30/5/08

No vale la pena

Me gusta que el mercado checo se esté de a poco abriendo a cervezas importadas. Sí, la mayoría de ellas vienen de la mano de las multinacionales y salvo escasas excepciones, son tan mediocres como cualquier Eurolager. Pero aún se puede encontrar alguna que otra joya. Las cervezas de Erdinger, lamentablemente, no están entre ellas.
El evento de este mes en Pivovarský Klub fue la presentación de la cervecería bávara Erdinger. La marca figura entre las 10 más vendidas de Alemania, lo que es de destacar si tenemos en cuenta que los 1,5 millones de hectolitros que elaboran anualmente son sólo de cervezas de trigo. Son también sponsors de Bayern Munich, el club de futbol más popular y exitoso de Alemania.
Mi única experiencia con este brauhaus fue su Dunkles Weizen que probé hace unos años y que según recuerdo, me había gustado bastante.
La presentación fue muy profesional y amena. Un muy buen trabajo por parte del representante del distribuidor local de Erdinger. Se presentaron seis de los productos de la línea, Alkoholfrei, Weissbier, Champ, Schneeweisse (Cerveza invernal), Dunkles y Pikantus (Weizenbok).

No tengo nada demasiado bueno para decir las cervezas. Sólo la Pikantus (17°balling, 7,3%ABV) me pareció una cerveza medianamente interesante y con carácter, de color ámbar oscuro, con aromas muy frutales y un sabor que me recordó en cierto modo a la Primátor Polomavé 13°, pero algo más dulce.
Con la Schneeweisse lo que la cervecería seguramente quiere lograr es incrementar sus ventas durante los meses fríos, ya que las cervezas de trigo se consumen más que nada en verano, el producto es el esperado de uno que fue más que nada diseñado por el departamento de márketing de la empresa.
Y si de márketing estamos hablando, que mejor ejemplo de un truco de su inacabable galera que la Champ. Según la página web en inglés Erdinger Champ es  la cerveza de trigo Lifestyle Ideal. Vaya uno a saber qué quieren decir con ello. La realidad es que se trata de una cerveza con twist cap, para ser tomada de la botella, qué más se puede decir. Me gustó tanto como una Heineken.
La Dunkles no me gustó tanto como aquella lejana vez (será que mi paladar de ha vuelto más exigente?) y la Weissbier me pareció tremendamente floja, de hecho, Primátor Weizen me parece una cerveza enormemente superior.
En definitiva, un poco lo que era de esperarse de este tipo de cervecería, el que pone más énfasis en la marca que en el producto. Pero me generó una pregunta con respuesta más que evidente: por qué todas las cervezas más vendidas en cada país son tan mediocres, sino simplemente espantosas?

