28/7/08

Ignorando al gigante, casi... (II)

Primera parte

Cuando llegué al final de la calle arbolada pude ver como se me espacaba el trolebús. Habría que esperar. Por suerte, no demasiado, y por suerte, había parado de llover, al menos por el momento.

Me bajé en el centro, en la parada Muzeum. Tenía que tomarme el tranvía 4 para llegar a mi proximo destino. Para ello tendría que caminar unos 400 metros cruzando Smetavý Sady. Un paseo que seguramente hubiese disfrutado mucho más si no hubiese empezado a llover de nuevo.

Para cuando había llegado a la parada del tranvía, justo frente a la imponente sinagoga de Pilsen, el sol había asomado, de nuevo. El tranvía 4 llegó rápido y en menos de diez minutos me dejó en la parada Sokolovská. Estaba ya a pocos metros de U Rytíře Lochoty.
Está lejos de Purkmistr no sólo a la distancia sino en concepto. Mientras que el hotel y pivovar abierto el año pasado grita a los cuatro vientos que allí se elabora cerveza, Lochoty, abierto en 2001, pero que parece más antiguo, es más bien una hospoda de barrio donde resulta que hacen cerveza. De hecho, al entrar por la puerta uno podría tener la impresión de haberse equivocado de lugar, ya que carteles de Gambrinus y Pilsner Urquell son lo primero que se nota en lugar de los clásicos alambiques de bronce.
Esto no significa que sea un lugar desagradable. Los salones salón son amplios y luminosos, con paredes agradablemente decoradas, las mesas no están hacinadas sino que hay bastante espacio entre ellas.

Los camareros de tienen también un estilo menos moderno que en Purkmistr. Pocas sonrisas y palabras, pero no por ello menos eficientes y atentos.

Pedí una 11° y un nakladaný hermelín, de golpe me habían dado unas ganas tremendas de comer el delicioso queso en escabeche. Ninguno de los dos se hizo esperar más de la cuenta.

La Jedenactká de U Rytíře Lochoty es de un dorado muy intenso, casi naranja. Con un aroma muy agradable, donde se mezclan a la perfección peras, hierbas y almíbar. Al tomarla, lo primero que sentí fueron notas frutales almibaradas, seguidas de notas de mandarina, lamentablemente, el exceso de gas llega a molestar un poco y vuelve a la cerveza un tanto pesada. El final no mejora demasiado las cosas, es amargo, con mucho potencial, pero deja un regusto azucarado no muy agradable. Quizás le falta fermentar. A 20Kc el medio litro, no está nada mal, pero podría ser mejor.
Terminé el hermelín, que sí estaba muy bueno y esperé que me trajeran la 14°. Tengo que admitir que mis expectativas no eran demasiado altas. Por suerte, estaba equivocado. La 14° es todo lo que la 11° quiere ser, y más. Prácticamente igual a la vista y muy parecida en los aromas, algo más acaramelados e intensos, quizás. El cambio, y mejora, se nota mucho más al tomarla. El cuerpo es más cremoso, las notas almibaradas adquieren algo más de protagonismo sobre la aún importante cantidad de fruta que baila en nuestro paladar. El final es seco, herbal y ligeramente ácido. Deliciosa, y curiosamente, más fácil de tomar que la versión más liviana. Todo por la módica suma de 24Kc, una verdadera ganga.
De nuevo tuve que resistir la tentación de quedarme y pedir otra 14°. A pesar de no encajar en el modelo de brewpub con el que estamos acostumbrados, U Rytíře Lochoty me gustó, me pareció un muy buen lugar para juntarse con amigos a tomar unas cervezas. Bien vale la pena.
Pero mi misión no estaba aún del todo cumplida. Me quedaba una parada más. Tenía que volver al centro, me esperaba LOTR...

25/7/08

Ignorando al gigante, casi... (I)

Tenía el día frente a mí. Había gente de vacaciones. Evalué mis opciones, ir a casa después de comer algo, leer pavadas en internet o quizás ver una película alquilada al paso, o ir Pilsen y visitar los tres brewpubs que allí funcionan.

Adivinen qué elegí....

Casi no voy, el día estaba feo y no pintaba que iba a mejorar. Pero los mapas que había impreso desde internet, la cámara de fotos, las notas que había tomado sobre el transporte público y el libro que tenía para leer durante el viaje me pesaban
mucho, así que cerré la campera y fui a Smíchovské Nádr. a tomar el tren de las 10:24.

Podría haber tomado el autobús de Student Agency desde Zlíčin, pero no estaba seguro del horario, ni del precio (seguramente más barato que el tren) y no tenía ganas de irme hasta ahí y que me digan que el autobús está lleno y que tengo que esperar el siguiente. Además, sabía que tren me dejaba más cerca del centro y de uno de los trolebuses que tenía que tomar para llegar a uno de mis destinos.

90 minutos más tarde el tren llegaba a la linda estación de tren central de Pilsen. Me ubiqué en el mapa empecé a caminar a la parada del trolebús. Antes de llegar, ese lado perverso que todos tenemos se despertó preguntó con voz tentadora "¿Qué tal si nos damos una vuelta por Pilsner Urquell?" (podría haber llegado fácilmente caminando desde la estación de tren). Le pegué un sopapo en la nuca para hacerlo callar. Ya había estado hace unos años en la gran cervecería, no iba a haber nada nuevo y además mi objetivo era otro. Explorar.

Quizás fue ese corto altercado con mi lado perverso lo que me distrajo y me hizo tomar el trolebús 13 en la dirección opuesta. Por suerte me di cuenta un par de paradas más tarde. Nada grave. El trolebús correcto, en dirección Černice vino pronto. Por suerte había sacado un boleto de 40Kc, válido por todo el día. Muy práctico, muy barato.

