27/6/08

Desafinando

Ésta es una nota que hace rato tendría que haber escrito. La razón por la cual no lo hice antes que es que cuando fui a visitar Louis Armstrong no tenía mi cámara encima, así que me prometí volver en algún momento para sacar unas fotos del lugar.
Nunca lo hice.
¿Por qué? Se estarán preguntando.
Esa visita fue desastrosa. Decidí ir a Armstrong porque debe ser uno de los únicos, sino el único, lugar donde sirven Litovel, cervezas con la cual no estaba demasiado familiarizado. Tiene dos sucursales, ambas en Vinohrady, ambas en calles tranquilas. Por una cuestión de conveniencia fui a la sucursal de Italská y Manesova, muy cerca de Riegrový Sady.
Me gustó mucho la decoración del lugar. Puede que para algunos sea un poco kitch, pero el tema jazz me resultó simpático. Al cruzar la puerta me tomé unos segundos para admirar el lugar, encontré una mesa para dos en un rincón y hacia allí tenía la intención de dirigirme cuando uno de los camareros, en pose, gesto y tono al mejor estilo seguridad de discoteca (pero mucho, mucho más pequeño físicamente) me pregunto si deseaba algo. "Almorzar" le respondí. Me volvió a preguntar si estaba solo y cuando mi respuesta fue afirmativa, me indicó que tome la mesa que ya había elegido. Casi que me dieron ganas de sentarme en una mesa de cuatro personas para ver cuál sería su reacción, pero tenía hambre y no quería tener problemas.
Su colega, con actitudo algo menos desafiante, me trajo el menú. Buen precio, en esos días 69Kc por sopa y cuatro opciones de plato principal, más una bebida, entre las cuales se podía elegir una cerveza chica.
Me decidí por un clásico, champignones fritos con papas y salsa tártara. La sopa, era una crema de arvejas que no era nada del otro mundo, pero cumplía con el trabajo. El plato principal, por otro lado, un espanto. Los hongos eran absolutamente insulsos y la salsa tártara aguada, pero lo peor, las papas. Es posible arruinar algo tan simple y básico como papas hervidas, al parecer, sí en Armstrong. Estaban tan gomosas que podría haber jugado un partido de Squash con ellas. A lo mejor, era una partida que cocino el famoso trompetista en alguna visita que hizo a Praga, porque del día, seguro que no eran.
El servicio no mejoró demasiado durante la comida. Cuando me cansé de comer esas papas de caucho y puse mi plato a un lado, incluso después de haber terminado mi vaso de cerveza, los camareros pasaron varias veces antes de que alguno de ellos se dignara a preguntarme si quería algo más. Y sí, no fue el que me recibió, sino el otro. Soy una persona paciente y sé que a veces, cuando el local está lleno, es dificil para el servicio estar atento a todo, más si uno está sentado en algún rincón apartado. Pero en Louis Armstrong estaba bien a la vista, y solamente un par de mesas estaban ocupadas. Los tipos simplemente habían decidido ignorarme. Será que no les gustan los barbudos de pelo largo?
Si solamente la cerveza hubiese estado buena, pero no, llevando el ritmo del lugar, era también horrible. Litovel Premium, dorado pálido, con demasiado gas (seguramente culpa del lugar) y casi nada de sabor identificable. La mejor palabra para describirla, Eurolager.

Durante varios meses dije que le daría otra oportunidad, que a lo mejor iría a la sucursal en Čermákova, no muy lejos de Nám. Míru. Pero luego de haber leído y escuchado comentarios poco alagadores al respecto, decidí ahorarrme unas Coronas y quedarme con la primera, y muy mala impresión.
Evítenlo

Louis Armstrong
Italská 30 y Čermákova 4
Praga 2

24/6/08

Manantial dorado

Ésta es otra de esas cervezas que al principio no me gustaban, que siempre trataba de evitar. Zlatopramen 11° se encontraba en la lista de mis cervezas menos favoritas. Como en el caso de Platan, en algún momento algo cambió para mejor y dejé de escaparle.
Zlatopramen es la marca de cabecera de Drinks Union, hoy flamante propiedad de Heineken, junto con Krušovice y Starobrno. Fueron ellos los que iniciaron la tendencia de las jedenáctký. Hoy casi no hay cervecería que no elabore una variante de 11°balling, muchas veces casi indistinguible de la 10° o 12°. Tal fue el éxito en el mercado de esta cerveza que logró que Zlatopramen, otrora marca barata de la más prestigiosa Březňák sea favorecida por la gente de DU. Mucho se debe las campañas publicitarias con el brillante slogan "O stúpen lepši" (un grado mejor). Es una cerveza que apunta a competir con las desítký más tomadas como Gambrinus o Staropramen, nada muy ambisioso en términos cualitativos.