26/5/08

Primera ronda

Como no podía ser de otro modo asistí al Český Pivní Festival Praha 2008 prácticamente desde el momento en que abrieron las puertas.
Aunque no tenía demasiado tiempo, quería ir, tenía muchas ganas de ver de qué se trababa. El viernes estaba medio feo, llegué un poco después de las 13 y la poca gente que había eran casi todos VIP's invitados a la inaguración. Lo cual fue un poco de suerte porque al llegar al punto donde recién habían abierto el primer "barril" una de las camareras, al ver que tenía la cámara colgada del cuello me convidó con una cerveza pensando que era algún periodista, lo cual no deja de ser un poco cierto. Pude presenciar cómo el alcalde de Praga, Pavel Bem hacía un brindis con una celebridad menor de la TV checa para irse rápidamente una vez que los fotógrafos empezaron a dedicarse a cosas más importantes como tomar cerveza. O bien tenía trabajo en la oficina, o no tenía ganas de mojarse el traje con la lluvia que estaba amenazando. Una vez que el agite inagurativo terminó, me dirigí a mi destino, la carpa de las cervecerías pequeñas, seis en total (Černá Hora, Janaček, Jihlava, Platan, Rohozec, Svijany). Allí me encontré con gente amiga y lo que iba a ser una cerveza rápida mientras seguía inspeccionando se convirtió en una agradable conversación, a la que luego se sumó otra gente amiga.
Tomé un par de cervezas más de las que tenía planeado y me quedé un rato más del que tenía planeado, pero no me puedo quejar, no la pasé nada mal.
A pesar de no haber podido hacer un recorrido más a fondo de las instalaciones, la evaluación es dentro de todo buena. Empezando desde abajo, el precio de la comida, me pareció demasiado alto, 160CZK por un guláš con kndelíky que parecían de plástico es un poco demasiado. Sobre la calidad no sé, solamente servían comida en una de las carpas, la de Kozel y no tuve ganas de dejar la conversación para irme hasta ahí. La alternativa era pedirse una porción, también cara, de novillo que se estaba asando, pero gente que la probó no me la recomendó.
39CZK por una cerveza no es tampoco barato, pero por otro lado, es un precio único, ya sea por la omnipresente Gambrinus 10° o por rarezas como la Jihlavský Grand 18° o cualquiera de las 28 restantes.
También me parece que la entrada podría o ser más barata, o simplemente sin cargo. Éso creo que haría que vaya más gente y le daría una atmósfera aún más de jardín cervecero.
Lo bueno, la buena onda del servicio. Si bien no lo experimenté de primera mano, sí pude verlo en la carpa más concurrida, los camareros y camareras parecían hacer su trabajo con muchas ganas y no pocas sonrisas. Pude experimentarlo en la carpa de K Brewing (cervecerías chicas). Hasta que no pudimos conseguir los tólares con los que se paga todo, nos dejaron tomar sin pagar. El servicio siempre fue muy simpático y en ningún momento se molestaron porque cada uno pedía una cerveza distinta (tenían 12 a elegir). Y con los tólares los organizadores me sorprendieron. Pensé que sólo se iban a poder comprar algún stand, donde habría que hacer filas. Sin embargo, se pueden comprar directamente a las simpáticas chicas que se pasean por todas las carpas. Muy buena idea.
Lo mejor, la cerveza, claro. Poder en una sentada probar Platan 11°, Černá Hora Kvasar, Rohozec 11°, Janaček Comenius 14°, Sivjany Kvasničak y Jihlavský Grand 18°; todo mientras se la pasa bien con amigos, no tiene precio.
Tengo ganas de ir nuevamente este viernes, algo más tarde y quedarme un poco más de tiempo. No había mucha atmósfera pero podía percibirse que con algo más de gente, la cosa podría mejorar enormemente.
Alguien ha estado? Si es así, me gustaría saber cuáles han sido sus impresiones. Mientras tanto los dejo con algunas fotos.

El alcalde y sus amigas

El primer barril

La carpa de Pilsner Urquell, bastante concurrida

La de K Brewing, no tanto, parecía haber solamente
gente que sabe de cerveza

Dos de las tolar dealers

Lo mejor de la tarde

Update: Según lo reportado por Evan Rail, la carpa más exitosa del festival es la de las cervecerías pequeñas. Algo que asombró enormemente a los organizadores. Parece que la gente prefiere probar algo nuevo, diferente y, en muchos casos, mejor que las cervezas que pueden conseguir en cualquier rincón de Praga.
Para mí, el relativamente elevado precio (39CZK) jugó a favor de las cervecerías chicas. No creo que haya demasiada gente por ahí dispuesta a pagar tanto por una Gambrinus, Staropramen o Braník, cuando por el mismo dinero pueden tomar Svijany Kvasnicové, Jihlavský Grand 18° y demás joyas.
Pero lo mejor de todo es que los organizadores han decidido agregar más cervezas a la oferta, así que ahora están tirando las excelentes Herold Bohemian Black Lager y Herold Bohemian Granát, y puede que más se sumen.
Realmente para festejar.
Na Zdraví!

22/5/08

Olé!

Lo he dicho muchas veces y no me canso de repertirlo, una de las cosas que más me gusta de bloguear es el intercambio, el tener la posibilidad de conocer gente con intereses e inquietudes similares y, en ocasiones, poder intercambiar cosas más materiales.
Andrés de Culturilla Cervecera me hizo llegar una selección de cervezas españolas, de las cuales sabía poco y nada. Tuvieron un viaje algo accidentado y sólo cinco de las seis llegaron a mis manos. Me tomé mi tiempo para degustarlas, una cada día. Como hice en su momento con la Alhambra Reserva 1925, traté de olvidar preconceptos e ingoré las notas de cata que se publicaron en Culturilla, quería probar estas cervezas sin expectativas ajenas. He aquí el resultado.