Media hora más tarde, casi, me bajaba en la parada Gen. Lišky. Caminé unos metros en dirección a una diagonal arbolada. Un par de cientos de metros más tarde, al final de esta calle había llegado a mi primer destino, ubicado en una pequeña plaza, muy tranquila.
Hotel a Pivovar Purkmistr. Crucé el amplio patio en la entrada, pasando por las mesas vacías por culpa de la lluvia y entré al restaurant.

Qué lugar más lindo. Decorado con gusto, pero no con lujo ni con kitch, dominado por los alambiques de rigor. Algo se estaba cocinando en ellas y el salón tenía ese característico y delicioso aroma de la cerveza en sus primeros estados de gestación.
El camarero no se hizo esperar. Le pregunté qué estaban tirando ese día y me pedí una Ležák, el caballito de batalla de casi toda cervecería checa, no importa el tamaño.

Lo que llegó a la mesa en fue un půl litr conteniendo una cerveza de intensísimo color dorado, casi naranja con compacta espuma. Si no hubiese sabido lo que había pedido no hubiese identificado nunca esta cerveza como una Bohemian Golden Lager (aunque dado que es elabroada en Pilsen, podríamos llamarla Pilsner Lager sin estar mintiendo). A diferencia de lo que estoy acostumbrado (frutas, malta, flores, cítricos), el aroma de esta cerveza estaba dominado por levaduras, casi como una abbey blonde belga, con menos intensas, pero muy pesentes notas de pomelo. El sabor es una lucha entre frutas, cítricos con notas de vainilla haciendo las veces de referí. El final es largo, bien amargo y muy refrescante. Cómo me hubiese gustado tomar esta cerveza en el patio, al sol.
Llegó la comida, un bifecito de cerdo con salsa de hongos y papas pisadas con cebolla. Una de las opciones del mediodía. Nada del otro mundo, pero por 69Kc, hizo un buen trabajo. El camareró notó que estaba escribiendo en mi anotador y me preguntó si estaba evaluando las cervezas, y qué tal me gustaban. Mucho, le dije y pedí una Písař, la cerveza de trigo de la casa. De color y presencia caraterísitca. Con mucha banana madura en el aroma y casi nada más. La banana sigue dominando en los sabores, al final aparece algo de acidez, pero es casi de compromiso, por enseguida vuelve a aparecer la banana. Al principio me gustó, pero para la mitad del vaso mi había empezado a aburrir y al final me había cansado.
Teniendo en cuenta que me faltaba bastante por tomar durante el día, me pedí ahora un vaso chico de la Tmavý Ležák. Como las dos anteriores, también fermentada a 12°balling. La cerveza es bien negra, con algunos destellos rubí a contraluz. Tiene un reconfortante aroma a manzanas asadas y algo de chocolate. Es de las dulzonas, en su sabor hay algo de cacao, café dulce y frutas y el final es corto. No me enloqueció, pero se deja tomar muy bien y seguramente sería una favorita de las damas.
Me quedaban dos, las saborizadas del día. Seguí achicando la porción y opté por sendos vasos de degustación, 0.1l. Canabis y Borůvka (arándano) era la oferta. La primera de un color dorado ligero y un interesante aroma a duraznos, canabis y cítricos. En el sabor también dominan los cítricos dulces y la canabis recién aparece al final y sin demasiada fanfarria. La de arándano, más oscura, tenía un fuerte aroma a frutas diversas con las mencionadas bayas dominando. En los sabores noté café, caramelo y, claro, arándanos, el final es seco y muy bien balanceado. Refrescante.
Pedí la cuenta, resistiendo la tentación de pedirme otra ležák. Ganas de quedarme un rato más no me faltaban. El lugar es lindo, estaba tranquilo y el servicio había sido impecable. Sin mencionar el precio de 28Kc el medio litro, un par de monedas solamente. Pero tenía una misión.

Pagué y volví a subir por la calle arbolada hasta la parada del trolebús. Me esperaba U Rytíře Lochoty, en la otra punta de la cuidad...

