmente irritante es la agresiva tanda publicitaria y la voz de rubia tarada de la locutora que parecen atacar cada cinco minutos.
Llegué un poco pasado el mediodía y sólo una mesa estaba ocupada, puede que sea la ubicación o el hecho de que no ofrezcan menú del día. Ante todo esto, no esperaba demasiado. Pero a pesar de ello es un lugar que tenía ganas de visitar. El motivo seguramente ya lo han deducido, la cerveza que sirven, Lobkowicz, del Pivovar Vysoký Chlumec, y que muy rara vez se ve en Praga.

Tomé una mesa en el fondo y el camarero se acercó de inmediato. Claro, algunos dirán, no había nadie. Puede resultar difícil de creer, pero no es raro que en los lugares más vacíos es donde el servicio es más lento. Pedí una cerveza y abrí el menú. Cuando el camarero volvió con mi pivo todavía no me había decidido. En la muchos restaurantes ésto podría generar una la pregunta "Máte vybráno?" (ya eligió) en tono impaciente. Si la resuesta es negativa, el cliente puede llegar a esperar varios minutos hasta volver a poder hablar con el servicio. No en este restaurant. Sin preguntar nada, el camarero dejó mi cerveza y se retiró al bar para volver rápidamente una vez que cerré el menú (indicativo que se ha elegido algo). Me gustó mucho también el pequeño detalle de traer con los cubiertos una copita de vino de ciruelas como atención de la casa.

Pedí un filet de pechuga de pavo (125CZK). Lo que me costó elegir fue la salsa. Hay varias para elegir, separadas en dos grupos. El primero con salsas, o mejor dicho, guarniciones a base de diversos ingredientes como frutas, quesos, vegetales varios, etc.(me llamó la atención una con miel y almendras) a 35CZK y el otro con salsas propiamente dichas a 25CZK. Me incliné por una de estas últimas, la salsa de curry.

Mientras esperaba me puse a degustar la Lobkobicz Vévoda que tenía frente a mí. Esta 11° de típico color dorado y muy poca carbonación es una más que adecuada cerveza de sesión. Predominantemente frutal tanto en aroma como sabor, terminando con un corto final amargo herbal, no maravilla, pero se deja tomar muy bien.
Me llevé una agradable sorpresa con la comida. La pechuga de pavo estaba cocida a la perfección, tierna, ligeramente jugosa y bien aderezada. La salsa de curry era suave, pero bien sabrosa y parecía de preparación casera. Las papas fritas que había pedido para acompañar no eran caseras (una de las cosas que extraño de baires es que casi todos los restaurantes hacen las papas fritas caseras), pero habían sido cocidas en aceite fresco y no estaban nada mal. Realmente me gustó mucho.
Acompañé la comida con una Lobokowicz Démon. Es una polotmavé speciál con un concepto similar al de la Primátor Polotmavé 13% y la Bernard Jantár. Al tomarla quiere ser como aquellas dos, pero con el volumen más bajo y sin ecualizador. De hecho, quedó totalmente abrumada por el pavo y su salsa de curry. La Bernard Jantár, que es más ligera, no tuvo ningún problema en su maridaje con aquel cerdo en salsa de cerveza y mermelada, de sabores más intensos que lo que hoy estaba comiendo.

Podría decirse que las cervezas de Lobkowicz son una buena analogía para Steak Restaurant Hradčanská. No están mal, pero les falta algo, quizás un poco más de espíritu. El restaurant tiene buen servicio, buena comida (tengo ganas de volver para probar esa salsa de miel y almendras) a buenos precios, pero muy poca atmósfera. Como la cerveza, es un lugar casi olvidable, que uno nunca recomendaría, pero que sobre el que tampoco daría malas referencias si alguien pregunta.

Na Zdraví!

Steak Restaurant Hradčanská
Milady Horakové, frente a la parada del tranvía.
Praga 6

13/10/08

Reencuentros Amargos

En mi visita semanal a Pivovarský Klub el otro día no había nada demasiado interesante de barril. Así que tirada tomé solamente la brillante Regent Tmavé. Mientras disfrutaba de mi půl litr me puse a pensar qué era lo que me pediría después. Los estantes estaban a reventar y habían algunas cervezas que hacía rato que no tomaba.