El otro día tenía ganas de tomar algo distinto con el almuerzo en casa. Estaba cerca de uno de los locales de una de las cadenas de supermercados y decidí entrar para ver qué tenían. No me sorprendió nada (ni me alegró) ver que es más fácil encontrar basuras importadas como Heineken, Stella Artois e incluso Corona (?!?!) que cervezas regionales checas. Me llevé una botella de Zlatopramen 11° porque hacía mucho que no la tomaba.

Al servirla genera muy buena espuma, que persiste por bastante tiempo. El color es dorado intenso y poco gas. Una cerveza bastante apuesta. En los aromas sentí suave caramelo acompañado por crema dulce y todo como guarnición de frutas tipo piña. Al tomarla entra más bien frutal y acaramelada y termina con matices herbales amargos, muy placentero. Una cerveza sin ningún tipo de pretensiones, pero que se deja tomar muy bien. No es algo que buscaría activamente, pero tampoco seguiría de largo si ando con sed en un día de verano. No podría tampoco objeciones si alguien la propone como cerveza de sesión.

El gran misterio es qué pasará con esta, y las demás cervezas de Drinks Union, una vez que Heineken se termine de hacer cargo. Esperemos que sigan el ejemplo de Starobrno y no de Staropramen.

Na Zdraví!

22/6/08

La Ronda - La peor cerveza de mi vida

Tomo cerveza desde que tengo memoria, siempre me gustó. Cuántas cervezas distintas he tomado en mi vida, no sé, no tengo idea; recién este año decidí llevar la cuenta. Puede que sean miles. Muchas han sido muy buenas, muchas otras no tanto, y algunas más, simplemente espantosas.
Podría nombrar varias entre las más feas. Me viene a la mente la Stella egipcia, que parecía algo salido de un control antidóping del Tour de France; la Chilli Beer de Nueva Zelandia, una piss lager con un ají picante en la botella o, sin ir más lejos, la Krkonošský Medvěd Světlý Ležák que me tocó como welcome drink en una degustación en el Klub y parecía una nealko mal hecha, no la pude terminar. Pero incluso si juntamos el espanto de todas ellas, no nos acercaríamos ni vagamente a Llavallol.
La historia se remonta al año 1992. Estaba estudiando publicidad a la noche en la UP y era muy común que tengamos que hacer trabajos en grupo. Como ninguno de nosotros éramos nenitos bien y todos trabjábamos durante el día, la única alternativa que quedaba para hacer los trabajos eran los fines de semana. Tengo que confesar que me gustaban mucho esas reuniones. Siempre éramos los mismos y laburábamos muy bien juntos. La rutina era juntarse temprano a la tarde, o al mediodía, comer unas pizzas con cerveza, escuchar música, charlar hasta que en algún momento la lamparita grupal se encendía y la asignatura la teníamos lista en quince minutos.
Esta vez el trabajo era de a dos. No me acuerdo qué materia. Como de costrumbre, fui a la casa de mi amigo Gustavo. Vivía en Villa del Parque y nos juntábamos ahí porque tenía un amplio comedor separado donde podíamos trabajar tranquilos.
Cuando llegué me preguntó si quería una birra. Fue a la cocina y volvió con una botella que nunca había visto. El diseño de la etiqueta era similar al que entonces usaba Imperial, sólo que el fondo era rojo en lugar de dorado. La marca Llavallol. "La compró mi vieja", dijo Gustavo al ver mi cara de incertidumbre. La abrimos y ambos nos servimos un vaso. En ese entonces todavía no me molestaba en sentir el aroma de la cerveza, así que fue directo al buche. ¡Dios mío! ¡Qué brebaje más horrendo! Todavía me acuerdo del gusto, era algo así como detergente para lavar platos mezclado con pasta de dientes barata. No se podía tomar, intentamos mezclarla con Coca-Cola e incluso whisky, pero no hubo caso. El resto de la botella terminó en el inodoro.
Pobre la madre de Gustavo. Se sintió culpable cuando tuvimos que salir a comprar algo más tomable como Quilmes.
Nunca más volví a ver esta cerveza (lo cual quizás es una bendición), pero pensando en esta ronda, me surgió la duda si era en verdad tan mala o se trató de una botella/partida contaminada.