18/7/08

Sutil belleza

Pivovar Kout na Šumavě en Domažlice es una verdadera rareza. Originalmente fundado en 1736, cerrado en 1969 para resucitar en 2006, y no como un brewpub de los tantos que han abierto en los últimos años, sino como una cervecería industrial. Y con mucho éxito, al parecer, su distribución se ha estado expandiendo de a poco en Plzeňský Kraj y sus cervezas han estado ganando muchos adeptos entre los conocedores, tanto así que su 12° ya está considerada entre las mejores Pilsner Lager del mundo.
Lamentablemente en Praga no se consigue, no hay nadie que la tenga de manera regular, y no hay nadie que distribuya las botellas. Así que para saborearla tuve que esperar hasta que, unas semanas atrás, Zlý Časy incluyera la legendaria 12° en su minifestival pilsenero. Es una cerveza simplemente brillante, como dije entonces.
El otro día, mientras me estaba con un par de amigos tomando unas cervezas en uno de mis lugares favoritos,m una botella con la etiqueta de Kout na Šumavě se materializó en mis manos como caída del cielo (gracias Honza por el regalo). Preguntando de cuál se trataba, resultó ser kvasnicová 12°. Nada menos.
De más está decir que mis expectativas con esta cerveza estaban por las nubes, lo cual en ocasiones causa un poco de temor y exige mucha concentratción. Siempre trato de ignorar esas expectativas subjetivas, a veces es difícil.
Iba a servir la cerveza en mi vaso preferido para degustar, que lo pueden ver en muchas fotos, pero a último momento me decidí por mi půl litr de cabecera, lo cual terminó siendo una muy acertada decición. La serví con cuidado para lograr la espuma correcta. Al principio parecía una muy apuesta bohemian golden lager. Dorado intenso, sin gas visible, espuma compacta de color blanco angelical. Dejé que ésta se termine de asentar y, despues de agitar un poco el fondo de la botella, serví el resto. Las levaduras que se habían sedimentado cayeron y se empezaron a expandir como una nube hasta tornar lo que antes era una cristalina pilsner en una kvasnicové como dios manda, turbia y de dorado casi naranja. El proceso fue hermoso de observar.
Con la boca hecha agua me dispuse a degustar esta belleza a los ojos. A mi nariz llegó un perfecto balance entre frutas maduras y el caraterístico cítrico floral de los lúpulos Saaz, todo delicado, suave pero con carácter y respaldado por el aroma de un campo de cebada en verano (no es una metáfora, hay un campo de cebada detrás de casa y ése es el aroma que se siente cuando empieza a bajar el sol).
El sabor empieza frutal, pero nunca llega a ser dulce sino que tiene un punto perfecto. De a poco aparece el lúpulo ganando intensidad. En el final los Saaz parecen a punto de estallar y volarnos la cabeza, pero nunca lo hacen y se van de la misma manera que vinieron. Son como una stríper que nunca termina de sacarse la ropa y por ello nos excita aún más.
Kout Kvasnicové 12° me fascinó. Cuando terminé de tomarla automáticamente pensé en abrir otra botella, inexistente. Está tan bien hecha. Es lo opuesto de una cerveza extrema. No necesita gritar para que se la escuche, le basta con hablar de manera clara y articulada con voz melodiosa. Segura de sí misma, como una mujer atractiva que no precisa de maquillaje o ropas llamativas, pero aún así atraerá las miradas y los piropos de aquellos que saben apreciar la verdadera belleza.
Na Zdraví!

16/7/08

La Ronda #2: Cerveza o Cervecería

Es mes es Chela es el que paga La Ronda y propone una más que interesante y no muy fácil de contestar pregunta:
"¿Está la cerveza hecha para disfrutar en la intimidad de nuestros hogares tomando el protagonismo absoluto o más bien es una bebida social que se engrandece cuando se toma al calor del bar acompañada de tu gente favorita?"

Si me remonto al pasado casi lejano, la respueta es simple, cervecería. En ese entonces casi no tomaba cerveza en la intimidad de mi hogar. Cuando lo hacía era casi siempre mientras miraba fútbol o básket en la tele. Pero con amigos, ya sea en una cervecería, en la calle o en la casa de alguno, la cerveza no podía faltar. Incluso en asados, donde el que manda es el vino, la cerveza se tomaba para acompañar la picada previa. Claro que entonces tomaba casi cualquier cosa que se haga llamar cerveza.
Hoy mi relación con la divina bebida es más madura, más seria y más estrecha. La pregunta sólo se puede responder si analizo qué cerveza estoy tomando y qué papel juega en un momento dado.
Cuando se trata de una cerveza nueva, prefiero tomarla solo. No es que sea un ermitaño o un egoísta. Es que quiero poder sumergirme lo más posible en la nueva experiencia. Concentrarme para descubrir cada uno de los matices de esta novedad y dedicarle el tiempo que sea necesario mientras tomo mis notas de cata. Sea en la privacidad de mi hogar o en la hospoda. Por supuesto que no voy a rechazar compañía, en especial si se trata de alguien que comparte mi pasión. Pero la prioridad siempre la tiene la cerveza.
Hay otras ocasiones en las que me gusta tomar cerveza en soledad. Luego de un día de trabajo, me gusta a veces sentarme en la jardín o en el balcón de mi rincón en casa mientras escucho música, o durante una pausa en el día mientras leo un libro en un café o hospoda tranquila. También me gusta hacerlo mientras cocino o escribo.
La cerveza aquí toma un rol secundario, el de acompañar un momento de relax o un proceso creativo, y puede ser tranquilamente reemplazada por otras bebidas, alcohólicas o no, sin que el momento sufra por ello.
La cerveza puede tener también un rol funcional. Nada me va a apagar mejor la sed en un día de calor que una cerveza bien tirada. Tampoco nada va a acompañar el almuerzo diario mejor que un buen půl litr de alguna de mis cervezas favoritas. La cerveza aquí sí que potencia el momento, sea éste solitario o no. Máxime si tenemos en cuenta que sea como sea elegiré lugares donde sé que voy a conseguir buena cerveza. Puedo ser indulgente con comida, servicio o atmósfera lejos de lo ideal, pero mala cerveza, no lo perdono.
Y llegamos a la cerveza que se toma con amigos, o con cualquier ser querido ¿Qué rol juega nuestro néctar favorito en estas situaciones? Diría que de catalizor, o excusa para la reunión, ni más, ni menos. No creo que la cerveza por sí misma se engrandezca. Le cede todo su espacio al momento sublime que se comparte con gente querida. Es como el bajista en una banda de rock, pocos le prestan atención, pero la banda no sería lo mismo sin él. En estas situaciones me permito ser más tolerante con una cerveza que no me guste demasiado, claro que si la elección del lugar (o cerveza, en caso de reunirse en casa) depende de mí, utilizaré el mismo criterio que para almorzar. Sea la cerveza que sea, ésta hará de un buen momento algo aún más agradable. Hmm. Quizás ésto la engradezca, pero por otros motivos.