Me incliné por la magnífica Vyškov Jubiler 16,80°. Fue un delicioso reencuentro después de varios meses, es una cerveza que me gusta más cada vez que la tomo. Entre trago y trago vi una cerveza que hacía realmente muchos años que no tomaba y que tenía ganas de volver a probar.

Durante los pocos meses que viví en Stuttgart probé muchas cervezas. Sólo dos me quedaron grabadas en la memoria como algo especial, la Jever Pils y la Paulaner Salvator. Me acuerdo la primera vez que tomé esta última, me voló la cabeza; me pareció algo casi de otro mundo. Así que estaba bastante entusiasmado cuando me trajeron la botella.

El entusiasmo se acabó apenas di el primer sorbo. No estab mal, pero tampoco nada especial. Para la mitad del vaso, ya me había aburrido, y para los dos tercios, casi que me había arrepentido de haberla pedido. Me pareció tan chata (además de algo desbalanceada) y monótona. No había esperado que me guste tanto como hace nueve años, mis gustos han evolucionado y es muy probable que la cerveza haya cambiado (y no para mejor), pero tampoco que me decepcione tanto.

Mientras la sufría me puse a pensar cuáles de las cervezas que me impresionaron en el pasado y que hace mucho que no tomo me gustarían hoy día. Será que es mejor quedarse con la memoria? Han tenido experiencias similares?

Na Zdraví!

11/10/08

Enfrentando la realidad

El consumo de cervezas sin alcohol en Chequia ha crecido enormemente en este último par de años. No tengo cifras (como periodista de investigación soy bastante haragán), pero pueden creerme.

Hay varios motivos para ello. Nuevas leyes de transito, si bien hace ya mucho tiempo que en Chequia no está permitido beber ni una sola gota de alcohol si se conduce, los controles hoy día son mucho más estrictos y las multas (o sobornos) bastante más onerosos que antes. Un lento, pero constante cambio en estilos de vida; cada vez hay más gente, en especial entre los jóvenes, que cuidan su dieta y son más medidos a la hora de tomar alcohol. Un cambio en la cultura corporativa de varias empresas, sumado a la mudanza de oficinas a cajas de metal y vidrio en las periferias de, por ejemplo, Praga; tomarse una o dos cervezas con el almuerzo ya no es una opción, sea porque el empleador no lo permite (sí, incluso en este pais existen empresas de ese tipo, en su mayoría yankis) o porque en la cantina de su prisión de al menos ocho horas diaras no se venden bebidas alcohólicas.

Todo esto por supuesto que no ha escapado la atención de las cerveceras. Al haber más demanda o mercado potencial, la oferta se incrementa; muchas son las cervecerías que recientemente han sacado al mercado una Nealko. Lo cual ha generado competencia. Hoy las nealko ya no son algo tan marginal en la cartera de productos, sino que ahora son promocionados algo más agresivamente.

Pero creo que gran parte de este fenómeno se debe a un notable incremento en la calidad, generado por la competencia y la mayor oferta. Muchos de los que antes, estando en una situación en la que no podían tomar alcohol, tomaban jugos, bebidas gaseosas o agua mineral, hoy eligen una nealko.

Me acuerdo de mi primera experienca con una cerveza sin alcohol en Praga. Estaba con un amigo en el viejo estadio de invierno de Slavia mirando un partido de hockey sobre hielo cuando el bagre empezó a picar. Fuimos al stand al lado de la tribuna y nos pedimos sendas salchicas con una cerveza. Ya su aroma me pareció extraño, y su sabor, repugnante. Le pregunté a mi amigo si no notaba nada raro y él me dice "Me parece que nos dieron una Nealko". Lo cual fue confirmado por un cartelito en la ventana del stand.

Me tomó bastante tiempo animarme a volver a probar una cerveza sin alcohol. Y si mal no me acuerdo, no fue sino hasta alguna de las degustaciones en Pivovarský Klub que lo hice. Entonces me sorprendió encontrarme con un producto más que bebible, completamente distinto a aquel que terminó en un cesto durante el partido hockey. Otras cerveceras presentaron sus nealko en sus respectivas degustaciones, algunas me gustaron más que otras, pero ninguna me repugnó, así que decidí explorar un poco por mi cuenta y probar algunas.