Empecé con las dos cervezas de La Zaragozana. La primera, la Ámbar Export. La etiqueta contiene bastante información, nos dice que esta cerveza de doble fermentación fue elaborada con tres maltas. Tiene una 7%ABV por lo que calculo que su balling ronda los 17°. Una cerveza para tomar con cuidado. Al servirla se nos presenta con un intenso color ámbar y una persistente y compacta espuma blanca. Los aromas son muy suaves, quizás demasiado, apenas se distingue el caramelo y hay algo de alcohol, no promete demasiado, de hecho, si nos atenemos a lo que dice la etiqueta, decepciona y como que nos prepara para lo peor. No se podría estar más equivocado. La Export tiene un cuerpo cremoso, muy agradable. Lo primero que se siente son suaves notas acarameladas, le sigue un amargor con notas herbales y algo de especias (quizás canela) y termina en un final muy largo con suaves matices de café que hacen de apoyo a notas herbales más intensas. Deja un gusto amargo muy persistente. Hay que tomarla despacio.
De hecho, para el final del vaso (que no tomé solo, lo compartí con mi mujer) me estaba empezando a saturar un poco. La veo como una cerveza que camina en la cuerda floja, a un paso de perder su balance, creo que se disfrutaría mejor acompañada de una picada con pueda calmar un poco esos sabores tan temperamentales.

Le siguió la Ámbar 1900, que se categoriza a sí misma como una Pale Ale estilo británico. Ésto, junto con el nombre hicieron que me sorprenda un poco cuando lo que llega al vaso es de un color dorado claro, con poca espuma y menos gas. Me hizo accordar un poco a alguna bitter que tomé en Australia. Es una cerveza de matices suaves. Cuesta un poco creer que tenga 4.8%ABV, pero sus 12°balling sí se sienten en el cuerpo, que es bastante untuoso. Sus sutiles (por no repetir la palabra suaves) aromas son dulzones con vainilla como elemento predominante. El sabor toca con los mismos acordes, pero está acompañado con algo más de cítrico. El final es corto y, de nuevo, suavemente amargo. Una cerveza para tomar en verano, quizás como una buena cerveza de sesión. A mi mujer, que no es fanática de las cervezas demasiado amargas, le gustó mucho. A mí, no tanto.

Mezquita es elaborada por la cervecería Alhambra, la misma de la R1925. Podría decirse que la Mezquita es la hermana mayor, de un ámbar un poco más oscuro, espuma de larga vida y ligeramente beige. De todas, es la cerveza más aromática, sentí caramelo y café con leche, más un poquitín de alcohol, como queriendo advertir que el ABV llega a 7.2%. A diferencia de la Export, lo primero que se siente es amargor de hierbas secas seguido de notas más dulces, algo así como frutas tostadas. El final es muy agradable, largo con cítrico y té bien fuerte. Una cerveza más madura y, hasta podría decirse, domesticada que la Export. Me gustó mucho.

La Voll Damm viene en una botellita de 250cl, una medida muy común en España. También con 7.2%ABV, está inspirada en el estilo Märzen y por lo que sé, está muy bien considerada en España. Tiene un intenso color dorado, casi ámbar coronado por cremosa espuma. Sus aromas son secos y herbales con algunas notas de azúcar quemada por ahí atrás. Al tomarla la noté almibarada, casi melosa, pero ésto se encuentra muy bien balanceado por sabores cítricos. El final es seco y no demasiado largo. Es una cerveza redondeada, con el alcohol perfectamente integrado y que se deja tomar muy bien. La reputación es más que merecida.

De la cervecería Damm, también recibí la A.K. en su hermosa botellita. Una de las cervezas mejor presentadas que he visto. Empezó a ser elaborada con motivo del 125 aniversario de la cervecería y se inspira en el estilo Alsaciano, terruño de origen del fundador. Su color es dorado cristalino, con burbujas tipo cava y espuma bien blanca. Tiene un aroma delicado, que me hizo acordar a bizcochuelo con cáscara de naranja. El sabor, sin embargo, me pareció aburrido, es frutal y basta. La etiqueta advierte que se trata de una cerveza suave y con carácter, no miente en lo primero, pero me parece que estira un poco la verdad en lo segundo. Tiene todo lo que tiene que tener, pero es como una ensalada verde sin aderezo. Es la que menos me gustó de las cinco.