A de P (Antes de Pivo)

Antes de ponerse a elaborar algunas de las mejores cervezas del mundo, los checos bebían "medovina", que literalmente significa vino de miel, pero que en español se conoce como hidromiel.
Es una de las bebidas alcohólicas más antiguas que se conocen que tiene una más que dignificada historia, al menos desde el punto de vista mítico. Se dice que era la néctar que bebían los dioses olímpicos o el soma del panteón persa. Era también la preferida de los dioses nórdicos. Figura en leyenda de Beowulf y en antiguas leyendas checas como la del Patriarca Czech o la de Bivoj y El Jabalí.
Con el paso del tiempo su papel protagónico fue tomado por la cerveza y el vino, sin embargo nunca desapareció, siempre estuvo ahí y sigue siendo muy popular en épocas navideñas donde se lo suele beber caliente.
A pesar de su nombre checo, no es un vino. Su elaboración es similar a la de la cerveza, sólo que en lugar de fermentar una infusión de cereales, se fermenta una infusión de miel, a le que en algún momento se le agregan ingredientes saborizantes o colorantes como frutas, nueces, bayas, hierbas, especias, caramelo, etc. Las variedades son innumerables, los hay dulces o amargos, para todos los gustos.
Hacía rato que tenía ganas de escribir sobre esta bebida que tanto me gusta. Nunca falta en casa y con mi mujer solemos tomarla después de la cena o acompañando un café a la tarde. Pero siempre compramos medovino de a una sola botella, y como lo tomamos tranquilo, nos dura bastante.
La suerte quiso que el otro día asistamos a un festival celta en un muy lindo pueblito no muy lejos de donde vivimos. El festival se llevó a cabo en los jardines del castillo local, había buena música, buena comida, cerveza más o menos, muy linda atmósfera y una enorme variedad de medovina. Luego de haber deugstado varios, nos trajimos algunas botellas para tomar más tranquilos en casa.
La selección fue tan variada como se me ocurrió y como pudimos cargar hasta el auto.
Nunca había hecho una degustación paralela de tantos tipos de hidromiel. Estaba muy curioso y empecé a abrir las botellas apenas llegamos a casa.
La primera fue Zlatá Medovina (18%ABV). Esta es una botella que ya teníamos hace rato en casa. En su aroma predomina la vainilla y también manda en los sabores, con un final a hierbas tostadas y un cuerpo muy sedoso.
De las que trajimos del castillo, empecé con Eliška, es una marca clásica y es la que se suele disfrutar caliente en los mercados de navidad. La versión que me traje es la Hořka (amarga) (12%ABV). Su aroma me hace acordar a los viejos y queridos caramelos de miel y menta Stani. Al tomarla lo primero que se siente es un efímero dulzor de miel, seguido por un amargo más intenso con notas de menta y regaliz. Una bebida muy rica.
Seguí con el Elíxir Mladý (11%ABV), o elíxir de la juventud. Su color más claro indica que no fue usado caramelo, y ése es el color natural del medovino luego de la fermentación. Tiene una aroma muy suave, apenas unas hierbas. Su sabor es suave, aterciopelado con sutiles notas herbales.
Dejando atrás el elíxir, pasé a Benatecká Bylinná (11%), herbal. Y tiene una aroma fuertemente herbal con algunas especias. Su sabor es medicinal, pero ésto no lo hace desagradable, sino que la convierte en un buen digestivo.
Kávový (café)(13%ABV) es un toque algo más moderno, y por ello despertó mi curiosidad. Es el medovino más oscuro de todos, y el café predomina en los aromas. El en paladar, sin embargo, se lo siente acompañado de miel y hierbas, en un muy buen balance.
Para el final dejé el más extraño de todos. Medovinový Likér (11%ABV), elaborado con agua, miel, leche, hierbas y almendras. Es una bebida increíblemente interesante. Muy espesa, casi como un postre. De aroma algo complejo donde se mezclan frutas, leche agria y miel. Al tomarla es agria, casi al punto de ser agresiva, pero no llega a tal, se sienten aquí las almendras, la miel y las hierbas que cierran el trago junto con la leche fermentada. Una bebida casi ideal para acompañar tortas y dulces.
La medovina es una bebida que lamentablemente pocos extranjeros conocen. En parte porque no es del todo fácil de encontrar, las cadenas de supermercados no comercializan ninguna de las variantes y no son muchos los restaurantes que la incluyen en su menú. Pero créanme, sus sutiles y sedosos matices la hacen una muy buena opción para terminar una comida, o como copita antes de irse a dormir. Ni hablar del buen regalo que una botella puede ser.

Na Zdraví!

12/7/08

Una buena y una mala

Primero la buena:

Parece que la otra gran cervecería checa está empezando darse cuenta en qué año estamos. Luego de haber lanzado la espantosa Pardal, siguiendo la tendencia de cervezas baratas de mala calidad que había pasado ya hace unos años, ahora, algo tarde pero mejor que nunca, se ha convertido en la cuarta cervecería en sacar los tanques. Un día caminando por Štěpanska noto en la puerta de U Šumavy un sticker que anunciaba nepasterované tankové pivo. Más tarde oi que Budvar tankový también se puede conseguir en la hospoda U Medvídku. No noté demasiada diferencia entre el "nuevo" producto sin pasteurizar y el tradicional pasteurizado, quizás algo más de cuerpo y sabores algo más frutales. Tengo que admitir que la Urquell tanková, en el lugar adecuado, sigue siendo mejor. 
Pero Budvar no terminó ahí. El consumo de cervezas sin alcohol se ha incrementado de manera notable en los últimos años, algo que las cerveceras no han dejado de notar y algunas han empezado a ofrecer su Nealko de barril. La primera fue Pilsner Urquell con su Radegast Birrel con Starobrno y Bernard siguiendo los pasos. El cuarto que se subió al carro es Budvar, que ha empezado a ofrecer su muy buena nealko tirada fresca de barril. Bien por la cervecera estatal por al fin captar una tendencia de mercado cuando está en sus incios.