¿Por qué la elegí? Era 1992, en ese entonces Quilmes Cristal y Palermo todavía me parecían buenas cervezas. Imagínense lo fea que Llavallol debe haber sido.....

17/6/08

Esta ronda la pago yo

O se olvidaron, o son tímidos. Me gustó la iniciativa de la Culturilla Cervecera con su meme del mes pasado que inspirado por The Sessions de Stan Hieronymus nos preguntó cómo se pide una cerveza en cada uno de nuestros paises o regiones de residencia.
De manera unánime, al menos los tres que opinamos estuvimos de acuerdo, se pensó en hacer de esto una costumbre más o menos mensual, y llamarla La Ronda, y esta ronda la pago yo y para ello voy a elegir una cerveza ideal para este veranito Primátor Weizen.
La pregunta de la ronda es la siguiente:
Cuál fue la peor cerveza que han tomado en su vida? No me refiero a los sospechosos de siempre, ni a una mala partida/botella/tirada de una cerveza que nos gusta. Me refiero a esa cerveza que una vez probaron por primera vez y les resultó simplemente repugnante. Quiero saber cuál fue la ocasión, que hicieron con la cerveza y si alguna vez la volvieron a probar para ver si de hecho se trataba de una mala partida/botella/tirada?
A esta ronda están invitados Catador de Chile (ahora en tierras teutonas), Nicolino y la Logia Cervecera de Argentina, los amigos de la CAAC, Andrés, Delirium, Lúpulo y Cereales, Malta Nostrum, Universo de España, y todos aquellos que tengan ganas sumarse a La Ronda del mes de junio.

Traten de publicar sus entradas antes de fin de mes y dejen un comentario para que pueda encontrarlas y hacer el resúmen. Los que no tengan blog y quieran participar, también están invitados, solamente cuenten su historia en un comentario. 

Na Zdraví!

14/6/08

Flash de fin de semana

Para aquellos que anden por Praga entre el 20 y el 22 de junio y quieran tomar buena cerveza, les recomiendo se den una vuelta por Zlý Časy porque van a estar tirando cervezas de Plzeňský Kraj, algunas de las cuales nunca han sido vistas en la capital.
Las cervecerías representadas van a ser:

Chodovar
Kout na Šumavě (que según Evan Rail hace la mejor Pilsner Lager en Chequia)
Střibro
Dobřany
Pukrmistr
U rytíře Lochoty
Lotr
y si queda lugar esa Urquell

Cada una tendrá dos cervezas que irán rotando en los 7 a 9 grifos.

Esta vuelta, no me lo pierdo.

Na Zdarví!

13/6/08

Algo está cambiando

Me gustan mucho los cafés, pero los clásicos, no me gustan nada aquellos con mobiliario de plástico o metal, cuya decoración parece haber sido realizada por photoshop, pantallas de LCD en las paredes en donde sólo se pasa MTV. Me parecen simplemente espantosos. Por suerte en Praga hay varios, y muy buenos, de los otros.


Dobra Trafika es uno de ellos. Tiene dos sucursales, una en Vinohrady y otra en Malá Strana. Si bien son bastante conocidas, muchos son los que seguramente han pasado por la puerta, sin prestarle demasiada atención. Es que en el frente funciona una "trafika", algo así como un kiosko de revistas, pero donde también se venden tabaco, bebidas alcohólicas, etc. Pero ambos tienen un salón en la parte de atrás, allí funciona un café.

Hace rato que Dobrá Trafika es uno de mis cafés favoritos en Praga. Tiene muchas cosas que la hacen ideal para sentarse a la tarde y relajarse un rato mientras se lee un buen libro. La decoración es del tipo que más me gusta para un café, muebles viejos y gastados que no hacen juego, adornos más bien improvisados, quizás rescatados del altillo de algún abuelo, y blues o jazz a volúmen bajo como banda de sonido. Es de esos lugares en donde uno pierde un poco la noción del tiempo, el algo lento e informal servicio ayudan algo en ello. Y para los amantes del café, es muy interesante para visitar, ya que ofrecen variedades del mundo entero a muy buen precio (33Kc por una taza de café etíope). También tienen una enorme variedad de tés (incluyendo mate argentino, que lo sirven en porongo con bombilla, pero tipo mate cocido, muy gracioso), algunos snacks y dulces, vinos y, claro, cerveza.