Pero más allá de gustos, todas son cervezas bien elaboradas y, en general, con una muy cuidada presentación. Dos de ellas, la Voll Damm y la Mezquita, me encantaría poder tomarlas más seguido.

Las preguntas para los amigos cerveceros españoles. Qué tan fácil es conseguir estas cervezas en el mercado? Y cómo son sus precios en relación a cervezas importadas? Realmente son cervezas que merecen ser conocidas y apreciadas por más gente.

Gracias, de nuevo, Andrés por hacérmelas llegar. En cuanto puedo reciprocaré con una selección de české pivo.

Na Zdraví!

16/5/08

Mejoras

La primera vez que probé una de las cervezas de Platan, no me acuerdo cuál fue, no me gustó para nada, y lo mismo me pasó la segunda y quizás la tercera vez. Todas en lugares distintos, que ya no recuerdo.
Hace no mucho, y tampoco me acuerdo cuándo o dónde, noté que algo había pasado. No era la misma cerveza, había mejorado notablemente. Lo que antes me había parecido algo hecho sin demasiado cuidado, ahora se había convertido en una cerveza bien elaborada.
Un día noté, en el lugar donde compro mi cajón de Svijany, que tenían Platan 11°, así que decidí comprar un par de botellas para tomar en casa. Al día siguiente, mientras preparaba la cena, abrí la botella que tenía en la heladera para compartirla con mi mujer y tomar mis notas.
Al servirla tenemos una cerveza de color dorado claro que genera generosa espuma, poca carbonación, no dice demasiado a la vista. La cerveza nos empieza a hablar en sus aromas. Son intensos y algo interesantes para una cerveza de su tipo, sentí miel y algo como crema tostada y cereales, todo con un suave fondo de cítricos y menta. Entra al paladar con las mismas notas melosas del aroma, pero que no llegan a ser dulces, sino más bien con la textura de cereales, allí el amargor casi ni se siente, pero de a poco y con mucho trabajo va ganando fuerza para dominar el final, donde predominan unas no muy intensas notas cítricas. No es una cerveza que me volvió loco, no se convertiría nunca en una de mis favoritas, pero sí es una buena alternativa a las más lupulada Svijanský Ritýř que suelo tomar.
Quien sí quedó fascinada por la Platan 11° es mi mujer. No es muy fanática de las cervezas demasiado amargas y ésta le gustó mucho, así que ya se ha convertido en parte de la rotación habitual en casa.
Personalmente, lo que más me gusta de esta cerveza con pocas pretensiones es que representa la mejora general de los productos de Pivovar Protivín.
Na Zdraví!

13/5/08

Cómo se pide una cerveza en Chequia?

La gente de Culturilla Cervecera tiene ganas de iniciar algo así como The Session en el mundo cervecero virtual hispano y su primera pregunta es ¿Cómo se pide una cerveza en cada país y región?

"Jedno pivo prosím!" Deben haber sido las primeras palabras que aprendí en checo, seguidas de "Ješté Jedno". Ellas bastan para que asegurarse la primera y luego las subsiguientes cervezas de la sesión.
¿Pero, qué es lo que nos van a traer al entonar las palabras mágicas "Jedno pivo prosím!"?
Aunque al menos en Praga la cosa de a poco está cambiando, la mayoría de las hospody checas todavía ofrecen solamente una o dos cervezas: una desítka (10°balling) y una dvanáctka (12°balling), como mucho tres si es que ofrecen una oscura.
Por "Jedno pivo prosím!" el camarero entenderá, un vaso de medio litro de desítka (o de la cerveza que más salga). Cualquier otra cosa que querramos, tendremos que aclararlo, por ejemplo, jednou/o malou/é dvanáctkou/tmavé - una 12°/oscura pequeña (0.3l).
Al decir la segunda frase mágica: "Ješté Jedno", el camarero nos traerá una más de la que estemos tomando.
Sin embargo aún quedan lugares donde la cerveza viene sin que la llamen. No es raro sentarse en una hospoda de barrio, donde se tira sólo una cerveza y encontrarse con un vaso de medio litro sin haberlo pedido.
Cuando se está con un grupo de amigos es muy probable que el camarero siga trayendo cervezas hasta que le digamos basta, incluso antes de que hayamos terminado el vaso que estamos tomando. Si es que está distraído y no se dio cuenta que nuestro vaso está vacío o a punto de vaciarse, sólo basta con levantar el pulgar y el mensaje está claro.