La primera fue la Budvar Nealko, una que hace mucho que está en el mercado. En ella se pueden apreciar algunas características típicas de casi todas las nealko, mayor gasificación, color más claro, un aroma donde predomina el ceral crudo y cuerpo ligero. Su sabor, sin embargo es sorprendentemente amargo y refrescante. Se deja tomar muy bien.
Luego probé la nealko de la otra cervecería de České Budějovice, Budweiser Burgerbäu Pito (nada de chistes fáciles con el nombre, por favor). Ésta es un poco más a la antigua, y con eso me refiero a fea. Sabor tremendamente químico que deja un gusto muy desagradable, no pude terminar el vaso.
Le llegó el turno a Bernard Free, la cual audazmente puse como parte de la degustación de que fue el tema de La Ronda #3. Su color es casi como el de una desítka, la espuma es persistente, a los cereales crudos se le suman notas de canabis y flores. Al tomarla también hay canabis y el final es aún más amargo que el de la Budvar. Me gustó mucho. Me atrevería a decir que esta nealko bien podría engañar a un paladar poco entrenado. Bernard también elabora Free Jantár, una ámbar sin alcohol, que es, claro más acaramelada que la rubia. No me gustó tanto, pero se deja tomar, es algo distinto. Ambas se venden sin pasteurizar
La última fue la Radegast Birrel, elaborada por la cervecera más grande del pais, es por ende la más popular y fácil de encontrar. Fue también la primera en empezar a venderse de barril, y fue justamente esta versión la que probé. De botella o lata no me gusta, pero tirada es mucho más tomable. Menos carbonatada, cuerpo algo más sedoso y sabor no tan artificial.

El futuro de las nealko pinta también interesante. Cada día son más las cervecerías que ofrecen su cerveza sin alcohol en barril y hay al menos una versión artesanal que, cuando la probé en el festival Slunce ve Skle en Pilsen, me pareció muy buena, era bien oscura y estaba saborizada con café, una rica e interesante bebida.

Si bien algunas me agradaron (en especial Bernard Free, que hasta elegiría antes que Stella Artois y similares) ninguna podría reemplazar a una cerveza de verdad. Como dice un amigo, las cervezas sin alcohol son algo que uno toma por obligación más que por elección. Es por eso que es muy bueno saber que para aquellos que, por cualquiera sea el motivo, no pueden tomar una cerveza, existen opciones más sabrosas, sanas y hasta refrescantes que gaseosas, agua mineral o jugos envasados. Yo, mientras tanto me voy a abrir una Svijany.

Na Zdraví!

7/10/08

Cosecha 2008

¡Casi me olvido de escribir esta entrada!

Este año en el jardín de nuestra nueva casa plantamos varias cosas (todas legales), hierbas aromáticas, multitudes de flores y arbustos, tomates y zuccini y hasta un árbol, y todavía tenemos que plantar algunos árboles frutales este año. Pero de todo eso, lo que más me interesó y lo que seguí con más atención fueron dos ejemplares de una hierba que un día encontré en el vivero donde compramos la mayoría de lo arriba mencionado.

¡Este es un blog de cerveza y gastronomía! Algunos de ustedes seguramente estarán protestando. Paciencia amigos, porque las planta en cuestión está íntimamente ligadas al tema principal de este blog.
Seguramente, varios de ustedes la han reconocido, no es ni más ni menos que nuestro buen amigo Humulus lupulus. No sé qué variedad es, la etiqueta que venía con cada ejemplar dice Humulus lupulus aureus, y parecen provenir de Polonia. Las plantamos más que nada como algo decorativo, este año no esperaba poder recolectar absolutamente nada. Sin embargo, grande fue mi sorpresa cuando empezaron a aparecer los capullos, los cuales coseché el último fin de semana de agosto.
Voy a empezar a elaborar cerveza pronto. Al principio serán partidas de 5l. Sé que es poco, pero quiero empezar despacio, probar algunas recetas que me están dando vuelta por la cabeza, y si me salen bien, comprar equipamiento que me permita elaborar partidas de al menos 20l. Por supuesto, tengo ganas de usar mis lúpulos en estas primeras partidas. Y uno de mis planes para el año próximo es conseguir lúpulos Saaz para plantar en el jardín...