Y es de la cerveza de lo que quería hablar (qué sorpresa!). Siempre tuvieron Gambrinus y Pilsner Urquell en botella. Obviamente, no era la cerveza lo que me traía a Dobra Trafika, aunque hubo ocasiones en que de haber tenido algo más decente me hubiese quedado un rato más luego de terminar mi taza de café de Nueva Guinea, o para acompañar un nakladaný hermelin que a veces se me antojaba, y que inavariablemente terminaba comiendo en otro lugar.
Hace unos meses, la cosa cambió, cansados de la creciente mediocridad de Gambáč (no son los únicos), los propietarios decidieron cambiar de marca. En un acto de sabiduría, en lugar de empezar a vender alguna otra de las grandes marcas de siempre, o peor, eurolagers importadas, se decidieron por las cervezas de Primátor. Se puede comprar toda la línea en botellas y en la sucursal de Malá Strana, se pueden elegir 3 tiradas, Světlý Ležák 12°, la brillante Polotmavé 13° (debe ser el único lugar en Praga donde la tienen de barril) y la cada vez más popular Weizen.

Así fue que el otro día, durante una pausa a la tarde, decidí darme una vuelta por la sucursal de Malá Strana. Hacía calor, pero no demasiado, aunque había bastante humedad; desde la entrada al café vi una mesa desocupada en un rincón del patio. Hasta allí fui y me pedí una Polotmavé 13°. Qué bien que me cayó en un día como ése. Las cervezas de Primátor, en botella, pueden llegar a ser muy buenas, pero algunas de ellas ganan mucho cuando son de barril, será que no están pasteurizadas. Esta ámbar es una de ellas. Tiene algo más de cuerpo y un final más cítrico, deliciosa para una tarde de verano.

Le siguió la Weizen, que de apoco se ha transformado en una de mis cervezas favoritas. Más dulce que las cervezas de trigo alemanas, lo que la hace ideal para aquellos que quieren empezar a explorar este estilo. La acompañé con un nakladaný hermelín.Habiendo vivido ya seis años en Praga, durante los cuales he probado cientos de hermelínes marinados en toda la cuidad, me la doy un poco de conocedor. Me gustó que, al principio, la camarera no quizo venderme el queso explicándome que recién los habían puesto a macerar. Sin embargo, volvió al rato diciéndome que tenían otro frasco y que podía cumplir mi deseo. Al rato vino el hermoš en muy buena presentación, con mucho aroma a orégano. No estaba mal, pero una par de días más en el escabeche le hubiesen venido muy bien. Igual se llevó de maravillas con la weizen.

Realmente, poder sentarse a metros de la vorágine del centro, en un lugar tan tranquilo, disfrutando de tan buena cerveza a buen precio (31KC/0,5l) es un lujo.

Pero Dobrá Trafika no es un caso aislado en Praga, cada vez se están viendo más y más logos y cervezas de cervecerías chicas, más pubs están agregando cervezas menos tradicionales. Marcas antes conocidas sólo por especialistas, se están empezando a ver en cadenas de supermercados. Estamos en los primeros momentos de una lenta revolución? Está llegando la hora en que los dueños de locales gastronómicos se den cuenta que no hace falta que ofrezcan basuras como Stella Artois para ser modernos y distintos? Esperemos que sí y esperemos que el consumidor checo se de por fin cuenta de lo que se está perdiendo y de lo que se puede para siempre perder si no empieza a apoyar a las cervecerías chicas un poco más. Lo mismo va para los visitantes y residentes extranjeros.