La pregunta ahora se la paso a Catador en Chile y feijão do Brasil, a ver si nos cuentan.

Na Zdraví!

PD: Quiero agradecerle a Andrés el haberme hecho llegar una interesante selección de cervezas españolas, ya cayó la primera.... Pronto podrán leer qué me parecieron.

6/5/08

Mes maravilloso

Qué buen mes cervecero que fue abril! Pude probar muchas cervezas totalmente nuevas, algunas de ellas muy muy buenas. Además, encontré un nuevo lugar favorito donde tomarlas en Zlý Časy, lugar que seguramente voy a vistitar muy seguido.
Así que fue difícil decidir cuál sería la cerveza del mes de abril. Porque las nuevas no sólo tuvieron que competir entre ellas, sino también con algunos viejos amigos como la X33, en su nueva partida, la Tmavé 14° de U Bulovky y mi querida Svijanský Rytíř en botella, que está espectacular, si una golden lager bien lupulada es lo que se busca.
Así que voy a hacer un repaso de las nuevas cervezas. Al menos, las que más me gustaron. Empezando por la Vandorf Rauchweizen. No sabía qué esperar de esta cerveza, pero me gustó mucho que no intenta ser una copia de la Schenklerka, sino una cerveza completamente distinta y muy recomendable, aunque me hubiese gustado un ahumado un poquito más intenso.

Pivovarský Dům nos regaló no una, sino tres excelentes novedades, al menos para mí (bueno, dos y media). La desítka, elaborada en ocasión del décimo aniversario de célebre brewpub de Ječna, algo así como la hermana menor de su magnífica Ležák, pero con su propia personalidad, divina. La segunda fue la Original Stout. Una cerveza bien oscura, de fermentación alta. Una cerveza bien negra y de muy buen cuerpo, como tiene que ser, con un sabor bien seco donde dominaba un intenso cacao tostado todo sostenido por un casi etéreo café con caramelo. Soberbia. La segunda y media fue la esperada Křižíkova 17°. Su nombre no es del todo caprichoso, refiere a la dirección de Pivovarský Klub y fue tirada solamente en el templo de Karlín. Hacía ya dos años que no elaboraban esta cerveza a la cual le tengo un especial cariño, ya que fue la primera que tomé aquel día que crucé las puertas del klub por primera vez. Una cerveza de dorado bien intenso, espuma compacta. En sus aromas sentí frutas tropicales, almíbar casi a punto caramelo y algo de crema. Un cuerpo de aquellos con dominantes frutas y algunos toques de vainilla. El final es bien seco, amargo y largo. Se queda con uno como queriéndolo llevar de paseo.
Sobre el cierre del mes pude probar la Dobřanský Dragoun, de Pivovar Modra Hvězda Dobřany. Una ámbar 16°balling que se dejaba tomar un tanto demasiado bien.
Pero de todas estas, la que realmente me voló la cabeza fue la Kavové (café) special de Harrach. Una ámbar oscura fermentada a 13°balling. El aroma dominante es el de un café negro, bien fuerte y con bastante azúcar. El sabor es, podría decirse, complejo, casi como un caleidoscopio de frutas, cítricos y hierbas pero que no llegan a subyugar al café amargo, que es lo que nos queda al final. Simplemente deliciosa.
No puedo olvidarme de las italianas, en especial esa maravilla de la cervecería artesanal que es la Chocarrubica. Una cerveza que simplemente me fascinó y que me gustaría volver a tomar.
Pero no todo fue color de rosa, la Pepřové Pivo de Opat podría haber sido algo innovador y brillante, pero se quedó en el camino. Pivovar Broumov cometió el pecado de muchas cervecerías checas que quieren empezar a utilizar ingredientes menos tradicionales, la timidez. Soy de la idea de que si un consumidor se decide a pedir una cerveza con miel, especias, frutas o hierbas (como el caso de la Černé s Puškvorcen -negra con cálamo- de Zábřeh), es justamente éso lo que quiere sentir, y no algún aroma o suave sabor. Como intentos, son siempre válidos, pero tendrían que animarse a más.