PS: Cualquier consejo que alguno de ustedes quiera darme sobre home brewing, será más que bienvenido.

Na Zdraví!

5/10/08

De sanata marketinera y un par de conversos

El otro día recibí una casi sorpresiva visita de España, mi casi cuñado Dani y nuestro gran amigo Fernando, propietario de La Barraca, un bar cervecero como dios manda en Ávila, vinieron como acompañantes del representante español de la competencia Barman del Año que organiza Pilsner Urquell.

Todos fueron alojados en un lindo hotel en el centro de Praga, los llevaron a ver la mundialmente famosa y ya casi legendaria cerecería de Pilsen y les dieron de comer y beber hasta que les salía por las orejas. En resúmen, los trataron muy bien, y según me contaron, toda la organización fue impecable y muy cuidada; como es de esperarse de una empresa como Plzeňský Prazdroj, todos unos expertos en tema de marketing y RRPP.

Como lo son también en el arte de la sanata marketinera. Los estuve esperando en el lobby del hotel, todo vestido con los colores de Pilsner Urquell mientras iban a su habitación a buscar el equipaje y pude leer un póster donde se afirmaba que la cerveza se elabora con los mismos métodos que en 1842. Gran mentira. Para entonces aún no se usaban los fermentadores cilindrocónicos y la cerveza se fermentaba en piletones abiertos, tal cual se sigue haciendo en muchas cervecerías checas aun hoy día. La cerveza en 1842 tampoco se pasteurizaba, ya que el proceso no se inventaría sino hasta un par de décadas más tarde. A ésto se lo puede llamar progreso o evolución, para mi, aberración; sea lo que sea, no es igual que hace 166 años.

Pero lo peor fue cuando Fernando me cono que en una de las charlas con la gente de PU, el que hablaba (no me acuerdo quién era) tuvo el enorme descaro de afirmar, luego de que alguien le haya preguntado al respecto, que no había diferencia en el sabor de la Pilsner Urquel sin pasteurizar y la pasteurizada. Esto ya es una falta de respeto a la inteligencia de la gente, cualquiera que haya probado una Urquell nepasterovaná se da cuenta enseguida de las dimensiones de la mentira. Cuando un producto, cualquiera sea, es sometido a un proceso de pasteurización su sabor es afectado, es inevitable, la cerveza no es una excepción. Claro, la gente de SAB-Miller no quiere decirle a sus clientes extranjeros que el producto que reciben es de menor calidad que el que se puede tomar en muchas hospody en toda Chequia y no les queda más que recurrir a tan infantil mentira.

Cambiando el ángulo y el tono, el otro día paré por U Sadu. Hacía bastante que no iba. Ese día me había agarrado un antojo tremendo por Primátor Weizen y estando cerca, desvié mis pasos hacia allí. Grande, y agradable, fue mi sorpresa al ver que ahora también están tirando Svijany, más precisamente su 11°, Máz. Igual me pedí la Primátor y me senté a leer el libro que traía. Unos minutos más tarde dos hombres de unos cincuenta años se sentaron a un par de mesas. Uno de ellos pidió una nealko y el otro, de manera casi automática, una Pilsner. Sin embargo, cuando apenas el camarero se dio vuelta, este último preguntó "Co to je to Svijanský Máz?" (qué es esta Svijany?). El camarero entonces le explicó que era una lager rubia sin pasteurizar, y el cliente dijo que la iba a probar. Cuando le trajeron su půl litr y tomó el primer, y largo, sorbo su reacción fue immediata: "To je dobrý človeče!" (Hombre, que está buena!). Y cuando su amigo le preguntó que tal le gustaba la cerveza, insistió que "je to fakt dobrý!" (está buena en serio). El segundo vaso no tardó en llegar.

Cabe aclarar que U Sadu vende la Svijanský Máz a 30CZK, más cara que la Gambrinus (25CZK) y al mismo precio que la Urquell. Una vez más queda demostrado que, en igualdad de oportunidades y condiciones, además de correctamente promocionadas (había carteles anunciando la novedad), las cervezas de las regionales le pueden dar muy buena pelea a las macros.