Ahora la mala,

Después de varios meses volví a visitar Sousedský Pivovar Bašta, un lugar que recibió varios elogios, incluyendo los míos, luego de abrir en Nusle. 
No puedo decir que fue un alegre reecuentro. Para empezar, subieron los precios, la cerveza ahora cuesta 30Kc, en lugar de 25Kc. Sigue siendo barata y seguramente los propietarios tendrán sus motivos. De hecho, el incremento en el precio no sería tanto problema si no viniese acompañado por una seria baja en la calidad de las cervezas. 
Probé las tres cervezas que tenían en oferta ese día. Polotmavé 12° (solía ser 13°), Světlé 12° y Světlé 15°. La única que se salvó fue la primera, la ámbar. Estaba buena, pero no al nivel que recordaba. Las otras dos, muy deficientes, en especial la 15° que la pondría en el nivel de fea. Sabores no terminados y alcohol tremendamente mal integrado que lo golpea a uno en el paladar y deja un gusto algo desagradable. Por lo que escuché en algunos corredores, el problema que esta cervecería está teniendo es espacio y capacidad. Las cervezas no tienen el suficiente tiempo de reposo y eso se nota. Creo que tienen el potencial, pero no el suficiente tiempo de desarrollo.
Esperemos que encuentren una manera de corregir este muy serio problema, ya son muchos los que parecen haberle dado la espalda y sería una verdadera lástima que la historia tenga un final triste.

Na Zdraví!

10/7/08

Visitando Parientes

Fuimos el otro día a visitar unos parientes de mi media naranja en Strakonice, una cuidad a unos 160km al Sur de Praga. La excusa, una celebración familiar. El clima estaba ideal para sentarse en el jardín, hacer algo de carne a la parrilla y tomar bastante cerveza (bueno, cualquier clima es bueno para ésto último). La cerveza elegida, por supuesto, fue la del pivovar local Strakonice, principalmente en su versión Švanda, un nuevo integrante en su línea de productos que ha reemplazado la localmente popular "10". Como su antecesora, ésta es una muy buena cerveza de sesión, de amargor ligero, pero con bastante cuerpo y sabor maltoso para su 3.8%ABV. Pero hubo una cosa más que nada que me llamó la atención en la etiqueta.

Durante y luego de la presentación que Pivovar Strakonice hizo en Pivovarský Klub en noviembre del año pasado, Evan Rail y yo nos quejamos sobre algunos de los aspectos del marketing de la empresa. Entre ellos nos sorprendió que, a pesar de serlo, en ningún lugar se mencionaba que las cervezas eran sin pasteurizar. Cuando le pregunté al maestro cervecero por qué no mencionaban algo que muchos cerveceros consideramos, con razón, como un valor agregado en el producto, la honesta respuesta fue que se lo comunicaría al gerente de marketing. Al parecer, así lo hizo y si se fijan en la foto de abajo parte inferior de la etiqueta notarán una palabra que no creo necesite traducción.
"Nepasterované". Cuando la lei no pude más que sonreír y apuntárselo a mi mujer, mientras mi pecho se hinchaba un poco. Me hizo sentir realmente muy bien saber que nuestras observaciones han sido tomadas en cuenta y han tenido cierta influencia en el mundo cervecero, aunque sea en forma de una sola palabra. Pero al parecer no fue ésto lo único a lo que la gente de Strakonice prestó atención. Lanzaron al mercado Klostermann, una amber lager con 5.1%ABV. Coincido con Evan en sus observaciones sobre esta cerveza, muy buena, en la misma categoría que Primátor Polotmavé 13° y Herold Granát, aunque quizás no tan lograda, pero que yo la pondría un escaloncito más arriba que la Master 13°. Me gustaron mucho sus contrastes de notas acaremladas con un refescante final herbal. Por ahora sólo se puede conseguir en su lugar de origen, pero esperemos que empiecen a distribuirla pronto por el resto del país. Por otro lado, parece que Dudák se está convirtiendo en la marca de cabecera de la cervecería, Nektar y 10 ya desaparecieron.
Volviendo al ángulo familiar con el que empezamos, al día siguiente fuimos a pasear a la vera del Otava. No hay demasiado para ver en Strakonice. Salvo el casitllo y un par de edificios en el centro, el resto es un modelo del buen gusto comunista. Sin embargo, el paseo a la vera del río es muy agradable. Con muchos árboles, verde y juegos para chicos. Pasa también pro al lado del pivovar, que lamentablemente estaba cerrado ese domingo, pero aun así podían sentirse los, para mí, deliciosos aromas de cerveza fermentando. Encontramos un jardín cervecero abierto y nos sentamos a pivear un rato. A la vuelta vimos que el jardincito justo al lado del pivovar había abierto. Lo hubiese pasado de largo de no haber sido por un cartel que anunciaba Kvasnicové 12°. Siendo un fanático de este tipo de cervezas, no pude más que obedecer a mis pies y caminar rápidamente al bar pese a los reproches de mi mujer. Lamentablemente sentarme a disfrutar esta para mí nueva cerveza en vaso de vidrio estaba fuera de toda discusión, así que me tuve que contentar con un vaso de plástico que no me dejó apreciar los colores. Lástima, porque si su aspecto era como sus aromas y sabores, hubiese sido una belleza a los ojos. Quizás, debido a los intensos calores, la cerveza estaba uno o dos días pasada, pero aún así, estaba deliciosa. La levadura era la que iba al frente en su bouquet, con matices similares al de algunas Weissbier alemanas, detrás de ella se sentían las frutas de la malta y algo de grano y flores. El sabor era tremendamente refrescante, de nuevo con las levaduras predominando, aquí más hacia el lado de los belgas, el resto, frutas tropicales y algo de hierbas. Disfruté cada trago y rogué para que algún día esta cerveza aparezca en Praga. Quizás tenga que hablar con mis amigos en Pivovarský Klub o Zlý Časy....
Na Zdraví!