Dobrá trafika v KORUNNÍ
Korunní 42
Prague 2


Dobrá trafika na ÚJEZDĚ
Újezd 37
Prague 1

9/6/08

Tan larga fue la espera

Pražský Most u Valšu es el brewpub más nuevo de Praga. Se hizo esperar. Estaba planeado fines del año pasado, pero una serie de problemas técnicos y burocráticos hiceron que, a pesar de tener todo listo, sus cervezas no vean la luz sino hasta hace unas pocas semanas.
Lo hizo sin demasiada fanfarria. Creo que los dueños tenían miedo de anunciarlo y que surja otro problema. Por suerte para ellos, u Valšu es un restaurant que está abierto hace ya varios años, así que el negocio no fue afectado y la cosa siguió de manera normal (claro, si no tenemos en cuenta las constantes preguntas sobre los alambiques en el sótano, o cuándo la cerveza estaría lista). Ya antes de que empiecen a ofrecer su cerveza había estado un par de veces, a diferencia de la mayoría de los pubs y restaurantes cercanos, éste ofrecía Rohozec y Březňák, lo cual es motivo suficiente para darse una vuelta. Igual, quería esperar que el anunciado pivovar esté funcionando a pleno para hacer mi nota al respecto.

Y allí fui, con bastante expectativa. A pesar de estar a metros de Betlemské Nám. y su muy histórica iglesia (allí fue donde Jan Hus comenzó a hacer su prédica reformista), el lugar estaba casi vacío a la hora del almuerzo. Mi fui directo al sótano, seguido por una sonriente y amigable camarera que tomó mi orden.

La cerveza llegó rápidamente, también pedí algo para almorzar, tenía muchas ganas de comer Svíčkova, a pesar del calor, por suerte la tenían en uno de los menús de almuerzo, muy bien la camarera que me lo hizo notar, yo había pedido del menú estable, con un precio de 115Kc, mientras que el especial del día costaba 85Kc e incluía una sopa.
Llegó la sopa, bastante pasable, crema de arvejas con trozos de carne ahumada. Liquidada ésta, le siguió la Svíčkova na smetaně. Es uno de mis platos favoritos, pero en u Valšu, al menos en esta visita, la prepararon al mejor estilo trampa para turistas, la salsa, aguada, casi sin sabor, parecía más una UHO (universalní hnědá omačka - salsa marrón universal) sin sal ni condimentos que la clásica salsa a base de raíces y crema batida.
La cerveza? Tampoco gran cosa, la verdad. Deja mucho que desear si hablamos de una cerveza artesanal elaborada en una minicervecería con 5hl de capacidad. Las comparaciones no siempre son justas, pero creo que en este caso son válidas, así que voy a comparar la Světlý Ležák de U Valšu (es la única que había) con las similares de Pivovarský Dům y Richter. No le llega ni a los talones, la podría incluso a un par de escalones más abajo que la de Novomětský Pivovar. Tiene buen cuerpo, pero no lo suficiente, los sabores son demasiado suaves, el final es inexistente. Por momentos me dio la impresión de estar tomando una buena 11° industrial.

Voy a volver en un o dos meses para ver cómo ha evolucionado, la primera ronda no me convenció, y me convenció mucho menos el hecho de que haya sólo un tipo de cerveza de donde elegir. (además de las industriales arriba mencionadas)
Pero para ser justos, cabe destacar que Pražský Most u Valšu, por su ubicación y su atmósfera podría fácilmente ser una trampa para turistas, sin embargo los precios son moderados, 30CKc por 500cl de cerveza no están nada mal en la zona de la Cuidad Vieja. Espero que su cerveza mejore.
Na Zdraví!