Más tarde ese día, paré en Zlý Časy. Estaban todavía con el minifestival y entre las cervezas que estaban tirando se encontraba la Imperial Stout de Anteňaka de Hrádec Králove. Bien negra, con notas de café y melasa en su aroma, al tomarla, café tostado que pasa a chocolatado y deja un agradable regusto tostado al terminar el trajo. Deliciosa.

Había un grupito de chicos de unos 20 años probando las diferentes lagers que había en oferta, buenas todas. Uno de ellos, al terminar su vaso, se preguntó qué podían tomar ahora. Honza, el dueño les propuso que prueben la Imperial Stout, advirtiéndoles que era algo distinto, pero que igual se los recomendaba mucho. Aceptaron la recomendación y me alegró mucho ver que la cerveza les gustó, en gran parte por ser algo nuevo y diferente a todo lo que habían tomado antes, pero ya eso es importante.

Los dejé a todos muy contentos con la firme esperanza que las cervezas nuevas que probaron el señor de edad media en U Sadu y los jóvenes en Zlý Časy hayan ayudado a abrir los horizontes cerveceros de cada uno. Quizás esta gente ahora empiece a buscar un poco más, quizás ahora, si ven algo que no conocen en el supermercado lo compren. Quizás no estamos tan solos en nuestra tarea de evangelismo cervecero....

Na Zdraví!

3/10/08

Experimentando

Hace mucho que no escribía una receta y ésta fue inspirada por una idea que tuvo mi media naranja.

Cuando fuimos al festival Slunce ve Skle no nos fuimos con las manos vacías. Nos trajimos algunas botellas y un par de delicias, un frasco de škvarková pomazánka (una pasta para untar a base de grasa de cerdo, de la que queda después de asarlo, mostaza y especias) que estaba excelente, en especial para el desayuno, y un frasco de mermelada de cerveza negra.

Es esta última la que se convirtió en el ingrediente mágico del plato que ahora les voy a presentar.
Ingredientes (para dos personas):
3 filets de cerdo tiernizados (por si alguno quiere repetir)
250cl de cerveza rubia amarga
Polvo de curry
2 ó 3 ramitas de romero
unas hojas de salvia
unas hojas de menta fresca
2 cucharadas de mermelada de cerveza negra
sal, pimienta y aceite de girasol.
Procedimiento:
Picar las hierbas bien finito y ponerlas en un bowl junto con el curry y la pimienta. Agregar más o menos la mitad de la cerveza y mezclar bien. Poner en la marinada los filets previamente salados y dejar reposar a temperatura ambiente por hora, hora y media.
En una sarten bien caliente con un poco de aceite poner los filets y dorarlos. Mientras tanto, agregar el resto de la cerveza a la marinada y mezclar. Cuando los filets estén dorados, bajar el fuego a medio-bajo y agregar la mezcla de cerveza, curry y hierbas.
Tapar la sartén y dejar cocinar por unos 20 - 30 minutos, dando vuelta los filets a la mitad del tiempo.

Destapar, retirar los filets, subir el fuego al máximo y dejar reducir la salsa por unos cinco minutos. Agregar la mermelada y mezclar.
Volver a poner los filets en la sartén, dejarlos cocinar por un minuto, apagar el fuego y tapar la sartén para dejar reposar un par de minutos más y servir.
Como guarnición, perparé unas papas asadas en grasa de pato. Se me pasó por la cabeza freír unas rodajas de manzana en manteca y paprika, pero me dio mucha fiaca pelarlas, cortarlas y ponerme a freír dos cosas al mismo tiempo (además de atender la cerveza que estaba tomando), pero podría haber estado bueno.
Acompañamos el plato con una Bernard Jantár. La elegí porque es una lager ámbar de sabores suaves, pero firmes. Empieza con notas acarameladas y termina con un intenso final amargo, que no es muy largo. Le dejó todo el protagonismo al plato de sabores tan contrastantes. Pienso que una EPA o algo similar podría haber funcionado muy bien también.

PD: No creo que sea fácil conseguir mermelada de cerveza negra (me gustaría saber cómo hacerla, tengo que buscar alguna receta), así que pensé en substitutos, creo que una jalea de membrillo, quizás de ciruelas o incluso una verdadera mermelada de naranjas amargas podrían lograr resultados, si bien no similares, bastante interesantes, en tanto no sean demasiado azucaradas.