7/7/08

Desembarque vikingo

Un par de semanas atrás tuve una más que agradable visita, Knut Albert, colega blogero cervecero de Noruega. Knut vino a Praga de viaje de negocios y como es su costumbre, decidió pasar un día extra para así poder explorar la escena cervecera praguense.
Llegó un domingo, lo pasé a buscar a su hotel y fuimos derecho a Zlý Časy para degustar las delicias de Plzeňský Kraj, de ahí nos fuimos a Pivovarský Klub a tomar un par de cervezas más y elegir unas botellas para llevar a Noruega.
Fue una tarde ideal para tomar excelente golden lager de bohemia, charlar sobre cervezas y pasarla muy bien. Es realmente notable el efecto que nuestra pasión cervecera tiene. Dos completos extraños, de edades diferentes, culturas diferentes, que nunca antes se habían visto pudimos pasar una muy agradable y extendida tarde con nada más, ni nada menos, que cerveza como excusa.
No voy a extenderme demasiado en la crónica del encuentro, si están interesados, pueden leerla en el blog de Knut, en esta y esta entrada.
Knut no vino con las manos vacías, trajo cinco muestras de cerveza escandinava, cuatro de su madre patria y una de Dinamarca.
Como la mayoría de nosotros, mi conocimiento de la cervecería escandinava estaba prácticamente limitado a Carlsberg, Tuborg (me estoy repitiendo?) y demás luminarias. Por supuesto que bajo ningún punto de vista consideraba éstos como buenos ejemplos de lo que se puede tomar en los países del norte. Mi curiosidad era bastante alta, no tenía idea alguna de lo que podía esperar. Confiaba en el criterio de Knut, estaba seguro que no había elegido lo primero que encontró en el supermercado de su barrio. Pero no tenía ningún parámetro con cual comparar a estas cervezas provenientes de una región con larguísima tradición cervecera, pero con una fuertemente eurolagerizada historia reciente.
Antes de ponerme a probar estas cervezas me di cuenta de lo bueno que es no tener ningún tipo de expectativas cuando se va a probar algo por primera vez, más allá de las factuales que se pueden leer en las etiquetas. Hace que la evaluación sea más objetiva, aunque siempre dependa del gusto de cada uno.
Empecé con el colado del grupo. Humle Fryd, elaborada por la cervecería artesanal danesa Bryggeriet Skands. Según lo que puedo entender de la etiqueta en danés, esta cerveza ha sido inspirada por la pilsner lager y dice estar elaborada con lúpulos Saaz. Me llegó en una botella de 25cl, lo cual tiene su motivo, ya verán. Es de dorádo pálido, con esponjosa espuma blanca tipo aviso de detergente para la ropa. Ya al acercar la nariz se puede uno dar cuenta que la etiqueta no miente. El floral aroma de los Saaz es lo que predomina dejando sólo lugar para algo de frutas dulces. Las frutas casi que brillan por su ausencia al tomarla, es seca al paladar, el lúpulo es lo único que pude sentir. Me gustan mucho las cervezas bien lupuladas, pero ésta en particular me pareció algo desequilibrada y con un cuerpo sospechosamente liviano para sus 5.5%ABV. No me terminó de convencer. Ahora, esta botellita provino de un vuelo de la SAS saliendo de Copenhaguen. Humle Fryd no se encontrará entre las mejores cervezas artesanales que he probado, pero en un gran paso adelante si la comparamos con las eurolagers en lata que suelen ser la regla en los aviones.
La siguiente fue la Aass Bock. Aass es una cervecería industrial, si mal no me acuerdo, entre las más importantes de Noruega. Como es de esperarse, el color es ámbar oscuro y presenta una espuma compacta ligeramente beige. El ABV se encuentra también en los parámetros típicos con 6.5%. En sus aromas sentí notas dulces que me hicieron acordar a vainilla y frutas. Al tomarla, sin embargo, se siente un agradable balance entre café tostado y frutas maduras. Linda cerveza para acompañar una tabla de ahumados.
Le llegó el turno a las artesanales. La primera que tomé fue la que más intrigó al leer la etiqueta. Romjul, de Haandbryggeriet una cervecería artesanal bastante interesante, por lo que se puede ver en su página web. La Romjul en particular es una cerveza de navidad elaborada con maltas de trigo y maltas Munich. Contrario a lo que es la costumbre en muchos otros lugares, la Romjul tiene sólo 4.5%ABV, lo que la podría hacer una cerveza de sesión. Y qué buena sesión que sería. Su color es ámbar oscuro, turbia, de espuma beige. No está filtrada ni pasteurizada y tiene una segunda fermentación en botella con carbonación natural, presenta sedimentos, pero en cantidad justa. En los aromas predomina una acidez frutal que intenta ocultar notas tostadas de carácter algo más áspero. Al tomarla me pareció simplemente deliciosa. Los sabores más suaves y atenuados del trigo se insinúan y contrastan a la perfección con las secas notas tostadas de las maltas Munich, todo mientras aparecen notas de regaliz y guindas en compota que terminan de redondear y dar carácter a esta brillante cerveza.
Le siguió Bøyla, de la cervecería Ægir Bryggeri. Según me contó Knut, la cervecería se encuentra en los fiordos noruegos, al final de un paseo muy popular con los turistas y explota la temática vikinga, como se puede ver en la etiqueta. Esta blonde ale, de 4.5%ABV es de un color durado intenso, algo turbia. En sus aromas sentí frutas tropicales y bastante levadura, que le daban un carácter similar a algunas Weizen. Al tomarla es bastante más seca de lo esperado, predominan los cítricos, es de cuerpo más bien liviano y muy refrescante. No es una cerveza que me haría ir hasta un fiordo a buscarla, pero seguro que me pondría muy conento si la encontrase luego de una larga caminata en terreno accidentado.
Cerré la ronda de cervezas nórdicas con la más fuerte de todas. La Ø Imperial Stout, de Nøgne Ø Bryggeri. Según la completísima información de la etiqueta, tiene un ABV de 9%, un IBU de 75 y está fermentada a 23°Plato. Una cerveza potente, al menos en los papeles. Y lo es también en la realidad, además de ser bastante robusta y corpulenta. Está elaborada con Maris Otter, cebada tostada Munich, avena, cebadas negas y chocolate, lúpulos Columbus y Crystal y levaduras Ale inglesas. Todo un guiso esta cerveza. Y qué negra que es! Al servirla parece café demasiado fuerte y espeso. La espuma es cremosa y casi marrón. A los aromas los sentí ligeramente ácidos con algunos matices de melaza y café. El sabor es de café bien fuerte y amargo, no espresso, pero de filtro. El alcohol se siente un poco, pero está muy bien integrado, no molesta sino que advierte, casi como un bien ubicado "beber con moderación" en un cartel o aviso. El final empieza con notas acarameladas, pero es el café tostado lo que nos queda de recuerdo. Una cerveza más que interesante, genial para una tarde de invierno junto al fuego. Me gustó mucho.
Gracias de Knut por haberme convidado con esta muy buena e interesante selección, pero más que nada por la visita y la oportunidad de habernos encontrado a compartir nuestra pasión. Espero que estés disfrutando de las cervezas que te llevaste de Praga.