Pražský Most u Valšu
Betlémská 5
Praha 1 - Staré Město
rezervace@prazskymost.cz

6/6/08

Todos ganamos

Mayo fue un mes brillante en materia cervecera. Lo empecé degustando las muy buenas cervezas españolas que me mandó mi amigo Andrés y lo terminé en el Festival. Entre ello pasaron las poco convincentes cervezas de Erdinger y un par de más que olvidables cervezas polacas. Pero hubo también un par de novedades, como la Majové Polotmavé 13° de Louny, una cerveza muy rica, nueva en el mercado (creo) y que da ciertas esperanzas de que los nuevos dueños holandeses no cierren este pivovar. Me hizo acordar un poco a la Primátor polotmavé, aunque algo más acaramelada. Linda cerveza para sentarse a tomar tranquilo. Ni hablar de la Bock 16° de Richter. Qué buenas cervezas estilo alemán que hacen en U Bulovky. De color ámbar y con una cremosa corona, sus aromas mezclaban manzana, caramelo y menta. Al tomarla dominó el caramelo conjuntamente con algunas notas amargas tipo azúcar quemada. En el final siguía el caramelo ahora acompañado con cítricos. Todo esto con un permanente subtono de manzanas. Deliciosa.
También pude disfrutar de la esperada Majový Kozlík 16°, otra bock en mayo, ésta de Pivovarský Dům. Una cerveza también ámbar, pero con destellos ocres. En los aromas también había caramelo, pero combinado a la perfección con frutas ácidas. El sabor era glorioso, entraba frutal, seguía acaramelado y terminaba herbal, el final de cada uno fusionándose con el principio del siguiente. Gloriosa
En cualquier otro mes la Kozlík se llevaría el premio, pero no en mayo 2008. Este mes no se lo lleva ni una, ni dos cervezas, sino todas las cervezas de las cervecerías chicas que participaron en el festival. No por calidad (que no faltó), ni por novedad (tomé algunas que nunca antes había podido tomar), sino por el hecho de haber sido las más populares, de haberle pasado el trapo a las grandes, que solamente pudieron mirar con resentimiento como la gran mayoría de los visitantes al festival las evitaban para probar algo nuevo, más interesante y, en muchos casos, de mejor calidad. Es muy pronto para afirmarlo, pero si ésto inicia una tendencia en el mercado, entonces los ganadores somos todos.

Na Zdraví!

Casi me olvidaba de la cuenta. Durante el mes de mayo pude probar 35 cervezas que aún no había probado este año, algunas nunca antes, lo cual hace un total de 168 cervezas distintas en lo que va de 2008

2/6/08

Segunda ronda

Tal como me lo había prometido el otro día, realicé mi segunda visita al Pivní Festival Praha. En esta oportunidad el clima ayudó bastante, algo caluroso y con mucho sol. El día era ideal para sentarse a tomar unas cervezas a la sombra de frondosos árboles.
Volví a llegar temprano, había algo más de gente que el viernes anterior, di un par de vueltas para sacar algunas fotos y noté que la mayoría de los stands estaban ya abiertos y ofrecían una amplia variedad de productos gastronómicos o de merchandising.
Esta vuelta no ligué cerveza gratis así que sin más preámbulos me dirigí a la carpa de K Brewing. Menuda sorpresa me llevé, la carpa había sido expandida hasta copar la vecina, donde al principio se había estado sirviendo exclusivamente Staropramen y Braník. A Svijany, Janaček y Platan, ahora se les había sumado Herold. Tomé asiento y me pedí un půl litr de la excelente Herold Polotmavé 13° para tomar mientras esperaba a uno de mis amigos que estaba en camino.
Disfruté de la cerveza despacio y pronto noté que ya desde tan temprano había más gente en las dos carpas de las cervecerías chicas (tres si sumamos la de Konrad) que en las de SAB-Miller y Budvar. De hecho, parecía que los únicos que estaban tomando cerveza en esas carpas eran turistas o hinchas de fútbol escoceses que habían venido a ver el amistoso con la selección local.


Mi amigo Mark llegó, nos tomamos juntos una brillante Herold Tmavé 13° y nos fuimos a la carpa de Konrad. Hacía mucho que no tomaba ninguna de las cervezas de la marca y creo que era la primera vez que iba a probar la Jocker, una gold lager de 14°balling que no me convenció demasiado. Lo noté un poco desequilibrada con el azúcar que tapaba demasiado al amargor frutal que, de haber sido más fuerte, hubiese hecho de ésta una muy buena cerveza. Tampoco me gustó mucho la 11°, también con demasiado azúcar. Pero ambos disfrutamos mucho del servicio en esa carpa. Muy simpático e incluso usando un aceptable inglés al oír que lo estábamos hablando.


Nos mudamos luego a la carpa K Brewing original, queríamos tomar algo de Rohozec, Černá Hora y Jihlava. Todo mientras seguíamos comentando que la mayoría de la gente estaba en éstas carpas, evitando las de las grandes como si fuese de mala suerte ir.
Pronto se nos sumaron nuestro amigo Eric y Evan Rail y más tarde mi mujer. Qué puedo decir, la pasamos genial. Volvimos a cambiar de carpa, tomamos mucha, mucha y muy buena cerveza. Nos divertimos mucho. Tuve también la oportunidad de charlar un poco con uno de los organizadores, que se acercó a nuestra mesa y me dio un pase de prensa. Lamentablemente no pude usarlo, ya que pare el fin de semana tenía mucho trabajo en casa. Lástima que no me lo dio antes.