Cuál entonces elegir como cerveza del mes de abril? Bueno el premio se lo tendría que llevar la Chocarrubica. Sin embargo, como buen nacionalista adoptivo que soy, no se le puedo dar a una importada, así que se lo doy a la Kavové Speciál de Harrach.

Na Zdraví!

En calidad fue impresionante, pero en cantidad, algo modesto, en abril solamente probé 21 cervezas distintas. Lo cual lleva la cuenta para el 2008 a un total de 133.

3/5/08

The Session #15: Cuando vimos la luz

Un poco tarde, pero mejor que nunca.
Boak and Bailey querían saber qué fue lo que nos convirtió en amantes de la cerveza. Cuál fue nuestro momento de epifanía. Sé que lo tendría que haber publicado ayer, pero no pude. Perdón... Espero que no les importe.

Es difícil decir exactamente cuándo fue que me convertí en un amante de la buena cerveza. Siempre me gustó la cerveza, toda mi vida. Me acuerdo que mis viejos me daban a tomar un poco de la suya cuando era muy chico, el doctor les había dicho que no había problema.

Pero cerveza en Argentina significaba casi solamente una cosa: Quilmes. Ellos fueron los que nos hicieron a los argentinos tomar cerveza, y eso fue prácticamente todo lo que tomé hasta principios de los 90.

Fue entonces cuando empezó el aluvión de cervezas importadas. Una enorme cantidad de ellas empezaron a aparecer por todos lados. Ya me olvidé de la mayoría, y de algunas otras me hacen sentir vergüenza cuando recuerdo que creía que eran muy buenas, Budweiser y Carlsberg entre ellas. Pronto la mayoría desapareció y todos volvimos a Quilmes y, ahora, Heineken que había empezado a ser elaborada en Argentina. Eso fue por poco tiempo, pronto aparecieron Brahma (una marca brasilera y la otra mitad de InBev), tan mala como Quilmes, e Isenbeck.

Isenbeck fue quizás el primer paso. Llegaron gritando a los cuatro vientos su mantra de la Ley de Pureza. Lo cual fue una suerte de revelación para nosotros. Ahora la Ley de Pureza me podrá parecer algo sin sentido, pero entonces, en un país donde la cerveza más popular (en 1996 Quilmes tenía el 76% del mercado) era elabrado con quién sabe qué, algo que nos decía con orgullo sus ingredientes, y te convencía que ésa era la manera en que la cerveza debía ser hecha, nos abrió los ojos. De más está decir que la diferencia en calidad podía, y aún puede, ser fácilmente reconocida.

Durante los 90 también viajé bastante. Siempre a donde iba trataba de probar la mayor cantidad posible de cervezas distintas. Lo que siempre me sorprendió en algunos de estos paises fue la variedad. En un supermercado o licorería se podían encontrar decenas de cervezas diferentes, mientras que en Argentina, solamente un puñado (la cerveza artesanal entonces era algo que pocos conocíamos). Esto no lo hacía con ojo crítico. La cerveza me gustaba o no, y listo.

Hace casi seis años que me mudé a Praga. Conocía ya algunas cervezas checas, Budvar y Pilsner, y me enamoraron a primer sorbo. Siemre las encontré diferentes a las otras de producción masiva que tomaba habitualmente. Al principio, ésas eran las que tomaba más seguido, porque son las más fáciles de conseguir en Praga. Pero en un punto, dos cosas sucedieron. Encontré una hospoda que servia Svijany y empecé con un cliente cuyas oficinas estaban al lado de Pivní Galerie. Estos dos eventos me hicieron empezar a explorar las cervecerías regionales checas y muy rápido me di cuenta que en la mayoría de los casos sus cervezas eran más interesantes que las más conocidas, lo cual también me llevó a prestar más atención al fenómeno de los brewpubs.
Nunca voy a olvidar ese primer sorbo de Svijanský Rytíř que tomé en la hospoda del mismo nombre. Si tuviese que decir cuál fue la epifanía, diría que fue ese momento, aunque creo que fue más que nada un proceso evolucionario gracias a mi natural curiosidad cervecera.

Si tienen ganas de leer otras experiencias epifánicas, no se pierdan el excelente resumen de la Sesión en Boak & Bailey.