Na Zdraví!

3/7/08

La Ronda: La peor cerveza - A pagar la cuenta

¡Qué buena experiencia que ha sido esta ronda! Muchos blogs cerveceros en español participaron, e incluso hubo uno en portugués y otro (mayormente) en inglés. Genial.
La premisa de esta ronda era que cuenten cuál había sido la peor cerveza que habían tomado en su vida, tratando de evitar mencionar a los sospechosos de siempre, que todos ya conocemos. La idea era compartir una experiencia realmente desagradable con una cerveza nueva.
En mi caso, fue Llavallol, una cerveza tan horrenda que aún recuerdo a pesar de haberla tomado hace 16 años.
El resto de las historias fueron todavía más interesantes y, en algunos casos, algo sorprendentes para los no iniciados.
Se mencionaron varias cervezas artesanales. Los integrantes de la Logia Cervecera de Argentina mencionaron seis: Barba Roja de Trigo, Banhoff rubia y negra, Oktober de trigo comprada en San Luis, Argentina, de nuevo Barba Roja, esta vez con limón y Cortesana Oatmeal Stout. Andrés, de Culturilla cervecera menciona la Cannabia alemana, una cerveza que valientemente reemplaza el lúpulo con Canabis, pero que según su gusto, de manera no demasiado lograda. Siguiendo en tierras teutonas, la peor cerveza que Delirium probó fue la Riedenburger Weisse, una cerveza orgánica de trigo. Y en uno de los comentarios se mencionó la Glops Fumada, de España. Casi cuando estábamos poniendo las sillas arriba de las mesas, llegó Beat Xavi de la CAAC que nos contó que la peor cerveza que tomó en su vida fue la elaborada en el brewpub Sheep Heid en los suburbios de Edimburgo (claro que al parecer Beat estaba MUY en falsa escuadra al llegar al mencionado Inn, así que no sé con qué serieded debemos tomar su historia). Ni los checos se salvaron, ya que la Krkonošský Medvěd Světlý Ležák del brewpub de Vrchlabí es sin duda la peor cerveza que he tomado en estos seis años que vivo en Lagerland y una de las peores de mi vida.
Tanta cerveza artesanal en el salón de los espantos me genera un par de inquietudes. A veces me despierto de buen humor y no soy tan cínico, hoy es uno de éstos días, así que creo que, al menos, la mayoría de aquellos que elaboraron esos menjunjes son gente con las mejores intenciones que, por el motivo que sea, las cosas no les salieron tan bien y no advenedizos que se quieren prender a la última moda. Me pregunto si las críticas a sus creaciones llegarán a sus oídos y si es así, las tomarán en serio (porque tendrían que hacerlo) e intentarán corregir los errores.
Si bien no artesanales per se, los belgas no se salvaron tampoco. Dos cervezas del país de Benelux fueron mencionadas. Para Chela, fue la Delirium Tremens, una cerveza más que nada para aquellos que quieren emborracharse rápido (podríamos poner en el mismo paquete otras Strong Ales belgas con nombres similares como "Muerte Súbita"?). Mongozo Coconut no se contentó con ser la peor cerveza que Boak, la media naranja de Bailey, tomó en su vida, sino la peor cosa (pero todavía que Coca Cola Light caliente? WOW). Lo que demuestra que a veces nuestra curiosidad cervecera nos juega MUY malas pasadas.
Y si de malos tragos gracias a curiosidad cervecera estamos hablando, el premio quizás se lo llevan las pseudo cervezas Desperados, una vieja conocida y fanáticamente evitada por los que vivimos en Europa, pero que le hizo pasar un mal momento al inocente Galápagos en Francia; y Adelscott, sufrida por VdeAlmeida, de Ruivas, Louras & Morenas, de Portugal, quien también menciona la Gordon Platinum 12-12, una Strong Lager belga que tiene como principal caraterística ser, bueno, fuerte.
Casi cerrando están dos o tres cervezas exóticas. Tabú de Tahití, que según Catador de Chile, de malta tenía sólo suspiro y la cantidad de choclo realmente quebraba más de un tabú. La otra fue Castle de Camerún, no terminada por Embracing Darkness de Hipos Urinatum, según él, algo así como un líquido ligeramente aromatizado con algo que podría ser cerveza. La tercera exótica que se mencionó fue la Stella egipcia que Adrés y yo pudimos probar (y lamentar haberlo hecho) durante nuestras respectivas vacaciones en el país de los faraones.
Para el final me queda la cerveza misteriosa, que comprueba el adagio checo "La calidad de la cerveza depende 50% del que la elabora y 50% del que la tira". RJ, de Lúpulo y Cereales no sabe, y quizás no quiere saber, cuál fue, pero todo indica que fue tirada por gente cuya idea de higiene de los grifos es esperar que nadie se de cuenta de lo sucios que están.
Esta ronda también confirma que las etiquetas no garantizan nada. No importa proveniencia, método de fermentación, industrial o artesanal. Cervezas malas, como buenas, se pueden encontrar en cualquier lado.
Espero no haberme olvidado de nadie. Gracias a todos los que se sumaron a la ronda, ya sea con entradas en sus blogs o comentarios en ellos. Fue muy divertido, y educativo, leer sus experiencias. Creo que todos nos damos por advertidos.
No me gusta imponer, así que el primero que levante la mano, se hace cargo de la próxima ronda. A ver quién se anima.
Na Zdraví!