De una semana a otra hubo cambios. Se amplió la oferta de las cervecerías chicas y el espacio dedicado a ellas quitándoselo a las grandes. Qué vueltas tiene la vida. Hace diez años Staropramen estaba a punto de cerrar Pivovar Svijany, hoy compartían carpa y seguramente las muy buenas cervezas de Bohemia del Norte vendieron mucho más que las muy deficientes de Smíchov.

Se había modificado también la política para pedir comida. Ya no hacía falta irse hasta otra carpa, los camareros traían la orden a la mesa como en cualquier otro restaurante.
El servicio me pareció muy eficiente y con muy buena onda. Los grifos de las cervecerías chicas estaban ahora mejor indicados, y ya no se dieron los errores de los primeros días (al menos no mientras estaba lo suficientemente sobrio como para notarlo). Uno de los problemas que había oído y leído a varios apuntar, la lentitud para recibir la cerveza que se había pedido, fue solucionado al dividir las seis cervecerías que los primeros días estaban en sólo una carpa.

No tengo todavía cifras, pero para mí, y más allá de lo que muchos le critiquen, la primera edición del Festival de la Cerveza Checa en Praga fue un éxito. Los organizadores demostraron que son capaces de armar sin mayores problemas un evento de esta envergadura, y más que nada, que son gente inteligente y flexible al haberse rápido dado cuenta de la convocatoria de las cervecerías chicas y actuar de la manera apropiada, dándoles más espacio de ofreciendo más variedad.
Claro que hay varias cosas para corregir. Ésto es algo de lo que me gustaría ver el año próximo:
- Entrada gratis, al menos hasta las 19 ó 20hs. Con los precios de adentro, cobrar 120Kc, solamente para entrar, no tiene sentido. Durante la semana tuve un rato que me hubiese encantado haber pasado tomando un par de cervezas en el festival, la entrada me hizo cambiar de idea. Me pregunto cuántos más pensaron lo mismo.
- Comida más barata. Puede que esté pidiendo mucho, pero 156Kc por un guláš es demasiado. Como son las 195Kc por la porción de novillo al espiedo, que probé y no valía la pena. Y no estoy seguro de las 78Kc que costó la sopa, probamos una kyselo (una sopa crema amarga de verduras y papas) una gulašova, que no estaban mal, venían servidas en una hogaza de buen pan, pero si no hubiese sido por las limitaciones obvias del sistema de tolares, tendrían que haber sido más baratas.
- Más cervecerías chicas, en especial Bernard y Primátor (la gran ausente). Ésto parece que será un hecho.
- A Evan le gustaría que las multinacionales no participen. No estoy de acuerdo, nos guste o no, Pilsner Urquell, Staropramen y las marcas de Heieneken son parte importante del mundo cervecero checo y tienen que estar. Eso sí, con mucho menos espacio y quizás compartiendo una carpa.
- No es responsabilidad de los organizadores, pero sí me gustaría ver apoyo oficial al festival. La cerveza es la bebida nacional checa y parte importante de la cultura popular, pero el evento no fue mencionado en Czech Tourism, y solamente la visita del alcalde a la inaguración recibió algún espacio en la página web del ayuntamiento de Praga.
Pero los verdaderos ganadores del festival fueron las cervecerías chicas, y por ende, los consumidores. La carpa, o carpas, donde ellas fueron servidas recibieron la mayor cantidad de visitantes. Gente tuvo que esperar para conseguir mesa, mientras que en las otras carpas había lugar de sobra. Como dije antes, el precio jugó a su favor. Pocos son los dispuestos a pagar 39Kc por una Gambrinus que se puede conseguir en cualquier esquina y más barata, pero cuando se trata de algo desconocido y, luego de tomarse una, de mayor calidad, el precio ya no parece tan elevado.
Svijany, Platan, Konrad, Herold, Janáček, Jihlava, Černá Hora, Rakovník y Rohozec demostraron que, cuando todos juegan con las mismas reglas y tienen las mismas condiciones y oportunidades, más allá de tamaño y presupuestos de marketing, le pueden dar muy buena pelea, sino ganarle a las cervecerías más grandes de Chequia.

Ha sido una buena celebración de la Cerveza Checa. Esperemos que el año que viene sea mejor

Na Zdraví!