Na Zdraví a Dobrou Chuť!!!

1/10/08

Llegó el otoño

Se acabó el calor, así de golpe, sin más transiciones. Mis finanzas no han cambiado tan drásticamente como el clima,pero han mejorado un tanto. No lo suficiente como para permitirme volver a explorar, pero sí como para asistir a los dos maravillosos festivales de cervezas artesanales que tuvieron lugar en septiembre.

Cuántas cervezas maravillosas tomé en esos dos festivales, sumadas a las varias que pasaron el resto del mes.

Casi apenas empezado Septiembre tenía un ganador. No sólo por la calidad de la cerveza, sino más que nada por ser subversivo y polémico. Había elegido la Kukuřiční Ležák de Chýně. Sí una cerveza de maiz. Mi elección había sido en parte inspirada en este post en "A Good Beer Blog". Había probado la versión de fermentación alta el año pasado y me había gustado bastante, este año, la versión lager me gustó bastante más. Junto con las notas frutales que son como una firma de casi todas las cervezas de Chýně, se siente el maiz en forma de pochoclo. La cerveza nunca intenta disimular su ingrediente maldito, por el contrario, lo grita a los cuatro vientos. Pero a la manera de Stella Artois que lo hace como truco marketinero para ocultar el hecho que usa el cereal como adjunto barato. Ésta es una cerveza orgullosa de ser lo que es.

Pero a pesar de lo mucho que me gustó la Kukuřiční Ležák, no hubiese sido una elección justa. Unos días más tarde asistí al festival en Praga 11 y terminé fascinado con varias cervezas, desde la soberbia teabeer hasta la potente Weizen Dopplebock 19%, pasando por la deliciosa Bilinné, tirada desde el barril de roble donde había sido reposada, y la casi legendaria Jihoměsťasnká 11°, que estuvo a la altura de su reputación.

Como para hacer las cosas más difíciles, una semana más tarde fui al festival Slunce ve Skle en Pilsen, que no fue otra cosa que una gran orgía de cervezas artesanales. Doce elaboradores de todo el pais presentaron unas 40 cervezas distintas. Simplemente impresionante por la variedad y calidad de la oferta. Varias de las cervezas que tomé ese día me impactaron y podrían ser justos ganadores del premio de este mes.

Pero tampoco sería justo si me olvidase de dos cervezas que ya había probado hacía unos meses y reaparecieron durante las últimas semanas. La primera de ellas fue la Janáček Comenius 14°. La había tomado por primera vez el año pasado y no me había parecido demasiado buena. En el Pivní Festival Praha, la volví a probar sin que me llamase demasiado la atención, pero cuando la estuvieron tirando en Pivovarský Klub me encontré con una cerveza distinta, fue como si hubiese encontrado su identidad, tanto en aroma (donde predomina la cáscara de limón) como en sabor (que empieza con caramelo y frutas y rápidamente se transforma en algo bien, bien seco). Realmente me gustó mucho.

Otra que cambió, y también para mejor (aunque ya antes estaba muy buena) fue la vieja y querida Křižikova 17°. La pregunta que nos hicimos varios de los que la tomamos fue si era la misma cerveza. Más oscura, más acaramelada, más rica, mejor.

Así que después de mucho meditar y considerar decidí darle el premio a alguien que lo viene arañando ya hace un par de meses, y me refiero a Kocour Vandorf, que no se cansa de sacar cervezas grandiosas. Cuál de las que me fascinaron este mes se lo lleva, si la IPA, si la EPA, si la Stout, si la V3 rauch, es difícil decir, aunque me inclino hacia la V3. Por un lado porque no es una cerveza de estilo en sí misma, y por otro por el maravilloso concepto detrás de ella. Sí, quizás como Rauch, me gustó un poco más la de Purkmistr, pero como idea, la V3 no tiene rival.

Na Zdraví!

Ah! Me había olvidado. Durante septiembre tuve el placer de poder tomar 33 cervezas que no había degustado este año, muchas de ellas novedades absolutas para mí, además de excelentes. La cuenta en lo que va del año se eleva entonces a 277.