2/7/08

Altas temperaturas

Salvo un par de días lluviosos, junio fue un mes espectacular para tomar esas maravillosas cervezas de verano como Golden Lagers y cervezas de trigo. Y de éstas últimas han habido varias y todas excelentes. Empezando, claro, por la cada vez mejor y más popular Primátor Weizen, tanto en su versión de barril como de botella es una cerveza que nada tiene que envidiarle a sus pares alemanas. En un ángulo más artesanal, pude degustar la soberbia Pšeníčné de Pivovar Strahov. Cuerpo suave, pero untuoso, muy refrescantes matices de banana y canela con un delicioso final ácido con toques de crema. A 59Kc el medio litro, (sí, leyeron bien, Strahov, cuando quiere sirve en vasos de medio litro) no es barato, pero no está nada mal. Pasó también por mi paladar la frutal, casi tropical Weizen de Ječmínek Prostějov. Cerveza casi ideal para acompañar un almuerzo picantito.
Ah! Pero eso no es todo, durante el minifestival en Zlý Časy se presentaron no una, sino dos cervezas de trigo. Purkmistr Weissbier, del más flamante brewpub de Pilsen y la Duchmaus Weissbier de Stříbro, ésta con la rareza de haber sido elaborada con fermentación baja. Como si tanta delciia no fuera poco, Pivovarský Dum debutó su Dunkles Weizen, su sabor, bananas maduras, con final con notas de azúcar quemada. Buena cerveza de postre.
Claro que no todo fue trigo. La Stout de Kocour Vandorf casi que me vuela la cabeza con su sabor tipo chocolate belga amargo. Simplemente sobresaliente, más si tenemos en cuenta que su creador(a) es una chica recién salida de la escuela secundaria. Qué tal?
Me di una vuelta también por Chýně, donde hacía demasiado tiempo que no iba. Además de premiar mis sentidos con la insuperable desítka, me deleité con su Vienna Lager 14°, una cerveza con un cuerpo mejor que supermodelo checa, de textura sedosa y equilibrados sabores que iban del caramelo a las hierbas secas. Y casi que me olvidaba, en Chýně también compré una botella de Pšeníčné. Como todas las otras cervezas elaboradas en este mágico brewpub, la de trigo estaba simplemente maravillosa, aún luego de un par de días en la heladera en su botella de plástico.
Entre las golden lager que se destacaron (además de la Richter Ležák que este mes estuvo en muy buena forma, tal como Štěpán), están, la deliciosamente lupulada Moritz Ležák, la Stříbro Argent, una lager perfecta para un día caluroso, aromas florales, seca, pero con la textura típica de una cerveza sin filtrar, la Purkmistr Ležák, con un delicado balance de notas acarameladas y herbales y Kout na Šumavě, una lager tipo Pilsen que en poco tiempo se convirtió en algo casi legendario y que tuvo su premiére en Praga. Las expectativas se quedaron cortas para esta brillante cerveza. Notas frutales que luchan con las florales de los Saaz durante todo el trago, pero son al final las últimas las que ganan al terminar el vaso, conquistando nuestro paladar y corazón.
Sinceramente, no sé a quién darle el premio. Se lo merecen todos los que mencioné arriba. Así que como el mes pasado, los ganadores son múltiples, quizás favoreciendo un poco más a las cervezas de trigo. Será la estación.
Na Zdraví!!

PD: Durante el mes de junio probé 28 cervezas distintas, 20 de las cuales fueron para mí novedades absolutas. Qué gran mes. El total, para los que llevan la cuenta, 196.